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lunes, 9 de febrero de 2026

LAS VISIONES POLÍTICAS

 Comentario 09/02/2026

 

LAS VISIONES POLÍTICAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Existen diversas visiones políticas que interactúan en los gobiernos democráticos, generando corrientes de opinión sobre el rol del Estado y el del sector privado, el papel del Gobierno, el de las instituciones, las prioridades sobre la seguridad, los valores ciudadanos y la distribución de la riqueza. Las controversias entre opositores y favorecedores de cada una de las corrientes de opinión enriquecen el acontecer de los países si no se llega al radicalismo, la ideologización y la polarización. Cuando esto último ocurre, la radicalización puede inducir fenómenos de violencia política o de confrontación que le impiden al país avanzar.

En los países democráticos, teóricamente, hay tres enfoques políticos genéricamente denominados de centro, de derecha y de izquierda, y un sinnúmero de matices entre ellos. Veamos qué pretende cada uno.

En síntesis:

La derecha defiende el orden social, la propiedad privada y un Estado limitado; la izquierda busca la igualdad y la equidad mediante un Estado más intervencionista y redistributivo; el centro procura consensos, equilibrio y una economía mixta, privada y pública.

Las diferencias políticas claves son, en resumen:

La Derecha:

  • Visión del Estado: Debe ser limitado en lo económico, centrado en garantizar seguridad y orden.
  • Economía: Promueve el libre mercado y la iniciativa privada, con mínima intervención estatal y reducción del gasto público.
  • Valores: Conservadurismo para que los cambios y transformaciones sean graduales; defensa de la propiedad privada, la familia tradicional, la autoridad y el nacionalismo.
  • Distribución de riqueza: Basada en el esfuerzo individual; la desigualdad se considera parte natural de la vida social y, en los casos de vulnerabilidad, debe ser apoyada en su superación por el Estado. Pregona que hay igualdad de oportunidades para todos y que el desarrollo y el crecimiento son los que permiten la existencia de esas oportunidades.

La Izquierda:

  • Visión del Estado: Intervencionista, con políticas públicas para redistribuir la riqueza y corregir desigualdades históricas.
  • Economía: El Estado puede ser dueño o regulador de los medios de producción en la búsqueda de un sistema más equitativo.
  • Valores: Justicia social, igualdad, progresismo, derechos colectivos y políticas medioambientales.
  • Distribución de riqueza: Equitativa, bajo la idea de que todos los individuos son iguales y deben tener acceso a iguales oportunidades.

El Centro:

  • Visión del Estado: No es un dogma fijo, sino una postura pragmática que busca consensos y moderación.
  • Economía: Promueve una economía mixta, combinando mercado con regulación estatal.
  • Valores: Respeto a la democracia, pluralismo y cohesión social. Rechaza populismos y extremismos.
  • Distribución de riqueza: Garantiza acceso a servicios públicos y oportunidades, pero evita redistribuciones radicales.

Comparación rápida

Aspecto

Derecha

Izquierda

Centro

Papel del Estado

Limitado, garante de orden

Intervencionista, redistribuidor

Moderado, busca equilibrio

Economía

Libre mercado

Regulada, estatal

Mixta

Valores

Conservadurismo, tradición

Igualdad, justicia social

Pluralismo, consenso

Distribución de riqueza

Según esfuerzo individual

Equitativa

Oportunidades sin redistribución extrema

 

La Constitución de 1991 abrió el camino a múltiples partidos, lo que hace que estas etiquetas sean más referenciales que absolutas; existen muchos matices y orientaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando se avecina la época electoral con las elecciones de Congreso y presidenciales en este 2026 y existe un sinnúmero de partidos políticos y de candidatos, tanto para el Congreso como para la presidencia? Todo es confusión y caos; la majestad de los partidos políticos se perdió y la identidad de sus programas se desdibujó. Vale más la imagen del candidato que el programa del partido al cual pertenece. Demasiadas figuras independientes que representan sus propias opiniones y aspiraciones sin un verdadero marco ideológico y un enfoque pragmático de gobierno.

La polarización se acrecienta y las rivalidades políticas se alejan de los consensos que deberían guiar las prioridades del país y de sus ciudadanos. El 2026, por lo tanto, será un año de confusión política, de dimes y diretes, durante todo el periodo preelectoral, así como después de la decantación de candidaturas y de la elección de los que sean elegidos como candidatos a la presidencia. Hay demasiada rivalidad y, en ese caso, “los árboles no nos dejarán ver el bosque”. Las prioridades nacionales se desdibujan por los afanes entre los contradictores, cada uno queriendo destruir al otro e imponer su pensamiento. Énfasis en argumentos en contra del otro y no en programas y proyectos a favor del país.

sábado, 26 de julio de 2025

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 Comentario 28/07/2025

 

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS[1]

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los países pueden tener diferentes tipos de gobierno, dependiendo de cómo se organiza el poder político y cómo se toman las decisiones. Algunas formas son:

  • La democracia: El poder reside en el pueblo, que elige a sus representantes mediante elecciones democráticas. Ejemplos: Estados Unidos o Colombia.
  • La monarquía: El jefe de Estado es un monarca, que puede ser constitucional (con poderes limitados, como en España) o absoluto (con poder total, como en Arabia Saudita).
  • La dictadura: El poder está concentrado en una sola persona o grupo, sin elecciones libres ni participación ciudadana. Ejemplo: Corea del Norte.
  • La teocracia: El gobierno está basado en principios religiosos, y los líderes políticos suelen ser también líderes religiosos. Ejemplo: Irán.
  • El autoritarismo: Aunque puede haber elecciones, el poder está controlado por un líder o partido dominante, con poca libertad política. Ejemplo: Rusia.

Ideologías Políticas: Izquierda, Derecha y Centro

Independientemente del tipo de gobierno, los países también se complementan con ideologías políticas que pueden ser de izquierda, de derecha o de centro. En Colombia, los movimientos de izquierda y derecha tienen diferencias marcadas en sus enfoques políticos, económicos y sociales.

La Izquierda

Según su ideario, la izquierda busca:

  • La igualdad material mediante políticas redistributivas, como impuestos progresivos y programas sociales, incluyendo subsidios y asistencia estatal.
  • La intervención estatal en la economía, con medidas como el proteccionismo y la regulación laboral.
  • La inclusión y las reivindicaciones políticas, defendiendo los derechos de grupos históricamente marginados.
  • Ejemplos de partidos de izquierda son Colombia Humana y el Polo Democrático. Estos partidos apoyan el acuerdo de paz, aunque sus amplias concesiones en favor de la guerrilla generan debate, y tienen una base electoral fuerte en Bogotá y las costas.

