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sábado, 11 de noviembre de 2023

EL SECTARISMO DE PETRO

 Comentario 14/11/2023

 

EL SECTARISMO DE PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Es notable durante las campañas electorales ver a los candidatos de todas las tendencias políticas participando en una elección, exponer, defender y debatir su ideario, sus programas y sus políticas con firmeza, convicción y vigor. Es lo propio de una candidatura, lo contrario no se entendería o se mal interpretaría.

No importa la tendencia política, la obligación de un candidato íntegro es vender su programa y promoverse como candidato elegible, con las cualidades y características necesarias para ser percibido como idóneo y competente para el cargo al cual aspira.

Desde hace algunos años las campañas políticas en Colombia se han vuelto cada vez más pugnaces y agresivas, a veces con visos de violencia y con “jugaditas” que rayan con conductas poco éticas o que bordean la línea fina de lo legal y lo ilegal. Desprestigiar al contrincante con todo tipo de afirmaciones descompuestas o con falsas noticias o hacer eco o crear rumores y maledicencias no fundamentadas en la verdad, es el pan nuestro de cada día en las campañas, en muchos de los participantes, y, por fortuna, no en todos los candidatos. Algunos, que justamente brillan con notoriedad por su conducta recta, no fundamentan su campaña en destruir la del contrario sino más bien en presentar las razones para que los ciudadanos tomen la decisión del voto a su favor.

Todo eso sucede, desafortunadamente, en una campaña electoral nacional o regional, pero cuando finalmente un candidato es elegido para un cargo de gobierno, no solo deberá ejercer como gobernante en consideración a sus electores, sino de todos los ciudadanos. La madurez de un buen político y su sindéresis como gobernante lo lleva superar las rencillas de campaña y a proclamar, frecuentemente, que su gobierno será de unidad. Inclusive, en muchos casos, se nombran representantes de varios sectores de opinión en los cargos de representación de un gobernante, con el fin de integrar el pensamiento y la acción en la misma dirección, consultando diversas corrientes de opinión y facilitando la acción de gobierno por encontrar menor resistencia a las iniciativas de transformación o cambio.

Reflexionemos ahora en lo que le viene sucediendo al país con el presidente Gustavo Petro, quien se eligió con el 50.44% de los votos, es decir, una mayoría leve. El otro 49.56% tenía una opinión o preferencia diferente, y, sin embargo, debe aceptar al nuevo presidente, tanto como éste a todos los ciudadanos. La elección termina, y comienza el gobierno para toda la comunidad. Es cierto sí que cada gobernante tendrá inclinaciones por sus colaboradores, de tal manera que sean compatibles con su estilo y forma de gobierno, pero el gobierno, como un todo, es para los colombianos, sin distinción alguna.

El gobierno de Gustavo Petro ha demostrado ser francamente sectario y fanático, con una tendencia a radicalizarse cada vez más en su ideología de izquierda, en su concepción estatista, asistencialista, autoritaria y autocrática, veamos:

  • No a mucho andar en su gobierno despidió a tres ministros que significaban un punto de equilibrio en el énfasis de su estilo, los notables profesionales Alejandro Gaviria, José Antonio Ocampo y Cecilia López.
  • Inició su mandato con una coalición de otros partidos, a los cuales rápidamente los sacó de los cargos y proyectos donde estaban comprometidos, como fue el caso del partido Liberal, Conservador y de la U.
  • Los miembros de su gobierno son miembros de las corrientes de la izquierda cada vez más radical, con lo cual, poco de unidad nacional habrá.
  • La hasta ahora fallida imposición de sus reformas política, laboral, pensional y de salud, sin concertación ni encuentro con otras corrientes de opinión está causando una mayor contradicción y polarización de las fuerzas políticas y de los movimientos ciudadanos.
  • Sus alocuciones representan un verdadero desafío, ya que fomentan el odio de clases, desacreditan sin justificación a sus opositores y desatan pasiones que pueden inducir a la violencia y la venganza
  • La continua descalificación al sector privado en su contribución al empleo, al progreso y al desarrollo del país, genera un verdadero cortocircuito en las relaciones del sector privado con el gobierno. De hecho, en 15 meses de gobierno no hay ningún acto de colaboración armónica, ya que el presidente inhabilita la opinión del sector privado o de sus contrarios políticos.
  • En materia de relaciones exteriores no ha querido citar a la Comisión de Relaciones Exteriores del país, conformada por expresidentes, para evitar tener en cuenta sus opiniones.
  • Sus políticas asistencialistas, según las cuales el país debe generar subsidios, no crear oportunidades, representan una contradicción adicional.
  • Sus preferencias por los líderes políticos nacionales o regionales afines, descalifica por completo cualquier sentido de colaboración de opiniones disidentes, pero necesarias para la buena gobernabilidad del país.
  • En materia de seguridad y paz, no puede haber más contradicción con diferentes sectores de opinión que manifiestan su inconformidad por ver que va por mal camino, por un lado, pero agravando la problemática de violencia, secuestro, extorsión, toma de territorios, etc., por el otro, en toda la geografía del país.
  • Su talante impositivo e imperativo lo lleva a “inmiscuirse” en temas que no son de su resorte, pero que forman parte del interés nacional en otras instancias.
  • Y, para no alargar, así sucesivamente, con este sectario “profesional”.

lunes, 13 de junio de 2022

LO DESCONOCIDO

 Comentario 13/062022

 

LO DESCONOCIDO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

“Colombia está dando un paso hacia lo desconocido. Cualquiera de los candidatos puede desestabilizar a un país que estaba en el camino de conseguir un éxito moderado. Los colombianos no necesitan mirar lejos para ver el daño que la demagogia puede hacer”. Editorial de “The Economist”, revista económica inglesa. Tomado de El Colombiano 5/6/2022.

