Mostrando las entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2026

ENFOQUES ECONÓMICOS SOBRE LA INFLACIÓN

 Comentario 27/07/2026

 

ENFOQUES ECONÓMICOS SOBRE LA INFLACIÓN

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Recordemos que la inflación es el alza generalizada en los precios de los bienes y servicios, sean de origen nacional o extranjero, lo cual crea una presión incremental de precios, es decir, precios que se elevan inducen a otros precios a elevarse, por lo cual es considerada, en general, como un problema macroeconómico que afecta a hogares, empresas, organizaciones y al propio Estado. Sin embargo, la inflación tiene efectos positivos y negativos, pero los segundos suelen pesar más cuando la inflación es alta o volátil. Aun así, una inflación baja y estable —del orden del 2–4%, que frecuentemente es el rango meta de los bancos centrales— puede tener ciertos beneficios para la economía. Veamos:

Factores negativos de la inflación (especialmente cuando es alta o volátil)

  • Pérdida de poder adquisitivo. Los ingresos reales caen, especialmente para los hogares de ingresos fijos o con ingresos informales.
  • Incertidumbre y menor inversión. Las empresas no pueden planear con certeza costos ni precios, lo que reduce la inversión y el crecimiento.
  • Aumento de tasas de interés. Para controlar la inflación, los bancos centrales suben las tasas, encareciendo el crédito y frenando la actividad económica.
  • Erosión del ahorro. El dinero pierde valor en el tiempo, desincentivando el ahorro y afectando la estabilidad financiera de los hogares.
  • Distorsiones en precios relativos. No todos los precios suben igual; esto genera malas decisiones de consumo e inversión.
  • Afectación desproporcionada a los más vulnerables. Los hogares pobres destinan más ingresos a alimentos y transporte, que suelen subir más rápido.
  • Riesgo de espiral precios–salarios. Si los trabajadores piden aumentos para compensar la inflación y las empresas suben los precios para cubrir el incremento en sus costos, la inflación se vuelve persistente.
  • Desindexación y renegociación constante de contratos. Aumenta la fricción económica y los costos administrativos.

Factores positivos de la inflación (cuando es baja y estable)

  • Facilita el ajuste de los salarios reales. Una inflación moderada permite que los salarios reales mejoren.
  • Evita la deflación. La deflación, que consiste en la caída general de precios, es decir, lo contrario de la inflación, es peligrosa porque frena el consumo y puede llevar a recesiones profundas. Una inflación baja actúa como «colchón» frente a la deflación.
  • Permite tasas de interés reales negativas. Si la inflación es ligeramente positiva, los bancos centrales pueden usar tasas reales bajas o negativas para impulsar el crédito y la inversión.
  • Incentiva el gasto y la inversión. Si los precios suben lentamente, las personas y las empresas prefieren invertir o consumir hoy en lugar de esperar, lo que dinamiza la economía.
  • Reduce el peso real de las deudas. La inflación disminuye el valor real de las deudas a largo plazo, beneficiando a gobiernos, empresas y hogares endeudados.

Ahora, la inflación alta y persistente se combate combinando políticas monetarias, fiscales y medidas de oferta que reduzcan presiones de precios sin frenar en exceso la actividad económica, así:

  1. Política monetaria: el instrumento central.

La herramienta más utilizada por los bancos centrales, como el Banco de la República de Colombia, es el aumento de las tasas de interés de referencia, dentro del esquema de metas de inflación. Cuando las tasas suben, se encarece el crédito, baja el consumo y la inversión, y con ello se reduce la presión de la demanda y su influencia sobre los precios.

Mecanismos principales:

  • Subir tasas de interés para enfriar la demanda.
  • Controlar la cantidad de dinero en circulación.
  • Anclar expectativas de inflación mediante comunicación clara.
  • Mantener estabilidad monetaria para evitar depreciaciones abruptas.
  1. Política fiscal: ajustar el gasto público y los impuestos.

