Mostrando las entradas con la etiqueta paronacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta paronacional. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de junio de 2021

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 Comentario 07/06/2021

 

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los países latinoamericanos han sido amenazados durante muchos años por los anhelos totalitaristas de las izquierdas radicales de corte socialista que se originaron en la revolución comunista de Cuba en los años 60 y siguientes. Desde ese país, donde se enquistó una camarilla de líderes comunistas, se lanzó una ofensiva en todo Centro y Sudamérica para transportar la filosofía totalitaria que los acompaña y que ha sido la causa del retraso manifiesto de ellos mismos y de países como Nicaragua o Venezuela que han querido abrazar esas mismas ideas. Para ello, intentaron de todo: desestabilizar las democracias, tumbar los gobiernos, ejercer subversión con movimientos guerrilleros, fomento a la lucha de clases, reformas para cambiar las estructuras de los Estados democráticos, infiltración en los gobiernos y en las organizaciones públicas, persecución a contrarios ideológicos, etc., etc., etc. Son muchas las cosas que han sucedido, en realidad, durante estos años.

Sin embargo, no son cosa del pasado, siguen sucediendo y las estamos viendo con los actos vandálicos de los últimos días, donde una protesta pacífica y legítima por las condiciones de falta de oportunidad y de pobreza derivadas de la pandemia, los violentos la transformaron en el más desafiante problema de orden público, con el cual se pretende descarrilar la vida democrática, las instituciones, el estado de derecho y los órganos de gobierno, detrás de la agenda política de una izquierda subversiva y radical, apoyada por fuerzas oscuras del exterior de tipo socialista y comunista. Es increíble ver cómo unos pocos violentos ponen en jaque a una sociedad completa, porque no son hechos aislados ni circunstanciales, son acciones programadas, coordinadas, entrenadas, financiadas y ejecutadas en forma certera contra el orden establecido y la ciudadanía inerme. Nunca el caos y la destrucción han sido generadoras de progreso y bienestar, sin embargo, ellos dicen no estar dispuestos a dialogar, sólo negociar, lo que quieren es imponer sus criterios y opiniones según su conveniencia, no importa qué suceda con el resto del país y lo que pase con las finanzas públicas agotadas y exhaustas por la pandemia, el cierre, la parálisis y ahora sin reforma tributaria a la vista.

Están acabando con las actividades comerciales y productivas, con el trabajo vinculado e independiente, el abastecimiento, la movilización, la atención de la salud, los servicios del Estado, las actividades deportivas, científicas y culturales, entre muchas otras más y ni hablar del trato a los policías que cumplen con su deber y mandato. Pero, además acusando al país de persecución a los indefensos manifestantes ante los organismos humanitarios mundiales, que les creen y comen de sus cuentos, porque son correligionarios en el pensamiento extremista. Detrás de esto está de nuevo el socialismo comunista internacional y el narcotráfico que pesca en río revuelto y por eso cofinancia el movimiento. Y hay mucho dinero en juego para pagar el desafío. Así las cosas, ahora habrá que llorar por Colombia también.

¿Y de qué ideas socialistas estamos hablando? De gobiernos únicos, con partidos únicos y con poder centralizado y omnímodo, concentrado en una camarilla privilegiada de gobierno, quienes acumulan todo el poder ejecutivo, legislativo y judicial bajo su dirección y mando, es decir, no hay división real de poderes ni oportunidad de ejercer ninguna oposición. Quien se atreve a ejercerla es claramente reprimido de manera agresiva y en ocasiones violenta, tanto que en esos países algunos prefieren cambiar su lugar de residencia y vivir más bien en el exterior para evitar a toda costa que sus libertades sean limitadas o, por la vía de la exacción o de la expropiación, se afecten sus patrimonios y empresas, sin motivo ni razón distinto a haber tenido éxito en sus vidas y de ser considerados como “responsables” de subvencionar a los demás, según el pensamiento socialista.

Pero esto es sólo el comienzo, se suman a esos hechos la falta de libertad de prensa, el dirigismo del Estado en toda la economía y en muchas ocasiones la extinción de la propiedad sobre bienes y haberes o la persecución de los negocios privados, hasta que desaparece la iniciativa privada y surge la injerencia estatal en todas las actividades productivas y en los servicios que se vuelven altamente ineficientes porque el Estado no es un buen administrador por la corrupción y las presiones e intereses políticos y politiqueros. Los beneficios son para la clase dirigente, no para todos los trabajadores y el resto de la población, quienes a partir de ese momento van a sufrir fenómenos de desarraigo por tener opiniones diferentes, de desabastecimiento de bienes o servicios, de corrupción a todo dar para la camarilla gobernante, de concentración y control del gasto público y, por otro lado, de pérdida de libertades individuales y familiares.

