Comentario 14/07/2026
LA
SATISFACCIÓN DE VIDA
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
La
satisfacción de vida no es sólo tener momentos de felicidad, es mucho más que
eso; es tener agrado, seguridad y confianza con la vida que tenemos, es una
sensación de plenitud, sin dejar de reconocer que existen problemas y
limitaciones; sin embargo, pesan más los factores positivos que los negativos.
Así,
factores tales como la seguridad económica, las relaciones personales, el
sentido de propósito, la libertad individual, el acceso a espacios verdes y una
vida sexual satisfactoria son frecuentemente mencionados por los estudiosos de
la conducta humana como los de más peso para tener satisfacción de vida. Entre
esos factores, un estudio sobre el desarrollo de adultos de la Universidad de
Harvard corroboró que lo más importante para vivir más y mejor no es el dinero,
ni el éxito, sino tener relaciones cercanas.
En
estudios sobre satisfacción de vida realizados en los últimos años, las
naciones escandinavas aparecieron en los primeros lugares de la lista de 137
países. Finlandia salió en el primer puesto, seguida por Dinamarca e Islandia.
Los siguientes siete puestos fueron para Israel, Países Bajos, Suecia, Noruega,
Suiza y Luxemburgo.
¿Cómo
puede ser que los países del norte de Europa, donde la gente sonríe tan poco y
se congela del frío, sean los más felices del mundo? Los altos ingresos y el
Estado de bienestar en estos países son elementos importantes, pero se les
suman la buena salud de la gente, los bajos niveles de corrupción y la intensa
vida comunitaria, así como el trabajo voluntario que hacen las personas. Todo
esto les da a los nórdicos un sentido de propósito y una mayor satisfacción de
vida. Por cierto, los altos niveles de ingreso no garantizan la felicidad de
los países, pero son un factor muy importante. Eso no quiere decir que, si se
aumenta el ingreso, automáticamente se aumente la felicidad.
No
es casual que en los países escandinavos la gente pague los impuestos más altos
del mundo y al mismo tiempo sea la más feliz. Según informes diversos, los
nórdicos, a diferencia de nuestros países, por lo general confían en el
gobierno, en los políticos y en los expertos. Los escandinavos están dispuestos
a pagar impuestos altísimos sin protestar porque reciben buenos servicios de
sus gobernantes. No en vano, Dinamarca es —junto con Nueva Zelanda— el país
menos corrupto del mundo, según el ranking de percepción de corrupción de 88
países hecho anualmente por Transparencia Internacional. Los países más felices
tienden a ser aquellos en que la gente no teme ser timada constantemente por su
gobierno o por sus conciudadanos.
Veamos
algunas de las principales características de los países nórdicos para que
comparemos con nuestras realidades y aprendamos algunas lecciones:
Los
países nórdicos —Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia— conforman un
modelo singular que combina alta competitividad económica, estados de bienestar
universales, instituciones políticas sólidas y sociedades altamente
cohesionadas. Este equilibrio entre eficiencia económica y equidad social los
ubica sistemáticamente entre los países con mayor bienestar, menor desigualdad
y mayor confianza institucional del mundo.
- En lo
económico, operan bajo un modelo de capitalismo coordinado entre lo
público y lo privado, con mercados abiertos, políticas industriales
activas, alta productividad y una fuerte inversión en educación,
innovación y transición energética. Su carga tributaria es elevada, pero
financia servicios universales de alta calidad.
- En lo
político, son democracias parlamentarias estables, con baja corrupción,
alta participación electoral y una cultura de negociación tripartita entre
el Estado, los sindicatos y las empresas. La confianza interpersonal e
interinstitucional es un activo central.
- En lo
social, destacan por su igualdad, movilidad social, educación pública de
excelencia, salud universal, igualdad de género y una cultura basada en
cooperación, pragmatismo y responsabilidad colectiva. La movilidad social
es el grado en que las personas pueden mejorar su nivel educativo,
ingreso, ocupación o estatus social respecto al de sus padres o respecto a
su propia situación pasada, y en los países nórdicos este factor tiene
mucho peso en el progreso de las personas.
El
modelo nórdico demuestra que es posible combinar crecimiento económico,
innovación, cohesión social y sostenibilidad ambiental, convirtiéndose en un referente global
para países que buscan fortalecer su contrato social y su competitividad.
El
modelo nórdico demuestra que la competitividad económica y la equidad social no
son objetivos opuestos, sino complementarios. Su éxito se basa en tres pilares:
- Estados
capaces y eficientes,
- Mercados
dinámicos e innovadores,
- Sociedades
cohesionadas y confiadas.
Este
equilibrio les permite enfrentar con mayor resiliencia los desafíos
contemporáneos, tales como: transición energética, disrupción tecnológica,
envejecimiento poblacional y polarización política. Esperemos que el nuevo
gobierno de Abelardo de la Espriella aplique en Colombia muchos de estos
conceptos y, ojalá, todos.