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lunes, 25 de noviembre de 2024

LA ESTRATEGIA DE GUSTAVO PETRO

Comentario 09/12/2024

 

LA ESTRATEGIA DE GUSTAVO PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los últimos discursos populares del presidente Petro los ha hecho ante muchos de sus seguidores, frente a los cuales, empleando sus indiscutibles cualidades oratorias, ha utilizado un lenguaje retórico, cargado de afirmaciones de muy dudosa credibilidad o de consignas populistas y demagógicas, para causar un impacto emocional y una reacción visceral en los oyentes, sin importar su nivel de comprensión y asimilación, especialmente sembrando odio y rivalidad de clases. Veamos algunas situaciones y deduzcamos de ellas la estrategia de Gustavo Petro:

Lo primero sea decir que Petro concibe el país actual como atravesando una época feudal de señores terratenientes o dueños de los medios de producción, con siervos y lacayos a su servicio, explicados en la clase campesina y trabajadora, tal cual como si estuviéramos en la Edad Media. Por supuesto, con una visión así, se magnifican los problemas de falta de niveles superiores de desarrollo y se realza el impacto de la pobreza, sin permitir ver las soluciones que el país viene creando a lo largo de su historia. Hoy Colombia es mucho mejor que hace 50 años. Estamos lejos de ser un país feudal y esclavista y, aunque hay problemas de desigualdad e inequidad, es más por falta de progreso que de distribución de la riqueza. Fomentar y afianzar aún más el crecimiento y el desarrollo es lo que verdaderamente necesitamos y no el crear odios y divisiones de clase.

Lejos de Colombia dicho planteamiento de conflicto de clases, sin desconocer que hay problemas de inequidad y falta de oportunidades para todos como fuera deseable, los cuales solo se lograrán con mayor crecimiento, de tal manera que se afiancen las más diversas oportunidades y los ciudadanos, de todos los tipos y clases sociales, puedan optar por aprovecharse de ellas. Todo esto ocurre en campos tan diversos como la educación, la salud, el bienestar y las oportunidades laborales, formales e informales, más estas últimas que las primeras, por desgracia.

Por otro lado, Gustavo Petro descalifica a sus opositores tratándolos de fascistas, capitalistas, oligarcas, capataces, opresores, y un sinfín más de apelativos altisonantes y desafortunados, que lo único que refuerzan es el odio, la división, la polarización y alejan la convivencia pacífica, necesaria para aglutinar voluntades, esfuerzos y realizaciones. Petro les censura a las clases pudientes sus logros y ejecuciones, como si fueran negativos para el país, y los acusa como los causantes, promotores y gestores de los males del país, por ejemplo, diciendo que no quieren pagar impuestos, que no quieren que el pueblo progrese y que rechazan la entrega de tierras a los campesinos. Su tono es de desprecio y de acusador implacable de los contradictores como culpables.

Dice que la lucha de clases es una batalla entre el capitalismo despiadado y la defensa de la vida, como si no reconociera que los países de mayor progreso y bienestar son capitalistas y democráticos. Proclama, por lo tanto, el socialismo de Estado como la solución, cuando este se ha demostrado destructor de las economías, las instituciones, las sociedades y la ciudadanía en los países que se ha implantado, como en Nicaragua, Cuba o Venezuela, como los ejemplos más cercanos, gobiernos que se han vuelto autocráticos, estatistas y totalitarios, con persecución a la propiedad privada y a las libertades individuales.

Le están dando un golpe blando. Todo se desprende de las investigaciones institucionales que se le están haciendo a su campaña o a su gobierno, donde él, por tratarse de él, asume que son ilegales, inconstitucionales y golpistas. Nada más lejos de la verdad, los fundamentos de esas investigaciones están a la vista y cada vez se reúnen más pruebas y testimonios que lo inculpan a él o a los miembros de su familia.

Con el “me quieren tumbar” y “no me quieren dejar gobernar” ha creado en su torcida mente dos falacias sobre dos supuestos grupos de “tumbadores”: los que quieren golpear a su gobierno y tumbarlo inmediatamente o los que quieren golpear a su gobierno, pero para dejarlo terminar su mandato, que quede tan desacreditado que sea un porrazo irreparable para el movimiento progresista que representa políticamente a través del Pacto Histórico. Investigaciones institucionales y formales hechas por instancias administrativas o judiciales tales como el CNE o la Comisión de Acusaciones de la Cámara (CAC) no pueden ser consideradas, por supuesto, como un golpe de Estado. De nuevo, con Petro las leyes y reglamentos que lo favorecen son correctos y constitucionales, pero los que lo inculpan o no lo favorecen son incorrectos e inconstitucionales.

Pero, últimamente, Petro también dice que lo están acorralando, asfixiando en materia financiera por falta de presupuesto, porque le tumbaron la reforma tributaria planteada por el ministro José Antonio Ocampo y no le pasan la nueva ley de financiamiento en el Congreso. En materia legal también lo acorralan porque no le aprueban los decretos y leyes, como si por ser de su autoría fueran convenientes, constitucionales y gozaran del respaldo de los partidos y las demás instituciones. En materia política también se siente perseguido por la fuerte oposición en las instancias de gobierno y por las acusaciones en su contra a través del CNE y la CAC. O sea, en sus palabras, no lo dejan gobernar, no es que su gobierno sea malo, es que no lo han dejado. No son sus yerros, omisiones y errores los que lo desacreditan, son sus opositores recalcitrantes. Cuando no se apoya algo del gobierno, es el fascismo contradictor que lo acorrala. Ya ve más “espantos” de los que le corresponden.

Critica fuertemente a las calificadoras de riesgo y a los bancos de inversión extranjeros por su continua advertencia del riesgo del incumplimiento de la regla fiscal, cuando son todas las autoridades económicas, el Banco de la República, las instituciones financieras del país, la academia y los expertos independientes los que vienen haciendo ese aviso cada vez con más fuerza. De hecho, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, ya está haciendo las “maromas” necesarias para hacer recortes presupuestales y de gasto público con una buena “tijera”.

Llama a todos los movimientos de izquierda a organizarse y al Pacto Histórico a volverse partido político para salir a las calles a apoyar a su gobierno, no con grupos de unos pocos sino en forma masiva. Está visto que Gustavo Petro perdió las calles hace ya meses y la poca efectividad que han tenido las marchas de sindicatos, obreros, maestros y movimientos sociales que lo acompañaban y que no han vuelto a salir a la calle en forma significativa. A sus seguidores les dice: “hay que ganar el gobierno, pero esto no basta, hay que ganar el Estado para que todas las instituciones acompañen su pensamiento, pero lo más importante es ganar el poder para cambiar la cultura de los ciudadanos” y que todos lo acompañen en su pensamiento del socialismo de Estado y del progresismo.

Como estas, son muchas las manifestaciones de desespero del señor presidente Petro, porque las cosas de su gobierno no van bien y cada vez se queda más solo y con menor reconocimiento.


lunes, 14 de octubre de 2024

PETRO Y EL CNE

 Comentario 15/10/2024

 

PETRO Y EL CNE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Un enconado rechazo del presidente Petro por el Consejo Nacional Electoral ha caracterizado la relación entre la institución electoral y el primer mandatario, quien afirma rotundamente que el Consejo no tiene facultad de investigarlo a él ni mucho menos acusarlo formalmente por las irregularidades que presuntamente se presentaron en su campaña contra las normas electorales, si las hubiere, lo cual es, precisamente, la materia de investigación actual de ese órgano electoral.

