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martes, 21 de octubre de 2025

EL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO

 Comentario 21/10/2025

 

EL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El comunismo y el socialismo comparten raíces ideológicas en el pensamiento marxista, pero tienen diferencias clave en sus objetivos, métodos y formas de organización política.

¿Qué es el comunismo?

El comunismo es una doctrina política, económica, social y un modelo de Estado que busca eliminar las clases sociales mediante la abolición de la propiedad privada de los medios de producción. Su meta final es una sociedad sin Estado, donde los recursos se distribuyan equitativamente sin importar el esfuerzo individual.

Características principales:

  • Propiedad colectiva de los medios de producción.
  • Supresión de la propiedad privada.
  • Eliminación de las clases sociales.
  • Estado centralizado (partido único) como fase transitoria.
  • Distribución igualitaria de la riqueza.

¿Qué es el socialismo?

El socialismo también busca reducir la desigualdad, pero lo hace a través de reformas que mejoran las condiciones de la clase trabajadora sin eliminar completamente la propiedad privada.

Características principales:

  • Propiedad estatal o colectiva parcial de los medios de producción.
  • Permite cierta propiedad privada.
  • Busca justicia social mediante redistribución de la riqueza.
  • Puede coexistir con sistemas democráticos y de libre mercado.
  • Enfoque más flexible y gradual que el comunismo.

Diferencias Clave

Aspecto

Comunismo

Socialismo

Propiedad de medios

Colectiva total

Colectiva parcial / mixta

Clases sociales

Eliminación total

Reducción de desigualdad

Rol del Estado

Centralizado, partido único

Regulador, puede ser democrático

Economía

Planificada y estatal

Mixta, con elementos de mercado

Ejemplos históricos

URSS, Cuba (modelo clásico)

Suecia, Noruega (socialdemocracia)

 

Las experiencias en el mundo demuestran que los países comunistas no son los más exitosos, salvo el caso de China que ha adoptado un modelo en el cual ha invitado al resto del mundo a producir e invertir en su país, con lo cual su economía tiene una gran influencia del componente del mercado privado.

Los más críticos de los modelos comunistas y socialistas puros han sido estadistas de otros países, como Inglaterra, donde, como decía Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia, que tiene como única virtud inherente la distribución igualitaria de la miseria”.

 

sábado, 2 de abril de 2022

LA CUESTIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA

 Comentario 04/04/2022

 

LA CUESTIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Para los socialistas la propiedad de los medios de producción es o debe ser colectiva y para los comunistas es o debe ser del Estado, ambos fomentan, además, las decisiones centralizadas y estatizadas de lo relativo al funcionamiento de los mercados. Dichos modelos políticos y económicos consideran al capitalismo como un sistema injusto en el que el poder y la riqueza recaen supuestamente en una minoría, dado que el capitalismo, que defiende a la propiedad privada de los medios de producción, permite las decisiones individuales en el mercado. De alguna manera los tres modelos dicen buscar o buscan el progreso y el bienestar de la comunidad donde actúan, a través de programas de tipo social (educación, salud, vivienda, bienestar, seguridad, vejez, recreación y cultura, por ejemplo), si bien en todas las geografías donde actúan existen niveles de pobreza o desigualdad. Algunos teóricos políticos consideran el socialismo como una etapa previa al comunismo, bajo consideraciones tales como las contradicciones entre la burguesía (clase dueña de los medios de producción) y el proletariado (clase obrera y campesina dueños de la fuerza de trabajo), es decir, la lucha de clases.

Los países comunistas benefician a camarillas políticas de sus partidos únicos y a los magnates con influencia en los gobiernos por su poder económico, de alguna manera tienen castas y privilegios para quienes ejercen el poder, tal es el caso de Rusia, China, Corea del Norte, por ejemplo, si bien algunos de ellos han tenido apertura a la inversión privada y extranjera. En los países socialistas debemos distinguir las figuras más socialdemócratas que defienden la democracia, las libertades individuales y la propiedad privada, pero propenden activamente por condiciones de mayor equidad a través de programas de bienestar financiados por el Estado, como ocurre, por ejemplo, en algunos países del norte de Europa, tales como Noruega, Suecia o Dinamarca. Existen otros países más de tipo totalitario y antidemocrático, que limitan las condiciones de bienestar individuales y afectan las libertades privadas, entre ellos: Cuba, Nicaragua o Venezuela. En el último capítulo, el del capitalismo, tenemos las sociedades democráticas capitalistas como Canadá, USA, Francia, Alemania, España, Inglaterra, Colombia, etc.

