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domingo, 6 de julio de 2025

ECONOMÍA RESILIENTE Y MAL GOBIERNO

 Comentario 07/07/2025

 

ECONOMÍA RESILIENTE Y MAL GOBIERNO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Aunque el crecimiento potencial de la economía colombiana oscila entre el 4% y el 5%, y históricamente ha superado el 3% de crecimiento promedio anual, en el presente año ha mostrado un crecimiento del 2,6% durante el primer semestre, según información de prensa. Este desempeño ha sido impulsado por sectores como el entretenimiento, las actividades artísticas y el turismo, que crecieron más del 15%, y el sector agropecuario, que aumentó un 7%, especialmente por la producción de café.

A pesar de esta dinámica global, algunos sectores han enfrentado dificultades, como la minería, que tuvo una contracción del 5%, y la construcción, que cayó un 7% en el área de edificaciones. Las proyecciones indican que el crecimiento anual podría situarse en 2,7%, lo que posicionaría a Colombia por encima del promedio latinoamericano. Además, el país ha superado en el ritmo de expansión del primer trimestre a economías como Estados Unidos, Canadá y México.

Lo anterior lleva a calificar la economía colombiana como resiliente (adaptación y recuperación frente a condiciones adversas), dado que, a pesar de lo que se percibe como una gestión gubernamental adversa, el impulso económico se ha mantenido. A continuación, se detallan los factores que han contribuido a deteriorar la situación económica:

* Inestabilidad en los precios de productos energéticos: Especialmente el gas, debido a la falta de abastecimiento y la poca claridad en su solución futura.

* Paralización de la inversión privada: Tanto nacional como extranjera, a causa del temor tributario y reglamentario, y por el riesgo político generado por el gobierno Petro. La expectativa para los inversionistas es de desconcierto e incertidumbre.

* Gasto público desbordado: Esto ha alejado al país del cumplimiento de la regla fiscal y ha comprometido el grado de inversión con las calificadoras de riesgo. De hecho, las tres calificadoras ya han retirado el grado de inversión al país, acrecentando la incertidumbre y aumentando la percepción de riesgo.

* Política de rechazo al sector privado: Ha creado un sentimiento de odio de clases y una falta de colaboración armónica entre el sector privado y el gobierno.

* Confrontación permanente con otras ramas del poder público: Incluyendo el Congreso y las Cortes.

* Postura de confrontación con el gobierno de Donald Trump: Esto podría acelerar la descertificación del país ante el incumplimiento de la lucha contra el narcotráfico. Se registran más de 280.000 hectáreas de coca y la cifra sigue creciendo.

* Rezago en concesiones: Afecta puertos, aeropuertos, carreteras y otras obras de infraestructura.

* Baja ejecución presupuestal y escaso cumplimiento del plan de desarrollo: Se debe, en especial, a serios problemas de recaudo de impuestos y contribuciones.

* Exportaciones retraídas y concentradas en productos primarios y materias primas: No se observan avances en la exportación de productos de valor agregado.

* Crecimiento del crimen organizado.

* El proceso de paz no ha conducido a ninguna "Paz Total".

* Reformas sociales planteadas por Petro estancadas o negadas: Hasta el momento, solo se aprobó la reforma laboral.

* Informalidad laboral en aumento: Supera el 56% y sigue creciendo. La nueva reforma laboral podría conducir a nuevas pérdidas de empleo formal.

* Deuda externa del gobierno: Ha alcanzado más del 66% del PIB, con un alto costo debido al mayor riesgo país. De hecho, ya se tiene una perspectiva negativa.

* Suspensión de la línea de financiación contingente del FMI: Por el incumplimiento de la regla fiscal.

* Acercamiento al grupo de los BRICS: No se percibe como una fuente de solución ni a corto ni a largo plazo, y su financiación es más costosa.

* Estancamiento de las transferencias regionales y los compromisos del gobierno nacional con las regiones.

* Grave crisis en el sector salud: A pesar de tener 8 EPS intervenidas. Existe incertidumbre sobre el futuro de este sector; la intervención de Sanitas, por ejemplo, fue revertida, dejando a la entidad en un estado lamentable.

* Paralización del sector energético: Debido a la alta incertidumbre.

* Estancamiento de la industria en general.

* Declive de la minería legal y auge de la minería ilegal.

* Aumentos del salario mínimo muy por encima de la inflación: Esto dinamiza el consumo de los hogares, pero aviva la inflación. El gobierno de Petro ha empleado el aumento de los salarios mínimos como una estrategia política para favorecer su gestión.

* Crédito bancario con muy bajo crecimiento o estancado, entre otros.

 

Entonces, ¿cómo se entiende que la economía siga creciendo a pesar de estos desafíos? La dinámica económica proviene, por un lado, del consumo de los hogares, el cual tiene límites en el nivel de ingresos; y por el otro, del excesivo gasto público del gobierno, el cual es insostenible. Afortunadamente, como ya se explicó, siguen siendo dinámicos el sector agropecuario, el de entretenimiento y los servicios. Todo esto es apoyado por las remesas de colombianos en el exterior y por fenómenos no permanentes como la bonanza cafetera.

Nos falta poco más de un año del gobierno de Gustavo Petro. ¿Será que da el timonazo y endereza el rumbo y el mal suceso de su gobierno?

domingo, 27 de agosto de 2023

LA BATALLA IDEOLÓGICA

 Comentario 28/08/2023

 

LA BATALLA IDEOLÓGICA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

No es buena la evolución del país en sus frentes económico y político: En lo primero, desafortunadamente, empezamos a atravesar un período de vientos contrarios en la economía, es decir, condiciones menos favorables para el crecimiento, el desarrollo, el empleo y el progreso, debido a una menor dinámica del consumo y la inversión. De hecho, el bajo crecimiento en la economía durante el segundo trimestre de este año (abril - junio) de sólo 0.3%, nos permite avizorar un desempeño que tiende al estancamiento o a la recesión.

Los estudios económicos de diferentes y calificados analistas avisan sobre una expectativa de muy bajo crecimiento, con sectores con crecimientos negativos tales como la industria, la construcción, el comercio, la agricultura y las actividades profesionales y otros, con bajo crecimiento, como son los sectores de actividades inmobiliarias, los servicios públicos y las comunicaciones. Sólo se destacan con crecimientos mejores, los sectores de administración pública (gobierno), actividades artísticas, minas y canteras, y actividades financieras (la mayoría de esto últimos inferiores al 3% de crecimiento). El problema surge cuando miramos que los sectores con crecimientos negativos son los que tienen, fundamentalmente, mayor peso en la economía y/o mayor generación de empleo, y así surge la expectativa de un panorama gris para el segundo semestre y aún para el año 2024.

Ahora, estábamos esperando que el crecimiento económico disminuyera, debido a una desaceleración generalizada de la economía mundial, por el retiro de los estímulos fiscales y monetarios que se originaron en todos los gobiernos para combatir la pandemia del Covid, así como sus secuelas en las propias economías y su crecimiento. Sin embargo, la caída subsecuente en Colombia es bastante drástica y preocupante. Economías como las de China, Estados Unidos, México, Portugal, España, Francia, por ejemplo, tienen crecimientos moderados (2%-3%) pero mucho mayores que el de Colombia para el mismo segundo trimestre del año. Algo diferente está ocurriendo en Colombia que explica tan importante caída, como lo examinaremos a continuación.

