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lunes, 9 de febrero de 2026

LAS VISIONES POLÍTICAS

 Comentario 09/02/2026

 

LAS VISIONES POLÍTICAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Existen diversas visiones políticas que interactúan en los gobiernos democráticos, generando corrientes de opinión sobre el rol del Estado y el del sector privado, el papel del Gobierno, el de las instituciones, las prioridades sobre la seguridad, los valores ciudadanos y la distribución de la riqueza. Las controversias entre opositores y favorecedores de cada una de las corrientes de opinión enriquecen el acontecer de los países si no se llega al radicalismo, la ideologización y la polarización. Cuando esto último ocurre, la radicalización puede inducir fenómenos de violencia política o de confrontación que le impiden al país avanzar.

En los países democráticos, teóricamente, hay tres enfoques políticos genéricamente denominados de centro, de derecha y de izquierda, y un sinnúmero de matices entre ellos. Veamos qué pretende cada uno.

En síntesis:

La derecha defiende el orden social, la propiedad privada y un Estado limitado; la izquierda busca la igualdad y la equidad mediante un Estado más intervencionista y redistributivo; el centro procura consensos, equilibrio y una economía mixta, privada y pública.

Las diferencias políticas claves son, en resumen:

La Derecha:

  • Visión del Estado: Debe ser limitado en lo económico, centrado en garantizar seguridad y orden.
  • Economía: Promueve el libre mercado y la iniciativa privada, con mínima intervención estatal y reducción del gasto público.
  • Valores: Conservadurismo para que los cambios y transformaciones sean graduales; defensa de la propiedad privada, la familia tradicional, la autoridad y el nacionalismo.
  • Distribución de riqueza: Basada en el esfuerzo individual; la desigualdad se considera parte natural de la vida social y, en los casos de vulnerabilidad, debe ser apoyada en su superación por el Estado. Pregona que hay igualdad de oportunidades para todos y que el desarrollo y el crecimiento son los que permiten la existencia de esas oportunidades.

La Izquierda:

  • Visión del Estado: Intervencionista, con políticas públicas para redistribuir la riqueza y corregir desigualdades históricas.
  • Economía: El Estado puede ser dueño o regulador de los medios de producción en la búsqueda de un sistema más equitativo.
  • Valores: Justicia social, igualdad, progresismo, derechos colectivos y políticas medioambientales.
  • Distribución de riqueza: Equitativa, bajo la idea de que todos los individuos son iguales y deben tener acceso a iguales oportunidades.

El Centro:

  • Visión del Estado: No es un dogma fijo, sino una postura pragmática que busca consensos y moderación.
  • Economía: Promueve una economía mixta, combinando mercado con regulación estatal.
  • Valores: Respeto a la democracia, pluralismo y cohesión social. Rechaza populismos y extremismos.
  • Distribución de riqueza: Garantiza acceso a servicios públicos y oportunidades, pero evita redistribuciones radicales.

Comparación rápida

Aspecto

Derecha

Izquierda

Centro

Papel del Estado

Limitado, garante de orden

Intervencionista, redistribuidor

Moderado, busca equilibrio

Economía

Libre mercado

Regulada, estatal

Mixta

Valores

Conservadurismo, tradición

Igualdad, justicia social

Pluralismo, consenso

Distribución de riqueza

Según esfuerzo individual

Equitativa

Oportunidades sin redistribución extrema

 

La Constitución de 1991 abrió el camino a múltiples partidos, lo que hace que estas etiquetas sean más referenciales que absolutas; existen muchos matices y orientaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando se avecina la época electoral con las elecciones de Congreso y presidenciales en este 2026 y existe un sinnúmero de partidos políticos y de candidatos, tanto para el Congreso como para la presidencia? Todo es confusión y caos; la majestad de los partidos políticos se perdió y la identidad de sus programas se desdibujó. Vale más la imagen del candidato que el programa del partido al cual pertenece. Demasiadas figuras independientes que representan sus propias opiniones y aspiraciones sin un verdadero marco ideológico y un enfoque pragmático de gobierno.

