Mostrando las entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de enero de 2022

A DEFENDER EL MODELO

 Comentario 10/01/2022

 

A DEFENDER EL MODELO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El año 2022 en Colombia luce bastante despejado desde el punto de vista macroeconómico y social por tres razones fundamentales:

1. Pandemia.

El proceso de atención de la pandemia ha sido, en general, exitoso y la población vacunada es cada vez mayor, aunque la conciencia ciudadana se ha relajado con las fiestas de fin de año, una parte de la cultura de la prevención sigue viva en la mente de las personas y las autoridades hacen ingentes esfuerzos para reposicionar la buena costumbre de las medidas higiénicas y de distanciamiento. No estamos exentos de las nuevas amenazas y variedades de este singular “bicho” del covid 19, que ya parecería lejano al iniciar el 2022, pero Colombia ha demostrado un comportamiento destacado y sobresaliente en la adaptación de la comunidad y del sector productivo, comercial y de servicios a los efectos de la pandemia. Se avecinan nuevas medicinas y tratamientos anti-covid que alientan a la población a avizorar o, al menos, esperar un panorama más despejado hacia el futuro.

2. Recuperación de la economía.

La economía colombiana se ha recuperado en forma notoria, tanto es así que el crecimiento del PIB este año (cerca del 10%) se ha calificado como el más alto en los últimos 100 años. Esto no es consecuencia de sólo el rebote luego del decrecimiento del 2020, ocasionado por el paro y la pandemia. Es mucho más que eso, es un crecimiento vigoroso y robusto en prácticamente todos los sectores de la economía, los cuales, unos más que otros, pero sin duda en su mayoría con registros positivos. Notorio el incremento de consumo de bienes durables como vivienda, vehículos y electrodomésticos. Por supuesto, hay nubarrones como las altas inflación y devaluación, en parte consecuencia del desabastecimiento interno debido a los fenómenos descritos, como también al problema del abastecimiento mundial y la llamada crisis de los contenedores.

De hecho, el crecimiento y los índices de recuperación del país son destacados por los propios gremios y los organismos internacionales, así como por las agencias calificadoras de riesgo y las publicaciones económicas mundiales de gran prestigio. En este escenario, notable ha sido la conducta de los empresarios en enfrentar la crisis con “pecho y espalda”, sin dejarse agobiar por las dificultades y con gran consciencia del país y sus necesidades. Con buena disposición favorecieron la última reforma tributaria del ministro José Manuel Restrepo para la preservación y el incremento del gasto social en las condiciones de vulnerabilidad que afrontaba un amplio sector de la población, especialmente la más pobre del país y alguna parte significativa de la clase media que se había “rodado” a niveles cercanos a la pobreza, en las complejas circunstancias que atravesaba el país, era la única fórmula segura para mitigar la situación.

3. Apoyos a lo social.

El gobierno nacional, liderado por el presidente Iván Duque, ha hecho esfuerzos increíbles en ayudar a paliar las contingencias del paro, la pandemia y el descenso de la economía, como consecuencia híbrida de esos mismos fenómenos y de algunas circunstancias mundiales como la crisis de los contenedores que ha afectado negativamente las cadenas de abastecimiento.  A pesar de ello y del deteriorado presupuesto público, con su déficit fiscal y su alto endeudamiento, ha canalizado más de 23 billones de pesos adicionales a los presupuestos ordinarios para ayudas sociales a la población especialmente vulnerable, con subsidios a través del ingreso solidario, a la nómina, a la educación, a la vacunación masiva, a los adultos mayores, entre otros, y, en general, a evitar la continuidad de la pobreza multidimensional que se exacerbó durante la pandemia.  De hecho, los índices de desempleo ya han bajado a niveles comparables a los de antes de la pandemia (cercano al 10%) y la pobreza ha disminuido, dado que muchas actividades formales e informales se han recuperado paulatinamente y ven con optimismo el año 2022. Ahora, el aumento del salario mínimo en un 10% sí que realza el esfuerzo de empresarios y gobierno en buscar mayor bienestar y mejor equidad, es todo un espaldarazo para las familias de menores ingresos.