La Derecha

Según su ideario, la derecha busca:

  • Favorecer el libre mercado, la inversión privada y la reducción del tamaño del Estado.
  • Defender valores tradicionales y, en algunos casos, oponerse a cambios sociales progresistas.
  • Priorizar la seguridad y el orden como pilares de su discurso político.
  • Ejemplos de partidos de derecha son el Centro Democrático y el Partido Conservador. Estos suelen tener posturas más críticas hacia acuerdos como el de paz, al considerar que no fueron equilibrados en las concesiones a la guerrilla versus los beneficios para el Estado.
  • Ambos movimientos han evolucionado en respuesta a los desafíos políticos y sociales del país, y su interacción define gran parte del panorama político colombiano.

La Tercera Vía o Centro Político

La tercera vía o el centro político es una corriente que busca un equilibrio entre las posturas tradicionales de izquierda y de derecha. Se enfoca en combinar elementos del libre mercado con políticas sociales que promuevan la justicia y la equidad. Este enfoque intenta evitar los extremos ideológicos, proponiendo soluciones esencialmente pragmáticas, adaptadas a las necesidades del respectivo país en cada momento.

En Colombia, la tercera vía ha sido asociada con figuras como Juan Manuel Santos, quien promovió esta idea durante su gobierno. Inspirada en el sociólogo británico Anthony Giddens, esta corriente propone un Estado eficiente que no sea ni excesivamente intervencionista ni completamente ausente, sino que actúe donde sea necesario para garantizar el bienestar general.

El centro político tiene una importancia clave en la democracia, especialmente en contextos de fuerte polarización como el de Colombia. Este enfoque busca ofrecer soluciones pragmáticas y moderadas que pueden atraer a ciudadanos que no se sienten representados por los extremos. En Colombia, el centro político ha sido visto como una alternativa para construir consensos y promover el diálogo inclusivo, lo cual es esencial en un país con una historia de conflicto armado y divisiones profundas.

Además, puede desempeñar un papel fundamental en la estabilidad económica y política, al combinar justicia social con crecimiento económico. Durante las últimas décadas, representantes del centro político han sido claves en la construcción de acuerdos, como el proceso de paz con las FARC, liderado por figuras que adoptaron posturas moderadas. Sin embargo, los detractores del centro político argumentan que la ausencia de posiciones ideológicas claras lo convierte en un modelo inestable y poco eficaz.

El próximo año, 2026, tendremos elecciones congresionales y presidenciales. Es hora de revisar nuestras ideas para ir definiendo en qué color o sector político queremos estar y, más adelante, a qué candidato o candidatos quisiéramos ver en cada uno de estos órganos de representación política.



[1] Varias de las definiciones de esta publicación son tomados de la IA Copilot.

lunes, 19 de mayo de 2025

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 Comentario 19/05/2025

 

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

Los países pueden tener diferentes tipos de gobierno, dependiendo de cómo se organiza el poder político y cómo se toman las decisiones. Algunas formas de gobierno son[1]:

 

1. La democracia: El poder reside en el pueblo, que elige a sus representantes mediante elecciones democráticas. Ejemplo: Estados Unidos o Colombia.

2. La monarquía: El jefe de Estado es un monarca, que puede ser constitucional (con poderes limitados, como en España) o absoluto (con poder total, como en Arabia Saudita).

3. La dictadura: El poder está concentrado en una sola persona o grupo, sin elecciones libres ni participación ciudadana. Ejemplo: Corea del Norte.

4. La teocracia: El gobierno está basado en principios religiosos, y los líderes políticos suelen ser también líderes religiosos. Ejemplo: Irán.

5. El autoritarismo: Aunque puede haber elecciones, el poder está controlado por un líder o partido dominante, con poca libertad política. Ejemplo: Rusia.

Pero, independientemente del tipo de gobierno del respectivo país, complementariamente están sus ideologías, que pueden ser de izquierda, de derecha o de centro. Veamos:

En Colombia, los movimientos de izquierda y derecha tienen diferencias marcadas en sus enfoques políticos, económicos y sociales. Así:

La izquierda pretende, según su ideario:

* Busca la igualdad material mediante políticas redistributivas, como impuestos progresivos y programas sociales. Esto incluye subsidios y asistencia estatal.

* Promueve la intervención estatal en la economía, con medidas como el proteccionismo y la regulación laboral.

* Aboga por la inclusión y las reivindicaciones políticas, defendiendo derechos de grupos históricamente marginados.

Ejemplos de partidos de izquierda son Colombia Humana y el Polo Democrático, que apoyan el acuerdo de paz, si bien sus concesiones amplias en favor de la guerrilla, y tienen una base electoral fuerte en Bogotá y las costas.

La derecha pretende, según su ideario:

* Favorece el libre mercado, la inversión privada y la reducción del tamaño del Estado.

* Defiende valores tradicionales y, en algunos casos, se opone a cambios sociales progresistas.

* Tiende a priorizar la seguridad y el orden como pilares de su discurso político.

Ejemplos de partidos de derecha son el Centro Democrático y el Partido Conservador, quienes suelen tener posturas más críticas hacia acuerdos como el de paz, por no considerar que hayan sido equilibrados en las concesiones en favor de la guerrilla.

Ambos movimientos han evolucionado en respuesta a los desafíos políticos y sociales del país, y su interacción define gran parte del panorama político colombiano.

Por el contrario, la tercera vía o el centro político es una corriente que busca un equilibrio entre las posturas tradicionales de izquierda y de derecha. Se enfoca en combinar elementos del libre mercado con políticas sociales que promuevan la justicia y la equidad. Este enfoque intenta evitar los extremos ideológicos, proponiendo soluciones esencialmente pragmáticas, adaptadas a las necesidades del país en cada momento.

En Colombia, la tercera vía ha sido asociada con figuras como Juan Manuel Santos, quien promovió esta idea durante su gobierno. Inspirada en el sociólogo británico Anthony Giddens, esta corriente propone un Estado eficiente que no sea ni excesivamente intervencionista ni completamente ausente, sino que actúe donde sea necesario para garantizar el bienestar general.

El centro político tiene una importancia clave en la democracia, especialmente en contextos de fuerte polarización como el de Colombia. Este enfoque busca ofrecer soluciones pragmáticas y moderadas que pueden atraer a ciudadanos que no se sienten representados por los extremos.