La política fiscal puede complementar o contradecir la política monetaria. Para que funcione, ambas deben ir en la misma dirección. Herramientas fiscales para reducir la inflación:

  • Reducir el gasto público en momentos de exceso de demanda.
  • Aumentar impuestos para disminuir el ingreso disponible.
  • Mejorar la sostenibilidad fiscal para evitar presiones sobre tasas de interés y el tipo de cambio.
  • Coordinar tiempos: si el Banco Central sube las tasas de referencia, pero el gobierno aumenta el gasto, los efectos se neutralizan.
  1. Medidas de oferta: atacar los precios desde la producción.

Cuando la inflación proviene de choques de oferta (alimentos, energía, insumos importados, etc.), subir las tasas no es suficiente. Se requieren medidas que reduzcan los costos o aumenten la producción.

Ejemplos aplicados en Colombia:

  • Reducción de tasas de interés para productores agrícolas.
  • Créditos dirigidos a pequeños productores para aumentar la oferta.
  • Acuerdos con gremios para reducir costos logísticos y de alimentos.
  • Programas para combatir el crédito informal («gota a gota») que presiona los precios en la economía popular.
  1. Medidas estructurales: evitar que la inflación se vuelva recurrente.

Estas medidas no bajan la inflación de inmediato, pero previenen ciclos inflacionarios:

  • Mejorar la infraestructura logística para reducir costos de transporte (el túnel del Toyo, por ejemplo, en Antioquia).
  • Aumentar la competencia en sectores concentrados.
  • Fortalecer la seguridad jurídica y la estabilidad regulatoria.
  • Impulsar la productividad agrícola e industrial.
  • Reducir la informalidad laboral y empresarial.

En síntesis:

Combatir la inflación requiere coordinación entre:

  • El Banco Central, quien controla la demanda a través de la tasa de interés.
  • El gobierno, ajustando gastos e impuestos para no incrementar la demanda.
  • Los sectores productivos, para aumentar la oferta con el fin de aminorar los precios y reducir los costos de producción.

martes, 8 de noviembre de 2022

LOS MODELOS DE DESARROLLO

 Comentario día 08/11/2022

LOS MODELOS DE DESARROLLO

Por: Carlos Alberto Mejía C.

Ingeniero Industrial y Administrativo.

https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Con la confirmación de Lula como presidente del Brasil, es claro reconocer que la gran mayoría de los países de Latinoamérica tendrán, en los próximos años, gobiernos de izquierda, algunos de tono moderado como el de Chile, pero la gran mayoría de corte muy radical, como Venezuela, Nicaragua o Argentina, por ejemplo. De hecho, varios comentaristas ya llaman a la región la “zona rosa”, dado que aún se conservan unos pocos gobiernos de derecha como en el Salvador o Ecuador, por ejemplo.

Tendremos, entonces, la oportunidad de ver en acción dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes, con resultados, seguramente muy distintos. Sin embargo, hay que indicar que el entorno internacional es muy agresivo por el deterioro de muchas de las economías mundiales que han sido motores del crecimiento y del desarrollo, a más de un ambiente geopolítico de gran confrontación y tensión, y amenazas de muchos tipos.

Los países latinoamericanos, por su parte, no están exentos de esas complejidades. La alta inflación, las altas tasas de interés de sus bancos centrales, precisamente para combatir la inflación, y la depreciación acelerada de sus monedas frente al dólar, las han puesto en condiciones macroeconómicas difíciles. Todas estas economías, además, acompañadas por problemas de déficit fiscal y de balanza de pagos, con desempleo y pobreza crecientes, polarización política y, también, en unas de ellas, con fenómenos de violencia armada. Naciones afectadas concurrentemente por grupos criminales, especialmente de narcotráfico, con sus secuelas y complejidades. No faltan tampoco los problemas de corrupción y sus respectivas mafias que atentan contra el buen funcionamiento de los Estados y los Gobiernos.