 

Sin embargo, el período electoral nos trae grandes amenazas a nuestro modelo económico, político y social, el cual se caracteriza, entre otras, por las siguientes cualidades y ventajas:

  1. Somos un Estado social de derecho, con democracia, con constitución aprobada, con independencia de poderes, con igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos.
  2. Tenemos libertad de mercados, de inversión y de iniciativa privada. Sin pretender que el Estado controle los mercados o sea el sumo director de la actividad económica y de la propiedad de los medios de producción.
  3. Disponemos de propiedad privada y libertad individual.
  4. Administramos con cuidado la macroeconomía y la preservación de la moneda sana, como conductas prioritarias del Banco de la República, para evitar la emisión de dinero por el Estado y el gasto monetario sin producción correlativa que lo justifique, sería más inflación.
  5. Los impuestos en niveles que no ahuyenten la inversión nacional y extranjera.
  6. Fomento al crecimiento económico por la confluencia de la actividad mancomunada del sector privado, del público y del externo.
  7. Preservamos las relaciones internacionales con otros países para el desarrollo de mercados externos y el intercambio de tecnología, recursos calificados y capital extranjero.
  8. Disponemos de elecciones libres y democráticas, con pluralismo ideológico y de partidos políticos, con órgano electoral independiente.
  9. Existe libertad de opinión y de movilización, así como en las actividades educativa, religiosa, privada y productiva, sin dirigismos del Estado ni de los gobiernos de turno.
  10. Se rechazan los gobiernos autocráticos y autoritarios, la existencia de camarillas, la sociedad vigila los gobiernos y los partidos políticos, con la libertad de crítica y oposición.

Toda la anterior recuperación económica y social, frente a la pandemia, durante el paro y en la crisis de abastecimientos, así como sobrellevar las dificultades del presupuesto público, ha sido posible por el marco económico, político y social que nos rige, como se ha descrito. Es posible, además, por el compromiso ciudadano con la democracia, pero sería impensable en gobiernos de extrema izquierda, de carácter socialista radical, autoritarios, populistas, demagogos y aún con tendencias procomunistas. “Ojo con el 22”, afirmaba el Expresidente Uribe, para defender lo que somos y lo que tenemos, lo que hemos construido con el sacrificio de muchas generaciones, no lo tiremos por la borda con unas elecciones equivocadas, defendamos el modelo actual, no improvisemos en nuevos modelos políticos, exóticos a nuestra cultura e inconvenientes a nuestro bienestar económico y social, con afectación para toda la población.

Lo que acabamos de ver con la recuperación del país es democracia, gobierno, ciudadanos y empresarios en acción, todos a una, para el mejor estar de vida de toda la población, aunque tengamos mucho aún por lograr en términos de superar problemas de inequidad y pobreza. Esto se superará paulatinamente y, cada vez, mejor con el modelo actual y no con modelos que han demostrado su fracaso en otras naciones Latinoamericanas muy cercanas a Colombia.

sábado, 5 de junio de 2021

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 Comentario 07/06/2021

 

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los países latinoamericanos han sido amenazados durante muchos años por los anhelos totalitaristas de las izquierdas radicales de corte socialista que se originaron en la revolución comunista de Cuba en los años 60 y siguientes. Desde ese país, donde se enquistó una camarilla de líderes comunistas, se lanzó una ofensiva en todo Centro y Sudamérica para transportar la filosofía totalitaria que los acompaña y que ha sido la causa del retraso manifiesto de ellos mismos y de países como Nicaragua o Venezuela que han querido abrazar esas mismas ideas. Para ello, intentaron de todo: desestabilizar las democracias, tumbar los gobiernos, ejercer subversión con movimientos guerrilleros, fomento a la lucha de clases, reformas para cambiar las estructuras de los Estados democráticos, infiltración en los gobiernos y en las organizaciones públicas, persecución a contrarios ideológicos, etc., etc., etc. Son muchas las cosas que han sucedido, en realidad, durante estos años.