El socialismo pretende que todos los ciudadanos, supuestamente, se involucren en la administración de los medios de producción, mediante la representación del Estado. El comunismo no permite la participación ciudadana ni las opiniones disidentes. Y el capitalismo, indica con claridad que los medios de producción pueden ser de propiedad individual, con la existencia de la libre competencia y con la regulación natural de la oferta y la demanda para la fijación de los precios en el mercado, o con la intervención estatal, cuando se requiere, para evitar abuso de poderes dominantes, que afecten el interés colectivo.

Ahora, el problema entre estos modelos socioeconómicos y políticos es mayúsculo cuando introducimos el concepto de propiedad privada de los medios de producción o de los bienes o valores de propiedad individual, más allá de los corrientes necesarios para la vida normal de las familias. Veamos:

En el socialismo puro y el comunismo se contempla que todas las personas son iguales, con la necesidad de acceder a los mismos bienes y recursos naturales de un país. Por eso proponen que el control social sea la base para la prosperidad y para garantizar la igualdad y la libertad. La sociedad es igualitaria. En el sistema socialista la riqueza, supuestamente, es distribuida de manera igualitaria entre los ciudadanos para que no recaiga en manos de una minoría. De esta manera, pretende desintegrar las clases sociales y equiparar el acceso a los bienes y servicios para toda la sociedad. En estos países se pretende que no exista la competencia dado que el Estado es el único emprendedor y quien controla los precios. No existe la elección libre del consumidor, solo puede comprar lo que el Estado provee o permite. Este tipo de intervención, teóricamente, pretende evitar la explotación laboral y el monopolio del mercado. En las sociedades capitalistas, por el contrario, cada persona puede competir por la propiedad de los medios de producción y decidir sobre los bienes para su vida, con libertad e iniciativa individual y también puede poseer dichos medios como fruto de su inventiva, esfuerzo y trabajo.

Visto desde la perspectiva histórica, la caída de la Unión Soviética y de muchos otros experimentos del tipo comunista, que condujeron a situaciones de extrema pobreza y verdaderas hambrunas, cuestiona, desde la raíz, el modelo económico, político y social del socialismo o el comunismo puros. Sociedades como China y muchas exrepúblicas socialistas soviéticas adoptaron un modelo híbrido entre la injerencia del Estado y la apertura a la inversión y la propiedad privada de los medios de producción. “No importa que el gato sea blanco o sea negro. Mientras cace ratones, es un buen gato.", decía Deng Xiao Ping al ascender al poder en 1978. El ya anciano Deng, ridiculizó el eslogan promovido por la Revolución Cultural de los años 60 que señalaba que “es mejor ser pobres bajo el socialismo, que ricos bajo el capitalismo”. Por su parte, él señaló de una manera clara y directa que “la pobreza no es socialismo”. Es parte de la historia que Deng Xiao Ping lideró la transformación de la China agraria y atrasada, casi feudal, hacia la economía de mercado y a la creación de empresas de corte capitalista. En la década de los 90, las reformas económicas ya habían logrado que millones de campesinos salieran de la pobreza. Sin embargo, el líder chino continuó con el control político de la sociedad china por parte del partido comunista, como sigue siendo hoy.