En el Estado todopoderoso, que ellos quieren encarnar, dicen que para defender al pueblo hay que distribuir la riqueza y lo que hacen, en realidad, es distribuir más pobreza, al perseguir al empresariado que es quien puede crear riqueza generando empleo, desarrollo, progreso y verdadera distribución de oportunidades con sus actividades productivas, sus inversiones y su liderazgo, a más de su visión empresarial y comunitaria, con beneficios para toda la sociedad, en forma directa o indirecta.

Las lecciones que nos acaba de dar el Ecuador al alejarse de los modelos de izquierda radical y del llamado progresismo de Correa, quien, durante cerca de 12 años, por sí o por sus lacayos, quiso imponer sus criterios regresivos a la sociedad y al empresariado ecuatoriano, son una prueba cierta de cómo una comunidad reacciona y quiere alejarse de ese mal llamado socialismo, el que, en la práctica, suele convertirse en un totalitarismo.

Desafortunadamente, las circunstancias mundiales y locales, fuertemente deterioradas por los graves fenómenos ocasionados por el Covid 19, no nos pueden llevar a pensar que hay que cambiar el modelo económico, político y social que nos rige, desde la constitución del 91. El deterioro económico y social ocasionado por la pandemia se ha ensañado con todo tipo de países desarrollados y en vías de desarrollo, lo que hay que combatir es la pandemia, no el modelo de país. Superada la pandemia por la “inmunidad del rebaño” se podrá restablecer plenamente la economía y las actividades productivas y ciudadanas y con esto se retomarán unas nuevas fuentes de oportunidad.

Es muy duro lo que estamos atravesando, y particularmente quedarán muchas familias en condición vulnerable y muy debilitadas las finanzas públicas nacionales, departamentales y locales por los menores recaudos de impuestos y contribuciones y por el esfuerzo de apoyar a la población y a las empresas con subsidios y auxilios de diversas naturalezas, en los casos más apremiantes. Sin embargo, no es el totalitarismo el que nos ayudará a superar, en el tiempo, las secuelas que la pandemia nos dejará. Por el contrario, un Estado democrático donde conviven la iniciativa privada con la estatal, nos generará muchas más oportunidades.

lunes, 31 de mayo de 2021

HABLEMOS DE LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

 

Comentario 31/05/2021

 

HABLEMOS DE LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El desconcertante paro nacional que todos los ciudadanos de Colombia estamos padeciendo, inesperado, inopinado e inconsciente, contrario a lo que se proponía de buscar mejores condiciones de vida para la población, es todo lo contrario, está causando graves consecuencias a la economía, ha radicalizado más la polarización que desde el proceso de paz padece el país, así como también la profundización en los niveles de desconfianza en las instituciones, en la desigualdad, en la desesperanza y en la pobreza.

En efecto, absurdamente, el paro se acumula a las difíciles consecuencias de la pandemia y del debilitamiento de las finanzas públicas y privadas por la parálisis de las actividades productivas, para traer como resultado desabastecimiento, acaparamiento, carestía, más desempleo, saqueos y violencia vandálica o terrorista y, por supuesto, más pobreza por falta de oportunidades. Si los negocios, las vías de comunicación, los medios de transporte, lo sitios de acopio y distribución y las ciudades en general no pueden operar, ¿de dónde creen los líderes del paro que van a salir nuevas, mejores o mayores oportunidades de empleo, de empresarismo, de educación, de desarrollo de competencias o de decisiones de inversión, expansión, crecimiento o desarrollo? Lo que tendremos es un mar de desilusión, destrucción y menor confianza con el país y sus instituciones.




Además, es curioso cómo los marchantes y/o los líderes de esas manifestaciones le reclaman y esperan que el Gobierno subsane todas las carencias, necesidades, anhelos o promesas incumplidas históricamente o las no ejecutadas por la abrumadora corrupción que se ha encargado de “desviar y desaparecer” los recursos. El Estado, como toda institución, tiene unas capacidades limitadas y más allá de ellas, por falta de dinero o de ejecución, no podrá extender su mano bondadosa a todos los “necesitados”. Además, los recursos públicos dependen de los impuestos recaudados y si no los hay en forma correlativa a los gastos, simplemente no puede haber más gastos. Nadie da lo que no tiene, así de simple.