La polarización se acrecienta y las rivalidades políticas se alejan de los consensos que deberían guiar las prioridades del país y de sus ciudadanos. El 2026, por lo tanto, será un año de confusión política, de dimes y diretes, durante todo el periodo preelectoral, así como después de la decantación de candidaturas y de la elección de los que sean elegidos como candidatos a la presidencia. Hay demasiada rivalidad y, en ese caso, “los árboles no nos dejarán ver el bosque”. Las prioridades nacionales se desdibujan por los afanes entre los contradictores, cada uno queriendo destruir al otro e imponer su pensamiento. Énfasis en argumentos en contra del otro y no en programas y proyectos a favor del país.

martes, 18 de noviembre de 2025

EL CNE Y LAS CAMPAÑAS PRESIDENCIALES

 Comentario 18/11/2025

 

EL CNE Y LAS CAMPAÑAS PRESIDENCIALES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El Consejo Nacional Electoral Colombiano (CNE) es la institución que vigila y dirige las elecciones del país, incluyendo la identidad de la ciudadanía y de los partidos políticos y sus movimientos; sus funciones van más allá del conteo de votos y de determinar un ganador.

En la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral, que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta última.

Según lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia, así como lo relativo a la identidad de las personas”.

Así las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en procesos electorales.

Los presidentes de la Corte Constitucional, del Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia son los encargados de elegir al registrador nacional del estado civil, con un periodo de 4 años y puede ser reelegido una vez.

Igualmente sucede con los nueve integrantes del Consejo Nacional Electoral, que son elegidos por el Congreso de la República. Los miembros no deben haber sido parte de directorios políticos en los dos años anteriores, tampoco ser elegidos en corporaciones populares, ni deben ser cónyuge de ningún consejero de Estado que pueda intervenir en la elección.

En las reuniones que puede realizar el Consejo Nacional Electoral (CNE), la forma de deliberar será la de la mitad más uno. Esto, tomando en cuenta que las decisiones deberán ser acogidas por las dos terceras partes que lo componen.

Está conformado por nueve magistrados que son elegidos por el Congreso. Esa elección se hace mediante el sistema de cifra repartidora.

“Los miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de la Constitución.

¿Qué funciones cumple el Consejo Nacional Electoral?

Las funciones del Consejo Nacional Electoral están definidas en el artículo 265 de la Constitución.

  • Salvaguardar los derechos al sufragio es una de las funciones más importantes del CNE en Colombia. Pero este cuenta con una serie de funciones, como el recuento de votos con su respectiva inspección para los distintos procesos electorales de la República; y elegir delegados para que en cada circunscripción electoral efectúen los escrutinios pertinentes.
  • Otra tarea trascendental es que debe “velar por el cumplimiento de las normas sobre partidos y movimientos políticos y de las disposiciones sobre publicidad y encuestas de opinión política, por los derechos de la oposición y de las minorías, y por el desarrollo de los procesos electorales en condiciones de plenas garantías”.

Esta segunda tarea ha permitido que el CNE estudie la campaña electoral del presidente Gustavo Petro y de los miembros de su organización (gerente, auditor, interventor) que condujeron la gestión de la misma, para encontrar los abusos de violación de topes electorales, dineros de dudoso origen, gastos o ingresos no registrados y exabruptos como los de Nicolás Petro (su hijo no criado) en las campañas del Atlántico del país y lo sucedido con su hermano, Juan Fernando Petro, con el pacto de la Picota, en la búsqueda de apoyo para la campaña de Petro por parte de los narcotraficantes presos. Recordar, además, el “tarimazo” en Medellín con esos delincuentes y la intervención de la congresista Isabel Zuleta. Todas estas investigaciones están en firme, pero se tropiezan con la Comisión de Acusaciones del Congreso, que es el organismo llamado a juzgar al presidente, la cual, en la práctica, ni juzga ni sanciona, por eso algunos la llaman la comisión de absoluciones.

Como se observa, el papel del CNE como “custodio” de los procesos electorales, así como su vigilancia sobre los partidos políticos y sus actuaciones, son roles indispensables para garantizar los procesos democráticos transparentes y limpios, tanto los que ya pasaron como los que están por venir.

domingo, 15 de mayo de 2022

LOS DEL CENTRO

 Comentario 16/05/2022

 

LOS DEL CENTRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En las economías democráticas existen tradicionalmente dos grandes visiones políticas sobre cómo desarrollar los países, hacer crecer las economías y afrontar los problemas sociales para mejorar el bienestar y la equidad. Una visión, la cual siempre se la ha llamado de derecha, propende por el capitalismo democrático (liberalismo económico) como enfoque político, económico y social, visión, según la cual, es el sector privado el llamado a tener el liderazgo económico y mantener la iniciativa privada como el pilar del desarrollo de los mercados, con el apoyo del Estado en lo que es de interés nacional como son los temas de mayor trascendencia, tales como la salud,  la educación, la vivienda, la infraestructura, la seguridad, entre otros, así como también en las relaciones exteriores o en el acompañamiento y atención social a las poblaciones vulnerables. Por supuesto, ante todo se refiere a un Estado democrático, con elecciones populares libres, separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y sujeción a la constitución, a las leyes y a los tratados que nos obliguen internacionalmente.