Es hora de que aprendamos estas lecciones para Colombia, ahora que en el período electoral hay candidatos, como Gustavo Petro y Francia Márquez, reconocidos socialistas radicales, que hablan de expropiar dinero de los particulares, reformas tributarias más progresivas y sin beneficios para los ricos, acabar con la economía petrolera, con el sistema de las EPS, dar trabajo a todo el mundo por cuenta del estado, pensiones por cuenta del mismo estado, etc. Todo lo cual, como está visto, no es posible y acarrearía un profundo daño económico, político y social, aunque parezcan, cuando se oyen, cantos melodiosos y, como dice, Francia Márquez, Colombia debe “Vivir sabroso”, sí, pero no así.

lunes, 21 de junio de 2021

YA ESTÁ SUCEDIENDO EN CHILE

Comentario 21/06/2021

 

YA ESTÁ SUCEDIENDO EN CHILE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En la historia reciente de Chile, producto de las protestas iniciadas en octubre de 2019 a lo largo de todo el país, la mayoría de los partidos políticos firmaron un acuerdo para la redacción de una Nueva Constitución Política. El 25 de octubre de 2020 se realizó un plebiscito nacional por el que la ciudadanía debía pronunciarse a favor o en contra de iniciar el proceso de elaboración de una nueva Constitución y el mecanismo por el cual se redactaría, en este caso, una Convención Mixta Constitucional (50 % de legisladores y 50 % de ciudadanos electos) o una Convención Constitucional (100 % de ciudadanos electos).

En este plebiscito, la ciudadanía decidió por una amplia mayoría (78 %) elaborar una nueva Constitución. El órgano seleccionado para su redacción (79 %) fue una Convención Constitucional, la primera con paridad de género del mundo, y cuyos miembros fueron elegidos en las elecciones que se realizaron el 15 y 16 de mayo para seleccionar por voto popular los integrantes de la Convención encargada de redactar una nueva Constitución Política de la República. Una vez redactada, otro plebiscito (a realizarse en 2022) definirá si la Constitución de 1980, la actual Carta Magna heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), es reemplazada por la nueva carta fundamental.

De acuerdo con los datos del Servicio Electoral, en la inédita doble jornada electoral votaron 6.458.760 personas, sobre un padrón de 14.900.190 electores, lo que indica una participación del 43,35%. La cifra de esta elección es menor a los 7.569.082 de votantes –un 50,9 % del padrón total- que participaron en el plebiscito del 25 de octubre del 2020. ¿Por qué la apatía electoral, se preguntan algunos, después de la efervescencia de las marchas?, ya que el porcentaje de abstención se considera alto ante la importancia de la decisión.

Los candidatos independientes arrasaron en las urnas, resultado que dio un duro golpe a los partidos tradicionales de derecha y de izquierda. Sin embargo, muchos analistas han calificado que los constituyentes elegidos tienen un marcado tinte de izquierda, pero no han sido actores políticos en su gran mayoría. Los 155 constituyentes electos deben escribir en un plazo de 9 meses, prorrogable una vez por tres meses más, la nueva Constitución de Chile. Luego de 60 días de entregada la nueva Carta Magna, se realizará el plebiscito ratificatorio con voto obligatorio. Ahora: ¿Qué está sucediendo en el entretanto de la llegada de la nueva constitución en la economía y la sociedad chilenas?

De acuerdo con Tomás Mosciatti (abogado, 61 años) quien es un analista político de referencia en Chile, un empresario de las comunicaciones, actual director de Radio Bío Bío y uno de los líderes de opinión más influyentes del país, quien, ante la pregunta: “Si llega a ganar el comunismo, siempre ha aflorado la versión de que se van los capitales. ¿Lo ve así?, respondió: (tomado de El Tiempo 6/06/2021)

“Perdona, pero los capitales ya se están yendo. Hoy, en Chile la cantidad de transferencias legales de fondos al exterior es enorme. El interés de los créditos hipotecarios subió, aumentó el riesgo país, pero la principal consecuencia económica que va a tener esto es que con las últimas elecciones se firmó la muerte de las AFP (Administradoras de Fondos de pensiones) y del sistema privado de salud. Y resulta que las AFP son el gran motor de la economía chilena. Los países más pobres no tienen ahorros, pero eso no ocurrió porque en Chile se dio un ahorro que, si bien fue forzoso, llevó a inversiones y, por lo tanto, al crecimiento. El ahorro de las AFP es usado en el sistema productivo y facilitó el crecimiento de los últimos años. Ahora, con el fin de este sistema, el auto que tenía un motor de dos mil centímetros cúbicos ahora tendrá uno de mil. El crecimiento potencial chileno cae inmediatamente. Y, por lo tanto, habrá un apretón económico muy importante y por eso mucha gente está sacando sus fondos, incluyendo gente no rica, que vende su casa y abre cuenta de dólares en el exterior. También está ocurriendo que empresas que pensaban realizar inversiones en Chile no las van a desarrollar”.

