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martes, 19 de mayo de 2026

LA ESTABILIDAD POLÍTICA Y LA GOBERNABILIDAD

 Comentario 19/05/2026

 

LA ESTABILIDAD POLÍTICA Y LA GOBERNABILIDAD

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En los últimos años, las conductas políticas del país han cambiado, lo cual ha generado un escenario de polarización, de inestabilidad y de falta de gobernabilidad, debido, principalmente, a la debilidad del ideario político de los partidos tradicionales, la aparición de nuevos intereses de movimientos populistas y la insuficiente coordinación del ejecutivo ante un legislativo y judicial independientes, como consagra la constitución. Sin embargo, el legislativo y el judicial hoy tienen gran participación en los temas políticos, no sólo en el hacer de las leyes y en el juzgar sobre su constitucionalidad, respectivamente.

Por su parte, el gobierno de Petro ha radicalizado sus posiciones de izquierda y ha querido imponerlas con un sinnúmero de decretos y reformas, pero con el uso de estrategias clientelistas a base de mermelada y con un marcado autoritarismo, y con múltiples acusaciones de corrupción alrededor de su gobierno y de sus relacionados. Más allá de los votos de las elecciones parlamentarias y presidenciales para formar acuerdos de gobernabilidad, han podido influir la actitud política independiente de los partidos y el pertinaz ambiente de polarización en el Congreso.

Si, además, analizamos la confrontación política cotidiana (izquierdas, derechas y centros), en medio del supuesto acomodamiento de un proceso de paz, el cual ha dejado como resultados elementos de duda en materia de impunidad e ilegalidad para algunos, todo lo cual atiza aún más la intensa polarización, con sus consecuencias de choque y confrontación en diversos escenarios, generando una muy fuerte rivalidad política, también sobre los temas del día a día. Existen, además, por parte del gobierno de Petro, fuertes ataques al modelo económico, político y social prevaleciente sobre la libertad de mercado y de empresa, la propiedad privada, los intercambios económicos y políticos con otros países, las relaciones del Estado y el sector privado para que sean equilibradas y transparentes, y la intervención ecuánime del Estado para garantizar el bienestar social y la seguridad ciudadana. Petro es esencialmente intervencionista, estatista y autoritario.

A la confrontación, por razones ideológicas o partidistas, se han sumado las tensiones por la demanda de condiciones más justas en materia social y por mayores oportunidades de acceso al crecimiento y al desarrollo económico en toda la geografía del país. Esto, que es un legítimo derecho y aspiración, se debería lograr paulatinamente con mayor y mejor crecimiento de la demanda y de la inversión para favorecer el progreso de toda la economía con beneficio para todos los ciudadanos.

Ahora, la demanda y la inversión no son actos sólo racionales de las personas; en ellos influyen decididamente las percepciones de estabilidad y seguridad sobre la dinámica del país y sobre su modelo económico, político y social. Si los consumidores se sienten ante un escenario que continuamente da señales de inestabilidad, se protegerán aplazando o disminuyendo su consumo. Si los inversionistas, además, dudan sobre la permanencia del modelo económico o de las normas que los rigen, se retraerán poco a poco de sus inversiones y de su avance en proyectos y desarrollos.

El período electoral vuelve más frágiles la estabilidad y la gobernabilidad del país, y, si no se canaliza adecuadamente, las confrontaciones políticas se convertirán en verdaderas rivalidades y la pugnacidad se acrecentará. Por lo cual se requiere un manejo prudente, transparente y ecuánime por parte del gobierno en las relaciones interinstitucionales con los partidos políticos, con los movimientos sociales, con los propios candidatos y con las demás fuerzas vivas, o, de lo contrario, la afectación podría salirse de cauce, con consecuencias mayores. Flaco favor le hace al proceso electoral la intervención en política del gobierno Petro, con favorecimiento a un candidato de su preferencia, para darle continuidad a su plan de gobierno.

Desafortunada y adicionalmente, los movimientos políticos que acompañan al Pacto Histórico, liderado por el presidente Petro, están proponiendo una asamblea nacional constituyente que reforme la Constitución de 1991, que ha sido una fuente equilibrada de concordia nacional, luego del amplio consenso político que se tuvo para aprobarla. El Pacto Histórico ha planteado cambios profundos a la Constitución de 1991, orientados a reforzar el carácter social del Estado, ampliar la participación ciudadana y garantizar derechos colectivos, especialmente en materia de tierra, medio ambiente y justicia social. Pero según su ideario se buscará la configuración de un modelo de estatización de muchas de las actividades económicas y sociales, todo lo cual es francamente inconveniente para el país y su progreso.

Luego de las elecciones, es necesario que el país regrese a una senda de estabilidad política y de gobernabilidad, si no se quiere generar una incertidumbre creciente que anule lo ganado en los diferentes frentes económicos y sociales. Un ambiente de seguridad y de credibilidad en el modelo económico y político del país, en sus reglas de juego y en los que lo gobiernan, como el contenido en la Constitución de 1991, es el mejor escenario para realizar las transformaciones sociales y económicas que el país y sus ciudadanos merecen. Un voto de confianza en Colombia, su Constitución, sus instituciones, su modelo económico, político y social sería una buena señal para el país en estas elecciones.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

LOS DESAFUEROS DE PETRO

 Comentario 02/02/2026

 

LOS DESAFUEROS DE PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Por desafuero entendemos, en este caso, una de las siguientes dos cosas: puede ser un abuso, atropello o arbitrariedad cometida en contra de la ley o, alternativamente, comportamientos excesivos e irracionales que van contra la moral o la sensatez. Pues bien, el gobierno de Gustavo Petro, sus ministros y colaboradores cercanos están plagados de estas dos situaciones, lo cual ha creado un ambiente de polarización enconada en lo político y de incertidumbre marcada en lo económico.

Sus desafueros:

Veamos algunas de las situaciones que más se pueden resaltar y que mayor perturbación crean:

  • Gobierno con evidente sesgo ideológico de izquierda radical, estatista, autocrático y autoritario. Pretende que el Estado sea el promotor y gestor de la actividad pública y privada, imponiendo sus criterios a las demás instituciones y a los particulares, sin concertación ni consenso. Todo lo que decide su febril imaginación o su convicción política trata de imponerlo por cualquier vía, aunque las demás instituciones del país, los órganos de vigilancia y control o los sectores económicos y sociales tengan opiniones contrarias.
  • Las peleas públicas entre funcionarios del Gobierno, especialmente en redes sociales, son frecuentes; esto ha sido interpretado como un reflejo de descoordinación y falta de liderazgo centralizado.
  • Continuas acusaciones de violación de normas o procedimientos que acomoda según sus intereses o conveniencias, como ha sido el caso —por citar el más notorio— de la violación de topes en los ingresos y gastos de su campaña y el origen de los recursos de esta, parcialmente obtenidos de fuentes non sanctas.
  • Petro ha sido protagonista de disputas públicas con exministros, líderes políticos, representantes de otros países, congresistas y periodistas. Estas confrontaciones afectan la percepción pública del Gobierno y su capacidad de gestión. Es un gobierno confrontacional para todo.
  • Se han documentado choques de todo tipo con la Corte Constitucional, la Procuraduría y sectores del Legislativo, especialmente en torno a reformas estructurales como la de salud, la de pensiones y la laboral. Continuamente dice que “no me dejan gobernar” cuando, en realidad, es que su gobierno está yendo contra la Constitución y las leyes.
  • Su manejo de las finanzas públicas ha conducido a un enorme déficit fiscal y un altísimo endeudamiento público, lo cual ha elevado el riesgo país y el costo de la deuda, enrareciendo la relación entre el Gobierno y los sectores privados. Su incumplimiento de la regla fiscal y el desbordamiento del gasto público con fines políticos y electorales son una nota más de los abusos de su gobierno.
  • Ni que hablar de sus iniciativas frente a la "paz total" y al orden público, que van de mal en peor y sin horizonte claro. Estamos viviendo la negra noche de la violencia narcoguerrillera y de la delincuencia común mientras tanto él y su gobierno, con sus diálogos con delincuentes y guerrilleros, han debilitado los diferentes organismos y estamentos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.
  • Las relaciones internacionales, con marcado sesgo ideológico, han traído como consecuencia un autonombrado "líder del mundo" —como él suele referirse a sí mismo— que no lo es, por supuesto, generando roces y contradicciones por doquier. Baste mirar la manifestación en Nueva York solicitando a las fuerzas militares norteamericanas no obedecer a su comandante en jefe.
  • Sus críticas continuas a los gobiernos que no le marcan el paso a su ideología han generado relaciones exteriores tensas y poco favorables al intercambio comercial o cultural.
  • El uso de las redes sociales como canal de gobierno ha sido criticado por generar incertidumbre sobre decisiones oficiales y alimentar la polarización. Petro gobierna más con trinos que con decretos.
  • El trato a sus contradictores es desafiante, insultante y agresivo, lo cual no favorece la búsqueda de consensos para fomentar el progreso, el desarrollo y el bienestar del país.
  • Su tendencia a gobernar para unos pocos y con unos pocos ha radicalizado la confrontación política y la polarización.

