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lunes, 3 de agosto de 2026

BIEN IDOS EL POPULISMO Y EL PROGRESISMO

 Comentario 03/08/2026

 

BIEN IDOS EL POPULISMO Y EL PROGRESISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Se avecina el cambio de gobierno, con la despedida del primer mandato presidencial de la izquierda radical en Colombia, representado por el presidente Gustavo Petro, su partido, el Pacto Histórico, y todas las autollamadas organizaciones sociales que lo han acompañado, en realidad más políticas que sociales.

Este gobierno fue en su elección, inclusive, favorecido con la opinión de personas de centro y derecha, bajo la idea de que el país debería conocer un mandato de izquierda y su énfasis social y anticorrupción: “hay que darle una oportunidad a la izquierda”, era lo que se afirmaba. Así que, en la elección de Gustavo Petro, quien, aunque no fue elegido por una mayoría abrumadora de votos, ganó en forma democrática.

Se comenzó con un gobierno con ministros y funcionarios de organismos y empresas del Estado con varios orígenes políticos, en la idea de una gran pluralidad nacional. Sin embargo, esta idea se abandonó rápidamente, para hacer un cambio drástico hacia personas que eran líderes de izquierda, algunos de ellos, claramente desconocidos por las grandes mayorías del país. El país recibió con interés la presencia de gente nueva y desconocida, bajo la expectativa de lo nuevo, lo distinto y, posiblemente, esperaba encontrar personas sin ninguno de los resabios de la clase política tradicional, menos en materia de corrupción. Nadie censura el origen de estas personas, sus etnias o sus convicciones políticas; sin embargo, muchos fueron criticados por su falta de conocimiento y experiencia previa.

La condición de los ministros y funcionarios, salvo algunas excepcionales singularidades, fue desastrosa, demasiados funcionarios llenos de intereses individuales, francamente corruptos y en muchas ocasiones, ineptos; de allí la enorme rotación del gabinete de Gustavo Petro y demás funcionarios públicos, todo lo cual salió caro en términos del logro de un gobierno eficiente y eficaz, enfocado en la solución real de los problemas y con clara decisión de combatir la corrupción. Se afirmaba, en su momento, que el Consejo de ministros era una “jaula” llena de tropiezos, zancadillas, golpes bajos, contradicciones de unos y otros, ataques a diestra y siniestra, etc. En consecuencia, las ejecutorias positivas del gobierno Petro se cuentan en los dedos de la mano y, las negativas, por montones.

Si sumamos a la ineficiencia de estos funcionarios su marcada ideologización por imponer los enfoques políticos, económicos y sociales de la izquierda, tales como la estatización de muchas funciones, la minimización de la empresa privada y el sector empresarial, la nula participación en el gobierno de diversos sectores de opinión como fuentes de mejoramiento y progreso, entre otros factores de mala administración y de una corrupción que brotaba por todas partes. Se radicalizó la administración del Estado, con una gran centralización de funciones y decisiones en Bogotá, minimizando la importancia y el concierto con las regiones y sus soluciones; hubo concentración de poder, minimizando la independencia y la coordinación con las demás instituciones (Cortes, Congreso y Organismos de Control).

Fuera del fenómeno de corrupción y mal gobierno, la no atención oportuna y asertiva de algunos temas de orden nacional ha causado serios reveses y difíciles problemas cuya solución tardará años y, en algunos casos, generaciones, como son los principales que se enumeran a continuación, entendiendo que su origen pudo no ser en el gobierno Petro, pero que su solución fue mal atendida en este mandato, así:

  • Los reveses y los laberintos de la paz total y sus consecuencias en la extensión de los narco cultivos y el narcotráfico. La seguridad, además, se perdió en amplias extensiones de la geografía.
  • Los gravísimos problemas en el sector salud y la famosa insuficiencia en la Unidad de Pago por Capitación (UPC), no corregida, adrede, por su ministro de Salud “estrella” Guillermo Alfonso Jaramillo, por razones ideológicas.
  • Los problemas originados en los sectores de hidrocarburos (especialmente, carbón, petróleo y gas), que han ocasionado un retroceso en la exploración, explotación y comercialización de estos energéticos, por razones ideológicas sobre el cambio climático.
  • La corrupción rampante en muchos de los órganos de gobierno con compromiso de familiares, amigos, relacionados, clase política, funcionarios del Congreso y del propio Gobierno.
  • El déficit fiscal y el endeudamiento público desbordados, por exceso de gasto para “premiar” a sus favorecedores, fenómeno que ha desquiciado las finanzas públicas, con sus consecuencias negativas en la persistente inflación, la revaluación del peso y las altas tasas de interés. De hecho, el riesgo país se ha elevado en este gobierno, conduciendo a recursos cada vez más caros para el financiamiento del Estado.
  • El alza desmesurada en el salario mínimo legal vigente, que desbordó todos los presupuestos y es un estímulo para la inflación que soportan las empresas y las familias.
  • La creación de cargos públicos y las órdenes de prestación de servicios que han ayudado a profundizar el déficit fiscal y el endeudamiento público.
  • Los autodenominados progresismos de izquierda, como el Pacto Histórico en Colombia, son populistas y frecuentemente se acompañan de nacionalismos, es decir, se explota el sentimiento nacional para encubrir los daños que causan a la economía, a las instituciones y a la sociedad, especialmente cuando estos ya son inevitables; así nos ha ocurrido con el gobierno de Gustavo Petro en Colombia.

Tenemos suficientes razones para concluir que el mandato que termina no ha sido afortunado para el país, y colegir, entonces, que “bien idos el populismo y el progresismo de Gustavo Petro y su grupo político, el Pacto Histórico”.

lunes, 30 de junio de 2025

SÍ PODEMOS ENFOCARNOS EN EL PROGRESO DEL PAÍS

 Comentario 01/07/2025

 

SÍ PODEMOS ENFOCARNOS EN EL PROGRESO DEL PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Propuesta para el progreso y desarrollo de Colombia

Para enfocarse en las soluciones que el país necesita, recomendamos que el siguiente itinerario sea analizado por todos los interesados en el progreso y el desarrollo de Colombia. Sin ser excluyente o exclusivo, por supuesto, admite comentarios y otras ideas.

Este es un momento en el que se requiere recuperar la democracia, la institucionalidad y la confianza ciudadana en el gobierno. Para el 2026, Colombia aspira a tener un presidente totalmente distinto, que muestre disciplina, compromiso con las soluciones que necesitan los ciudadanos, que sea sensato y que no tenga rastros de radicalismos ideológicos. Es fundamental recuperar una relación de respeto con el Congreso, las Cortes, los medios, los empresarios y los partidos políticos de oposición.

Desafíos actuales y soluciones propuestas

Tenemos dos males evidentes: la política de seguridad y la llamada paz total, las cuales han fracasado. Hoy lo que ven los colombianos es el fortalecimiento de las estructuras criminales y un debilitamiento de la fuerza pública. Siempre se ha insistido en una política de seguridad integral, que entienda que seguridad y justicia son inseparables. Si no superamos los niveles de impunidad, será muy difícil garantizar la efectividad de cualquier política de seguridad. Es urgente desfinanciar financieramente las estructuras criminales con todos los organismos de inteligencia del Estado. También es necesario recuperar la capacidad operativa, de inteligencia y de contrainteligencia del ejército, la policía y los organismos de investigación.

Creemos en la libertad económica, en el sector privado como motor de desarrollo y de crecimiento, y también estamos de acuerdo con la desregulación, menores controles, restricciones y limitaciones a este sector. Es urgente reducir los impuestos y garantizar la estabilidad jurídica. No se debe perseguir más a los empresarios ni a ningún sector productivo.

Reforma estatal y ética pública

Tenemos un aparato estatal enorme y burocrático; hay que hacerle una poda a la burocracia, el clientelismo, la politiquería y el amiguismo que de ese estado gigante e ineficiente se derivan. Se requiere una cultura ética de la legalidad y el cumplimiento en todo el aparato estatal. Sería ideal que un menor gasto público se invirtiera en educación productiva como motor del desarrollo.

También es fundamental combatir la corrupción a todo nivel, en el sector público y en el privado. A los colombianos la corrupción se les volvió paisaje y muchos creen que no hay forma de erradicarla. A medida que el Estado se reduce y los trámites se digitalizan, es mucho más fácil generar transparencia y reducir significativamente la corrupción. Qué importante sería que en Colombia el sector público y el privado realizaran sendas campañas por el cumplimiento de la ley, el rechazo a la corrupción y la conducta ética de los ciudadanos y de los funcionarios públicos, que permeen a toda la comunidad.

