Mostrando las entradas con la etiqueta derecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta derecha. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

LAS VISIONES POLÍTICAS

 Comentario 09/02/2026

 

LAS VISIONES POLÍTICAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Existen diversas visiones políticas que interactúan en los gobiernos democráticos, generando corrientes de opinión sobre el rol del Estado y el del sector privado, el papel del Gobierno, el de las instituciones, las prioridades sobre la seguridad, los valores ciudadanos y la distribución de la riqueza. Las controversias entre opositores y favorecedores de cada una de las corrientes de opinión enriquecen el acontecer de los países si no se llega al radicalismo, la ideologización y la polarización. Cuando esto último ocurre, la radicalización puede inducir fenómenos de violencia política o de confrontación que le impiden al país avanzar.

En los países democráticos, teóricamente, hay tres enfoques políticos genéricamente denominados de centro, de derecha y de izquierda, y un sinnúmero de matices entre ellos. Veamos qué pretende cada uno.

En síntesis:

La derecha defiende el orden social, la propiedad privada y un Estado limitado; la izquierda busca la igualdad y la equidad mediante un Estado más intervencionista y redistributivo; el centro procura consensos, equilibrio y una economía mixta, privada y pública.

Las diferencias políticas claves son, en resumen:

La Derecha:

  • Visión del Estado: Debe ser limitado en lo económico, centrado en garantizar seguridad y orden.
  • Economía: Promueve el libre mercado y la iniciativa privada, con mínima intervención estatal y reducción del gasto público.
  • Valores: Conservadurismo para que los cambios y transformaciones sean graduales; defensa de la propiedad privada, la familia tradicional, la autoridad y el nacionalismo.
  • Distribución de riqueza: Basada en el esfuerzo individual; la desigualdad se considera parte natural de la vida social y, en los casos de vulnerabilidad, debe ser apoyada en su superación por el Estado. Pregona que hay igualdad de oportunidades para todos y que el desarrollo y el crecimiento son los que permiten la existencia de esas oportunidades.

La Izquierda:

  • Visión del Estado: Intervencionista, con políticas públicas para redistribuir la riqueza y corregir desigualdades históricas.
  • Economía: El Estado puede ser dueño o regulador de los medios de producción en la búsqueda de un sistema más equitativo.
  • Valores: Justicia social, igualdad, progresismo, derechos colectivos y políticas medioambientales.
  • Distribución de riqueza: Equitativa, bajo la idea de que todos los individuos son iguales y deben tener acceso a iguales oportunidades.

El Centro:

  • Visión del Estado: No es un dogma fijo, sino una postura pragmática que busca consensos y moderación.
  • Economía: Promueve una economía mixta, combinando mercado con regulación estatal.
  • Valores: Respeto a la democracia, pluralismo y cohesión social. Rechaza populismos y extremismos.
  • Distribución de riqueza: Garantiza acceso a servicios públicos y oportunidades, pero evita redistribuciones radicales.

Comparación rápida

Aspecto

Derecha

Izquierda

Centro

Papel del Estado

Limitado, garante de orden

Intervencionista, redistribuidor

Moderado, busca equilibrio

Economía

Libre mercado

Regulada, estatal

Mixta

Valores

Conservadurismo, tradición

Igualdad, justicia social

Pluralismo, consenso

Distribución de riqueza

Según esfuerzo individual

Equitativa

Oportunidades sin redistribución extrema

 

La Constitución de 1991 abrió el camino a múltiples partidos, lo que hace que estas etiquetas sean más referenciales que absolutas; existen muchos matices y orientaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando se avecina la época electoral con las elecciones de Congreso y presidenciales en este 2026 y existe un sinnúmero de partidos políticos y de candidatos, tanto para el Congreso como para la presidencia? Todo es confusión y caos; la majestad de los partidos políticos se perdió y la identidad de sus programas se desdibujó. Vale más la imagen del candidato que el programa del partido al cual pertenece. Demasiadas figuras independientes que representan sus propias opiniones y aspiraciones sin un verdadero marco ideológico y un enfoque pragmático de gobierno.

