Mostrando las entradas con la etiqueta eps. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta eps. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de junio de 2024

LA LEY DE MURPHY EN LA SALUD DE LOS COLOMBIANOS

 Comentario 11/06/2024

 

LA LEY DE MURPHY EN LA SALUD DE LOS COLOMBIANOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Ed Murphy era capitán militar e ingeniero de desarrollo del laboratorio aéreo de **EE. UU.** en Wright Field, y en uno de sus proyectos, acuñó la famosa frase “si algo puede fallar, fallará”. También dijo que “si se dejan al azar las cosas, tenderán a ir de mal en peor”, surgiendo esto a raíz de pruebas y ensayos realizados con modelos nuevos y mejorados de aviones de combate. De allí se derivaron las conocidas leyes de Murphy, las cuales, aunque parezcan sin sentido, la práctica demuestra que sí suceden.

Ambas frases describen muy bien lo que está aconteciendo en Colombia con su sistema de salud, el cual presenta deficiencias que, de no ser atendidas, podrían empeorar. Situémonos inicialmente en lo que está ocurriendo: lo primero es reconocer que la salud en Colombia es un derecho fundamental que garantiza que todas las personas tengan acceso a servicios de salud necesarios, atención de calidad y tratamientos adecuados. Según la Ley Estatutaria de Salud (Ley No. 1751 de 2015 que regula el derecho fundamental a la salud en Colombia):

  • Su objetivo es garantizar, regular y establecer mecanismos de protección para el acceso a servicios de salud.
  • El derecho a la salud es autónomo, irrenunciable y comprende el acceso oportuno, eficaz y de calidad a servicios para la preservación, mejoramiento y promoción de la salud.
  • El Estado tiene la responsabilidad de respetar, proteger y garantizar este derecho, y su prestación como servicio público esencial es obligatoria.

En resumen, el derecho a la salud en Colombia implica que todos los ciudadanos deben recibir atención médica adecuada y contar con los recursos necesarios para preservar su bienestar. Lo segundo es que el financiamiento del sistema de salud en el país se basa en diversas fuentes para garantizar el acceso a los servicios médicos. En síntesis, el sistema de salud en Colombia se financia mediante una combinación de cotizaciones de los afiliados, recursos fiscales y otras fuentes.

La estructura de la salud en Colombia, hasta ahora, está fundamentada en tres tipos de instituciones diferentes:

  • La ADRES, institución que recauda los dineros aportados por los contribuyentes, empleadores y trabajadores. Esta institución le paga a las EPS la unidad de pago por capitación (UPC) o pago por persona anual, que corresponde a la prima por los riesgos en salud que deben cubrir las aseguradoras, es decir, las EPS, que se mencionan a continuación.
  • Las EPS, empresas promotoras de servicios de salud: las que estructuran las redes de servicios y actúan como aseguradoras para afianzar los riesgos en salud (pagos por servicios médicos, hospitalarios, tratamientos, medicinas, laboratorios, etc.). Las EPS pagan a las IPS los servicios que prestan a sus respectivos pacientes, a partir de lo que reciben como UPC o pago por persona anual vinculada a su institución.
  • Las IPS, instituciones prestadoras de servicios de salud conformadas por toda la red médica, hospitalaria, terapéutica y de servicios de salud que se prestan a los pacientes.

Cuando la UPC es insuficiente para cubrir los gastos de las IPS, se compromete la solvencia y la solidez de las EPS. Esto, por supuesto, vuelve inviable el sistema y se traduce en la “quiebra” de estas instituciones, las cuales entran en incapacidad de operar.