No comparto la afirmación de tan prestigiosa publicación, porque en ambos casos, Hernández y Petro, sabemos para dónde vamos, veamos:

Petro quiere un gobierno estatista, totalitario, intervencionista en la economía privada, asistencialista, autocrático en la concentración de mando y decisión del Estado, es decir un modelo de socialismo-comunista, fracasado ya a nivel de todo el mundo. Además, de la generación de odio de clases y el aliento a la violencia si no gana las elecciones. Se está rodeando, como corolario, de políticos corruptos de todos los pelambres (ver petrovideos), quienes han usufructuado el presupuesto público toda su vida política (Benedetti, Barreras, Córdoba, etc.). Con compañías, también, desde miembros de la izquierda radical, primeras líneas y la guerrilla, hasta verdaderos maleantes con acusaciones penales

En lo que sí tiene la razón “The Econmist” es que “los colombianos no necesitan mirar lejos para ver el daño que la demagogia puede hacer”. Ya lo vimos en la actuación de Gustavo Petro en todo tipo de cargos públicos y como congresista, y en los países vecinos que tanto admira, destruidos en su vida política, económica y social por gobiernos de izquierda igualmente totalitarios. No es desconocido lo que sigue con Petro, es tan conocido que aterra, da miedo y desalienta la inversión y el ahorro, las familias y las empresas las cuales son las verdaderas generadoras de progreso.

A Rodolfo Hernández también lo conocemos con sus propuestas, como son, citando algunas de ellas:

  • Lucha anticorrupción: "La corrupción es el mayor impuesto que nos toca pagar a todos los colombianos”.
  • No impunidad: sanción a quien la hace, que la pague, como dice él en sus intervenciones.
  • Austeridad en el gasto público: sólo lo esencial y sin lujos.
  • Reducir tamaño del Estado: acabar con tanta burocracia y contratos.
  • Educación con mayor cobertura universitaria: Un eje es condonar progresivamente las deudas de los estudiantes con el ICETEX.
  • Reducción del IVA del 19% al 10% como impuesto al consumo (no descontable) para estimular el sector productivo, según afirma.
  • Para los pobres: unificar subsidios para combatir corrupción y clientelismo, bien dirigidos y combatir el hambre.
  • Apoyo al aborto hasta las 24 semanas.
  • Acuerdo de paz y negociación con el ELN.
  • Mejorar la infraestructura penitenciaria y carcelaria.
  • Anti-deforestación y anti-minería ilegal.
  • No al fracking para la explotación petrolera y al uso de glifosato para acabar cultivos ilícitos.
  • Legalización de la marihuana de uso recreativo.
  • Apoyo a la diversidad sexual.
  • Gobierno independiente y autónomo: no compromisos programáticos, burocráticos o presupuestales con nadie.

Evidentemente el camino de Rodolfo Hernández es mucho más conocido y certero que el cambio de sistema político, económico y social que Petro y sus amigos pretenden, lleno de populismo y demagogia, como ha sucedido en Venezuela, Cuba y sus adláteres. Sin embargo, algunas de las propuestas de Rodolfo, no mencionadas en este documento, también resultan inconstitucionales o fuera de toda lógica o posibilidad, buscan más bien ser menciones efectistas en las emociones de los ciudadanos, que reales planteamientos.

Todos somos conscientes de la necesidad de acabar con los niveles de pobreza, generar más oportunidades, mitigar las desigualdades, tener mayor crecimiento y desarrollo para crear nuevas fuentes y alternativas de actividad productiva, pero esto se logrará en un marco de inversión y propiedad privadas, de respeto a la constitución, a las instituciones y a la economía de mercado, como, en el fondo, lo propone el propio Rodolfo Hernández en su programa de gobierno. No son fáciles las situaciones que tendrá que afrontar y serán muchos los obstáculos que tendrá que superar, con un país dividido y polarizado y con factores de violencia de clases exacerbados por el propio Gustavo Petro.

Como afirma “The Economist”, Colombia está consiguiendo un relativo éxito internacional y nacional de gran relevancia, por su estabilidad macroeconómica, su crecimiento del PIB, la disminución en las cifras de desempleo, el éxito en el control de la pandemia, el control del déficit fiscal, la independencia de su Banco Central, el apoyo de organismos multilaterales y de líneas de crédito disponibles, su abundante clase media y su diversidad de ciudades grandes e intermedias, los programas sociales, como los de educación, salud y vivienda, además de la calidad de sus empresarios, reconocidos en Latinoamérica, entre muchas otras cosas dignas de mencionarse. ¿Qué nos falta?, más desarrollo y crecimiento en sectores claves, especialmente más orientación al campo para volvernos una potencia en alimentos a nivel mundial, como lo podemos hacer, ya que el mundo lo requiere y lo demanda.

lunes, 6 de junio de 2022

LOS HUEVITOS DE URIBE

 Comentario 06/06/2022

 

LOS HUEVITOS DE URIBE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Entendiendo muy bien su misión como candidatos, las campañas de Rodolfo Hernández y de Gustavo Petro, con identidades y pensamientos políticos diferentes, han enfilado sus baterías a muy diversos tópicos de la vida nacional, pero parece haber uno que los une profundamente y es el rechazo a Uribe, al Uribismo, al Centro Democrático y, además, su odio visceral a todo lo que signifique el pasado que le permitió construir al país los dos gobiernos del Presidente Uribe, único presidente elegido en la primera vuelta de sus dos campañas electorales, caracterizadas por la retoma del territorio contra la guerrilla, el combate al narcotráfico y al terrorismo, la desmovilización de las AUC, la inversión social y la reactivación económica. Sin embargo, también hay que decir que, lamentablemente, persisten en su mandato muchas acusaciones de falsos positivos. Ahora, por fortuna, las personas pasan, pero las ideas, si son valiosas, se conservan en el tiempo, y se perpetúan en su efecto. Muchos individuos y grupos sociales o políticos pueden rechazar a este expresidente por ser de una ideología política diferente, sin embargo, su realización fue notable e importante para el país, como lo mencionaremos a continuación.

Álvaro Uribe Vélez, quien concita amores y odios, para unos o para otros, fundamentó su presidencia en tres principios básicos, que el público a través de los años ha denominado los huevitos de Uribe, veamos:

1.    Seguridad democrática

La seguridad democrática era una acción necesaria e imperiosa, dado que la guerrilla se había tomado varios de los territorios del país, con las secuelas de extorsión, secuestro y asesinato a todo tipo de personas y miembros del ejército y, como consecuencia, la ciudadanía, en su conjunto, había perdido la confianza en el país, en sus autoridades y también la seguridad y tranquilidad necesarias para desarrollar sus actividades privadas, empresariales o familiares. El país iba rumbo a la parálisis por temor a sufrir, en carne propia, el severo ataque de la guerrilla a las instituciones, a las regiones y a las municipalidades. El principio de Uribe era la retoma del control territorial por parte del Estado, pero sin llegar a atentar contra las propias instituciones democráticas: mantener la democracia, la libertad y las instituciones con plena vigencia era necesario en medio de la ofensiva para retomar el territorio.