La polarización se acrecienta y las rivalidades políticas se alejan de los consensos que deberían guiar las prioridades del país y de sus ciudadanos. El 2026, por lo tanto, será un año de confusión política, de dimes y diretes, durante todo el periodo preelectoral, así como después de la decantación de candidaturas y de la elección de los que sean elegidos como candidatos a la presidencia. Hay demasiada rivalidad y, en ese caso, “los árboles no nos dejarán ver el bosque”. Las prioridades nacionales se desdibujan por los afanes entre los contradictores, cada uno queriendo destruir al otro e imponer su pensamiento. Énfasis en argumentos en contra del otro y no en programas y proyectos a favor del país.

sábado, 26 de julio de 2025

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 Comentario 28/07/2025

 

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS[1]

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los países pueden tener diferentes tipos de gobierno, dependiendo de cómo se organiza el poder político y cómo se toman las decisiones. Algunas formas son:

  • La democracia: El poder reside en el pueblo, que elige a sus representantes mediante elecciones democráticas. Ejemplos: Estados Unidos o Colombia.
  • La monarquía: El jefe de Estado es un monarca, que puede ser constitucional (con poderes limitados, como en España) o absoluto (con poder total, como en Arabia Saudita).
  • La dictadura: El poder está concentrado en una sola persona o grupo, sin elecciones libres ni participación ciudadana. Ejemplo: Corea del Norte.
  • La teocracia: El gobierno está basado en principios religiosos, y los líderes políticos suelen ser también líderes religiosos. Ejemplo: Irán.
  • El autoritarismo: Aunque puede haber elecciones, el poder está controlado por un líder o partido dominante, con poca libertad política. Ejemplo: Rusia.

Ideologías Políticas: Izquierda, Derecha y Centro

Independientemente del tipo de gobierno, los países también se complementan con ideologías políticas que pueden ser de izquierda, de derecha o de centro. En Colombia, los movimientos de izquierda y derecha tienen diferencias marcadas en sus enfoques políticos, económicos y sociales.

La Izquierda

Según su ideario, la izquierda busca:

  • La igualdad material mediante políticas redistributivas, como impuestos progresivos y programas sociales, incluyendo subsidios y asistencia estatal.
  • La intervención estatal en la economía, con medidas como el proteccionismo y la regulación laboral.
  • La inclusión y las reivindicaciones políticas, defendiendo los derechos de grupos históricamente marginados.
  • Ejemplos de partidos de izquierda son Colombia Humana y el Polo Democrático. Estos partidos apoyan el acuerdo de paz, aunque sus amplias concesiones en favor de la guerrilla generan debate, y tienen una base electoral fuerte en Bogotá y las costas.

La Derecha

Según su ideario, la derecha busca:

  • Favorecer el libre mercado, la inversión privada y la reducción del tamaño del Estado.
  • Defender valores tradicionales y, en algunos casos, oponerse a cambios sociales progresistas.
  • Priorizar la seguridad y el orden como pilares de su discurso político.
  • Ejemplos de partidos de derecha son el Centro Democrático y el Partido Conservador. Estos suelen tener posturas más críticas hacia acuerdos como el de paz, al considerar que no fueron equilibrados en las concesiones a la guerrilla versus los beneficios para el Estado.
  • Ambos movimientos han evolucionado en respuesta a los desafíos políticos y sociales del país, y su interacción define gran parte del panorama político colombiano.

La Tercera Vía o Centro Político

La tercera vía o el centro político es una corriente que busca un equilibrio entre las posturas tradicionales de izquierda y de derecha. Se enfoca en combinar elementos del libre mercado con políticas sociales que promuevan la justicia y la equidad. Este enfoque intenta evitar los extremos ideológicos, proponiendo soluciones esencialmente pragmáticas, adaptadas a las necesidades del respectivo país en cada momento.