Efectivamente, y con base en la ponencia presentada por dos de los magistrados de esa organización, Álvaro Hernán Prada (centro democrático) y Benjamín Ortiz (partido liberal), quienes hallaron evidencia de cerca de $5.300 millones que no tienen explicación clara en las cuentas de la campaña, así como en el origen y/o el destino de determinados dineros de la misma, todo lo cual conduce a violar los topes electorales y las normas sobre este tipo de eventos democráticos, que requieren la transparencia y el más riguroso cumplimiento de las reglas por parte de los partidos y los participantes elegibles en las justas electorales.

Veamos cuáles son las facultades de este órgano electoral:

En la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral, que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta última.

Según lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia”.

Así las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en procesos electorales.

El CNE está conformado por 9 magistrados que son elegidos por el Congreso para un periodo de 4 años y que solo podrán ser reelegidos por una sola vez. Esa elección se hace mediante el sistema de cifra repartidora, es decir, en proporción a los votos de los distintos partidos. Valga decir, entonces, que en el CNE hay magistrados provenientes de todos los partidos que participaron en los procesos electorales.

“Los miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de la Constitución. Es decir, cumplen requisitos ciertos de experiencia e idoneidad para ser elegidos, no solo por pertenecer a un partido político determinado. Quien los elige es el Congreso de la República de candidatos sugeridos por la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia.

Estamos, pues en el CNE al frente de un organismo autónomo, independiente, con vida jurídica propia, con funciones precisas y con magistrados calificados, no solo políticos que han llegado a ese organismo como refugio por no haber accedido a otras dignidades y representaciones, como algunos dicen para descalificarlos en el cumplimiento de su función.

Además, su facultad de velar por el cumplimiento de las normas electorales, que están definidas en la Constitución, es precisa, explícita y bien acotada, así como la facultad de imponer sanciones, en este caso de tipo administrativo y pecuniario, ya que no cumplen funciones judiciales. Pero es claro que si pueden investigar y sancionar dentro de sus competencias y con el lleno de sus procedimientos.

Petro insiste en que no lo pueden investigar, una clara muestra de su reticencia al reconocimiento de los problemas legales por violación de las normas electorales, sobre las cuales hay grandes evidencias, aunque explícitamente lo desconozca. Su temor va mucho más allá del propio CNE, para él, qué más da una sanción administrativa y una multa, el problema está en el artículo 109 de la constitución que indica que la violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura y del cargo. Petro indica que lo están tumbando, que le están dando un golpe blando, pero es la propia constitución de la República la que explícitamente lo descalifica y lo lleva a la condición de indignidad y pérdida de la investidura.

Tampoco puede indicar que lo están persiguiendo políticamente en el CNE cuya composición de magistrados es diversa y está debidamente estructurada, de hecho, hay dos de los nueve magistrados que pertenecen al Pacto Histórico. Es cierto sí que el CNE no lo acusará a él, pero sí pondrá en evidencia las contravenciones de su campaña con las normas electorales. En realidad, quien tendrá el deber de acusar al presidente Petro es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y después de esto el Congreso en pleno. La Comisión, de acuerdo con el artículo 178 de la Constitución y el artículo 329 de la Ley Quinta de 1992 —que reglamenta el actuar del Congreso—, también está conformada por 18 representantes de todos los partidos, que son elegidos según el coeficiente electoral.

Ni en el CNE, ni en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es sustentable hablar de golpes blandos o persecuciones políticas para el presidente Petro, son las competencias propias de cada uno de estos organismos y sus funciones legales y constitucionales las que los obligan a evaluar la campaña del Pacto Histórico, por un lado, y la actuación del presidente Petro, por el otro. Será el tiempo, las pruebas y los argumentos los que dirán la verdad de lo que sucedió y las consecuencias para el país y para cada uno de los interesados.

domingo, 8 de septiembre de 2024

POPULISMO Y DEMAGOGÍA EN EL GOBIERNO PETRO

Comentario 09/09/2024

 

POPULISMO Y DEMAGOGÍA EN EL GOBIERNO PETRO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El populismo y la demagogia son como “hermanas siamesas (personas gemelas unidas físicamente)” dentro de los Estados democráticos que las padecen, lideradas por gobiernos que se apoyan en estas prácticas y tácticas para convencer, especialmente a las clases populares, y buscar su favorecimiento y su voto. Pues bien, el populismo y la demagogia son dos males recurrentes en el gobierno de Gustavo Petro, quien promete mucho y ejecuta poco o quien se embarca en acciones imposibles, como lo demuestran los siguientes hechos, por mencionar solo algunos de ellos:

• En el sector energético, con la transformación del país a energías limpias y renovables de origen eólico, solar o hidráulico para sustituir las energías provenientes de los hidrocarburos (petróleo, gas o carbón), todo esto ha sido una promesa que, si bien el país comparte, no avanza y se enreda en los trámites burocráticos, las licencias previas, las ambientales y las consultas populares. Iniciativas privadas en la misma dirección han chocado con la ineficiencia del gobierno para resolver los problemas de trámites y permisos.

• El costo de los servicios de energía, su regulación y su rebaja paulatina, se ha quedado en solo promesas ensartadas en la inoperancia de la CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas) que en los últimos dos años prácticamente no ha podido operar por la negligencia del gobierno. Además, por su desconocimiento del funcionamiento del complejo sector de generación, transmisión, distribución y consumo de la energía en Colombia y sus necesarias inversiones de largo plazo para su sostenibilidad, lo cual afecta los precios de hoy, así como las diferencias singulares en los costos de la energía por regiones.

• La reforma a la salud se quedó en veremos y no tenemos reforma ni tenemos soluciones en la salud. Las EPS cada vez generan más pérdidas patrimoniales y están en escenarios de deterioro de su solvencia y solidez, por la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) que el gobierno no ha querido reconocer, lo cual las lleva a una verdadera incapacidad de operación.

• La reforma a las pensiones está abocada a su caída por vicios de trámite y constitucionalidad, con lo cual lo que se quería resolver quedará en veremos. Ni el régimen de pensiones actual tiene todas las soluciones y el nuevo plantea enormes retos una vez se realice su aprobación, en tanto en cuanto va a afectar el mercado de capitales del país por menos ahorros pensionales administrados por los fondos privados de pensiones. El mercado de capitales del país es muy limitado y poco dinámico, de ahí la iniciativa coadyuvante de unir los mercados de las bolsas de Chile, Perú y Colombia, para dinamizar el flujo de capitales. Pero si la fuente más importante de ahorro, las pensiones privadas, se debilita, el mercado de capitales también lo hará, impactando la economía nacional.

           Aún no cuaja completamente tampoco en su trámite la reforma laboral, pero, si bien tiene aspectos interesantes, en su esencia encarece los costos laborales y no soluciona el principal problema de la actividad laboral, que es la informalidad, ni procura su mejoramiento. Los retos futuros sobre la transformación de los oficios que demanda la nueva economía derivada de los avances tecnológicos no forman parte de su visión sobre el futuro de las ocupaciones productivas.

           El gran acuerdo nacional propuesto por el gobierno Petro es sólo una serie de palabras melifluas, pues parte de un acuerdo sobre las premisas del gobierno, sin tener en cuenta al sector privado, a quien menosprecia y no tiene en consideración. Son como dos visiones distintas del mismo país: la del sector privado y la del sector gobierno. Si bien el mayor generador de crecimiento, desarrollo y dinámica de la economía es el sector privado, para el gobierno es como un cero a la izquierda.

           Y así sucesivamente, para no alargar.