¿Qué implican estos “desafueros”?

  • Pérdida de capital político: Las fracturas internas y los escándalos han debilitado la cohesión del proyecto del Pacto Histórico.
  • Desgaste institucional: La confrontación constante con otros poderes del Estado ha generado dudas sobre la estabilidad democrática.
  • Desviación del foco reformista: Las disputas personales y mediáticas han restado atención a las reformas estructurales que el Gobierno busca impulsar.
  • Polarización social: El discurso presidencial ha profundizado divisiones ideológicas y territoriales.

En resumen, estas dinámicas han generado preocupación sobre la gobernabilidad y la efectividad de la agenda de Petro. Los “desafueros” de Petro, más que actos aislados, reflejan una tensión estructural entre un proyecto político que se decía transformador y las reglas del juego institucionales del país.

 

martes, 25 de noviembre de 2025

EL PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026

 Comentario 25/11/2025

 

EL PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El 2026 va a ser un año tortuoso en Colombia, dados los siguientes factores: el período electoral, la polarización política enconada, el incierto cambio de gobierno, las políticas de EE. UU. y su rechazo a la inmigración de ciudadanos latinoamericanos, las recurrentes alteraciones del orden geopolítico mundial, el conflicto armado con los narcoterroristas, entre otros.

Colombia, a semejanza de otros países, ha aprendido a independizar la evolución económica y la política, al punto que podríamos afirmar que lo económico, aunque aún insuficiente, marcha razonablemente bien, pero lo político ha polarizado y radicalizado el país en bandos petristas y no petristas, sin fórmula de conciliación o acuerdo. De hecho, lo político ha ejercido una influencia nociva en lo económico debido al rechazo del sector privado y al estatismo económico que han ejercido el presidente Gustavo Petro y sus correligionarios.

Sin embargo, aunque la política esté enrarecida, la gran pregunta es: ¿Cómo inyectarle optimismo al próximo año? Veamos, mencionando algunos comentarios puntuales, en lo económico y en lo político:


Temas económicos

La economía ha demostrado resiliencia frente al ambiente político y con el esfuerzo denodado de los empresarios y las instituciones por defender la democracia y la palanca de desarrollo y crecimiento que genera lo privado para todo el país.

Sin embargo, el ambiente económico se puede ver afectado por el proceso electoral en marcha, donde se enfrentarán, finalmente, dos tendencias ideológicas contrarias. De hecho, la sensación de incertidumbre es el rasgo característico en el mundo empresarial. Es un momento de “pesimismo de la razón en lo político y optimismo de la voluntad en lo económico”.

Esperemos que en el año 2025 y, el sucesor, el 2026, podamos tener logros económicos y sociales significativos que todavía se presentarán como los éxitos del gobierno Petro para justificar la continuidad de su proyecto político en el poder.

Quien sea el nuevo presidente y su tendencia política, alivianará las tensiones de incertidumbre y desconfianza o, por el contrario, las radicalizará mucho más. Para el 2026, los empresarios deben continuar manteniendo a flote la economía y, si el cambio de gobierno es favorable, integrarse con él.

Por ahora, estamos en una época de proselitismo político del gobierno actual: con ausencia de norte y con pura ideología, en vez de pragmatismo para gobernar hasta agosto del 2026.

Vamos a tener tantos problemas acumulados para el año entrante (salud, energía, servicios públicos, pensiones, déficit fiscal, etc.) que lo que el país necesita son dirigentes y miembros del nuevo gobierno que logren solucionar, desde el origen, los problemas; por lo tanto, debemos ser asertivos al elegir el próximo gobierno.


Temas políticos

En el escenario político, continuaremos con las relaciones pugnaces de Petro con Trump y con las tensiones en Venezuela y sus conflictos internos y externos.

En el tema político hay desánimo y desconfianza por el discurso polarizante del gobierno y los problemas reales de corrupción, impunidad, ineficiencia, inseguridad, y con las reformas que quiere impulsar y que el país no necesita en la forma planteada. El público sabe que el modelo actual del cambio de Petro se agotó y que hay que pensar en una nueva Colombia con nueva dirigencia no extremista. Hay que evitar en el Congreso el clientelismo, con la mermelada provista por el gobierno para que lo apoyen, al estilo de muchos gobiernos.

Lo primero que hay que resolver es la definición de candidatos únicos y programas y planes de gobierno estructurados y compartidos. La derecha debe hacer una narrativa “sexy” y evitar los caudillismos, para darle respuestas reales y viables a cada una de las dificultades del país.

Si los movimientos no izquierdistas quieren defender: democracia, libertades, educación, constitución e instituciones, no deben pensar en solo la presidencia, sino también en el Congreso. En Colombia no es dable pensar en que se va a imponer, con las nuevas elecciones, la continuidad de un modelo autocrático como el de Gustavo Petro o como los de EE. UU.-Trump o Argentina-Milei o en El Salvador-Bukele, por ejemplo.

En el 2022, Colombia quería cambio, “no más de lo mismo”; el cambio del Pacto Histórico se quemó, ¿qué se va a proponer ahora? Sin cartas bien jugadas, el 32% de favorabilidad que posee la izquierda puede volver a ganar. Si la centro-derecha no se integra en unos pocos candidatos, se autodestruyen; tener cerca de cien aspirantes a la Casa de Nariño es casi que ridículo e inverosímil.

En el cambio de gobierno hay que definir el qué y el cómo se lleva a cabo el nuevo plan de gobierno; frecuentemente lo que falla es el cómo. En Colombia tenemos instituciones muy fuertes que defienden la democracia y la Constitución, frente a conductas de algunos candidatos y partidos que quieren pasarlas por alto, según su conveniencia.

Hay que confiar en el futuro, mantener la esperanza y ser pragmáticos y empáticos con el candidato que elijan los movimientos antipetristas. Las soluciones pasan por disponer de justicia, igualdad, inversión y oportunidades para todos. Hay que inyectarle optimismo al 2026.

lunes, 1 de septiembre de 2025

DE NUEVO PETRO Y EL CNE

 Comentario 01/09/2025

 

DE NUEVO PETRO Y EL CNE

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Un enconado rechazo del presidente Petro hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha caracterizado la relación entre la institución electoral y el primer mandatario, quien afirma rotundamente que el Consejo no tiene facultad de investigarlo a él ni mucho menos acusarlo formalmente por las irregularidades que presuntamente se presentaron en su campaña contra las normas electorales, si las hubiere, lo cual es, precisamente, la materia de investigación actual de ese órgano electoral, con ponencia favorable para la acusación.

