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lunes, 3 de agosto de 2026

BIEN IDOS EL POPULISMO Y EL PROGRESISMO

 Comentario 03/08/2026

 

BIEN IDOS EL POPULISMO Y EL PROGRESISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Se avecina el cambio de gobierno, con la despedida del primer mandato presidencial de la izquierda radical en Colombia, representado por el presidente Gustavo Petro, su partido, el Pacto Histórico, y todas las autollamadas organizaciones sociales que lo han acompañado, en realidad más políticas que sociales.

Este gobierno fue en su elección, inclusive, favorecido con la opinión de personas de centro y derecha, bajo la idea de que el país debería conocer un mandato de izquierda y su énfasis social y anticorrupción: “hay que darle una oportunidad a la izquierda”, era lo que se afirmaba. Así que, en la elección de Gustavo Petro, quien, aunque no fue elegido por una mayoría abrumadora de votos, ganó en forma democrática.

Se comenzó con un gobierno con ministros y funcionarios de organismos y empresas del Estado con varios orígenes políticos, en la idea de una gran pluralidad nacional. Sin embargo, esta idea se abandonó rápidamente, para hacer un cambio drástico hacia personas que eran líderes de izquierda, algunos de ellos, claramente desconocidos por las grandes mayorías del país. El país recibió con interés la presencia de gente nueva y desconocida, bajo la expectativa de lo nuevo, lo distinto y, posiblemente, esperaba encontrar personas sin ninguno de los resabios de la clase política tradicional, menos en materia de corrupción. Nadie censura el origen de estas personas, sus etnias o sus convicciones políticas; sin embargo, muchos fueron criticados por su falta de conocimiento y experiencia previa.

La condición de los ministros y funcionarios, salvo algunas excepcionales singularidades, fue desastrosa, demasiados funcionarios llenos de intereses individuales, francamente corruptos y en muchas ocasiones, ineptos; de allí la enorme rotación del gabinete de Gustavo Petro y demás funcionarios públicos, todo lo cual salió caro en términos del logro de un gobierno eficiente y eficaz, enfocado en la solución real de los problemas y con clara decisión de combatir la corrupción. Se afirmaba, en su momento, que el Consejo de ministros era una “jaula” llena de tropiezos, zancadillas, golpes bajos, contradicciones de unos y otros, ataques a diestra y siniestra, etc. En consecuencia, las ejecutorias positivas del gobierno Petro se cuentan en los dedos de la mano y, las negativas, por montones.

Si sumamos a la ineficiencia de estos funcionarios su marcada ideologización por imponer los enfoques políticos, económicos y sociales de la izquierda, tales como la estatización de muchas funciones, la minimización de la empresa privada y el sector empresarial, la nula participación en el gobierno de diversos sectores de opinión como fuentes de mejoramiento y progreso, entre otros factores de mala administración y de una corrupción que brotaba por todas partes. Se radicalizó la administración del Estado, con una gran centralización de funciones y decisiones en Bogotá, minimizando la importancia y el concierto con las regiones y sus soluciones; hubo concentración de poder, minimizando la independencia y la coordinación con las demás instituciones (Cortes, Congreso y Organismos de Control).

Fuera del fenómeno de corrupción y mal gobierno, la no atención oportuna y asertiva de algunos temas de orden nacional ha causado serios reveses y difíciles problemas cuya solución tardará años y, en algunos casos, generaciones, como son los principales que se enumeran a continuación, entendiendo que su origen pudo no ser en el gobierno Petro, pero que su solución fue mal atendida en este mandato, así:

  • Los reveses y los laberintos de la paz total y sus consecuencias en la extensión de los narco cultivos y el narcotráfico. La seguridad, además, se perdió en amplias extensiones de la geografía.
  • Los gravísimos problemas en el sector salud y la famosa insuficiencia en la Unidad de Pago por Capitación (UPC), no corregida, adrede, por su ministro de Salud “estrella” Guillermo Alfonso Jaramillo, por razones ideológicas.
  • Los problemas originados en los sectores de hidrocarburos (especialmente, carbón, petróleo y gas), que han ocasionado un retroceso en la exploración, explotación y comercialización de estos energéticos, por razones ideológicas sobre el cambio climático.
  • La corrupción rampante en muchos de los órganos de gobierno con compromiso de familiares, amigos, relacionados, clase política, funcionarios del Congreso y del propio Gobierno.
  • El déficit fiscal y el endeudamiento público desbordados, por exceso de gasto para “premiar” a sus favorecedores, fenómeno que ha desquiciado las finanzas públicas, con sus consecuencias negativas en la persistente inflación, la revaluación del peso y las altas tasas de interés. De hecho, el riesgo país se ha elevado en este gobierno, conduciendo a recursos cada vez más caros para el financiamiento del Estado.
  • El alza desmesurada en el salario mínimo legal vigente, que desbordó todos los presupuestos y es un estímulo para la inflación que soportan las empresas y las familias.
  • La creación de cargos públicos y las órdenes de prestación de servicios que han ayudado a profundizar el déficit fiscal y el endeudamiento público.
  • Los autodenominados progresismos de izquierda, como el Pacto Histórico en Colombia, son populistas y frecuentemente se acompañan de nacionalismos, es decir, se explota el sentimiento nacional para encubrir los daños que causan a la economía, a las instituciones y a la sociedad, especialmente cuando estos ya son inevitables; así nos ha ocurrido con el gobierno de Gustavo Petro en Colombia.

Tenemos suficientes razones para concluir que el mandato que termina no ha sido afortunado para el país, y colegir, entonces, que “bien idos el populismo y el progresismo de Gustavo Petro y su grupo político, el Pacto Histórico”.

martes, 23 de junio de 2026

LO QUE SIGUE

 Comentario 23/06/2026

 

LO QUE SIGUE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Después de la campaña más agresiva que haya presenciado el país, tenemos un resultado electoral que favorece al candidato Abelardo de la Espriella (ADLE). La campaña estuvo llena de agresiones, mensajes polarizantes y descalificación de los unos y de los otros. De hecho, puede decirse que la opinión pública quedó marcada por las inclinaciones políticas y por la convicción de votar en contra de quien nos pareciera el candidato más inapropiado. El voto en blanco disminuyó, lo cual significa que las personas tomaron partido a un lado u otro de las dos orillas, izquierda y derecha, quienes ofrecían diferentes soluciones para la vida futura del país y una visión de país diametralmente distinta entre las dos propuestas, veamos:

La izquierda con Cepeda-Quilcué, por un lado, con un enfoque radical de redistribución de la riqueza para favorecer a las poblaciones vulnerables, a partir de un Estado robusto, director e interventor de la economía, con un fuerte sesgo hacia el sector privado y el mercado, y la expectativa de una nueva asamblea nacional constituyente que modifique la Constitución de 1991, si las condiciones de gobernabilidad y reformas sociales no los favorecían. Con una política de apoyo y continuidad a la paz total, que ahora con Cepeda se llamaría paz integral, implementada sin éxito por el presidente Petro. Relaciones internacionales según conveniencias ideológicas. El presidente Petro, con todo el aparato y recursos del Estado, intervino en toda la campaña para apoyar al candidato Cepeda, si bien la Constitución expresamente se lo prohíbe, a pesar de lo cual Cepeda perdió.

La derecha con De la Espriella-Restrepo, por su parte, con un esquema ideológico totalmente contrario, fundamentado en el crecimiento económico, la libertad ciudadana y empresarial, con fuerte apoyo al sector privado como motor del crecimiento y del empleo y con la pretensión de tener un Estado fuerte pero reducido. Mano dura en materia de paz y narcotráfico (persecución desde el cultivo, no solo incautación de la cocaína procesada), buscando el sometimiento de los grupos criminales, más que la negociación y el acuerdo. Expectativa de fortalecimiento de la fuerza pública. Las soluciones en materia social continuarán con los subsidios ya creados, pero especialmente generando nuevas oportunidades productivas para todos a partir del crecimiento de la economía del país. Más que nuevos subsidios y mejor focalizados, se requiere mayor ocupación como medida para superar las desigualdades y las inequidades. Enfoque regional y descentralizado de la administración pública. Fortalecimiento de relaciones internacionales, especialmente con EE. UU.

En consecuencia, lo que podemos esperar, después de esta elección tan pugnaz, con una participación democrática sin precedentes que llegó al 63.55% de los ciudadanos acreditados para sufragar, es un fortalecimiento de la democracia y de las instituciones, de la Constitución de 1991, las cuales habían sido atacadas y desconocidas por el gobierno de Petro, con los famosos “no me dejan gobernar y me van a dar un golpe blando”, nada de lo cual ocurrió.

