Comentario 19/05/2026
LA
ESTABILIDAD POLÍTICA Y LA GOBERNABILIDAD
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
En
los últimos años, las conductas políticas del país han cambiado, lo cual ha
generado un escenario de polarización, de inestabilidad y de falta de
gobernabilidad, debido, principalmente, a la debilidad del ideario político de
los partidos tradicionales, la aparición de nuevos intereses de movimientos
populistas y la insuficiente coordinación del ejecutivo ante un legislativo y
judicial independientes, como consagra la constitución. Sin embargo, el
legislativo y el judicial hoy tienen gran participación en los temas políticos,
no sólo en el hacer de las leyes y en el juzgar sobre su constitucionalidad,
respectivamente.
Por
su parte, el gobierno de Petro ha radicalizado sus posiciones de izquierda y ha
querido imponerlas con un sinnúmero de decretos y reformas, pero con el uso de
estrategias clientelistas a base de mermelada y con un marcado autoritarismo, y
con múltiples acusaciones de corrupción alrededor de su gobierno y de sus
relacionados. Más allá de los votos de las elecciones parlamentarias y
presidenciales para formar acuerdos de gobernabilidad, han podido influir la
actitud política independiente de los partidos y el pertinaz ambiente de
polarización en el Congreso.
Si,
además, analizamos la confrontación política cotidiana (izquierdas, derechas y
centros), en medio del supuesto acomodamiento de un proceso de paz, el cual ha
dejado como resultados elementos de duda en materia de impunidad e ilegalidad
para algunos, todo lo cual atiza aún más la intensa polarización, con sus
consecuencias de choque y confrontación en diversos escenarios, generando una
muy fuerte rivalidad política, también sobre los temas del día a día. Existen,
además, por parte del gobierno de Petro, fuertes ataques al modelo económico,
político y social prevaleciente sobre la libertad de mercado y de empresa, la
propiedad privada, los intercambios económicos y políticos con otros países,
las relaciones del Estado y el sector privado para que sean equilibradas y
transparentes, y la intervención ecuánime del Estado para garantizar el
bienestar social y la seguridad ciudadana. Petro es esencialmente
intervencionista, estatista y autoritario.
A
la confrontación, por razones ideológicas o partidistas, se han sumado las
tensiones por la demanda de condiciones más justas en materia social y por
mayores oportunidades de acceso al crecimiento y al desarrollo económico en
toda la geografía del país. Esto, que es un legítimo derecho y aspiración, se
debería lograr paulatinamente con mayor y mejor crecimiento de la demanda y de
la inversión para favorecer el progreso de toda la economía con beneficio para
todos los ciudadanos.
Ahora,
la demanda y la inversión no son actos sólo racionales de las personas; en
ellos influyen decididamente las percepciones de estabilidad y seguridad sobre
la dinámica del país y sobre su modelo económico, político y social. Si los
consumidores se sienten ante un escenario que continuamente da señales de
inestabilidad, se protegerán aplazando o disminuyendo su consumo. Si los
inversionistas, además, dudan sobre la permanencia del modelo económico o de
las normas que los rigen, se retraerán poco a poco de sus inversiones y de su
avance en proyectos y desarrollos.
El
período electoral vuelve más frágiles la estabilidad y la gobernabilidad del
país, y, si no se canaliza adecuadamente, las confrontaciones políticas se
convertirán en verdaderas rivalidades y la pugnacidad se acrecentará. Por lo
cual se requiere un manejo prudente, transparente y ecuánime por parte del
gobierno en las relaciones interinstitucionales con los partidos políticos, con
los movimientos sociales, con los propios candidatos y con las demás fuerzas
vivas, o, de lo contrario, la afectación podría salirse de cauce, con
consecuencias mayores. Flaco favor le hace al proceso electoral la intervención
en política del gobierno Petro, con favorecimiento a un candidato de su
preferencia, para darle continuidad a su plan de gobierno.
Desafortunada
y adicionalmente, los movimientos políticos que acompañan al Pacto Histórico,
liderado por el presidente Petro, están proponiendo una asamblea nacional
constituyente que reforme la Constitución de 1991, que ha sido una fuente
equilibrada de concordia nacional, luego del amplio consenso político que se
tuvo para aprobarla. El Pacto Histórico ha planteado cambios profundos a la
Constitución de 1991, orientados a reforzar el carácter social del Estado,
ampliar la participación ciudadana y garantizar derechos colectivos, especialmente
en materia de tierra, medio ambiente y justicia social. Pero según su ideario
se buscará la configuración de un modelo de estatización de muchas de las
actividades económicas y sociales, todo lo cual es francamente inconveniente
para el país y su progreso.
Luego
de las elecciones, es necesario que el país regrese a una senda de estabilidad
política y de gobernabilidad, si no se quiere generar una incertidumbre
creciente que anule lo ganado en los diferentes frentes económicos y sociales.
Un ambiente de seguridad y de credibilidad en el modelo económico y político
del país, en sus reglas de juego y en los que lo gobiernan, como el contenido
en la Constitución de 1991, es el mejor escenario para realizar las
transformaciones sociales y económicas que el país y sus ciudadanos merecen. Un
voto de confianza en Colombia, su Constitución, sus instituciones, su modelo
económico, político y social sería una buena señal para el país en estas
elecciones.