Efectivamente, y con base en la ponencia presentada por dos de los magistrados de esa organización, Álvaro Hernán Prada (Centro Democrático) y Benjamín Ortiz (Partido Liberal), quienes hallaron evidencia de cerca de $3.500 millones que no tienen explicación clara en las cuentas de la campaña, así como en el origen y/o el destino de determinados dineros de la misma, todo lo cual conduce a violar los topes electorales y las normas sobre este tipo de eventos democráticos, que requieren la transparencia y el más riguroso cumplimiento de las reglas por parte de los partidos y los participantes elegibles en las justas electorales.

Veamos cuáles son las facultades de este órgano electoral:

En la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral, que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta última.

Según lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia”.

Así las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en procesos electorales.

El CNE está conformado por nueve magistrados que son elegidos por el Congreso para un periodo de cuatro años y que solo podrán ser reelegidos por una sola vez. Esa elección se hace mediante el sistema de cifra repartidora, es decir, en proporción a los votos de los distintos partidos. Valga decir, entonces, que en el CNE hay magistrados provenientes de todos los partidos que participaron en los procesos electorales.

“Los miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de la Constitución. Es decir, cumplen requisitos ciertos de experiencia e idoneidad para ser elegidos, no solo por pertenecer a un partido político determinado. Quien los elige es el Congreso de la República de candidatos sugeridos por la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia.

Estamos, pues, en el CNE al frente de un organismo autónomo, independiente, con vida jurídica propia, con funciones precisas y con magistrados calificados, no solo políticos que han llegado a ese organismo como refugio por no haber accedido a otras dignidades y representaciones, como algunos dicen para descalificarlos en el cumplimiento de su función.

Además, su facultad de velar por el cumplimiento de las normas electorales, que están definidas en la Constitución, es precisa, explícita y bien acotada, así como la facultad de imponer sanciones, en este caso de tipo administrativo y pecuniario, ya que no cumplen funciones judiciales. Pero es claro que sí pueden investigar y sancionar dentro de sus competencias y con el lleno de sus procedimientos. La investigación es legal, no política, aunque tenga consecuencias políticas.

Petro insiste en que no lo pueden investigar, una clara muestra de su reticencia al reconocimiento de los problemas legales por violación de las normas electorales, sobre las cuales hay grandes evidencias, aunque explícitamente lo desconozca. Su temor va mucho más allá del propio CNE; para él, qué más da una sanción administrativa y una multa. El problema está en el artículo 109 de la Constitución que indica que la violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura y del cargo. Petro indica que lo están tumbando, que le están dando un golpe blando, pero es la propia Constitución de la República la que explícitamente lo descalifica y lo lleva a la condición de indignidad y pérdida de la investidura.

Tampoco puede indicar que lo están persiguiendo políticamente en el CNE cuya composición de magistrados es diversa y está debidamente estructurada; de hecho, hay dos de los nueve magistrados que pertenecen al Pacto Histórico. Es cierto, sí, que el CNE no lo acusará a él, pero sí pondrá en evidencia las contravenciones de su campaña con las normas electorales. En realidad, quien tendrá el deber de acusar al presidente Petro es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y después de esto el Congreso en pleno. La Comisión, de acuerdo con el artículo 178 de la Constitución y el artículo 329 de la Ley Quinta de 1992 —que reglamenta el actuar del Congreso—, también está conformada por 18 representantes de todos los partidos, que son elegidos según el coeficiente electoral.

Ni en el CNE ni en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es sustentable hablar de golpes blandos o persecuciones políticas para el presidente Petro; son las competencias propias de cada uno de estos organismos y sus funciones legales y constitucionales las que los obligan a evaluar la campaña del Pacto Histórico, por un lado, y la actuación del presidente Petro, por el otro. Es el tiempo, las pruebas y los argumentos los que dirán la verdad de lo que sucedió y las consecuencias para el país y para cada uno de los interesados. De nuevo, y como siempre, Petro con sus triquiñuelas para evadir la justicia.

domingo, 16 de febrero de 2025

LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES

 Comentario 17/02/2025

 

LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Las instituciones de un país son fundamentales para su funcionamiento y gobernabilidad. Estas instituciones pueden variar de un país a otro, pero en general, incluyen:

1. Instituciones de Gobierno: Como el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Estas instituciones son responsables de la administración del país, la creación de leyes, su cumplimiento y la aplicación de la justicia.

2. Educativas: Escuelas, colegios, universidades e institutos de formación técnica, que son esenciales para la educación y formación de los ciudadanos.

3. Instituciones de Salud: Hospitales, clínicas y centros de salud que proporcionan servicios médicos y de bienestar a la población.

4. Instituciones Económicas y Financieras: Bancos centrales, bancos comerciales, bolsas de valores y otras entidades que gestionan y regulan la economía y las finanzas del país.

5. Instituciones de Seguridad y Defensa: Policía, fuerzas armadas y agencias de inteligencia, encargadas de proteger a los ciudadanos y la soberanía del país.

6. Instituciones Culturales y Deportivas: Museos, bibliotecas, teatros, asociaciones deportivas y otros espacios que promueven la cultura y el deporte.

7. Instituciones Sociales y de Bienestar: Organismos y programas que brindan apoyo y servicios a los ciudadanos en áreas como la vivienda, el empleo y la asistencia social.

Estas instituciones, trabajando en conjunto, ayudan a mantener el orden, la prosperidad y el bienestar de un país. Para su buen desempeño, además de ser eficientes y eficaces en el ejercicio de sus labores misionales o funcionales, deben gozar de una reconocida credibilidad y confianza de los ciudadanos y de las demás instituciones. Confianza porque de alguna manera actúan en nombre de la comunidad y credibilidad porque necesitan aceptación en sus actuaciones y resultados. Tal como las propias instituciones, los funcionarios que las dirigen también deben reflejar la majestad de la propia institución, generando a su vez, credibilidad y confianza.

¿Pero qué sucede cuando se pierden la confianza y la credibilidad en las instituciones o en sus representantes?

Primero, digamos que hay muchas causas por las cuales las instituciones pueden perder su respetabilidad, como son: la corrupción, la burocracia, la politiquería, el mal servicio, el alto costo, la ineficiencia, la tardanza o la normatividad no aplicada.

Si una institución, o varias de ellas, pierden su credibilidad y confianza, la majestad de sus funciones se desdibuja y en ocasiones se pierde, y toda la sociedad siente las consecuencias. La disfunción se traduce en falta de oportunidad, mayor costo y mal servicio y, por supuesto, normalmente rechazo y animadversión con la institución y sus representantes.

Pero preguntemos de nuevo, ¿qué ocurre si quien pierde su majestad como institución es el Gobierno, especialmente el ejecutivo?

Todas las instituciones del Gobierno nacional están diseñadas para prestar servicios a los ciudadanos y a las comunidades, por lo tanto, su credibilidad y confianza son indispensables para el buen ejercicio de su función y para la correcta relación con las comunidades a las cuales están sirviendo. Si esto no es así, si la respetabilidad de una institución del gobierno nacional, regional o local, pierde su vigencia por cualquier causa o causas, la que recibe el impacto negativo es la sociedad. El desprestigio, por supuesto, acompañará a la institución, pero la carga negativa de lo que debería haberse hecho bien y no se hizo es una frustración para el ciudadano, quien padecerá el rigor de lo no logrado y sus consecuencias.

Los índices de favorabilidad que acompañan al presidente Petro y su gobierno, menores al 30%, no hablan bien del reconocimiento, la credibilidad y la confianza de la cual goza su estructura, estilo y esquema de gobierno. En nuestra opinión, buena parte de las causas de pérdida de respetabilidad, ya descritas, son aplicables a este gobierno. Especialmente notorias son las acusaciones de corrupción en su campaña electoral, actualmente en investigación en el Consejo Nacional Electoral y en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, y los reveses en distintos frentes de su administración, especialmente la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD), con las revelaciones de Sneyder Pinilla y Olmedo López.