Lo malo de la historia es que las consecuencias de un gobierno populista y demagógico, así como superar sus desaciertos y efectos negativos, tardan años. Los perjuicios en materia económica, política, social y fiscal ya hacen su aparición en todo su esplendor, y con pronóstico reservado para su total corrección y recuperación, a veces, toman generaciones enteras.

El premio Nobel de Economía en 2007, Eric Maskin, afirmaba: “Hay que elegir políticos y funcionarios con programas económicos serios, en lugar de populistas que proponen programas que suenan muy atractivos, pero que son inviables”. Ojo con las elecciones del 2026.

El populismo puede generar polarización, división y resentimiento entre los grupos sociales, y la demagogia puede conducir a la corrupción, el autoritarismo y la pérdida de confianza en las instituciones. El populismo y la demagogia del gobierno Petro conducen a la frustración y al desencanto del pueblo colombiano, como lo muestran las encuestas de opinión, con una favorabilidad inferior al 30%.

 


domingo, 11 de agosto de 2024

AVIZORANDO EL 2026

 Comentario 12/08/2024

 

AVIZORANDO EL 2026

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El 7 de agosto de 2024 se inicia la etapa final del presidente Gustavo Petro, sus dos últimos años en el poder, con el lema del gobierno del cambio. Desde ahora debemos avizorar lo que puede pasar en su infortunado término del ejercicio y con un nuevo mandato que elijan las urnas en el año electoral de 2026.

Los dos primeros años del gobierno de Petro han dejado poco que mostrar, pues sus logros en materia política, económica, social y del proceso de paz, así como del cumplimiento del acuerdo de paz, han sido opacos o nulos, aunque el presidente trate de atribuirse como suyos logros que son del sector privado y de la sociedad, en los cuales no ha influido el gobierno. Veamos:

En materia económica, el país atraviesa una senda de crecimiento del PIB tan bajo como el 2% o menos, y en los dos años próximos se sentirán con más fuerza dos efectos que lo impactan negativamente: por un lado, la caída de la inversión privada por desconfianza e incertidumbre, además de nuevas amenazas tributarias e inestabilidad política mundial, regional y local; por otro lado, la inversión y el gasto público se verán completamente disminuidos por el alto déficit fiscal, el bajo recaudo de impuestos y el alto endeudamiento público, los cuales amenazan con el incumplimiento de la regla fiscal. Así las cosas, no habrá impulsores de la demanda, y el consumo de los hogares, además, se ha deteriorado por efecto de insuficiencia en los ingresos de las familias, las altas tasas de interés y la inflación, con tendencia a la baja, pero aún con valores significativos.

Por el lado de la política, las acusaciones de violación de topes en la campaña electoral de Petro, los desfalcos y la corrupción en la Unidad Nacional de Riesgo de Desastres, la compra de conciencias de congresistas para aprobar las reformas de Petro en el Congreso, y la connivencia de funcionarios públicos y congresionales con estos hechos, han enrarecido el ambiente para avanzar en el tránsito tranquilo y ponderado de las reformas que el gobierno pretende o en las demás iniciativas de los parlamentarios.

La coalición de gobierno con la cual contó Petro al principio de su mandato, el propio presidente la destruyó y ya no cuenta con las mayorías que lo apoyen en el Congreso. El cambio frecuente de funcionarios y ministros hace que el manejo público sea improvisado e inestable. Además, las continuas amenazas sobre Constituyente, proceso constituyente, fast track, incitación a las calles, etc., llenan de incertidumbre y desconfianza al sector privado, quien, además, desde el gobierno se le ha maltratado, desconocido y menospreciado como agente de transformación y cambio, esencial para el desarrollo y crecimiento del país.

La paz total, lema de su gobierno, ha resultado un fiasco y cada vez más el país retrocede en materia de seguridad, avances en los procesos de paz y pacificación de amplias regiones del país. Los intentos de negociación con diferentes movimientos guerrilleros, narcotraficantes o de delincuencia organizada no han conducido a buenos resultados, lo cual atiza más la hoguera de la confrontación, la inseguridad y la falta de confianza en su éxito y vigencia. Los avances en la implantación del acuerdo de paz tampoco son significativos ni contundentes, solo mantienen los privilegios de los altos mandos de las FARC que suscribieron el acuerdo del 2016.

En materia social, los inveterados problemas de desempleo, pobreza, informalidad y falta de cobertura de seguridad social se han tratado de mitigar sin éxito con la aplicación de la reforma agraria, consagrada en el acuerdo de paz del 2016 en el gobierno de Santos, sin avances significativos y más bien con retroceso. Se ha afirmado que las reformas del gobierno son las que se necesitan para el avance en los problemas sociales, pero estas se han caído en su trámite, son abiertamente inconstitucionales o no resuelven el origen de los problemas. Por lo tanto, salvo algunos subsidios a poblaciones específicas, en materia social no hay un verdadero progreso.

No es difícil entender, luego de este inventario, que la favorabilidad con la cual contó el presidente Petro al principio de su mandato se haya revertido y ya llegamos a cifras del 65% de opinión desfavorable y más del 70% de opinión sobre que el país no va por buen camino.

Los dos nuevos años del gobierno petrista, secundados por su respaldo en el Pacto Histórico, no se avizoran, por lo tanto, con un positivo optimismo, más bien con un moderado pesimismo, pensando en no ser todavía derrotistas y que algo bueno de la gestión de gobierno pueda prosperar. La experiencia del país con el primer gobierno de la izquierda no se reconocerá como de verdadero progreso, si bien su auto calificación es de ser un gobierno progresista.

Sin embargo, con miras al nuevo presidente que será elegido, Gustavo Petro aún cuenta con un sólido apoyo en un 30% de favorabilidad que parece que monolíticamente lo acompaña. Si los movimientos contrarios de los demás partidos de centro o centro derecha no se estructuran en una férrea campaña de defensa de la democracia, las instituciones, la anticorrupción y la superación de los problemas de pobreza, de violencia, de desarrollo, de la autonomía regional y con firmes programas para el progreso del país, podrán ser derrotados por el progresismo, máxime si los opositores, además, no dejan de lado egos y rencillas y se van a las elecciones divididos y segmentados en muchos grupos y partidos dispersos. Es el momento de la unidad del pensamiento liberal, democrático, institucional y privado.

El 2026 está a la “vuelta de la esquina” y por ahora no vemos esos pensamientos de integración de fuerzas, ideales y programas de gobierno que cohesionen, motiven, ilusionen, muevan al público no petrista y sean una alternativa al progresismo de Petro y del Pacto Histórico.

domingo, 28 de abril de 2024

EL AUTISMO DEL PRESIDENTE

 Comentario 29/04/2023

 

EL AUTISMO DEL PRESIDENTE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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“La mayor violencia siempre proviene de un gobierno que se vuelve indolente y sordo”, Gustavo Petro Senador de la república 2021.

 

Las marchas del 21 de abril de 2024 constituyeron, por su concurrencia y su conducta pacífica, ciudadana, ordenada y sin destrucción de bienes públicos ni privados, con asistencia de viejos, jóvenes, niños, bebes de brazos, hombres y mujeres por igual, el mayor símbolo político de protesta jamás realizado en Colombia en los gobiernos que se recuerdan.

Los marchantes protestaban justamente por un gobierno indolente y sordo a las solicitudes ciudadanas de un cambio de rumbo en el estilo, la ejecución y las formas de gobierno, más sindéresis con el pensamiento de quienes no están de acuerdo con el desenvolvimiento del gobierno de Petro, puesto que él es el presidente de todos los colombianos y su responsabilidad es velar y propugnar por el bienestar y progreso de los ciudadanos sin distingo alguno, no sólo de sus áulicos.

