Mostrando las entradas con la etiqueta crecimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta crecimiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de agosto de 2025

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES

 Comentario 04/08/2025

 

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La riqueza de las naciones y regiones del mundo es bastante desigual, lo cual explica, parcialmente, muchas de las presiones sociales, políticas y económicas que buscan mejores condiciones de vida y bienestar.

En una publicación del Boston Consulting Group de los Estados Unidos se exploró este tema, definiendo riqueza como la diferencia que se determina con la suma de los activos reales (propiedades e inmuebles) y los activos financieros (activos monetarios), restando de ellos el valor de los pasivos. (La República, miércoles 8 de julio de 2025).

A continuación, se presentan los datos de algunas regiones para hacer una comparación entre ellas y observar la posición relativa de Colombia:

El mundo, globalmente considerado, tiene una riqueza de $512,3 billones de dólares, la cual creció un 4,4 % entre 2023 y 2024. Por su parte, América Latina tiene una riqueza de solo $17,5 billones de dólares, con un crecimiento del 2,2 %, y Colombia, una riqueza de solo $0,42 billones de dólares, con un crecimiento del 1 %, el más bajo entre las regiones analizadas.

Si comparamos el tamaño relativo de esas regiones con relación a América Latina, encontramos que la riqueza del mundo es cerca de 30 veces la de América Latina; la de América del Norte es 10,8 veces; la de Europa Occidental es 6 veces; y la de Colombia, con un valor de 0,024 veces, es poco significativa. Por su parte, América del Norte es cerca de 5 veces el tamaño de la riqueza de Europa Occidental. La pequeñez de la riqueza de Colombia nos invita a reflexionar en dos temas:

Por un lado, somos un país relativamente pobre y con insuficiente riqueza para mejorar el estándar de vida de todos los ciudadanos a un nivel superior. Ni aun repartiendo la riqueza total por partes iguales entre todos los ciudadanos se lograría una condición que signifique un aumento sustancial en la capacidad económica y el bienestar de cada uno. Por consiguiente, el progreso de toda la comunidad no se generará a partir de la distribución de la riqueza. Esta es una vieja tesis del socialismo de Estado, que se cae por su propio peso con la evidencia en todos los países que erróneamente han seguido ese camino. La única forma de generar más riqueza no es repartiendo pobreza, sino generando más crecimiento y desarrollo en la economía para que se traduzca en nuevas y mejores oportunidades para todos los ciudadanos y, por supuesto, en más riqueza en general.

Los ciudadanos que tienen riqueza y la han invertido o ahorrado en su país ya están contribuyendo a generar condiciones de mayor progreso y bienestar. Sin embargo, aunque se eleve la productividad del capital invertido hasta ahora en la economía, no será suficiente para aumentar significativamente los niveles generales de riqueza.

Lo segundo, entonces, es reconocer que somos un país con amplios recursos, pero inexplorados e inexplotados; tenemos una gran riqueza potencial, pero si no la ponemos a producir en niveles de explotación superiores, es como si no la tuviéramos. Por ejemplo, la riqueza de los dos mares que Colombia posee se está explotando muy poco, o la riqueza potencial de sus extensas zonas de llanura y tierras fértiles para la explotación agrícola y ganadera en los llanos orientales, en la altillanura y en otras regiones, también es como si no la tuviéramos. El potencial de Colombia es enorme en el turismo, los servicios, la producción de frutas y flores, el café y sus derivados, algunos sectores industriales o comerciales y, por supuesto, la agricultura. En inversión en infraestructura y progreso nos faltan montos significativos, y en ciencia y tecnología también.

Nos falta tecnología, conocimiento, organización y un propósito común y compartido, no solo más capital de inversión y de trabajo. Colombia tiene un recurso humano de buena calidad y preparación, y puede capacitarse más si se abre el camino de la educación en la ciencia y la tecnología como un insumo disponible, siempre presente y al más bajo costo posible. El empresariado comparte esta visión y quiere desarrollarla si las condiciones de seguridad jurídica, política y social lo permiten, siempre y cuando la incertidumbre y la desconfianza no sean el lugar común para todo tipo de empresarios.

