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martes, 11 de agosto de 2026

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

 Comentario 11/08/2026

 

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El desarrollo de un país es resultado de una conjunción de iniciativas, acciones, financiaciones y obtención de resultados generados por el sector privado (empresas y familias) y por el sector público (todos los organismos del Estado). Sin embargo, ¿cuál es la importancia de cada uno de ellos como motor del desarrollo y crecimiento de la economía del país? No hay duda en afirmar que el sector privado es el gran motor de la riqueza del país: sostiene la mayor parte de la producción, el empleo y la innovación. Los datos recientes lo confirman con claridad:

En Colombia, el sector privado es responsable de más del 80% del PIB y del empleo nacional, impulsa la competitividad, atrae inversión y complementa funciones sociales que el Estado no logra cubrir plenamente. El sector privado juega un rol importante y en algunos casos determinante en temas tales como:

 

Motor de crecimiento económico

·         Generación de riqueza: La producción, inversión y exportaciones de las empresas son los principales componentes del PIB colombiano.

·         Aporte tributario: El sector privado aporta la mayor parte de los impuestos que financian el gasto público nacional y territorial.

·         Flujo de divisas: Sectores como hidrocarburos, manufactura, turismo y tecnología —todos liderados por empresas privadas— sostienen la balanza comercial.

 

Generador de empleo y bienestar

·         Más del 80% del empleo nacional proviene del sector empresarial, especialmente de las PYMES.

·         En 2026, Colombia tiene más de 24 millones de personas ocupadas. Con base en las cifras del DANE y Portafolio:

o   Sector privado: alrededor de 22 millones de empleos (≈ 90–92% del total).

o   Sector público: alrededor de 2 millones de empleos (≈ 8–10% del total).

·         El empleo privado dinamiza el consumo, la movilidad social y la estabilidad de los hogares.

 

Impulso a la innovación y la competitividad

·         Las empresas lideran la inversión en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación), acelerando la transición hacia tecnologías 4.0 y la cuarta revolución industrial.

·         Colombia cuenta con 410 fondos de capital privado y capital emprendedor que financian emprendimientos y expansión empresarial en sectores como software, agroindustria, energías renovables y servicios modernos.

·         La competencia global de empresas colombianas posiciona la marca país en mercados internacionales.

 

Desarrollo regional y diversificación productiva

·         El sector privado impulsa la actividad económica en todas las regiones, desde agroindustria en la Altillanura hasta industrias digitales en Antioquia y turismo en el Caribe.

·         En Colombia, las empresas privadas registradas, especialmente bajo la figura de SAS, que es la más utilizada por su flexibilidad.

·         Las alianzas público-privadas son clave para la infraestructura, la educación, la seguridad y la transformación productiva.

 

Contribución social y ambiental

·         Las empresas privadas complementan al Estado en educación, salud, infraestructura y programas sociales mediante acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

·         El 85% de los fondos privados integran criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) en sus inversiones.

 

Clave para la inversión y la confianza económica

La inversión privada es esencial para elevar la capacidad de crecimiento del país, aumentar la productividad y generar empleo formal.

El diálogo entre Gobierno y empresarios es fundamental para fortalecer el comercio, la competitividad y la inversión.

 

En síntesis:

 

Matriz Comparativa — Rol del Sector Privado vs. Sector Público en la Economía Colombiana

 

Dimensión

Sector Privado

Sector Público

Interacción Estratégica

Aporte al PIB

Mayor contribución (>80%). Produce bienes y servicios, exporta, invierte.

Contribución menor, centrada en servicios públicos y administración.

El Estado regula y facilita; el privado produce y dinamiza.

Generación de empleo

Principal generador de empleo formal y productivo.

Empleo estable pero limitado; menor capacidad de absorción laboral.

Complementariedad para reducir informalidad.

Investigación, desarrollo, innovación y tecnología

Lidera inversión en I+D+i, transformación digital y competitividad.

Impulsa políticas de ciencia y tecnología, pero con menor ejecución directa.

Alianzas para innovación, educación y digitalización.

Inversión y financiamiento

Aporta capital, atrae IED (inversión extranjera directa), desarrolla fondos de inversión.

Financia infraestructura, programas sociales y regulación.