Sin embargo, no son cosa del pasado, siguen sucediendo y las estamos viendo con los actos vandálicos de los últimos días, donde una protesta pacífica y legítima por las condiciones de falta de oportunidad y de pobreza derivadas de la pandemia, los violentos la transformaron en el más desafiante problema de orden público, con el cual se pretende descarrilar la vida democrática, las instituciones, el estado de derecho y los órganos de gobierno, detrás de la agenda política de una izquierda subversiva y radical, apoyada por fuerzas oscuras del exterior de tipo socialista y comunista. Es increíble ver cómo unos pocos violentos ponen en jaque a una sociedad completa, porque no son hechos aislados ni circunstanciales, son acciones programadas, coordinadas, entrenadas, financiadas y ejecutadas en forma certera contra el orden establecido y la ciudadanía inerme. Nunca el caos y la destrucción han sido generadoras de progreso y bienestar, sin embargo, ellos dicen no estar dispuestos a dialogar, sólo negociar, lo que quieren es imponer sus criterios y opiniones según su conveniencia, no importa qué suceda con el resto del país y lo que pase con las finanzas públicas agotadas y exhaustas por la pandemia, el cierre, la parálisis y ahora sin reforma tributaria a la vista.

Están acabando con las actividades comerciales y productivas, con el trabajo vinculado e independiente, el abastecimiento, la movilización, la atención de la salud, los servicios del Estado, las actividades deportivas, científicas y culturales, entre muchas otras más y ni hablar del trato a los policías que cumplen con su deber y mandato. Pero, además acusando al país de persecución a los indefensos manifestantes ante los organismos humanitarios mundiales, que les creen y comen de sus cuentos, porque son correligionarios en el pensamiento extremista. Detrás de esto está de nuevo el socialismo comunista internacional y el narcotráfico que pesca en río revuelto y por eso cofinancia el movimiento. Y hay mucho dinero en juego para pagar el desafío. Así las cosas, ahora habrá que llorar por Colombia también.

¿Y de qué ideas socialistas estamos hablando? De gobiernos únicos, con partidos únicos y con poder centralizado y omnímodo, concentrado en una camarilla privilegiada de gobierno, quienes acumulan todo el poder ejecutivo, legislativo y judicial bajo su dirección y mando, es decir, no hay división real de poderes ni oportunidad de ejercer ninguna oposición. Quien se atreve a ejercerla es claramente reprimido de manera agresiva y en ocasiones violenta, tanto que en esos países algunos prefieren cambiar su lugar de residencia y vivir más bien en el exterior para evitar a toda costa que sus libertades sean limitadas o, por la vía de la exacción o de la expropiación, se afecten sus patrimonios y empresas, sin motivo ni razón distinto a haber tenido éxito en sus vidas y de ser considerados como “responsables” de subvencionar a los demás, según el pensamiento socialista.

Pero esto es sólo el comienzo, se suman a esos hechos la falta de libertad de prensa, el dirigismo del Estado en toda la economía y en muchas ocasiones la extinción de la propiedad sobre bienes y haberes o la persecución de los negocios privados, hasta que desaparece la iniciativa privada y surge la injerencia estatal en todas las actividades productivas y en los servicios que se vuelven altamente ineficientes porque el Estado no es un buen administrador por la corrupción y las presiones e intereses políticos y politiqueros. Los beneficios son para la clase dirigente, no para todos los trabajadores y el resto de la población, quienes a partir de ese momento van a sufrir fenómenos de desarraigo por tener opiniones diferentes, de desabastecimiento de bienes o servicios, de corrupción a todo dar para la camarilla gobernante, de concentración y control del gasto público y, por otro lado, de pérdida de libertades individuales y familiares.

En el Estado todopoderoso, que ellos quieren encarnar, dicen que para defender al pueblo hay que distribuir la riqueza y lo que hacen, en realidad, es distribuir más pobreza, al perseguir al empresariado que es quien puede crear riqueza generando empleo, desarrollo, progreso y verdadera distribución de oportunidades con sus actividades productivas, sus inversiones y su liderazgo, a más de su visión empresarial y comunitaria, con beneficios para toda la sociedad, en forma directa o indirecta.