Es el momento en el cual el Gobierno de Petro, quien recogió importantes recursos ($20 Billones más o menos) con la reforma tributaria del año pasado, los invierta en la economía, oxigenando la liquidez, la dinámica económica y la inversión empresarial. La caída de la inversión en el primer semestre de cerca del 24% es una muy mala señal. Por su parte, la ejecución presupuestal del gobierno nacional del primer semestre es inferior al 30%, todo lo contrario, a lo que debería suceder en una economía con tendencia decreciente.

Hablemos un poco del tema político, para ver el panorama completo. La situación política del país está más enrarecida que nunca, hay aspectos de alarma, preocupación, pugnacidad y polarización en muchos frentes: Comencemos por decir que el gobierno de Gustavo Petro no se caracteriza precisamente por la conciliación, la búsqueda de consensos y la unidad nacional. A los partidos que lo apoyaron, les canceló la alianza que formó al comienzo de su gobierno y hoy la gran mayoría de los partidos están en la oposición o en la independencia. Los proyectos del gobierno en el congreso sufren de tropiezos, retardos y rechazos. Y muchas de las acciones del ejecutivo alrededor del proceso de paz pasan por un momento de desconcierto y falta de convencimiento de la comunidad sobre para dónde van y qué resultado van a lograr. El rechazo en la relación armónica con los gobernadores y los alcaldes y la desconexión entre las políticas nacionales y las necesidades locales es un abismo de irrealidad y distanciamiento, para el gobierno las cosas van bien, para los gobernadores, bastante mal y se sienten solos y sin respaldo, especialmente en seguridad. Las comunidades se quejan por abandono del gobierno y las circunstancias adversas por invierno, calamidades públicas o fenómenos naturales son dramáticas.

Vienen las elecciones regionales y se espera una manifestación de rechazo al gobierno y al Pacto Histórico, el movimiento político que lo respalda, no es casual que la falta de favorabilidad del presidente ya llega al 62%. Los continuos desplantes del presidente con gremios, autoridades regionales, comunidades, presidentes de otros países y organismos multilaterales, por cualquier causa que lo explique, si bien no lo justifique, son una prueba más de la desconexión del gobierno y sus funcionarios, es una falta de respeto, consideración y buenas maneras que raya con la incultura. Además, la falta de ejecución de los presupuestos públicos son otro capítulo de angustia para el progreso del país. Y, ni hablemos, de los problemas de corrupción originados en su hijo Nicolás Petro o con sus funcionarios Laura Sarabia y Armando Benedetti y las evidencias de dineros oscuros y la eventual violación de normas electorales durante la campaña política del año pasado.

¿Qué está sucediendo entonces?: Que estamos en medio de una batalla ideológica, en la cual el gobierno Petro, por un lado, se exculpa de todos sus pecados, culpando a otros, y, por el otro, con su talante autocrático y autoritario, quiere imponer su ideología de un Estado y un presidente todopoderoso e interventor en todos los asuntos de la economía privada, tanto como en la pública que es donde debe estar centrado y en la que poca gobernabilidad demuestra. Quiere intervenir y decidir sobre gremios, sectores, gobiernos locales, regionales y municipales, organizaciones sociales, diferentes actividades productivas, tarifas de servicios, sector de comercio, como también, la explotación minero-energética, por ejemplo. Todo lo que está pasando se traduce en desconcierto, incertidumbre, desconfianza y rechazo. Estas sensaciones se suman a los “miedos” que cada persona, familia, empresario, funcionario o líder pueden tener. En síntesis, incertidumbre es lo que se respira por todas partes. En la reciente Asamblea de la ANDI en Cartagena, la reflexión de los empresarios es que estamos atravesando el momento de mayor incertidumbre en toda la historia contemporánea del país.

Las personas, cuando se encuentran en una situación de incertidumbre se sienten nerviosas y las decisiones de progreso, inversión, crecimiento y desarrollo en este ambiente no “pelechan”. Petro, por imponer su pensamiento de izquierda radical, ha afectado las dinámicas del sector privado y de los particulares. Un buen gobierno no tiene que imponer ideología, solamente hacer buenas labores de gobierno: obras, realizaciones, progreso, bienestar, crecimiento, soluciones de problemas, contacto con las comunidades, salud, educación e infraestructura, etc. y, ante todo, seguridad y evitar la corrupción y el clientelismo, eso es buen gobierno, no importa cómo piense.

domingo, 30 de julio de 2023

¿CAMBIO EN EL MODELO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL?

 Comentario 31/07/2023

 

¿CAMBIO EN EL MODELO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Durante la historia de la humanidad han existido diferentes modelos de organización de las comunidades alrededor de una serie de ideas de tipo económico, político y social que han sido el sustento  y el soporte de sus respectivas constituciones y leyes, así como de sus formas de gobierno, desde los jefes de las tribus en la edad antigua, hasta las monarquías, los emperadores y los reyes, las dictaduras, los gobiernos colectivos, pasando por estados democráticos o por de tipo totalitario, con toda una gama de matices y tendencias de diversos “colores”, que se han identificado con distintas tendencias políticas, quienes han abrigado como suyas esas convicciones políticas, económicas o sociales.

Una de esas corrientes políticas es la democracia liberal, una forma de gobierno que surgió en el siglo XVIII como una alternativa al radicalismo del absolutismo monárquico y del mercantilismo económico. Se basa en las ideas del liberalismo político y económico, que defienden la soberanía popular, el gobierno representativo, el constitucionalismo, el Estado limitado, el libre comercio y la propiedad privada. La democracia liberal se ha extendido por gran parte del mundo y ha adoptado diversas formas constitucionales, como los modelos parlamentarios o los sistemas presidencialistas. En consecuencia, la democracia liberal es una forma de gobierno que consiste en una democracia representativa y se caracteriza por elecciones de los ciudadanos entre múltiples candidatos de diferentes partidos políticos, una separación de poderes en ramas del gobierno complementarias está sujeta al Estado de derecho a una economía de mercado con propiedad privada y, además, con la protección equitativa de los derechos humanos. Normalmente es modelada por una constitución que la regula en cuanto a la protección de los derechos, la exigencia de los deberes y las libertades individuales y colectivas.

Los derechos y las libertades que son garantizados por las constituciones de las democracias liberales son variados, pero normalmente incluyen gran parte de los siguientes: a un debido proceso, a la intimidad, a la propiedad privada y a la igualdad ante la ley, así como las libertades de expresión, asociación y culto. En estas democracias esos derechos (conocidos como "derechos fundamentales") suelen estar bien regulados constitucionalmente o mediante leyes de obligatorio cumplimiento para todos. Además, generalmente, existen instituciones con la capacidad de administrar o reforzar dichos derechos.

Las democracias liberales se suelen caracterizar por la tolerancia y el pluralismo político, donde las ideas sociales y políticas diferentes, incluso las más extremas, pueden coexistir y competir por el poder político siempre sobre una base democrática. Estas democracias celebran periódicamente elecciones donde los distintos grupos políticos compiten para alcanzar el poder. El término "liberal" dentro de la expresión "democracia liberal" no implica que el gobierno de una democracia de este tipo deba seguir estrictamente la ideología política del liberalismo, si bien el concepto puro de "democracia liberal" nace en su origen de la corriente del liberalismo político.