APP para infraestructura, energía, transporte y educación.

Desarrollo regional

Empresas dinamizan economías locales y cadenas productivas.

Estado garantiza servicios básicos y planificación territorial.

Sinergia para cerrar brechas regionales.

Responsabilidad social

RSE, criterios ambientales, social y de gobernanza, programas comunitarios.

Políticas sociales y redistribución.

Complemento en educación, salud y sostenibilidad.

Competitividad internacional

Exportaciones, innovación, posicionamiento global.

Diplomacia económica, tratados comerciales.

Estrategia conjunta para atraer inversión y abrir mercados.

 

 

Conclusión

El sector privado no es solo un actor económico: es el principal motor del desarrollo nacional, articulando crecimiento, empleo, innovación, competitividad y cohesión social. Sin su dinamismo, Colombia no podría sostener su estructura productiva ni avanzar hacia una economía más diversificada y moderna. Hay que apoyar al sector privado contra enfoques ideológicos que lo menosprecian y desprecian como motor del desarrollo y sólo conciben al Estado como el verdadero propulsor del crecimiento de la economía y del progreso de sus ciudadanos.

 

martes, 14 de julio de 2026

LA SATISFACCIÓN DE VIDA

 Comentario 14/07/2026

 

LA SATISFACCIÓN DE VIDA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

La satisfacción de vida no es sólo tener momentos de felicidad, es mucho más que eso; es tener agrado, seguridad y confianza con la vida que tenemos, es una sensación de plenitud, sin dejar de reconocer que existen problemas y limitaciones; sin embargo, pesan más los factores positivos que los negativos.

Así, factores tales como la seguridad económica, las relaciones personales, el sentido de propósito, la libertad individual, el acceso a espacios verdes y una vida sexual satisfactoria son frecuentemente mencionados por los estudiosos de la conducta humana como los de más peso para tener satisfacción de vida. Entre esos factores, un estudio sobre el desarrollo de adultos de la Universidad de Harvard corroboró que lo más importante para vivir más y mejor no es el dinero, ni el éxito, sino tener relaciones cercanas.

En estudios sobre satisfacción de vida realizados en los últimos años, las naciones escandinavas aparecieron en los primeros lugares de la lista de 137 países. Finlandia salió en el primer puesto, seguida por Dinamarca e Islandia. Los siguientes siete puestos fueron para Israel, Países Bajos, Suecia, Noruega, Suiza y Luxemburgo.

¿Cómo puede ser que los países del norte de Europa, donde la gente sonríe tan poco y se congela del frío, sean los más felices del mundo? Los altos ingresos y el Estado de bienestar en estos países son elementos importantes, pero se les suman la buena salud de la gente, los bajos niveles de corrupción y la intensa vida comunitaria, así como el trabajo voluntario que hacen las personas. Todo esto les da a los nórdicos un sentido de propósito y una mayor satisfacción de vida. Por cierto, los altos niveles de ingreso no garantizan la felicidad de los países, pero son un factor muy importante. Eso no quiere decir que, si se aumenta el ingreso, automáticamente se aumente la felicidad.

No es casual que en los países escandinavos la gente pague los impuestos más altos del mundo y al mismo tiempo sea la más feliz. Según informes diversos, los nórdicos, a diferencia de nuestros países, por lo general confían en el gobierno, en los políticos y en los expertos. Los escandinavos están dispuestos a pagar impuestos altísimos sin protestar porque reciben buenos servicios de sus gobernantes. No en vano, Dinamarca es —junto con Nueva Zelanda— el país menos corrupto del mundo, según el ranking de percepción de corrupción de 88 países hecho anualmente por Transparencia Internacional. Los países más felices tienden a ser aquellos en que la gente no teme ser timada constantemente por su gobierno o por sus conciudadanos.

Veamos algunas de las principales características de los países nórdicos para que comparemos con nuestras realidades y aprendamos algunas lecciones:

Los países nórdicos —Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia— conforman un modelo singular que combina alta competitividad económica, estados de bienestar universales, instituciones políticas sólidas y sociedades altamente cohesionadas. Este equilibrio entre eficiencia económica y equidad social los ubica sistemáticamente entre los países con mayor bienestar, menor desigualdad y mayor confianza institucional del mundo.