Bien ha hecho el gobierno actual en crear una serie de subsidios, beneficios, exoneraciones transitorias, y programas para favorecer las poblaciones vulnerables, la educación, la salud, incluida la pandemia, y el bienestar de algunas zonas y sectores prioritarios. Asimismo, bien han hecho los empresarios en proponerle al Gobierno el desmonte de deducciones y exoneraciones tributarias para que se pueden recaudar más impuestos, a falta de otras reformas tributarias necesarias y prudentes, las cuales tardarán en su trámite y en su oportunidad.

Ahora, lo que no puede hacer carrera en el país es el cantar de voces irresponsables que declaran que lo que hay que hacer es una distribución de los ingresos mediante la exacción a los más pudientes para repartirlo a los más pobres, como si los primeros tuvieran la obligación de entregar lo suyo más allá de los impuestos racionales aprobados por ley, y los segundos, el derecho a recibir lo de los demás, por el sólo hecho de ser pobres o no estar ocupados. Este es el pensamiento socialista llano y simple, con el cual se han destruido sociedades y economías en nombre de los pobres, para generar riqueza en los gobernantes de una camarilla privilegiada (Ver no más algunos países de la región como ejemplo) y más pobreza en las clases menos favorecidas. La propiedad privada es, por definición, privada y no de todos o de algunos que consideran que también es de ellos, por el hecho de ser ciudadanos también. Muy grave el mensaje que se presenta en la foto siguiente del paro, remarcado en cuadrícula roja: “Si la clase obrera todo lo produce, a ella todo le pertenece”, con este pensamiento socializamos la propiedad privada.

Además, una sociedad no puede funcionar en forma adecuada, justa y equilibrada, si los ciudadanos tienen que pensar en que el fruto de su trabajo se debe repartir también con los que no trabajen y que estos últimos pueden reclamar como suyo, lo que no es fruto de su esfuerzo. Los impuestos son el elemento institucional de distribución de la riqueza desde los que contribuyen con sus rentas, hacia los que necesitan por ser vulnerables, por un lado, o hacia toda la comunidad como beneficio para su progreso y bienestar, por el otro, para lo cual el gobierno hace sus realizaciones en desarrollo y bienestar, las cuales están determinadas en la constitución. Por supuesto, hay que combatir en forma radical la cultura de la evasión, de la elusión de los impuestos y de la corrupción que es como el “deporte nacional”. En Colombia muy pocos pagamos impuestos.

Transitoriamente y debido a un estado de catástrofe sobreviniente o de circunstancias de adversidad económica y social intempestivas e insoslayables, se acude a la solidaridad de quienes más pueden para elevar moderadamente sus contribuciones impositivas con el fin de apoyar la recuperación de otros que han caído en desgracia, pero no para hacerse cargo de su vida y su manutención por siempre y para siempre. Conceptos como el de la renta básica solicitada por los marchantes del paro nacional, son inaceptables por ser imposibles de financiar por su monto y características, de una parte, y, además, de otra parte, si son recurrentes, es decir, permanentes, fomentan la holgazanería de quienes esperan el beneficio de la renta frente a los que salen a trabajar para proveérselo a ellos y a sus familias. ¿Qué pensaría quien trabaje todo el día, 48 horas por semana, para recibir un salario mínimo, si otras personas, sin ningún esfuerzo, simplemente también reciban del Gobierno el mismo salario mínimo? Hay que crear más oportunidades para todos, pero no bajo el expediente de repartir el ingreso de los demás. Este, de nuevo, es un concepto socialista: unos deben trabajar para que otros puedan vivir sin trabajar, dado que los primeros tienen que velar por los segundos.

Otro concepto que no puede hacer carrera con motivo de la situación de pobreza derivada de la pandemia, el paro y sus consecuencias, es que también hay que distribuir la riqueza, es decir el patrimonio acumulado por las personas a partir de su esfuerzo y su trabajo. De nuevo, es inaceptable el concepto socialista de que unos ganan y ahorran para que otros lo gasten. Creamos más oportunidades a partir de la educación, la inversión pública y privada, el empresarismo, el desarrollo de habilidades, la aplicación de tecnologías y la cultura del trabajo duro para poder progresar y tener bienestar, con el apoyo de todos en la sociedad, pero alejados de la idea de que unos tienen que hacer lo que los demás no hacen, para que todos puedan vivir.

sábado, 22 de mayo de 2021

ESTAS SON LAS PETICIONES

 Comentario 25/05/2021

 

ESTAS SON LAS PETICIONES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

“Con trabajo vivimos, con paro no”, ciudadano de la calle en entrevista por radio.

