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lunes, 27 de abril de 2026

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

 Comentario 27/04/2026

 

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Una de las discusiones más enconadas entre los partidos políticos, los gobiernos, las ONG, las instituciones multilaterales, los empresarios y, en general, la ciudadanía, es el tema de la distribución de la riqueza como método idóneo para superar la pobreza. Los argumentos van y vienen, especialmente en las épocas preelectorales, donde se agitan las banderas de la equidad, la igualdad y el bien común como necesidades urgentes e incuestionables. Vamos por partes:

Es cierto que un problema de pobreza persistentemente alto crea condiciones de desigualdad e inequidad insufribles; por ello, todos los países hacen ingentes esfuerzos para superarlo y conducirlo, al menos, a niveles más razonables, ya que es imposible pensar o intentar que desaparezca totalmente. Esto se hace tanto por razones de equidad con los menos favorecidos —para generarles mejores condiciones de vida y acceso a oportunidades productivas— como por conveniencia para toda la comunidad, la cual, de otra forma, deberá subsidiarlos y tratarlos como si fueran un “peso muerto” de personas no productivas.

Sin embargo, siempre existirán personas más pobres y otras más adineradas; inclusive, aunque parezca increíble, hay personas que prefieren ser subsidiadas. Como está ocurriendo en muchos países —por ejemplo, EE. UU.—, los apoyos gubernamentales han llevado a muchos ciudadanos a preferir vivir del subsidio que trabajar para obtener un mejor ingreso y mayor bienestar.

Es una extraña mentalidad, pero así ocurre y no tiene más explicación que la vida muelle, la desidia, la pereza y el conformismo. Por eso será, entre muchas otras razones, que EE. UU. quiere limitar la inmigración: para no tener más “cargas” en una sociedad donde los que trabajan tienen que subsidiar a muchos que son vulnerables o que pretenden vivir del trabajo de los demás. Recordemos que el pago de los subsidios por pobreza o desempleo sale del erario, el cual se financia con recursos de impuestos de las personas y empresas que sí tienen una actividad productiva y que aspiran a mejorar su calidad de vida, a realizar sus sueños y a contribuir al bienestar de toda la comunidad.

Ahora bien, distribuir la riqueza por razones de equidad es nivelar a todos en una mayor pobreza, dado que quienes pagan impuestos tendrán cada vez más cargas impositivas para poder subsidiar a las crecientes masas de desempleados o a quienes realmente están en condición de vulnerabilidad. Por esta vía se ahuyentará la inversión y el deseo de permanecer en un país, dado que los impuestos de diferente naturaleza gravan severamente los ingresos familiares y empresariales, afectando la decisión de generar nuevas fuentes productoras de recursos.

Ni hablar de las empresas y sus empresarios, quienes son los verdaderos generadores del empleo, de la inversión, de la adopción de tecnologías y del mejoramiento de la productividad. Es claro, como la evidencia lo demuestra, que el mayor polo de atracción de la inversión nacional o extranjera son los bajos impuestos; en sentido contrario, entre las causas de mayor desánimo están los altos tributos, la falta de seguridad jurídica o los elevados índices de violencia, como ocurre en Colombia. Hay que agregar que, generalmente, los impuestos terminan en manos de malos gobiernos, grupos corruptos o en decisiones de despilfarro.

La única alternativa viable y conveniente es que la riqueza se reinvierta en crecimiento y desarrollo económico; por esa vía, más personas tendrán acceso a educación de calidad, actividades de mayor reto profesional y mejor remuneración. Un mayor crecimiento económico, combinado con niveles de impuestos razonables, generará más recursos para los gobiernos para solventar necesidades sociales, pero mediante la generación de oportunidades más que con la extensión de nuevos subsidios, los cuales terminan siendo perniciosos e inconvenientes.

En esta época electoral en la que estamos, se agitarán las ideas de la pobreza y de cómo superarla con dos pensamientos contrarios: los movimientos de izquierda exigirán la distribución de la riqueza como solución, con más impuestos, subsidios y subsidiados; y los movimientos de centro y derecha solicitarán la fórmula del crecimiento y el desarrollo económico como el camino racional y razonable de generar oportunidades productivas para todos.