Durante la campaña está claro que se violaron los topes electorales y que algunas de las fuentes de financiación son non sanctas. Sin hablar, además, de las actuaciones de los miembros de su familia con relación a la búsqueda de apoyos en las cárceles, a cambio de beneficios en la extradición de narcotraficantes o en otros casos, con los recursos recibidos también de contratistas del Estado cercanos a la campaña de Petro. En el caso de la UNGRD, las investigaciones avanzan, pero ya han salido ministros y funcionarios del gobierno, acusados de corrupción y de favorecer a congresistas a cambio de otorgar favorabilidad con los proyectos del gobierno en el Congreso. Aquí se consumaron todo tipo de delitos. ¡Qué horror! ¡Qué pérdida de confianza, credibilidad y respetabilidad!

lunes, 25 de noviembre de 2024

LA ESTRATEGIA DE GUSTAVO PETRO

Comentario 09/12/2024

 

LA ESTRATEGIA DE GUSTAVO PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Los últimos discursos populares del presidente Petro los ha hecho ante muchos de sus seguidores, frente a los cuales, empleando sus indiscutibles cualidades oratorias, ha utilizado un lenguaje retórico, cargado de afirmaciones de muy dudosa credibilidad o de consignas populistas y demagógicas, para causar un impacto emocional y una reacción visceral en los oyentes, sin importar su nivel de comprensión y asimilación, especialmente sembrando odio y rivalidad de clases. Veamos algunas situaciones y deduzcamos de ellas la estrategia de Gustavo Petro:

Lo primero sea decir que Petro concibe el país actual como atravesando una época feudal de señores terratenientes o dueños de los medios de producción, con siervos y lacayos a su servicio, explicados en la clase campesina y trabajadora, tal cual como si estuviéramos en la Edad Media. Por supuesto, con una visión así, se magnifican los problemas de falta de niveles superiores de desarrollo y se realza el impacto de la pobreza, sin permitir ver las soluciones que el país viene creando a lo largo de su historia. Hoy Colombia es mucho mejor que hace 50 años. Estamos lejos de ser un país feudal y esclavista y, aunque hay problemas de desigualdad e inequidad, es más por falta de progreso que de distribución de la riqueza. Fomentar y afianzar aún más el crecimiento y el desarrollo es lo que verdaderamente necesitamos y no el crear odios y divisiones de clase.

Lejos de Colombia dicho planteamiento de conflicto de clases, sin desconocer que hay problemas de inequidad y falta de oportunidades para todos como fuera deseable, los cuales solo se lograrán con mayor crecimiento, de tal manera que se afiancen las más diversas oportunidades y los ciudadanos, de todos los tipos y clases sociales, puedan optar por aprovecharse de ellas. Todo esto ocurre en campos tan diversos como la educación, la salud, el bienestar y las oportunidades laborales, formales e informales, más estas últimas que las primeras, por desgracia.

Por otro lado, Gustavo Petro descalifica a sus opositores tratándolos de fascistas, capitalistas, oligarcas, capataces, opresores, y un sinfín más de apelativos altisonantes y desafortunados, que lo único que refuerzan es el odio, la división, la polarización y alejan la convivencia pacífica, necesaria para aglutinar voluntades, esfuerzos y realizaciones. Petro les censura a las clases pudientes sus logros y ejecuciones, como si fueran negativos para el país, y los acusa como los causantes, promotores y gestores de los males del país, por ejemplo, diciendo que no quieren pagar impuestos, que no quieren que el pueblo progrese y que rechazan la entrega de tierras a los campesinos. Su tono es de desprecio y de acusador implacable de los contradictores como culpables.

Dice que la lucha de clases es una batalla entre el capitalismo despiadado y la defensa de la vida, como si no reconociera que los países de mayor progreso y bienestar son capitalistas y democráticos. Proclama, por lo tanto, el socialismo de Estado como la solución, cuando este se ha demostrado destructor de las economías, las instituciones, las sociedades y la ciudadanía en los países que se ha implantado, como en Nicaragua, Cuba o Venezuela, como los ejemplos más cercanos, gobiernos que se han vuelto autocráticos, estatistas y totalitarios, con persecución a la propiedad privada y a las libertades individuales.

Le están dando un golpe blando. Todo se desprende de las investigaciones institucionales que se le están haciendo a su campaña o a su gobierno, donde él, por tratarse de él, asume que son ilegales, inconstitucionales y golpistas. Nada más lejos de la verdad, los fundamentos de esas investigaciones están a la vista y cada vez se reúnen más pruebas y testimonios que lo inculpan a él o a los miembros de su familia.

Con el “me quieren tumbar” y “no me quieren dejar gobernar” ha creado en su torcida mente dos falacias sobre dos supuestos grupos de “tumbadores”: los que quieren golpear a su gobierno y tumbarlo inmediatamente o los que quieren golpear a su gobierno, pero para dejarlo terminar su mandato, que quede tan desacreditado que sea un porrazo irreparable para el movimiento progresista que representa políticamente a través del Pacto Histórico. Investigaciones institucionales y formales hechas por instancias administrativas o judiciales tales como el CNE o la Comisión de Acusaciones de la Cámara (CAC) no pueden ser consideradas, por supuesto, como un golpe de Estado. De nuevo, con Petro las leyes y reglamentos que lo favorecen son correctos y constitucionales, pero los que lo inculpan o no lo favorecen son incorrectos e inconstitucionales.

Pero, últimamente, Petro también dice que lo están acorralando, asfixiando en materia financiera por falta de presupuesto, porque le tumbaron la reforma tributaria planteada por el ministro José Antonio Ocampo y no le pasan la nueva ley de financiamiento en el Congreso. En materia legal también lo acorralan porque no le aprueban los decretos y leyes, como si por ser de su autoría fueran convenientes, constitucionales y gozaran del respaldo de los partidos y las demás instituciones. En materia política también se siente perseguido por la fuerte oposición en las instancias de gobierno y por las acusaciones en su contra a través del CNE y la CAC. O sea, en sus palabras, no lo dejan gobernar, no es que su gobierno sea malo, es que no lo han dejado. No son sus yerros, omisiones y errores los que lo desacreditan, son sus opositores recalcitrantes. Cuando no se apoya algo del gobierno, es el fascismo contradictor que lo acorrala. Ya ve más “espantos” de los que le corresponden.

Critica fuertemente a las calificadoras de riesgo y a los bancos de inversión extranjeros por su continua advertencia del riesgo del incumplimiento de la regla fiscal, cuando son todas las autoridades económicas, el Banco de la República, las instituciones financieras del país, la academia y los expertos independientes los que vienen haciendo ese aviso cada vez con más fuerza. De hecho, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, ya está haciendo las “maromas” necesarias para hacer recortes presupuestales y de gasto público con una buena “tijera”.

Llama a todos los movimientos de izquierda a organizarse y al Pacto Histórico a volverse partido político para salir a las calles a apoyar a su gobierno, no con grupos de unos pocos sino en forma masiva. Está visto que Gustavo Petro perdió las calles hace ya meses y la poca efectividad que han tenido las marchas de sindicatos, obreros, maestros y movimientos sociales que lo acompañaban y que no han vuelto a salir a la calle en forma significativa. A sus seguidores les dice: “hay que ganar el gobierno, pero esto no basta, hay que ganar el Estado para que todas las instituciones acompañen su pensamiento, pero lo más importante es ganar el poder para cambiar la cultura de los ciudadanos” y que todos lo acompañen en su pensamiento del socialismo de Estado y del progresismo.