La democracia liberal es contraria al conocido dirigismo político. Este es un concepto político-económico usado para designar un sistema en el cual el gobierno ejercita una fuerte influencia por la vía de la intervención directa o de la estatización de sectores, servicios o actividades sensibles, las cuales se caracterizan por generarle al Estado no sólo influencia económica sino también política. Los servicios públicos, por ejemplo, son un caso favorito de control de los gobiernos, por su sensibilidad para todos los ciudadanos y por la dependencia que se genera en favor de los respectivos gobernantes. Lamentablemente, en muchas regiones y países la experiencia de la prestación de servicios por el Estado suele ser ineficiente, costosa, corrupta y clientelista. De ahí que se han privatizado, como solución alternativa en favor de los ciudadanos, como sucede con servicios como la energía, las comunicaciones, el suministro de agua, los servicios de la salud o de las pensiones donde suelen participar los sectores públicos y el privado.

En sentido contrario, un movimiento político o económico que es opuesto a la democracia liberal es aquel que rechaza los principios y valores de la libertad individual, el pluralismo político, el Estado de derecho, la separación de poderes, la economía de mercado y la protección de los derechos humanos. Algunos ejemplos de movimientos que se han opuesto a la democracia liberal son el marxismo-leninismo, la monarquía absoluta, el fascismo y la teocracia. Estos movimientos suelen defender formas de gobierno autoritarias, centralizadas, elitistas o totalitarias que limitan o suprimen las libertades y los derechos de los ciudadanos.

Colombia ha sido históricamente una democracia liberal sin dirigismo político, sin embargo, en el gobierno de Gustavo Petro, se han presentado actos de dirigismo o intervención en sectores, actividades o leyes, que nos desvían de la vía correcta de la democracia liberal. Veamos ejemplos:

  • Tarifas de servicios públicos con intervención dirigista en los precios, como ha sido la intención del manejo político de los precios de la energía.
  • La estructura de subsidios a la población vulnerable en muchas formas no es una actuación meramente altruista o de justicia y equidad, también ejerce una subyugación política de quienes lo reciben para quien lo concede.
  • El gobierno de Petro quiere ser controlante de servicios como la salud, la educación o las pensiones, separando al sector privado de su eficiente realización en estos campos, situación demostrada a través de muchos años de buenos servicios privados.
  • El centralismo es un vicio inveterado de la cultura colombiana, a pesar de que la constitución consagra en su Artículo 1. que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales”. Pues, en el gobierno de Petro esta característica ha sido más radical, todo depende de las decisiones que él tome, a quien todo hay que consultarle.
  • La agenda de gobierno trata de ser una imposición de su pensamiento ideológico (en lo económico, lo político, lo social y lo ambiental), muy alejada a las buenas prácticas de una gestión de Estado equilibrada y para todos los colombianos.
  • La atrevida intervención, con fines de imposición en aspectos de gobierno corporativo en gremios y asociaciones.
  • Su espíritu de caudillismo invitando a las calles a realizar manifestaciones públicas para presionar a los otros poderes del Estado (Poder Judicial y Congreso) y a los organismos de control (Fiscalía y Procuraduría) son un sinónimo de su autocracia y autoritarismo.
  • Para no alargar, digamos, etc.

Es evidente que el curso de los acontecimientos que ha atravesado el país con el gobierno de Gustavo Petro es hacia un cambio del modelo económico, político y social, lo cual nos alejaría de los valores de la democracia liberal y representativa y de la positiva y competitiva intervención de los particulares en temas del crecimiento y el desarrollo nacionales.

domingo, 14 de mayo de 2023

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 Comentario 15/05/2023

 

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Pasados los 9 primeros meses del gobierno de Gustavo Petro, aún no vemos cuáles son sus planes concretos para crecer, desarrollar, diversificar y hacer progresar la economía del país. Hasta ahora, y fuera de la reforma tributaria que se aprobó el año pasado, a través de una coalición de gobierno recién establecida con los partidos liberal, conservador y de la U, no hay otras gestiones que puedan palparse como eficientes y eficaces en el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de los colombianos.

Su gobierno se ha enfrascado en una gran cantidad de “luchas” ideológicas a través de sus discursos de plaza pública y de balcón, así como en el lanzamiento y “discusión” de su llamadas reformas sociales (laboral, pensional y salud), las cuales, o bien han sufrido un calvario de contradicciones y de “ires y venires” con los partidos políticos, los miembros del propio gabinete (varios ya retirados por esas contradicciones), las organizaciones sociales, el empresariado y la ciudadanía, o bien han tenido un tortuoso trámite en el Congreso, lleno de impropiedades.

La discusión política ha girado alrededor del papel del Estado y del sector privado en la prestación de algunos servicios sociales, así como en la administración de recursos del Estado por parte de los particulares. Pero también, con un enconado discurso contra las que él denomina las clases privilegiadas, los banqueros y las oligarquías, generando o motivando un odio y una lucha de clases. Además, la argumentación sobre las que considera necesarias reivindicaciones sociales para superar la pobreza y el llamado a la movilización ciudadana para defender las obras de su gobierno y las reformas legales mencionadas. Todo un mar de discusión política, agresiva y desafiante, que aceitará en grado sumo la polarización política que ya existía en el país desde el proceso de paz de Santos en el 2016.

Dichas acciones de gobierno con sus leyes reformadoras, hasta el momento puede afirmarse que no tienen pleno y transparente respaldo y que, en su tránsito por el Congreso, no está garantizada su aprobación, dada la fuerte oposición de los partidos que no acompañan al gobierno y la desintegración de la coalición de gobierno, así como la opinión pública desfavorable que han generado. De hecho, su imagen como presidente ya sólo tiene una favorabilidad del 30% cuando partió de cifras cercanas al 60% al inicio de su mandato.

El proceso de trámite en el Congreso de la República es un atasco monumental, ya que, confiado en sus mayorías ya desintegradas, esperaba la aprobación tipo “fast track” de las mismas y en el mismo momento, sin embargo, serán materia de largos debates, ajustes y conciliaciones para poder ver la luz. Ya su alfil en el Congreso, el senador Roy Barreras, anunció la imposibilidad de tramitarlas todas con la celeridad, con el cumplimiento de los reglamentos y procedimientos necesarios, así como también con su retiro forzoso del Congreso como su presidente, por decisión del Consejo de Estado al declararle doble militancia.

Lo malo es que ni su programa bandero de la paz total parece tener “buen viento y buena mar”, es un sartal de “anzuelos”, enredado, farragoso, sin claras y precisas zonas de logros y de defensa de la constitución, del interés ciudadano, de las fuerzas militares y, especialmente, de las tan cacareadas víctimas. Así mismo, la reforma rural integral, apenas si camina, y la idea de la entrega de los 3 millones de hectáreas a las que se comprometió, de acuerdo con el mismo acuerdo de paz de Santos, se han empantanado en problemas legales, presupuestales, de trámite y de prioridades que no lo dejan avanzar, si bien ha contado con la oferta amplia de tierras disponibles de buena calidad por parte de del sector ganadero a través de José feliz Lafaurie, presidente de Fedegan.