Pero se necesita un gobierno y un Estado que remen junto al sector privado, todos mirando hacia el mismo lado y empujando en la misma dirección para impulsar el crecimiento, el progreso y el desarrollo por encima del enfoque de la estatización y la distribución de la riqueza. El gobierno, con sus políticas públicas y la orientación de sus esfuerzos de forma eficaz y eficiente en temas tales como justicia, paz, educación, gasto social, seguridad y proyectos productivos e infraestructura, sería un gran impulsor de la generación de mayor riqueza en Colombia, junto con el sector privado. Más gestión de desarrollo y progreso, y menos ideología, es lo que el país necesita.

domingo, 27 de agosto de 2023

LA BATALLA IDEOLÓGICA

 Comentario 28/08/2023

 

LA BATALLA IDEOLÓGICA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

No es buena la evolución del país en sus frentes económico y político: En lo primero, desafortunadamente, empezamos a atravesar un período de vientos contrarios en la economía, es decir, condiciones menos favorables para el crecimiento, el desarrollo, el empleo y el progreso, debido a una menor dinámica del consumo y la inversión. De hecho, el bajo crecimiento en la economía durante el segundo trimestre de este año (abril - junio) de sólo 0.3%, nos permite avizorar un desempeño que tiende al estancamiento o a la recesión.

Los estudios económicos de diferentes y calificados analistas avisan sobre una expectativa de muy bajo crecimiento, con sectores con crecimientos negativos tales como la industria, la construcción, el comercio, la agricultura y las actividades profesionales y otros, con bajo crecimiento, como son los sectores de actividades inmobiliarias, los servicios públicos y las comunicaciones. Sólo se destacan con crecimientos mejores, los sectores de administración pública (gobierno), actividades artísticas, minas y canteras, y actividades financieras (la mayoría de esto últimos inferiores al 3% de crecimiento). El problema surge cuando miramos que los sectores con crecimientos negativos son los que tienen, fundamentalmente, mayor peso en la economía y/o mayor generación de empleo, y así surge la expectativa de un panorama gris para el segundo semestre y aún para el año 2024.

Ahora, estábamos esperando que el crecimiento económico disminuyera, debido a una desaceleración generalizada de la economía mundial, por el retiro de los estímulos fiscales y monetarios que se originaron en todos los gobiernos para combatir la pandemia del Covid, así como sus secuelas en las propias economías y su crecimiento. Sin embargo, la caída subsecuente en Colombia es bastante drástica y preocupante. Economías como las de China, Estados Unidos, México, Portugal, España, Francia, por ejemplo, tienen crecimientos moderados (2%-3%) pero mucho mayores que el de Colombia para el mismo segundo trimestre del año. Algo diferente está ocurriendo en Colombia que explica tan importante caída, como lo examinaremos a continuación.

Es el momento en el cual el Gobierno de Petro, quien recogió importantes recursos ($20 Billones más o menos) con la reforma tributaria del año pasado, los invierta en la economía, oxigenando la liquidez, la dinámica económica y la inversión empresarial. La caída de la inversión en el primer semestre de cerca del 24% es una muy mala señal. Por su parte, la ejecución presupuestal del gobierno nacional del primer semestre es inferior al 30%, todo lo contrario, a lo que debería suceder en una economía con tendencia decreciente.

Hablemos un poco del tema político, para ver el panorama completo. La situación política del país está más enrarecida que nunca, hay aspectos de alarma, preocupación, pugnacidad y polarización en muchos frentes: Comencemos por decir que el gobierno de Gustavo Petro no se caracteriza precisamente por la conciliación, la búsqueda de consensos y la unidad nacional. A los partidos que lo apoyaron, les canceló la alianza que formó al comienzo de su gobierno y hoy la gran mayoría de los partidos están en la oposición o en la independencia. Los proyectos del gobierno en el congreso sufren de tropiezos, retardos y rechazos. Y muchas de las acciones del ejecutivo alrededor del proceso de paz pasan por un momento de desconcierto y falta de convencimiento de la comunidad sobre para dónde van y qué resultado van a lograr. El rechazo en la relación armónica con los gobernadores y los alcaldes y la desconexión entre las políticas nacionales y las necesidades locales es un abismo de irrealidad y distanciamiento, para el gobierno las cosas van bien, para los gobernadores, bastante mal y se sienten solos y sin respaldo, especialmente en seguridad. Las comunidades se quejan por abandono del gobierno y las circunstancias adversas por invierno, calamidades públicas o fenómenos naturales son dramáticas.