Tres mensajes eran claros, dentro de un sin número de estribillos que se lanzaron:

  1. Replantear las reformas sociales (laboral, salud y pensiones), no porque no se requiera sino porque en la forma en que fueron concebidas son contraproducentes, no sostenibles funcional y financieramente o son inconstitucionales. Por supuesto todos somos conscientes que leyes que originalmente fueron hechas treinta años atrás, merecen ser actualizadas a las realidades de hoy y con visión de futuro, pero en el marco de la sostenibilidad, la equidad y la legalidad para las actuales y las futuras generaciones.
  2. No al proceso constituyente que quiere impulsar Petro Urrego con el poder constituyente que es, en sus palabras, el pueblo, y fuera de las normas constitucionales para citar a una asamblea nacional constituyente, la cual, a ciencia cierta, no se sabe exactamente para reformar qué y cómo, salvo que se trate de temas relacionados con la continuidad suya como presidente o de su movimiento el progresismo de izquierda. Nótese que Petro habla de un proceso constituyente y no de una asamblea nacional constituyente, como todos sabemos cada palabra del presidente no es gratuita, ¿qué querrá decir con “proceso constituyente” y cuáles serán sus trámites, decisiones e implicaciones?
  3. El proceso de paz que de tumbo en tumbo se intenta estructurar con todo tipo de alzados en armas, en condiciones de legalidad, seguridad y cesación de la violencia, la garantía de no repetición y la reparación a las víctimas todas las cuales son más un decir que un actuar. Hay regiones del país perfectamente en estado de guerra como en el Cauca, el Catatumbo o el norte del Valle y Chocó o el norte de Antioquia.

Hubo, por supuesto, un popurrí de solicitudes con carácter nacional o regional sobre servicios públicos y sus tarifas, sobre la CREG, sobre el agua, sobre infraestructura, sobre vías, sobre educación y, en fin, un sin número muy diverso de iniciativas de menor significación. Sin embargo, las tres más sonadas son las que hemos descrito antes. 

Ahora, todos esperábamos que después de tan impecable y sonora marcha hubiera una reacción favorable del gobernante, sin embargo, Petro indicó que las marchas habían sido débiles y ratificó su invitación a una marcha de sus correligionarios políticos para el 1° de mayo, día del trabajo, donde los sindicatos habitualmente reclaman sus reivindicaciones, para contraponer las marchas del 21 de abril.

Mientras tanto Petro, que no es ningún aparecido, va introduciendo sus reformas e iniciativas por fuera de los procedimientos constitucionales, como sucede con la reforma a la salud, que, a pesar de haberse hundido, él la está implementando tanto con decretos como con acuerdos con diversos grupos de interés y por fuera de la respuesta que obtuvo en la Comisión 7° de Congreso que la negó por improcedente y no financiable.  De hecho, todavía no se conocen los estudios de sostenibilidad financiera de las reformas sociales producidos por el Ministerio de Hacienda.

El temperamento impositivo, autocrático y totalitario de Gustavo Petro no se detendrá hasta lograr que muchas actividades donde hoy participa el sector privado pasen al sector público, bajo el supuesto que lo hace mejor el Estado que el privado, lo cual la historia ha demostrado que no es así, por la racha de clientelismo, politiquería, ineficiencia y corrupción del sector público.

Petro no se detendrá ante nada ni ante nadie, y, como afirma el columnista Thierry Ways en su columna de EL tiempo del 28 de abril de 2024: “…aunque todos los días se publican quejas sobre la baja ejecución del gobierno, que es un reproche cierto, la transformación profunda que el Pacto Histórico desea para el país va viento en popa. Esta transformación consiste en convertir a Colombia en una sociedad menos libre, más estatizada, más dependiente de la clase política, y por lo tanto más subordinada al clientelismo, la corrupción, la burocracia y la politiquería. Y ese proyecto no adolece de baja ejecución”.

De ahí que Petro se haga el de los oídos sordos, él está logrando lo suyo, aunque los logros sociales y económicos no sean su fuerte, su ideologización del Estado va en marcha y para eso se ha vuelto autista con los mensajes de los ciudadanos no políticos y de los partidos opositores. Poco le importan, siembra violencia por indolente y sordo, ese es Gustavo Petro Urrego.

domingo, 28 de enero de 2024

¿PROGRESISMO O CENTRISMO?

 Comentario 29/01/2024

 

¿PROGRESISMO O CENTRISMO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Año y medio después de iniciada la administración de Gustavo Petro ya tenemos evidencia suficiente para analizar su pensamiento político, económico y social con la certeza de sus ejecuciones, no de sus grandilocuentes discursos. Realizaciones, en realidad, muy pocas, contradicciones y reveses muchos, veamos: 

En las realizaciones totales o parciales podemos citar las más singulares, como son:

·         La reforma tributaria actualmente en plena ejecución, con impactos inconvenientes por el momento económico recesivo que atravesamos, no hay lugar a mayores contribuciones impositivas, es momento de permitir que el sector privado actúe en la economía, dada la ineficacia del gobierno para ejecutar sus presupuestos y sus acciones de gobierno.

·         La aprobación del plan de desarrollo como guía y derrotero de su gestión y ante la falta de aprobación de sus reformas sociales.

·         Los subsidios otorgados en materia de pobreza, transporte, servicios públicos, a los jóvenes por no matar, etc., de corte asistencialista.

Las realizaciones fallidas más representativas:

·         La paz y las reformas sociales: tales como la laboral, la pensional, la de salud, la de servicios públicos, etc. Algunas en proceso, pero con fuerte oposición y enredados trámites.

·         Las otras reformas tales como las educativas, las de la rama judicial y penitenciaria, etc.

·         Las innumerables promesas de reivindicaciones sociales y de desarrollo o infraestructura, entre otras. Todas con criterio sectario, sólo para sus favorecedores, siendo presidente de todos los colombianos y de todo el país -Ver el caso de vías 4G y agencia minera en Antioquia-.

En realidad, el balance es muy pobre en términos de realización, pero muy fecundo en la radicalización de la polarización que atraviesa el país desde el proceso de paz en el 2016, firmado por el presidente Juan Manuel Santos, al violar el plebiscito donde ganó el no, pero imperó el sí. Esa polarización ha hecho evidencia en el país de dos corrientes de opinión con ideas políticas, económicas y sociales diferentes, antagónicas, y verdaderamente dos polos, para decirlo en forma breve: el progresismo (genéricamente conocido como el Petrismo, movimiento de izquierda radical) y el centrismo (las opiniones contrarias que votaron el 29 de octubre en la elección regional de gobernadores y alcaldes, conocidas como tendencias de centro o centristas). Veamos las diferencias fundamentales: (ver cuadro página siguiente):

En un país fuertemente polarizado entre esas mismas tendencias, de centro o de izquierda, la confrontación política es más dura, porque no hay punto de encuentro entre esas corrientes de opinión y de acción, y, según la elección del 29 de octubre, con la representación dividida y particionada para el Congreso, entre muchos grupos, ninguno de ellos con mayorías decisorias, se avecina un período de un gobierno negociando (“enmermelando”) a los congresistas de los diferentes movimientos, para buscar las mayorías que le permitan avanzar en los proyectos e iniciativas que se presenten al Congreso.