En Colombia, el centro político ha sido visto como una alternativa para construir consensos y promover el diálogo inclusivo, lo cual es esencial en un país con una historia de conflicto armado y divisiones profundas. Además, puede desempeñar un papel fundamental en la estabilidad económica y política, al combinar justicia social con crecimiento económico. Durante las últimas décadas, representantes del centro político han sido claves en la construcción de acuerdos como el proceso de paz con las FARC, liderado por figuras que adoptaron posturas moderadas. Los detractores de este modelo de centro suponen que la ausencia de posiciones reales de izquierda o derecha lo vuelven un modelo inestable y poco eficaz.

El próximo año, en 2026, tendremos las elecciones congresionales y presidenciales. Es hora de revisar nuestras ideas para ir definiendo en qué color o sector político queremos estar y, más adelante, a qué candidato o candidatos quisiéramos ver en cada uno de estos órganos de representación política.



[1] Varias de las definiciones de esta publicación son tomados de la IA Copilot.

domingo, 16 de abril de 2023

¿NOS INTERESA LA POLÍTICA O LA ECONOMÍA?

 Comentario 17/04/2023

 

¿NOS INTERESA LA POLÍTICA O LA ECONOMÍA?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Una cosa es hacer política y otra, muy distinta, entenderla, para poder decidir sobre ella, comprender las acciones de los políticos y anticipar sus consecuencias. Entre nuestros ciudadanos es frecuente que exista apatía, rechazo o menosprecio por la política, dado que la clase política goza de muy poca credibilidad y reconocimiento, de hecho, el pensamiento dominante es que ellos sólo buscan nuestros votos y luego nada que ver con los ciudadanos. La política y los políticos, en su generalidad, se perciben como algo turbio, poco transparente, sinuoso (cambian como veletas) y frecuentemente son participantes activos de la corrupción y del clientelismo. Y no es para menos, son tantas las circunstancias y tantos los involucrados de todo tipo de vertientes o subvertientes políticas en este tipo de conductas que es casi que osado creer en ellos. Colombia hoy tiene cerca de 30 partidos políticos (increíble, ¿verdad?), que son más bien maquinarias electorales, más que centros de pensamiento y desarrollo político, ciudadano o comunitario.  La idea es ganar el aval de un partido vigente para luego buscar los votos y hacerse elegir y, posteriormente, disfrutar las mieles del poder y de la politiquería.

No es extraño, entonces, que los ciudadanos no deseen, en general, inmiscuirse en política y que los pocos que lo hagan no sepan a profundidad y con convicción cuáles son: el ideario político y los programas de gobierno de su respetivo partido, cuáles son sus trayectorias y logros en favor de la ciudadanía y qué reconocimiento los rodea como fuentes de transparencia e idoneidad, o de anticorrupción y de anti-clientelismo. Los políticos, por supuesto, saben decir lo que a los ciudadanos les gustaría escuchar, hacen proclamas y promesas de campaña, sin medir su viabilidad de ejecución y de financiación, como tampoco su pertinacia y oportunidad. Sólo les interesa que sus palabras sean convincentes y cautivadoras de los ciudadanos, puesto que, terminada la campaña, nada volverán a saber esos votantes sobre las supuestas convicciones que motivaron su voto y la respuesta real de sus políticos de turno.

Sin embargo, la cultura ciudadana sobre la política poco a poco va cambiando y hoy tenemos más ciudadanos interesados en entenderla, si bien no en formar parte de grupos carnetizados de adeptos a un candidato o partido. La política, por definición, es el proceso de comprender lo que la ciudadanía necesita, determinar las mejores oportunidades y capacidades y cómo volverlas realidades en favor del progreso y bienestar de la comunidad, lo cual se ejecuta a través de los diferentes cargos, instituciones y funciones del Estado.

Ahora, política y economía vienen juntas, son dos caras de la misma moneda, dado que los políticos con sus decisiones y acciones en el Estado (Ejecutivo, Legislativo o Judicial) determinan o impactan significativamente la economía. De hecho, hay una ciencia, la economía política, que busca establecer qué se debe hacer, cómo hacerlo y para quién hacerlo con el fin de atender las necesidades y expectativas de la sociedad. Su estudio aborda las relaciones entre personas, empresas y gobiernos procurando su progreso y bienestar. La economía, así como la política, desde el punto de vista del Estado, pretende el control o la dirección sobre los recursos, los territorios y las poblaciones. Así las cosas, las soluciones que la economía provee tienen limitaciones, bien sea en las decisiones políticas, en las leyes o los reglamentos, en la financiación disponible y su correcta administración, ajena a las prácticas de corrupción, clientelismo y derroche. Si los ciudadanos poco se quieren relacionar con la política, sí deberían hacerlo, entonces, con la economía, pues afectará directamente su bolsillo y su calidad de vida. Por ejemplo, existen, genéricamente hablando, modelos diferentes sobre los tipos de economía política que suelen desarrollarse en Estados democráticos, los describiremos brevemente para recabar sobre la importancia de su conocimiento y seguimiento. Valga decir primero que no todos se usan simultáneamente por un gobierno que tenga vocación de aplicarlos, depende de las circunstancias de cada país, veamos:

Los gobiernos de corte más de centro suelen concentrar su atención en:

  • Privatización de sectores estratégicos de la economía.
  • Disminución de impuestos para fomentar el crecimiento y por esta vía el empleo. 
  • No protección del mercado y/o la producción interna con aranceles o limitaciones de importaciones (salvo sectores estratégicos) para favorecer a los consumidores e impulsar el mejoramiento de la competitividad propia y simultáneamente combatir la inflación.
  • Flexibilización laboral para ampliar la movilidad laboral y ajustarse a las nuevas tecnologías y modalidades de negocios.
  • Desregulación de precios tanto como sea posible.
  • Desregulación del sistema financiero.
  • Apertura a capitales extranjeros y libre circulación de divisas sin restricción al tipo de cambio.
  • Políticas de expansión monetaria para favorecer el crecimiento y las bajas tasas de interés, y para apoyar la inversión y el desarrollo,
  • Endeudamiento estatal y déficit fiscal moderados.
  • Reducción del Estado.
  • Concentración en sectores con ventaja competitiva singular.
  • Subsidios sólo los estrictamente necesarios.