  • En lo económico, operan bajo un modelo de capitalismo coordinado entre lo público y lo privado, con mercados abiertos, políticas industriales activas, alta productividad y una fuerte inversión en educación, innovación y transición energética. Su carga tributaria es elevada, pero financia servicios universales de alta calidad.
  • En lo político, son democracias parlamentarias estables, con baja corrupción, alta participación electoral y una cultura de negociación tripartita entre el Estado, los sindicatos y las empresas. La confianza interpersonal e interinstitucional es un activo central.
  • En lo social, destacan por su igualdad, movilidad social, educación pública de excelencia, salud universal, igualdad de género y una cultura basada en cooperación, pragmatismo y responsabilidad colectiva. La movilidad social es el grado en que las personas pueden mejorar su nivel educativo, ingreso, ocupación o estatus social respecto al de sus padres o respecto a su propia situación pasada, y en los países nórdicos este factor tiene mucho peso en el progreso de las personas.

El modelo nórdico demuestra que es posible combinar crecimiento económico, innovación, cohesión social y sostenibilidad ambiental, convirtiéndose en un referente global para países que buscan fortalecer su contrato social y su competitividad.

El modelo nórdico demuestra que la competitividad económica y la equidad social no son objetivos opuestos, sino complementarios. Su éxito se basa en tres pilares:

  1. Estados capaces y eficientes,
  2. Mercados dinámicos e innovadores,
  3. Sociedades cohesionadas y confiadas.

Este equilibrio les permite enfrentar con mayor resiliencia los desafíos contemporáneos, tales como: transición energética, disrupción tecnológica, envejecimiento poblacional y polarización política. Esperemos que el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella aplique en Colombia muchos de estos conceptos y, ojalá, todos.

 

lunes, 15 de junio de 2026

LA INFORMALIDAD LABORAL

 Comentario 16/06/2026

 

LA INFORMALIDAD LABORAL

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La informalidad laboral en Latinoamérica constituye uno de los desafíos más persistentes y complejos del desarrollo económico. Cada país crea sus estrategias, políticas y programas para lograr reducirla, buscando trasladar a los trabajadores informales a trabajadores formalizados. Veamos:

1. Los datos.

A continuación, los índices de ocupación informal más recientes disponibles para México, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Colombia, basados en las últimas cifras comparables de la OIT y de las oficinas estadísticas nacionales.

Tasa de ocupación informal (% de ocupados totales)

País

Tasa de ocupación informal

Año del dato

Notas

México

≈ 55%

2024

Una de las tasas más altas de la región; fuerte peso del autoempleo.

Brasil

≈ 39%

2024

Informalidad estructural, pero menor que en México y Perú.

Chile

≈ 27%

2024

Una de las tasas más bajas de la región.

Costa Rica

≈ 36%

2024

Informalidad moderada, tendencia a la baja.

Perú

≈ 70%

2024

La más alta entre los países comparados.

Colombia

≈ 56%

2024

Alta informalidad persistente; variación por ciudades.

Países con informalidad más alta

  • Perú (~70%): predominio del autoempleo y la microempresa.
  • Colombia (~56%) y México (~55%): informalidad estructural, marcada por una baja productividad y alta rotación laboral.

Países con informalidad intermedia

  • Brasil (~39%): informalidad significativa, pero con mayor formalización relativa.

Países con informalidad más baja

  • Chile (~27%): destaca por su institucionalidad laboral y mayor formalización.
  • Costa Rica (~36%): tendencia a la baja gracias a políticas de formalización.

Factores que explican las diferencias

  • Estructura productiva: países con mayor peso de servicios de baja productividad presentan más informalidad.
  • Regulación laboral: marcos regulatorios más simples y estables favorecen la formalización.
  • Capital humano: mayor educación técnica y superior reduce la informalidad.
  • Sistemas de protección social: sistemas robustos (Chile, Costa Rica) reducen la informalidad.
  • Autoempleo y microempresa: predominan en Perú, Colombia y México.