Si bien el proceso de paz de la administración Santos desmovilizó a cerca de trece mil hombres, lamentablemente ahora estamos siendo atacados, en muchos frentes de la geografía, por movimientos tales como ELN, las disidencias de las FARC y los grupos armados organizados, de todos los tipos y peligrosidades, gentes con afán de riqueza, control territorial y en muchos casos control o influencia política nacional o regional, fortalecidos por refugiarse en las fronteras del vecino país de Venezuela. Hoy en el país parecería ser necesaria una nueva versión de la seguridad democrática de Uribe, en el contenido más amplio del combate al delito, al narcotráfico y a la corrupción que están atadas a los fenómenos de violencia de todo tipo.

2.    Confianza inversionista

Sin confianza y seguridad no se desarrollan las condiciones idóneas, necesarias e imprescindibles para que la inversión, privada, pública, nacional o extranjera, se pueda expandir a lo largo de la geografía nacional y de todos los sectores económicos. Parte de la confianza inversionista es la seguridad jurídica y la estabilidad de las instituciones, de la constitución, de las normas legales y fiscales y la validez de los contratos y permisos de operación ya firmados u obtenidos. Esto fue claro para el presidente Uribe y así lo procuró para el país con muy buenos resultados.

Singularmente, en esta campaña electoral a la presidencia de la República, algunos de los temas y propuestas ponen en riesgo dichas condiciones de estabilidad, lo cual podría causar parálisis o desánimo de la inversión, con consecuencias muy negativas para la generación de empleo y de nuevas oportunidades. Ahuyentamos a los empresarios e inversionistas, en vez de atraerlos para que apoyen con su inversión y su actividad empresarial, el crecimiento, el desarrollo, la innovación, las exportaciones, la modernidad y la generación de nuevas alternativas de mejoramiento en el nivel y la calidad de vida de toda la comunidad. ¿De dónde saldrán los recursos que, vía impuestos, los candidatos dicen necesitar para realizar la tan cacareada inversión social y el tren de subsidios, con marcado acento asistencialista y populista, que quieren establecer?

3.    Cohesión social

Por supuesto que la cohesión social era una profunda convicción del presidente Uribe, para significar la necesaria unión de las personas y de las instituciones alrededor de propósitos comunes y especialmente de la inversión social y el combate al narcotráfico, por un lado, pero, por el otro, a la pobreza, con esfuerzos notables en los programas de salud, educación, vivienda, apoyo al campo, protección a la niñez y a los adultos mayores, entre otras que él emprendió. Aunque han pasado 12 años de la salida del poder de este mandatario, en el año 2010, ahora parece necesaria la aplicación de los mismos principios de cohesión social, y las mismas orientaciones presupuestales, con las mismas prioridades nacionales.

Aunque los candidatos actuales, Hernández y Petro, el legado de Uribe lo quieren mostrar como inconveniente para el país por razones de la campaña partidista, los principios que el expresidente afirmó en su gobierno, están tan vigentes, hoy como ayer, y requieren prioridad en su atención, si bien no se reconozca su origen o sus logros pasados. Con la violencia, la polarización y la radicalización de la población, se derrumba la seguridad democrática, se ahuyenta la confianza inversionista y se disgrega la cohesión social. La elección de estos contenidos, aunque se les denomine diferente, no es difícil de comprender y menos de ejecutar.

domingo, 15 de mayo de 2022

LOS DEL CENTRO

 Comentario 16/05/2022

 

LOS DEL CENTRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En las economías democráticas existen tradicionalmente dos grandes visiones políticas sobre cómo desarrollar los países, hacer crecer las economías y afrontar los problemas sociales para mejorar el bienestar y la equidad. Una visión, la cual siempre se la ha llamado de derecha, propende por el capitalismo democrático (liberalismo económico) como enfoque político, económico y social, visión, según la cual, es el sector privado el llamado a tener el liderazgo económico y mantener la iniciativa privada como el pilar del desarrollo de los mercados, con el apoyo del Estado en lo que es de interés nacional como son los temas de mayor trascendencia, tales como la salud,  la educación, la vivienda, la infraestructura, la seguridad, entre otros, así como también en las relaciones exteriores o en el acompañamiento y atención social a las poblaciones vulnerables. Por supuesto, ante todo se refiere a un Estado democrático, con elecciones populares libres, separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y sujeción a la constitución, a las leyes y a los tratados que nos obliguen internacionalmente.

En el otro extremo, siempre se ha hablado de las corrientes de la izquierda, como aquellas que propenden por la mayor o la total intervención del Estado en la conducción de los asuntos de la economía para superar los problemas de equidad en las oportunidades y en las circunstancias de la pobreza, relegando el papel del sector privado al direccionamiento que el Estado establezca. Este modelo es conocido como el del socialismo, que en algunos casos se desarrolla en escenarios democráticos, bajo la figura de la socialdemocracia movimiento con pensamiento social pero no estatista, pero, en otros casos, se convierten en gobiernos autocráticos, con limitación a las libertades individuales, fuerte intervencionismo estatal en la economía, partidos únicos y hegemonía en el poder, bajo el llamado socialismo de estado. Y, ¿dónde queda el centro?

En la práctica, es difícil saberlo, puesto que no existe una definición única y cada uno que lo plantea parece tener una aproximación diferente, lo que algunos llaman matices. En principio podríamos decir que no es el capitalismo democrático puro o el socialismo de estado puro, es como una mezcla de ambos, lo cual lo hace difícil de entender. De hecho, algunos autores dicen que “el centro no existe” y quien trata de ir por el centro, no logra ni lo mejor de un modelo ni lo mejor del otro y posiblemente se queda en el peor de los mundos. Se dice entonces, que el centro propende por “tanto Estado como se requiera, pero tanta libertad de mercados como sea posible”. Equilibrio difícil de lograr pues, generalmente, se es lo uno o lo otro, pero no los dos a la vez, la casuística del caso a caso para gobernar es un horror, a veces sí y a veces no, ¿entonces?