En el otro extremo, siempre se ha hablado de las corrientes de la izquierda, como aquellas que propenden por la mayor o la total intervención del Estado en la conducción de los asuntos de la economía para superar los problemas de equidad en las oportunidades y en las circunstancias de la pobreza, relegando el papel del sector privado al direccionamiento que el Estado establezca. Este modelo es conocido como el del socialismo, que en algunos casos se desarrolla en escenarios democráticos, bajo la figura de la socialdemocracia movimiento con pensamiento social pero no estatista, pero, en otros casos, se convierten en gobiernos autocráticos, con limitación a las libertades individuales, fuerte intervencionismo estatal en la economía, partidos únicos y hegemonía en el poder, bajo el llamado socialismo de estado. Y, ¿dónde queda el centro?

En la práctica, es difícil saberlo, puesto que no existe una definición única y cada uno que lo plantea parece tener una aproximación diferente, lo que algunos llaman matices. En principio podríamos decir que no es el capitalismo democrático puro o el socialismo de estado puro, es como una mezcla de ambos, lo cual lo hace difícil de entender. De hecho, algunos autores dicen que “el centro no existe” y quien trata de ir por el centro, no logra ni lo mejor de un modelo ni lo mejor del otro y posiblemente se queda en el peor de los mundos. Se dice entonces, que el centro propende por “tanto Estado como se requiera, pero tanta libertad de mercados como sea posible”. Equilibrio difícil de lograr pues, generalmente, se es lo uno o lo otro, pero no los dos a la vez, la casuística del caso a caso para gobernar es un horror, a veces sí y a veces no, ¿entonces?

Es claro que, para las elecciones presidenciales del 2022, estamos al frente de tres grandes corrientes de opinión. Por un lado, los partidos con orientación de defensa de las libertades y de la iniciativa privada, representados por colectividades como el Centro Democrático, Cambio Radical, el partido Conservador, el partido Liberal, para citar los más representativos y genéricamente denominados como la derecha o la centroderecha. En el otro extremo se aglutinan, alrededor de la Colombia Humana de Petro, la antigua Unión Patriótica, el Polo Democrático, los Verdes y el partido Comunista, con apoyos como el EPL y los comunes (FARC) y con los dos adeptos “nuevos” que llegan allí después de estar en todo tipo de corrientes políticas, Roy Barreras y Armando Benedetti, son veletas que “giran” con el viento.

¿Y dónde queda el centro en Colombia? Pues bien, por algún motivo, en el país varios movimientos y precandidatos han hablado del centro como su visión y su posición política, para afrontar las nuevas elecciones. El llamado Centro Esperanza, por ejemplo, conformado por figuras tales como Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Angélica Lozano, Angela Robledo, Jorge Robledo, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán, Iván Marulanda y otros. Curiosamente, de entrada, todos parecen estar de acuerdo en el llamado centro, pero ninguno acierta decir qué es o en qué consiste o cómo se diferencia de los partidos de la derecha o de la izquierda, partidos estos últimos que son tratados por los del centro como males para la sociedad.  Pues bien, las diferencias ideológicas e históricas entre los miembros de ese grupo autollamado de Centro han sido marcadas y muchos de ellos se han comportado a través de los años como grandes oponentes entre sí. Pero, la política es dinámica, según afirman los propios políticos para justificarse. Algo no sorprendente es que el Centro Esperanza en Colombia se ha ido diluyendo y poco a poco desaparecerá de esta contienda política. El tal vez sí, tal vez no o sólo tal vez no ha convencido.