Por el contrario, los gobiernos progresistas (de izquierda) suelen tener como ejes:

  • El Estado como el mayor gestor y promotor de la economía: todos los sectores y actividades de interés prioritario para el país se pretende que lleguen a sus manos.
  • El Estado como mayor empleador.
  • La redistribución de la riqueza mediante subsidios, a través de impuestos o de reformas tales como la agraria.
  • Intervención en sectores o actividades económicas para regularlas con criterios políticos.
  • Restricciones o limitaciones a la inversión nacional o extranjera.
  • Las estatizaciones de empresas que consideran claves.
  • Frecuentemente con control regulatorio sobre las divisas extranjeras.
  • Mayores impuestos o retenciones selectivos por actividades y tamaños de negocios.
  • Política de proteccionismo económico y de sustitución de las importaciones (aranceles y prohibiciones)
  • Ayudas sociales por doquier como subsidios, beneficios o apoyos directos.
  • Programas de controles de precios (“precios cuidados”).
  • Políticas laborales con amplios beneficios al sector trabajador y fuerte impacto para los empleadores.
  • Fuertes controles a efectos en medio ambiente. 

Como se aprecia, los modelos de pensamiento político y la economía política pueden conducir a un país a muy distintos resultados, en este sentido, todos los ciudadanos deberíamos estar interesados en conocer de la política o al menos estar muy enterados de sus consecuencias en la economía, para tomar decisión y acción sobre ellas.

martes, 8 de noviembre de 2022

LOS MODELOS DE DESARROLLO

 Comentario día 08/11/2022

LOS MODELOS DE DESARROLLO

Por: Carlos Alberto Mejía C.

Ingeniero Industrial y Administrativo.

https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Con la confirmación de Lula como presidente del Brasil, es claro reconocer que la gran mayoría de los países de Latinoamérica tendrán, en los próximos años, gobiernos de izquierda, algunos de tono moderado como el de Chile, pero la gran mayoría de corte muy radical, como Venezuela, Nicaragua o Argentina, por ejemplo. De hecho, varios comentaristas ya llaman a la región la “zona rosa”, dado que aún se conservan unos pocos gobiernos de derecha como en el Salvador o Ecuador, por ejemplo.

Tendremos, entonces, la oportunidad de ver en acción dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes, con resultados, seguramente muy distintos. Sin embargo, hay que indicar que el entorno internacional es muy agresivo por el deterioro de muchas de las economías mundiales que han sido motores del crecimiento y del desarrollo, a más de un ambiente geopolítico de gran confrontación y tensión, y amenazas de muchos tipos.

Los países latinoamericanos, por su parte, no están exentos de esas complejidades. La alta inflación, las altas tasas de interés de sus bancos centrales, precisamente para combatir la inflación, y la depreciación acelerada de sus monedas frente al dólar, las han puesto en condiciones macroeconómicas difíciles. Todas estas economías, además, acompañadas por problemas de déficit fiscal y de balanza de pagos, con desempleo y pobreza crecientes, polarización política y, también, en unas de ellas, con fenómenos de violencia armada. Naciones afectadas concurrentemente por grupos criminales, especialmente de narcotráfico, con sus secuelas y complejidades. No faltan tampoco los problemas de corrupción y sus respectivas mafias que atentan contra el buen funcionamiento de los Estados y los Gobiernos.

Ahora veremos en acción los dos modelos de desarrollo, y podremos analizar sus decisiones, implementaciones y consecuencias. Son en realidad, no sólo dos modelos de pensamiento ideológicos, sino, y, muy especialmente, de relaciones entre el Estado y el sector privado.

Así, sin entrar en muchos detalles, los modelos de desarrollo de los países de la región se han caracterizado por dos enfoques que se contrastan en sus características y ventajas en cuanto al papel del sector privado y el del sector estatal. El primer enfoque, el de los gobiernos que tratan de tener una intervención estatal profunda en la dirección de la economía (los de izquierda) y en el gasto social o las que, por el contrario, le conceden preponderancia al sector privado como motor del desarrollo y del bienestar social y comunitario (los de derecha). Además, hay diferencias en el marcado respeto por las leyes, la propiedad privada y las libertades ciudadanas en los gobiernos de corte liberal democrático de derecha, lo cual es menos afianzado en los de corte estatista y más autocrático de izquierda. En estos últimos, no siempre el respeto por las leyes y los períodos de gobierno constitucionales son de feliz cumplimiento.

Además, aunque puede haber populismo de izquierda y de derecha, los campeones en este campo han sido generalmente los gobiernos de izquierda, los cuales, para elegirse, han prometido redentoras soluciones de todo tipo, sin contar con la financiación y la tozuda realidad de las debilidades y complejidades de nuestras naciones latinoamericanas.

Para no ir muy lejos miremos lo que ha pasado, hasta ahora, con el Gobierno de Gustavo Petro, quien prometió “el oro y el moro” y ya en la realidad se le ha ido desmoronando su “castillo”. Mencionemos algunos ejemplos:

1.    Tierras y reforma agraria: ha sido su principal propósito, el cumplimiento del punto número uno del acuerdo de paz, según el cual, el Estado debe hacer entrega de tierras a los campesinos y acompañarlos en su dotación y sistemas de producción adecuados para volverlas tierras rentables. Petro anunció, con bombos y platillos, un acuerdo con Fedegan para comprar 3.000.000 de hectáreas, pero ya su ministra de Agricultura respondió en forma contraria, diciendo que eso era imposible, que no había ni plata ni capacidad para atender tan compleja tarea, en todo el país, que, a lo más, una parte, la mitad, se podría implementar, pero también lo puso en duda. Esta promesa de “democratizar la tierra” ha traído, como colofón, múltiples invasiones en toda la geografía del país.

2.    Reforma política: con paz total para los grupos insurgentes, con sometimiento y acogimiento de las bandas criminales e indulto y amnistía para las primeras líneas. Ya esta última parte de las primeras líneas se le cayó en el congreso y la JEP ya indicó que no había cabida para los insurgentes que fueran reincidentes después del proceso de paz de Santos, léase, Iván Márquez y sus correligionarios.

3.    En la defesa del medio ambiente, en la cual todos estamos de acuerdo pues no es una convicción exclusiva de los de izquierda como tratan de abanderarla, en forma inopinada el gobierno quería cancelar los nuevos programas de exploración y explotación de nuevos pozos de petróleo hacia el futuro y gravar con altos impuestos a las compañías mineras y petroleras actuales, Dos resultados: Ya tuvo que anunciar que sí podrán estudiarse nuevos contratos futuros, y las compañías mineras y petroleras ya anunciaron que se incrementaba el riesgo país y que se hacía poca atractiva su labor en Colombia, como quien dice, que pueden tocar la retirada. La fuerte pérdida de valor del peso frente al dólar y la “llamada al orden” de la banca internacional y de los empresarios extranjeros con sede en Colombia al Gobierno de Petro, lo han hecho recapacitar.