Las diferencias de enfoque y de principios entre estas dos corrientes políticas son tan abismales que estamos hablando de dos países distintos, con resultados económicos, políticos y sociales muy diferentes. Basémonos en la experiencia para calificarlas. Para mencionar algunos casos en Latinoamérica, las economías estatistas, centralizadas y autocráticas del progresismo de izquierda han sido un fracaso en toda la región, basta mirar algunos de los vecinos, como Argentina (antes de Milei), Venezuela, Nicaragua o Cuba. Con razón al progresismo otros lo llaman el “pobresismo”. Por ejemplo, los migrantes masivos salen de esos países para llegar a USA, Estado democrático y con libertad privada por excelencia. Por el contrario, las economías abiertas a la inversión y a la propiedad privada, sin intervencionismo estatal, han generado resultados muy importantes como en Costa Rica, Panamá, la propia Colombia-hasta ahora- y hasta la llegada de los movimientos socialistas y progresistas, como lo ha sido Chile, modelo de progreso social y económico antes de su estallido social, el cual no terminó por reformar su constitución.

LAS DIFERENCIAS

Tema

Petrismo – de izquierda o progresismo

Centrismo

Rol del Estado democrático, con constitución política y con instituciones ejecutivo, legislativo y judicial

Tendencia a un fuerte control de todo el sector público, el Estado, por parte del gobierno, injerencia en todas las ramas del poder y de los órganos de control.

Independencia entre poderes del Estado, ejecutivo, legislativo y judicial separados

Gestión económica, política y social

Estado interventor en toda la gestión económica, política y social privada y pública

Sector público y privado diferenciados en la gestión económica, política y social

Actividad y Propiedad privada

Tendencia a nacionalizar o estatizar sectores y sus recursos, tales como los sociales: salud, educación, pensiones, como también, cámaras de comercio, ONG sociales, etc.

Libertad de iniciativa, de empresa y de inversión privadas

Política general

La estatización

La privatización

Inversión extranjera y sectorial

Con restricciones o prohibiciones por cambio climático y medio ambiente

Con apertura, pero con normas especialmente de protección al cambio climático.

 

Los primeros países citados hicieron un cambio hacia el estatismo y la autocracia de su estructura económica, política y social, desde un estado democrático, con economía y propiedad privadas, y con división de poderes y hay que ver lo mal que les ha ido. Una experiencia que nos debe quedar en la mente. Los segundos países, por el contrario, han tenido progresos, libertades, inversión pública y privada, y democracia, con mejoramiento paulatino de sus niveles de vida y cada vez mejor calidad en sus condiciones de bienestar. Hay problemas por superar y oportunidades por realizar, claro, pero se van logrando paulatinamente.

El modelo de Petro, claramente socialista y autocrático, autocalificado como el progresismo, conduce, además, a que los ciudadanos esperen, especialmente los más pobres, el estado de bienestar por cuenta de “los más ricos", a quienes se les impondrán cargas fiscales excesivas para subsidiar a los demás, a través de un gobierno intervencionista en la actividad pública nacional, regional y local y en la privada en todos los sectores de la economía. Pura lucha de clases. Con este enfoque político de subsidios habrá ciudadanos zánganos y otros productivos.

Pero los problemas del modelo de Petro no terminan allí, él quiere cerrar la economía, acabar con la economía petrolera, apropiarse de las pensiones privadas, acabar con la independencia del Banco de la República, revisar los Tratados de Libre Comercio, estatizar los servicios que antes se privatizaron y así sucesivamente, un verdadero caos económico, político y social. Muchos años de retroceso, no de progreso.  En consecuencia, lo que no debe cambiar en la orientación de Colombia es el modelo democrático y con libertad privada que ya tenemos, el cual ha imperado desde los albores de la independencia, buscando, eso sí, superar cada vez más las limitaciones en su desarrollo, con nuevas oportunidades para beneficio de todos y especialmente en favor de los más pobres a partir de su educación y la capacitación. El crecimiento y el desarrollo económicos les permitirán a todos los ciudadanos capitalizar sus propias oportunidades y favorecer condiciones de mayor equidad.

 

domingo, 4 de junio de 2023

EL GOLPE BLANDO

 Comentario 05/06/2023

 

EL GOLPE BLANDO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En razón al estilo de confrontación permanente del presidente Gustavo Petro a través de su Twitter, con mensajes diarios de agresión, rechazo, ataque, desafío o descalificación de las opiniones contrarias, que diferentes medios y líderes de opinión manifiestan sobre su obra de gobierno, de su ideología, de su estilo y/o de su pobre ejecución, se ha establecido un ambiente de agudización en la polarización política entre petristas y antipetristas, cada vez más pugnaz y, en ocasiones, con voces verdaderamente altisonantes. Todo esto es lo más ajeno a la concordia ciudadana y el buen gobierno que debe pregonar una administración elegida para procurar el progreso y bienestar de todos los colombianos, independientemente de su color o convicción política. El estilo de gobierno del presidente Petro no favorece el concierto de las fuerzas políticas, empresariales, sociales y ciudadanas del país, por el contrario, su talante autocrático, autoritario, imperativo y dogmático, lleno además de populismo, se convierte en un constante motivo de confrontación y de pérdida de su popularidad de menos del 35% que unos meses atrás era de cerca del 55%-60%.

Pues bien, y para citar el hecho más reciente, a través de su cuenta de Twitter, el presidente Gustavo Petro manifestó que, según él, se le ha estado quitando poder de voto a los congresistas del Pacto Histórico mediante “decisiones administrativas”, refiriéndose a ello como un 'golpe blando', como es el caso de la perdida de la calidad de congresista del expresidente del Senado, el influyente Roy Barreras y de la controversia en la elección del Contralor, Carlos Hernán Rodríguez, por vicios de procedimiento en su elección, atribuibles al mismo Barreras y al presidente de la Cámara, David Racero. O el caso de Alex Flórez, senador del pacto histórico, suspendido temporalmente por la Procuraduría por hechos bochornosos contra la policía en un hotel en Cartagena. Todos ellos miembros connotados del grupo político del Pacto Histórico y de la entraña del presidente.

Cualquier manifestación de oposición o contradicción con la opinión del presidente es considerada por él, los miembros de su gobierno o sus correligionarios políticas como parte del “golpe blando”, de una persecución no justificada a los miembros de su partido, lo cual, en realidad, es una diferencia de opinión y no una manifestación de “golpe bajo”, entendido este como el deseo de tumbar su gobierno y sustituirlo por otro, sin definir cuál o cómo. Los del pacto histórico controvierten hasta con su propia sombra y continuamente incitan a las “calles” para buscar la aprobación que no encuentran en el Congreso o en las Cortes donde deben tramitar sus iniciativas no en balcones, plazas y calles.

Hay un error fundamental en los miembros del gobierno al considerar que la elección del presidente Petro, habilita como conveniente y aprobado para el país las propuestas de su campaña, las reformas de su gobierno y las iniciativas sociales que trata de poner en marcha, sin consultar las capacidades, necesidades, realidades y conveniencias del propio país o de otros sectores de la opinión.

Igual que cualquier otro gobierno, el de Petro debe tramitar, por los cauces institucionales y dentro de la constitución y las leyes, las iniciativas que quiere volver realidades en el desenvolvimiento del país y contar con las mayorías para su aprobación. Muy tempranamente el propio Petro deshizo la Coalición de Gobierno que había creado con los partidos Liberal, de la U y Conservador, ahora no tiene “maquinaria “ en el Congreso y se siente desesperado para el trámite de sus iniciativas, acudiendo a acciones de “lentejismo” (oferta de beneficios o prebendas individuales a cambio de aprobación de sus iniciativas) con los miembros de los partidos, cuando los directores de los mismos grupos políticos le han dado su opinión de calificarse como partidos independientes y de tener convicciones contrarias a lo que quiere imponer Petro, obrando en comunión con los partidos de Cambio Radical y del Centro Democrático que están firmemente en la oposición al gobierno, como es su derecho constitucional.