Aunque las elecciones del 29 de mayo ya están cerca, se haría un gran bien al electorado, por parte de todos los candidatos a la presidencia, diferenciar cuál es la ideología que ellos quieren representar y cómo se contrasta con las demás corrientes, además por qué es mejor o más conveniente para el país, con la sustentación de sus programas de gobierno. Pero, como siempre, lo más importante no es sólo que lo expongan con claridad, es que indiquen cómo lo van a lograr y qué efectos va a producir en el progreso, el bienestar y en las condiciones de paz, seguridad y convivencia de la nación. Los graves problemas socioeconómicos del país requieren una visión clara sobre cómo y dónde se quiere llegar, qué soluciones se van a implementar y cómo se van a financiar. Este no es un asunto de coaliciones y grupos políticos solamente, es un asunto de convicciones, programas y proyectos puestos en acción.

lunes, 2 de mayo de 2022

LAS PETROPROPUESTAS

 Comentario 02/05/2022

 

LAS PETROPROPUESTAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el país hay demasiado temor por un gobierno de Petro, y en algunos ciudadanos hay verdadero pánico. Para referirse al tema, varios articulistas en diferentes medios de opinión, han “copiado” lo que ha sucedido en los países latinoamericanos que han sido gobernados por socialistas, los cuales se han vuelto autocráticos, totalitarios, estatistas y nacionalistas a ultranza, con un profundo daño a las instituciones democráticas, a la economía, a las libertades privadas, a la propiedad individual y a la propia constitución de sus Repúblicas, con camarillas de gobierno y, a veces, total corrupción. Y lo peor, con persecución y cárcel para sus opositores. De allí se derivan muchas de las preocupaciones e inquietudes de los opinadores y de los simples ciudadanos, sobre lo que puede seguir en Colombia en un gobierno de Gustavo Petro.

¿Será que tienen razón? Veamos el porqué. Cuando Petro promete también ideas demagógicas, populistas, totalitarias y autoritarias como las que ha presentado en su campaña (mencionado sólo algunas), así:

  • Cerrar la economía para defender el agro y la industria, eso es volver al proteccionismo y al aislacionismo, fenómenos contrarios al progreso y al crecimiento de las economías, como se ha demostrado en los países que participan de la economía global. Notar, por ejemplo, el enorme desarrollo de los países del sudeste asiático, países los cuales, siendo economías abiertas, han tenido gran progreso, si bien en su historia tuvieron limitaciones como las nuestras
  • Revisar los tratados de libre comercio, es otro gran error, estos tratados nos abren las puertas de otros mercados con los cuales podemos desarrollar complementariedades y afinidades, pueden ser competidores en algunos rubros de comercio, lo cual beneficiará a los consumidores.
  • Intervenir el banco de la república para financiar con sus recursos y emisiones el gasto público “social”, y no sólo el social sino el burocrático también. Las historias se repiten por todo el mundo para hablarnos sobre el hecho de que la emisión y consumo, sin contraprestación en la producción, sólo genera la destructiva inflación, que afecta en mayor medida a los pobres que se quieren favorecer.
  • Intervenir las pensiones privadas, las cuales son un recurso de los particulares como ahorro para su edad de retiro, esto es simple y llanamente expropiación, no importa como lo disfrace. Populista y autoritario, por supuesto.
  • Si bien habla de “democratizar”-ya no usa la palabra expropiar y fue a una notaría a jurar que no lo haría-, pero basta con que suba los impuestos patrimoniales para forzar el proceso de pérdida de la propiedad raíz y, a través del Estado, distribuirla en forma populista y demagógica a los más pobres, creando las retrogradas dependencias de las personas por los subsidios y beneficios que les provee el Estado, los cuales los inducen a acostumbrarse a no producir sino a recibir. Se vuelven zánganos o parásitos para el Estado y la ciudadanía productiva.
  • Aumento de impuestos a los más ricos (en el país sólo hay menos del 2% de ciudadanos que clasifican como ricos) para financiar el gasto social, con lo cual las personas pudientes que hoy tiene su dinero invertido en el país, y hoy pagan impuestos progresivos, pensarán en irse a lugares menos inhóspitos en materia de impuestos.
  • Defensa del medio ambiente con el acuerdo de Escazú, que afecta gravemente la soberanía nacional, porque somete al control de entidades internacionales o de grupos de interés particulares decisiones que sólo deben ser tomadas por el país en la defensa de sus intereses económicos, sus comunidades y sus recursos naturales.
  • Revisar el papel de las fuerzas armadas y de policía, cuyas misiones son institucionales o constitucionales, ¿con qué propósitos y a quién beneficiarán? Los errores que hayan cometido no los desmerecen en sus funciones, si los correctivos son oportunos y eficientes.
  • Estructura de subsidios: su programa de gobierno contempla un total asistencialismo por parte del Estado a los menos favorecidos, cuando las personas lo que necesitan es empleo a partir del crecimiento y el desarrollo económicos. La educación para el trabajo debería ser la mayor prioridad, no los subsidios a troche y moche.
  • Política económica y de estado bajo un esquema totalitario y centralista, con limitación a la economía privada. Según su programa los servicios sociales debe suministrarlos el Estado y los que se privatizaron o son de cobertura privada y pública, deben volver al Estado, por lo tanto, adiós a la salud, la educación, la vivienda o las pensiones privadas, con lo mal administrador que ha resultado ser el Estado, por burocrático y clientelista y por facilitar la corrupción y la politiquería.
  • Quiere acabar con la economía extractivista de los hidrocarburos, e implantar las energías limpias, propósito nominalmente loable. Cómo, cuándo y con cuáles otros recursos se va reponer la dotación actual del país en estos recursos económicos y energéticos, los cuales financian una gran parte del gasto social. Este es un proyecto de transformación para muchos años en todos los países para cumplir también con nuestro compromiso con el cambio climático. Acabar con los proyectos de fracking, es también parte de su enfoque, y con cuáles otras fuentes energéticas compatibles sustituiremos el petróleo y el gas, ya de por sí escasos.
  • Probablemente, en algún momento hablará de nueva constitución y de nueva estructura del Estado, ¿asamblea constituyente al estilo chileno? Los problemas del país no están en la constitución del 91, que fue la conclusión de una Asamblea constituyente pluripartidista.
  • Etc., etc.… cada día propone cosas nuevas y más inverosímiles.