Ahora veremos en acción los dos modelos de desarrollo, y podremos analizar sus decisiones, implementaciones y consecuencias. Son en realidad, no sólo dos modelos de pensamiento ideológicos, sino, y, muy especialmente, de relaciones entre el Estado y el sector privado.

Así, sin entrar en muchos detalles, los modelos de desarrollo de los países de la región se han caracterizado por dos enfoques que se contrastan en sus características y ventajas en cuanto al papel del sector privado y el del sector estatal. El primer enfoque, el de los gobiernos que tratan de tener una intervención estatal profunda en la dirección de la economía (los de izquierda) y en el gasto social o las que, por el contrario, le conceden preponderancia al sector privado como motor del desarrollo y del bienestar social y comunitario (los de derecha). Además, hay diferencias en el marcado respeto por las leyes, la propiedad privada y las libertades ciudadanas en los gobiernos de corte liberal democrático de derecha, lo cual es menos afianzado en los de corte estatista y más autocrático de izquierda. En estos últimos, no siempre el respeto por las leyes y los períodos de gobierno constitucionales son de feliz cumplimiento.

Además, aunque puede haber populismo de izquierda y de derecha, los campeones en este campo han sido generalmente los gobiernos de izquierda, los cuales, para elegirse, han prometido redentoras soluciones de todo tipo, sin contar con la financiación y la tozuda realidad de las debilidades y complejidades de nuestras naciones latinoamericanas.

Para no ir muy lejos miremos lo que ha pasado, hasta ahora, con el Gobierno de Gustavo Petro, quien prometió “el oro y el moro” y ya en la realidad se le ha ido desmoronando su “castillo”. Mencionemos algunos ejemplos:

1.    Tierras y reforma agraria: ha sido su principal propósito, el cumplimiento del punto número uno del acuerdo de paz, según el cual, el Estado debe hacer entrega de tierras a los campesinos y acompañarlos en su dotación y sistemas de producción adecuados para volverlas tierras rentables. Petro anunció, con bombos y platillos, un acuerdo con Fedegan para comprar 3.000.000 de hectáreas, pero ya su ministra de Agricultura respondió en forma contraria, diciendo que eso era imposible, que no había ni plata ni capacidad para atender tan compleja tarea, en todo el país, que, a lo más, una parte, la mitad, se podría implementar, pero también lo puso en duda. Esta promesa de “democratizar la tierra” ha traído, como colofón, múltiples invasiones en toda la geografía del país.

2.    Reforma política: con paz total para los grupos insurgentes, con sometimiento y acogimiento de las bandas criminales e indulto y amnistía para las primeras líneas. Ya esta última parte de las primeras líneas se le cayó en el congreso y la JEP ya indicó que no había cabida para los insurgentes que fueran reincidentes después del proceso de paz de Santos, léase, Iván Márquez y sus correligionarios.

3.    En la defesa del medio ambiente, en la cual todos estamos de acuerdo pues no es una convicción exclusiva de los de izquierda como tratan de abanderarla, en forma inopinada el gobierno quería cancelar los nuevos programas de exploración y explotación de nuevos pozos de petróleo hacia el futuro y gravar con altos impuestos a las compañías mineras y petroleras actuales, Dos resultados: Ya tuvo que anunciar que sí podrán estudiarse nuevos contratos futuros, y las compañías mineras y petroleras ya anunciaron que se incrementaba el riesgo país y que se hacía poca atractiva su labor en Colombia, como quien dice, que pueden tocar la retirada. La fuerte pérdida de valor del peso frente al dólar y la “llamada al orden” de la banca internacional y de los empresarios extranjeros con sede en Colombia al Gobierno de Petro, lo han hecho recapacitar.

4.    La reforma tributaria, que ha sido el coco para todos los sectores económicos, por lo inoportuna y regresiva (en plena antesala de una recesión anunciada por el propio Petro), la cual se ha presentado como el camino donde los ricos pagan para favorecer a los pobres (populismo), ya fué “peluqueada” en múltiples formas, sin descartar que lo que quede y se aplique igualmente hará gran daño a la economía. Por este tema, los propios partidos que formaron su coalición de gobierno están tocando la retirada.