Veremos cambios en el gobierno De la Espriella-Restrepo, con relación al gobierno de Petro-Márquez, en:

  • No solo redistribución de la riqueza, fuerte impulso al crecimiento, al sector privado y la libertad de inversión.
  • Modelo político, con un gobierno para todos, sin sectarismos, no solo para los favorecedores en su elección.
  • Sin la paz total de Petro, pero con paz, buscando el sometimiento sin beneficios para los violentos.
  • Con combate al narcotráfico desde el cultivo, no solo con la coca procesada.
  • Modelo económico, fundamentado en el crecimiento, aumentar la “torta” para que más personas tengan más oportunidades. No solo subsidios.
  • Recuperación paulatina de Ecopetrol.
  • Políticas favorables para exploración y explotación de hidrocarburos, fracking responsable y fomento a energías alternativas.
  • Paulatinamente lograr un mejoramiento en el riesgo país.
  • Igualmente, reducción del déficit fiscal, del endeudamiento y del gasto público, sin gigantismo del Estado ni uso político y electoral de su gasto.
  • Relaciones internacionales pragmáticas no ideologizadas.
  • Respeto y buenas relaciones con Congreso, Cortes y organismos de control.
  • No más “el pueblo y la Constitución soy yo”, como afirma Petro.
  • Respeto y colaboración con el sector privado, los mandatarios regionales y las demás instituciones del país.
  • Juzgamiento eficaz de los delitos del presidente, sus funcionarios y sus campañas. Ley para todos.
  • Reformas sociales siempre que se construya sobre lo construido.

Luego de las elecciones, el país debe regresar a una senda de estabilidad y gobernabilidad para evitar una incertidumbre que anule los avances económicos y sociales. Generar confianza en el modelo político, en las reglas de juego y en el respeto a la Constitución de 1991 es el escenario indispensable para realizar las transformaciones que la nación requiere.

 

Un voto de confianza en las instituciones y en el modelo económico enviará señales positivas al mercado, facilitando la reducción del riesgo país, la disminución de la inflación y la reactivación de los flujos de inversión extranjera y de portafolio. Finalmente, el nuevo presidente debe ejercer una visión de Estado integral, impulsando el progreso regional y gobernando para todos los colombianos, sin distinciones ideológicas.

martes, 25 de noviembre de 2025

EL PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026

 Comentario 25/11/2025

 

EL PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El 2026 va a ser un año tortuoso en Colombia, dados los siguientes factores: el período electoral, la polarización política enconada, el incierto cambio de gobierno, las políticas de EE. UU. y su rechazo a la inmigración de ciudadanos latinoamericanos, las recurrentes alteraciones del orden geopolítico mundial, el conflicto armado con los narcoterroristas, entre otros.

Colombia, a semejanza de otros países, ha aprendido a independizar la evolución económica y la política, al punto que podríamos afirmar que lo económico, aunque aún insuficiente, marcha razonablemente bien, pero lo político ha polarizado y radicalizado el país en bandos petristas y no petristas, sin fórmula de conciliación o acuerdo. De hecho, lo político ha ejercido una influencia nociva en lo económico debido al rechazo del sector privado y al estatismo económico que han ejercido el presidente Gustavo Petro y sus correligionarios.

Sin embargo, aunque la política esté enrarecida, la gran pregunta es: ¿Cómo inyectarle optimismo al próximo año? Veamos, mencionando algunos comentarios puntuales, en lo económico y en lo político:


Temas económicos

La economía ha demostrado resiliencia frente al ambiente político y con el esfuerzo denodado de los empresarios y las instituciones por defender la democracia y la palanca de desarrollo y crecimiento que genera lo privado para todo el país.

Sin embargo, el ambiente económico se puede ver afectado por el proceso electoral en marcha, donde se enfrentarán, finalmente, dos tendencias ideológicas contrarias. De hecho, la sensación de incertidumbre es el rasgo característico en el mundo empresarial. Es un momento de “pesimismo de la razón en lo político y optimismo de la voluntad en lo económico”.

Esperemos que en el año 2025 y, el sucesor, el 2026, podamos tener logros económicos y sociales significativos que todavía se presentarán como los éxitos del gobierno Petro para justificar la continuidad de su proyecto político en el poder.

Quien sea el nuevo presidente y su tendencia política, alivianará las tensiones de incertidumbre y desconfianza o, por el contrario, las radicalizará mucho más. Para el 2026, los empresarios deben continuar manteniendo a flote la economía y, si el cambio de gobierno es favorable, integrarse con él.