En Colombia, la tercera vía ha sido asociada con figuras como Juan Manuel Santos, quien promovió esta idea durante su gobierno. Inspirada en el sociólogo británico Anthony Giddens, esta corriente propone un Estado eficiente que no sea ni excesivamente intervencionista ni completamente ausente, sino que actúe donde sea necesario para garantizar el bienestar general.

El centro político tiene una importancia clave en la democracia, especialmente en contextos de fuerte polarización como el de Colombia. Este enfoque busca ofrecer soluciones pragmáticas y moderadas que pueden atraer a ciudadanos que no se sienten representados por los extremos. En Colombia, el centro político ha sido visto como una alternativa para construir consensos y promover el diálogo inclusivo, lo cual es esencial en un país con una historia de conflicto armado y divisiones profundas.

Además, puede desempeñar un papel fundamental en la estabilidad económica y política, al combinar justicia social con crecimiento económico. Durante las últimas décadas, representantes del centro político han sido claves en la construcción de acuerdos, como el proceso de paz con las FARC, liderado por figuras que adoptaron posturas moderadas. Sin embargo, los detractores del centro político argumentan que la ausencia de posiciones ideológicas claras lo convierte en un modelo inestable y poco eficaz.

El próximo año, 2026, tendremos elecciones congresionales y presidenciales. Es hora de revisar nuestras ideas para ir definiendo en qué color o sector político queremos estar y, más adelante, a qué candidato o candidatos quisiéramos ver en cada uno de estos órganos de representación política.



[1] Varias de las definiciones de esta publicación son tomados de la IA Copilot.

lunes, 19 de mayo de 2025

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 Comentario 19/05/2025

 

LA VIGENCIA DE LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

Los países pueden tener diferentes tipos de gobierno, dependiendo de cómo se organiza el poder político y cómo se toman las decisiones. Algunas formas de gobierno son[1]:

 

1. La democracia: El poder reside en el pueblo, que elige a sus representantes mediante elecciones democráticas. Ejemplo: Estados Unidos o Colombia.

2. La monarquía: El jefe de Estado es un monarca, que puede ser constitucional (con poderes limitados, como en España) o absoluto (con poder total, como en Arabia Saudita).

3. La dictadura: El poder está concentrado en una sola persona o grupo, sin elecciones libres ni participación ciudadana. Ejemplo: Corea del Norte.

4. La teocracia: El gobierno está basado en principios religiosos, y los líderes políticos suelen ser también líderes religiosos. Ejemplo: Irán.

5. El autoritarismo: Aunque puede haber elecciones, el poder está controlado por un líder o partido dominante, con poca libertad política. Ejemplo: Rusia.

Pero, independientemente del tipo de gobierno del respectivo país, complementariamente están sus ideologías, que pueden ser de izquierda, de derecha o de centro. Veamos:

En Colombia, los movimientos de izquierda y derecha tienen diferencias marcadas en sus enfoques políticos, económicos y sociales. Así:

La izquierda pretende, según su ideario:

* Busca la igualdad material mediante políticas redistributivas, como impuestos progresivos y programas sociales. Esto incluye subsidios y asistencia estatal.

* Promueve la intervención estatal en la economía, con medidas como el proteccionismo y la regulación laboral.

* Aboga por la inclusión y las reivindicaciones políticas, defendiendo derechos de grupos históricamente marginados.

Ejemplos de partidos de izquierda son Colombia Humana y el Polo Democrático, que apoyan el acuerdo de paz, si bien sus concesiones amplias en favor de la guerrilla, y tienen una base electoral fuerte en Bogotá y las costas.

La derecha pretende, según su ideario:

* Favorece el libre mercado, la inversión privada y la reducción del tamaño del Estado.

* Defiende valores tradicionales y, en algunos casos, se opone a cambios sociales progresistas.