4.    La reforma tributaria, que ha sido el coco para todos los sectores económicos, por lo inoportuna y regresiva (en plena antesala de una recesión anunciada por el propio Petro), la cual se ha presentado como el camino donde los ricos pagan para favorecer a los pobres (populismo), ya fué “peluqueada” en múltiples formas, sin descartar que lo que quede y se aplique igualmente hará gran daño a la economía. Por este tema, los propios partidos que formaron su coalición de gobierno están tocando la retirada.

 

Hay otros temas que podríamos mencionar, pero el espacio es limitado, baste con la contundencia de los anteriores. Sin embargo, están pendientes temas como la reforma laboral, con jornada de menos horas, reforma a horas extras y cancelación de contratos de servicios, entre otras, las cuales ya se avisan como inconvenientes en el momento económico actual y atentatorias contra la generación de empleo. Pendiente también está la reforma pensional con contribución de pensión hasta 4 SMLV a través de Colpensiones, lo cual haría desaparecer a los Fondos Privados de Pensiones. No se ha presentado, pero ya origina toda clase de rechazos.

 

En fin, su gobierno, el de Petro, ha estado caracterizado además por la confrontación política, al sembrar odio de clases, una difusa y confusa campaña contra el narcotráfico y un nuevo enfoque frente a la extradición que contraviene los acuerdos internacionales, y no se ven, por ningún lado, las anunciadas campañas anticorrupción y de austeridad. Por algo será que la imagen favorable de Petro ha bajado 10 % en dos y medio meses y su contemporáneo Boric en Chile ya tiene el 66% de desaprobación en menos de ocho meses.

 

El invierno y el cambio climático pueden alterar también la voluntad y decisión de los gobiernos de turno en cualquier latitud del territorio latinoamericano, no todo es ofrecer y prometer sino también cumplir y afrontar las contingencias.

lunes, 2 de mayo de 2022

LAS PETROPROPUESTAS

 Comentario 02/05/2022

 

LAS PETROPROPUESTAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En el país hay demasiado temor por un gobierno de Petro, y en algunos ciudadanos hay verdadero pánico. Para referirse al tema, varios articulistas en diferentes medios de opinión, han “copiado” lo que ha sucedido en los países latinoamericanos que han sido gobernados por socialistas, los cuales se han vuelto autocráticos, totalitarios, estatistas y nacionalistas a ultranza, con un profundo daño a las instituciones democráticas, a la economía, a las libertades privadas, a la propiedad individual y a la propia constitución de sus Repúblicas, con camarillas de gobierno y, a veces, total corrupción. Y lo peor, con persecución y cárcel para sus opositores. De allí se derivan muchas de las preocupaciones e inquietudes de los opinadores y de los simples ciudadanos, sobre lo que puede seguir en Colombia en un gobierno de Gustavo Petro.

¿Será que tienen razón? Veamos el porqué. Cuando Petro promete también ideas demagógicas, populistas, totalitarias y autoritarias como las que ha presentado en su campaña (mencionado sólo algunas), así:

  • Cerrar la economía para defender el agro y la industria, eso es volver al proteccionismo y al aislacionismo, fenómenos contrarios al progreso y al crecimiento de las economías, como se ha demostrado en los países que participan de la economía global. Notar, por ejemplo, el enorme desarrollo de los países del sudeste asiático, países los cuales, siendo economías abiertas, han tenido gran progreso, si bien en su historia tuvieron limitaciones como las nuestras
  • Revisar los tratados de libre comercio, es otro gran error, estos tratados nos abren las puertas de otros mercados con los cuales podemos desarrollar complementariedades y afinidades, pueden ser competidores en algunos rubros de comercio, lo cual beneficiará a los consumidores.
  • Intervenir el banco de la república para financiar con sus recursos y emisiones el gasto público “social”, y no sólo el social sino el burocrático también. Las historias se repiten por todo el mundo para hablarnos sobre el hecho de que la emisión y consumo, sin contraprestación en la producción, sólo genera la destructiva inflación, que afecta en mayor medida a los pobres que se quieren favorecer.
  • Intervenir las pensiones privadas, las cuales son un recurso de los particulares como ahorro para su edad de retiro, esto es simple y llanamente expropiación, no importa como lo disfrace. Populista y autoritario, por supuesto.
  • Si bien habla de “democratizar”-ya no usa la palabra expropiar y fue a una notaría a jurar que no lo haría-, pero basta con que suba los impuestos patrimoniales para forzar el proceso de pérdida de la propiedad raíz y, a través del Estado, distribuirla en forma populista y demagógica a los más pobres, creando las retrogradas dependencias de las personas por los subsidios y beneficios que les provee el Estado, los cuales los inducen a acostumbrarse a no producir sino a recibir. Se vuelven zánganos o parásitos para el Estado y la ciudadanía productiva.
  • Aumento de impuestos a los más ricos (en el país sólo hay menos del 2% de ciudadanos que clasifican como ricos) para financiar el gasto social, con lo cual las personas pudientes que hoy tiene su dinero invertido en el país, y hoy pagan impuestos progresivos, pensarán en irse a lugares menos inhóspitos en materia de impuestos.
  • Defensa del medio ambiente con el acuerdo de Escazú, que afecta gravemente la soberanía nacional, porque somete al control de entidades internacionales o de grupos de interés particulares decisiones que sólo deben ser tomadas por el país en la defensa de sus intereses económicos, sus comunidades y sus recursos naturales.
  • Revisar el papel de las fuerzas armadas y de policía, cuyas misiones son institucionales o constitucionales, ¿con qué propósitos y a quién beneficiarán? Los errores que hayan cometido no los desmerecen en sus funciones, si los correctivos son oportunos y eficientes.
  • Estructura de subsidios: su programa de gobierno contempla un total asistencialismo por parte del Estado a los menos favorecidos, cuando las personas lo que necesitan es empleo a partir del crecimiento y el desarrollo económicos. La educación para el trabajo debería ser la mayor prioridad, no los subsidios a troche y moche.
  • Política económica y de estado bajo un esquema totalitario y centralista, con limitación a la economía privada. Según su programa los servicios sociales debe suministrarlos el Estado y los que se privatizaron o son de cobertura privada y pública, deben volver al Estado, por lo tanto, adiós a la salud, la educación, la vivienda o las pensiones privadas, con lo mal administrador que ha resultado ser el Estado, por burocrático y clientelista y por facilitar la corrupción y la politiquería.
  • Quiere acabar con la economía extractivista de los hidrocarburos, e implantar las energías limpias, propósito nominalmente loable. Cómo, cuándo y con cuáles otros recursos se va reponer la dotación actual del país en estos recursos económicos y energéticos, los cuales financian una gran parte del gasto social. Este es un proyecto de transformación para muchos años en todos los países para cumplir también con nuestro compromiso con el cambio climático. Acabar con los proyectos de fracking, es también parte de su enfoque, y con cuáles otras fuentes energéticas compatibles sustituiremos el petróleo y el gas, ya de por sí escasos.
  • Probablemente, en algún momento hablará de nueva constitución y de nueva estructura del Estado, ¿asamblea constituyente al estilo chileno? Los problemas del país no están en la constitución del 91, que fue la conclusión de una Asamblea constituyente pluripartidista.
  • Etc., etc.… cada día propone cosas nuevas y más inverosímiles.