Por ahora, estamos en una época de proselitismo político del gobierno actual: con ausencia de norte y con pura ideología, en vez de pragmatismo para gobernar hasta agosto del 2026.

Vamos a tener tantos problemas acumulados para el año entrante (salud, energía, servicios públicos, pensiones, déficit fiscal, etc.) que lo que el país necesita son dirigentes y miembros del nuevo gobierno que logren solucionar, desde el origen, los problemas; por lo tanto, debemos ser asertivos al elegir el próximo gobierno.


Temas políticos

En el escenario político, continuaremos con las relaciones pugnaces de Petro con Trump y con las tensiones en Venezuela y sus conflictos internos y externos.

En el tema político hay desánimo y desconfianza por el discurso polarizante del gobierno y los problemas reales de corrupción, impunidad, ineficiencia, inseguridad, y con las reformas que quiere impulsar y que el país no necesita en la forma planteada. El público sabe que el modelo actual del cambio de Petro se agotó y que hay que pensar en una nueva Colombia con nueva dirigencia no extremista. Hay que evitar en el Congreso el clientelismo, con la mermelada provista por el gobierno para que lo apoyen, al estilo de muchos gobiernos.

Lo primero que hay que resolver es la definición de candidatos únicos y programas y planes de gobierno estructurados y compartidos. La derecha debe hacer una narrativa “sexy” y evitar los caudillismos, para darle respuestas reales y viables a cada una de las dificultades del país.

Si los movimientos no izquierdistas quieren defender: democracia, libertades, educación, constitución e instituciones, no deben pensar en solo la presidencia, sino también en el Congreso. En Colombia no es dable pensar en que se va a imponer, con las nuevas elecciones, la continuidad de un modelo autocrático como el de Gustavo Petro o como los de EE. UU.-Trump o Argentina-Milei o en El Salvador-Bukele, por ejemplo.

En el 2022, Colombia quería cambio, “no más de lo mismo”; el cambio del Pacto Histórico se quemó, ¿qué se va a proponer ahora? Sin cartas bien jugadas, el 32% de favorabilidad que posee la izquierda puede volver a ganar. Si la centro-derecha no se integra en unos pocos candidatos, se autodestruyen; tener cerca de cien aspirantes a la Casa de Nariño es casi que ridículo e inverosímil.

En el cambio de gobierno hay que definir el qué y el cómo se lleva a cabo el nuevo plan de gobierno; frecuentemente lo que falla es el cómo. En Colombia tenemos instituciones muy fuertes que defienden la democracia y la Constitución, frente a conductas de algunos candidatos y partidos que quieren pasarlas por alto, según su conveniencia.

Hay que confiar en el futuro, mantener la esperanza y ser pragmáticos y empáticos con el candidato que elijan los movimientos antipetristas. Las soluciones pasan por disponer de justicia, igualdad, inversión y oportunidades para todos. Hay que inyectarle optimismo al 2026.

martes, 11 de noviembre de 2025

EL NUEVO FASCISMO

 Comentario 11/11/2025

 

EL NUEVO FASCISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

Para hablar desde su origen, el fascismo[1] es un movimiento político y social el cual nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento totalitario y nacionalista, cuya doctrina, y las similares que se desarrollaron en otros países, reciben el nombre de fascistas.

Desde 1922 hasta 1943, el citado dictador italiano se convirtió en el primer ministro de su país; fecha aquella última en la que fue depuesto y posteriormente encarcelado. Aunque en prisión estuvo muy poco tiempo, pues recibió la ayuda de la Alemania nazi para escapar de dicho lugar. No obstante, dos años después, en 1945, finalmente moriría tras ser ejecutado. Además del régimen de Mussolini en Italia, se califican como fascistas de esa misma época a la Alemania de Adolf Hitler y a la España de Francisco Franco.

El fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad veladamente con dádivas y halagos, pero frecuentemente, en condiciones de mayor represión, a través de la violencia, la coacción, el miedo y la propaganda, principalmente, pero no únicamente, también a través de la manipulación del sistema educativo.

El líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini, por ejemplo, se autodenominaba como “il Duce”, que deriva del latín Dux («General»). Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta popular previa. Además de todo ello, hay que resaltar el hecho de que el fascismo en Italia y en otros países condujo a que se desarrollaran y promulgaran las que se dieron en llamar “leyes raciales”. Estas eran un compendio de medidas de discriminación y de persecución hacia todas aquellas personas que fueran contradictorias del gobierno fascista o tuvieran relación con el pueblo judío de cualquier origen. Dicha legislación dio lugar no solo a que se llegara a hablar de una raza italiana o alemana “puras”, por ejemplo, sino también a que se abrieran campos de concentración donde los judíos eran recluidos, sometidos a trabajos forzados, objetivos de todo tipo de torturas y abusos, e incluso millones de ellos fueron también asesinados.

En Alemania, el fascismo estaba asociado al nazismo. Este movimiento tuvo un fuerte componente racial, que promulgaba la superioridad de la raza aria y buscaba el exterminio de otras colectividades, como los judíos ya mencionados, o los gitanos y los negros. En este sentido, hay que subrayar que el nazismo propagó en el año 1935 las conocidas Leyes de Núremberg mediante las cuales no solo se les privaba a los judíos de sus derechos como ciudadanos, sino que también se les obligaba a portar una identificación como tal y a evitar relacionarse con los llamados ciudadanos arios. Pero ese solo fue el punto de partida de una persecución indiscriminada y atroz contra las personas de origen judío que fueron víctimas de torturas y asesinatos por parte de la conocida como SS, policía nazi, y que condujo a la muerte de cerca de 6 millones de judíos.

Pues, quién lo creyera, esas filosofías autocráticas, autoritarias, discriminatorias, sectarias y segregacionistas, con gran culto por la personalidad de su líder, también existen hoy, encarnadas en filosofías de socialismo de Estado o comunismo, pero con una conducta de verdadero fascismo. Baste mirar en el vecindario en los años contemporáneos, en cuanto a lo que han representado los hermanos Castro en Cuba, Chávez (ya fallecido) y Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Gustavo Petro en Colombia[2], por citar solo algunos casos cercanos, y, las que fueron en los años del siglo anterior, las dictaduras de todo tipo y los gobiernos militares de algunos países.

En realidad, son lobos con piel de oveja, que se aprovechan de condiciones de debilidad en las democracias o abusos de poder de algunos de sus gobernantes, para ser sustituidas por otros líderes que son aún más radicales. Sus argumentos exaltan el nacionalismo, la autenticidad de los valores y rasgos de un pueblo y los subliman para utilizar esos sentimientos en su propio beneficio, por supuesto, con todo tipo de incautos que “compran” tan singulares propuestas y las sienten como las grandes soluciones para sus problemas y/o la cristalización de algunos de sus “sueños”, pasando por encima de toda la comunidad y desatando corrientes de odio y persecución contra otros conciudadanos, a quienes señalan como la causa de sus dificultades, con un marcado odio de clases.

En los tiempos modernos aparecen en ciertos países y épocas movimientos del tipo neofascismo y del neonazismo, los cuales repiten actitudes de los movimientos originarios (violencia, autoritarismo y discriminación), mientras ocultan o minimizan los crímenes cometidos por esos grupos a lo largo del siglo XX, con un negacionismo a ultranza.

En Colombia se avecina un nuevo período electoral y, duele decirlo, algunos precandidatos exhiben rasgos y tendencias de corte fuertemente populista y, en algunas formas, también fascista.

 



[1] Algunas de las explicaciones de este texto se han tomado de diferentes fuentes históricas.

[2] Gustavo Petro durante su gobierno se ha caracterizado por: filosofías autocráticas, autoritarias, discriminatorias, sectarias y segregacionistas, queriendo invadir las esferas de las instituciones que no forman parte del ejecutivo, imponer sus reformas, buscar que el sector privado pierda importancia y que el actor y gestor de la economía sea el Estado, con múltiples investigaciones de fraude en su campaña electoral, desestimulando a la fuerza pública y permitiendo el avance de narcotraficantes y narcocultivos, sembrando odio de clases y con un énfasis socialista, nacionalista y populista. Ni hablar de sus relaciones con el Cartel de los Soles en Venezuela.

martes, 21 de octubre de 2025

EL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO

 Comentario 21/10/2025

 

EL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El comunismo y el socialismo comparten raíces ideológicas en el pensamiento marxista, pero tienen diferencias clave en sus objetivos, métodos y formas de organización política.

¿Qué es el comunismo?