En Colombia, a pesar de avances en crecimiento, modernización productiva y expansión del sistema de protección social, más del 55 % de los trabajadores urbanos y cerca del 85 % de los rurales continúan desempeñándose en actividades informales. Este fenómeno no solo refleja fallas estructurales del mercado laboral, sino que también reproduce desigualdades históricas, limita la productividad y restringe la capacidad del Estado para garantizar bienestar y recaudo fiscal. Comprender sus causas y consecuencias es fundamental para orientar políticas públicas que promuevan la inclusión, la formalización y el crecimiento sostenible.

2. Consecuencias socioeconómicas de la informalidad.

  • Precariedad laboral y vulnerabilidad social

La consecuencia más evidente de la informalidad es la precariedad laboral. Los trabajadores informales carecen de estabilidad contractual, protección frente al despido, licencias, vacaciones y, sobre todo, acceso pleno a la seguridad social. La informalidad, por tanto, es un mecanismo que perpetúa la pobreza y limita la movilidad social.

  • Baja productividad y freno al crecimiento económico.

La informalidad reduce la productividad agregada del país. Las empresas informales suelen operar con baja tecnología, escasa innovación y poca capacidad de expansión. A nivel macroeconómico, la informalidad limita la capacidad del país para competir internacionalmente, atraer inversión y diversificar su estructura productiva.

  • Débil recaudo fiscal y presión sobre el gasto social.

Al operar fuera del marco regulatorio, los trabajadores y empresas informales no contribuyen plenamente al sistema tributario ni a la seguridad social. La informalidad, en consecuencia, debilita la sostenibilidad fiscal y dificulta financiar políticas redistributivas.

  • Segmentación social y desigualdad persistente.

La informalidad profundiza la desigualdad al crear un mercado laboral dual: un sector formal con protección y estabilidad, y un sector informal con precariedad y bajos ingresos. La informalidad, por tanto, no solo es consecuencia de la desigualdad, sino también un mecanismo que la reproduce.

3. Hacia una estrategia integral de formalización.

Reducir la informalidad requiere políticas públicas articuladas que aborden simultáneamente: productividad, regulación laboral, educación y fortalecimiento institucional. Entre las estrategias más relevantes se encuentran:

  • Impulsar la productividad de micro y pequeñas empresas mediante crédito, asistencia técnica, digitalización y encadenamientos productivos.
  • Reformar el sistema de protección social para hacerlo más flexible y compatible con trabajadores independientes y de ingresos variables.
  • Simplificar trámites y reducir costos de formalización, especialmente en municipios pequeños.
  • Fortalecer la educación técnica y tecnológica, alineada con las necesidades del mercado laboral.
  • Promover la confianza institucional mediante servicios públicos de calidad y acompañamiento empresarial.

4. Conclusión.

La formalización no puede entenderse como un acto aislado, sino como un proceso gradual que requiere coherencia entre las políticas económicas, laboral y social. La informalidad en Colombia es un fenómeno complejo que surge de la interacción entre baja productividad, rigideces laborales, desigualdades territoriales y factores socioculturales.

 

lunes, 9 de marzo de 2026

EL ESTADO EFICIENTE

 Comentario 09/03/2026

 

EL ESTADO EFICIENTE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En 2025, el déficit fiscal de Colombia se ubicó entre el 7,1% y el 7,6% del PIB, uno de los más altos en la historia reciente, mientras que la deuda pública cerró alrededor del 62% del PIB. Para 2026, las proyecciones oficiales y del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierten que el déficit seguirá elevado (cerca del 6-7% del PIB) y la deuda podría mantenerse en una senda insostenible de más del 65% del PIB si no se corrigen los desequilibrios y el exceso de gasto público. Como contraste y comparación, en el año 2015, diez años antes, el déficit fiscal era del 3% del PIB y el endeudamiento público del 45,1% del PIB. La evolución es creciente y dramáticamente preocupante.

Además de la debilidad del Estado colombiano por su déficit fiscal y el alto endeudamiento, Colombia también presenta una gran debilidad en su sector externo. Se refiere al saldo de las relaciones de Colombia con el exterior en su balanza de importaciones y exportaciones de bienes, servicios y capitales que ingresan o salen del país, con un deterioro marcado en 2025 cuando alcanzó su peor nivel en más de medio siglo: un déficit de US$ 16.377 millones.