El asunto comenzó supuestamente por la solicitud de retiro del proyecto de reforma tributaria, necesario sí, pero inoportuno y demasiado ambicioso en su pretensión de recaudo, en la situación de parálisis económica que atravesamos. Las finanzas públicas están “desfondadas” precisamente por atender la pandemia y el gasto social (defensa del empleo, de las empresas, del adulto mayor, de los jóvenes, de la salud y la educación, etc.) por los beneficios, subsidios y subvenciones creados para combatirlas. Este proyecto efectivamente fue retirado y ya se prepara otro sustitutivo, pues es imperativo para las finanzas públicas y el gasto social una nueva reforma tributaria.

Sin embargo, el “lobo mostró sus garras”, el comité de paro presentó sus nuevas demandas de solución para ser atendidas por el gobierno, y el paro continuó, con toda la gravedad de sus consecuencias. Las demandas son por “el Oro y el Moro”, para negociación no para diálogo, según afirman.

Vamos a comentarlas a continuación, con la sola enunciación de los temas planteados por diferentes grupos dirigentes de los del paro, sin que haya tampoco una dirección central responsable de todo lo que está sucediendo, no ofreceremos ninguna explicación adicional ya que el espacio no lo permitiría. Al examinar toda esta impresionante lista, me pregunto si los marchantes pacíficos por el retiro de la reforma tributaria eran conscientes que se les estaba utilizando para un movimiento más político que reivindicativo, ya que muchas de las solicitudes tienen este carácter político y significan cambios en el modelo constitucional, el democrático, el político, el económico y el social que nos rigen. Veamos algunas de ellas:

1. Renta básica para 30 millones de personas por lo menos un salario mínimo legal mensual permanente, 2. Reorganización de las Fuerzas militares y desmilitarización del país (¿?), 3. Desmonte del ESMAD y depuración de la policía, 4. No reforma tributaria, 5. Derogar el holding financiero con el que se creó el Grupo Empresarial Bicentenario de propiedad del Estado, 6. Tumbar la circular 049 del Ministerio de Trabajo sobre estabilidad laboral, 7. No presentar la reforma pensional, 8. No presentar una reforma laboral y derogar los artículos 193, 198, 240 y 242 del Plan Nacional de Desarrollo, 9. No privatizar ni enajenar bienes públicos (¿ y las finanzas públicas sin reforma tributaria?), 10. Cumplimiento de acuerdos que surgieron de otros paros de estudiantes, indígenas, trabajadores y educadores del Estado, 11. Renegociar los Tratados de Libre Comercio para que se proteja la producción nacional, 12. Cumplimiento total de los acuerdos de paz firmados en La Habana con la ex guerrilla de las Farc, incluida la entrega de tierras (¿y el costo y los recursos?), 13. Aplicación de la Ley Anticorrupción, 14. Derogar el cobro de 4 pesos por kilovatio de energía en los estratos 4, 5, y 6 para financiar Electricaribe, 15. Suscribir el acuerdo de Escazú sobre el medio ambiente (que somete a control de organizaciones internacionales de izquierda la política nacional sobre este tema), 16. Ayudas a las mipymes (pequeñas y medianas empresas), 17. Matrícula cero para instituciones del estado a nivel superior en forma permanente, 18. Retirar el proyecto de ley de reforma a la salud, 19. No alternancia educativa, 20. No a la discriminación de género y derechos para población LGTBI, 21. Detener las erradicaciones forzadas y la aspersión con glifosato, 22. Derogar el decreto 1174 de 2020 que estableció que las personas con ingresos inferiores a un salario mínimo “deberán vincularse” al piso de protección social (PPS), 23. Eliminar peajes. 24. Fletes y carga garantizada para los transportadores, 25. Política de justicia y equidad prioritaria para las poblaciones vulnerables y ancestrales, 26. Negociación con el ELN garantizada, 27. Beneficios para los resguardos indígenas, etc., etc. Son demasiados los etcéteras.