Petro no mide las consecuencias de sus contenidos ideológicos y de sus propuestas económicas, políticas o sociales. Éstas sí llevarán a un verdadero despeñadero al país. De allí a pasar a ser como Venezuela, Nicaragua, Argentina, etc. hay sólo unos pasitos. ¿Por qué creen que el dinero se está yendo también de Colombia?, como se ha ido de esos países y ahora también de Perú y Chile. Este programa de gobierno genera odios, miedos y resentimientos, los cuales, igualmente, nos conducen por mal camino. Ya hay ejemplos.

sábado, 13 de noviembre de 2021

DIVIDE Y VENCERÁS

 Comentario 16/11/2021

 

DIVIDE Y VENCERÁS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el Evangelio se recuerda lo que dijo Jesús a sus apóstoles: “Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir” (Mt 12, 25). A su vez, se afirma que este concepto, enunciado como “divide y vencerás” se atribuye en su aplicación militar y estratégica a Julio César, un prestigioso político romano nacido en el año 100 A.C.

El origen de la frase se halla en el hecho de que los romanos, cuando conquistaban algún territorio, no oprimían a los vencidos, para evitar que éstos se revelarán y formarán un frente común. Sin embargo, para conseguir esto iban más lejos todavía, ya que, además, firmaban los tratados con cada pueblo de manera individual, nunca en conjunto, otorgando derechos distintos y más cantidad de ellos a unos pueblos que a otros, con lo que provocaban la existencia de envidias y, por tanto, la imposibilidad de que llegaran a unirse entre ellos.

Como se deduce fácilmente, la frase permite entender que, si tu enemigo te encuentra dividido en vez de unido, será mucho más fácil controlarte y vencerte. De hecho, es una estrategia militar aplicada en muchas guerras a través de la historia, con eficaces resultados para vencer al opositor, por supuesto. Para ello se han utilizado, entre muchas y diversas formas, la compra de conciencias, el sabotaje, la corrupción, los dobles agentes, las llamadas quintas columnas, los “caballos de troya”, etc., todos los cuales buscaban crear estrategias y tácticas para infiltrar y dividir al rival.

Para las elecciones del próximo año en Colombia para el Congreso y la Presidencia, desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos conduce a un “reino dividido”, al cual, comúnmente, el refranero popular se refiere como: “reino dividido, reino perdido”. En el caso de la Presidencia de Colombia, efectivamente, más de 50 candidatos aspiran o dicen aspirar por firmas o por partidos políticos a ser elegidos presidentes.  Esto es un verdadero absurdo y un exabrupto político, porque indica el grado de atomización política a la cual hemos llegado, precisamente por ausencia de partidos políticos fuertes, organizados, reconocidos, con ideario definido y con alternativas de gobierno. No es extraño que los partidos políticos hoy sean repudiados por la ciudadanía, con una opinión desfavorable en las encuestas de opinión de más del 80%. Muy grave para el país la desfiguración del verdadero significado de los partidos y su reconocimiento actualmente como centros de “avales” a posibles precandidatos dentro de sus listas para los diferentes cargos de elección popular.

Si miramos el escenario actual de la política colombiana están en juego dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes: los llamados movimientos de derecha y los de izquierda. Algunos afirman estar en el centro, pero en realidad, al tomar decisiones frente al país deberán situarse en uno u otro lado, sin hablar en esta discusión de los llamados extremos, calificados como fascistas, por un lado, o radicales, por el otro.

Los movimientos de derecha defienden primero que todo el estado de derecho, la separación de poderes y la democracia, además, el régimen de libertades individuales y el libre mercado y circunscriben la intervención del Estado a los asuntos sociales, infraestructura, servicios del Estado y seguridad. La estabilidad macroeconómica y la defensa de la moneda sana son criterios directores en su enfoque económico, con impacto social a partir del desarrollo y el crecimiento económicos como motor y generador de oportunidades para todos.

En este modelo se defienden la inversión extranjera y los tratados de libre comercio como medio para acrecentar la inversión y acercarse a las nuevas y modernas tecnologías que se desarrollan en los países de mayor avance económico y tecnológico. Hasta ahora, hay gobiernos ejemplares en este modelo como lo son el propio Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Paraguay y Chile, entre muchos otros más. En el caso de Chile habrá que esperar cómo concluye su nueva constitución.

Los movimientos de izquierda suelen ser estatistas, es decir le conceden al estado un poder director e interventor en la economía, en las libertades individuales, en el mercado y en el uso del presupuesto público que insuflan con emisión monetaria para fomentar el llamado gasto social, sin precautelar el daño que le hacen a la economía y principalmente a los más pobres con la inflación que crean. Pretenden controlar la inflación interviniendo los precios del mercado para congelarlos, lo cual trae como consecuencia la destrucción de los sectores productivos. Este modelo desincentiva la inversión extranjera ante la inestabilidad jurídica que crean y, con un falso nacionalismo y populismo, dicen defender la producción nacional, pero la alejan de las corrientes de inversión y modernización.