Petro no mide las consecuencias de sus contenidos ideológicos y de sus propuestas económicas, políticas o sociales. Éstas sí llevarán a un verdadero despeñadero al país. De allí a pasar a ser como Venezuela, Nicaragua, Argentina, etc. hay sólo unos pasitos. ¿Por qué creen que el dinero se está yendo también de Colombia?, como se ha ido de esos países y ahora también de Perú y Chile. Este programa de gobierno genera odios, miedos y resentimientos, los cuales, igualmente, nos conducen por mal camino. Ya hay ejemplos.

domingo, 24 de abril de 2022

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

 Comentario 25/04/2022

 

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

Nuevo testamento, Evangelio de San Juan 8:32.

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

No hay mayor insatisfacción en las personas que el percibir que conscientemente les dicen mentiras, como si fueran tontos, ingenuos o brutos, como está ocurriendo con Gustavo Petro y su equivocada interpretación de las realidades del país o su acomodada argumentación para justificar sus propuestas, muchas de ellas populistas, demagógicas o mentirosas. Casi que no hay tema que trate el precandidato donde no incluya elementos engañosos o melifluos para justificar sus afirmaciones, las que, además, pregona con voz desafiante y descalificadora de sus opositores o contradictores sean estos políticos o simples ciudadanos.

Como por ejemplo lo hizo al hablar de las pensiones privadas al calificarlas como ahorro público, susceptible de expropiarlas para financiar el gasto social, y luego corrige, diciendo que no es expropiar sino democratizar. Y a todas estas, ¿cómo interpretar la palabra democratizar en este precandidato y en este particular? Por definición la democratización es hacer posible que una cosa sea accesible a un gran número de personas, o sea, ¿significaría transformar las pensiones privadas en democratizadas?, lo cual implicaría distribuirlas a terceros con cualquier criterio populista y politiquero, disfrazado de equidad social. Es decir, repartir la propiedad privada y el ahorro de muchos colombianos para su pensión. ¿A qué se referirá entonces, con el cambio de palabra?, ¿otra forma de mentir o engañar?

O, citando otro ejemplo, al hablar del cierre de la economía para supuestamente proteger la industria y el agro nacionales, omite decir que nunca había crecido tanto el país como después de la apertura económica, la cual liberalizó el comercio de bienes, servicios, capitales, inversión, conocimiento y aporte científico al país. El cierre de la economía produciría un retraso inimaginable al país, aunque transitoriamente parecería lo contrario. Hoy ya pertenecemos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) donde están los países de mayor progreso y avance en todos los campos científicos, comerciales, industriales, de servicios y sociales, es allí donde debemos estar y no estar cerrados frente a ellos.