* Tiende a priorizar la seguridad y el orden como pilares de su discurso político.

Ejemplos de partidos de derecha son el Centro Democrático y el Partido Conservador, quienes suelen tener posturas más críticas hacia acuerdos como el de paz, por no considerar que hayan sido equilibrados en las concesiones en favor de la guerrilla.

Ambos movimientos han evolucionado en respuesta a los desafíos políticos y sociales del país, y su interacción define gran parte del panorama político colombiano.

Por el contrario, la tercera vía o el centro político es una corriente que busca un equilibrio entre las posturas tradicionales de izquierda y de derecha. Se enfoca en combinar elementos del libre mercado con políticas sociales que promuevan la justicia y la equidad. Este enfoque intenta evitar los extremos ideológicos, proponiendo soluciones esencialmente pragmáticas, adaptadas a las necesidades del país en cada momento.

En Colombia, la tercera vía ha sido asociada con figuras como Juan Manuel Santos, quien promovió esta idea durante su gobierno. Inspirada en el sociólogo británico Anthony Giddens, esta corriente propone un Estado eficiente que no sea ni excesivamente intervencionista ni completamente ausente, sino que actúe donde sea necesario para garantizar el bienestar general.

El centro político tiene una importancia clave en la democracia, especialmente en contextos de fuerte polarización como el de Colombia. Este enfoque busca ofrecer soluciones pragmáticas y moderadas que pueden atraer a ciudadanos que no se sienten representados por los extremos.

En Colombia, el centro político ha sido visto como una alternativa para construir consensos y promover el diálogo inclusivo, lo cual es esencial en un país con una historia de conflicto armado y divisiones profundas. Además, puede desempeñar un papel fundamental en la estabilidad económica y política, al combinar justicia social con crecimiento económico. Durante las últimas décadas, representantes del centro político han sido claves en la construcción de acuerdos como el proceso de paz con las FARC, liderado por figuras que adoptaron posturas moderadas. Los detractores de este modelo de centro suponen que la ausencia de posiciones reales de izquierda o derecha lo vuelven un modelo inestable y poco eficaz.

El próximo año, en 2026, tendremos las elecciones congresionales y presidenciales. Es hora de revisar nuestras ideas para ir definiendo en qué color o sector político queremos estar y, más adelante, a qué candidato o candidatos quisiéramos ver en cada uno de estos órganos de representación política.



[1] Varias de las definiciones de esta publicación son tomados de la IA Copilot.

domingo, 19 de noviembre de 2023

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 Comentario 20/11/2023

 

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las elecciones regionales del 29 de octubre no son una sorpresa en cuanto al resultado de un giro hacia el centro o la derecha, según las votaciones que favorecieron en alcaldías y gobernaciones a personas diferentes de los candidatos del pacto histórico o de sus aliados políticos. Era evidente el desgaste del gobierno a los pocos meses de haber iniciado su mandato, por la confrontación permanente con los que no lo favorecen, con la clase empresarial o con la llamada “oligarquía”, frente a los cuales asume y pregona posiciones de lucha de clases.

Una evidencia de ese desgaste son los tropiezos continuos en su mandato, las acusaciones en muchos frentes de su campaña o de su gobierno, aún provenientes de sus propios parientes, los fracasos a nivel del congreso con sus distintas reformas, la inacción de sus ministros, la falta de ejecución presupuestal y de soluciones reales a los problemas del país, los constantes rechazos de las cortes con los actos de su gobierno por considerarlos inconstitucionales y su profunda falta de favorabilidad en las encuestas ciudadanas, la cual llega ya a más del 60% de opinión pública negativa. En Colombia, el “mar” de los arrepentidos es cada vez más ancho y profundo.