Es claro que, para las elecciones presidenciales del 2022, estamos al frente de tres grandes corrientes de opinión. Por un lado, los partidos con orientación de defensa de las libertades y de la iniciativa privada, representados por colectividades como el Centro Democrático, Cambio Radical, el partido Conservador, el partido Liberal, para citar los más representativos y genéricamente denominados como la derecha o la centroderecha. En el otro extremo se aglutinan, alrededor de la Colombia Humana de Petro, la antigua Unión Patriótica, el Polo Democrático, los Verdes y el partido Comunista, con apoyos como el EPL y los comunes (FARC) y con los dos adeptos “nuevos” que llegan allí después de estar en todo tipo de corrientes políticas, Roy Barreras y Armando Benedetti, son veletas que “giran” con el viento.

¿Y dónde queda el centro en Colombia? Pues bien, por algún motivo, en el país varios movimientos y precandidatos han hablado del centro como su visión y su posición política, para afrontar las nuevas elecciones. El llamado Centro Esperanza, por ejemplo, conformado por figuras tales como Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Angélica Lozano, Angela Robledo, Jorge Robledo, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán, Iván Marulanda y otros. Curiosamente, de entrada, todos parecen estar de acuerdo en el llamado centro, pero ninguno acierta decir qué es o en qué consiste o cómo se diferencia de los partidos de la derecha o de la izquierda, partidos estos últimos que son tratados por los del centro como males para la sociedad.  Pues bien, las diferencias ideológicas e históricas entre los miembros de ese grupo autollamado de Centro han sido marcadas y muchos de ellos se han comportado a través de los años como grandes oponentes entre sí. Pero, la política es dinámica, según afirman los propios políticos para justificarse. Algo no sorprendente es que el Centro Esperanza en Colombia se ha ido diluyendo y poco a poco desaparecerá de esta contienda política. El tal vez sí, tal vez no o sólo tal vez no ha convencido.

Aunque las elecciones del 29 de mayo ya están cerca, se haría un gran bien al electorado, por parte de todos los candidatos a la presidencia, diferenciar cuál es la ideología que ellos quieren representar y cómo se contrasta con las demás corrientes, además por qué es mejor o más conveniente para el país, con la sustentación de sus programas de gobierno. Pero, como siempre, lo más importante no es sólo que lo expongan con claridad, es que indiquen cómo lo van a lograr y qué efectos va a producir en el progreso, el bienestar y en las condiciones de paz, seguridad y convivencia de la nación. Los graves problemas socioeconómicos del país requieren una visión clara sobre cómo y dónde se quiere llegar, qué soluciones se van a implementar y cómo se van a financiar. Este no es un asunto de coaliciones y grupos políticos solamente, es un asunto de convicciones, programas y proyectos puestos en acción.

lunes, 2 de mayo de 2022

LAS PETROPROPUESTAS

 Comentario 02/05/2022

 

LAS PETROPROPUESTAS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En el país hay demasiado temor por un gobierno de Petro, y en algunos ciudadanos hay verdadero pánico. Para referirse al tema, varios articulistas en diferentes medios de opinión, han “copiado” lo que ha sucedido en los países latinoamericanos que han sido gobernados por socialistas, los cuales se han vuelto autocráticos, totalitarios, estatistas y nacionalistas a ultranza, con un profundo daño a las instituciones democráticas, a la economía, a las libertades privadas, a la propiedad individual y a la propia constitución de sus Repúblicas, con camarillas de gobierno y, a veces, total corrupción. Y lo peor, con persecución y cárcel para sus opositores. De allí se derivan muchas de las preocupaciones e inquietudes de los opinadores y de los simples ciudadanos, sobre lo que puede seguir en Colombia en un gobierno de Gustavo Petro.

¿Será que tienen razón? Veamos el porqué. Cuando Petro promete también ideas demagógicas, populistas, totalitarias y autoritarias como las que ha presentado en su campaña (mencionado sólo algunas), así:

  • Cerrar la economía para defender el agro y la industria, eso es volver al proteccionismo y al aislacionismo, fenómenos contrarios al progreso y al crecimiento de las economías, como se ha demostrado en los países que participan de la economía global. Notar, por ejemplo, el enorme desarrollo de los países del sudeste asiático, países los cuales, siendo economías abiertas, han tenido gran progreso, si bien en su historia tuvieron limitaciones como las nuestras
  • Revisar los tratados de libre comercio, es otro gran error, estos tratados nos abren las puertas de otros mercados con los cuales podemos desarrollar complementariedades y afinidades, pueden ser competidores en algunos rubros de comercio, lo cual beneficiará a los consumidores.
  • Intervenir el banco de la república para financiar con sus recursos y emisiones el gasto público “social”, y no sólo el social sino el burocrático también. Las historias se repiten por todo el mundo para hablarnos sobre el hecho de que la emisión y consumo, sin contraprestación en la producción, sólo genera la destructiva inflación, que afecta en mayor medida a los pobres que se quieren favorecer.
  • Intervenir las pensiones privadas, las cuales son un recurso de los particulares como ahorro para su edad de retiro, esto es simple y llanamente expropiación, no importa como lo disfrace. Populista y autoritario, por supuesto.
  • Si bien habla de “democratizar”-ya no usa la palabra expropiar y fue a una notaría a jurar que no lo haría-, pero basta con que suba los impuestos patrimoniales para forzar el proceso de pérdida de la propiedad raíz y, a través del Estado, distribuirla en forma populista y demagógica a los más pobres, creando las retrogradas dependencias de las personas por los subsidios y beneficios que les provee el Estado, los cuales los inducen a acostumbrarse a no producir sino a recibir. Se vuelven zánganos o parásitos para el Estado y la ciudadanía productiva.
  • Aumento de impuestos a los más ricos (en el país sólo hay menos del 2% de ciudadanos que clasifican como ricos) para financiar el gasto social, con lo cual las personas pudientes que hoy tiene su dinero invertido en el país, y hoy pagan impuestos progresivos, pensarán en irse a lugares menos inhóspitos en materia de impuestos.
  • Defensa del medio ambiente con el acuerdo de Escazú, que afecta gravemente la soberanía nacional, porque somete al control de entidades internacionales o de grupos de interés particulares decisiones que sólo deben ser tomadas por el país en la defensa de sus intereses económicos, sus comunidades y sus recursos naturales.
  • Revisar el papel de las fuerzas armadas y de policía, cuyas misiones son institucionales o constitucionales, ¿con qué propósitos y a quién beneficiarán? Los errores que hayan cometido no los desmerecen en sus funciones, si los correctivos son oportunos y eficientes.
  • Estructura de subsidios: su programa de gobierno contempla un total asistencialismo por parte del Estado a los menos favorecidos, cuando las personas lo que necesitan es empleo a partir del crecimiento y el desarrollo económicos. La educación para el trabajo debería ser la mayor prioridad, no los subsidios a troche y moche.
  • Política económica y de estado bajo un esquema totalitario y centralista, con limitación a la economía privada. Según su programa los servicios sociales debe suministrarlos el Estado y los que se privatizaron o son de cobertura privada y pública, deben volver al Estado, por lo tanto, adiós a la salud, la educación, la vivienda o las pensiones privadas, con lo mal administrador que ha resultado ser el Estado, por burocrático y clientelista y por facilitar la corrupción y la politiquería.
  • Quiere acabar con la economía extractivista de los hidrocarburos, e implantar las energías limpias, propósito nominalmente loable. Cómo, cuándo y con cuáles otros recursos se va reponer la dotación actual del país en estos recursos económicos y energéticos, los cuales financian una gran parte del gasto social. Este es un proyecto de transformación para muchos años en todos los países para cumplir también con nuestro compromiso con el cambio climático. Acabar con los proyectos de fracking, es también parte de su enfoque, y con cuáles otras fuentes energéticas compatibles sustituiremos el petróleo y el gas, ya de por sí escasos.
  • Probablemente, en algún momento hablará de nueva constitución y de nueva estructura del Estado, ¿asamblea constituyente al estilo chileno? Los problemas del país no están en la constitución del 91, que fue la conclusión de una Asamblea constituyente pluripartidista.
  • Etc., etc.… cada día propone cosas nuevas y más inverosímiles.

Petro no mide las consecuencias de sus contenidos ideológicos y de sus propuestas económicas, políticas o sociales. Éstas sí llevarán a un verdadero despeñadero al país. De allí a pasar a ser como Venezuela, Nicaragua, Argentina, etc. hay sólo unos pasitos. ¿Por qué creen que el dinero se está yendo también de Colombia?, como se ha ido de esos países y ahora también de Perú y Chile. Este programa de gobierno genera odios, miedos y resentimientos, los cuales, igualmente, nos conducen por mal camino. Ya hay ejemplos.

domingo, 24 de abril de 2022

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

 Comentario 25/04/2022

 

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

Nuevo testamento, Evangelio de San Juan 8:32.

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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No hay mayor insatisfacción en las personas que el percibir que conscientemente les dicen mentiras, como si fueran tontos, ingenuos o brutos, como está ocurriendo con Gustavo Petro y su equivocada interpretación de las realidades del país o su acomodada argumentación para justificar sus propuestas, muchas de ellas populistas, demagógicas o mentirosas. Casi que no hay tema que trate el precandidato donde no incluya elementos engañosos o melifluos para justificar sus afirmaciones, las que, además, pregona con voz desafiante y descalificadora de sus opositores o contradictores sean estos políticos o simples ciudadanos.

Como por ejemplo lo hizo al hablar de las pensiones privadas al calificarlas como ahorro público, susceptible de expropiarlas para financiar el gasto social, y luego corrige, diciendo que no es expropiar sino democratizar. Y a todas estas, ¿cómo interpretar la palabra democratizar en este precandidato y en este particular? Por definición la democratización es hacer posible que una cosa sea accesible a un gran número de personas, o sea, ¿significaría transformar las pensiones privadas en democratizadas?, lo cual implicaría distribuirlas a terceros con cualquier criterio populista y politiquero, disfrazado de equidad social. Es decir, repartir la propiedad privada y el ahorro de muchos colombianos para su pensión. ¿A qué se referirá entonces, con el cambio de palabra?, ¿otra forma de mentir o engañar?

O, citando otro ejemplo, al hablar del cierre de la economía para supuestamente proteger la industria y el agro nacionales, omite decir que nunca había crecido tanto el país como después de la apertura económica, la cual liberalizó el comercio de bienes, servicios, capitales, inversión, conocimiento y aporte científico al país. El cierre de la economía produciría un retraso inimaginable al país, aunque transitoriamente parecería lo contrario. Hoy ya pertenecemos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) donde están los países de mayor progreso y avance en todos los campos científicos, comerciales, industriales, de servicios y sociales, es allí donde debemos estar y no estar cerrados frente a ellos.

Y así sucesivamente, con muchos otros ejemplos, entre la multitud de opiniones o propuestas impropias o inconsultas con las que el candidato Petro quiere destacarse como líder de la opinión política o engolosinar el oído de personas incautas para conquistar su favorable votación el 29 de mayo en la primera vuelta presidencial y luego en la segunda vuelta el 19 de junio. Lo malo es que los petristas pura sangre le creen, no evalúan sus argumentos en su veracidad, viabilidad, fiabilidad, pertinencia y conveniencia, y en su financiación (¿de dónde saldrán los recursos para tanta promesa?) Solo le creen, no importa lo que diga, haga, haya hecho o hará. Como es de fácil decir para después justificar el no hacer. Precisamente Simón Bolívar afirmaba: “Nada es mejor que la exactitud de las promesas del gobierno. La mejor política es la honradez”. No son muy honradas, la verdad, las afirmaciones de Petro. Escandalizarían al propio Bolívar, Simón el libertador, por supuesto, no a su áulico Gustavo Bolívar, senador de la república por su movimiento.