Concentremos la atención en el Estado colombiano, que se encuentra en una gran encrucijada fiscal como fruto del alto endeudamiento externo, del déficit presupuestal y del compromiso de las vigencias futuras que hemos heredado de gobiernos anteriores y del actual gobierno.

Los cálculos más recientes indican que el presupuesto nacional está desfinanciado en más de 40 a 50 billones de pesos; o sea, cerca de 4 a 5 reformas tributarias. Nos estamos quedando no solo con la olla raspada, financiada con más endeudamiento —lo que nos conducirá a la olla quebrada—, a todo lo cual ha contribuido una corrupción rampante y voraz de alguna parte de la clase política, de funcionarios del Gobierno, de las Cortes y de aun el sector empresarial en connivencia con los funcionarios públicos.

En Colombia, el resultado del sector privado es positivo y el del sector externo es un poco negativo, pero el del sector público es fuertemente negativo por su déficit fiscal y su endeudamiento público. Es decir, el sector público colombiano es como un remolino que se traga lo que pase por sus vecindades, conduciendo a un bajo crecimiento económico y, en ocasiones, a un negativo crecimiento en toda la economía como conjunto. Como consecuencia, si queremos realmente crecer en forma sostenible, es necesario solventar el sector público.

¿Cómo se hace esto? No es solo a punta de tributos; es con mayor eficiencia y productividad en el gasto público del Estado, sin derroches ni excesos, con un buen sistema tributario y con una muy buena asignación del gasto estatal en sectores prioritarios de carácter social o de desarrollo económico que impacten de manera sensible al crecimiento económico, tales como la infraestructura, la ciencia y la tecnología, la educación, el apoyo a sectores productivos estratégicos y generadores de inversión, de tal manera que mejoren la competitividad y que se fomenten las exportaciones y la innovación. Para hacer esto se requiere corregir el rumbo hacia la legalidad, el empresariado y la equidad, de tal manera que, al apoyar el crecimiento económico, se generen oportunidades para todos.

Para que haya desarrollo social debe haber crecimiento económico. No es posible tener buenas soluciones sociales si no se genera una dinámica económica significativa, tal que se traduzca en oportunidades reales para la ejecución de actividades productivas y la generación de bienestar para más personas cada vez. O sea, que hay que apostarle al crecimiento para generar más ocupación productiva (no necesariamente empleo formal, pero sí alternativas de actividad económica), y con ello más desarrollo y más progreso.

Sin embargo, se vuelve prioritario sanear el problema fiscal o, de lo contrario, no habrá crecimiento económico, para lo cual hay que combatir el despilfarro y la corrupción, que son, sin lugar a dudas, los mayores cánceres de la economía colombiana. Ahora, la contraprestación a las reformas tributarias es la mayor eficiencia del Estado. Es muy claro que el país debe repensar la estructura del Estado. Es increíble la cantidad de agencias, ministerios, departamentos y órganos del poder público que existen en Colombia por el lado del Gobierno Nacional. Pero, por el lado de la justicia, hoy tenemos, por ejemplo, un costoso y variado surtido de organismos nacionales de justicia (sin mencionar los municipales): la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y, a pesar de todo, hay impunidad y corrupción por todas partes.

Necesitamos un Estado eficiente —es decir, el que haga las cosas bien— y un Estado eficaz —es decir, el que las haga en el tiempo y con los costos menores posibles—. ¿Podremos pensar en desligar del gobierno (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) el imperativo de imponer su ideología política y más bien lograr gobiernos comprometidos con el progreso y desarrollo del país, ¿independientemente de su ideología?

sábado, 18 de mayo de 2024

LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD DEL PAÍS

 Comentario 27/05/2024

 

LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD DEL PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Paul Krugman es un economista estadounidense que ganó el Premio Nobel de Ciencias Económicas en 2008 por sus contribuciones a la nueva teoría del comercio y a la nueva geografía económica. Es profesor de economía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y columnista del periódico The New York Times. Él afirma:

“La productividad no lo es todo, pero a largo plazo es casi todo”

La productividad es la relación entre la cantidad de producción obtenida y el monto de los recursos empleados en su fabricación. Normalmente, la productividad se mide con relación a los dos tipos genéricos de recursos básicos: el capital y el trabajo. Por capital entenderemos las inversiones necesarias en infraestructura (física y tecnológica, propia o contratada) empleada en el proceso productivo. En el caso del trabajo, lo frecuente es comparar por empleado o por tiempo disponible reducido a horas de labor o días laborados.