Vienen las elecciones regionales y se espera una manifestación de rechazo al gobierno y al Pacto Histórico, el movimiento político que lo respalda, no es casual que la falta de favorabilidad del presidente ya llega al 62%. Los continuos desplantes del presidente con gremios, autoridades regionales, comunidades, presidentes de otros países y organismos multilaterales, por cualquier causa que lo explique, si bien no lo justifique, son una prueba más de la desconexión del gobierno y sus funcionarios, es una falta de respeto, consideración y buenas maneras que raya con la incultura. Además, la falta de ejecución de los presupuestos públicos son otro capítulo de angustia para el progreso del país. Y, ni hablemos, de los problemas de corrupción originados en su hijo Nicolás Petro o con sus funcionarios Laura Sarabia y Armando Benedetti y las evidencias de dineros oscuros y la eventual violación de normas electorales durante la campaña política del año pasado.

¿Qué está sucediendo entonces?: Que estamos en medio de una batalla ideológica, en la cual el gobierno Petro, por un lado, se exculpa de todos sus pecados, culpando a otros, y, por el otro, con su talante autocrático y autoritario, quiere imponer su ideología de un Estado y un presidente todopoderoso e interventor en todos los asuntos de la economía privada, tanto como en la pública que es donde debe estar centrado y en la que poca gobernabilidad demuestra. Quiere intervenir y decidir sobre gremios, sectores, gobiernos locales, regionales y municipales, organizaciones sociales, diferentes actividades productivas, tarifas de servicios, sector de comercio, como también, la explotación minero-energética, por ejemplo. Todo lo que está pasando se traduce en desconcierto, incertidumbre, desconfianza y rechazo. Estas sensaciones se suman a los “miedos” que cada persona, familia, empresario, funcionario o líder pueden tener. En síntesis, incertidumbre es lo que se respira por todas partes. En la reciente Asamblea de la ANDI en Cartagena, la reflexión de los empresarios es que estamos atravesando el momento de mayor incertidumbre en toda la historia contemporánea del país.

Las personas, cuando se encuentran en una situación de incertidumbre se sienten nerviosas y las decisiones de progreso, inversión, crecimiento y desarrollo en este ambiente no “pelechan”. Petro, por imponer su pensamiento de izquierda radical, ha afectado las dinámicas del sector privado y de los particulares. Un buen gobierno no tiene que imponer ideología, solamente hacer buenas labores de gobierno: obras, realizaciones, progreso, bienestar, crecimiento, soluciones de problemas, contacto con las comunidades, salud, educación e infraestructura, etc. y, ante todo, seguridad y evitar la corrupción y el clientelismo, eso es buen gobierno, no importa cómo piense.

domingo, 14 de mayo de 2023

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 Comentario 15/05/2023

 

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Pasados los 9 primeros meses del gobierno de Gustavo Petro, aún no vemos cuáles son sus planes concretos para crecer, desarrollar, diversificar y hacer progresar la economía del país. Hasta ahora, y fuera de la reforma tributaria que se aprobó el año pasado, a través de una coalición de gobierno recién establecida con los partidos liberal, conservador y de la U, no hay otras gestiones que puedan palparse como eficientes y eficaces en el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de los colombianos.

Su gobierno se ha enfrascado en una gran cantidad de “luchas” ideológicas a través de sus discursos de plaza pública y de balcón, así como en el lanzamiento y “discusión” de su llamadas reformas sociales (laboral, pensional y salud), las cuales, o bien han sufrido un calvario de contradicciones y de “ires y venires” con los partidos políticos, los miembros del propio gabinete (varios ya retirados por esas contradicciones), las organizaciones sociales, el empresariado y la ciudadanía, o bien han tenido un tortuoso trámite en el Congreso, lleno de impropiedades.

La discusión política ha girado alrededor del papel del Estado y del sector privado en la prestación de algunos servicios sociales, así como en la administración de recursos del Estado por parte de los particulares. Pero también, con un enconado discurso contra las que él denomina las clases privilegiadas, los banqueros y las oligarquías, generando o motivando un odio y una lucha de clases. Además, la argumentación sobre las que considera necesarias reivindicaciones sociales para superar la pobreza y el llamado a la movilización ciudadana para defender las obras de su gobierno y las reformas legales mencionadas. Todo un mar de discusión política, agresiva y desafiante, que aceitará en grado sumo la polarización política que ya existía en el país desde el proceso de paz de Santos en el 2016.