La inestabilidad de los miembros de su gobierno por falta de nombramientos, por un lado, o por su alta rotación, por el otro, con criterios eminentemente políticos hace que haya muy pocos motivos de optimismo, como se dice “cada alcalde trae su cuadrilla y manda su año”, o sea nada comienza, persevera y termina. Tampoco sus relaciones internacionales han atravesado momentos de calma por su estilo confrontacional y desafiante con los que no comparten sus opiniones y su injerencia en otros países.

Y mientras tanto la economía comienza a atravesar un año de grandes dificultades, ya hay sectores que declaran los meses del inicio de año como de plena desaceleración, con fuertes descensos, como lo han manifestado los sectores de comercio, la industria, el inmobiliario y el de vivienda, el transporte, por ejemplo. La inflación, no cede, es demasiado alta, y deteriora todos los sectores económicos y la capacidad de compra, ahorro, pago o inversión de las familias, los precios de muchos artículos siguen por las “nubes” y su proceso de descenso parece que será lento y tortuoso.

Las autoridades tratan de controlar la demanda con medidas monetarias y de elevamiento de las tasas de interés, las cuales, aunque ayudan a desestimular el consumo, también enfrían la economía y detienen la inversión. Muchos empresarios afirman “¿con estas tasas quién invierte?”

Y ¿dónde está el papel contra cíclico del gobierno y del presupuesto público?, con obras, proyectos, desarrollos, programas y beneficios para sectores productivos o para la economía en general, tales que permitan mantener niveles de inversión, producción, empleo, desarrollo y consumo razonables. Definitivamente parece que del gobierno nacional no podemos esperar programas de crecimiento y de desarrollo, solo discursos de ideología de izquierda y discusión política polarizante.

lunes, 30 de enero de 2023

LOS CICLOS Y EL PÉNDULO

 Comentario 30/01/2023

 

LOS CICLOS Y EL PÉNDULO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Las principales variables macroeconómicas y entre ellas, por ejemplo, la más importante, el crecimiento del producto interno bruto PIB de un país, suelen tener patrones de conducta en el largo plazo que son más o menos característicos y que se repiten a través de un periodo amplio de años, salvo que algunos fenómenos sobrevinientes e inesperados desvíen su conducta general. En igual forma, los sectores económicos, individualmente considerados, también presentan comportamientos fluctuantes a través de los años. Hablamos de períodos de expansión o de decrecimiento, alternativamente, por ejemplo, en la construcción o en el sector agrícola. Por consiguiente, los ciclos económicos son oscilaciones crecientes o decrecientes alrededor de la tendencia secular que presenta la variable en observación y cuya duración puede tomar varios años. En el caso de la macroeconomía, cuando los crecimientos son negativos y persistentes a través de varios períodos se habla de situaciones de recesión. Como es obvio, contrario a la recesión es la expansión que se presenta si hay una buena dinámica en al menos un número significativo de sectores económicos, lo cual tiende a afectar favorablemente a otros, y viceversa.

En muchos sectores económicos se observa, por ejemplo, que su demanda es cíclica, si bien su tendencia secular puede ser creciente o decreciente en el largo plazo, según corresponda. Para citar un solo ejemplo, se afirma que la construcción de vivienda obedece a ciclos económicos, donde se presenta una expansión de la demanda, la cual conduce a una paulatina y creciente oferta de vivienda en un período amplio de tiempo. Todo este fenómeno termina generalmente en la elevación de los precios de la vivienda por el exceso de demanda. Los precios altos estimulan la oferta, pero desalientan la demanda y, al final, sucede una mayor oferta de vivienda disponible frente a la demanda real que se desalienta, el ciclo se desacelera y en ocasiones se vuelve negativo o recesivo.

Pues bien, en materia política y de manejo del Estado ocurren situaciones semejantes a través de gobiernos que se suceden en el poder, los cuales, genéricamente, llamamos de izquierda o de derecha, en un movimiento pendular, donde por unos años gobiernan las tendencias de derecha y en los siguientes, las de izquierda, o viceversa. Por movimientos de centro o de derecha entendemos las tendencias políticas que desarrollan el concepto del capitalismo democrático como modelo de gobierno, esto es, concede preponderancia al sector privado como motor del desarrollo y el crecimiento económico y social (más que el sector gobierno) y se relacionan con el resto del mundo en condiciones de economía abierta, pero, en lo posible, regulada según tratados y convenios.

El papel de los órganos del Estado es el de atender los sectores prioritarios como defensa y seguridad, así como también el bienestar social y la prestación de los servicios del Estado a través del ejecutivo, el legislativo, el judicial y los órganos de control. Frente a la economía del sector privado ejercen un papel de supervisión para que se mantenga en el cauce de los mandatos constitucionales y legales, sin desbordar los principios de la sana competencia y de la cabal aplicación de la democracia. La determinación de los personajes públicos o de decisiones que afectan la constitución es democrática y popular a través de elecciones, referendos, plebiscitos o asambleas constituyentes.

Los movimientos de izquierda, por el contrario, practican como filosofía política el socialismo de estado, según el cual el desarrollo y el crecimiento del país dependen más del Estado que del sector privado y por lo tanto es éste quien funge como promotor y gestor de la economía a través del control directo de muchas actividades económicas, políticas y sociales, más allá de la defensa y la seguridad. La iniciativa privada queda relegada al direccionamiento del Estado y sus órganos de funcionamiento. En este modelo, los gobernantes suelen adquirir poderes omnímodos, que los convierten en gobiernos de corte autocrático.

Bajo el concepto del socialismo de estado se amparan, frecuentemente, gobernantes que tienden a perpetuarse en el poder para lo cual paulatinamente anulan los derechos y facultades democráticas y de elección popular, afectan el equilibrio de poderes, concentrando el gobierno en unas pocas manos, porque conceden al mandatario de turno amplias facultades de acción y decisión, muchas veces más allá de la propia constitución la cual es interpretada según su conveniencia. Un ejemplo de perpetuase en el poder lo hemos vivido o estamos viviendo con los hermanos Castro en Cuba o con Maduro en Venezuela.

Modelos de capitalismo democrático se practican en las economías más desarrolladas como las de Estados Unidos, Francia, Alemania, etc., como también en economías menos desarrolladas como Colombia, Perú o México, por ejemplo. Por su parte, modelos de socialismo de estado se practican en países de mayor desarrollo como Rusia o China, por ejemplo, o de menor desarrollo como Venezuela, Nicaragua o Cuba, para citar los casos más cercanos. Desafortunadamente, tanto en los modelos económico-políticos del corte del capitalismo democrático como los del socialismo de estado pueden presentarse fenómenos de corrupción y clientelismo, abusos de poder y pérdida de los pesos y contrapesos que están creados constitucionalmente.