No escapa a la mente del lector que una mayor productividad se traduce en mayor riqueza económica, pues con un monto de recursos determinado somos capaces de generar más producción. Con razón se afirma que la productividad es la solución óptima para lograr un verdadero desarrollo y crecimiento a largo plazo, tanto para una empresa como para un país.

La productividad no depende de la cantidad de insumos disponibles, depende de la forma como ellos se combinen para obtener más cantidad de producto. Existen países o empresas con gran cantidad de recursos, pero con muy baja productividad, entre ellos, justamente, Colombia. Las mayores productividades se encuentran, generalmente, acompañadas por la presencia de mayores niveles de conocimiento y de tecnología.

En un reciente y muy interesante artículo sobre LA PRODUCTIVIDAD CLAVE DEL CRECIMIENTO, del Doctor César Ferrari- Superintendente Financiero de Colombia, publicado en el periódico La República el 21 de diciembre del 2023, se indica que:

“Los colombianos son quienes más trabajan de la OCDE: 45 horas a la semana en 2022, cuando el promedio fue 37,2 horas por semana. Pero también son los de menor productividad del grupo. Según el Banco Mundial - BM, la productividad de los trabajadores nacionales en 2022 fue de US$35.200 calculada con base en las contribuciones que hacen a la producción nacional a precios de paridad de compra de 2017. Este valor es similar a los chinos (US$34.500), 40% menos que los chilenos (US$58.200), menos de la mitad que los surcoreanos (US$82.600), un tercio de los de la zona euro (US$104.000), casi un cuarto de los estadounidenses (US$132.000) y un quinto de los singapurenses (US$179.000). …… Como resultado de las altas tasas de ahorro e inversión y del fortalecimiento de su nivel educativo, chinos y coreanos lograron altos crecimientos de su productividad por décadas y, consecuentemente, tasas de crecimiento económico de entre 8 y 9% anual”

Ahora, ¿qué debemos hacer en Colombia para elevar la productividad y, con ella, la competitividad del país? Por supuesto, inducir mayores niveles de uso de la tecnología y del conocimiento en los procesos productivos, por un lado, y el mejor desempeño de la labor humana, por el otro. La respuesta es simple en su enunciación, pero compleja en su realización y se concreta en dos conceptos:

  • Hay que estimular las tasas de ahorro de la economía de tal manera que se disponga de abundante capital para poder invertir en infraestructura, maquinaria, procesos y tecnología modernos y por esta vía aumentar también el conocimiento.
  • Hay que cerrar brechas de competencias, habilidades y desempeños en los trabajadores que aportan labor humana en los procesos productivos.

En contrario sentido, lo que estamos viendo en Colombia es un desestimulo del gobierno nacional al elevamiento de la productividad y de la competitividad, al indicar que la economía debe decrecer para impactar menos el medio ambiente, al desestimar y condicionar ciertos sectores productivos minero-energéticos especialmente y, además, con su continuo ataque al sector privado para que el Estado, ineficiente y corrupto en forma inveterada, sea quien supuestamente profundice en el país las tasas de ahorro e inversión y la formación moderna y avanzada de nuestros empleados y trabajadores.

Se olvida el gobierno actual del grandísimo aporte del sector privado en la formación bruta de capital, en la acumulación del ahorro nacional y, además, su extraordinaria contribución a la formación de técnicos, tecnólogos y profesionales idóneos.

La primera ministra inglesa, Margaret Thatcher, afirmaba que “El Estado no dispone de más recursos que los de los impuestos que surgen del sector privado”, de lo cual parece olvidarse la presidencia actual del país, quien, en lugar de estimular el crecimiento y el desarrollo con el impulso del sector privado, lo menosprecia. ¿Alguien ha oído a Gustavo Petro hablar de productividad y competitividad?, sólo habla peroratas de su ideología de izquierda radical: estatista, autocrática y populista.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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