Como estas, son muchas las manifestaciones de desespero del señor presidente Petro, porque las cosas de su gobierno no van bien y cada vez se queda más solo y con menor reconocimiento.


jueves, 21 de noviembre de 2024

LAS PESADILLAS DE PETRO

 Comentario 25/11/2024

 

LAS PESADILLAS DE PETRO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Excedida la mitad de su gobierno el 7 de agosto de este año, debe ser muy difícil para el presidente Petro ver avanzar sus días en el ejecutivo con tan pocas realizaciones. Si bien se hizo elegir como el gobierno del cambio, con un corte político de izquierda autodenominada progresista, por un variopinto movimiento político que lo eligió, convencido de que había que darle la oportunidad a este sector de opinión para dirigir al país por primera vez. Las pobres realizaciones y la baja ejecución deben ser verdaderas pesadillas en la mente del presidente. Veamos algunas de estas situaciones:

  • El mar de los arrepentidos: es decir, personas que creyeron en él como una opción eficaz para gobernar y que hoy están arrepentidas y decepcionadas con el pobre desempeño de su gobierno y con la polarización política que ha creado. Los índices de favorabilidad del presidente han venido a menos del 30%.
  • La baja ejecución: tanto por el escaso monto ejecutado del presupuesto nacional, en comparación con otras administraciones, como por la baja ejecución de obras y realizaciones, el desempeño de su gobierno deja mucho que desear. El Ministerio de la Igualdad, por ejemplo, que fue creado con una frondosa burocracia, a la altura del año no ha ejecutado ni el 10% del presupuesto. ¿Dónde están las ejecuciones? Porque con solo discursos el país no progresa.
  • Las finanzas públicas: la problemática de las finanzas públicas se ha vuelto aguda en este gobierno por el alto déficit fiscal y el endeudamiento público registrados, a pesar de la reforma tributaria del año 2023, la cual se ha ido cayendo en su legalidad y aplicación. De hecho, este año los recaudos se disminuyeron y la caja del gobierno ha tenido los más bajos niveles de que se tenga historia. Este gobierno ha planteado presupuestos muy ambiciosos sin contar con los recursos en forma cierta y segura. Ya se habla de un desfase presupuestal de cerca de 40 billones para disminuir la ejecución.
  • Las coaliciones políticas: las coaliciones políticas que lo acompañaban al inicio de su gobierno, especialmente con los partidos liberal y conservador, el mismo Petro las destruyó, con lo cual ahora no cuenta con una sólida fuerza en el Congreso para aprobar sus reformas, algunas de las cuales llevan los dos años de su período en trámite y aún no prosperan o las que han sido aprobadas están siendo demandadas en su constitucionalidad y podrían caerse también. Así las cosas, la vigencia y la aplicación de las reformas (política, laboral, pensional, de la salud, de justicia, de servicios públicos, etc.) podrán quedar en veremos.
  • Corrupción: no es extraño pero sí inconcebible que ante la baja aprobación en el Congreso se haya recurrido a “soluciones” de corrupción a través de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, donde se configuró, de acuerdo con las investigaciones en curso, un concierto para delinquir con el director (Olmedo López) y el subdirector (Sneyder Pinilla) con varios ministros y funcionarios del despacho presidencial y con los presidentes del Senado y la Cámara, acompañados de 8 miembros del Congreso, de diverso origen político. Se pretendía facilitar el tránsito favorable de las reformas del gobierno en el Congreso con el pago de coimas y favorecimientos ilícitos. Todo esto aún está en investigación, pero cada día, las pruebas son más sólidas.
  • Se afianzó, por parte del Consejo de Estado y la Corte Constitucional, la facultad del Consejo Nacional Electoral (CNE) de investigar las cuentas de la campaña de Petro, sobre las cuales, de acuerdo con la ponencia de los magistrados Álvaro Hernán Prada y Benjamín Ortiz, hay evidencia de más de $5.300 millones que no tienen explicación por no haber sido imputados en la contabilidad de la campaña como ingresos o como gastos y con los cuales se violan los topes electorales permitidos por la ley y además se transgreden las normas del proceso electoral en Colombia. De hecho, el CNE ya aprobó la ponencia de la investigación de las cuentas de la campaña y procedió formalmente a poner en claro dichos registros. Esto puede afectar la estabilidad del presidente dado que, de comprobarse, se entraría en causal de indignidad. Paralelo a estas investigaciones están también las abiertas por la Comisión de Acusaciones del Congreso por el ingreso de dineros ilícitos en la campaña de Petro.
  • Las investigaciones por delitos electorales de la campaña de Gustavo Petro se extienden a las acusaciones de fraude reveladas por su propio hijo, Nicolás Petro, quien recibió dineros de aportes a la campaña por parte de narcotraficantes y de contratistas del Estado y violó las normas y el registro de ingresos y egresos en las cuentas oficiales de la campaña. Por su parte, su hermano Juan Fernando Petro reveló las conversaciones que sostuvo con los narcotraficantes en la cárcel de la Picota en busca de apoyo a la campaña de Petro a cambio de tratos favorables de su gobierno en procesos de extradición.
  • Quien era el gerente de la campaña de Gustavo Petro es el actual gerente de Ecopetrol, Ricardo Roa, la empresa más importante del país y uno de los mayores aportantes de recursos al presupuesto nacional. Al mando de Roa, la empresa ha reflejado la caída del precio de bolsa más grande que haya presentado dicha acción en toda su historia, en buena medida por los problemas de gobierno corporativo y de las investigaciones por los hechos anómalos en la campaña electoral, liderados por el que fue su gerente.
  • Los problemas con los energéticos (carbón, gas y petróleo), donde la política de exploración y explotación ha sido errática y contradictoria, casi tienen al país en una crisis energética y además en una pérdida de inversión extranjera para el desarrollo de nuevos hallazgos en este tipo de insumos.
  • La paz total y en ella la solución del conflicto con el ELN, frente al cual Petro prometió que en tres meses después de su posesión habría una solución, han sido un verdadero fracaso y no han servido sino para un favorecimiento de los grupos criminales, quienes cada vez más acorralan al gobierno copando territorios o con mayores exigencias a su favor y extendiendo el área de los narco-cultivos.
  • El nombramiento del presidente de USA, Donald Trump, en orillas políticas diferentes a las de Gustavo Petro, y con un plan de gobierno que puede chocar con las ejecuciones del gobierno y con los intereses del país por la imposición de aranceles, por las restricciones comerciales y por las presiones para combatir los cultivos ilícitos, como se desprende de las promesas de su campaña, es un nuevo motivo de preocupación.

Como estos, son muchos los temas que deben producir en el presidente unas verdaderas pesadillas y noches de desvelo. Y a los ciudadanos también ante el mal gobierno.

 

lunes, 14 de octubre de 2024

PETRO Y EL CNE

 Comentario 15/10/2024

 

PETRO Y EL CNE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Un enconado rechazo del presidente Petro por el Consejo Nacional Electoral ha caracterizado la relación entre la institución electoral y el primer mandatario, quien afirma rotundamente que el Consejo no tiene facultad de investigarlo a él ni mucho menos acusarlo formalmente por las irregularidades que presuntamente se presentaron en su campaña contra las normas electorales, si las hubiere, lo cual es, precisamente, la materia de investigación actual de ese órgano electoral.

Efectivamente, y con base en la ponencia presentada por dos de los magistrados de esa organización, Álvaro Hernán Prada (centro democrático) y Benjamín Ortiz (partido liberal), quienes hallaron evidencia de cerca de $5.300 millones que no tienen explicación clara en las cuentas de la campaña, así como en el origen y/o el destino de determinados dineros de la misma, todo lo cual conduce a violar los topes electorales y las normas sobre este tipo de eventos democráticos, que requieren la transparencia y el más riguroso cumplimiento de las reglas por parte de los partidos y los participantes elegibles en las justas electorales.

Veamos cuáles son las facultades de este órgano electoral:

En la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral, que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta última.