En los años de Donald Trump, quien ejerció como el 45.º presidente de los Estados Unidos de América desde el 20 de enero de 2017 hasta el 20 de enero de 2021, y ante su infinidad de mentiras al pueblo norteamericano para justificarse, con lo cual creó divisiones y de nuevo verdaderos muros de comunicación, comercio y relaciones entre los países. Al referirse a la conducta de Trump, la connotada ex canciller de Alemania, Angela Merkel, les decía a unos estudiantes graduados de la Universidad de Harvard:

“No aceptemos mentiras como verdades, ni tratemos la verdad como mentira. ¿Se han preguntado, estimados graduados, que les puede estropear el camino que ahora comienzan? Nuevamente son muros lo que pueden hacerlo. Muros en la cabeza construidos por la ignorancia y la estrechez de pensamiento. Los muros separan familias de la misma forma que aíslan grupos sociales, colores de piel, pueblos, religiones. Lo que más deseo es que derribemos esos muros que una y otra vez nos impiden entender el mundo, entendernos sobre el mundo en el que vivimos en conjunto”.

Y más recientemente, Monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, al referirse a los candidatos de la campaña presidencial, durante la semana santa, les decía en uno de sus apartes: “tengamos argumentos, pensemos distinto, pero no nos agredamos y no permitamos que la mentira acompañe los procesos electorales, porque la mentira hiere, ofende y divide”.

¿Será que el país no recapacita y rechaza con vehemencia la conducta de Petro y sus aliados, de mentirle al país con sus propuestas y argumentos? Pero aún nos falta lo peor en la conducta actual y esperada de Petro: en las votaciones del 13 de marzo para el Congreso, como le aparecieron votos a su favor, entre el preconteo y el escrutinio preliminar, fue el único partido que no protestó por las irregularidades en esos procesos electorales, rápidamente su escudero Roy Barerras salió a aprobarlos y defenderos. ¿Qué más habrá detrás?

Además, como también afirma la exfiscal Viviane Morales en El Tiempo del 10 de abril, en su artículo “Señora Procuradora: suspenda al Registrador”: “Para nadie es un secreto que Gustavo Petro viene acomodando su estrategia de desconocer los resultados si le son contrarios. De ninguna manera Petro va a reconocer la derrota”.

Ya se habla que las huestes de Petro se preparan con las primeras líneas para agitar el país, creando caos y terrorismo, para no reconocer los resultados. ¿Será esto lo que nos espera de Gustavo Petro? Estamos avisados, el lobo tiene dientes y garras afiladas, para “comerte” mejor Colombia.

martes, 15 de febrero de 2022

LA LEGÍTIMA DEFENSA

 Comentario 15/02/2022

 

LA LEGÍTIMA DEFENSA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Durante la campaña electoral se han agudizado las críticas sobre el gobierno de Iván Duque, que terminará con la posesión el 7 de agosto del presente año, de quien sea elegido en las urnas durante los próximos comicios del 29 del mes de mayo. Expresiones de rechazo y descalificación tales como las siguientes, para sólo citar unas pocas:

  • Acabó con la economía del país.
  • Descarriló las finanzas públicas.
  • Elevó la pobreza.
  • Destruyó los acuerdos de paz.
  • Le quedó grande la seguridad.
  • Con las oligarquías Bogotanas capitalistas se entregó al imperio de USA.
  • Es guerrerista para las relaciones internacionales.
  • Lo desbordó la pandemia.
  • Sólo favorece a los ricos en materia tributaria.
  • Es el peor gobierno de toda la historia.
  • Etc.,etc.,etc.

Nada más lejos de la verdad, en su legítima defensa diremos que el presidente Duque pasará a la historia primero como un verdadero demócrata, que gobernó con una amplia gama de matices, no sólo de su partido, respetó e impulsó los acuerdos de paz y combatió con firmeza la guerrilla y, hasta donde las Cortes le permitieron, combatió el narcotráfico. Además, su figura de estadista es reconocida internacionalmente por los organismos multilaterales y los gobiernos democráticos.

En segundo lugar, enfrentó con gran éxito la peor pandemia de la historia contemporánea del mundo, el covid 19, que afectó severamente la estabilidad en la salubridad, la economía y los problemas sociales de todos los países.

En tercer lugar, destaquemos algunas de sus ejecutorías económicas y sociales:

  • Sacó al país de la mayor recesión que ha tenido en su historia, como consecuencia del covid y de los paros.
  • Ya recuperó 4.5 millones de empleos que se perdieron durante ese período.
  • El PIB del 2021, 10.2%, ha sido el más alto de la historia contemporánea y no es solamente rebote porque todos los sectores de la economía están creciendo.
  • El programa de vivienda social y de vivienda no VIS han sido notables, con más de 230.000 soluciones para ese año.
  • Los sectores de construcción pública y privada van muy bien y las vías 4G no se han detenido.
  • El comercio recuperó su actividad y la industria se reactivó.
  • Volcó el presupuesto público a la ayuda solidaria: adultos mayores, mujeres cabeza de familia, nóminas, educación e ingreso solidario.
  • La economía del país ya empieza a sanearse y el endeudamiento público ya bajó del 65% al 62%, el déficit fiscal del 8.9% al 7.6%.
  • A pesar de la pérdida de la calificación de grado de inversión por las calificadoras de riesgo, mantiene la línea de crédito stand by del fondo monetario internacional y pudo financiar gasto social con los derechos especiales de giro del mismo fondo.
  • La balanza de pagos poco a poco se recupera.
  • Ha evitado la devaluación masiva por la parálisis en los flujos de capital debido a la pandemia.
  • El desempleo bordeó el 25% en pandemia, ya está debajo del 13%, en Colombia es estructuralmente alto porque hay elevados niveles en los índices de informalidad o de inactividad, cerca del 60%.
  • Acaba de celebrar un acuerdo con Singapur lo que le abrirá aún más las puertas de los mercados asiáticos.
  • Superó con éxito los paros armados de Fecode y la primera línea, que han causado grandes pérdidas a la economía y generado desabastecimiento en muchas zonas y que pretendían tumbarlo como gobernante.
  • Para no alargar, etc., etc.

En cuarto lugar, con el excelente y notable consejero, Emilio Archila, ha avanzado con paso firme en la implementación de los acuerdos de paz, hasta donde la pandemia y las finanzas públicas lo han permitido. Inclusive, en contra de los integrantes más radicales de su partido político a los cuales les ha dicho que él, como presidente, es gobernante de todos los ciudadanos y debe cumplir los compromisos del Estado.