Muy reveladoras estas reflexiones que nos llevan a preguntarnos también por lo que ocurrirá en Perú con un Pedro Castillo que tiene como pilares de su gobierno para ese país, entre otros, establecer:

  • Su partido como una organización de la izquierda socialista, marxista, leninista, opositora del libre mercado.
  • Realizar una asamblea constituyente, cambiar la constitución y derrocar el congreso actual (el actual Congreso está conformado con un contenido variopinto de opinión política). Lo que se busca será: ¿atornillarse al poder como otros gobernantes de la izquierda radical en otros países?
  • Nacionalizar los recursos energéticos y las empresas estratégicas.
  • Renegociar todos los tratados de libre comercio con fomento a las Empresas nacionales y al mercado local. Las empresas multinacionales pagarán el 80% de impuestos.
  • Salud y subsidios (educación, etc.) por cuenta del estado a partir de la emisión monetaria. Escuelas públicas orientadas hacia la “liberación” para formar ciudadanos autónomos y revolucionarios.
  • La concentración de medios de comunicación en manos del Estado.

Y en estos términos, ¿qué tan preparada está Colombia para el 2022, frente a los arrebatos populistas de la izquierda radical colombiana, y su pensamiento de la “economía popular socialista”, de tipo marxista- leninista?

sábado, 5 de junio de 2021

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 Comentario 07/06/2021

 

LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Los países latinoamericanos han sido amenazados durante muchos años por los anhelos totalitaristas de las izquierdas radicales de corte socialista que se originaron en la revolución comunista de Cuba en los años 60 y siguientes. Desde ese país, donde se enquistó una camarilla de líderes comunistas, se lanzó una ofensiva en todo Centro y Sudamérica para transportar la filosofía totalitaria que los acompaña y que ha sido la causa del retraso manifiesto de ellos mismos y de países como Nicaragua o Venezuela que han querido abrazar esas mismas ideas. Para ello, intentaron de todo: desestabilizar las democracias, tumbar los gobiernos, ejercer subversión con movimientos guerrilleros, fomento a la lucha de clases, reformas para cambiar las estructuras de los Estados democráticos, infiltración en los gobiernos y en las organizaciones públicas, persecución a contrarios ideológicos, etc., etc., etc. Son muchas las cosas que han sucedido, en realidad, durante estos años.

Sin embargo, no son cosa del pasado, siguen sucediendo y las estamos viendo con los actos vandálicos de los últimos días, donde una protesta pacífica y legítima por las condiciones de falta de oportunidad y de pobreza derivadas de la pandemia, los violentos la transformaron en el más desafiante problema de orden público, con el cual se pretende descarrilar la vida democrática, las instituciones, el estado de derecho y los órganos de gobierno, detrás de la agenda política de una izquierda subversiva y radical, apoyada por fuerzas oscuras del exterior de tipo socialista y comunista. Es increíble ver cómo unos pocos violentos ponen en jaque a una sociedad completa, porque no son hechos aislados ni circunstanciales, son acciones programadas, coordinadas, entrenadas, financiadas y ejecutadas en forma certera contra el orden establecido y la ciudadanía inerme. Nunca el caos y la destrucción han sido generadoras de progreso y bienestar, sin embargo, ellos dicen no estar dispuestos a dialogar, sólo negociar, lo que quieren es imponer sus criterios y opiniones según su conveniencia, no importa qué suceda con el resto del país y lo que pase con las finanzas públicas agotadas y exhaustas por la pandemia, el cierre, la parálisis y ahora sin reforma tributaria a la vista.

Están acabando con las actividades comerciales y productivas, con el trabajo vinculado e independiente, el abastecimiento, la movilización, la atención de la salud, los servicios del Estado, las actividades deportivas, científicas y culturales, entre muchas otras más y ni hablar del trato a los policías que cumplen con su deber y mandato. Pero, además acusando al país de persecución a los indefensos manifestantes ante los organismos humanitarios mundiales, que les creen y comen de sus cuentos, porque son correligionarios en el pensamiento extremista. Detrás de esto está de nuevo el socialismo comunista internacional y el narcotráfico que pesca en río revuelto y por eso cofinancia el movimiento. Y hay mucho dinero en juego para pagar el desafío. Así las cosas, ahora habrá que llorar por Colombia también.