Incluso varias publicaciones internacionales (El País de España y The Economist de Gran Bretaña, por ejemplo) manifiestan su total decepción y desconcierto con el gobierno del cambio, por sus demasiadas promesas, con poca o ninguna ejecución, que se han vuelto más populismo y demagogia que verdaderos logros, en síntesis, sensación de frustración y desencanto. Más al considerar que es en realidad el primer ejercicio de un presidente verdaderamente de la izquierda en toda la vida republicana colombiana, en el cual existía una gran expectativa y hasta voces de marcada justificación sobre la necesidad de un gobierno de este talante para Colombia.

Algunos de sus seguidores afirman que “no lo han dejado gobernar”, que él sí puede, pero la realidad es que nadie ha hecho nada por obstaculizar su gobierno, distinto de oponerse democráticamente a sus ideas en los foros públicos, en el congreso, en las asambleas o en los consejos. En reiteradas ocasiones el sector privado le ha ofrecido su colaboración armónica, pero sólo ha recibido como respuesta oídos sordos y desplantes de todo tipo, incluidas sus constantes ausencias e incumplimientos y las dudas sobre su capacidad y lucidez para gobernar, por problemas de dependencia de algún tipo de sustancia psicoactiva. Él, por su parte, lo niega y no permite que un consejo médico independiente lo examine, para certificar su idoneidad, lo cual le pone más “sal a la herida”. En la práctica, con lo visto hasta ahora, hay una verdadera incapacidad o falta de destreza para gobernar por él mismo, por sus ministros y sus representantes en todos los campos, sólo arengas, sólo amenazas y titubeos, con poca efectividad y sin ninguna contundencia.

Sí son, por el contrario, una verdadera sorpresa los resultados electorales regionales del 29 de octubre, en cuanto a la contundencia de estos, especialmente en algunas de las ciudades capitales y en los departamentos principales. Es evidente el descontento, el desencanto y la sensación de “engaño” con las promesas de cambio del presidente Petro y de sus áulicos. Hasta la propia vicepresidenta, Francia Márquez, manifiesta su total desconcierto por prometer todo lo que no han cumplido, ni aún para su propio terruño donde se proponía dotarlo de condiciones de vida más dignas y todavía no lo ha logrado. Sin embargo, afirma que tiene el corazón bien puesto en lo prometido, pero que se siente “cansada y frustrada” por no haberlo logrado, y, para los ciudadanos, no basta decir, que apenas está comenzando. Prometer gobernar con acierto es una cosa, hacerlo con verdadero concierto es otra muy distinta.

Ahora, la pregunta es: ¿qué sigue ahora? El gobierno de Petro, que ya está desacreditado y goza de poco respaldo, seguir jugando a la compra de votos favorables en el congreso para pasar sus iniciativas y reformas a punta de “mermelada”, con el “convencimiento” de uno a uno de los congresistas, pasando por encima de las estructuras de los partidos políticos que han salido fortalecidos luego de las elecciones del 29 de octubre, es un desgaste y un error mayúsculo.

En esencia, lo que nos preguntamos hoy es si Petro se radicalizará en sus posturas de izquierda recalcitrante o si aceptará una apertura mental para concertar un programa de gobierno y reformas realistas para el país, sin el énfasis totalitario, estatista y autocrático que él ha querido ponerles a sus actos de gobierno. Muchas veces el presidente Petro habla de acuerdos nacionales, pero sin verdadera apertura a las opiniones diversas, sólo considerando sus paradigmas, parámetros y estilos, como si fueran “palabra de Dios”.

Si reconocemos el talante egocéntrico de Gustavo Petro, sabemos que no querrá dar el brazo a torcer, sin importar el costo, inclusive se volverá más radical y dogmático, en nuestra opinión. No le importará tampoco qué suceda con el país, sus carencias y sus necesidades, dado que la economía y las instituciones colombianas han demostrado su fortaleza como para no derrumbarse, pero sí para afectarse por la actitud regresiva de su gobierno y por la falta de aplicación eficaz del gasto público, ya lo vemos en el bajo crecimiento de la economía y en la caída de la demanda y la inversión privadas.