Y así sucesivamente, con muchos otros ejemplos, entre la multitud de opiniones o propuestas impropias o inconsultas con las que el candidato Petro quiere destacarse como líder de la opinión política o engolosinar el oído de personas incautas para conquistar su favorable votación el 29 de mayo en la primera vuelta presidencial y luego en la segunda vuelta el 19 de junio. Lo malo es que los petristas pura sangre le creen, no evalúan sus argumentos en su veracidad, viabilidad, fiabilidad, pertinencia y conveniencia, y en su financiación (¿de dónde saldrán los recursos para tanta promesa?) Solo le creen, no importa lo que diga, haga, haya hecho o hará. Como es de fácil decir para después justificar el no hacer. Precisamente Simón Bolívar afirmaba: “Nada es mejor que la exactitud de las promesas del gobierno. La mejor política es la honradez”. No son muy honradas, la verdad, las afirmaciones de Petro. Escandalizarían al propio Bolívar, Simón el libertador, por supuesto, no a su áulico Gustavo Bolívar, senador de la república por su movimiento.

En los años de Donald Trump, quien ejerció como el 45.º presidente de los Estados Unidos de América desde el 20 de enero de 2017 hasta el 20 de enero de 2021, y ante su infinidad de mentiras al pueblo norteamericano para justificarse, con lo cual creó divisiones y de nuevo verdaderos muros de comunicación, comercio y relaciones entre los países. Al referirse a la conducta de Trump, la connotada ex canciller de Alemania, Angela Merkel, les decía a unos estudiantes graduados de la Universidad de Harvard:

“No aceptemos mentiras como verdades, ni tratemos la verdad como mentira. ¿Se han preguntado, estimados graduados, que les puede estropear el camino que ahora comienzan? Nuevamente son muros lo que pueden hacerlo. Muros en la cabeza construidos por la ignorancia y la estrechez de pensamiento. Los muros separan familias de la misma forma que aíslan grupos sociales, colores de piel, pueblos, religiones. Lo que más deseo es que derribemos esos muros que una y otra vez nos impiden entender el mundo, entendernos sobre el mundo en el que vivimos en conjunto”.

Y más recientemente, Monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, al referirse a los candidatos de la campaña presidencial, durante la semana santa, les decía en uno de sus apartes: “tengamos argumentos, pensemos distinto, pero no nos agredamos y no permitamos que la mentira acompañe los procesos electorales, porque la mentira hiere, ofende y divide”.

¿Será que el país no recapacita y rechaza con vehemencia la conducta de Petro y sus aliados, de mentirle al país con sus propuestas y argumentos? Pero aún nos falta lo peor en la conducta actual y esperada de Petro: en las votaciones del 13 de marzo para el Congreso, como le aparecieron votos a su favor, entre el preconteo y el escrutinio preliminar, fue el único partido que no protestó por las irregularidades en esos procesos electorales, rápidamente su escudero Roy Barerras salió a aprobarlos y defenderos. ¿Qué más habrá detrás?

Además, como también afirma la exfiscal Viviane Morales en El Tiempo del 10 de abril, en su artículo “Señora Procuradora: suspenda al Registrador”: “Para nadie es un secreto que Gustavo Petro viene acomodando su estrategia de desconocer los resultados si le son contrarios. De ninguna manera Petro va a reconocer la derrota”.

Ya se habla que las huestes de Petro se preparan con las primeras líneas para agitar el país, creando caos y terrorismo, para no reconocer los resultados. ¿Será esto lo que nos espera de Gustavo Petro? Estamos avisados, el lobo tiene dientes y garras afiladas, para “comerte” mejor Colombia.

lunes, 31 de enero de 2022

EL CAMBIO SOY YO

 Comentario 31/01/2022

 

EL CAMBIO SOY YO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Continúan enfrascados la gran mayoría de contendores políticos para la presidencia de la república en un destructivo e insulso ir y venir de carácter electoral, por posiciones, ubicaciones, principalías, alianzas, coaliciones, tiras y encoges, etc., las cuales poco o nada ayudan al elector a establecer las verdaderas convicciones y soluciones que le proponen al país para mejorar las condiciones de vida y de bienestar de toda la comunidad en el corto y en el largo plazo.