Lo mismo ocurre con el visto bueno que la Corte Constitucional o el Consejo de Estado deben impartir a las nuevas leyes o a las acciones de gobierno, respectivamente, así como las posiciones opuestas, constitucionales y legales, de la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría. Para el gobierno Petro estos son requisitos accesorios, que no deberían limitar su ímpetu autoritario y autocrático de gobierno y la aprobación inmediata de sus iniciativas. Tremendo lio para que Petro y sus funcionarios entiendan que la constitución política de Colombia consagra la independencia de poderes y la no injerencia de unas sobre otras ramas del poder, pero con el estricto cumplimiento de lo mandado por la Constitución. Además, la existencia de organismos independientes de investigación y control como la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría tampoco son bien aceptados y acatados por Petro, como se ha dicho.

Es casi inverosímil, por ejemplo, que el presidente afirme que los detenidos de la primera línea por los destrozos ocasionados en bienes públicos, privados, a los empresarios o a la propia ciudadanía en las manifestaciones sociales en los años anteriores, corresponden a una decisión inopinada de la Fiscalía y/o la Procuraduría, cuando han sido condenados por los delitos cometidos y por sentencias de jueces de la república. Él, Petro, se comprometió en campaña a liberarlos y ahora que ve que no lo puede hacer, busca culpables por otros lados, ya que es uno de sus estilos favoritos: o mentir, en unos casos, o desplazar las culpas a terceros dentro o fuera del gobierno, en otros casos, nunca será el directo responsable de nada, aunque todo lo decide en su estilo personal y de gobierno.

La pérdida de popularidad y la falta de aprobación de sus proyectos, está conduciendo al actual gobierno a una situación de desespero que se verá agravada en las elecciones municipales y departamentales que se realizarán en el segundo semestre, en las cuales creo que habrá un verdadero plebiscito con una votación contraria a la corriente de Petro, por su ineptitud, pocas realizaciones y mal gobierno. Este no será un golpe blando. Será un golpe duro para su gobernabilidad y credibilidad. En el pasado el presidente de México no encontró respaldo en un plebiscito para su reafirmación, Chile y España ya le han dado la negativa recientemente a las iniciativas de la izquierda radical, así puede ocurrir en Colombia también.

lunes, 1 de mayo de 2023

HABEMUS PETRO

 Comentario 02/05/2023

 

HABEMUS PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Cuando se nombra un nuevo papa de la iglesia católica en Roma, el anuncio de su nombramiento por el colegio cardenalicio informa que “habemus papam”, lo cual significa que un nuevo papa ha sido elegido, para dirigir la iglesia católica como representante de Cristo en la tierra, y, por dogma religioso, se le concede la llamada infalibilidad en los temas de la iglesia, es decir, lo que el papa diga debe creerse por fe y debe aceptarse como verdad para la iglesia. Se dice, entonces, que el papa habla ex cátedra.

Pues bien, el presidente Petro, a más de su ideología de izquierda radical (progresista, como suelen autodenominarse), exhibe un talante autoritario y dictatorial, bastante intervencionista e imperativo, como si hablara también ex cátedra, en lo “divino y lo humano”, lo cual no favorece la concordia necesaria para el buen gobierno.  De hecho, debe recordarse que él ganó por un número pequeño de votos (50,4% Petro, 47,3% Hernández), sin embargo, su compromiso institucional, de acuerdo con la propia Constitución de la República, es gobernar para todos los ciudadanos, sean de su color político o contrarios a sus motivaciones ideológicas. Él fue elegido para gobernar, y es lógico que lo haga con los principios que defendió durante su campaña, entendiendo que su mandato no es de grupo político sino de Estado y nación, donde deben ocupar un lugar los diferentes pensamientos y conductas de los colombianos. Veamos algunos de los eventos recientes de su actuación imperativa:

  • Intervención en asuntos políticos o judiciales internos de otros países, como lo ha hecho con temas de Venezuela, Chile, El Salvador, Guatemala o Perú, por ejemplo, donde sus afirmaciones promueven su ideología o convicciones propias, sin respeto por la sagrada conducta de la no intervención en los asuntos, leyes y decisiones judiciales internas de otros países.
  • Imponer al mundo un cambio frente al combate al narcotráfico, desde la erradicación de cultivos hacia la interdicción de las bandas, como si el país fuera la verdad revelada en esta materia, sin considerar la complejidad de los problemas que causa la no erradicación y sustitución de los cultivos, lo cual indudablemente está favoreciendo el crecimiento acelerado en el número de hectáreas de cultivos en Colombia ( ya se habla de más de 300.000 hectáreas y pronto tendremos cultivos hasta en los techos) y, además, bajo la premisa de regularizar el uso recreativo de las drogas, con consecuencias insospechadas desde el punto de vista de la afectación a la sociedad.
  • En materia de exploración y explotación de hidrocarburos su posición consulta criterios ideológicos, pero va en contravía de los intereses, posibilidades y necesidades del país para lograr un tránsito apropiado hacia energías limpias, lo cual es una compleja solución que compromete tiempo e inversión. Cero fracking, cuando tiene un reconocido uso y efectividad sin daños al medio ambiente en países más desarrollados. Al paso que vamos, agotaremos nuestras reservas de petróleo y gas hoy disponibles para 8 años, y, ¿luego qué seguirá para el país sin tener disponibles y activas en toda la economía las energías limpias sustitutivas?
  • Tratar de imponer en la ONU y en Colombia sus criterios como los únicos válidos y merecedores de reconocimiento y actuación, en materias como el cambio climático.
  • Su intención es la de modificar sistemas de alto contenido social, con un criterio estatista, asistencialista y populista (demagógico), como lo pretende hacer con las reformas a la salud y a las pensiones, las cuales hoy funcionan bastante bien y producen enormes benéficos a los ciudadanos, aunque sean susceptibles de mejoramiento, modernización o actualización, como ocurre con todo tipo de organizaciones humanas sometidas continuamente a cambios de carácter legal, tecnológico o ciudadano. De hecho, sus anunciadas reformas lo que pretenden, en el fondo, es la estatización de la decisión y la acción en muchos sectores y actividades de la economía para pasar a ser influenciados por su conducta autoritaria e intervencionista. Por el mismo camino va la reforma laboral, con un carácter redistributivo y reivindicativo, con afianzamiento sindical de por medio, sin promover la generación de empleo y la superación de la informalidad.
  • En el tema del medio ambiente tiene una obsesión por la defensa del entorno natural a ultranza, sin medir que la ciencia y la tecnología cada vez más nos permiten el uso de los recursos naturales y su protección y renovación, evitando su afectación permanente y el efecto invernadero que produce el cambio climático.
  • La paz total es un concepto loable, por sí mismo no admite discusión como tema de interés nacional, sin embargo, la Paz a cualquier costo nunca será bienvenida, ni perdurable, y puede volverse la gran fuente de impunidad y nuevas violencias.
  • La negociación con grupos criminales para obtener su desarme, a partir de otorgarles benéficos jurídicos y la no aplicación de conductas penales o el no combatirlos por las fuerzas policiales y militares hará proliferar el concepto de “Ser pillo paga”.
  • Cambiar las reglas de la extradición para buscar beneficios para el país con los dineros de los narcotraficantes tampoco es un principio sano, prácticamente es el famoso “interés, ¿cuánto valés?”
  • La conducta sinuosa frente al rol constitucional de las fuerzas militares y de policía y su desmantelamiento gradual, nos llevan a un camino con final muy oscuro.
  • La liberación de participantes en las manifestaciones sociales, acusados de graves afectaciones a los bienes públicos y privados, a los propios ciudadanos y a la economía, es una clara intromisión en el campo de la justicia.
  • El nombramiento de personas no vinculadas con la carrera diplomática en cargos de esta especificación en el exterior parece más un pago de favores políticos que acciones de buen gobierno.
  • Restablecer relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela sin condiciones y sin verificar que ha sido patrocinador de los movimientos guerrilleros en Colombia, gran causante del éxodo de los venezolanos y de la expropiación de sus recursos por parte de la camarilla política que la gobiernan, todo lo cual ha afectado los intereses comerciales y de seguridad del país, parece más un favorecimiento ideológico que una real medida de progreso y bienestar para los dos países y sus fronteras comunes.
  • Su influencia en la dirección de gremios y asociaciones privadas del país es una clara injerencia del Estado en lo privado. El último bochornoso caso es el de la Federación Nacional de Cafeteros, donde promovió la salida de Roberto Vélez, el anterior gerente y rechazó el nombramiento unánime y autónomo de Germán Bahamón, el nuevo gerente.