Tememos que aún nos quedan tres años del “mandato del cambio”, en la "potencia mundial de la vida", donde la paz y la seguridad son escasas, hoy desbordadas y fuera de control, con un exceso de narcotráfico y delincuencia, y un gobierno radical, desprestigiado e ineficaz. Espero estar equivocado, sólo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que el país está aprendiendo muy rápido sobre el estilo de gobierno de la izquierda y sus consecuencias.

sábado, 13 de noviembre de 2021

DIVIDE Y VENCERÁS

 Comentario 16/11/2021

 

DIVIDE Y VENCERÁS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el Evangelio se recuerda lo que dijo Jesús a sus apóstoles: “Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir” (Mt 12, 25). A su vez, se afirma que este concepto, enunciado como “divide y vencerás” se atribuye en su aplicación militar y estratégica a Julio César, un prestigioso político romano nacido en el año 100 A.C.

El origen de la frase se halla en el hecho de que los romanos, cuando conquistaban algún territorio, no oprimían a los vencidos, para evitar que éstos se revelarán y formarán un frente común. Sin embargo, para conseguir esto iban más lejos todavía, ya que, además, firmaban los tratados con cada pueblo de manera individual, nunca en conjunto, otorgando derechos distintos y más cantidad de ellos a unos pueblos que a otros, con lo que provocaban la existencia de envidias y, por tanto, la imposibilidad de que llegaran a unirse entre ellos.

Como se deduce fácilmente, la frase permite entender que, si tu enemigo te encuentra dividido en vez de unido, será mucho más fácil controlarte y vencerte. De hecho, es una estrategia militar aplicada en muchas guerras a través de la historia, con eficaces resultados para vencer al opositor, por supuesto. Para ello se han utilizado, entre muchas y diversas formas, la compra de conciencias, el sabotaje, la corrupción, los dobles agentes, las llamadas quintas columnas, los “caballos de troya”, etc., todos los cuales buscaban crear estrategias y tácticas para infiltrar y dividir al rival.

Para las elecciones del próximo año en Colombia para el Congreso y la Presidencia, desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos conduce a un “reino dividido”, al cual, comúnmente, el refranero popular se refiere como: “reino dividido, reino perdido”. En el caso de la Presidencia de Colombia, efectivamente, más de 50 candidatos aspiran o dicen aspirar por firmas o por partidos políticos a ser elegidos presidentes.  Esto es un verdadero absurdo y un exabrupto político, porque indica el grado de atomización política a la cual hemos llegado, precisamente por ausencia de partidos políticos fuertes, organizados, reconocidos, con ideario definido y con alternativas de gobierno. No es extraño que los partidos políticos hoy sean repudiados por la ciudadanía, con una opinión desfavorable en las encuestas de opinión de más del 80%. Muy grave para el país la desfiguración del verdadero significado de los partidos y su reconocimiento actualmente como centros de “avales” a posibles precandidatos dentro de sus listas para los diferentes cargos de elección popular.

Si miramos el escenario actual de la política colombiana están en juego dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes: los llamados movimientos de derecha y los de izquierda. Algunos afirman estar en el centro, pero en realidad, al tomar decisiones frente al país deberán situarse en uno u otro lado, sin hablar en esta discusión de los llamados extremos, calificados como fascistas, por un lado, o radicales, por el otro.

Los movimientos de derecha defienden primero que todo el estado de derecho, la separación de poderes y la democracia, además, el régimen de libertades individuales y el libre mercado y circunscriben la intervención del Estado a los asuntos sociales, infraestructura, servicios del Estado y seguridad. La estabilidad macroeconómica y la defensa de la moneda sana son criterios directores en su enfoque económico, con impacto social a partir del desarrollo y el crecimiento económicos como motor y generador de oportunidades para todos.