 

Hay otros temas que podríamos mencionar, pero el espacio es limitado, baste con la contundencia de los anteriores. Sin embargo, están pendientes temas como la reforma laboral, con jornada de menos horas, reforma a horas extras y cancelación de contratos de servicios, entre otras, las cuales ya se avisan como inconvenientes en el momento económico actual y atentatorias contra la generación de empleo. Pendiente también está la reforma pensional con contribución de pensión hasta 4 SMLV a través de Colpensiones, lo cual haría desaparecer a los Fondos Privados de Pensiones. No se ha presentado, pero ya origina toda clase de rechazos.

 

En fin, su gobierno, el de Petro, ha estado caracterizado además por la confrontación política, al sembrar odio de clases, una difusa y confusa campaña contra el narcotráfico y un nuevo enfoque frente a la extradición que contraviene los acuerdos internacionales, y no se ven, por ningún lado, las anunciadas campañas anticorrupción y de austeridad. Por algo será que la imagen favorable de Petro ha bajado 10 % en dos y medio meses y su contemporáneo Boric en Chile ya tiene el 66% de desaprobación en menos de ocho meses.

 

El invierno y el cambio climático pueden alterar también la voluntad y decisión de los gobiernos de turno en cualquier latitud del territorio latinoamericano, no todo es ofrecer y prometer sino también cumplir y afrontar las contingencias.

lunes, 17 de octubre de 2022

LAS PREVISIONES ANTE LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA

 Comentario 18/10/2022

 

LAS PREVISIONES ANTE LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Todos los análisis y comentarios de los especialistas llevan a pensar que, definitivamente, tanto la economía mundial como la colombiana atravesarán un momento de decrecimiento económico y aún de verdadera recesión en algunos países. La conjunción de los problemas de abastecimiento, con alta inflación, bajo crecimiento económico, problemas geopolíticos y de guerra, las migraciones incontrolables, así como los muy notorios problemas de la baja producción o disponibilidad de alimentos, del suministro de energéticos y las carencias de algunas materias primas e insumos, tales como las semillas, los fertilizantes y los agroquímicos o el suministro de repuestos para el parque automotor, por ejemplo. Ya se muestran señales de desaceleración en muchos países y aún en zonas económicas completas como es el caso de Estados Unidos y el de la Unión Europea.

A todo ello se suma, como respuesta de los Bancos Centrales de los distintos países, ante la alta inflación, el elevamiento de las tasas de interés internas para encarecer los consumos y por esa vía enfriar las economías y apoyar el descenso de los precios, sin embargo, las altas tasas de interés pueden inducir también la temida recesión. En consecuencia, la inflación y las tasas de interés deteriorarán la capacidad de la moneda para la compra de bienes o servicios nacionales o importados, estos últimos afectados también por una tendencia creciente en la devaluación.

El entorno macroeconómico externo, que ya de por sí nos afecta negativamente, casi que se replica en el contexto interno de Colombia, donde, justamente, toda esa mezcla de factores adversos se combinan con un cambio de gobierno con tendencia al favorecimiento del Estado como gestor de la economía, con fuerte intervención en los sectores privados a través de impuestos y contribuciones o de restricciones para la expansión y el desarrollo de los negocios, con posiciones de choque frente a varios sectores económicos, sociales, políticos, gremios y centros de opinión. Esta simultaneidad de eventos negativos está creando un ambiente de enorme incertidumbre, todo lo cual es el caldo de cultivo perfecto para empezar a notar la desaceleración y a asomarse la terrible recesión. Y nos falta todavía el aumento del salario mínimo, que no será inferior al 12%, y el aumento correlativo de los bienes y servicios indexados a ese salario o el impacto sicológico en productores y consumidores de anticipar la inflación en sus negocios y crear una mayor inflación autoinducida.