Dichas acciones de gobierno con sus leyes reformadoras, hasta el momento puede afirmarse que no tienen pleno y transparente respaldo y que, en su tránsito por el Congreso, no está garantizada su aprobación, dada la fuerte oposición de los partidos que no acompañan al gobierno y la desintegración de la coalición de gobierno, así como la opinión pública desfavorable que han generado. De hecho, su imagen como presidente ya sólo tiene una favorabilidad del 30% cuando partió de cifras cercanas al 60% al inicio de su mandato.

El proceso de trámite en el Congreso de la República es un atasco monumental, ya que, confiado en sus mayorías ya desintegradas, esperaba la aprobación tipo “fast track” de las mismas y en el mismo momento, sin embargo, serán materia de largos debates, ajustes y conciliaciones para poder ver la luz. Ya su alfil en el Congreso, el senador Roy Barreras, anunció la imposibilidad de tramitarlas todas con la celeridad, con el cumplimiento de los reglamentos y procedimientos necesarios, así como también con su retiro forzoso del Congreso como su presidente, por decisión del Consejo de Estado al declararle doble militancia.

Lo malo es que ni su programa bandero de la paz total parece tener “buen viento y buena mar”, es un sartal de “anzuelos”, enredado, farragoso, sin claras y precisas zonas de logros y de defensa de la constitución, del interés ciudadano, de las fuerzas militares y, especialmente, de las tan cacareadas víctimas. Así mismo, la reforma rural integral, apenas si camina, y la idea de la entrega de los 3 millones de hectáreas a las que se comprometió, de acuerdo con el mismo acuerdo de paz de Santos, se han empantanado en problemas legales, presupuestales, de trámite y de prioridades que no lo dejan avanzar, si bien ha contado con la oferta amplia de tierras disponibles de buena calidad por parte de del sector ganadero a través de José feliz Lafaurie, presidente de Fedegan.

La inestabilidad de los miembros de su gobierno por falta de nombramientos, por un lado, o por su alta rotación, por el otro, con criterios eminentemente políticos hace que haya muy pocos motivos de optimismo, como se dice “cada alcalde trae su cuadrilla y manda su año”, o sea nada comienza, persevera y termina. Tampoco sus relaciones internacionales han atravesado momentos de calma por su estilo confrontacional y desafiante con los que no comparten sus opiniones y su injerencia en otros países.

Y mientras tanto la economía comienza a atravesar un año de grandes dificultades, ya hay sectores que declaran los meses del inicio de año como de plena desaceleración, con fuertes descensos, como lo han manifestado los sectores de comercio, la industria, el inmobiliario y el de vivienda, el transporte, por ejemplo. La inflación, no cede, es demasiado alta, y deteriora todos los sectores económicos y la capacidad de compra, ahorro, pago o inversión de las familias, los precios de muchos artículos siguen por las “nubes” y su proceso de descenso parece que será lento y tortuoso.

Las autoridades tratan de controlar la demanda con medidas monetarias y de elevamiento de las tasas de interés, las cuales, aunque ayudan a desestimular el consumo, también enfrían la economía y detienen la inversión. Muchos empresarios afirman “¿con estas tasas quién invierte?”

Y ¿dónde está el papel contra cíclico del gobierno y del presupuesto público?, con obras, proyectos, desarrollos, programas y beneficios para sectores productivos o para la economía en general, tales que permitan mantener niveles de inversión, producción, empleo, desarrollo y consumo razonables. Definitivamente parece que del gobierno nacional no podemos esperar programas de crecimiento y de desarrollo, solo discursos de ideología de izquierda y discusión política polarizante.

lunes, 6 de marzo de 2023

¿REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA O DEL CRECIMIENTO?

 Comentario 07/03/2023

 

¿REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA O DEL CRECIMIENTO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Dos grandes enfoques sobre los países han estado en boga en los modelos de desarrollo social y económico que han tenido una significativa notoriedad en los últimos años: la redistribución de la riqueza o la redistribución del crecimiento[1]. En una forma sucinta veamos qué significan cada uno de ellos en sus características y cualidades.