Su papel parece más enderezado a evadir respuestas, criticar al otro o “pescar para adentro”, en un extraño yo con yo y yo contra mis opositores, que en el abordaje y el planteamiento de soluciones a los problemas del país. Por supuesto, el problema no es que no mencionen los temas, todos los mencionan, por ejemplo, el narcotráfico, la corrupción, el gasto público, la pobreza, los impuestos, los aspectos de bienestar y progreso como la salud, la educación, la vivienda, las pensiones, la infraestructura, las relaciones internacionales, la inalcanzada paz, entre muchos otros.

Se requieren, como es obvio, planteamientos claros sobre cómo, cuándo, con quién y con qué recursos van a afrontar las soluciones de esos problemas, pero estos conceptos brillan por su ausencia. Como si darse por enterado de su existencia o enunciarlos simplemente, por sí sólo, resolviera el problema. Son problemas complejos, que pueden tardar muchos años en su solución, pero que requieren una hoja de ruta para resolverlos.

Además, las soluciones de un a país pasan por el expediente de las fuentes de recursos y los roles del sector público o del sector privado o del intercambio con otras economías y países, todo lo cual es connatural a la propia solución, pero afecta el interés público o el privado, en forma individual o colectiva.

También, las soluciones deben ser verosímiles, tener una factibilidad razonable en su ejecución y en su potencial éxito, de lo contrario son palabras vacías, populistas y demagógicas. Nadie puede afirmar, por ejemplo, que de un tajo se acabará con la economía dependiente de los hidrocarburos por razones de medio ambiente, para ser sustituida por una economía agrícola o de servicios, como alternativa de generación de estos o mayores ingresos para el Estado o para la comunidad. Una transición de esa naturaleza es un proceso complejo que tomaría años y miles de recursos de inversión, decisión y realización para poder lograrlo.

Para citar otro ejemplo, tampoco se puede pensar que el gasto público se financiará con emisión monetaria, pues es sabido y probado, que este tipo de solución acaba con el valor de la moneda de los países, conduciendo a fenómenos inflacionarios y a la ruina económica, especialmente de las personas con menos recursos. Los ejemplos de estos fenómenos los tenemos a la vuelta de la esquina como en el caso de Venezuela donde su moneda no tiene un valor de cambio real y sus ciudadanos tienen que recurrir a divisas extranjeras, como el peso colombiano, el dólar estadounidense o el euro europeo para sus actividades, aun las más cotidianas. Lo mismo le ocurrió años atrás a Ecuador, quien también tuvo que dolarizar su economía pues la credibilidad en su propia moneda ya era ninguna.

Se requieren planteamientos serios, que consulten la realidad de la economía del país y sus verdaderas capacidades. Prometer educación gratuita para todos o salario mínimo para los más pobres, son planteamientos que halagan el oído de todas las personas, ¿quién puede decir que no sería deseable?, pero ¿quién racionalmente y con números en la mano puede pensar que si es posible? Además, detrás de argumentos de esta naturaleza, se lanzan voces como que “los ricos paguen más”, con lo cual ahuyentarán los capitales privados que hoy están invertidos en el país, por un lado, y crearán un odio de clases que no tiene por qué existir, ni tiene justificación histórica, sociodemográfica o política en el desenvolvimiento contemporáneo del país.

La última “perla” es la frase del cambio, todos afirman que el país necesita un cambio y que ellos son los llamados a conducir el cambio que el país requiere, sin indicar en qué consiste o cómo se construye ese cambio y qué consecuencias tiene. Estas son, también, expresiones demagógicas, tanto como lo es el manido cuestionamiento a la clase política tradicional, cuando ellos mismos han sido funcionarios, gobernantes o políticos en algún momento de la historia, tratan de crear una supremacía moral sobre los demás candidatos o sobre la propia ciudadanía, que en realidad no tiene fundamento. Nuevos “cantos de sirena”.

Hablar de que el cambio soy yo o que la transparencia y la equidad son mis mejores virtudes, son afirmaciones, generalmente, huecas, que no encuentran sustento en la realidad, salvo escasas excepciones. La ciudadanía debería estar alerta ante estos tipos de propuestas, slogans, lemas de campaña, propaganda o mensajes engañosos.

Exijamos a los candidatos respuestas, propuestas, planteamientos, pensamientos y motivaciones ciertas, fundamentadas, financiadas, posibles y realizables para que el país y sus ciudadanos pueden progresar, lo cual es el fundamento esencial de toda acción política, de la buena política, el bienestar y el progreso de toda la comunidad, no el interés personal o partidista o de un grupo a nivel individual.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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