Apuestas económicas clave

Hay que apostarles a los siguientes sectores:

Fortalecer el sector agropecuario es clave: podemos producir los doce meses del año, el agro ha sido el de mejor desempeño y es una ventaja comparativa y competitiva.

Hay que apostarle también al sector minero-energético. La transición energética es importante, pero aún más lo es la seguridad energética. Debe impulsarse la exploración de hidrocarburos y gas, y hay que realizar pilotos de fracking.

Además, se debe impulsar el turismo y el entretenimiento, que son sectores estratégicos, así como las industrias creativas (cine, música, diseño, moda, publicidad, literatura, etc.) donde Colombia tiene un potencial enorme. Lo mismo aplica al sector de servicios (médicos, educativos, informáticos, profesionales, etc.) donde también hay un potencial impresionante.

Estas líneas económicas deberán estar acompañadas de impulsores de competitividad y productividad, como la desregulación, los menores impuestos, la seguridad jurídica y las mejoras sustanciales en infraestructura, conectividad y red vial. Hay que estructurar políticas públicas integrales que impulsen el desarrollo de los demás sectores. El país debe apuntarle a lograr el progreso con el mayor crecimiento de la economía, de las empresas y de los empresarios, lo cual generará nuevas oportunidades para todos los ciudadanos. No debemos depender del sector público para crecer; se requiere un Estado pequeño, pero eficiente, haciendo lo que le corresponde, no tratando de sustituir al sector privado.

Visión internacional y plan de choque

El gobierno de Petro ha obrado con un criterio de afinidad ideológica en la relación con otros países. No se deben manejar las relaciones internacionales con criterios partidistas, sino bajo un criterio basado en los intereses de la nación y en la tradición democrática de Colombia.

El nuevo gobierno debe llegar con un paquete de decretos para reducir el tamaño del Estado y un plan para reactivar y relanzar la economía y el sector privado. Para ello se requiere un acuerdo nacional con todos los gremios, para tener una lista de chequeo con el plan de choque necesario para sacar a Colombia adelante. Lo más importante será enviar señales claras de tranquilidad a los colombianos y a los mercados internacionales, porque hoy hay una gran desconfianza debido al manejo irresponsable de la economía, algo que no habíamos visto antes.

Vamos a recibir un país con problemas serios: crisis de seguridad, sector energético debilitado, endeudamiento público insostenible, sector salud en crisis, las pensiones desfinanciadas y una economía profundamente deteriorada, con un enorme déficit fiscal. Todo eso requiere planes de choque bien estructurados. También hay que convocar a los colombianos alrededor de la seguridad para iniciar, desde el comienzo, una nueva política en esa materia. Es clave que los colombianos vuelvan a creer y a confiar.

domingo, 16 de febrero de 2025

LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES

 Comentario 17/02/2025

 

LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las instituciones de un país son fundamentales para su funcionamiento y gobernabilidad. Estas instituciones pueden variar de un país a otro, pero en general, incluyen:

1. Instituciones de Gobierno: Como el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Estas instituciones son responsables de la administración del país, la creación de leyes, su cumplimiento y la aplicación de la justicia.

2. Educativas: Escuelas, colegios, universidades e institutos de formación técnica, que son esenciales para la educación y formación de los ciudadanos.

3. Instituciones de Salud: Hospitales, clínicas y centros de salud que proporcionan servicios médicos y de bienestar a la población.

4. Instituciones Económicas y Financieras: Bancos centrales, bancos comerciales, bolsas de valores y otras entidades que gestionan y regulan la economía y las finanzas del país.

5. Instituciones de Seguridad y Defensa: Policía, fuerzas armadas y agencias de inteligencia, encargadas de proteger a los ciudadanos y la soberanía del país.

6. Instituciones Culturales y Deportivas: Museos, bibliotecas, teatros, asociaciones deportivas y otros espacios que promueven la cultura y el deporte.

7. Instituciones Sociales y de Bienestar: Organismos y programas que brindan apoyo y servicios a los ciudadanos en áreas como la vivienda, el empleo y la asistencia social.