Para buscar disminuir las desigualdades, sin salirse de una economía de corte capitalista, el mayor exponente del modelo de distribución de la riqueza son los países de la comunidad europea de naciones, cuyo enfoque obedece a los llamados Estados de Bienestar, según los cuales, los Estados tienen que velar por el bienestar de las personas, en su salud, educación, protección para la vejez y bienestar social (deporte, recreación y cultura), independientemente del crecimiento económico de sus respectivas economías. Como resultado, la economía europea lleva muchos años de un bajo y lánguido crecimiento económico (PIB), si bien ha disminuido la desigualdad.

Por el otro lado, hay países que, sin perder de vista la disminución de las desigualdades, le ha apuntado al crecimiento económico, para generar más oportunidades, tales que permitan que todos los individuos puedan acceder a niveles de calidad de vida superiores y, por supuesto, al cubrimiento de sus necesidades básicas en salud, educación, vejez y bienestar social. Nos referimos a los países del sudeste asiático donde existen altísimos niveles de PIB per cápita (Taiwán, Singapur, Malasia, Corea del Sur, etc.). Todos estos países les apuntaron a modelos económicos y sociales basados en el crecimiento con economías abiertas.

Un caso un poco diferente, pero basado también en el crecimiento es el de China, quien, conservando un fuerte control político en su gobierno con partido único, logró salir de grandes niveles de pobreza apuntándole al crecimiento económico[2], con lo cual ha logrado crear una amplia clase media, si bien persisten niveles de desigualdad entre sus ciudadanos. Su preocupación no fue salir de la pobreza distribuyendo la riqueza existente, sino crear más riqueza a partir del crecimiento para, efectivamente, disminuir la desigualdad y la pobreza. De hecho, este inmenso país hoy posee grandes empresarios, los cuales están invirtiendo por todo el mundo para diversificar su economía y capturar nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo.

En Colombia tenemos la tendencia a pensar en el Estado benefactor, donde se espera que el presupuesto público les resuelva a las personas sus necesidades básicas, mediante un pensamiento centrado en la distribución del ingreso y la riqueza. De hecho, esta manera de pensar invade, también, a algún grupo de empresarios del sector privado quienes esperan que sea el Estado quien les genere oportunidades de desarrollo y les solucione los problemas cuando algún sector económico no va bien, tiene dificultades o está en fase declinante de su negocio. Por supuesto, algunos de los partidos políticos y de los funcionarios corruptos son favorecedores de un Estado fuerte, benefactor, interventor y proclive a la corrupción y la politiquería. Como resultado en Colombia tenemos una economía endeble, con insuficiente crecimiento económico, un PIB per cápita aún muy bajo y un nivel de desarrollo débil. De hecho, el Estado ha acumulado grandes déficits y elevado el endeudamiento, y sectores como los de salud, pensiones, infraestructura, servicios comunitarios, etc. son deficitarios o insuficientes para las necesidades del país.

Colombia está estrenando nuevo gobierno, el cual tiene la oportunidad de cambiar paulatinamente las cosas, para empoderar al sector privado y sus ciudadanos y disminuir la injerencia del Estado, concentrando sus esfuerzos en crear condiciones que favorezcan el desarrollo y el crecimiento de las empresas y los empresarios formales o informales y, por esta vía, a toda la comunidad. Sin embargo, el plan del gobierno pasa por hacer más fuerte al Estado como prestador de servicios de alto impacto para la comunidad y con una fuerte injerencia en el sector privado a partir de la regulación, las políticas, las normas y los tributos. Además, con un discurso anti empresarial que crea odios y rechazo entre trabajadores, empleadores y Estado, la llamada lucha de clases.

Esto no debe ser así y requiere, por supuesto, un cambio de mentalidad y de conducta frente al Estado y frente al desarrollo de los negocios. Es el empresario quien tiene que hacer empresa y es el estado quien tiene que crear condiciones favorables para hacer empresas exitosas, sin un intervencionismo ni dirigismo de la economía. No es fácil cambiar este “chip”, pero los ejemplos que hemos dado de los países asiáticos demuestran que sí es posible. Hay que crear cultura, mentalidad y tener un poco de sacrificio mientras el camino se “endereza”.

El Estado Colombiano y sus ciudadanos no pueden seguir con una visión paternalista, asistencialista y proteccionista de la misión del Estado frente a la economía y a los problemas sociales. Subsidios y beneficios sólo donde sea indispensable la acción del Estado. Este debe concentrarse en crear condiciones adecuadas para que la economía crezca muy bien y por esta vía generar oportunidades para todos. Acabar la desigualdad y la pobreza completamente no será posible nunca, pero, con seguridad, habrá menos pobres y menor pobreza, más clase media y más oportunidades, con gente más preparada para capturarlas. Necesitamos más empresarios y más empresas, que hagan empresa formal  o informal, sin esperar que el Estado la haga por ellos.