No es difícil entender el concepto anterior; sin embargo, el Gobierno nacional, con un enfoque puramente ideológico, no ha querido entenderlo y ha permitido que las cosas vayan mal y cada vez peor, hasta llevar a las EPS a una verdadera encrucijada para poder seguir prestando sus servicios, los cuales son de tremenda delicadeza e importancia para el buen funcionamiento del sistema. Las cosas van mal y por la ley de Murphy, cada vez podrán ir peor. Las EPS tenderán a fallar una a una en su capacidad financiera y operativa, por la asfixia económica a la cual se las somete. El camino se “cerró” y las EPS no tendrán viabilidad de continuidad en su operación, en las condiciones descritas. Es responsabilidad esencial del gobierno actual, sin descartar algún manejo inopinado en las finanzas de alguna que otra EPS.

Murphy también acuñó otra frase: “Si existe la posibilidad de que varias cosas puedan salir mal, saldrá mal aquella que cause el mayor daño”. Esto es justamente lo que está ocurriendo; de los tres tipos de instituciones mencionadas están fallando las EPS, que son el corazón del sistema, las que permiten que todo funcione, desde el dinero que se recauda y fluye de la ADRES a las EPS y de estas a las redes prestadoras IPS que tienen contratadas para que atiendan a los pacientes remitidos. Lo malo es que no se ven soluciones prontas y eficaces en el horizonte, lo cual tenderá por agravar todo el sistema de salud de Colombia, con unos costos en la protección de la salud de los colombianos inimaginables, y no hablamos de costos económicos solamente, nos referimos a costos en calidad y en bienestar de vida, y aún en eventualidades de muerte por falta de atención oportuna.

Es claro que la salud es un derecho de los colombianos y que, finalmente, el obligado a proporcionarla es el Estado con las diferentes fuentes de recursos que dispone. El ser intencionalmente cicatero con el pago de la UPC está reventando al sistema y destruyendo la institucionalidad que con miles de esfuerzos se ha construido durante los últimos 30 años, con una opinión favorable del público en general de más del 80%, sobre la calidad y oportunidad de los servicios de salud que reciben los ciudadanos. ¿Vale la pena poner en riesgo el sistema de salud de los colombianos por el punto de vista ideológico del gobierno? Con la salud no se juega.

domingo, 17 de julio de 2022

MÁS ESTADO, MENOS PRIVADO

 Comentario 18/07/2022

 

MÁS ESTADO, MENOS PRIVADO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En la mente de los ciudadanos del común y de los empresarios, así como en la de los líderes y dirigentes de diferentes actividades económicas, políticas y sociales “gira”, con altas revoluciones, el pensamiento sobre cómo será el gobierno de Gustavo Petro, pues significa un cambio de enfoque en el modelo de país, desde un pensamiento de centro-derecha, fundamentado en la gestión económica privada como líder de su desenvolvimiento, hacia un enfoque basado en la iniciativa pública (el Estado en su conjunto) como motor esencial, promotor o gestor, del dinamismo económico y, por supuesto, del político y del social.

El nuevo gobierno no se ha posesionado, pero ya se conoce el enfoque en su dirección y en su acción fundamental: más Estado, menos privado. ¿Qué significa esta expresión?, aparentemente desprovista de algo amenazante o desestabilizante. Sin embargo, la disposición del gobierno con el “No me reten”, al referirse Petro a su contrariedad con la extensión del período de la junta de Ecopetrol, modificado en marzo, antes de las elecciones, es muy significativa de su talante y estilo de decisión: las decisiones son del Estado y de él, en primera persona, como presidente. Veamos algunos ejemplos:

Existen temas como la modificación estructural del sistema de salud, con la eventual separación de las EPS de su fin primario en la administración del riesgo de salud, como entidades aseguradoras, que en el fondo son, cuando administran reservas técnicas y matemáticas para organizar y coordinar la atención, el pago y la calidad de los servicios, con la contratación y giro directo a los prestadores de los servicios de salud (médicos, clínicas, laboratorios, farmacéuticas, etc.). La pretensión del Estado de administrar directamente los recursos para pagarlos a los prestadores a través de organismos municipales es, en síntesis, la estatización del flujo de caja de la salud y el traslado del riesgo desde las EPS hacia el Estado, pero minimizando el papel de liderazgo y gestión que han tenido estas organizaciones en mantener un nivel de atención en salud con buena calidad para más del 97% de la población. Esto es más Estado, menos privado.