El comunismo es una doctrina política, económica, social y un modelo de Estado que busca eliminar las clases sociales mediante la abolición de la propiedad privada de los medios de producción. Su meta final es una sociedad sin Estado, donde los recursos se distribuyan equitativamente sin importar el esfuerzo individual.

Características principales:

  • Propiedad colectiva de los medios de producción.
  • Supresión de la propiedad privada.
  • Eliminación de las clases sociales.
  • Estado centralizado (partido único) como fase transitoria.
  • Distribución igualitaria de la riqueza.

¿Qué es el socialismo?

El socialismo también busca reducir la desigualdad, pero lo hace a través de reformas que mejoran las condiciones de la clase trabajadora sin eliminar completamente la propiedad privada.

Características principales:

  • Propiedad estatal o colectiva parcial de los medios de producción.
  • Permite cierta propiedad privada.
  • Busca justicia social mediante redistribución de la riqueza.
  • Puede coexistir con sistemas democráticos y de libre mercado.
  • Enfoque más flexible y gradual que el comunismo.

Diferencias Clave

Aspecto

Comunismo

Socialismo

Propiedad de medios

Colectiva total

Colectiva parcial / mixta

Clases sociales

Eliminación total

Reducción de desigualdad

Rol del Estado

Centralizado, partido único

Regulador, puede ser democrático

Economía

Planificada y estatal

Mixta, con elementos de mercado

Ejemplos históricos

URSS, Cuba (modelo clásico)

Suecia, Noruega (socialdemocracia)

 

Las experiencias en el mundo demuestran que los países comunistas no son los más exitosos, salvo el caso de China que ha adoptado un modelo en el cual ha invitado al resto del mundo a producir e invertir en su país, con lo cual su economía tiene una gran influencia del componente del mercado privado.

Los más críticos de los modelos comunistas y socialistas puros han sido estadistas de otros países, como Inglaterra, donde, como decía Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia, que tiene como única virtud inherente la distribución igualitaria de la miseria”.

 

martes, 14 de octubre de 2025

LIBERALISMO Y NEOLIBERALISMO

 Comentario 14/10/2025

 

LIBERALISMO Y NEOLIBERALISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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El neoliberalismo es una corriente de pensamiento económico y político que surge en el siglo XX. Se basa en la defensa del sistema capitalista. Dicha corriente trata de resurgir las ideas del liberalismo económico clásico. El neoliberalismo fue acuñado por primera vez en 1938, por el economista alemán Alexander Rüstow. Así, a través del liberalismo, dicho economista buscaba el hallazgo de una estrategia que permitiese encontrar nuevas vías entre el liberalismo y la planificación económicos por parte del Estado.


Características del Liberalismo

El liberalismo se basa, como su propio nombre indica, en la libertad y en la tolerancia. De esta forma, también considera pilares fundamentales otra serie de elementos como la protección de la propiedad privada y la libertad de asociación entre empresas. Principios como el sistema de precios libre, el emprendimiento, la libertad de asociación y contractual, así como un Estado fuerte pero imparcial frente al sector privado.

Así, el liberalismo buscaba eliminar aspectos tan destacables como la monarquía absoluta, la nobleza, la confesionalidad del Estado y el derecho de los reyes. Para ello, los liberales promovían la democracia representativa y el Estado de derecho.

Entre las principales características del liberalismo podríamos destacar las siguientes:

  • La defensa de la libertad individual sobre todas las cosas.
  • Principio de igualdad ante la ley.
  • Defensa de la propiedad privada.
  • Libertad de culto.
  • División total de poderes.
  • Limitación del poder del Estado.
  • Defensa de la tolerancia.
  • Establecimiento de códigos civiles.

Tipos de Liberalismo

Aunque al hacerse referencia a liberalismo se trate de hacer alusión al movimiento como una doctrina general, existen diferentes tipos de liberalismo que cabría destacar.

Estos tipos de liberalismo se clasifican en base al aspecto en el que dicho liberalismo trata de influir; es decir, si estos tratan de centrarse en lo económico o en lo político.

De esta forma, los tipos de liberalismo que cabría destacar son:

  • Liberalismo económico: Basado en la limitación del Estado en participar o influir en las relaciones económicas que mantienen los agentes económicos.
  • Liberalismo social: Fundamentado en la defensa de la libertad en las relaciones sociales.
  • Liberalismo político: Basado en la soberanía del pueblo para elegir a sus representantes. Por lo tanto, los representantes que son elegidos por el pueblo, en base a una democracia.

