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lunes, 6 de abril de 2026

EL PLAN DE GOBIERNO DE LA IZQUIERDA RADICAL CON CEPEDA-PETRO

 Comentario 06/04/2026

 

EL PLAN DE GOBIERNO DE LA IZQUIERDA RADICAL CON CEPEDA-PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Fundamento y propósito: Continuidad del proyecto político de Gustavo Petro y su progresismo populista y radical.

Iván Cepeda ha manifestado su intención de continuar y profundizar el proyecto político progresista y populista iniciado por el actual presidente Gustavo Petro. Su objetivo es no solo proteger los avances logrados, que considera significativos, sino también implementar cambios estructurales que vayan más allá de reformas superficiales. Cepeda ha recibido el apoyo de varios líderes del Pacto Histórico, lo que refuerza su posición de candidato de la izquierda unida para las elecciones presidenciales de mayo de 2026.

El programa de gobierno de Iván Cepeda se presenta como una propuesta integral que busca abordar los problemas más apremiantes de Colombia con un enfoque progresista y transformador, según sus autores. Su compromiso es con la lucha contra la corrupción, la equidad social, la protección del medio ambiente, la transición a energías limpias y la paz, lo cual se muestra, aparentemente, como una visión clara para el futuro del país. Veamos:

Cepeda y Petro han sido los autores, gestores y promotores del proceso de la Paz Total, el cual ha resultado un completo fracaso, con fortalecimiento de la criminalidad, debilitamiento de la Fuerza Pública e inseguridad y delitos crecientes en todo el país. Repetir este proceso será un suicidio para el senador Cepeda si llegara a ser presidente.

En cuanto a la corrupción, propone realizar reformas estructurales tales que, de manera contundente, garanticen mayor transparencia en la contratación pública y sanciones ejemplares para los responsables de los actos de corrupción. Este enunciado es, por supuesto, el mismo que tienen otros partidos y grupos políticos; sin embargo, lo que Cepeda, con miras a la continuidad del gobierno de Petro, no parece reconocer es que en este gobierno se han presentado los mayores escándalos de corrupción que comprometen a todo tipo de funcionarios de su gabinete y del Congreso, lo cual no los hace propósitos creíbles y confiables. ¿Cómo podemos decir que, ahora sí, el Pacto Histórico y sus representantes son los adalides de la anticorrupción y los más ejemplares combatientes de este arraigado fenómeno de la vida pública nacional? No se han ganado esa credibilidad y esa confianza; por el contrario, son víctimas de su mala imagen de corruptos por su pésima actuación en este campo.

Sobre su propuesta de la equidad social, el senador Cepeda enfatiza en la necesidad de implementar un modelo de redistribución de la riqueza, para lo cual hace hincapié en la necesidad de diseñar políticas que promuevan la justicia social y la equidad en el acceso a recursos y oportunidades, y en el fortalecimiento de los derechos de las comunidades más vulnerables.

Varios comentarios merecen este enfoque del plan de gobierno de Cepeda:

  • El plan de Cepeda supone una fuerte intervención del Gobierno en la economía, con una acción estatizadora de servicios y actividades clave de esta, las cuales pasan a ser ejecutadas, controladas o dirigidas por el Gobierno; y, como se ha demostrado en todos los países, el Gobierno es un mal empresario y es sujeto de todo tipo de corrupción y de males como el nepotismo y el favoritismo. Como en el gobierno actual de Gustavo Petro, si la carga ideológica de izquierda prima en su acción y decisión, el resultado es la polarización y la confrontación con las demás fuerzas vivas de la nación.
  • Las políticas de redistribución de la riqueza pasan siempre por una carga de profundidad en contra del sector privado a través de impuestos, contribuciones y restricciones, las cuales restan competitividad a la economía y rezagan su crecimiento, ahuyentan la inversión nacional y extranjera, y desaniman la realización de proyectos de crecimiento o expansión. Nadie se opone, por supuesto, a que los ciudadanos tengan mejores ingresos, oportunidades y calidad de vida, pero esto no se logra redistribuyendo la “torta” que existe sino, precisamente, haciendo crecer la “torta” para que más personas puedan participar de sus beneficios y oportunidades.
  • Si no se estimula el crecimiento de la economía con un apoyo decidido al sector privado en sus proyectos e inversiones, las oportunidades no crecerán y los ingresos tampoco.
  • Es necesaria una intervención armónica entre el accionar del Estado y del sector privado para que los ciudadanos progresen. Políticas estatizadoras de las actividades privadas o intervencionistas en sus resultados o condicionantes de sus proyectos lo único que limitan es el crecimiento y terminan por desalentar la inversión nacional y extranjera.
  • Si, como parece ser, el gobierno de izquierda requiere modificar la Constitución para poder gobernar a su antojo, el problema es mayúsculo. La Constitución es la ley de leyes y rige para todos los colombianos; no puede ser que para este gobierno rija cuando le conviene y, cuando no, entonces haya que cambiarla. La Constitución del 91 que nos cobija actualmente fue fruto del más amplio consenso político para someterla ahora a cambios, en un ambiente de tanta pugnacidad y polarización, con total animadversión y desconfianza.
  • Si, además, el esquema de Estado que la izquierda tiene en su mente es un aparato frondoso, burocrático e intervencionista, como ellos afirman, iríamos de mal en peor en el logro de un Estado eficiente, pequeño pero eficaz, y ahondaríamos los problemas del déficit fiscal y el endeudamiento público que ya nos tienen en un nivel avanzado de riesgo país, con valores nunca vistos, y con parálisis de la inversión privada nacional e internacional.
  • La idea de reforzar los derechos de los ciudadanos vulnerables es contraria a la Constitución, que consagra que todos los ciudadanos tenemos igualdad de derechos y deberes, los cuales están descritos con un amplio contenido social en la misma Constitución. El Artículo 13 establece que: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades”.