En fin, en la forma en que vamos, Habemus Petro para rato, con su talante dogmático y casi que, con su pretensión de hablar con la infalibilidad de los Papas romanos, en los asuntos del Estado y del Gobierno, para pasar por encima de los ciudadanos que no lo favorecen, del ordenamiento jurídico y del marco institucional del país. Aunque él manifieste que su mandato durará cuatro años, lo que está haciendo tendrá su influencia y la de su grupo político o sus aliados “lentejistas” por muchos años. Pobre Colombia con el “pontífice” de Petro y su obstinación para gobernar a todos los colombianos con ideología radical y no con buen gobierno y políticas de Estado adecuadas. Con razón su imagen favorable decrece día a día en las encuestas de opinión.

sábado, 6 de agosto de 2022

LA PAZ GRANDE

Comentario 08/08/2022

 

LA PAZ GRANDE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Bajo el concepto del llamado perdón social propuesto por el Gobierno del presidente Gustavo Petro y su propósito de dar cumplimiento total al acuerdo de paz del 2016 suscrito por el presidente Juan Manuel Santos con las FARC, los cuales son parte muy sustantiva del plan de gobierno del nuevo mandatario, para el logro de la denominada paz grande o paz total, se presentan una serie de inquietudes que vale la pena comentar. Precisamente, ¿qué significa y cuál es el contenido y alcance de esa paz grande o paz total? Muchas inquietudes surgen después de ver el disfuncional, inequitativo y poco favorable para el país proceso de paz de Juan Manuel Santos, fundamentado, supuestamente, en el rescate de la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición y centrado en las víctimas. ¡Qué bonito suena, pero que incumplido está!

Desde el 2016 el país está a la espera de que esas promesas se cumplan, pero nada. La verdad muy escasa, muy esquiva e incompleta, de un sólo lado en lo fundamental. Según esa verdad, revelada por la Comisión de la verdad presidida por el padre Francisco de Roux, los culpables esenciales de las situaciones de violencia que ha atravesado el país frente a las guerrillas y la población son el Estado y sus instituciones, especialmente el ejército y la policía. Parece que algo tienen que ver las guerrillas y los otros narcotraficantes, pero sólo algo, o sea que los secuestros, las violaciones, lo asaltos, los bombardeos a poblaciones, las tomas guerrilleras, las guerrillas urbanas, las extorsiones, el abigeato, el reclutamiento de niños, la matanza de policías, etc., etc., poco cuentan. Y, también, todo el tema del narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y de personas, etc., etc., parece que tampoco tiene mucho que ver.

Lo que se ha hecho de justicia transicional por la JEP o la ordinaria por los organismos tradicionales frente a la guerrilla es nada o muy poco, la JEP lleva casi 6 años, sin fallos condenatorios y, al final, para poner penas alternativas, simbólicas o restaurativas, tiempo sobra, ya veremos que la justicia no obra. El nuevo gobierno está hablando de una nueva y extraña palabra, “acogimiento”, para preparar el terreno para beneficiar los participantes de todo tipo de violencias en los nuevos procesos de la paz grande. Lo que veremos es que el apaciguamiento de ellos se traduce en el sometimiento del Estado de derecho, de la justicia, de las instituciones y del código penal, o sea del pueblo colombiano.

El otro tema que se pregona, la reparación, es como el gran ausente, ¿dónde están las grandes fortunas de las FARC para la reparación de las víctimas?, apenas migajas. Ahora resulta que después de todos los lucrativos delitos que cometían y siguen cometiendo, son unas “pobres viejecitas, sin nadita que comer”, vaya cuento tan mal contado para engañar al país, donde, en la práctica, se les han legalizado sus bienes y diestramente se les ha hecho un lavado camuflado de esos activos, ya que impuestos tampoco han pagado. Las víctimas, además, por ningún lado.

De la no repetición es mejor no hablar, porque la repetición es el “pan nuestro de cada día”, dirán que son las disidencias, “chicos díscolos y desobedientes”, ¿puede creer el país que unos y otros, desmovilizados y activos, no están conectados?

En contrario sentido, el Estado ha hecho ingentes esfuerzos por el cumplimento de los acuerdos y por otorgar las mejores condiciones posibles a los desmovilizados en educación, salud, vivienda, territorios de cultivos lícitos, etc. Además de las famosas curules de paz para los “soberanos” del secretariado, ahora pontífices de la paz, la concordia y la moral. Mucho se les ha dado, pero poco se ha recibido de parte de ellos, apenas unas breves y apesadumbradas declaraciones, pero no se les ve el arrepentimiento por ningún lado, felices con lo que han logrado a su favor. Sin embargo, se quejan de que no se ha cumplido el punto 1 del acuerdo y que este es vital para lograr la paz grande, la paz total, especialmente en el campo. Efectivamente, el meollo del llamado incumplimiento del Estado del acuerdo FARC-Santos, radica en el punto 1 del mismo, recomendado también por la Comisión de la Verdad, en el cual se pactó la llamada reforma rural integral, bajo los siguientes principios:

El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía. Ya que una verdadera transformación estructural del campo requiere adoptar medidas para promover el uso adecuado de la tierra de acuerdo con su vocación y estimular la formalización, restitución y distribución equitativa de la misma, garantizando el acceso progresivo a la propiedad rural de quienes habitan el campo y en particular a las mujeres rurales y la población más vulnerable, regularizando y democratizando la propiedad y promoviendo la desconcentración de la tierra, en cumplimiento de su función social.

¿Será esto mismo lo que han pregonado Petro, su Vice y su ministra de agricultura?, cuando afirman que cumplirán a cabalidad el acuerdo de paz. Parece ser que sí, pero ¿de dónde saldrán los recursos para apropiar esa tierra que quieren distribuir? Ante un déficit fiscal significativo, un sobre endeudamiento del Estado y otras necesidades apremiantes, en pobreza, salud, educación, vivienda, bienestar, infraestructura y desarrollo, ¿cómo priorizar? Todos los alcaldes municipales están con la “coquita” lista para recibir los beneficios tangibles del nuevo gobierno, ¿entonces?

La amenaza, hasta ahora, según la ministra de Agricultura, es solucionar la redistribución rural prometida con nuevos impuestos a las propiedades agrícolas, bajo el concepto de baja productividad, con una fórmula de compra (“expropiadora”), si no los paga el propietario actual. En anticipación de todo esto ya hay colonos invadiendo en varias propiedades de predios productores de caña de azúcar en el norte del Cauca y el sur del Valle, porque se va a estimular la formalización, restitución y distribución equitativa y el acceso progresivo a la propiedad rural de quienes habitan el campo. Esto no es una reforma agraria, es una expropiación agraria, por encima de los derechos de las familias propietarias, legítimas tenedoras y productivas cultivadoras, de esos campos agrícolas. Así empezaron las expropiaciones de Chávez en Venezuela, al principio con algunos bienes y luego con todo tipo de activos, propiedades y derechos.