Según lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia”.

Así las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en procesos electorales.

El CNE está conformado por 9 magistrados que son elegidos por el Congreso para un periodo de 4 años y que solo podrán ser reelegidos por una sola vez. Esa elección se hace mediante el sistema de cifra repartidora, es decir, en proporción a los votos de los distintos partidos. Valga decir, entonces, que en el CNE hay magistrados provenientes de todos los partidos que participaron en los procesos electorales.

“Los miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de la Constitución. Es decir, cumplen requisitos ciertos de experiencia e idoneidad para ser elegidos, no solo por pertenecer a un partido político determinado. Quien los elige es el Congreso de la República de candidatos sugeridos por la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia.

Estamos, pues en el CNE al frente de un organismo autónomo, independiente, con vida jurídica propia, con funciones precisas y con magistrados calificados, no solo políticos que han llegado a ese organismo como refugio por no haber accedido a otras dignidades y representaciones, como algunos dicen para descalificarlos en el cumplimiento de su función.

Además, su facultad de velar por el cumplimiento de las normas electorales, que están definidas en la Constitución, es precisa, explícita y bien acotada, así como la facultad de imponer sanciones, en este caso de tipo administrativo y pecuniario, ya que no cumplen funciones judiciales. Pero es claro que si pueden investigar y sancionar dentro de sus competencias y con el lleno de sus procedimientos.

Petro insiste en que no lo pueden investigar, una clara muestra de su reticencia al reconocimiento de los problemas legales por violación de las normas electorales, sobre las cuales hay grandes evidencias, aunque explícitamente lo desconozca. Su temor va mucho más allá del propio CNE, para él, qué más da una sanción administrativa y una multa, el problema está en el artículo 109 de la constitución que indica que la violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura y del cargo. Petro indica que lo están tumbando, que le están dando un golpe blando, pero es la propia constitución de la República la que explícitamente lo descalifica y lo lleva a la condición de indignidad y pérdida de la investidura.

Tampoco puede indicar que lo están persiguiendo políticamente en el CNE cuya composición de magistrados es diversa y está debidamente estructurada, de hecho, hay dos de los nueve magistrados que pertenecen al Pacto Histórico. Es cierto sí que el CNE no lo acusará a él, pero sí pondrá en evidencia las contravenciones de su campaña con las normas electorales. En realidad, quien tendrá el deber de acusar al presidente Petro es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y después de esto el Congreso en pleno. La Comisión, de acuerdo con el artículo 178 de la Constitución y el artículo 329 de la Ley Quinta de 1992 —que reglamenta el actuar del Congreso—, también está conformada por 18 representantes de todos los partidos, que son elegidos según el coeficiente electoral.

Ni en el CNE, ni en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es sustentable hablar de golpes blandos o persecuciones políticas para el presidente Petro, son las competencias propias de cada uno de estos organismos y sus funciones legales y constitucionales las que los obligan a evaluar la campaña del Pacto Histórico, por un lado, y la actuación del presidente Petro, por el otro. Será el tiempo, las pruebas y los argumentos los que dirán la verdad de lo que sucedió y las consecuencias para el país y para cada uno de los interesados.

domingo, 6 de octubre de 2024

INCERTIDUMBRE Y DESCONFIANZA

 Comentario 07/10/2024

 

INCERTIDUMBRE Y DESCONFIANZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El debilitamiento de la economía y de las finanzas públicas se suma a los sentimientos y convicciones de desconfianza en el gobierno y de fuerte incertidumbre sobre el futuro, lo cual se traduce en un escenario poco propicio para la inversión y el crecimiento, así como para la generación de progreso y bienestar. Vamos por partes:

Debilitamiento de la economía: De crecimientos del PIB del 10.3% en 2021 y del 7.3% en 2022, pasamos a un 0.6% en 2023 y para este año un magro 1.5% de acuerdo con la evidencia del primer semestre. El déficit externo continúa elevado hacia el 3% del PIB, a pesar de la parálisis en seco de las importaciones del país. Colombia ha registrado en el período 2021 a 2024 el promedio de déficit gemelos (externo y fiscal) más elevado de las últimas tres décadas y ello explica por qué nuestra deuda soberana continúa en grado especulativo y con castigos en el pago de la tasa de interés de la financiación externa que conseguimos en cerca de 3% más. El desempleo de nuevo bordea el 10% y la informalidad supera el 56% de la población productiva. La caída en la inversión privada es indudable; en 2022 cayó 5.1% y para 2023, 24.8%. La evidencia demuestra, además, que este 2024 no será mejor.

Deterioro de las finanzas públicas: Las finanzas públicas no levantan cabeza; el déficit fiscal está cerca del 5.5% del PIB y la deuda pública ya es cercana al 65% del PIB, ambos valores con una tendencia regresiva y con presiones de gasto que se traducen en demanda por más impuestos y nuevas reformas tributarias. A esto se suma el deterioro de Ecopetrol, con una pérdida de valor de sus acciones en la bolsa de Colombia y en Nueva York de más del 50%; en Colombia tuvimos precios de esas acciones de $5.000/acción, llegando ahora a sólo $1.800/acción. Las perspectivas son sombrías por la política anti-exploración y explotación de combustibles fósiles y el lento tránsito a energías limpias impulsado por el gobierno de Gustavo Petro.

Desconfianza en el gobierno: Las numerosas reformas que quiere tramitar el gobierno, tales como la pensional, la laboral, la de salud y la política, todas con sesgo ideológico de izquierda radical, crean un clima de desconfianza y la continua pregunta de hacia dónde va este gobierno, qué pretende y cómo lo va a imponer, dado su talante autocrático e imperativo, con su ataque permanente al sector privado. El reciente Congreso de Fenalco en Cartagena fue una muestra palpable de la posición de los afiliados e invitados, ya que fue unánime sobre la desconfianza en el gobierno Petro y su rechazo al estilo desafiante, sectario, discriminatorio y de rechazo por el sector privado y sus ejecutorias.

Incertidumbre frente al futuro: La manifestación corriente de todas las conversaciones empresariales y de personas con actividad productiva es de incertidumbre frente al futuro. Se ven demasiados nubarrones o no se perciben señales promisorias que eleven la confianza y despejen el panorama para la inversión, el progreso y el crecimiento. Se prevén crecimientos de la economía muy lejos de nuestro potencial de crecimiento de alrededor del 4%. Si a esto se suman las preocupaciones por el futuro de la seguridad y por el mal trasegar del proceso de la paz total del presidente Petro, con zonas del país en verdadero conflicto y falta de presencia del Estado y sus instituciones, así como de órganos de seguridad, la preocupación se acrecienta y la incertidumbre se arraiga.

Las preocupaciones internas que llevan a los sentimientos de incertidumbre y desconfianza se suman a un entorno mundial amenazante con fenómenos como la polarización enconada en todo tipo de regiones, las confrontaciones políticas, étnicas, religiosas o territoriales y las guerras entre viejos y nuevos enemigos. No cabe duda de que son verdaderos motivos para preocuparse.

En Colombia, hay suficientes argumentos para decir que el estilo del gobierno actual atiza la confrontación ideológica y, por esta vía, eleva la incertidumbre y la desconfianza, agudiza el rechazo por el sector privado y crea mayor incertidumbre con el interés de modificaciones profundas, estatizantes y totalitarias, con sus reformas de todo tipo. Esto tampoco ayuda a tener la sindéresis necesaria para afrontar con cabeza fría y en armonía del gobierno y el sector privado los desafiantes escenarios que atravesamos.

