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lunes, 23 de junio de 2025

ENFOQUÉMONOS

 Comentario 24/06/2025

 

ENFOQUÉMONOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La presentación de las cifras fiscales del Gobierno nacional en los últimos días confirmó, de manera contundente, las preocupaciones que ya teníamos, a saber:

 

Deterioro Económico

* El déficit fiscal que está acumulando el Gobierno de Gustavo Petro y su Pacto Histórico es el mayor de la historia del país, si se excluye el ocasionado por la pandemia de COVID-19, donde existía una causa clara para explicarlo. Sin embargo, en este gobierno no hay un hecho sobreviniente o extraordinario que justifique el desfase en las cuentas públicas, salvo el desbocado gasto gubernamental. Parte de este gasto parece destinado a favorecer su posición política de cara a las elecciones de 2026, como se evidencia en los contratos de prestación de servicios, donde ya se acumula un gasto extra de 16 billones sin justificación alguna. A esto se suma su visión estatizadora y su actuar en contra del sector privado, bloqueando todo tipo de iniciativas, pues, según Petro, el Estado debe ser "amo y señor".

* Como consecuencia de lo anterior, y del evidente aumento del riesgo país originado por dicha situación fiscal, y ante la insuficiencia de los recaudos —a pesar de contar con la última y generosa reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Petro—, la nación ha tenido que endeudarse, llegando a pagar las tasas más altas por dichos empréstitos, lo cual redunda en un mayor déficit. Su decisión es no cumplir con la regla fiscal que lo limita y, por el contrario, usar una denominada "cláusula de escape", que, sin eufemismos, significa eludir el cumplimiento.

* Por esta vía, ya se perdió el acceso a la línea de crédito del FMI y no está lejano el día en que la crisis fiscal conduzca a los acreedores a decir: “No le presto más al Gobierno colombiano”, ante la previsión de su inevitable incumplimiento o, técnicamente, el llamado default.

* La decisión parece ser gastar más y endeudarse más, y acudir a una nueva reforma tributaria, en lugar de racionalizar el gasto y el endeudamiento, como lo haría todo administrador providente y como lo recomendó el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF).

* Cuando las cifras fiscales se deterioran, las consecuencias se sentirán en toda la economía a través de mayores tasas de interés, más riesgo país, más devaluación y más impuestos. Todo esto afectará la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo de todos los sectores económicos y de todas las familias.

 

Inestabilidad Política

Pero si por el lado económico llueve, por el lado político no escampa. Veamos:

* La iniciativa para la citación a una Consulta Popular, pasando por encima de los requisitos constitucionales, la decisión del Congreso de rechazarla y la opinión que puedan tener la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el Registrador Nacional del Estado Civil (quien regula el sistema electoral), todo esto representa una verdadera amenaza para la estabilidad jurídica e institucional del país. El Congreso ya ha rechazado esta consulta dos veces, y el Registrador, en consulta ante el Consejo de Estado, ya ha tomado medidas cautelares para detenerla mientras se estudia a fondo.

* Máxime al considerar que los temas de la Consulta ya están contemplados en la reforma laboral (ya aprobada) o en la reforma a la salud (aún en trámite). ¿Para qué consultas si ya hay reformas? La respuesta es la conveniencia política para el Pacto Histórico y el Gobierno: generar agitación política, financiada con recursos públicos, previa a la campaña electoral de 2026.

* Petro, de nuevo, ha sacado a relucir su iniciativa de una Asamblea Nacional Constituyente que tendría plenas facultades para reformar la Constitución de 1991, so pretexto de que no le aprueben la Consulta Popular. Con su chequera sin límite (por no cumplir la regla fiscal), podrá ofrecer beneficios a manos llenas a diferentes grupos políticos, sociales y de opinión para que le aprueben su Consulta y/o su Asamblea.

* Los temas están concatenados: lo económico para soportar lo político y lo político para soportar la agitación electoral con miras al próximo año y con el fin de posicionar a su grupo del Pacto Histórico para darle continuidad a su pensamiento de izquierda radical en el próximo gobierno.

 

Consecuencias para el País

El país está amenazado por todos los flancos: inestabilidad económica, crisis institucional, choque de competencias interinstitucionales, riesgo país elevado, crisis fiscal autogenerada y un ambiente de pugnacidad y polarización inagotable y cada vez peor, en medio de un escenario de violencia armada grave y presente en muchas zonas de la geografía.

El atentado contra Miguel Uribe es una señal muy poderosa y esperamos que tenga el efecto de unificar muchas candidaturas para tener candidatos a la presidencia fuertes, por un lado, y que, con las debidas seguridades, estos no se amedrenten para su labor política y de difusión de propuestas de solución a los problemas en todo el país, previo a las elecciones. La sociedad civil, por su parte, tiene que ganar conciencia sobre el riesgoso momento político y económico que vivimos y reaccionar frente a ello, pensando en la transformación de este estado de cosas a partir de las elecciones del próximo año.

Lo más grave es que esta situación está llevando al país a perder su enfoque en los temas de progreso, desarrollo, crecimiento, soluciones eficaces y del mejoramiento de nuestras potencialidades y capacidades para construir un futuro mejor para los colombianos. Nos estamos enfrascando en la discusión política y económica del día a día y no estamos fijando la mirada en el futuro.

Ojalá los candidatos que se lancen a conquistar la presidencia y los escaños congresionales, primero se esmeren en reflexionar sobre el futuro del país y contagiar a los ciudadanos de una visión de futuro, llena de esperanzas, pero de forma realista y propositiva. Si la campaña va a ser sobre cómo derrotar o anular al otro con los problemas de hoy, nunca construiremos futuro. Enfoquémonos en construir en Colombia un país de soluciones y de progreso; con eso, ganaremos oportunidades para todos.