En este modelo se defienden la inversión extranjera y los tratados de libre comercio como medio para acrecentar la inversión y acercarse a las nuevas y modernas tecnologías que se desarrollan en los países de mayor avance económico y tecnológico. Hasta ahora, hay gobiernos ejemplares en este modelo como lo son el propio Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Paraguay y Chile, entre muchos otros más. En el caso de Chile habrá que esperar cómo concluye su nueva constitución.

Los movimientos de izquierda suelen ser estatistas, es decir le conceden al estado un poder director e interventor en la economía, en las libertades individuales, en el mercado y en el uso del presupuesto público que insuflan con emisión monetaria para fomentar el llamado gasto social, sin precautelar el daño que le hacen a la economía y principalmente a los más pobres con la inflación que crean. Pretenden controlar la inflación interviniendo los precios del mercado para congelarlos, lo cual trae como consecuencia la destrucción de los sectores productivos. Este modelo desincentiva la inversión extranjera ante la inestabilidad jurídica que crean y, con un falso nacionalismo y populismo, dicen defender la producción nacional, pero la alejan de las corrientes de inversión y modernización.

La experiencia demuestra que se vuelven gobiernos autocráticos (concentran todos los poderes aún fuera de la constitución) y de camarillas. Además, fomentan la lucha de clases y persiguen las clases sociales adineradas, quienes en muchas ocasiones tienen que emigrar para proteger su vida o sus bienes o ambos, dejando a los países huérfanos de inversiones provechosas. Muchos gobiernos latinoamericanos de izquierda como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y ahora el Perú o México tienen esta inclinación. Y los hay totalmente radicales como los tres primeros mencionados, con la versión de ser totalitarios y de eternizarse en el poder. No hay quien los remueva del gobierno una vez que se apoderan de él, con supuestos visos de democracia.

En Colombia estamos dando todos los pasos para el divide y vencerás y en forma astuta el señor Petro debe estar feliz viendo la cola interminable de candidatos buscando un espacio para lanzarse a la Presidencia. Desde su punto de vista, mientras más se divida el voto, más ventajas tiene para ganar. Aunque las encuestas de opinión no le asignan un margen de favorabilidad creciente, los demás participantes tienen porcentajes muy inferiores y hay un volumen de más 50% de ciudadanos indecisos, además, de un 15% que prefieren el voto en blanco. El candidato de la izquierda radical Gustavo Petro, en estas condiciones, sí podría ser el presidente de Colombia en el próximo período presidencial.

sábado, 14 de agosto de 2021

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 Comentario 16/08/2021

 

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El populismo puede presentarse en líderes de izquierda o de derecha, y en ambos casos es igualmente malsano y produce consecuencias muy negativas, especialmente en el largo plazo. El populismo está caracterizado por promesas vacías, es decir, llenas de sonoridad, pero de poca realidad, por ser impracticables, ilegales, no financiables o inviables en sí mismas. Además de un concepto político, el populismo suele rechazar los partidos políticos tradicionales ya sea en la práctica efectiva o en los discursos, también muy combativos frente a el statu quo o a las clases sociales, grupos políticos, de opinión o movimientos de interés ciudadano que estiman contrarios a sus ideales.

El populismo, generalmente, apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Suele basar su estructura en la denuncia constante de los males que, supuestamente, encarnan las clases privilegiadas o los opositores. Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes, frecuentemente sembrando odio de clases o rivalidades entre grupos de ciudadanos o regiones, que pueden volverse, con el tiempo, radicales y violentos.

Generalmente el término populismo tiene un sentido peyorativo, aunque para el ciudadano común suena, en principio, maravilloso, ya que hace referencia a las medidas políticas que lo favorecen, aunque, en realidad, los populistas no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que se trata de conseguir la aceptación de los votantes para ser elegidos, sin importar las consecuencias y, por supuesto, el cumplimiento de las promesas.