Ya es frecuente oír hablar también a todo tipo de públicos que el gobierno Petro, quien ya recorre el tercer año de su ejercicio democrático constitucional, ya está con “el sol a la espalda” y, por lo tanto, hay que esperar que termine su gobierno para que “otros y nuevos aires” refresquen el escenario político, económico y social del país y de nuevo se pueda restablecer la confianza, la seguridad, la certidumbre y un nuevo enfoque de gobierno. Esto es, que no aparezca en el horizonte el diablillo de la reelección por alguna vía o la continuidad de Petro, que algunos de sus correligionarios ya salen a pregonar.

domingo, 29 de septiembre de 2024

PETRO CONTRA COLOMBIA

 Comentario 30/09/2024


PETRO CONTRA COLOMBIA

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Con todo tipo de diatribas y epítetos altisonantes, el presidente Petro ha venido descalificando, desconociendo o menospreciando la importancia de determinados sectores, instituciones o personajes del país, como parte de su campaña para crearles una opinión pública desfavorable y, en contraste, resaltar los supuestos logros de su gobierno. De tal manera que, por comparación, brillen los segundos y se opaquen los primeros, sin sustentar con pruebas, cifras, hechos y realidades las bondades de sus políticas o realizaciones. Veamos algunos ejemplos, sin pretender agotar su larga lista de menciones y mencionados:

- A la clase política tradicional la descalifica diciendo que siempre ha hecho trampa y le ha mentido al país, siendo él mismo un curtido político con más de treinta años de vida pública, sobre el cual la evidencia demuestra que su mitomanía es desbordada. Miente en sus alocuciones y discursos, imaginando verdades que no existen y hechos que no son. Están a la vista, por ejemplo, las innumerables acusaciones por delitos cometidos en su campaña política, tales como la violación de las normas electorales, hoy investigadas por el Consejo Nacional Electoral y que el presidente Petro niega. También niega la responsabilidad de su gobierno en los chanchullos y actos de corrupción descubiertos en diferentes frentes de su administración, como son el lío de los carrotanques en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, y los delitos de fraude, coimas y dineros corruptos para comprar favores en el Congreso con el fin de pasar sus iniciativas, citando el ejemplo más reconocido, ya que compromete a funcionarios del más alto nivel de su gobierno.

- Frente a los órganos de la justicia y sus integrantes, tales como jueces y magistrados, a quienes descalifica cada vez que sus conceptos o fallos no lo favorecen y a quienes, también, trata de presionar con manifestaciones, marchas y arengas en contra de su independencia y majestad. La más reciente pelea es contra las Cortes, específicamente en este momento frente a la Corte Constitucional, de la cual se espera un fallo de constitucionalidad sobre la recién aprobada reforma pensional, que adolece de serios vicios de trámite.

- De otro lado, la descalificación del Consejo Nacional Electoral en cuanto a su competencia para investigar las cuentas de la campaña de Gustavo Petro o la desautorización anticipada de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes del Congreso, en su facultad para investigarlo a él directamente, no sólo a su campaña. Siempre aduce que lo quieren tumbar y dar un golpe blando y que él tiene un fuero especial e integral que lo aleja de cualquier acusación e investigación en su calidad de presidente, lo cual no es cierto. Petro puede ser investigado y acusado como cualquier otro ciudadano por los organismos competentes, siguiendo los procedimientos de ley.

- En el mismo sentido, se refiere a los miembros del Congreso, en tanto y en cuanto sus reformas e iniciativas se encuentran “varadas” algunas, no aprobadas otras, no gozan de buena aceptación o se pretenden modificar con relación a lo presentado por el gobierno. Casi que el pensamiento del gobierno Petro es “quien no está conmigo, está contra mí”, con lo cual descalifica y agrede a los miembros de corrientes opositoras o contrarias a sus tesis e iniciativas en el Congreso.

- La última pelea casada con el Congreso es por la aprobación de un mega presupuesto ($523 billones), desfinanciado y mal estructurado, y por la nueva reforma tributaria, a la que llama, eufemísticamente, la ley de financiamiento para cuñar faltantes del presupuesto. Si no es como él solicita, el Congreso no está haciendo bien su labor. Ya el Congreso, por cierto, rechazó el monto del presupuesto presentado.

- Para los medios de comunicación que no le rinden pleitesía, diciendo la verdad de los hechos, no faltan los insultos y ofensas de todo tipo, diciéndoles que están vendidos a las oligarquías y a la clase política corrupta. Habla del periodismo “Mossad” (central de inteligencia israelí) o a las periodistas las llama “las muñecas de la mafia” contratadas a sueldo y al servicio de poderes oscuros. Casi todos los días descalifica a un medio o periodista, quienes, en su opinión, deben seguir en forma sumisa y con aplausos la política, la gestión y la divulgación del gobierno. No admite la libertad de prensa y la crítica de los periodistas y columnistas independientes, cuando lo corrigen o cuestionan.

- A los empresarios los rechaza y los trata de élite codiciosa, los menosprecia en su labor y en sus realizaciones, no se integra con ellos para buscar sinergias porque lo único que quiere es imponer su pensamiento y voluntad, no es amigo, por lo tanto, de los consensos. Sin embargo, tanto con los empresarios como con la clase política, si bien los descalifica, pretende hacer con ellos un acuerdo nacional de voluntades para avanzar en el progreso del país. Palo y garrote continuamente, pero para apuntalar sus planes de gobierno sí son necesarios.

- A quienes gritan “fuera Petro”, los llama asesinos, evidenciando su falta de tolerancia a la crítica de los que no aprecian como convenientes para el país su estilo y las realizaciones de gobierno.

Ese es el presidente Petro, autocrático, impositivo, imperativo y casi dictatorial, es él contra el resto de las instituciones de Colombia, con lo cual acrecienta la incertidumbre y la desconfianza en ciudadanos y empresarios. ¿En qué manos y mente estamos?

domingo, 15 de septiembre de 2024

PETRO: NO LE MIENTA MÁS AL PAÍS

 Comentario 16/09/2024

 

PETRO: NO LE MIENTA MÁS AL PAÍS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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El presidente de la República, Gustavo Petro, por todo tipo de medios, repite una y otra vez un particular mensaje, en el que insiste que se estaría fraguando un supuesto plan para desestabilizar el gobierno del llamado cambio, un golpe blando dado por las oligarquías y los viejos poderes políticos a su mandato autodenominado progresista.

Y es que al mandatario colombiano no le ha gustado para nada la investigación que adelanta el Consejo Nacional Electoral (CNE), a una presunta violación de los topes en la financiación de su campaña presidencial, de primera y segunda vuelta. “Cada paso dado contra el presidente en el Consejo Electoral constituye un golpe de Estado”, dice Petro.

La evidencia de los magistrados Benjamín Ortiz y Álvaro Hernán Prada, con pruebas documentales que hablan de violación de las normas electorales por más de $5.300 millones de pesos, por exceso en los topes (límite de recursos permitidos), ocultamiento de ingresos y egresos de la campaña y por el origen de los recursos.

El primer mandatario asegura que una providencia del Consejo de Estado que reafirmó la facultad del Consejo Nacional Electoral para investigar la campaña del presidente entraña un “golpe de Estado”. Vale decir que también la Corte Constitucional avaló esta misma facultad para el CNE. El fondo del asunto es que se define la autoridad competente para investigar y sancionar las presuntas irregularidades en la financiación y presentación de informes de ingresos y gastos frente a las campañas de consulta interpartidista y presidenciales de primera y segunda vuelta del año 2022 de la Coalición del Pacto Histórico, de la que el hoy presidente fue candidato.

La competencia para adelantar las actuaciones administrativas con relación al presunto incumplimiento al régimen de financiación de las campañas presidenciales, incluso donde los candidatos han resultado elegidos jefes de Estado, recae únicamente en el Consejo Nacional Electoral, de conformidad con lo establecido en los artículos constitucionales 109 y 265 y lo estipulado en la Ley 996 de 2005. Se investiga la campaña, no al presidente.