Las lecciones que nos acaba de dar el Ecuador al alejarse de los modelos de izquierda radical y del llamado progresismo de Correa, quien, durante cerca de 12 años, por sí o por sus lacayos, quiso imponer sus criterios regresivos a la sociedad y al empresariado ecuatoriano, son una prueba cierta de cómo una comunidad reacciona y quiere alejarse de ese mal llamado socialismo, el que, en la práctica, suele convertirse en un totalitarismo.

Desafortunadamente, las circunstancias mundiales y locales, fuertemente deterioradas por los graves fenómenos ocasionados por el Covid 19, no nos pueden llevar a pensar que hay que cambiar el modelo económico, político y social que nos rige, desde la constitución del 91. El deterioro económico y social ocasionado por la pandemia se ha ensañado con todo tipo de países desarrollados y en vías de desarrollo, lo que hay que combatir es la pandemia, no el modelo de país. Superada la pandemia por la “inmunidad del rebaño” se podrá restablecer plenamente la economía y las actividades productivas y ciudadanas y con esto se retomarán unas nuevas fuentes de oportunidad.

Es muy duro lo que estamos atravesando, y particularmente quedarán muchas familias en condición vulnerable y muy debilitadas las finanzas públicas nacionales, departamentales y locales por los menores recaudos de impuestos y contribuciones y por el esfuerzo de apoyar a la población y a las empresas con subsidios y auxilios de diversas naturalezas, en los casos más apremiantes. Sin embargo, no es el totalitarismo el que nos ayudará a superar, en el tiempo, las secuelas que la pandemia nos dejará. Por el contrario, un Estado democrático donde conviven la iniciativa privada con la estatal, nos generará muchas más oportunidades.

lunes, 19 de abril de 2021

LA CUESTIÓN TRIBUTARIA

 Comentario 19/04/2021

 

LA CUESTIÓN TRIBUTARIA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La gran mayoría de los países están atravesando dificultades en sus presupuestos públicos, debido al mayor nivel de gasto e inversión social que la pandemia ha demandado. El alistamiento del sector salud, en sus instalaciones y en su personal médico y paramédico, ha requerido de ingentes sumas de dinero. Pero, por otro lado, las ayudas sociales en términos de las subvenciones, los subsidios, las exoneraciones y las contribuciones de diversas naturalezas dirigidas a las familias vulnerables y al sector productivo respectivamente, también han sido billonarias. Si a lo anterior sumamos los costos inherentes al tremendo lío de las vacunas, desde su adquisición y pago, su ubicación en el país, su preservación y almacenamiento, la logística de su distribución y la complejidad de su aplicación, el escenario del gasto público se vuelve realmente complicado, dado, además, que los gastos, los pagos y las inversiones corrientes del Estado no han cesado por la pandemia.

En consecuencia, muchos países atraviesan por escenarios de déficit fiscal y de endeudamiento público realmente difíciles y en algunas situaciones muy delicados. De hecho, las calificadoras de riesgo y los organismos crediticios multilaterales han puesto su “dedo en la llaga” advirtiendo de una eventual crisis de deuda, situación en la cual los países encuentran su acceso al crédito completamente cerrado, como ocurre normalmente también con las personas que se quedan insolventes (sin liquidez) o sin respaldo. En este escenario, las calificaciones de riesgo de los países empeoran y el costo de sus créditos se eleva, complejizando la situación económica. Ahora, todo lo que le suceda al Estado, se transporta al sector privado, pues si el país queda mal calificado, se degrada también la calificación de las empresas que operan en el respectivo territorio, en cuanto su mayor limitación de acceso al crédito externo y el alto costo de este.

Lo primero que ocurre es que la valoración crediticia del país se enrarece, es decir, de buen pagador se pasa a ser dudoso pagador o mal pagador, como ocurrió, por ejemplo, no hace algunos años con Argentina, quien vio seriamente afectada su relación crediticia con todo tipo de deudores, de hecho, casi que ninguna institución ni entidad quería tener relaciones crediticias o de negocios con ese país por su insolvencia e incapacidad de pago. Sólo algunos fondos aventureros estaban dispuestos a prestarle o a comprar su deuda a tasas exorbitantes. En consecuencia, el servicio de la deuda pública, o sea, el costo que paga el gobierno por intereses de sus saldos de endeudamiento se encarece sensiblemente.