 



[1] Nos referimos a modelos de economía abierta, de tipo capitalista, con propiedad y libertades privadas y con preeminencia del sector privado, antes que del Estado.

[2] “No importa de qué color sea el gato, con tal que cace ratones” decía Deng Xiaoping, para significar que no era tan importante si el modelo económico era capitalista o socialista, lo importante para él era que sí funcionara, es decir, generará crecimiento, progreso y bienestar para todos los ciudadanos. Deng ascendió gradualmente al poder supremo y condujo a China a través de una serie de reformas de mercado, lo que le valió la reputación de "Arquitecto de la China Moderna"

lunes, 30 de enero de 2023

LOS CICLOS Y EL PÉNDULO

 Comentario 30/01/2023

 

LOS CICLOS Y EL PÉNDULO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las principales variables macroeconómicas y entre ellas, por ejemplo, la más importante, el crecimiento del producto interno bruto PIB de un país, suelen tener patrones de conducta en el largo plazo que son más o menos característicos y que se repiten a través de un periodo amplio de años, salvo que algunos fenómenos sobrevinientes e inesperados desvíen su conducta general. En igual forma, los sectores económicos, individualmente considerados, también presentan comportamientos fluctuantes a través de los años. Hablamos de períodos de expansión o de decrecimiento, alternativamente, por ejemplo, en la construcción o en el sector agrícola. Por consiguiente, los ciclos económicos son oscilaciones crecientes o decrecientes alrededor de la tendencia secular que presenta la variable en observación y cuya duración puede tomar varios años. En el caso de la macroeconomía, cuando los crecimientos son negativos y persistentes a través de varios períodos se habla de situaciones de recesión. Como es obvio, contrario a la recesión es la expansión que se presenta si hay una buena dinámica en al menos un número significativo de sectores económicos, lo cual tiende a afectar favorablemente a otros, y viceversa.

En muchos sectores económicos se observa, por ejemplo, que su demanda es cíclica, si bien su tendencia secular puede ser creciente o decreciente en el largo plazo, según corresponda. Para citar un solo ejemplo, se afirma que la construcción de vivienda obedece a ciclos económicos, donde se presenta una expansión de la demanda, la cual conduce a una paulatina y creciente oferta de vivienda en un período amplio de tiempo. Todo este fenómeno termina generalmente en la elevación de los precios de la vivienda por el exceso de demanda. Los precios altos estimulan la oferta, pero desalientan la demanda y, al final, sucede una mayor oferta de vivienda disponible frente a la demanda real que se desalienta, el ciclo se desacelera y en ocasiones se vuelve negativo o recesivo.

Pues bien, en materia política y de manejo del Estado ocurren situaciones semejantes a través de gobiernos que se suceden en el poder, los cuales, genéricamente, llamamos de izquierda o de derecha, en un movimiento pendular, donde por unos años gobiernan las tendencias de derecha y en los siguientes, las de izquierda, o viceversa. Por movimientos de centro o de derecha entendemos las tendencias políticas que desarrollan el concepto del capitalismo democrático como modelo de gobierno, esto es, concede preponderancia al sector privado como motor del desarrollo y el crecimiento económico y social (más que el sector gobierno) y se relacionan con el resto del mundo en condiciones de economía abierta, pero, en lo posible, regulada según tratados y convenios.

El papel de los órganos del Estado es el de atender los sectores prioritarios como defensa y seguridad, así como también el bienestar social y la prestación de los servicios del Estado a través del ejecutivo, el legislativo, el judicial y los órganos de control. Frente a la economía del sector privado ejercen un papel de supervisión para que se mantenga en el cauce de los mandatos constitucionales y legales, sin desbordar los principios de la sana competencia y de la cabal aplicación de la democracia. La determinación de los personajes públicos o de decisiones que afectan la constitución es democrática y popular a través de elecciones, referendos, plebiscitos o asambleas constituyentes.