El presidente trata de desconocer el ordenamiento jurídico y las disposiciones del Consejo de Estado que facultan al Consejo Nacional Electoral, aduciendo que quien es el único que lo puede enjuiciar es la Comisión de Acusaciones de la Cámara Representantes y luego, para ser aprobada la acusación, debe pasar por el Senado de la República. Las pruebas son palmarias en contra de la violación de las normas electorales y aún está por ver su reafirmación en la investigación de las cuentas pertenecientes a la campaña, que decretará el Consejo Nacional Electoral en pleno. Sin embargo, Gustavo Petro y sus áulicos siguen hablando de golpe blando.

No hay tal golpe blando, lo que se quiere crear por parte del presidente Petro son cortinas de humo y distracción de la atención sobre el verdadero problema de la violación de las normas electorales y por esa vía del artículo 109 de la Constitución de la República que indica la prohibición de la violación de los topes máximos de financiación de las campañas, hecho que será sancionado con la pérdida de la investidura o del cargo. Además de las sanciones penales tipificadas en el Código Penal, donde los delitos de “financiación de Campañas electorales con fuentes prohibidas”, “violación de los topes o límites de gastos en las campañas electorales” y “omisión de información de aportante”, son punibles penalmente.

Así, estamos frente a dos tipos de delitos, los de indignidad de presidente Petro con la eventual pérdida de su investidura y los delitos penales de los miembros de su campaña por la violación de las normas electorales. El presidente de la República cuenta con un fuero especial que implica que las presuntas faltas penales o disciplinarias en las que pueda incurrir sean de conocimiento exclusivo del Congreso de la República.

Desde la época de las campañas de primera y segunda vuelta se oían voces diversas sobre posibles delitos electorales en la campaña de Petro, voces de diversos orígenes y partidos se unieron para afirmar que había tales delitos y solicitar su investigación. Ahora ya se cuentan por decenas las denuncias. Desde que la campaña de Petro decidió “correr las líneas éticas” como alguna vez afirmó Sebastián Guanumen, miembro de la campaña y hoy premiado con la representación diplomática de Colombia en Chile, todo se consumó, con todo tipo de “formas, colores y sabores” en contra de las normas y, por supuesto, afectando el juego limpio con los demás candidatos y las otras campañas. En la campaña de Petro, la ética brilló por su ausencia y la política sucia primó sobre el cumplimiento de las leyes y de los procedimientos establecidos.

Sencillamente, todo es un fraude que debe ser sancionado en forma ejemplar, por lo tanto, les corresponde al Consejo Nacional Electoral en lo administrativo y a la Comisión de Acusaciones de la Cámara en lo disciplinario y penal adelantar las respectivas investigaciones y, en caso de considerarlo pertinente, acusar ante el Senado de la República. Esta última autoridad determinará si procede la pérdida del cargo y/o la remisión a la Corte Suprema de Justicia en caso de delito. En todo caso, Petro no debe mentirle más al país ni tratar de desestabilizar sus instituciones para sembrar cortinas de humo sobre su verdadera responsabilidad frente a estos hechos. El que se da un golpe blando es Petro mismo, si violó las normas, o demuéstrele presidente al país que no es así, pero sin mentirle.

domingo, 8 de septiembre de 2024

POPULISMO Y DEMAGOGÍA EN EL GOBIERNO PETRO

Comentario 09/09/2024

 

POPULISMO Y DEMAGOGÍA EN EL GOBIERNO PETRO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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El populismo y la demagogia son como “hermanas siamesas (personas gemelas unidas físicamente)” dentro de los Estados democráticos que las padecen, lideradas por gobiernos que se apoyan en estas prácticas y tácticas para convencer, especialmente a las clases populares, y buscar su favorecimiento y su voto. Pues bien, el populismo y la demagogia son dos males recurrentes en el gobierno de Gustavo Petro, quien promete mucho y ejecuta poco o quien se embarca en acciones imposibles, como lo demuestran los siguientes hechos, por mencionar solo algunos de ellos:

• En el sector energético, con la transformación del país a energías limpias y renovables de origen eólico, solar o hidráulico para sustituir las energías provenientes de los hidrocarburos (petróleo, gas o carbón), todo esto ha sido una promesa que, si bien el país comparte, no avanza y se enreda en los trámites burocráticos, las licencias previas, las ambientales y las consultas populares. Iniciativas privadas en la misma dirección han chocado con la ineficiencia del gobierno para resolver los problemas de trámites y permisos.

• El costo de los servicios de energía, su regulación y su rebaja paulatina, se ha quedado en solo promesas ensartadas en la inoperancia de la CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas) que en los últimos dos años prácticamente no ha podido operar por la negligencia del gobierno. Además, por su desconocimiento del funcionamiento del complejo sector de generación, transmisión, distribución y consumo de la energía en Colombia y sus necesarias inversiones de largo plazo para su sostenibilidad, lo cual afecta los precios de hoy, así como las diferencias singulares en los costos de la energía por regiones.

• La reforma a la salud se quedó en veremos y no tenemos reforma ni tenemos soluciones en la salud. Las EPS cada vez generan más pérdidas patrimoniales y están en escenarios de deterioro de su solvencia y solidez, por la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) que el gobierno no ha querido reconocer, lo cual las lleva a una verdadera incapacidad de operación.

• La reforma a las pensiones está abocada a su caída por vicios de trámite y constitucionalidad, con lo cual lo que se quería resolver quedará en veremos. Ni el régimen de pensiones actual tiene todas las soluciones y el nuevo plantea enormes retos una vez se realice su aprobación, en tanto en cuanto va a afectar el mercado de capitales del país por menos ahorros pensionales administrados por los fondos privados de pensiones. El mercado de capitales del país es muy limitado y poco dinámico, de ahí la iniciativa coadyuvante de unir los mercados de las bolsas de Chile, Perú y Colombia, para dinamizar el flujo de capitales. Pero si la fuente más importante de ahorro, las pensiones privadas, se debilita, el mercado de capitales también lo hará, impactando la economía nacional.

           Aún no cuaja completamente tampoco en su trámite la reforma laboral, pero, si bien tiene aspectos interesantes, en su esencia encarece los costos laborales y no soluciona el principal problema de la actividad laboral, que es la informalidad, ni procura su mejoramiento. Los retos futuros sobre la transformación de los oficios que demanda la nueva economía derivada de los avances tecnológicos no forman parte de su visión sobre el futuro de las ocupaciones productivas.

           El gran acuerdo nacional propuesto por el gobierno Petro es sólo una serie de palabras melifluas, pues parte de un acuerdo sobre las premisas del gobierno, sin tener en cuenta al sector privado, a quien menosprecia y no tiene en consideración. Son como dos visiones distintas del mismo país: la del sector privado y la del sector gobierno. Si bien el mayor generador de crecimiento, desarrollo y dinámica de la economía es el sector privado, para el gobierno es como un cero a la izquierda.

           Y así sucesivamente, para no alargar.

Lo malo de la historia es que las consecuencias de un gobierno populista y demagógico, así como superar sus desaciertos y efectos negativos, tardan años. Los perjuicios en materia económica, política, social y fiscal ya hacen su aparición en todo su esplendor, y con pronóstico reservado para su total corrección y recuperación, a veces, toman generaciones enteras.

El premio Nobel de Economía en 2007, Eric Maskin, afirmaba: “Hay que elegir políticos y funcionarios con programas económicos serios, en lugar de populistas que proponen programas que suenan muy atractivos, pero que son inviables”. Ojo con las elecciones del 2026.

El populismo puede generar polarización, división y resentimiento entre los grupos sociales, y la demagogia puede conducir a la corrupción, el autoritarismo y la pérdida de confianza en las instituciones. El populismo y la demagogia del gobierno Petro conducen a la frustración y al desencanto del pueblo colombiano, como lo muestran las encuestas de opinión, con una favorabilidad inferior al 30%.

 


EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...