Si la economía presenta ciclos económicos, la política genera movimientos pendulares cuando los gobiernos de cada tendencia no hacen bien su tarea o abusan de sus funciones y terminan en el desencanto de sus pueblos y en el deseo de tener un modelo de gobierno distinto. Véase como referencia lo ocurrido en los años recientes en los países latinoamericanos en los cuales subsecuentemente han pasado de gobiernos de derecha a izquierda y viceversa. Como ocurrió en Argentina con los gobiernos Kirchner (socialistas) y la llegada de Macri al poder (capitalismo democrático), con la subsiguiente retoma del poder por Alberto Fernández (de nuevo socialista). En Colombia, después de un largo período de gobiernos con enfoque de capitalismo democrático, ahora llega el primer gobierno de izquierda radical de corte socialista del estado. Veremos que sigue más adelante y si el péndulo vuelve a girar en sentido contrario.

sábado, 20 de agosto de 2022

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 Comentario 22/08/2022

 

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Luego de la superación de la pandemia del covid 19, la recuperación macroeconómica y social del país ha sido notable, hecho reconocido por organismos nacionales, tales como el ministerio de hacienda y planeación nacional, por organismos internacionales como la OCDE (organización para la cooperación y el desarrollo económico), por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por las agencias de investigación económica tales como Fedesarrollo. Sin embargo, hay que entender que el país sufrió una parálisis económica sin antecedentes en su historia y con graves consecuencias para las finanzas públicas en su déficit fiscal y en su endeudamiento interno y externo, como resultado del tren de gastos y subsidios públicos creados para favorecer a la población vulnerable, al empleo y las actividades productivas durante la contingencia.

A su vez, y como consecuencia, se presentó un importante deterioro de la ocupación informal y formal, por la parálisis acaecida y su lento proceso de recuperación. Hay que reflexionar, también, que no han sido buenos los “vientos” que provienen del resto de la economía mundial, golpeada igualmente por el mismo fenómeno de salubridad pública y sus consecuencias, lo cual afectó, sin distinción, a todas las economías en la geografía universal. También afloran, como complemento, los problemas causados por algunos conflictos geopolíticos conducentes a la menor dinámica económica.

Veamos algunas cifras destacadas que se esperan en Colombia para el cierre del presente año 2022, entre muchas que podrían ser significativas:

  • Crecimiento del PIB alrededor del 5.5 al 6.5%, considerado uno de los mejores a nivel mundial. Prácticamente todos los sectores económicos están en crecimiento.
  • Desempleo inferior al 11%. Ya se recuperaron los empleos perdidos durante la pandemia.
  • Gran avance en infraestructura de vías terciarias y vías 4G.
  • Avance significativo en la matriz energética hacia energías limpias.
  • La tasa de pobreza multidimensional bajo a nivel nacional y en especial en las ciudades.
  • Gran crecimiento del consumo y la inversión privadas, de hecho, esto es lo que ha dinamizado el crecimiento económico, al no depender tanto del sector externo.
  • Buen ritmo en la inversión extranjera directa.
  • Buenos precios de las materias primas de exportación como petróleo, carbón y otros minerales o en productos agrícolas como el café, las flores y las frutas.
  • Mejoramiento en los índices de confianza del público en general.

Sin embargo, no todo es tan bueno, hemos presentado algunas cifras de debilidad como son:

  • La elevada inflación, ya cercana al 10%, registro muy lejano de la meta del 3% al 4% propuesta para el país por el Banco de la República. De hecho, el propio Banco ha elevado su tasa de intervención al 9% para combatir y paliar la insospechada inflación.
  • Elevadas tasas de interés en todo tipo de créditos y captaciones, con un alza notable frente al año 2021, donde fueron realmente bajas.
  • Los déficits en el endeudamiento externo del sector público cercano al 60% del PIB y del déficit fiscal, alrededor del 6% del PIB. Perdimos el grado de inversión debido a estos elementos, si bien van por mejor camino. Aunque ahora se plantea la necesidad de una nueva reforma tributaria para ayudar al gasto social y a las debilidades públicas.
  • Déficit en el sector externo de la economía, especialmente, porque es más lo que importamos que lo que exportamos.
  • La elevada devaluación del peso frente al dólar americano, una de las más notorias en Latinoamérica.

Los factores negativos se explican, entre otras razones, por los fenómenos de desabastecimiento a nivel mundial combinados con los serios problemas presentados en la logística internacional, realidades exacerbadas por los conflictos políticos como la guerra en Ucrania y por el grave hecho de hambrunas y desplazamientos humanos por diversas causas. Además, en el caso interno de Colombia, las problemáticas ocasionadas en la producción de algunos sectores que aún están pendientes de recuperarse completamente debido a los paros y bloqueos que padecimos por las manifestaciones sociales de los dos últimos años.

De otro lado, hay signos de recesión o de debilitamiento de las “locomotoras mundiales” como China, USA y Europa y en algunos de los países del sudeste asiático. Esto puede afectar la dinámica de la economía mundial como un todo, y en particular a cada uno de esos países, dependiendo de sus propias condiciones de desenvolvimiento, y, por lo tanto, obscurecer el panorama futuro para el mundo entero. De hecho, es posible esperar que, en Colombia, dadas las condiciones negativas ya mencionadas y al entorno mundial menos dinámico, se presten tres fenómenos que harán ver el horizonte más gris, como son:

  • El consumo, la demanda de crédito y la inversión se resienten y debilitan ante la alta inflación y las elevadas tasas de interés, efecto, este último debido en parte a la necesidad de suavizar o aminorar el alza de los precios, aunque su elevación es ocasionada más por la insuficiencia en la oferta de los bienes y los servicios que por exceso de demanda por parte de los consumidores, la cual empieza a moderarse luego del rebote de la pandemia.
  • La situación de inflación, las altas tasas de interés y la fuerte devaluación también podrán en aprietos las finanzas públicas, ya debilitadas por los fenómenos narrados. Además, con la inflexibilidad del presupuesto público y la expectativa de mayor gasto dado el plan de gobierno de Gustavo Petro, no se ven como una buena combinación.
  • La necesaria contención de la devaluación del peso colombiano frente al alza de las tasas de interés en los Estados Unidos y la debilidad de nuestro sector externo, aumentarán la expectativa de nubarrones en los ejercicios próximos.

Vamos a entrar en un período de menor crecimiento, sin llegar a una recesión. Estemos atentos para que “guerra avisada no mata soldado”.

domingo, 20 de febrero de 2022

EL REBOTE

Comentario 22/02/2022

 

EL REBOTE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Se comunica al país que el crecimiento económico (PIB) del año 2021 alcanzó la notable cifra de dos dígitos, el 10.6%, considerado el más alto del país en toda su historia. Motivo para el regocijo de todos los colombianos, ya que la dinámica de la economía se irriga por toda la geografía, beneficiando a unos y otros, no por igual, obviamente ya que hay sectores económicos de mejor desenvolvimiento, como fueron, en este caso, los de: manufactura, comercio, electricidad, transporte, alojamiento, comidas, actividades artísticas, administración pública, salud, educación y recreación, especialmente.

Hay sectores, como es obvio, de menor crecimiento, como en el caso de minas y canteras, construcción, información y comunicaciones, actividades financieras e inmobiliarias, por ejemplo. Sin embargo, lo destacable es que todos los sectores de la economía están creciendo, con lo cual, los beneficios de ese crecimiento están por todas partes, en todo el país y en todo tipo de personas. No cabe duda de que después de atravesar las restricciones de la pandemia, los paros, así como los hechos externos en la logística mundial, es refrescante esta noticia y llena de motivos el avizorar el futuro con optimismo.