Principios del Neoliberalismo

Entre los principios del neoliberalismo destacan varios del ideario liberal; es decir, existe una gran similitud entre el ideario neoliberal y el liberal, pues ambos presentan los mismos principios. En este sentido, cabría destacar los siguientes principios del neoliberalismo:

  • Libertad absoluta.
  • Defensa de la propiedad privada.
  • Predominio pleno del mercado.
  • Individualismo.
  • Libre mercado.
  • Orden político democrático.
  • Peso mínimo del Estado.

Por tanto, el liberalismo y el neoliberalismo son doctrinas que promueven las libertades civiles y que tratan de oponerse al despotismo, al absolutismo, así como a otro tipo de corrientes en las que la figura del individuo no goza de plenas libertades. En este sentido, muchos sistemas como la democracia representativa o los principios republicanos están basados en las doctrinas liberales.

Como se aprecia, no hay diferencias significativas, en la práctica, entre el liberalismo y el neoliberalismo, es más una distinción de la evolución del pensamiento y de la época.

 

lunes, 1 de septiembre de 2025

DE NUEVO PETRO Y EL CNE

 Comentario 01/09/2025

 

DE NUEVO PETRO Y EL CNE

Por: Carlos Alberto Mejía C.
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Un enconado rechazo del presidente Petro hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha caracterizado la relación entre la institución electoral y el primer mandatario, quien afirma rotundamente que el Consejo no tiene facultad de investigarlo a él ni mucho menos acusarlo formalmente por las irregularidades que presuntamente se presentaron en su campaña contra las normas electorales, si las hubiere, lo cual es, precisamente, la materia de investigación actual de ese órgano electoral, con ponencia favorable para la acusación.

Efectivamente, y con base en la ponencia presentada por dos de los magistrados de esa organización, Álvaro Hernán Prada (Centro Democrático) y Benjamín Ortiz (Partido Liberal), quienes hallaron evidencia de cerca de $3.500 millones que no tienen explicación clara en las cuentas de la campaña, así como en el origen y/o el destino de determinados dineros de la misma, todo lo cual conduce a violar los topes electorales y las normas sobre este tipo de eventos democráticos, que requieren la transparencia y el más riguroso cumplimiento de las reglas por parte de los partidos y los participantes elegibles en las justas electorales.

Veamos cuáles son las facultades de este órgano electoral:

En la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral, que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta última.

Según lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia”.

Así las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en procesos electorales.

El CNE está conformado por nueve magistrados que son elegidos por el Congreso para un periodo de cuatro años y que solo podrán ser reelegidos por una sola vez. Esa elección se hace mediante el sistema de cifra repartidora, es decir, en proporción a los votos de los distintos partidos. Valga decir, entonces, que en el CNE hay magistrados provenientes de todos los partidos que participaron en los procesos electorales.

“Los miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de la Constitución. Es decir, cumplen requisitos ciertos de experiencia e idoneidad para ser elegidos, no solo por pertenecer a un partido político determinado. Quien los elige es el Congreso de la República de candidatos sugeridos por la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia.

Estamos, pues, en el CNE al frente de un organismo autónomo, independiente, con vida jurídica propia, con funciones precisas y con magistrados calificados, no solo políticos que han llegado a ese organismo como refugio por no haber accedido a otras dignidades y representaciones, como algunos dicen para descalificarlos en el cumplimiento de su función.

Además, su facultad de velar por el cumplimiento de las normas electorales, que están definidas en la Constitución, es precisa, explícita y bien acotada, así como la facultad de imponer sanciones, en este caso de tipo administrativo y pecuniario, ya que no cumplen funciones judiciales. Pero es claro que sí pueden investigar y sancionar dentro de sus competencias y con el lleno de sus procedimientos. La investigación es legal, no política, aunque tenga consecuencias políticas.

Petro insiste en que no lo pueden investigar, una clara muestra de su reticencia al reconocimiento de los problemas legales por violación de las normas electorales, sobre las cuales hay grandes evidencias, aunque explícitamente lo desconozca. Su temor va mucho más allá del propio CNE; para él, qué más da una sanción administrativa y una multa. El problema está en el artículo 109 de la Constitución que indica que la violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura y del cargo. Petro indica que lo están tumbando, que le están dando un golpe blando, pero es la propia Constitución de la República la que explícitamente lo descalifica y lo lleva a la condición de indignidad y pérdida de la investidura.