Ahora, en cuanto a la protección ambiental y la transición energética hacia energías limpias, es también un propósito compartido por muchos grupos de opinión y partidos políticos; no es solamente un programa que se pueda esgrimir como exclusivo de la izquierda y cuya vigencia sea solo atribuible a este grupo político. Desafortunadamente, la izquierda radical se arroga para sí el derecho de ser los representantes del pueblo, de las soluciones sociales y de la defensa del medio ambiente. ¿A cuenta de qué?

Esto es parte de su visión de un modelo económico que respete y conserve los recursos de la naturaleza, sin consideración al potencial de crecimiento y desarrollo que ellos proporcionan, técnicamente bien explotados. Solo los buenos debates en esta época electoral podrán desenmascarar las falencias y contradicciones del plan de gobierno de la izquierda radical de Cepeda-Petro.


 

lunes, 23 de junio de 2025

ENFOQUÉMONOS

 Comentario 24/06/2025

 

ENFOQUÉMONOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La presentación de las cifras fiscales del Gobierno nacional en los últimos días confirmó, de manera contundente, las preocupaciones que ya teníamos, a saber:

 

Deterioro Económico

* El déficit fiscal que está acumulando el Gobierno de Gustavo Petro y su Pacto Histórico es el mayor de la historia del país, si se excluye el ocasionado por la pandemia de COVID-19, donde existía una causa clara para explicarlo. Sin embargo, en este gobierno no hay un hecho sobreviniente o extraordinario que justifique el desfase en las cuentas públicas, salvo el desbocado gasto gubernamental. Parte de este gasto parece destinado a favorecer su posición política de cara a las elecciones de 2026, como se evidencia en los contratos de prestación de servicios, donde ya se acumula un gasto extra de 16 billones sin justificación alguna. A esto se suma su visión estatizadora y su actuar en contra del sector privado, bloqueando todo tipo de iniciativas, pues, según Petro, el Estado debe ser "amo y señor".

* Como consecuencia de lo anterior, y del evidente aumento del riesgo país originado por dicha situación fiscal, y ante la insuficiencia de los recaudos —a pesar de contar con la última y generosa reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Petro—, la nación ha tenido que endeudarse, llegando a pagar las tasas más altas por dichos empréstitos, lo cual redunda en un mayor déficit. Su decisión es no cumplir con la regla fiscal que lo limita y, por el contrario, usar una denominada "cláusula de escape", que, sin eufemismos, significa eludir el cumplimiento.

* Por esta vía, ya se perdió el acceso a la línea de crédito del FMI y no está lejano el día en que la crisis fiscal conduzca a los acreedores a decir: “No le presto más al Gobierno colombiano”, ante la previsión de su inevitable incumplimiento o, técnicamente, el llamado default.

* La decisión parece ser gastar más y endeudarse más, y acudir a una nueva reforma tributaria, en lugar de racionalizar el gasto y el endeudamiento, como lo haría todo administrador providente y como lo recomendó el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF).

* Cuando las cifras fiscales se deterioran, las consecuencias se sentirán en toda la economía a través de mayores tasas de interés, más riesgo país, más devaluación y más impuestos. Todo esto afectará la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo de todos los sectores económicos y de todas las familias.