Cada ciudadano debe tomar posición sobre qué es lo que prefiere para el gobierno y el desarrollo del país, y dónde se encuentran los mejores niveles de oportunidad, equidad, bienestar, empleo, ocupación, progreso y mejoramiento de la calidad y de los niveles de vida de sus comunidades.

lunes, 6 de abril de 2026

EL PLAN DE GOBIERNO DE LA IZQUIERDA RADICAL CON CEPEDA-PETRO

 Comentario 06/04/2026

 

EL PLAN DE GOBIERNO DE LA IZQUIERDA RADICAL CON CEPEDA-PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Fundamento y propósito: Continuidad del proyecto político de Gustavo Petro y su progresismo populista y radical.

Iván Cepeda ha manifestado su intención de continuar y profundizar el proyecto político progresista y populista iniciado por el actual presidente Gustavo Petro. Su objetivo es no solo proteger los avances logrados, que considera significativos, sino también implementar cambios estructurales que vayan más allá de reformas superficiales. Cepeda ha recibido el apoyo de varios líderes del Pacto Histórico, lo que refuerza su posición de candidato de la izquierda unida para las elecciones presidenciales de mayo de 2026.

El programa de gobierno de Iván Cepeda se presenta como una propuesta integral que busca abordar los problemas más apremiantes de Colombia con un enfoque progresista y transformador, según sus autores. Su compromiso es con la lucha contra la corrupción, la equidad social, la protección del medio ambiente, la transición a energías limpias y la paz, lo cual se muestra, aparentemente, como una visión clara para el futuro del país. Veamos:

Cepeda y Petro han sido los autores, gestores y promotores del proceso de la Paz Total, el cual ha resultado un completo fracaso, con fortalecimiento de la criminalidad, debilitamiento de la Fuerza Pública e inseguridad y delitos crecientes en todo el país. Repetir este proceso será un suicidio para el senador Cepeda si llegara a ser presidente.

En cuanto a la corrupción, propone realizar reformas estructurales tales que, de manera contundente, garanticen mayor transparencia en la contratación pública y sanciones ejemplares para los responsables de los actos de corrupción. Este enunciado es, por supuesto, el mismo que tienen otros partidos y grupos políticos; sin embargo, lo que Cepeda, con miras a la continuidad del gobierno de Petro, no parece reconocer es que en este gobierno se han presentado los mayores escándalos de corrupción que comprometen a todo tipo de funcionarios de su gabinete y del Congreso, lo cual no los hace propósitos creíbles y confiables. ¿Cómo podemos decir que, ahora sí, el Pacto Histórico y sus representantes son los adalides de la anticorrupción y los más ejemplares combatientes de este arraigado fenómeno de la vida pública nacional? No se han ganado esa credibilidad y esa confianza; por el contrario, son víctimas de su mala imagen de corruptos por su pésima actuación en este campo.

Sobre su propuesta de la equidad social, el senador Cepeda enfatiza en la necesidad de implementar un modelo de redistribución de la riqueza, para lo cual hace hincapié en la necesidad de diseñar políticas que promuevan la justicia social y la equidad en el acceso a recursos y oportunidades, y en el fortalecimiento de los derechos de las comunidades más vulnerables.

Varios comentarios merecen este enfoque del plan de gobierno de Cepeda:

  • El plan de Cepeda supone una fuerte intervención del Gobierno en la economía, con una acción estatizadora de servicios y actividades clave de esta, las cuales pasan a ser ejecutadas, controladas o dirigidas por el Gobierno; y, como se ha demostrado en todos los países, el Gobierno es un mal empresario y es sujeto de todo tipo de corrupción y de males como el nepotismo y el favoritismo. Como en el gobierno actual de Gustavo Petro, si la carga ideológica de izquierda prima en su acción y decisión, el resultado es la polarización y la confrontación con las demás fuerzas vivas de la nación.
  • Las políticas de redistribución de la riqueza pasan siempre por una carga de profundidad en contra del sector privado a través de impuestos, contribuciones y restricciones, las cuales restan competitividad a la economía y rezagan su crecimiento, ahuyentan la inversión nacional y extranjera, y desaniman la realización de proyectos de crecimiento o expansión. Nadie se opone, por supuesto, a que los ciudadanos tengan mejores ingresos, oportunidades y calidad de vida, pero esto no se logra redistribuyendo la “torta” que existe sino, precisamente, haciendo crecer la “torta” para que más personas puedan participar de sus beneficios y oportunidades.
  • Si no se estimula el crecimiento de la economía con un apoyo decidido al sector privado en sus proyectos e inversiones, las oportunidades no crecerán y los ingresos tampoco.
  • Es necesaria una intervención armónica entre el accionar del Estado y del sector privado para que los ciudadanos progresen. Políticas estatizadoras de las actividades privadas o intervencionistas en sus resultados o condicionantes de sus proyectos lo único que limitan es el crecimiento y terminan por desalentar la inversión nacional y extranjera.
  • Si, como parece ser, el gobierno de izquierda requiere modificar la Constitución para poder gobernar a su antojo, el problema es mayúsculo. La Constitución es la ley de leyes y rige para todos los colombianos; no puede ser que para este gobierno rija cuando le conviene y, cuando no, entonces haya que cambiarla. La Constitución del 91 que nos cobija actualmente fue fruto del más amplio consenso político para someterla ahora a cambios, en un ambiente de tanta pugnacidad y polarización, con total animadversión y desconfianza.
  • Si, además, el esquema de Estado que la izquierda tiene en su mente es un aparato frondoso, burocrático e intervencionista, como ellos afirman, iríamos de mal en peor en el logro de un Estado eficiente, pequeño pero eficaz, y ahondaríamos los problemas del déficit fiscal y el endeudamiento público que ya nos tienen en un nivel avanzado de riesgo país, con valores nunca vistos, y con parálisis de la inversión privada nacional e internacional.
  • La idea de reforzar los derechos de los ciudadanos vulnerables es contraria a la Constitución, que consagra que todos los ciudadanos tenemos igualdad de derechos y deberes, los cuales están descritos con un amplio contenido social en la misma Constitución. El Artículo 13 establece que: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades”.

Ahora, en cuanto a la protección ambiental y la transición energética hacia energías limpias, es también un propósito compartido por muchos grupos de opinión y partidos políticos; no es solamente un programa que se pueda esgrimir como exclusivo de la izquierda y cuya vigencia sea solo atribuible a este grupo político. Desafortunadamente, la izquierda radical se arroga para sí el derecho de ser los representantes del pueblo, de las soluciones sociales y de la defensa del medio ambiente. ¿A cuenta de qué?

Esto es parte de su visión de un modelo económico que respete y conserve los recursos de la naturaleza, sin consideración al potencial de crecimiento y desarrollo que ellos proporcionan, técnicamente bien explotados. Solo los buenos debates en esta época electoral podrán desenmascarar las falencias y contradicciones del plan de gobierno de la izquierda radical de Cepeda-Petro.


 

lunes, 30 de junio de 2025

SÍ PODEMOS ENFOCARNOS EN EL PROGRESO DEL PAÍS

 Comentario 01/07/2025

 

SÍ PODEMOS ENFOCARNOS EN EL PROGRESO DEL PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Propuesta para el progreso y desarrollo de Colombia

Para enfocarse en las soluciones que el país necesita, recomendamos que el siguiente itinerario sea analizado por todos los interesados en el progreso y el desarrollo de Colombia. Sin ser excluyente o exclusivo, por supuesto, admite comentarios y otras ideas.

Este es un momento en el que se requiere recuperar la democracia, la institucionalidad y la confianza ciudadana en el gobierno. Para el 2026, Colombia aspira a tener un presidente totalmente distinto, que muestre disciplina, compromiso con las soluciones que necesitan los ciudadanos, que sea sensato y que no tenga rastros de radicalismos ideológicos. Es fundamental recuperar una relación de respeto con el Congreso, las Cortes, los medios, los empresarios y los partidos políticos de oposición.

Desafíos actuales y soluciones propuestas

Tenemos dos males evidentes: la política de seguridad y la llamada paz total, las cuales han fracasado. Hoy lo que ven los colombianos es el fortalecimiento de las estructuras criminales y un debilitamiento de la fuerza pública. Siempre se ha insistido en una política de seguridad integral, que entienda que seguridad y justicia son inseparables. Si no superamos los niveles de impunidad, será muy difícil garantizar la efectividad de cualquier política de seguridad. Es urgente desfinanciar financieramente las estructuras criminales con todos los organismos de inteligencia del Estado. También es necesario recuperar la capacidad operativa, de inteligencia y de contrainteligencia del ejército, la policía y los organismos de investigación.