Estas instituciones, trabajando en conjunto, ayudan a mantener el orden, la prosperidad y el bienestar de un país. Para su buen desempeño, además de ser eficientes y eficaces en el ejercicio de sus labores misionales o funcionales, deben gozar de una reconocida credibilidad y confianza de los ciudadanos y de las demás instituciones. Confianza porque de alguna manera actúan en nombre de la comunidad y credibilidad porque necesitan aceptación en sus actuaciones y resultados. Tal como las propias instituciones, los funcionarios que las dirigen también deben reflejar la majestad de la propia institución, generando a su vez, credibilidad y confianza.

¿Pero qué sucede cuando se pierden la confianza y la credibilidad en las instituciones o en sus representantes?

Primero, digamos que hay muchas causas por las cuales las instituciones pueden perder su respetabilidad, como son: la corrupción, la burocracia, la politiquería, el mal servicio, el alto costo, la ineficiencia, la tardanza o la normatividad no aplicada.

Si una institución, o varias de ellas, pierden su credibilidad y confianza, la majestad de sus funciones se desdibuja y en ocasiones se pierde, y toda la sociedad siente las consecuencias. La disfunción se traduce en falta de oportunidad, mayor costo y mal servicio y, por supuesto, normalmente rechazo y animadversión con la institución y sus representantes.

Pero preguntemos de nuevo, ¿qué ocurre si quien pierde su majestad como institución es el Gobierno, especialmente el ejecutivo?

Todas las instituciones del Gobierno nacional están diseñadas para prestar servicios a los ciudadanos y a las comunidades, por lo tanto, su credibilidad y confianza son indispensables para el buen ejercicio de su función y para la correcta relación con las comunidades a las cuales están sirviendo. Si esto no es así, si la respetabilidad de una institución del gobierno nacional, regional o local, pierde su vigencia por cualquier causa o causas, la que recibe el impacto negativo es la sociedad. El desprestigio, por supuesto, acompañará a la institución, pero la carga negativa de lo que debería haberse hecho bien y no se hizo es una frustración para el ciudadano, quien padecerá el rigor de lo no logrado y sus consecuencias.

Los índices de favorabilidad que acompañan al presidente Petro y su gobierno, menores al 30%, no hablan bien del reconocimiento, la credibilidad y la confianza de la cual goza su estructura, estilo y esquema de gobierno. En nuestra opinión, buena parte de las causas de pérdida de respetabilidad, ya descritas, son aplicables a este gobierno. Especialmente notorias son las acusaciones de corrupción en su campaña electoral, actualmente en investigación en el Consejo Nacional Electoral y en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, y los reveses en distintos frentes de su administración, especialmente la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD), con las revelaciones de Sneyder Pinilla y Olmedo López.

Durante la campaña está claro que se violaron los topes electorales y que algunas de las fuentes de financiación son non sanctas. Sin hablar, además, de las actuaciones de los miembros de su familia con relación a la búsqueda de apoyos en las cárceles, a cambio de beneficios en la extradición de narcotraficantes o en otros casos, con los recursos recibidos también de contratistas del Estado cercanos a la campaña de Petro. En el caso de la UNGRD, las investigaciones avanzan, pero ya han salido ministros y funcionarios del gobierno, acusados de corrupción y de favorecer a congresistas a cambio de otorgar favorabilidad con los proyectos del gobierno en el Congreso. Aquí se consumaron todo tipo de delitos. ¡Qué horror! ¡Qué pérdida de confianza, credibilidad y respetabilidad!

domingo, 8 de octubre de 2023

LA DESCONFIANZA

 Comentario 09/10/2023

 

LA DESCONFIANZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Por donde uno “camina” se siente, cada vez con mayor fuerza, un ánimo de desconfianza sobre el estado presente y el futuro inmediato de la evolución del país, en materia económica, política, social y de seguridad. Las inquietudes e insatisfacciones afloran tanto del lado de las personas como del de las empresas y de muchos organismos sociales o comunitarios que avizoran cómo el panorama se está ennegreciendo y los correctivos y soluciones no se están ejecutando, para aminorar los impactos negativos de la desaceleración económica nacional e internacional que ya se siente y que puede profundizarse, prolongarse y agravarse con el correr de los acontecimientos y el pesimismo que cada vez acompaña las decisiones de compra o inversión de los negocios y las familias.