Lo segundo que ocurre es que el acceso a nuevos créditos o refinanciaciones se vuelve más difícil y en ocasiones inaccesible. Los Estados tienen que recurrir a liquidar sus activos para poder sobrevivir, como sería en Colombia, por ejemplo, tener que vender la totalidad de la propiedad del Estado en Ecopetrol para poder funcionar como Estado y como Gobierno, y, por supuesto, estos recursos se acabarán rápidamente, sobre todo por la exigencia del gasto social y el de funcionamiento.

Se producirá en seguidilla un mayor déficit fiscal y paulatinamente la incapacidad de extender algunos servicios del Estado y lo peor, el gasto social necesario en educación, salud, pensiones, defensa y bienestar comunitario, así como el apoyo a poblaciones vulnerables. El país perderá su calificación crediticia y el acceso a nuevos recursos y, como consecuencia, lo tercero que ocurrirá es una fuerte devaluación de su moneda, es decir, la moneda pierde valor frente al resto del mundo porque el Estado no es creíble.

A la altura de este comentario nos debemos preguntar si la reforma tributaria presentada por el Gobierno al Congreso para su aprobación es oportuna[1]. La respuesta es que el momento es muy inconveniente por la situación general de la economía y la pandemia, sin embargo, no por inconveniente, deja de ser necesaria. Lo peor que nos podría pasar es que el Estado, como un todo, presente una parálisis por insolvencia (falta de liquidez) y falta de acceso a nuevos créditos o refinanciaciones, allí pagarían los “platos rotos” todas las clases sociales y, como siempre, los más los pobres, quienes tienen menos defensas.

Ninguna reforma tributaria gozará jamás del favoritismo del público, cada sector económico, cada segmento de la sociedad, cada organización, cualquiera que sea su actividad, defenderán con vigor su prioridad y su posición para no tener que pagar más o nuevos impuestos. Y más si se trata como la actual de una reforma profunda, que grava consumos sensibles como la gasolina, los servicios públicos, y también a los medianos y altos ingresos, pensiones y patrimonios de las clases superiores. Sin embargo, el momento es tal, que, aunque “el paciente está en estado delicado, con mayor razón hay que operarlo”, así mucho le duela o su mejoramiento tenga un pronóstico de lenta recuperación.

Para entenderlo de una manera simple, el resultado de la economía de un país, gira en la suma de tres componentes que se complementan mutuamente, ellos son los resultados acumulados por: 1. el sector privado, 2. el sector público y 3. el sector externo, entendiendo este último como el intercambio económico del país con el resto del mundo. No importa que el sector privado y el externo vayan bien, el resultado negativo del sector público anulará el buen desempeño de los otros dos. La situación en Colombia se hace más difícil dado que tanto el sector público como el sector externo tienen dificultades, más en el primero que en el segundo, pero al fin resultados negativos.

Es, en consecuencia, el momento de mirar con grandeza y altruismo las soluciones que el país requiere y especialmente el sector público, para aceptar la necesidad de pagar nuevos o mayores impuestos y contribuciones, para que a todos nos vaya mejor. En contraprestación, lo que deberíamos exigirle al Estado y sus gobernantes y funcionarios es austeridad, eficiencia y probidad en el manejo de los recursos, evitando la corrupción, por un lado, y aplicando correctamente los gastos en necesidades sociales, por el otro, pero también en crecimiento y desarrollo del país. No sólo subsidios y beneficios que tenderán a perpetuarse en el tiempo, se requiere más inversión si queremos “comprar presente pero también futuro”. Subvenciones sociales sí, pero oportunidades para todos también. Que no se nos vuelva “otra década perdida”.



[1] Existe una enorme controversia en el país debido a la oportunidad de la reforma, por el mismo hecho del deterioro económico ocasionado por los cierres y por el calendario electoral, con elecciones el próximo año. La reforma se presenta como una solución de tipo social (subsidios para evitar pobreza) y fiscal (déficit y endeudamiento público). Sin embargo, también existe controversia sobre la recurrencia de los subsidios, su permanencia y su orientación, como subvención o como generación de trabajo. Es un tema con muchas aristas y posiciones, al Congreso le tocará decidir.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...