Por ejemplo, del lado de la izquierda suelen ocurrir fenómenos como ofrecer subir el salario mínimo en cualquier momento, sin consultar las verdaderas posibilidades y las realidades económicas del país y sus empresas, esta una decisión propia del populismo, que tiene consecuencias nefastas posteriormente desde el punto de vista económico y especialmente en fenómenos inflacionarios. El populismo de izquierda puede ahuyentar las inversiones extranjeras por un supuesto nacionalismo que expropiará o nacionalizará empresas o inversiones extranjeras, lo cual, finalmente, sume a la población en más pobreza por falta de oportunidades o de la ausencia de competitividad del país.  

En la otra orilla, los populismos de derecha, frecuentemente con talante autoritario y despótico, suelen asumir posiciones guerreristas, de limitación de libertades a ciertos grupos de ciudadanos, persecución a sus opositores o favorecimiento de grupos económicos de su interés, en menoscabo de poblaciones menos pudientes, todo esto mencionando sólo algunos ejemplos.

Por supuesto, en cada país suceden cosas diferentes cuando atraviesan fenómenos de candidatos o gobernantes populistas, y en ocasiones son graves y extremos, como sería el caso de afectar las libertades políticas y someter a prisión las corrientes de opinión opositoras.

En algunos casos se habla de candidatos populares, en contrario sentido de populistas, cuando significa que son reconocidos y muy aceptados por la ciudadanía, se trata de propuestas o líderes que buscan construir el poder a partir de la efectiva participación de las grandes mayorías de la población, por lo cual son muy bien reputados.

Se sabe que los populistas no conforman un conjunto homogéneo, sino que muestran ciertas diferencias notables en cuestiones políticas y económicas. Por otro lado, tienen muchos puntos en común que los oponen a quienes no participan de su ideología, la cual se basa principalmente y más frecuentemente en la distribución del ingreso y la riqueza, con un corte marcadamente socialista.

En los años recientes, no hubo experiencia populista regional que no atravesara serias dificultades de orden económico, político o social o que no terminara en una debacle de tal naturaleza que destruyera la economía, las instituciones, los partidos, los derechos ciudadanos, las leyes y, además, que no se apropiara de la interpretación de la ley a su amaño y conveniencia. Es un hecho verificado que se vuelven verdaderamente arbitrarios en la interpretación a su favor de las Constituciones de los respectivos países.

Los populistas tienen al inicio momentos de gloria y de relativo éxito, utilizando medios como la emisión monetaria para financiar gasto público, abusar del endeudamiento, decretar la ejecución de obras, programas y contratos no viables técnica o financieramente,  sin respaldo económico, lo cual les crea una aureola de “redentores” pero, simultáneamente, echándole el “agua sucia” al sector privado, a los ricos y a los grupos económicos, además, persiguiendo opositores como traidores al país, etc., etc.

La emisión monetaria creará una dependencia del Estado por ese tipo de “recursos”, fáciles y siempre disponibles, hasta convertirse en una alta o desbocada inflación por ser gastos sin producción real que cree dinero y esto, como se ha demostrado toda la vida, en todos los países, terminará socavando el ingreso de los ciudadanos y especialmente de los más pobres que no tienen más alternativa que comprar lo que necesitan para su vida y sustento a precios más altos cada vez. Ver, por citar un ejemplo, la hiperinflación que ha tenido la Venezuela con el populismo de Chaves y Maduro quienes destruyeron el valor de su moneda y de sus reservas, al punto que nadie recibe las distintas denominaciones del Bolívar que han intentado (cuántas veces han quitado ceros y ahora van para moneda digital sin ningún respaldo), el cual tuvo que ser sustituido por el truque o por el uso del dólar como moneda de cambio corriente.

Cabe mencionar que estos procesos populistas suelen tomar unos cuantos años y para corregirse muchos más, dolorosos, tortuosos e inciertos. En el mundo entero, el cuadro final es siempre el mismo: es muy difícil y costoso recuperar un país luego de un período de marcado acento populista en su gobierno. En consecuencia, alejémonos de los “pajaritos de oro y los cantos de sirena” de los populistas de cualquier naturaleza.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...