Vamos por partes y veamos cada caso:

El 2023 será un año de muy bajo crecimiento económico, medido por la evolución del producto interno bruto (PIB), el cual se espera que se ubique en un rango entre el 1% y el 1.3%. Históricamente Colombia ha tenido un crecimiento moderado alrededor del 3% al 5% promedio entre los años, así que un descenso, hasta el rango esperado al cierre del año, habla con fuerza de la pérdida de dinámica económica en los sectores especialmente de: industria, comercio, construcción, y agropecuario, que son los de mayor contribución al empleo y al crecimiento económico. Sólo se destaca con algún crecimiento el Gobierno (quien ejecuta un presupuesto elevado), y los sectores de tecnología y de servicios, especialmente. Muchos nubarrones en el sector energético y en la exploración y explotación de hidrocarburos, por restricciones regulatorias y de consultas populares, sin solución a la vista. En otros sectores la evolución habla de un muy bajo crecimiento y aún estancamiento. Especialmente grave es el caso del sector de vivienda que presenta decrecimientos en el 2023 versus el 2022 superiores al 50%, particularmente uno de los sectores que más dinamiza la economía y el empleo.

Si no hay un repunte en la demanda de todo tipo de bienes en el cierre del año, octubre-diciembre, el crecimiento del año será aún más bajo y afectará con severidad la expectativa del 2024. Lo malo es que, a la altura del año, la inversión y el consumo se muestran de “capa caída”, prácticamente paralizados.

En materia política el escenario está lleno de nubarrones por la inestabilidad y falta de gobernabilidad del ejecutivo, ante las persistentes acusaciones de violación a las normas y topes electorales en la campaña de Petro del 2022, bien por recibir dinero de partes non sanctas o bien por exceder los topes de ingreso u ocultar algunos de los gastos, con violaciones que podrían conducirlo a la inhabilidad política. A esto se suma el pobre respaldo en el Congreso pues el Pacto Histórico, movimiento político que acompaña al presidente Petro, cada vez está más sólo, si no es a punta de “mermelada”, los proyectos del gobierno no caminan. Las elecciones departamentales y municipales del 29 de octubre muestran a los candidatos y relacionados con el petrismo en bajos niveles de aceptación y popularidad, en general, según las encuestas de opinión de diferentes medios de comunicación de diversa tendencia editorial o política.

Las reformas planteadas por el gobierno Petro, laboral, pensional, salud, educación, entre ellas, recorren un camino tortuoso y lleno de sobresaltos en el Congreso, la razón fundamental es el cambio abrupto en temas que hoy funcionan bien, pues no se corrige lo necesario para mejorar, sino que se establece un nuevo ordenamiento, lleno de incertidumbre, falta de claridad en su funcionamiento y poca o ninguna viabilidad económica, de hecho las encuestas de opinión demuestran que cerca del 70-80% de los ciudadanos no aprueban las reformas. Si bien hay temas por mejorar, hay que construir sobre lo construido y no usar una política de borrón y cuenta nueva. Demasiada ideología de extrema izquierda por parte del gobierno nacional les impone un tinte político grave a las reformas, lo cual las aleja de la evaluación y discusión técnica y funcional durante su aprobación, como debería ser.

El hecho más inquietante es el desplazamiento de los servicios que hoy presta el sector privado en cada campo de atención, con una razonable calificación de calidad y oportunidad, para fortalecer los servicios del Estado, quien no ha sido, hasta ahora, un modelo de virtudes en los servicios a su cargo, más cuando la complejidad, el número de beneficiarios, la demanda por servicios y por recursos se concentre sólo en el Estado y en sus agencias. Hay enormes peligros de politización, sindicalización, corrupción y clientelismo en este tipo de concentración de servicios y recursos en el Estado.

En materia de seguridad, ni hablar, los esfuerzos de paz total, de desmantelamiento de bandas criminales y de narcotráfico, no han producido resultados reales y apreciables, los territorios son más vulnerables a la acción guerrillera (ataques, secuestro y extorsión) y delincuencial, la producción de estupefacientes aumenta y la delincuencia común se enseñorea en cada rincón del país, los ciudadanos ya tenemos verdadero temor de salir a las calles. Además, hay una fuerte tendencia, estimulada de alguna forma con el discurso populista y oportunista del gobierno a que se fomente la invasión de tierras productivas en diferentes regiones del país. La acción de las autoridades o poco se ve o no se tiene por la propia voluntad del presidente Petro. De otro lado, la polarización política cada vez es más pugnaz y desafiante, es una “chispa” por explotar.