La experiencia demuestra que se vuelven gobiernos autocráticos (concentran todos los poderes aún fuera de la constitución) y de camarillas. Además, fomentan la lucha de clases y persiguen las clases sociales adineradas, quienes en muchas ocasiones tienen que emigrar para proteger su vida o sus bienes o ambos, dejando a los países huérfanos de inversiones provechosas. Muchos gobiernos latinoamericanos de izquierda como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y ahora el Perú o México tienen esta inclinación. Y los hay totalmente radicales como los tres primeros mencionados, con la versión de ser totalitarios y de eternizarse en el poder. No hay quien los remueva del gobierno una vez que se apoderan de él, con supuestos visos de democracia.

En Colombia estamos dando todos los pasos para el divide y vencerás y en forma astuta el señor Petro debe estar feliz viendo la cola interminable de candidatos buscando un espacio para lanzarse a la Presidencia. Desde su punto de vista, mientras más se divida el voto, más ventajas tiene para ganar. Aunque las encuestas de opinión no le asignan un margen de favorabilidad creciente, los demás participantes tienen porcentajes muy inferiores y hay un volumen de más 50% de ciudadanos indecisos, además, de un 15% que prefieren el voto en blanco. El candidato de la izquierda radical Gustavo Petro, en estas condiciones, sí podría ser el presidente de Colombia en el próximo período presidencial.

sábado, 14 de agosto de 2021

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 Comentario 16/08/2021

 

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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El populismo puede presentarse en líderes de izquierda o de derecha, y en ambos casos es igualmente malsano y produce consecuencias muy negativas, especialmente en el largo plazo. El populismo está caracterizado por promesas vacías, es decir, llenas de sonoridad, pero de poca realidad, por ser impracticables, ilegales, no financiables o inviables en sí mismas. Además de un concepto político, el populismo suele rechazar los partidos políticos tradicionales ya sea en la práctica efectiva o en los discursos, también muy combativos frente a el statu quo o a las clases sociales, grupos políticos, de opinión o movimientos de interés ciudadano que estiman contrarios a sus ideales.

El populismo, generalmente, apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Suele basar su estructura en la denuncia constante de los males que, supuestamente, encarnan las clases privilegiadas o los opositores. Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes, frecuentemente sembrando odio de clases o rivalidades entre grupos de ciudadanos o regiones, que pueden volverse, con el tiempo, radicales y violentos.

Generalmente el término populismo tiene un sentido peyorativo, aunque para el ciudadano común suena, en principio, maravilloso, ya que hace referencia a las medidas políticas que lo favorecen, aunque, en realidad, los populistas no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que se trata de conseguir la aceptación de los votantes para ser elegidos, sin importar las consecuencias y, por supuesto, el cumplimiento de las promesas.

Por ejemplo, del lado de la izquierda suelen ocurrir fenómenos como ofrecer subir el salario mínimo en cualquier momento, sin consultar las verdaderas posibilidades y las realidades económicas del país y sus empresas, esta una decisión propia del populismo, que tiene consecuencias nefastas posteriormente desde el punto de vista económico y especialmente en fenómenos inflacionarios. El populismo de izquierda puede ahuyentar las inversiones extranjeras por un supuesto nacionalismo que expropiará o nacionalizará empresas o inversiones extranjeras, lo cual, finalmente, sume a la población en más pobreza por falta de oportunidades o de la ausencia de competitividad del país.  

En la otra orilla, los populismos de derecha, frecuentemente con talante autoritario y despótico, suelen asumir posiciones guerreristas, de limitación de libertades a ciertos grupos de ciudadanos, persecución a sus opositores o favorecimiento de grupos económicos de su interés, en menoscabo de poblaciones menos pudientes, todo esto mencionando sólo algunos ejemplos.

Por supuesto, en cada país suceden cosas diferentes cuando atraviesan fenómenos de candidatos o gobernantes populistas, y en ocasiones son graves y extremos, como sería el caso de afectar las libertades políticas y someter a prisión las corrientes de opinión opositoras.

En algunos casos se habla de candidatos populares, en contrario sentido de populistas, cuando significa que son reconocidos y muy aceptados por la ciudadanía, se trata de propuestas o líderes que buscan construir el poder a partir de la efectiva participación de las grandes mayorías de la población, por lo cual son muy bien reputados.

Se sabe que los populistas no conforman un conjunto homogéneo, sino que muestran ciertas diferencias notables en cuestiones políticas y económicas. Por otro lado, tienen muchos puntos en común que los oponen a quienes no participan de su ideología, la cual se basa principalmente y más frecuentemente en la distribución del ingreso y la riqueza, con un corte marcadamente socialista.

En los años recientes, no hubo experiencia populista regional que no atravesara serias dificultades de orden económico, político o social o que no terminara en una debacle de tal naturaleza que destruyera la economía, las instituciones, los partidos, los derechos ciudadanos, las leyes y, además, que no se apropiara de la interpretación de la ley a su amaño y conveniencia. Es un hecho verificado que se vuelven verdaderamente arbitrarios en la interpretación a su favor de las Constituciones de los respectivos países.

Los populistas tienen al inicio momentos de gloria y de relativo éxito, utilizando medios como la emisión monetaria para financiar gasto público, abusar del endeudamiento, decretar la ejecución de obras, programas y contratos no viables técnica o financieramente,  sin respaldo económico, lo cual les crea una aureola de “redentores” pero, simultáneamente, echándole el “agua sucia” al sector privado, a los ricos y a los grupos económicos, además, persiguiendo opositores como traidores al país, etc., etc.

La emisión monetaria creará una dependencia del Estado por ese tipo de “recursos”, fáciles y siempre disponibles, hasta convertirse en una alta o desbocada inflación por ser gastos sin producción real que cree dinero y esto, como se ha demostrado toda la vida, en todos los países, terminará socavando el ingreso de los ciudadanos y especialmente de los más pobres que no tienen más alternativa que comprar lo que necesitan para su vida y sustento a precios más altos cada vez. Ver, por citar un ejemplo, la hiperinflación que ha tenido la Venezuela con el populismo de Chaves y Maduro quienes destruyeron el valor de su moneda y de sus reservas, al punto que nadie recibe las distintas denominaciones del Bolívar que han intentado (cuántas veces han quitado ceros y ahora van para moneda digital sin ningún respaldo), el cual tuvo que ser sustituido por el truque o por el uso del dólar como moneda de cambio corriente.