 

Inestabilidad Política

Pero si por el lado económico llueve, por el lado político no escampa. Veamos:

* La iniciativa para la citación a una Consulta Popular, pasando por encima de los requisitos constitucionales, la decisión del Congreso de rechazarla y la opinión que puedan tener la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el Registrador Nacional del Estado Civil (quien regula el sistema electoral), todo esto representa una verdadera amenaza para la estabilidad jurídica e institucional del país. El Congreso ya ha rechazado esta consulta dos veces, y el Registrador, en consulta ante el Consejo de Estado, ya ha tomado medidas cautelares para detenerla mientras se estudia a fondo.

* Máxime al considerar que los temas de la Consulta ya están contemplados en la reforma laboral (ya aprobada) o en la reforma a la salud (aún en trámite). ¿Para qué consultas si ya hay reformas? La respuesta es la conveniencia política para el Pacto Histórico y el Gobierno: generar agitación política, financiada con recursos públicos, previa a la campaña electoral de 2026.

* Petro, de nuevo, ha sacado a relucir su iniciativa de una Asamblea Nacional Constituyente que tendría plenas facultades para reformar la Constitución de 1991, so pretexto de que no le aprueben la Consulta Popular. Con su chequera sin límite (por no cumplir la regla fiscal), podrá ofrecer beneficios a manos llenas a diferentes grupos políticos, sociales y de opinión para que le aprueben su Consulta y/o su Asamblea.

* Los temas están concatenados: lo económico para soportar lo político y lo político para soportar la agitación electoral con miras al próximo año y con el fin de posicionar a su grupo del Pacto Histórico para darle continuidad a su pensamiento de izquierda radical en el próximo gobierno.

 

Consecuencias para el País

El país está amenazado por todos los flancos: inestabilidad económica, crisis institucional, choque de competencias interinstitucionales, riesgo país elevado, crisis fiscal autogenerada y un ambiente de pugnacidad y polarización inagotable y cada vez peor, en medio de un escenario de violencia armada grave y presente en muchas zonas de la geografía.

El atentado contra Miguel Uribe es una señal muy poderosa y esperamos que tenga el efecto de unificar muchas candidaturas para tener candidatos a la presidencia fuertes, por un lado, y que, con las debidas seguridades, estos no se amedrenten para su labor política y de difusión de propuestas de solución a los problemas en todo el país, previo a las elecciones. La sociedad civil, por su parte, tiene que ganar conciencia sobre el riesgoso momento político y económico que vivimos y reaccionar frente a ello, pensando en la transformación de este estado de cosas a partir de las elecciones del próximo año.

Lo más grave es que esta situación está llevando al país a perder su enfoque en los temas de progreso, desarrollo, crecimiento, soluciones eficaces y del mejoramiento de nuestras potencialidades y capacidades para construir un futuro mejor para los colombianos. Nos estamos enfrascando en la discusión política y económica del día a día y no estamos fijando la mirada en el futuro.

Ojalá los candidatos que se lancen a conquistar la presidencia y los escaños congresionales, primero se esmeren en reflexionar sobre el futuro del país y contagiar a los ciudadanos de una visión de futuro, llena de esperanzas, pero de forma realista y propositiva. Si la campaña va a ser sobre cómo derrotar o anular al otro con los problemas de hoy, nunca construiremos futuro. Enfoquémonos en construir en Colombia un país de soluciones y de progreso; con eso, ganaremos oportunidades para todos.

 

domingo, 4 de mayo de 2025

¿EL PESO UNA MONEDA FUERTE?

 Comentario 05/05/2025

¿EL PESO UNA MONEDA FUERTE?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Después de haber llegado a una cotización del dólar de $5.061 pesos el 6 de noviembre de 2022, la tendencia de la moneda colombiana con respecto al dólar americano ha sido oscilar en una franja entre $4.200 y $4.400 pesos por dólar aproximadamente en los últimos meses de los años 2024 y 2025, lo que en la práctica representa una revaluación del 13% al 17% con relación a esa fecha de referencia. Vamos por partes y expliquemos algunos de los términos para no confundir las interpretaciones.

Todas las monedas se devalúan (pierden valor) o se revalúan (ganan valor) con relación a la moneda que tienen como referencia, generalmente el dólar americano. Cuando una moneda se devalúa, es decir, pierde valor, lo hace porque su moneda de referencia está ganando valor en el mercado mundial o porque las circunstancias del país originario de la moneda local presionan una pérdida de valor. Al contrario, si una moneda se revalúa, es decir, gana valor frente a su moneda de referencia, lo hace porque esta última se ha desvalorizado en el mercado mundial o porque las circunstancias del país han favorecido la ganancia de valor de su unidad monetaria.

En la práctica, las monedas presentan en el corto plazo circunstancias de devaluación y revaluación intermitentes y cambiantes por cortos períodos de tiempo, pero lo verdaderamente importante es la tendencia a largo plazo, como las cifras presentadas más arriba para el peso colombiano en el lapso de dos años.