A pesar de tan sonoro resultado, no han faltado “las aves de mal agüero”, que le declaran al país que no hay razones para el optimismo y que todo se debe al efecto rebote. Examinemos brevemente el fenómeno, con unos simples números:

 

ESTADÍSTICAS MACROECONÓMICAS DE COLOMBIA AÑOS RECIENTES

Año

Crecimiento PIB (%)

Inflación IPC (%)

2019

3.2%

3.80%

2020

-7.0%

1.61%

2021

10.6%

5.62%

 

Fuente: Banco de la República de Colombia.

 

Hagamos una simplificación matemática y supongamos que la economía del país tenía $100 unidades monetarias en su producción interior bruta (PIB) al cierre de 2019 y que por efecto del decrecimiento del PIB y de la inflación en 2020, este valor se redujo a $ 91.39 (100 – 7.0% - 1.61%) durante ese año. Si al término del 2021, el crecimiento de la economía fue de 10.6% y la inflación fue del 5.62%, las unidades monetarias para el cierre del 2021 serían de $95.9 ($91.39 + 10.6% - 5.62%), es decir, que la producción interior bruta aún no se habría recuperado al nivel de las $100 unidades monetarias iniciales, que existían al cierre del 2019.

En consecuencia, el buen crecimiento del 10.6% en términos monetarios, es decir, del valor del dinero, ha sido parcialmente anulado por la inflación tan fuerte que se presentó en el 2021. Por consiguiente, simple y llanamente, no basta crecer bien en la economía, hay que hacerlo generando menor inflación.

Quién en realidad rebotó fue la alta inflación que venía descendiendo desde 3.8% para 2019 a 1.61% para 2020, ¿cómo explicar este deterioro en el valor de la moneda al verse erosionada por la inflación?, existen tres razones fundamentales:

  • La parálisis de la actividad económica debido al covid-19 y a los paros con vandalismo, frenaron la producción y/o la comercialización de insumos, productos, bienes y servicios. Ya se está reactivando la actividad productiva como lo demuestra el crecimiento del 10.6% del PIB para 2021. Poco a poco los ritmos de producción y consumo se normalizarán y los problemas de escasez, abastecimiento y los de demanda y oferta se suavizarán, con un impacto en una menor inflación.
  • Los bienes importados (alimentos, materias primas, bienes intermedios, herramientas, equipos y maquinaria, etc.) también normalizarán su oferta que se ha visto alterada por problemas logísticos a nivel mundial y por el encarecimiento de los precios en todos los países, por las mismas razones que en Colombia. Baste como referencia citar la inflación en los Estados Unidos, que se está presentando guarismos del 7% y 7,5% nunca vistos.
  • El precio de los bienes y servicios importados están sometidos a las fluctuaciones de las monedas de cada país, en nuestro caso en la relación peso/dólar americano, cuya devaluación fue del 16%, al pasar el valor de la divisa americana de $3.432 pesos por dólar en diciembre 31 de 2019 a $ 3.981 al cierre de diciembre del 2021. Este impacto tan fuerte, en parte explica también el porqué del rebote de la inflación en el 2021.

Con relación a otros países desarrollados que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) nuestro crecimiento es notable, y comparable al de países latinoamericanos cuyos crecimientos fueron también de dos dígitos en el año 2021, como en Perú o en Chile, por ejemplo.

No podemos cantar victoria todavía en cuento la recuperación total de la economía del país, aunque vamos por buen camino, hay que lograr una suavización de la inflación y continuar por la senda del crecimiento positivo en todos los sectores de la economía, para seguir generando progreso, desarrollo, bienestar y mejores oportunidades laborales y productivas a todos los ciudadanos en lo ancho y largo de la geografía del país.

Las previsiones de crecimiento económico para el 2022 se asoman a la no despreciable cifra del 4.5% o 5%, lo cual no será un rebote, por supuesto, pero si tenemos una inflación cercana al 5%, ya previsible por la conducta de los precios de todo tipo de bienes y servicios, el beneficio de ese crecimiento no se traducirá en mayor bienestar para todos. ¿Será que se puede controlar mejor la inflación, especialmente de alimentos?


viernes, 7 de enero de 2022

A DEFENDER EL MODELO

 Comentario 10/01/2022

 

A DEFENDER EL MODELO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El año 2022 en Colombia luce bastante despejado desde el punto de vista macroeconómico y social por tres razones fundamentales:

1. Pandemia.

El proceso de atención de la pandemia ha sido, en general, exitoso y la población vacunada es cada vez mayor, aunque la conciencia ciudadana se ha relajado con las fiestas de fin de año, una parte de la cultura de la prevención sigue viva en la mente de las personas y las autoridades hacen ingentes esfuerzos para reposicionar la buena costumbre de las medidas higiénicas y de distanciamiento. No estamos exentos de las nuevas amenazas y variedades de este singular “bicho” del covid 19, que ya parecería lejano al iniciar el 2022, pero Colombia ha demostrado un comportamiento destacado y sobresaliente en la adaptación de la comunidad y del sector productivo, comercial y de servicios a los efectos de la pandemia. Se avecinan nuevas medicinas y tratamientos anti-covid que alientan a la población a avizorar o, al menos, esperar un panorama más despejado hacia el futuro.

2. Recuperación de la economía.

La economía colombiana se ha recuperado en forma notoria, tanto es así que el crecimiento del PIB este año (cerca del 10%) se ha calificado como el más alto en los últimos 100 años. Esto no es consecuencia de sólo el rebote luego del decrecimiento del 2020, ocasionado por el paro y la pandemia. Es mucho más que eso, es un crecimiento vigoroso y robusto en prácticamente todos los sectores de la economía, los cuales, unos más que otros, pero sin duda en su mayoría con registros positivos. Notorio el incremento de consumo de bienes durables como vivienda, vehículos y electrodomésticos. Por supuesto, hay nubarrones como las altas inflación y devaluación, en parte consecuencia del desabastecimiento interno debido a los fenómenos descritos, como también al problema del abastecimiento mundial y la llamada crisis de los contenedores.

De hecho, el crecimiento y los índices de recuperación del país son destacados por los propios gremios y los organismos internacionales, así como por las agencias calificadoras de riesgo y las publicaciones económicas mundiales de gran prestigio. En este escenario, notable ha sido la conducta de los empresarios en enfrentar la crisis con “pecho y espalda”, sin dejarse agobiar por las dificultades y con gran consciencia del país y sus necesidades. Con buena disposición favorecieron la última reforma tributaria del ministro José Manuel Restrepo para la preservación y el incremento del gasto social en las condiciones de vulnerabilidad que afrontaba un amplio sector de la población, especialmente la más pobre del país y alguna parte significativa de la clase media que se había “rodado” a niveles cercanos a la pobreza, en las complejas circunstancias que atravesaba el país, era la única fórmula segura para mitigar la situación.