Las anteriores son las principales, pues en total son 104 peticiones, todo un plan de gobierno para muchos años. Varios de los temas pueden ser bienvenidos socialmente, pero no consultan las realidades políticas, económicas y fiscales del país y del gobierno, por ejemplo, el caso de la renta básica es incosteable para el país, ¿dónde están los ciudadanos que puedan pagar esos impuestos para que otros ciudadanos, simplemente reciban esa renta? Y los que ya trabajan por un mínimo, dejarán de trabajar, para también recibir renta básica, ¿por qué a unos sí y a otros no?, el país sería inviable y no equitativo, por el contrario, totalmente socialista, injusto y confiscatorio. Otros temas no son convenientes, son inoportunos o inconstitucionales.

En qué estaría pensando el Ex-presidente Juan Manuel Santos cuando afirmaba a la W Radio esta semana: “Se están manifestando por razones válidas. Son peticiones relativamente baratas o gratis de atender” (¿? ...).

¿De dónde salió todo esto?, ¿desde cuándo esos autollamados directivos del paro representan a toda la comunidad para solicitar que con ellos se negocien esos temas, sin haber mediado un nombramiento democrático que los elija como tales, sólo utilizando el poder de la intimidación y el miedo por la fuerza, los bloqueos, el desabastecimiento, la carestía, la violencia y la obstaculización de la actividad productiva, la educativa y la institucional del país?

Es inaceptable el paro, sus consecuencias son desastrosas para el país, la pérdida de empleos y ocupaciones, de oportunidades, de empresas, de negocios, de organizaciones, de desarrollo y crecimiento serán irrecuperables y se suman a las ya muy graves consecuencias de la pandemia. Nos falta ver todavía cuántos son los nuevos contagiados de covid debido a las marchas y la total incapacidad del sistema de salud para atenderlos.  

El paro está infiltrado, organizado, orquestado y pagado por la izquierda radical y el narcotráfico. Para ellos el principio es que mientras más pobres son los ciudadanos, más fáciles de conquistar y de aceptar “caudillos” de izquierda, supuestamente “salvadores” de la pobreza y la desigualdad.

 

lunes, 17 de mayo de 2021

LA DESESPERANZA

 Comentario 17/05/2021

LA DESESPERANZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La temeraria “aventura” del paro nacional realizado en el momento de mayor fragilidad de la economía nacional (muchas personas y empresas en situaciones de quiebra o con gran debilidad), con las finanzas del gobierno exhaustas, el desempleo formal e informal en crecimiento, la más grave crisis de salud de la historia del país por la pandemia, entre muchas otras razones, está trayendo como resultado más pobreza, mayor desesperanza y agravamiento de la parálisis económica, con consecuencias incalculables para el proceso de recuperación económica y social, para la generación de empleo u ocupación y para el bienestar de vida de las familias.

En mi opinión, en vez de mejorar, las cosas se han empeorado en forma grave y en algunos casos irrecuperable. Válida, además, la protesta legítima por las malas condiciones de vida, pero no se trata sólo marchas pacíficas lo que ha ocurrido, son bloqueos y atentados que causan severos perjuicios a toda la comunidad. Una ciudad bloqueada, intimidada y desabastecida, en la práctica, está secuestrada. Además, con graves problemas de violencia, deterioro del orden público, confrontación entre grupos de las comunidades, muchos de ellos con intereses desestabilizadores de la institucionalidad y con generación de odio de clases. En vez de crear oportunidades, las están destruyendo, agravando cada día más los problemas y complejizando sus soluciones.

De acuerdo con las estimaciones de diversos analistas, el país pierde aproximadamente 500.000 millones por día de parálisis en los distintos sectores productivos, sin contar con los daños a la infraestructura urbana pública y privada por los destrozos a los sistemas de transporte (estaciones y buses), a los establecimientos de comercio, a los monumentos históricos, al amoblamiento de tránsito, urbano y de vigilancia. En una palabra, están destruyendo elementos básicos para el funcionamiento de las comunidades, obligando al pueblo simple y llanamente a pasar grandes dificultades y a tener más pobreza. Con el paro de transporte o los bloqueos a vías, además de desabastecimiento de alimentos, suministros diversos y drogas, se han paralizado grandes zonas de producción agropecuaria, con el agravante de que muchos de esos productos por ser perecederos se pierden y el daño económico del campo se suma a las cifras de pobreza.