La amenaza, ya no velada, sino directa de la ministra de agricultura de imponer cargas tributarias que obliguen a la venta de tierras insuficientemente explotadas según el criterio del gobierno, ¿a qué precios?, nadie lo sabe, pero en favor del Estado para hacer una reforma rural integral, esto es un nuevo acto de intervencionismo. Los tributos son fijados por el Estado tanto como las definiciones de política sobre la improductividad, los precios de compra y los términos de pago. Frecuentemente el Estado paga con TIDIS que son títulos emitidos por el ministerio de hacienda a largo plazo, o sea, nada de caja, hay que vender los títulos con descuento para poder tener el dinero. Otro implícito menor valor de la venta. Podemos pensar en elementos de redistribución de la propiedad privada y en la optimización de su producción, y considerarlos convenientes, pero en condiciones comerciales normales, o por la vía de la generación de oportunidades y del crecimiento económico, traducidas en mayores impuestos progresivos y de amplia cobertura para los contribuyentes, pero esta vía de la amenaza a los propietarios, el impuesto lesivo, la compra con TIDIS, etc. es, de nuevo, más Estado y menos privado. Si se generaliza a otros bienes…

Basten estas menciones para colegir que el talante del nuevo gobierno será dirigista, intervencionista, imperioso e impositivo, con más Estado (Petro) y menos privado, donde pueda “estar” el Estado, lo estará.

No nos debe extrañar esta conducta, es propia de las personas con pensamiento socialista, según el cual todos somos iguales y los bienes productivos son de todos, y el Estado debe dirigir e intervenir la economía, en favor de los más necesitados, si bien quienes suelen beneficiarse de estos manejos son las camarillas de los gobiernos socialistas, como ha sucedido, por mencionar los más cercanos, en Argentina, Venezuela o Nicaragua, verdaderas cleptocracias, o como la sociedad cubana a la que le han “robado” su economía para favorecer la camarilla de los hermanos Castro. Con estos ejemplos podemos ver que los experimentos socialistas no auguran nada bueno.

Y no hemos hablado de las instituciones, la democracia participativa, la constitución, las leyes, las normas y los procedimientos que terminarán volviéndose “del amaño” de los intereses del Estado socialista. Todo lo quieren reformar, a su imagen y semejanza. Ya se anuncian un cúmulo de reformas como las: tributaria, rural, la política, la de salud, la de pensiones, la de estructura del Estado, la de importaciones, la de relaciones exteriores, la de los TLCs, etc., etc. Además, con un cierto tufillo de reivindicación de clases. De esa forma no reconoceremos el país que somos hoy, en el país que nos deje este nuevo gobierno, como ha ocurrido ya en los países de corte socialista.

En condiciones normales, esto sería un tema delicado y de gran preocupación, pero en condiciones de recesión mundial, inflación disparada, dólar por las nubes, déficit fiscal, déficit comercial, problemas en la cadena de abastecimientos, amenaza de confrontaciones políticas y militares en el mundo, etc., es una riesgosa aventura que no se sabe dónde puede terminar.

Si a lo anterior se suman los problemas de vieja data en Colombia, como la informalidad, la polarización política, las desigualdades, la violencia guerrillera, narcotraficante y de las bandas criminales, lo problemas migratorios, etc. y la carencia de oportunidades para todos, que quien las genera es esencial y primordialmente el sector privado, el panorama se ve más inquietante.

Es cierto sí, contundentemente sí, que el país necesita superar los problemas de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades, especialmente en las mujeres y los jóvenes, en forma prioritaria, pero no entendemos cómo el programa de gobierno y las transformaciones de Petro, en un momento de tanta incertidumbre, van a solucionarlos o al menos a mitigarlos, con más Estado y menos privado, así parece y con más impuestos, gravámenes y restricciones, y un mar de subsidios, también.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...