¿Cuáles son las razones externas que explican a su vez una devaluación o una revaluación de la moneda de referencia, la cual también está sometida a vaivenes por condiciones de mercado (oferta y demanda de divisas) o por presiones devaluacionistas o revaluacionistas originadas en las tasas de interés internas del respectivo país, por ejemplo, o por la certidumbre o incertidumbre que en algún caso tengan los agentes del mercado cambiario sobre lo que se espera con la respectiva moneda? A veces, mercados muy “nerviosos” influyen en presiones al alza de la moneda, independientemente de la oferta y la demanda de la unidad monetaria.

En Colombia, en sentido contrario a lo que cabría esperar de una fuerte devaluación del peso, lo que ha ocurrido es una revaluación muy significativa. ¿Por qué era de esperar una devaluación? Tres causas fundamentales: razones macroeconómicas, sociopolíticas o de riesgo e incertidumbre. Expliquemos cada una de ellas, ya que son adversas al fortalecimiento del peso frente al dólar:

Macroeconómicas: Como es bien sabido, en el comportamiento de la economía de un país influyen el sector privado, el sector público y el sector externo (relación con el resto del mundo). En el caso colombiano, la situación del sector público es demasiado delicada, tanto como para configurar un escenario de perturbación en las distintas variables de la macroeconomía y en la moneda misma. Tenemos un déficit fiscal cercano al 7% del PIB y un endeudamiento público superior al 65% del PIB, ambos indicadores lejanos de sus patrones de conducta históricos, los cuales son muy inferiores, a tal punto que estamos al borde de generar una crisis fiscal en el país. De hecho, el gobierno atraviesa por un problema grande de caja y aún no ha querido tomar las decisiones para corregirlo, como son la revisión a la baja del presupuesto y la reducción del gasto. La época preelectoral tampoco facilita estas decisiones. Algunas de las variables macroeconómicas, como las tasas de interés elevadas o la inflación aún alta, presionan hacia la devaluación de la moneda; sin embargo, como ya se ha visto, en Colombia ha ocurrido una revaluación.

Sociopolíticas: En los últimos tres años, la polarización y la confrontación políticas se han exacerbado. Muchas promesas de campaña del gobierno de Gustavo Petro se han vuelto palabras vacías, y el trámite de sus reformas sociales se ha convertido en un escenario de confrontación política aguda y pugnaz. Se ha fomentado, por parte del gobierno, un ambiente de lucha de clases y de rechazo al sector privado, todo lo cual alimenta las tensiones y crea más rivalidad. Este ambiente es poco propicio para la estabilidad de su moneda, pues presionaría una devaluación.

El riesgo y la incertidumbre: No sería lógico esperar un entorno de sosiego y certidumbre dadas las conductas de las dos anteriores variables (macroeconómica y sociopolítica), pero a esto se ha sumado un aumento considerable en el riesgo país, que ha crecido de forma significativa en los últimos meses. Aunque este es un riesgo financiero que encarece el costo de la financiación, por otro lado, está la incertidumbre y el temor real que sienten los ciudadanos al ver que muchas zonas del país acusan signos de fuerte violencia narcoguerrillera y que el proceso de la paz total no ha llegado a puerto seguro.

Aunque es un hecho externo e incontrolable, se suma a los anteriores factores internos que explican la conducta del peso frente al dólar el ambiente político y comercial actual con la guerra arancelaria planteada por el presidente de EE. UU., Donald Trump, que es como una gigantesca ola de un maremoto que crece y se extiende por todos los rincones del mundo como una alteración en los precios y en el abastecimiento de los bienes y servicios. También como una perturbación en los organismos multilaterales, en las relaciones entre los países y en las cadenas de comercio e inversión a nivel mundial. Aunque Colombia tiene muy poco peso en el comercio mundial y en el comercio con EE. UU. tiene una balanza deficitaria, directa o indirectamente se verá impactada, y más si esta condición de guerra comercial y de aranceles se prolonga para todos o algunos productos y para todos o algunos países. Como consecuencia, el dólar se está debilitando a nivel mundial (¿hasta cuándo?), lo cual favorece la fortaleza del peso colombiano frente a esa divisa.

Aunque todos los factores llevarían a esperar una fuerte devaluación del peso frente al dólar, lo cierto es que está ocurriendo lo contrario. ¿Será que el peso es una moneda fuerte y el dólar una moneda débil? No sería sensato concluir de esa manera, contrario a la evidencia del dólar como moneda de referencia y refugio en el mundo, en todas las épocas y más en tiempos cargados de incertidumbre y de riesgos.

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