Cabe mencionar que estos procesos populistas suelen tomar unos cuantos años y para corregirse muchos más, dolorosos, tortuosos e inciertos. En el mundo entero, el cuadro final es siempre el mismo: es muy difícil y costoso recuperar un país luego de un período de marcado acento populista en su gobierno. En consecuencia, alejémonos de los “pajaritos de oro y los cantos de sirena” de los populistas de cualquier naturaleza.

sábado, 22 de mayo de 2021

ESTAS SON LAS PETICIONES

 Comentario 25/05/2021

 

ESTAS SON LAS PETICIONES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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“Con trabajo vivimos, con paro no”, ciudadano de la calle en entrevista por radio.

El asunto comenzó supuestamente por la solicitud de retiro del proyecto de reforma tributaria, necesario sí, pero inoportuno y demasiado ambicioso en su pretensión de recaudo, en la situación de parálisis económica que atravesamos. Las finanzas públicas están “desfondadas” precisamente por atender la pandemia y el gasto social (defensa del empleo, de las empresas, del adulto mayor, de los jóvenes, de la salud y la educación, etc.) por los beneficios, subsidios y subvenciones creados para combatirlas. Este proyecto efectivamente fue retirado y ya se prepara otro sustitutivo, pues es imperativo para las finanzas públicas y el gasto social una nueva reforma tributaria.

Sin embargo, el “lobo mostró sus garras”, el comité de paro presentó sus nuevas demandas de solución para ser atendidas por el gobierno, y el paro continuó, con toda la gravedad de sus consecuencias. Las demandas son por “el Oro y el Moro”, para negociación no para diálogo, según afirman.

Vamos a comentarlas a continuación, con la sola enunciación de los temas planteados por diferentes grupos dirigentes de los del paro, sin que haya tampoco una dirección central responsable de todo lo que está sucediendo, no ofreceremos ninguna explicación adicional ya que el espacio no lo permitiría. Al examinar toda esta impresionante lista, me pregunto si los marchantes pacíficos por el retiro de la reforma tributaria eran conscientes que se les estaba utilizando para un movimiento más político que reivindicativo, ya que muchas de las solicitudes tienen este carácter político y significan cambios en el modelo constitucional, el democrático, el político, el económico y el social que nos rigen. Veamos algunas de ellas:

1. Renta básica para 30 millones de personas por lo menos un salario mínimo legal mensual permanente, 2. Reorganización de las Fuerzas militares y desmilitarización del país (¿?), 3. Desmonte del ESMAD y depuración de la policía, 4. No reforma tributaria, 5. Derogar el holding financiero con el que se creó el Grupo Empresarial Bicentenario de propiedad del Estado, 6. Tumbar la circular 049 del Ministerio de Trabajo sobre estabilidad laboral, 7. No presentar la reforma pensional, 8. No presentar una reforma laboral y derogar los artículos 193, 198, 240 y 242 del Plan Nacional de Desarrollo, 9. No privatizar ni enajenar bienes públicos (¿ y las finanzas públicas sin reforma tributaria?), 10. Cumplimiento de acuerdos que surgieron de otros paros de estudiantes, indígenas, trabajadores y educadores del Estado, 11. Renegociar los Tratados de Libre Comercio para que se proteja la producción nacional, 12. Cumplimiento total de los acuerdos de paz firmados en La Habana con la ex guerrilla de las Farc, incluida la entrega de tierras (¿y el costo y los recursos?), 13. Aplicación de la Ley Anticorrupción, 14. Derogar el cobro de 4 pesos por kilovatio de energía en los estratos 4, 5, y 6 para financiar Electricaribe, 15. Suscribir el acuerdo de Escazú sobre el medio ambiente (que somete a control de organizaciones internacionales de izquierda la política nacional sobre este tema), 16. Ayudas a las mipymes (pequeñas y medianas empresas), 17. Matrícula cero para instituciones del estado a nivel superior en forma permanente, 18. Retirar el proyecto de ley de reforma a la salud, 19. No alternancia educativa, 20. No a la discriminación de género y derechos para población LGTBI, 21. Detener las erradicaciones forzadas y la aspersión con glifosato, 22. Derogar el decreto 1174 de 2020 que estableció que las personas con ingresos inferiores a un salario mínimo “deberán vincularse” al piso de protección social (PPS), 23. Eliminar peajes. 24. Fletes y carga garantizada para los transportadores, 25. Política de justicia y equidad prioritaria para las poblaciones vulnerables y ancestrales, 26. Negociación con el ELN garantizada, 27. Beneficios para los resguardos indígenas, etc., etc. Son demasiados los etcéteras.

Las anteriores son las principales, pues en total son 104 peticiones, todo un plan de gobierno para muchos años. Varios de los temas pueden ser bienvenidos socialmente, pero no consultan las realidades políticas, económicas y fiscales del país y del gobierno, por ejemplo, el caso de la renta básica es incosteable para el país, ¿dónde están los ciudadanos que puedan pagar esos impuestos para que otros ciudadanos, simplemente reciban esa renta? Y los que ya trabajan por un mínimo, dejarán de trabajar, para también recibir renta básica, ¿por qué a unos sí y a otros no?, el país sería inviable y no equitativo, por el contrario, totalmente socialista, injusto y confiscatorio. Otros temas no son convenientes, son inoportunos o inconstitucionales.

En qué estaría pensando el Ex-presidente Juan Manuel Santos cuando afirmaba a la W Radio esta semana: “Se están manifestando por razones válidas. Son peticiones relativamente baratas o gratis de atender” (¿? ...).

¿De dónde salió todo esto?, ¿desde cuándo esos autollamados directivos del paro representan a toda la comunidad para solicitar que con ellos se negocien esos temas, sin haber mediado un nombramiento democrático que los elija como tales, sólo utilizando el poder de la intimidación y el miedo por la fuerza, los bloqueos, el desabastecimiento, la carestía, la violencia y la obstaculización de la actividad productiva, la educativa y la institucional del país?

Es inaceptable el paro, sus consecuencias son desastrosas para el país, la pérdida de empleos y ocupaciones, de oportunidades, de empresas, de negocios, de organizaciones, de desarrollo y crecimiento serán irrecuperables y se suman a las ya muy graves consecuencias de la pandemia. Nos falta ver todavía cuántos son los nuevos contagiados de covid debido a las marchas y la total incapacidad del sistema de salud para atenderlos.  

El paro está infiltrado, organizado, orquestado y pagado por la izquierda radical y el narcotráfico. Para ellos el principio es que mientras más pobres son los ciudadanos, más fáciles de conquistar y de aceptar “caudillos” de izquierda, supuestamente “salvadores” de la pobreza y la desigualdad.

 

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