Comentario 25/08/2025
LO
IMPRESCINDIBLE
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Para
el buen funcionamiento de una nación, independientemente de su orientación
política, económica y social, es necesario que todos los ciudadanos, sus
empresarios y los organismos sociales se comprometan y actúen en conformidad
con unos principios básicos:
- Respeto
por la Constitución y las leyes.
Las leyes se hicieron para garantizar la armonía y el buen orden en las
relaciones de ciudadanos e instituciones públicas o privadas. Si cada uno
hiciera lo que quisiera, sin consideración a los demás, la sociedad sería un
caos, pues los intereses de un ciudadano podrían entrar en conflicto con los de
otros. Solo las leyes establecidas dirimen las contradicciones entre unos y
otros, delimitando la acción individual para que no entre en conflicto con el
interés de los demás.
- Acatamiento
y vigencia de las instituciones.
Existen tres ramas del poder público (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y los
organismos de vigilancia y control. Todos están diseñados para crear las leyes,
ejecutarlas y controlar su constitucionalidad o el cumplimiento de leyes y
decretos. Todos, en el sector público o en el privado, debemos acatarlas.
Podríamos controvertirlas y en ocasiones debemos hacerlo, pero no rechazarlas u
obrar en disconformidad.
- Todos
por igual. Hay cosas
que la ley permite y otras que prohíbe. Ninguna de esas leyes es a favor de
alguien o en contra de alguien más; simplemente son las reglas de juego que
todos tenemos que cumplir. Las normas son para todos y pretenden mantener el
buen orden entre los ciudadanos y sus instituciones públicas o privadas.
- El
interés nacional. Por
supuesto, el interés nacional está por encima del interés individual o de
grupos de opinión. Hay que privilegiar el interés colectivo e impedir que el
interés individual prime. ¿Cómo sería el caos que se produciría en las
relaciones de individuos e instituciones si cada grupo de interés o de opinión
pretendiera imponer su criterio o sus gustos?
- La
seguridad nacional y humana. La
defensa y protección de la vida, honra y bienes de cada ciudadano es un mandato
constitucional y una función del Estado es diseñar y aplicar las acciones
legales para preservar estos intereses individuales. Así mismo, la protección
de la soberanía nacional.
- Defensa del sector privado. Sin el apoyo al sector privado, la iniciativa privada e individual se derrumbaría y daría paso a la preponderancia del Estado sobre los particulares. El gobierno actual tiene una inclinación hacia un modelo de socialismo de Estado, donde pretende que la estatización y la intervención por parte del Gobierno primen.
Comencemos
por decir que, dentro de las convicciones políticas de los sectores de
izquierda radical, lamentablemente el empresariado se percibe como un sector
explotador de carácter capitalista y es merecedor de las mayores sanciones en
sus comentarios y de frecuentes minimizaciones sobre su importancia para la
generación de empleo y para el desarrollo del país y sus regiones. Si bien
siempre aplauden el recaudo de impuestos con el famoso “que paguen los más
ricos”, parecen no comprender que, sin los impuestos provenientes de los
empresarios y los ciudadanos que cumplidamente los pagan, el país no tendría
gasto social a través de los gobiernos que los administren de manera proba y
eficiente. De hecho, del presupuesto nacional, cerca del 70% se dedica a gastos
sociales en salud, pensiones, vivienda, protección social y educación y, en los
últimos años, a grandes subsidios para la protección de sectores vulnerables.
Cabe recordar también que, consolidando todos los impuestos que los empresarios
pagan (nacionales, departamentales o municipales), estos llegan a ascender
hasta un monto equivalente al 75% del valor de sus utilidades.
No
son, por consiguiente, los empresarios, en general, los capitalistas
explotadores que se aprovechan de la supuesta inferioridad de los trabajadores,
quienes además están protegidos por exigentes leyes laborales y aguerridos
grupos sociales y sindicales diseñados para su defensa. Otra cosa es que las
empresas en Colombia son esencialmente microempresas o pequeñas famiempresas
(cerca del 90%), las cuales no pueden derrochar con los salarios o las
prestaciones sociales, que sí se conceden de forma más significativa en las
empresas de mayor tamaño.
Destacamos
el convencimiento social de la gran mayoría de empresas del país, expresado no
solo en sus relaciones laborales, sino también en sus programas de
responsabilidad social empresarial (RSE). A través de ellos, ofrecen
importantísimos apoyos a causas de carácter municipal, social o ciudadano
relacionadas con crear mejores condiciones de calidad de vida y de bienestar
personal y familiar para las poblaciones con mayores dificultades, a la
sociedad en su conjunto y al medio ambiente.
Como
ejemplo, citemos el Centro de Tratamiento e Investigación sobre el Cáncer Luis
Carlos Sarmiento Angulo (CTIC) en Bogotá. Financiado y entregado a la comunidad
por esa familia para servirle a todo tipo de ciudadanos sin distinción alguna,
este centro invita a una serie de reflexiones de mucha importancia para el
desarrollo comunitario y social del país. Este centro de tratamiento médico e
investigación científica sobre el cáncer es considerado de absoluta vanguardia
a nivel mundial, lo cual, por sí solo, habla de la gran contribución al
mejoramiento de la calidad de vida de las personas que padecen estas
enfermedades y sus familias y, por supuesto, para el progreso del sector de la
salud en Colombia. Además, y por otro lado, el no tener restricciones de acceso
de naturaleza política, social y mucho menos económica, se vuelve una
experiencia de connotaciones superiores para los ciudadanos y las instituciones
del país.