Si la condición de la paz grande es de nuevo “perdonar” los delitos (no verdad, no justicia, no repetición y no reparación), prometer la no extradición, no combatir el narcotráfico y por otro lado hacer una reforma rural integral como la sugerida, el país va a pasar momentos de extrema tensión social y su Constitución e Instituciones y los derechos de muchos ciudadanos serán arrollados por la Paz Grande. Ser pillo sí pagará. ¿Será que en esta ocasión nos llamarán también enemigos de la paz, por pensar de esta manera?


miércoles, 29 de junio de 2022

EL IDEARIO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 

Comentario 29/06/2022

 

EL IDEARIO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Según el artículo primero de la Constitución Política de Colombia de 1991, somos una nación democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. Si bien la democracia participativa y pluralista en Colombia salió fortalecida en las anteriores elecciones a la presidencia de la república el 19 de junio pasado, con una votación no obligatoria del 58% del censo electoral, lo cual es una muestra innegable de la convicción de los ciudadanos sobre el mandato popular, se imponen algunas reflexiones sobre lo que está sucediendo, no sólo en Colombia sino en muchos países vecinos y aún en otras latitudes.

Lo primero es reconocer el descrédito de la democracia como modelo económico y político, pero el problema no está en ese modelo, dado que, aunque es constitucional en la gran mayoría de los países latinoamericanos, no es bien aceptado en el momento actual pues ha generado un profundo desencanto en los últimos años debido a la clase política, los partidos políticos y las instituciones que nos han gobernado, los cuales han prometido el “oro y el moro”, con la oferta reiterada de oportunidades de progreso y bienestar para todos, lo que en la práctica no se han realizado. Por el contrario, lo que los ciudadanos ven todos los días es la corrupción, el clientelismo, la politiquería y el amiguismo, en ocasiones el nepotismo, y en la gran mayoría de las veces el despilfarro de los fondos públicos. De hecho, algunos medios de opinión, a través de encuestas ciudadanas, han evidenciado este desencanto, con porcentajes muy altos de rechazo, sobre los partidos políticos tradicionales y los órganos de decisión y control, con cifras del 70% u 80 % de favorabilidad negativa, fenómeno especialmente notorio en las personas más jóvenes.

Ni hablar de las campañas políticas, agresivas, desafiantes, llenas de odio y descalificación a los contrarios, se impuso la maledicencia antes que el programa, destruir el contrario, votamos con emociones negativas y con miedo, no con entendimiento o con la debida reflexión, los candidatos no nos lo permitieron. Las emociones fueron muy negativas, muchos votos anti-candidatos y no pro-candidatos. Había claramente una derecha y una izquierda, el centro se fue agotando y se dirigió a los extremos. De nuevo el país dividido en dos mitades con pensamientos, ilusiones y razones diferentes. El Estado totalitario de izquierda contra la democracia liberal de derecha. Ganó el primero con un precario margen del 3%, suficiente para ganar, pero no para asegurar la adecuada gobernabilidad.

Hábilmente el ya nombrado presidente Gustavo Petro, el mismo día de su elección citó a todos a un acuerdo de unidad nacional, bienvenido en medio de la confrontación radicalizada con la votación, pero se le olvidó decir sobre qué ideario nos uníamos, el suyo o el que integra el pensamiento del 100% de los colombianos o sea un ideario más de centro que de extremos, donde todos quepamos. De hecho, el mismo Petro ha estado mitigando sus propuestas para ver si esos sapos sí se pueden tragar, porque la política de no explotación de hidrocarburos, el cierre de la economía, los subsidios a troche y moche, la reforma tributaria para $50 billones más de recursos para el Estado por año, la intervención en la economía privada, entre muchas otras que deben calificarse como excéntricas, no pasan por las mentes de ese otro 50% de los colombianos que no votaron por él. Y no pasarán por la mente de sus propios copartidarios, el otro 50%, cuando se den cuenta que son imposibles de cumplir por ser descabelladas, impracticables, desfinanciadas o inverosímiles. Ya veremos qué sucede con el rosario de promesas incumplidas a todo lo largo y ancho del país. Una nueva desilusión más frente a la clase política, que surge del que iba a combatir las malas prácticas de la clase política tradicional.

Pero lo más inverosímil no es que Petro proclame a los cuatro vientos su ideas populistas y demagógicas, lo verdaderamente increíble es ver a todos los partidos políticos, quienes no lo apoyaron en su campaña, ahora haciendo fila para que los acepten en la unidad nacional, es decir en las mismas prácticas de corrupción y clientelismo que Petro decía que iba a combatir. No se sabe aún cuáles son los propósitos centrales y nacionales de la unidad nacional, pero ya están allí, eso no importa, sí la burocracia, las prebendas y los beneficios políticos y económicos. La convicción ideológica de estos partidos en sus principios y en su ideario se destiño muy rápidamente, con razón el público nos lo cree, se merecen el 80% de desaprobación. De destacar, en sentido contrario, la conducta del Centro Democrático, quien ratificó su oposición al nuevo gobierno, haciendo honor a su ideario y teniendo respeto por los votantes que no apoyaron a Petro.

Acuerdos políticos siempre los ha habido y siempre los habrá, y algunos han sido oportunos y necesarios, como lo fue el del Frente Nacional para mitigar la violencia partidista y aclimatar la democracia, por ejemplo, pero continuar con la vieja política clientelista, ávida de contratos, cargos, burocracia y connivencia política, nos llevará a una ruptura aún mayor frente a la credibilidad en la democracia, en los partidos políticos y en la clase política, con honrosas excepciones, claro. Pero, y, además, ver muchos de los políticos tradicionales de ese corte que han figurado en el país desde muchos años atrás como verdaderos lagartos y clientelistas, y en las más inverosímiles combinaciones políticas, no augura nada bueno para el famoso cambio pregonado por Petro en la campaña.

Si bien la economía colombiana ha demostrado una gran resiliencia frente al contexto internacional de crisis económica y al particular de la pandemia del Covid en el país, con un excelente crecimiento del PIB, sectores productivos en recuperación, disminución del desempleo, amortiguamiento de la pobreza, buen nivel de subsidios para los más pobres, importantes presupuestos públicos para la salud, la educación y la vivienda, crecimiento en el consumo y en la inversión nacional e internacional. En sentido contrario, el mundo entero está enfrentando un escenario de bajo crecimiento con alta inflación (estanflación), altas tasas de interés de los bancos centrales, escenario de guerra Ucrania - Rusia, ruptura en el comercio mundial, problemas en las cadenas logísticas y graves crisis políticas. Probablemente no estamos lejos de una verdadera recesión mundial la cual, por supuesto, también afectará a Colombia, a lo que se suman nuestros inveterados problemas de narcotráfico, guerrillas, corrupción, politiquería y fuerte polarización.

No es bueno el momento actual y es muy incierto el futuro que nos espera, más en un cambio de gobierno desconocido en sus reales intenciones, después de treinta años de vida política pregonando lo contrario de lo que ahora se propone. Los camaleones cambian su color, pero no su forma y no dejan de ser camaleones, aunque momentáneamente modifiquen su piel. La experiencia del socialismo en Latinoamérica deja una estela de pobreza y frustración enormes, ojalá no suceda lo mismo en Colombia.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...