¿Y de qué ideas socialistas estamos hablando? De gobiernos únicos, con partidos únicos y con poder centralizado y omnímodo, concentrado en una camarilla privilegiada de gobierno, quienes acumulan todo el poder ejecutivo, legislativo y judicial bajo su dirección y mando, es decir, no hay división real de poderes ni oportunidad de ejercer ninguna oposición. Quien se atreve a ejercerla es claramente reprimido de manera agresiva y en ocasiones violenta, tanto que en esos países algunos prefieren cambiar su lugar de residencia y vivir más bien en el exterior para evitar a toda costa que sus libertades sean limitadas o, por la vía de la exacción o de la expropiación, se afecten sus patrimonios y empresas, sin motivo ni razón distinto a haber tenido éxito en sus vidas y de ser considerados como “responsables” de subvencionar a los demás, según el pensamiento socialista.

Pero esto es sólo el comienzo, se suman a esos hechos la falta de libertad de prensa, el dirigismo del Estado en toda la economía y en muchas ocasiones la extinción de la propiedad sobre bienes y haberes o la persecución de los negocios privados, hasta que desaparece la iniciativa privada y surge la injerencia estatal en todas las actividades productivas y en los servicios que se vuelven altamente ineficientes porque el Estado no es un buen administrador por la corrupción y las presiones e intereses políticos y politiqueros. Los beneficios son para la clase dirigente, no para todos los trabajadores y el resto de la población, quienes a partir de ese momento van a sufrir fenómenos de desarraigo por tener opiniones diferentes, de desabastecimiento de bienes o servicios, de corrupción a todo dar para la camarilla gobernante, de concentración y control del gasto público y, por otro lado, de pérdida de libertades individuales y familiares.

En el Estado todopoderoso, que ellos quieren encarnar, dicen que para defender al pueblo hay que distribuir la riqueza y lo que hacen, en realidad, es distribuir más pobreza, al perseguir al empresariado que es quien puede crear riqueza generando empleo, desarrollo, progreso y verdadera distribución de oportunidades con sus actividades productivas, sus inversiones y su liderazgo, a más de su visión empresarial y comunitaria, con beneficios para toda la sociedad, en forma directa o indirecta.

Las lecciones que nos acaba de dar el Ecuador al alejarse de los modelos de izquierda radical y del llamado progresismo de Correa, quien, durante cerca de 12 años, por sí o por sus lacayos, quiso imponer sus criterios regresivos a la sociedad y al empresariado ecuatoriano, son una prueba cierta de cómo una comunidad reacciona y quiere alejarse de ese mal llamado socialismo, el que, en la práctica, suele convertirse en un totalitarismo.

Desafortunadamente, las circunstancias mundiales y locales, fuertemente deterioradas por los graves fenómenos ocasionados por el Covid 19, no nos pueden llevar a pensar que hay que cambiar el modelo económico, político y social que nos rige, desde la constitución del 91. El deterioro económico y social ocasionado por la pandemia se ha ensañado con todo tipo de países desarrollados y en vías de desarrollo, lo que hay que combatir es la pandemia, no el modelo de país. Superada la pandemia por la “inmunidad del rebaño” se podrá restablecer plenamente la economía y las actividades productivas y ciudadanas y con esto se retomarán unas nuevas fuentes de oportunidad.

Es muy duro lo que estamos atravesando, y particularmente quedarán muchas familias en condición vulnerable y muy debilitadas las finanzas públicas nacionales, departamentales y locales por los menores recaudos de impuestos y contribuciones y por el esfuerzo de apoyar a la población y a las empresas con subsidios y auxilios de diversas naturalezas, en los casos más apremiantes. Sin embargo, no es el totalitarismo el que nos ayudará a superar, en el tiempo, las secuelas que la pandemia nos dejará. Por el contrario, un Estado democrático donde conviven la iniciativa privada con la estatal, nos generará muchas más oportunidades.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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