Los movimientos de izquierda, por el contrario, practican como filosofía política el socialismo de estado, según el cual el desarrollo y el crecimiento del país dependen más del Estado que del sector privado y por lo tanto es éste quien funge como promotor y gestor de la economía a través del control directo de muchas actividades económicas, políticas y sociales, más allá de la defensa y la seguridad. La iniciativa privada queda relegada al direccionamiento del Estado y sus órganos de funcionamiento. En este modelo, los gobernantes suelen adquirir poderes omnímodos, que los convierten en gobiernos de corte autocrático.

Bajo el concepto del socialismo de estado se amparan, frecuentemente, gobernantes que tienden a perpetuarse en el poder para lo cual paulatinamente anulan los derechos y facultades democráticas y de elección popular, afectan el equilibrio de poderes, concentrando el gobierno en unas pocas manos, porque conceden al mandatario de turno amplias facultades de acción y decisión, muchas veces más allá de la propia constitución la cual es interpretada según su conveniencia. Un ejemplo de perpetuase en el poder lo hemos vivido o estamos viviendo con los hermanos Castro en Cuba o con Maduro en Venezuela.

Modelos de capitalismo democrático se practican en las economías más desarrolladas como las de Estados Unidos, Francia, Alemania, etc., como también en economías menos desarrolladas como Colombia, Perú o México, por ejemplo. Por su parte, modelos de socialismo de estado se practican en países de mayor desarrollo como Rusia o China, por ejemplo, o de menor desarrollo como Venezuela, Nicaragua o Cuba, para citar los casos más cercanos. Desafortunadamente, tanto en los modelos económico-políticos del corte del capitalismo democrático como los del socialismo de estado pueden presentarse fenómenos de corrupción y clientelismo, abusos de poder y pérdida de los pesos y contrapesos que están creados constitucionalmente.

Si la economía presenta ciclos económicos, la política genera movimientos pendulares cuando los gobiernos de cada tendencia no hacen bien su tarea o abusan de sus funciones y terminan en el desencanto de sus pueblos y en el deseo de tener un modelo de gobierno distinto. Véase como referencia lo ocurrido en los años recientes en los países latinoamericanos en los cuales subsecuentemente han pasado de gobiernos de derecha a izquierda y viceversa. Como ocurrió en Argentina con los gobiernos Kirchner (socialistas) y la llegada de Macri al poder (capitalismo democrático), con la subsiguiente retoma del poder por Alberto Fernández (de nuevo socialista). En Colombia, después de un largo período de gobiernos con enfoque de capitalismo democrático, ahora llega el primer gobierno de izquierda radical de corte socialista del estado. Veremos que sigue más adelante y si el péndulo vuelve a girar en sentido contrario.

lunes, 3 de octubre de 2022

EL CRECIMIENTO INTELIGENTE

 Comentario 03/10/2022

 

EL CRECIMIENTO INTELIGENTE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Cada país tiene su propio modelo de desarrollo, determinado por su cultura y costumbres, sus tradiciones políticas, sociales y económicas, su modelo de gobierno, su base empresarial con sus sistemas productivos, su cultura ciudadana, su historia, sus leyes, sus relaciones internacionales, sus sistemas de seguridad social y de convivencia, el liderazgo visionario de sus dirigentes, los privilegios que la naturaleza le dio, y la integración de sus ciudadanos. Sin embargo, el diseño de la economía de un país debiera pasar por criterios de productividad, o sea, lograr los más altos estándares de producción con buena calidad y, además, en condiciones de competitividad, es decir, en aquellos productos y servicios en los cuales existen ventajas para hacer lo mejor, a precios razonables, frente a productos similares importados del exterior. Pasemos de lo general a lo particular en esta reflexión. Hay unos pilares del buen funcionamiento de una sociedad los cuales son institucionales y otros que son funcionales, veamos:

Pilares básicos institucionales para un país: la libertad de iniciativa y de propiedad privadas, con respeto a la constitución que lo rige, con el Estado como jugador leal en lo económico, lo político y lo social, con democracia participativa, con gobiernos e instituciones serías y rectas, con separación de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial y organismos de control), con justicia para todos y con lucha indeclinable frente al delito y la corrupción de todo orden. Particularmente subrayamos como ineludibles la propiedad privada, la separación de poderes, el marco democrático, el Estado no interventor en la economía privada y la defensa de la constitución y las leyes. Ahora, también existen unos pilares básicos de tipo funcional, algunos de los cuales los mencionaremos en este comentario, como son:

1. Diseño económico inteligente

La producción debería encauzarse hacia los sectores donde existan principios, políticas, leyes y programas que fomenten las prioridades nacionales, esto significa tomar provecho de lo que la naturaleza nos da, pero en forma altamente inteligente, para dirigirlo a objetivos de progreso y bienestar colectivos, a partir de su explotación y su producción continua de bienes o servicios, tales que se convierten en orientaciones nacionales. Esto no significa suprimir la libertad de decisión y acción de los ciudadanos sino crear estímulos a su direccionamiento inteligente en campos o sectores de especial importancia para el país.