Este movimiento, después de los meses de pandemia con -encierro, falta de actividad económica, parálisis de la inversión productiva, mayor desempleo, especialmente jóvenes y mujeres, ingentes gastos en adecuación de camas UCI, vacunas, logística de aplicación, y deterioro económico por cierre de muchos negocios o la debilidad de los que permanecen, la ninguna creación de empleo nuevo y la dificultad para realizar esfuerzos de empresarismo con iniciativas nuevas- se vuelve un desafío para la propia ciudadanía. Si alguna recuperación teníamos, con seguridad se aplazará o nunca vendrá, agravando más la situación de pobreza. El asunto comenzó supuestamente por la solicitud de retiro del proyecto de reforma tributaria, necesario sí, pero inoportuno y demasiado ambicioso en su pretensión de recaudo, en la situación de parálisis económica que atravesamos. Las finanzas públicas están “desfondadas” precisamente por atender la pandemia y el gasto social (defensa del empleo, de las empresas, del adulto mayor, de los jóvenes, de la salud y la educación, de la población vulnerable etc.) y por los beneficios, subsidios y subvenciones creados para combatirlas. Ya se prepara otro proyecto sustitutivo, pues es imperativo para las finanzas públicas y el gasto social una nueva reforma tributaria.

Los dirigentes del paro nacional en forma arrogante han ido acumulando más y más causas a sus peticiones, imposibles de cumplir la mayoría de ellas en forma simultánea por la carencia de recursos del Estado o por la incapacidad para ejecutarlas, sin descuidar, además, la administración de lo cotidiano. De hecho, dicen tener 104 peticiones, algunas tan inverosímiles como la renta básica permanente para 30 millones de personas, con un costo anual de 85 billones, la cuarta parte del presupuesto público de un año. ¿De dónde creen que saldrá el dinero para este sólo pago sin contar con las demás demandas o con los gastos ordinarios en salud, educación, pensiones, subsidios a poblaciones vulnerables o en situaciones de catástrofe como Providencia con el paso del huracán IOTA y demás gastos e inversiones del Gobierno?

Es notorio el esfuerzo del gobierno en facilitar mayores recursos para la educación y para conceder matrícula gratuita en establecimientos públicos a estudiantes de estratos 1, 2 y 3, más aún sin una reforma tributaria en ejecución.  Al fin y al cabo, la educación es el hecho transformador de la pobreza y el mayor generador de progreso de las personas y sus familias. Ahora, apenas comienza a diseñarse y tramitarse otra reforma tributaria que el país requiere urgentemente, precisamente para afianzar el gasto social, vamos a ver dónde para en época electoral. ¿Qué ausentes están los políticos y los congresistas en las soluciones de esta problemática nacional?, ¿no les parece que están pensando sólo en elecciones en el 2022?

Los líderes del paro dicen que, si hay dinero, poco les importa que el déficit fiscal haya llegado al 9% del PIB y el endeudamiento del gobierno ya sea del 65% del PIB, con riesgo para la continuidad del grado de inversión del país y con ellos el encarecimiento de los recursos o su dificultad para conseguirlos, con lo cual se multiplicaría el problema económico, el político y el social. Para el tamaño y características de las aspiraciones de los marchantes se requieren recursos recurrentes, no basta decir que se vendan activos de la nación, esto es sólo una fórmula puntual cuyo agotamiento será inmediato y ¿luego?, ¿de dónde sacará el gobierno para su continuidad? Pensar en créditos del Banco de la República, en venta de las reservas de divisas del país o cosas por el estilo, también son soluciones parciales y ocasionales, de nuevo y ¿luego? ¿Cómo y cuándo se pagarán esos créditos o se restablecerán las reservas necesarias para el comercio exterior de Colombia? Un país sin reservas, por ejemplo, se convierte en un pésimo deudor para sus acreedores internacionales y con perspectivas inciertas y negativas para los inversionistas. Todo eso significaría “pan para hoy y hambre para mañana”.

Creo que no cabe en una mente bien intencionada que un país pueda resolver todo sus problemas sociales o funcionales en un solo momento y como fruto de un paro, si fuera así, bastaría hacer paro cada vez que algo se declare como conveniente, y, como por arte de magia, lista la solución.

Es inaudito lo que nos está sucediendo, en realidad, en mi opinión, los líderes del paro lo que quieren tomarse el poder “arrodillando” al gobierno y a la comunidad, son las ambiciones totalitarias de la izquierda radical del país, apoyados internacionalmente por corrientes de opinión semejantes, y nacionalmente por dineros del narcotráfico, para cambiar el marco jurídico e institucional de Colombia. Hay que reaccionar, rechazando la coacción de hecho que le están haciendo a la comunidad, al gobierno, al modelo democrático, al estado de derecho y a las instituciones. Colombia no se puede rendir ante estos líderes de la izquierda radical nacional e internacional.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...