Ha respetado y financiado las instituciones de la paz, como son la JEP, la Comisión de la Verdad, las curules de los guerrilleros fruto del acuerdo de paz, avanza decididamente para establecer las curules para las víctimas; en materia de tierras con grandes progresos, recuperando zonas de guerrilla en favor de los campesinos y sus cultivos en varias regiones del país. Sin embargo, ha mantenido una política de seguridad frente a la guerrilla y la delincuencia común donde han caído los grandes cabecillas de esas bandas aupadas por Venezuela. No ha desmayado en el combate a las disidencias de las FARC, al ELN, y a los grupos de delincuencia organizada y narcotraficantes. Por supuesto para la izquierda radical, nada de esto es significativo y siempre afirmarán que incumplió por completo los acuerdos de paz.

En este momento hay lunares como la alta inflación, pero es consecuencia de insuficiencia en la producción y comercialización de alimentos debido a la pandemia y a la crisis de contenedores a nivel mundial. Sin embargo, y sin lugar a duda, el presidente Duque se ha ganado un lugar en la historia como notable entre los estadistas del país

domingo, 23 de enero de 2022

¿Y DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS QUÉ ESPERAMOS?

 Comentario 24/01/2022

 

¿Y DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS QUÉ ESPERAMOS?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Cada día más próximos a las respectivas elecciones de congreso y presidencia, hemos visto el desconcertante movimiento de los “jugadores” políticos y de sus respectivos partidos o grupos en los últimos meses. Como en el juego callejero “¿dónde está la bolita?, la pregunta ahora es dónde andan los principios medulares de los partidos y sus candidatos, solo se ven aliados y alianzas de vinculados no reconciliables en el pasado y ahora “sólidos” copartidarios, y de partidos políticos, especialmente los tradicionales, fuertemente desdibujados de su propia ortodoxia ideológica.

Ahora, parece que el “todo vale” es la consigna para muchos de ellos y la posición en el espectro político de derecha, centro o izquierda es lo que tiene significado para otros, sin importar la ideología de sus copartidarios. Muchos de los aliados, poco representativos como candidatos potenciales, sólo están interesados en arroparse bajo los votos de otros, quienes sí son reconocidos y potencialmente bien votados en las elecciones respectivas. Hay más personalismos que propuestas y más intereses individuales que de partido o de comunidad ideológica o de visión y construcción compartida de país.

Ver, por ejemplo, a Jorge Enrique Robledo en alianza con Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo, que antes fueron sus contradictores, aglutinando un movimiento de centro con Sergio Fajardo y al ex rector de la U. de los Andes, Alejandro Gaviaría, quien se originó en el partido liberal, causa una verdadera inquietud, lo único que en realidad los integra es el antiUribismo y la oposición al presidente Duque. De otra parte, están los hermanos Galán, que son y no son, para aceptar candidatos y listas comunes, por su reciente reconocimiento como partido político, el Nuevo Liberalismo, quienes, ya formaron una disidencia y ahora no necesitan el” aval”, ya lo tienen: Lo mismo sucedió con Ingrid Betancur, quien ya es la candidata del partido Verde Oxigeno. Este grupo dice “no ser de aquí de la derecha ni ser de allá de la izquierda”, aunque su pensamiento político es una mezcla de muchos sabores, solo los aglutina el alejarse de los llamados extremos y especialmente el menos favorito de todos, el Uribismo.

Ver a Roy Barrera, Luis Fernando Velasco y Armando Benedetti defendiendo las ideas populistas, demagógicas, autoritarias y totalitarias de Petro, cuando toda la vida fueron miembros muy activos y representativos de los partidos tradicionales, y aún del propio Uribismo, también es otra de las causas de este comentario.

Otros tradicionales Uribistas, con principios de democracia, vigencia de la constitución, independencia de poderes, economía privada y libertad individual, como Enrique Peñalosa, David Barguil, Alex Char y Federico Gutiérrez, por ejemplo, armaron tolda aparte como grupo de centro derecha, pero rechazando la presencia de Oscar Iván Zuluaga en su movimiento, como si ser Uribista fuera un estigma debajo de la piel, muy difícil de quitar, pero que se debe ocultar. El pensamiento es que hay que alejarse de lo que suene a Uribe, haciendo caso omiso a los méritos de la retoma del país frente a las FARC que lo tenían acorralado en la época en que, precisamente, el Expresidente Uribe los combatió, y de los beneficios de la seguridad democrática en restablecer las instituciones, la seguridad y la economía del país.

En la izquierda de Petro se mezclan contenidos de carácter socialista, pero también, comunistas radicales y movimientos guerrilleros, anti-estado democrático y anti sector privado, con fuertes divisiones ideológicas para a ser aglutinadas por el caudillismo de su líder populista y demagogo Gustavo Petro, quien profesa admiración por los más fracasados experimentos latinoamericanos de ese corte, como los de Venezuela o Argentina, por ejemplo.

No está fácil, tampoco, lo que le ocurre al Centro Democrático, ya que actualmente no se interpreta como un movimiento político idóneo sino como un grupo de Uribistas arrodillados ante el Expresidente. También allí hay divisiones sobre el candidato elegido para representar esas banderas, Oscar Iván Zuluaga, quien, aunque limpió sus acusaciones fabricadas en la campaña de Santos donde le endilgaron “pecados” que no cometió, ahora arrastra el pesado fardo que diversos sectores del país le han cargado al Uribismo.

Todavía nos falta ver más alianzas y/o más divisiones, que, con seguridad, veremos. La resultante de todo lo anterior es que los partidos políticos tradicionales se desdibujaron para dejar aflorar las alianzas, las junturas y los “nuevos mejores amigos”, aún entre los más inverosímiles e irreconciliables personajes, otrora opositores ideológicos, pues de planteamientos políticos, “pocón, pocón”, o sea, muy poco. Todo es por pura conveniencia. Como afirma Thierry Ways, analista político, en El Tiempo de 16 de enero 2022: “Mientras el elector, ingenuamente, piensa que el político defiende un conjunto de ideas o principios, el político obedece, en realidad, a una cruda compulsión por el poder. Las ideas y las propuestas son simplemente el medio para alcanzarlo”.