En lo posible, y sin descuidar otros desarrollos prioritarios, las economías deben enfocarse en la producción de bienes o servicios que permitan sacar provecho de sus ventajas competitivas naturales, según la dotación que la propia naturaleza y su ubicación geográfica le permitan o en desarrollos creados con la habilidad y competencia de sus habitantes. En el caso de Colombia, por ejemplo, al estar en el trópico, disponiendo de todo tipo de climas y calidades de suelos, su economía debería tener un alto componente de producción agropecuaria, sin embargo, buena parte de los alimentos consumidos por los colombianos son importados. ¿Por qué no lograr la producción nacional tal que sustituya importaciones y abarate su precio de adquisición, especialmente si existen condiciones de pobreza?

2. Economía sostenible

Nuestro mundo está amenazado por nosotros mismos con el uso de sistemas productivos, sustancias, tecnologías, cultivos y costumbres poco amigables con la naturaleza, los cuales están conduciendo al calentamiento global y al deterioro de las condiciones climáticas, de abastecimiento de aguas, de limitaciones en producciones agrícolas o industriales y de trastornos de la naturaleza como los terremotos, huracanes, inundaciones, maremotos, deshielo de los polos, etc., tales que terminarán afectando a toda la población y castigando severamente amplias zonas geográficas y entre ellas, algunas se volverán inhabitables.

El principio de desarrollar sólo economías y actividades humanas ambientalmente verdes parece que aún está muy lejos. Eso significa hacer las cosas bien desde el inicio, considerando la naturaleza como el hábitat donde vivimos y viviremos ahora y siempre, si lo cuidamos y defendemos. Hay prácticas que se tardarán mucho en desmontar como el uso de combustibles fósiles y su reemplazo por energías limpias y renovables, pero lo importante es la toma de conciencia y de medidas eficaces, prontas y rigurosas para garantizar dicha transición, eso sí con una voluntad común a nivel mundial, especialmente de las grandes potencias quienes son los mayores contaminantes y los principales consumidores de recursos agotables.

3. Economía y sociedad incluyentes

Los modelos económicos de los países deberían conducir a condiciones de inclusión del mayor número posible de sus habitantes participando en actividades productivas, comunitarias o sociales, todas contributivas al desarrollo y progreso de la comunidad, sin llegar a modelos de economía colectivista o de pérdida de la iniciativa privada e individual. Mientras más personas estén ocupadas menor pobreza y desigualdad existirá, evitando modelos asistencialistas y políticas de tipo socialista que se muestran como las panaceas del progreso social y económico, cuando han sido las grandes causantes de los mayores desastres económicos y sociales en muchos países que cambiaron su modelo de democracia con economía liberal privada.

Estos modelos colectivistas, además, con frecuencia terminan siendo el refugio de gobiernos autoritarios, autocráticos o dictatoriales que se perpetúan en el poder y se aprovechan de los presupuestos públicos comunitarios, generando mayor pobreza y desigualdad. Ser incluyente en una economía no significa pretender que todos seamos iguales, simplemente considerar el desarrollo y crecimiento como oportunidad para todos, tal que genere bienestar al mayor número posible de los miembros de una comunidad, aunque existan algunos de ellos más avanzados que otros, pero sin que nadie se señale como excluido de esas posibilidades y oportunidades.

4. La educación como prioridad

Finalmente, la educación como pilar fundamental de la comunidad, mediante la cual todos pueden progresar y mejorar su mundo y su cultura ciudadana, ya que la educación es el hecho transformador por excelencia. El acceso al conocimiento y la experiencia positiva de ser mejores cada vez, con la formación de competencias o habilidades, eleva notablemente la calidad de vida, el bienestar y la convivencia de todos los ciudadanos.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...