3. Apoyos a lo social.

El gobierno nacional, liderado por el presidente Iván Duque, ha hecho esfuerzos increíbles en ayudar a paliar las contingencias del paro, la pandemia y el descenso de la economía, como consecuencia híbrida de esos mismos fenómenos y de algunas circunstancias mundiales como la crisis de los contenedores que ha afectado negativamente las cadenas de abastecimiento.  A pesar de ello y del deteriorado presupuesto público, con su déficit fiscal y su alto endeudamiento, ha canalizado más de 23 billones de pesos adicionales a los presupuestos ordinarios para ayudas sociales a la población especialmente vulnerable, con subsidios a través del ingreso solidario, a la nómina, a la educación, a la vacunación masiva, a los adultos mayores, entre otros, y, en general, a evitar la continuidad de la pobreza multidimensional que se exacerbó durante la pandemia.  De hecho, los índices de desempleo ya han bajado a niveles comparables a los de antes de la pandemia (cercano al 10%) y la pobreza ha disminuido, dado que muchas actividades formales e informales se han recuperado paulatinamente y ven con optimismo el año 2022. Ahora, el aumento del salario mínimo en un 10% sí que realza el esfuerzo de empresarios y gobierno en buscar mayor bienestar y mejor equidad, es todo un espaldarazo para las familias de menores ingresos.

 

Sin embargo, el período electoral nos trae grandes amenazas a nuestro modelo económico, político y social, el cual se caracteriza, entre otras, por las siguientes cualidades y ventajas:

  1. Somos un Estado social de derecho, con democracia, con constitución aprobada, con independencia de poderes, con igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos.
  2. Tenemos libertad de mercados, de inversión y de iniciativa privada. Sin pretender que el Estado controle los mercados o sea el sumo director de la actividad económica y de la propiedad de los medios de producción.
  3. Disponemos de propiedad privada y libertad individual.
  4. Administramos con cuidado la macroeconomía y la preservación de la moneda sana, como conductas prioritarias del Banco de la República, para evitar la emisión de dinero por el Estado y el gasto monetario sin producción correlativa que lo justifique, sería más inflación.
  5. Los impuestos en niveles que no ahuyenten la inversión nacional y extranjera.
  6. Fomento al crecimiento económico por la confluencia de la actividad mancomunada del sector privado, del público y del externo.
  7. Preservamos las relaciones internacionales con otros países para el desarrollo de mercados externos y el intercambio de tecnología, recursos calificados y capital extranjero.
  8. Disponemos de elecciones libres y democráticas, con pluralismo ideológico y de partidos políticos, con órgano electoral independiente.
  9. Existe libertad de opinión y de movilización, así como en las actividades educativa, religiosa, privada y productiva, sin dirigismos del Estado ni de los gobiernos de turno.
  10. Se rechazan los gobiernos autocráticos y autoritarios, la existencia de camarillas, la sociedad vigila los gobiernos y los partidos políticos, con la libertad de crítica y oposición.

Toda la anterior recuperación económica y social, frente a la pandemia, durante el paro y en la crisis de abastecimientos, así como sobrellevar las dificultades del presupuesto público, ha sido posible por el marco económico, político y social que nos rige, como se ha descrito. Es posible, además, por el compromiso ciudadano con la democracia, pero sería impensable en gobiernos de extrema izquierda, de carácter socialista radical, autoritarios, populistas, demagogos y aún con tendencias procomunistas. “Ojo con el 22”, afirmaba el Expresidente Uribe, para defender lo que somos y lo que tenemos, lo que hemos construido con el sacrificio de muchas generaciones, no lo tiremos por la borda con unas elecciones equivocadas, defendamos el modelo actual, no improvisemos en nuevos modelos políticos, exóticos a nuestra cultura e inconvenientes a nuestro bienestar económico y social, con afectación para toda la población.

Lo que acabamos de ver con la recuperación del país es democracia, gobierno, ciudadanos y empresarios en acción, todos a una, para el mejor estar de vida de toda la población, aunque tengamos mucho aún por lograr en términos de superar problemas de inequidad y pobreza. Esto se superará paulatinamente y, cada vez, mejor con el modelo actual y no con modelos que han demostrado su fracaso en otras naciones Latinoamericanas muy cercanas a Colombia.

sábado, 30 de octubre de 2021

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y USO DE RECURSOS

 Comentario 02/11/2021

 

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y USO DE RECURSOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El crecimiento de la población, de la cual las previsiones ya llegan a proyectar hasta 9,000 millones de habitantes, generan una enorme preocupación a nivel mundial por el uso de los recursos que la tierra nos provee y su agotamiento. El planteamiento es sencillo: si el crecimiento económico necesario para abastecer a esa población demanda los mismos recursos que en proporción estamos consumiendo ahora, no estará lejano el día en que uno o muchos de esos recursos se acaben y que no sea posible sustituirlos, por otros del mismo tipo o por desarrollos tecnológicos que los compensen. Es decir, la provisión de recursos de la tierra se irá agotando cada vez más.

La respuesta parecería ser simple indicando que necesitamos mayor eficiencia en el uso de esos recursos ante el incremento de la población, o sea, usar menor recursos cada vez para consumir lo mismo o más. La evidencia general demuestra que esta relación difícilmente se presenta en muchos campos de las ciencias y de las aplicaciones a condiciones humanas, aunque en algunos otros campos sí se ha logrado, como en el caso de las semillas transgénicas que han permitido mayor producción de alimentos con menos uso de diversos recursos.

Sin embargo, en la generalidad de los casos esto no ha sido posible, salvo que se empleen otros materiales disponibles en la producción o avances tecnológicos muy desarrollados, los cuales se presentan, si bien cada vez más rápido, aún en forma insuficiente para sostener todo el incremento del consumo humano de recursos, debido al crecimiento de la población y a otras restricciones creadas por la desigualdad y la pobreza. Se podría argumentar que es cuestión de reutilizar los recursos ya utilizados (reciclar), pero la tecnología para desacoplar materiales integrados aún es lejana y hasta ahora claramente ineficiente y, en muchos casos, muy costosa.

Simultáneamente, una de las preocupaciones concomitantes en la humanidad es que la producción a partir del uso de los recursos que la tierra nos provee, cada vez le hace más daño al medio ambiente, especialmente por la contaminación del CO2, el deterioro atmosférico, así como el cambio climático.

Ahora, si las poblaciones actuales agotan los recursos de la tierra ¿qué recursos van a usar las poblaciones futuras? Es necesario, por lo tanto, que el crecimiento sucesivo y continuó del PIB (producto interno bruto de los países o crecimiento económico) para atender las necesidades de la población se desarrolle simultáneamente con menor uso de recursos. Ya esto se ha logrado en otros campos como la energía, sustituyendo energías menos calóricas y contaminantes por energías más limpias y calóricas, sin embargo, de alto costo. Aún estamos lejos de que esta solución sea aplicable al uso de todo tipo de recursos de la tierra. No escapa al lector, además, que recursos escasos significan también precios más altos por su uso y disfrute, con otras implicaciones económicas indeseables.