Creemos en la libertad económica, en el sector privado como motor de desarrollo y de crecimiento, y también estamos de acuerdo con la desregulación, menores controles, restricciones y limitaciones a este sector. Es urgente reducir los impuestos y garantizar la estabilidad jurídica. No se debe perseguir más a los empresarios ni a ningún sector productivo.

Reforma estatal y ética pública

Tenemos un aparato estatal enorme y burocrático; hay que hacerle una poda a la burocracia, el clientelismo, la politiquería y el amiguismo que de ese estado gigante e ineficiente se derivan. Se requiere una cultura ética de la legalidad y el cumplimiento en todo el aparato estatal. Sería ideal que un menor gasto público se invirtiera en educación productiva como motor del desarrollo.

También es fundamental combatir la corrupción a todo nivel, en el sector público y en el privado. A los colombianos la corrupción se les volvió paisaje y muchos creen que no hay forma de erradicarla. A medida que el Estado se reduce y los trámites se digitalizan, es mucho más fácil generar transparencia y reducir significativamente la corrupción. Qué importante sería que en Colombia el sector público y el privado realizaran sendas campañas por el cumplimiento de la ley, el rechazo a la corrupción y la conducta ética de los ciudadanos y de los funcionarios públicos, que permeen a toda la comunidad.

Apuestas económicas clave

Hay que apostarles a los siguientes sectores:

Fortalecer el sector agropecuario es clave: podemos producir los doce meses del año, el agro ha sido el de mejor desempeño y es una ventaja comparativa y competitiva.

Hay que apostarle también al sector minero-energético. La transición energética es importante, pero aún más lo es la seguridad energética. Debe impulsarse la exploración de hidrocarburos y gas, y hay que realizar pilotos de fracking.

Además, se debe impulsar el turismo y el entretenimiento, que son sectores estratégicos, así como las industrias creativas (cine, música, diseño, moda, publicidad, literatura, etc.) donde Colombia tiene un potencial enorme. Lo mismo aplica al sector de servicios (médicos, educativos, informáticos, profesionales, etc.) donde también hay un potencial impresionante.

Estas líneas económicas deberán estar acompañadas de impulsores de competitividad y productividad, como la desregulación, los menores impuestos, la seguridad jurídica y las mejoras sustanciales en infraestructura, conectividad y red vial. Hay que estructurar políticas públicas integrales que impulsen el desarrollo de los demás sectores. El país debe apuntarle a lograr el progreso con el mayor crecimiento de la economía, de las empresas y de los empresarios, lo cual generará nuevas oportunidades para todos los ciudadanos. No debemos depender del sector público para crecer; se requiere un Estado pequeño, pero eficiente, haciendo lo que le corresponde, no tratando de sustituir al sector privado.

Visión internacional y plan de choque

El gobierno de Petro ha obrado con un criterio de afinidad ideológica en la relación con otros países. No se deben manejar las relaciones internacionales con criterios partidistas, sino bajo un criterio basado en los intereses de la nación y en la tradición democrática de Colombia.

El nuevo gobierno debe llegar con un paquete de decretos para reducir el tamaño del Estado y un plan para reactivar y relanzar la economía y el sector privado. Para ello se requiere un acuerdo nacional con todos los gremios, para tener una lista de chequeo con el plan de choque necesario para sacar a Colombia adelante. Lo más importante será enviar señales claras de tranquilidad a los colombianos y a los mercados internacionales, porque hoy hay una gran desconfianza debido al manejo irresponsable de la economía, algo que no habíamos visto antes.

Vamos a recibir un país con problemas serios: crisis de seguridad, sector energético debilitado, endeudamiento público insostenible, sector salud en crisis, las pensiones desfinanciadas y una economía profundamente deteriorada, con un enorme déficit fiscal. Todo eso requiere planes de choque bien estructurados. También hay que convocar a los colombianos alrededor de la seguridad para iniciar, desde el comienzo, una nueva política en esa materia. Es clave que los colombianos vuelvan a creer y a confiar.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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