Indicadores como la desconfianza de los hogares, la menor dinámica en la creación de empleo, el aplazamiento de inversiones, la salida de capitales, el freno en la inversión extranjera directa, entre otros, muestra un ambiente de perturbación y expectativas negativas de los consumidores y de los empresarios, en general.

Aunque existe una marcada incertidumbre, sin embargo, no es momento de pánico ni de reacciones primarias, es momento de reflexionar sobre el hecho de que estos fenómenos suelen ser transitorios, pues luego de su impacto negativo, poco a poco las economías vuelven a recuperarse. El problema es el de su intensidad y duración, que nadie conoce y no se puede decir a ciencia cierta cómo se desenvolverá el decrecimiento o la recesión en cada país. Hay que hacer las cosas bien para hacer lo correcto. Mencionemos algunas conductas convenientes frente a este escenario, aunque cada persona, empresario o familia, según sus circunstancias, deberá tomar sus propias previsiones o precauciones.

Veamos algunas:

  • Consumir lo esencial: Por ahora nada suntuario y aplazar las compras que son más de conveniencia que de necesidad, muchas de las cuales se hacen con crédito bancario. Por supuesto lo prioritario será la salud, la educación, los alimentos, la vivienda y la seguridad. En general deberíamos posponer algunos consumos no inmediatos, dándole significación a lo verdaderamente necesario, salvo que provenga de compromisos previamente establecidos como sería el pago de una acreencia hipotecaria, por ejemplo.
  • Activos reales y dólares: como los valores financieros se ven muy impactados por la inflación, disponer de más activos reales puede ser aconsejable, lo mismo que de algunos dólares. El dólar siempre será un buen refugio, aunque transitoriamente descienda, su tendencia de largo plazo es a ganar precio frente al peso.
  • Cuidar la liquidez: En cualquier circunstancia privada o empresarial de carácter económico, la disponibilidad de liquidez es un baluarte inigualable, pero en condiciones de incertidumbre, la liquidez es un tesoro y debe cuidarse como tal para tomar provecho de alguna oportunidad o superar una adversidad.
  • Tomar precauciones ante contingencias: que puedan desarrollarse como dificultades de abastecimiento, fenómenos naturales adversos como el invierno o el cambio climático, por ejemplo. Ser precavidos, pero no sobre reaccionar
  • Defensa de la ocupación productiva: la ocupación productiva debe defenderse a toda costa, es la fuente de mayor seguridad y estabilidad para las personas y las familias. Hay que evitar que sectores económicos, empresas o actividades de negocios se paralicen y puedan conducir a la calle a sus trabajadores.
  • Aspecto sicológico: No propagar rumores que induzcan a autogenerar más incertidumbre o desconfianza, esto acelera las conductas negativas, la desconfianza y la sobre reacción de los consumidores, los inversionistas, los ahorradores y el público, en general.
  • La conducta del Estado es fundamental para sobrellevar la desaceleración o la recesión, mediante el uso del gasto público en forma anticíclica para evitar caídas abruptas de la demanda, tales que paralicen la actividad productiva de algunos sectores. Tanto como esa intervención económica con los presupuestos públicos, es necesario que el nuevo Gobierno cree condiciones de tranquilidad y confianza a todos los ciudadanos. Sus sucesivos anuncios de cambios abruptos, a veces, contradictorios y siempre radicales, cargados de ideología, más que de realidad, aceleran la incertidumbre y la desconfianza, no en vano las últimas mediciones de estos índices van por mal camino. Con esto se le hace un flaco favor al escenario macroeconómico nacional e internacional exigente que vamos a atravesar.

lunes, 12 de septiembre de 2022

EL DÓLAR AL ALZA Y EL PESO A LA BAJA

 Comentario 12/092022

 

EL DÓLAR AL ALZA Y EL PESO A LA BAJA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En todos los países se compara la relación de la moneda doméstica frente al dólar americano como un elemento de evolución y evaluación de la respectiva economía, debido a la devaluación de su moneda frente al dólar o la inversa, la revaluación, si la moneda local gana precio frente a la divisa extranjera. Es normal la comparación con el dólar por ser esta la moneda de cambio universal y de reserva mundial, si bien no la única, sí la más frecuente. Muchos países acumulan parte de sus reservas en divisas en este instrumento de cambio, de valor y de pago, bien en las propias arcas de sus respectivos bancos centrales o también en bancos en el exterior. En el caso colombiano hablaremos de la relación peso/dólar americano como representativa de la devaluación o revaluación, según corresponda.