 

domingo, 25 de mayo de 2025

EL RIESGO PAÍS

 Comentario 26/05/2025

 

EL RIESGO PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Todos los países, en mayor o menor grado, tienen riesgo, dependiendo de su estabilidad económica, política e institucional. El riesgo país es un indicador financiero que mide la probabilidad de que un país no pueda cumplir con sus obligaciones económicas. Esto, a su vez, influye en la confianza de los inversionistas y en el costo de financiamiento de la deuda pública. Cuanto más alto es el riesgo país, más difícil y costosa es la financiación.

Este riesgo se calcula comparando el rendimiento de los bonos soberanos de un país con los bonos de referencia considerados seguros, como los de Estados Unidos o Alemania, por ejemplo. Factores como la estabilidad política, el crecimiento económico, la inflación y el nivel de deuda pública afectan el riesgo país.

En diciembre de 2021, antes del inicio de la campaña electoral en la que fue elegido Gustavo Petro, el riesgo país de Colombia se valoraba en 250 puntos. Sin embargo, para abril de 2025, ese mismo índice ya marcaba 396 puntos, un aumento considerable de 146 puntos, es decir, un 58% más en el lapso de cuatro años. Para la misma fecha, el índice de riesgo país en países comparables era: México 304, Brasil 224, Perú 162 y Chile 126. Este último, prácticamente, la tercera parte del de Colombia. ¿Cómo se explica el alto valor de Colombia?

No es correcto afirmar, como lo hacen los funcionarios públicos, que el alto costo de la deuda pública es la causa del déficit fiscal. Es, de hecho, todo lo contrario: el alto déficit fiscal es el que induce nuevos niveles de deuda, cada vez más altos, y esto presiona las tasas de interés al alza. Por supuesto, el abultado déficit fiscal y el endeudamiento público desbordado inciden en el índice de riesgo país, lo cual a su vez influye en el costo del endeudamiento, ya que a más riesgo, mayor tasa de financiación. Es un círculo vicioso: mientras más déficit y más endeudamiento, más riesgo país y más alto costo del financiamiento. La tasa de los títulos de endeudamiento (TES) la fija el mercado, de acuerdo con el nivel de riesgo del país.

No es difícil deducir que la tasa de intervención del Banco de la República, hoy situada en el 9.25%, además de tener que ver con la evolución de la inflación, también se ve afectada por el riesgo país. El presidente Petro le reclama al Banco Central una disminución más acelerada de la tasa de intervención; sin embargo, las decisiones del Banco de la República son extremadamente cautelosas y técnicas, no políticas.

Como afirma el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, uno de los economistas más reputados en Latinoamérica: “Las tasas de interés tan altas de la deuda pública, en el fondo, son por los problemas fiscales del país. Normalmente las tasas de interés de los TES o de la deuda pública externa no tienen nada que ver con la tasa del Banco de la República. El mayor problema es el déficit primario, que refleja un gasto excesivo antes del pago de intereses, por lo que se debe empezar por ajustar el gasto de financiamiento”. (Portafolio, mayo 7 de 2025).

La presión de los gobiernos a los Bancos Centrales, al señalarlos como culpables del alto costo de la deuda, no es nueva en los países. Muchos gobiernos lo hacen, utilizando argumentos similares para justificar el gasto público y presionar a sus bancos centrales a bajar artificialmente sus tasas de intervención. El resultado, en casos como Argentina o Turquía, para citar algunos ejemplos, ha sido inflación, fuga de capitales y pérdida de la autonomía monetaria. Sus monedas locales han perdido todo valor y credibilidad, y el público se desplaza a emplear otras monedas, preferentemente el dólar o el euro.

Para el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, actual rector de la Universidad EIA: “El presidente Petro está confundiendo causas con consecuencias. Las tasas del endeudamiento público no suben porque el Banco Central lo imponga, suben porque el país ha perdido credibilidad, en buena parte por el gasto excesivo y la falta de señales claras de ajuste”. También advierte que insinuar la subordinación del Emisor a la política fiscal es una línea roja y que cuando eso pasa, el país entra en una espiral peligrosa. Si el Banco Central pierde independencia, los mercados se asustan, el dólar sube, los TES se encarecen aún más y la inflación se descontrola, como se vio con los Kirchner en Argentina. (Portafolio, mayo 7 de 2025).

Estamos avisados sobre lo que pretende el gobierno Petro: someter al Banco Central al manejo de la política fiscal y que le haga el juego con sus políticas de gasto público y endeudamiento desbordados. Y sabemos también sus consecuencias, por las claras manifestaciones de los doctores Ocampo y Restrepo, y por los evidentes ejemplos cercanos que nos ha tocado vivir en Latinoamérica con fenómenos semejantes frente al gasto público, la inflación y las tasas de intervención de los Bancos Centrales.

Pero, “guerra avisada no mata soldado” como dice el refranero popular. El Banco de la República de Colombia ha dado muestras indiscutibles de seriedad, rigor técnico, independencia y no contaminación con la política de ningún partido o gobierno. El elevado riesgo país que hoy atravesamos y sus consecuencias en las altas tasas de interés que debemos pagar por el endeudamiento público tienen un solo origen: el desorden en las finanzas públicas creado por el presidente Gustavo Petro y su malhadado gobierno. Desde el inicio de la campaña electoral del año 2022, el riesgo país se viene elevando en Colombia y su tendencia es creciente. ¿Para dónde vamos con el riesgo país y sus consecuencias?

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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