En consecuencia, se requiere que en todos los países:

  1. Se propicie un cambio tecnológico profundo y masivo hacia tecnologías de menor consumo de recursos.
  2. Realizar esfuerzos de política para premiar el menor consumo y sancionar el alto consumo.
  3. Cambios radicales en los patrones de consumo de todo tipo de productos, de bienes y de servicios, de tal manera que se favorezcan los de menor consumo de recursos, es decir, más soluciones eficientes en términos de los productos terminados frente a los insumos utilizados.
  4. Un esfuerzo internacional coordinado para bajar la intensidad de uso de recursos y favorecer la sustitución de unos recursos, rápidamente agotables, por otros, con beneficio en economía de estos.
  5. En forma simultánea con el uso de los recursos, hay que resolver también el problema de los desechos o residuos que el hombre crea continuamente. Problema aún sin una solución completa, eficiente y eficaz, como hemos dicho.
  6. Además, si la población sigue creciendo al ritmo actual, es necesario un gran crecimiento en el consumo de recursos, para poder abastecer sus necesidades, y en algunos países, inclusive, un uso proporcionalmente mayor cada vez de los recursos que ya utilizan.
  7. Además, hay preguntas por resolver que son críticas y complejas en su solución y aplicación:
  • ¿Cuánta reducción es posible en la intensidad de uso de recursos que sea viable tecnológica y económicamente?
  • ¿Qué tan rápido puede hacerse?
  • ¿Podrá hacerse sin perjudicar el crecimiento económico y sin afectar aún más el medio ambiente?

Ninguna de estas preguntas o problemas tienen una solución fácil, cercana, eficiente y completa. Paradójicamente, lo que nos está ocurriendo como civilización humana es que el crecimiento de la población aumenta el consumo de recursos, y, a su vez, ese consumo conduce al crecimiento, tanto como el progreso tecnológico está conduciendo al mayor consumo, es decir, más impactos cada vez. Los líderes políticos, económicos y civiles, lamentablemente, rara vez aceptan lo que nos está pasando por defender el crecimiento económico como el motor de sus decisiones.

Nota: algunas de las ideas de este artículo provienen del libro "PROSPERIDAD SIN CRECIMIENTO" del profesor británico Tim Jackson.

sábado, 9 de octubre de 2021

LA MÁQUINA DEL CRECIMIENTO

 Comentario 11/10/2021

 

LA MÁQUINA DEL CRECIMIENTO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Muchas de las teorías económicas y políticas hacen énfasis en el crecimiento de las economías como la mejor solución para superar los problemas del subdesarrollo, los del desempleo, los de bajos ingresos per cápita y los de la falta de oportunidades.

En efecto, uno de los objetivos centrales de los modelos económicos capitalistas, fundamentados en el libre mercado y en la iniciativa privada, es, precisamente, cómo afianzar un crecimiento económico, dinámico, vigoroso, sostenible y persistente, más que apoyarse en la función pública quien se relega a las labores de carácter social, de defensa o de relaciones exteriores, a actividades donde se requieren subsidios para poder desarrollarse o, finalmente, donde no está presente el sector privado por no resultar atractivo en su rentabilidad, si bien es necesario para la comunidad.

Justamente los principios de las democracias liberales y del modelo económico capitalista, están, por excelencia, fundamentados en el crecimiento. De hecho, el capitalismo requiere de un continuo crecimiento para poder desarrollarse: es imperativo vender más productos o servicios, innovar continuamente, estimular a mayores niveles de consumo, todo lo cual permite crecer, avanzar, diversificarse y progresar.

Este pensamiento no es sólo de origen económico, es una respuesta a la lógica social y a la conducta de los seres humanos. Las personas requieren bienes o servicios por su conveniencia, su necesidad, su comodidad, su estatus, o sus prácticas y costumbres de vida, inclusive, en ocasiones, por su propia cultura.

Para los individuos muchas de las cosas que poseen son una prolongación de su personalidad, con lo cual esos bienes les generan la sensación de bienestar y de seguridad psicológica ante los demás. De hecho, comprar cosas o tener cosas los “libera” de las vicisitudes cotidianas que pueden atravesar, les crea la ilusión de bienestar y de progreso. No pocas campañas publicitarias acuden a mensajes explícitos o subliminales para estimular el consumo, activando estas motivaciones.

Así, el consumo se retroalimenta continuamente, la conducta humana, en general, es la de tener más o poseer más, de ser posible, y según los ingresos de cada quien. Estas motivaciones son parte esencial del capitalismo, el ansía de consumir más, y esto trae como respuesta la innovación empresarial para llenar esa aspiración.

En la práctica, la motivación de un empresario en un sistema de libre mercado es, por supuesto, el lucro, y como se dice frecuentemente, las utilidades son la “gasolina” del crecimiento. En pocas palabras maximizar la utilidad es el objetivo de todo productor de bienes o prestador de servicios que actúe bajo el ánimo de generar ganancias y, por esa vía, de crecer y progresar.

Los empresarios pueden maximizar sus ganancias por dos caminos fundamentales: incrementando los ingresos o disminuyendo los egresos, o ambos simultáneamente, los cuales son conceptos afines al pensamiento capitalista. Veamos:

Los ingresos, por supuesto, dependen de las ventas, los precios de venta, la diversificación en clientes, productos y territorios, el éxito de campañas y promociones, de los canales de distribución físicos o virtuales y del reconocimiento de la marca. Todo esto, por supuesto, significa retos e inventiva, innovación y dinámica comercial.

El caso más complejo es el de la reducción de costos, dado que costos más bajos requieren mayor eficiencia y mejor productividad, y esto significa, frecuentemente, mejores o distintas tecnologías, equipos más modernos, materias primas diversas o conocimientos diferentes. Justamente, la raíz de muchas innovaciones surge de estos tipos de esfuerzos. Sin embargo, las reducciones de costos tienen sus límites dado que también dependen del costo de la mano de obra y de muchos insumos (energía, por ejemplo), que no suelen decrecer en términos reales, lo cual lleva a que un énfasis en reducción de costos, por sí sólo, no producirá los mejores resultados, en la práctica se necesita el esfuerzo combinado de reducción de costos y del mejoramiento de los ingresos para maximizar la utilidad.

Una reflexión importante de la dinámica de maximizar las utilidades es el mejoramiento continuo o la innovación, necesaria para mejorar la competitividad, la calidad, la aceptación de los productos o simplemente para superar a los rivales por la vía de hacer algo distinto o diferente.

En consecuencia, en el sistema capitalista de producción y comercialización se está en un continuo circuito de construcción, innovación, obsolescencia, y nueva construcción de bienes o servicios. Con esto se mejoran los procesos productivos y se llenan cada vez más las aspiraciones humanas de comprar y poseer de las cuales hablamos al inicio. Esta es parte de la dinámica fundamental del crecimiento como enfoque de corte democrático liberal capitalista.

Por su parte, los empresarios también estimulan esta dinámica con la reinversión de todas o parte de sus utilidades, con la motivación de: mantener o mejorar la calidad de su producto, incrementar la eficiencia y la productividad, desarrollar innovaciones, versiones y variedades, ampliar su mercado o diversificar sus canales y accesos, para facilitar a sus clientes la adquisición de los bienes y/o servicios y, por supuesto, para generar nuevas e incrementales utilidades.

En síntesis, la máquina del crecimiento continuo es el diseño del sistema de libre mercado, con libertad de iniciativas privadas y múltiples concurrentes nacionales o extranjeros, tanto de oferentes como de demandantes. Por supuesto, como todo sistema económico, el libre mercado con iniciativa empresarial no está exento de momentos de dificultad, como son los períodos de recesión o depresión, los cuales, una vez superados, de nuevo retoman sendas de expansión, crecimiento y bienestar.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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