El comportamiento del dólar en los mercados mundiales obedece a muchos factores entre ellos, razones geopolíticas, unas, monetarias, comerciales y cambiarias otras, dónde, por supuesto, el dólar se ha convertido en la moneda de acumulación en tiempos normales o de refugio en tiempos de incertidumbre, por considerarse la moneda fuerte soportada por la Reserva Federal de los Estado Unidos. Es decir, se acumulan dólares por las necesidades originadas en el comercio mundial de bienes y servicios, donde unos países los suministran y otros los adquieren, pagando su valor en la divisa norteamericana.  Además, los flujos de capitales financieros y de inversión forman parte de ese movimiento continuo de divisas por el mundo, por sus sistemas financieros y sus mercados de valores y en los llamados mercados de futuros donde se negocian mercancías con entrega y pago en períodos o plazos pactados. En consecuencia, no podemos afirmar que la moneda de un país fluctúa frente al dólar sólo por razones domésticas, sin embargo, estas últimas suelen tener una gran influencia, veamos por qué, a partir de unos simples ejemplos:

En Colombia, para citar un período de 10 años como ejemplo, el dólar del 5 de septiembre de 2012 se cotizaba a $1.814,06 pesos, y el mismo día de este año 2022, se cotizó a $ 4.466,73 pesos, es decir una devaluación del peso frente al dólar del 157,25% en los diez años. ¿Qué significa?, que hoy tendríamos que pagar 2.46 veces más, aproximadamente, por el mismo dólar. Si a un hijo nuestro que en el 2012 estudiaba en el exterior le girábamos $5.000 dólares semestrales para sus gastos universitarios, pagando $9.070.300 pesos para adquirirlos, si sus estudios fueran hoy, con el mismo valor en dólares para el giro, ello nos obligaría a un pago de $22.333.650 pesos[1]. Si asumimos que el curso es el mismo en su currículo, en la misma Universidad y ciudad, el esfuerzo en pesos colombianos es significativamente mayor, todo por la devaluación, pues nada más ha cambiado. O sea que el ciudadano colombiano ha perdido una gran capacidad de compra en el exterior por ese sólo efecto. Nominalmente podríamos decir que cada vez somos más pobres si continúa la devaluación, como es de prever, y nos comparamos con alguien en el mundo que gane su salario en dólares. Para esos ciudadanos en el exterior su capacidad de compra de productos o servicios colombianos ha aumentado y seguirá aumentando al ritmo de la devaluación que se acumule. Expliquemos ahora un poco las causas internas de la devaluación:

También en el interior de Colombia, la disponibilidad de dólares en un momento determinado favorece su apreciación o depreciación. Si hay abundancia de dólares, su precio pierde valor y, por el contrario, si hay escasez, su cotización se eleva, como en todos los bienes que se comercializan, dado que es también una mercancía que se compra y se vende en el mercado. Ahora bien, otras razones afectan también la cotización del dólar en el país:

  • La propia devaluación: Si históricamente, la devaluación es muy alta, los ciudadanos buscarán refugiarse en dólares para protegerse de cualquier contingencia adversa de su economía, como sucede hoy en Argentina, por ejemplo
  • La inflación: al erosionarse el valor de la propia moneda colombiana por pérdida de su poder adquisitivo, hará que el dólar sea cada vez más caro y habrá que pagar más pesos por cada dólar.
  • La dinámica de la economía: una economía dinámica y creciente favorece el ingreso de divisas y permite que el dólar no pierda valor rápidamente, pero al contrario también sucederá.
  • Los equilibrios macroeconómicos: cualquiera de los sectores de la economía, privado, público o externo, que tenga algún déficit o superávit, buscará financiarlo o ahorrarlo en divisas extranjeras, como una alternativa, generando corrientes de dólares que ingresan o salen del país, afectando su cotización.
  • Las razones políticas: el dólar, como todos los valores económicos, se ven afectados en sus precios de mercado por las condiciones políticas del respectivo país, en períodos de estabilidad se verá un dólar de mejor precio y en períodos de alteración un dólar en sentido contrario.
  • Las percepciones de los consumidores:  los consumidores son grandes influenciadores de los precios de muchos productos, si hay nerviosismo frente al entorno, en general, los precios irán al alza, si hay tranquilidad, los precios tenderán a ser estables, en las divisas también ocurre lo mismo.
  • Pueden existir otras razones como la especulación con los precios u otros fenómenos ocasionales que alteren el precio de las divisas.

Con el ejemplo citado, lo que podemos concluir para la economía colombiana es que ha deteriorado fuertemente su capacidad de compra y pago en el exterior, por la devaluación de su moneda frente al dólar, cada vez somos más “pobres” pues disminuye nuestro poder adquisitivo al comprar en dólares. Lo malo es que al paso que vamos lo seguiremos siendo.

Solamente un manejo macroeconómico prudente, estable y creciente, que permita elevar la productividad de la economía, es decir, más producción en dólares por habitante promedió, conduzca a revertir esta situación, bien porque nos volvamos exitosos exportadores o porque atraigamos divisas por inversión extranjera o turismo, por ejemplo, de tal manera que tengamos más abundancia de dólares para satisfacer su demanda, además, que ésta sea moderada y estable. Por dónde vamos, no se ve una revaluación en el futuro, más bien se acentuará la devaluación, como la resultante de lo que sucede en el país y más si suprimimos o aminoramos fuentes de divisas, como las provenientes de los hidrocarburos en forma temprana y sin sustitución próxima.



[1] La devaluación aumenta la inflación por los bienes o servicios importados. Sin embargo, si la inflación del país, por otras razones internas, ha erosionado aún más el ingreso de los ciudadanos, la situación de pesos necesarios para el giro se complicaría aún más.

 

sábado, 20 de agosto de 2022

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 Comentario 22/08/2022

 

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Luego de la superación de la pandemia del covid 19, la recuperación macroeconómica y social del país ha sido notable, hecho reconocido por organismos nacionales, tales como el ministerio de hacienda y planeación nacional, por organismos internacionales como la OCDE (organización para la cooperación y el desarrollo económico), por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por las agencias de investigación económica tales como Fedesarrollo. Sin embargo, hay que entender que el país sufrió una parálisis económica sin antecedentes en su historia y con graves consecuencias para las finanzas públicas en su déficit fiscal y en su endeudamiento interno y externo, como resultado del tren de gastos y subsidios públicos creados para favorecer a la población vulnerable, al empleo y las actividades productivas durante la contingencia.

A su vez, y como consecuencia, se presentó un importante deterioro de la ocupación informal y formal, por la parálisis acaecida y su lento proceso de recuperación. Hay que reflexionar, también, que no han sido buenos los “vientos” que provienen del resto de la economía mundial, golpeada igualmente por el mismo fenómeno de salubridad pública y sus consecuencias, lo cual afectó, sin distinción, a todas las economías en la geografía universal. También afloran, como complemento, los problemas causados por algunos conflictos geopolíticos conducentes a la menor dinámica económica.