En el campo social urbano y rural los desafíos son enormes y los logros pocos, el desempleo, especialmente en el campo, la pobreza, los retos en educación, salud e inclusión, los problemas con el crecimiento de la población de niños y de adultos mayores para poder atenderlos adecuadamente, los servicios públicos, el encarecimiento de las tarifas y de la gasolina, la inflación persistentemente alta, las tasas de interés elevadas y la nula o muy baja generación de nuevas oportunidades se vuelven poco esperanzadoras.

Los empresarios se encuentran solos, sin el acompañamiento del gobierno, quien ha sido reacio a un trabajo mancomunado con el sector privado o a escuchar sus argumentos y planteamientos, más bien hay una acción de menosprecio y aún de desprecio por parte del Ejecutivo, los problemas del país son causados por ellos, según muchas e inopinadas declaraciones dadas por los funcionarios públicos. Los empresarios sienten inseguridad jurídica, condiciones de negocios poco propicias para su crecimiento y desarrollo y sólo le “juegan” al mantenimiento y a la sostenibilidad, en un entorno que consideran adverso, amenazador y con tendencia cada vez a mayor deterioro.

El año 2023, en consecuencia, será un mal año económico, político, social y de seguridad, lo malo es que el 2024 se avizora también con muchas amenazas en la economía nacional e internacional, lo cual se suma al estado de desconfianza que hoy tenemos en la economía y en el gobierno. Y viene el fenómeno del niño, con mayor fuerza hacia los meses de febrero a junio del próximo año, éste puede tener, según su severidad, consecuencias complejas en materia de alimentos y suministro de energía, con todos sus costos e implicaciones.

Lo anterior, sumado a los temores individuales que cada quien siente, por la inestabilidad y falta de condiciones favorables que su situación particular puede tener, está generando un elevamiento sin par en la incertidumbre de las personas, las familias, las empresas y las organizaciones sociales y comunitarias. Esta sensación se traduce en parálisis de decisión y acción, menor dinámica pues los “riesgos son mayores que los beneficios”, en ese caso buscamos sólo dejar pasar el momento, con lo cual afectamos nuestras decisiones de compra o inversión, lo que retroalimenta el ciclo de bajo crecimiento o desaceleración y aún nos puede conducir a una recesión, que en el caso de Colombia sería una estanflación, pues tendríamos muy bajo, ningún o negativo crecimiento con una inflación elevada y persistente.

Si no se restablece la confianza, la incertidumbre se afianzará y todos los ciudadanos la sentirán como menor calidad de vida, de oportunidades o de bienestar.

 

domingo, 4 de septiembre de 2022

¿PARA DÓNDE VA LA SEGURIDAD NACIONAL?

 Comentario 05/09/2022

 

¿PARA DÓNDE VA LA SEGURIDAD NACIONAL?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las funciones de la fuerza pública están claramente definidas en la constitución de la república de 1991, en su capítulo 7, y en los artículos 216 al 219, como sigue:

Artículo 216. La fuerza pública estará integrada en forma exclusiva por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para defender la independencia nacional y las instituciones públicas.

Artículo 217. La Nación tendrá para su defensa unas Fuerzas Militares permanentes constituidas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las Fuerzas Militares tendrán como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional.

Artículo 218. La ley organizará el cuerpo de Policía. La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.

Artículo 219. La Fuerza Pública no es deliberante; no podrá reunirse sino por orden de autoridad legítima, ni dirigir peticiones, excepto sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo y con arreglo a la ley.

Sin embargo, y ante esta meridiana claridad de las funciones y el ámbito de actuación de la fuerza pública, el presidente Petro, como comandante supremo de las fuerzas militares, está dando órdenes que apuntan en direcciones bien diferentes, aunque aparenten ser con buena intención. Veamos algunos de estos hechos y situaciones, los cuales, aunque parezcan desconectados, están profundamente relacionados y obedecen a los mismos fines transparentes u ocultos:

  • Nueva doctrina para la fuerza pública: la seguridad humana.
  • Cerca de 70 experimentados generales de las fuerzas militares y de policía retirados del servicio.
  • La policía con funciones de colaboración cívica y ciudadana.
  • Separación de la policía del ministerio de defensa para pasar, probablemente, al ministerio del interior. Con mala experiencia en el pasado dónde la policía se politizó, y empleo su poder e inteligencia con fines políticos, no de seguridad. Petro los invita a deliberar, pero no participar (¿?).
  • La paz total con todos los grupos guerrilleros y el sometimiento o acogimiento de los grupos delincuenciales organizados y narcotraficantes con beneficios y penas restaurativas, no necesariamente de cárcel.
  • Cárceles sin delincuentes: No se construirán más cárceles y se facilitará la salida de los inculpados por agilización de las penas.
  • Traslada a los alcaldes la responsabilidad total por la seguridad: “El puesto de mando unificado tiene como sentido proteger la vida y esa es la responsabilidad del alcalde, según el presidente Petro”. Puestos de mando unificado bajo la dirección de las alcaldías.
  • Diálogos de paz regionales: ¿Muchos y diferentes procesos y diálogos de paz?
  • Los inculpados y detenidos de las situaciones de paro y de la parálisis de los dos años anteriores (la primera línea) no los considera delincuentes, simples jóvenes que ejercían el derecho a la protesta, a pesar de ver la forma violenta y salvaje como destruían medios de transporte, infraestructura urbana, de policía, empresarial y de cómo afectaron el abastecimiento y lesionaron gravemente la economía del país y las familias.
  • Habrá separación o transformación (o terminación) del ESMAD. Y ahora la primera línea será parte determinante en las modificaciones y las reformas que se le introduzcan.
  • El narcotráfico como delito conexo a la guerrilla de las FARC y no han hecho nada por desmontar los cultivos. En materia de justicia a las mismas FARC se les concedió un sistema de Justicia Transicional (JEP), de carácter transitorio, pero paralelo y sustitutivo de la justicia ordinaria, el cual tendría como finalidad juzgar a todas las partes involucradas en el conflicto, pero seis años después de su creación aún sin resultados y se espera que se extienda esta experiencia a los nuevos procesos de paz.
  • No órdenes de captura ni extradición a los negociadores de los procesos de paz.
  • No erradicación de cultivos ilícitos ni uso de glifosato. No policía ni ejército en labores de erradicación.
  • No bombardeos a grupos armados si hay niños (¿?).
  • No servicio militar obligatorio y opcional un servicio social relacionado con la paz.
  • Delitos menores sin sanción penal, recordar el ejemplo de la devolución del celular y pagar su servicio durante 6 meses, del ministro Osuna.
  • Extradición condicionada de los narcotraficantes si se someten a la justicia colombiana, delatan, entregan bienes y rutas y no delinquen hacia el futuro, con penas restaurativas.
  • Combate a bandas de narcotraficantes, pero no a campesinos cocaleros. No es específico cómo es el combate, aparentemente sólo interdicción de naves y aeronaves.
  • Muchos cargos públicos sensibles (inteligencia, control, vigilancia y seguridad del Estado) en poder de exguerrilleros, con un marcado acento político de izquierda radical.
  • Propuesta de Asamblea de cocaleros en El Tarra, Norte de Santander (¿?).

Nos vamos a quedar sin seguridad urbana y rural, no habrá un real combate al delito y a los delincuentes, que son verdaderos facinerosos, violentos, desalmados o malintencionados. Además, se profundizará la economía, la política, la vocación social e institucional de carácter socialista, totalitaria y autocrática. Y mientras tanto el socialismo de todo el mundo acecha para tomarse el país, y Venezuela nos provoca con su poder militar y su guerrerismo, asesorado por Rusia, China e Irán, aunque se muestran como mansos corderos con la reapertura de la frontera y las relaciones consulares y comerciales.

Petro prometió cambiar el país y de verdad lo está haciendo en el campo de la seguridad ciudadana, pero en muchos otros campos económicos, sociales, y empresariales, también. ¿Con cuáles consecuencias?, en mi opinión, se está desmontado la seguridad y la defensa del país, de su ciudadanía y de sus instituciones. ¿Este si es el mandato de Petro como presidente con el 50% de los votos a su favor, afectando al 100% de los colombianos? ¿Es esto constitucional o un abuso de poder del nuevo gobierno?, dominante, además, porque vinculó a su programa a los partidos políticos tradicionales, todos los cuales lo acompañan hoy en el Congreso, por la famosa mermelada, con la honrosa excepción del Centro Democrático en oposición y Cambio radical en independencia.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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