Y, como consecuencia, tenemos en la palestra todavía cerca de 20 candidatos de todos los colores y sabores, muchos de ellos por firmas, es decir, sin el aval de partido alguno, como quien dice, que ellos mismos no creen en los partidos porque los ven convertidos en cuotas burocráticas, clientelismo, fábricas de avales y vieja política. Algunos de los vinculados a diferentes grupos de estos nuevos aliados se decantarán en marzo con las consultas, pero, de todas maneras, el resultado será ver muchos candidatos a la presidencia, con votos agrupados en múltiples partes y sin suficiente representatividad ciudadana, o, por el contrario, apalancados en ellos para realizar nuevas alianzas a cambio de privilegios en el que suponen el futuro gobierno.

En los últimos años el país ha estado dividido y polarizado por muchas herencias del pasado, las cuales, lamentablemente, se proyectan aún hacia el futuro, y se mezclan con momentos difíciles por el fenómeno de la pandemia, la inflación creciente, el deterioro del comercio a nivel mundial, y la falta de ocupación de muchos ciudadanos, cóctel que, si no se maneja bien, puede exacerbar la pobreza y la polarización política. Si los candidatos hablarán más de ideas, de propuestas, de soluciones a determinados problemas, de esquemas de gobierno, etc., más que de coaliciones, habría más claridad, para que los ciudadanos fijen su posición, a partir de su comprensión del gobierno y del país que debemos colectivamente construir en los próximos cuatro años.

lunes, 8 de noviembre de 2021

LOS MÍNIMOS NECESARIOS

 Comentario 08/11/2021

 

LOS MÍNIMOS NECESARIOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Las elecciones que se avizoran para el próximo año, las cuales empiezan a producir agitación política, exigen de la reflexión de los ciudadanos para afinar sus convicciones y creencias con el fin de acertar en la elección de los candidatos que merecen sus votos. Desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos está sumergida en un absurdo juego de ubicaciones de izquierda, derecha y centro con todos sus intermedios y combinaciones posibles, donde lo que se analiza no son sus principios y sus programas sino su localización en ese extraño eje de los llamados extremos políticos de pensamientos democráticos hasta los radicales y totalitarios.

Diferenciemos entre principios y programas, para tratar los primeros en este comentario y los segundos en otro momento. Por principios entendemos el pensamiento director de la acción y por programas la acción misma. Sin un orden preconcebido o jerárquico, los que a mi entender deberían ser los principios que los candidatos expusieran son los que se plantean a continuación, sin ser ellos exhaustivos, entendiendo que algunos permiten matices de grado, pero no de dirección:

  1. La democracia y la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) son principios esenciales e indeclinables del funcionamiento del Estado.
  2. La ley, la justicia y sus órganos jerárquicos deben ser confiables, éticos y eficientes. (Actualmente tienen una desaprobación superior al 80% en las encuestas de opinión). La justicia debe ser pronta y cumplida para todos los ciudadanos, sin privilegios para nadie.
  3. El congreso, la clase y los partidos políticos deben ser también confiables y éticos (Actualmente igualmente tienen una desaprobación superior al 80% en las encuestas de opinión).
  4. A más del cumplimiento de la ley, los actos y decisiones públicas deben estar rodeados de un principio ético, que genere confianza en la comunidad.
  5. Todos los sectores público, privado y social deben trabajar bajo el principio del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la neutralidad en la huella de carbono para evitar el cambio climático.
  6. Sin verdad ni seguridad no hay justicia. La reparación de las víctimas por los victimarios y la no repetición de los delitos son parte esencial e integral de la justicia.
  7. La familia es el centro nuclear de la sociedad y requiere una defensa prioritaria por todos los estamentos de la comunidad.
  8. La no reelección debe ser una norma para el sector público, en caso necesario, sólo se permitirá por una vez. No puede haber funcionarios ni cargos “eternos”.
  9. Combate frontal contra la corrupción y el narcotráfico, sin miramientos ni condiciones.
  10. La economía de mercado, la libertad de empresa y la iniciativa privada son inviolables, como concepto, sin perjuicio de la moderación de los excesos del mercado por parte del Estado, pero sin ejercer un intervencionismo o dirigismo que inhiba la libertad empresarial. El Estado, a su vez, debe concentrar su actividad a las labores de tipo social (educación, salud, pensiones, bienestar social, etc.), las de desarrollo, las de los servicios del propio Estado a la comunidad, las de seguridad y las de infraestructura, sin invadir campos que corresponden al sector privado ni tratar de ser un empresario más.
  11. La propiedad privada, tanto como la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos son una condición para la convivencia y una prioridad en su preservación por parte del Estado y de toda la comunidad.
  12. “Vive y deja vivir” pensamiento de Frederich Von Schiller -escritor, filósofo e historiador alemán nacido en 1759- es una máxima de conducta para toda la sociedad, dado que “Mis derechos tienen como límite la ley y los derechos de los demás”, como norma también de buena cultura y norma ciudadana.
  13. La vida privada es decisión de cada uno, siempre que no afecte los derechos ni la vida privada de los demás. Nunca debe ser una decisión del Estado, de ningún gobierno o de ninguna otra organización, por más importante que sean.
  14. Política y religión juntas, son una mezcla explosiva y altamente peligrosa.
  15. La mayor equidad está en la educación y en el acceso a las oportunidades productivas sin restricción de sexo, raza, religión, condición social o política.

Qué bueno sería y que gran aporte a la sociedad que los diferentes candidatos hablen de los principios en que se apoya su pensamiento político a más de sus programas, y que los sustenten, como lo hacía, por ejemplo, el gran hombre de estado Alvaro Gómez Hurtado[1], asesinado vilmente por la defensa de sus principios, muchos de los cuales están reflejados en los comentarios antes dichos.



[1] Álvaro Gómez Hurtado (Bogotá, 8 de mayo de 1919, 2 de noviembre de 1995) fue un abogado, político, periodista, pintor, catedrático, escritor y pensador colombiano. Considerado como uno de los hombres más influyentes de Colombia en el siglo XX y en toda su historia.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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