Veamos algunas cifras destacadas que se esperan en Colombia para el cierre del presente año 2022, entre muchas que podrían ser significativas:

  • Crecimiento del PIB alrededor del 5.5 al 6.5%, considerado uno de los mejores a nivel mundial. Prácticamente todos los sectores económicos están en crecimiento.
  • Desempleo inferior al 11%. Ya se recuperaron los empleos perdidos durante la pandemia.
  • Gran avance en infraestructura de vías terciarias y vías 4G.
  • Avance significativo en la matriz energética hacia energías limpias.
  • La tasa de pobreza multidimensional bajo a nivel nacional y en especial en las ciudades.
  • Gran crecimiento del consumo y la inversión privadas, de hecho, esto es lo que ha dinamizado el crecimiento económico, al no depender tanto del sector externo.
  • Buen ritmo en la inversión extranjera directa.
  • Buenos precios de las materias primas de exportación como petróleo, carbón y otros minerales o en productos agrícolas como el café, las flores y las frutas.
  • Mejoramiento en los índices de confianza del público en general.

Sin embargo, no todo es tan bueno, hemos presentado algunas cifras de debilidad como son:

  • La elevada inflación, ya cercana al 10%, registro muy lejano de la meta del 3% al 4% propuesta para el país por el Banco de la República. De hecho, el propio Banco ha elevado su tasa de intervención al 9% para combatir y paliar la insospechada inflación.
  • Elevadas tasas de interés en todo tipo de créditos y captaciones, con un alza notable frente al año 2021, donde fueron realmente bajas.
  • Los déficits en el endeudamiento externo del sector público cercano al 60% del PIB y del déficit fiscal, alrededor del 6% del PIB. Perdimos el grado de inversión debido a estos elementos, si bien van por mejor camino. Aunque ahora se plantea la necesidad de una nueva reforma tributaria para ayudar al gasto social y a las debilidades públicas.
  • Déficit en el sector externo de la economía, especialmente, porque es más lo que importamos que lo que exportamos.
  • La elevada devaluación del peso frente al dólar americano, una de las más notorias en Latinoamérica.

Los factores negativos se explican, entre otras razones, por los fenómenos de desabastecimiento a nivel mundial combinados con los serios problemas presentados en la logística internacional, realidades exacerbadas por los conflictos políticos como la guerra en Ucrania y por el grave hecho de hambrunas y desplazamientos humanos por diversas causas. Además, en el caso interno de Colombia, las problemáticas ocasionadas en la producción de algunos sectores que aún están pendientes de recuperarse completamente debido a los paros y bloqueos que padecimos por las manifestaciones sociales de los dos últimos años.

De otro lado, hay signos de recesión o de debilitamiento de las “locomotoras mundiales” como China, USA y Europa y en algunos de los países del sudeste asiático. Esto puede afectar la dinámica de la economía mundial como un todo, y en particular a cada uno de esos países, dependiendo de sus propias condiciones de desenvolvimiento, y, por lo tanto, obscurecer el panorama futuro para el mundo entero. De hecho, es posible esperar que, en Colombia, dadas las condiciones negativas ya mencionadas y al entorno mundial menos dinámico, se presten tres fenómenos que harán ver el horizonte más gris, como son:

  • El consumo, la demanda de crédito y la inversión se resienten y debilitan ante la alta inflación y las elevadas tasas de interés, efecto, este último debido en parte a la necesidad de suavizar o aminorar el alza de los precios, aunque su elevación es ocasionada más por la insuficiencia en la oferta de los bienes y los servicios que por exceso de demanda por parte de los consumidores, la cual empieza a moderarse luego del rebote de la pandemia.
  • La situación de inflación, las altas tasas de interés y la fuerte devaluación también podrán en aprietos las finanzas públicas, ya debilitadas por los fenómenos narrados. Además, con la inflexibilidad del presupuesto público y la expectativa de mayor gasto dado el plan de gobierno de Gustavo Petro, no se ven como una buena combinación.
  • La necesaria contención de la devaluación del peso colombiano frente al alza de las tasas de interés en los Estados Unidos y la debilidad de nuestro sector externo, aumentarán la expectativa de nubarrones en los ejercicios próximos.

Vamos a entrar en un período de menor crecimiento, sin llegar a una recesión. Estemos atentos para que “guerra avisada no mata soldado”.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...