Tampoco puede indicar que lo están persiguiendo políticamente en el CNE cuya composición de magistrados es diversa y está debidamente estructurada; de hecho, hay dos de los nueve magistrados que pertenecen al Pacto Histórico. Es cierto, sí, que el CNE no lo acusará a él, pero sí pondrá en evidencia las contravenciones de su campaña con las normas electorales. En realidad, quien tendrá el deber de acusar al presidente Petro es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y después de esto el Congreso en pleno. La Comisión, de acuerdo con el artículo 178 de la Constitución y el artículo 329 de la Ley Quinta de 1992 —que reglamenta el actuar del Congreso—, también está conformada por 18 representantes de todos los partidos, que son elegidos según el coeficiente electoral.

Ni en el CNE ni en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es sustentable hablar de golpes blandos o persecuciones políticas para el presidente Petro; son las competencias propias de cada uno de estos organismos y sus funciones legales y constitucionales las que los obligan a evaluar la campaña del Pacto Histórico, por un lado, y la actuación del presidente Petro, por el otro. Es el tiempo, las pruebas y los argumentos los que dirán la verdad de lo que sucedió y las consecuencias para el país y para cada uno de los interesados. De nuevo, y como siempre, Petro con sus triquiñuelas para evadir la justicia.

domingo, 20 de julio de 2025

EL NEOLIBERALISMO VS EL PROGRESISMO

 Comentario 21/07/2025

 

EL NEOLIBERALISMO VS EL PROGRESISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El Neoliberalismo: Origen, Características e Impacto

El neoliberalismo es una corriente económica y política que promueve el libre mercado, la privatización de empresas públicas y una mínima intervención estatal. Surgió en el siglo XX como una reinterpretación del liberalismo clásico, ganando popularidad en las décadas de 1980 y 1990 con líderes como Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Entre sus características principales se encuentran:

  • La privatización: Transferencia de empresas y servicios del Estado al sector privado.
  • La desregulación: Reducción de normativas estatales para fomentar la libertad económica.
  • El libre mercado: Confianza en que el mercado, con pocas o ninguna restricción, optimiza la asignación de recursos.
  • El Estado limitado: Enfoque del Estado en funciones básicas como seguridad, educación y justicia, con poca intervención en la economía.

Cabe destacar que las características esenciales del neoliberalismo son, una a una, contrarias a lo que pregona el progresismo.

Aunque el neoliberalismo ha sido adoptado en varios países, también ha enfrentado críticas por aumentar las desigualdades sociales y, supuestamente, limitar el acceso a servicios o subsidios estatales.

Impacto del Neoliberalismo en América Latina

El impacto del neoliberalismo en América Latina ha sido profundo y diverso, dependiendo del país y del momento histórico. Durante las décadas de 1980 y 1990, muchos países de la región implementaron políticas neoliberales en un esfuerzo por enfrentar crisis económicas y reducir deudas externas. Estas políticas incluyeron privatizaciones masivas, reducción del gasto público, liberalización del comercio y flexibilización laboral. Su aplicación ha generado muchos resultados positivos y algunos negativos, según el país.

Resultados positivos incluyen:

  • Crecimiento económico: Algunos países experimentaron un aumento significativo en la inversión extranjera y en el crecimiento económico.
  • Estabilidad macroeconómica: Las reformas neoliberales ayudaron a reducir la inflación, disminuir los déficits fiscales y contribuir a estabilizar las monedas locales.
Impactos negativos incluyen:
  • Desigualdad social: Las reformas a menudo beneficiaron más a las élites económicas, dejando parte de la población en condiciones vulnerables.
  • Debilitamiento de servicios públicos: La privatización de servicios básicos como agua, electricidad y salud limitó el acceso para las comunidades más pobres en sitios remotos.
  • Protestas sociales: Estas políticas generaron tensiones sociales y políticas, con movimientos de resistencia que cuestionaban los costos humanos de las reformas.

Un caso emblemático es el de Argentina, donde el modelo neoliberal aplicado en la década de 1990 condujo inicialmente a una estabilidad económica, pero luego culminó en la crisis financiera de 2001. Por otro lado, en Chile, las políticas neoliberales iniciadas en los años 70, bajo la dictadura de Pinochet, ayudaron a modernizar la economía, aunque han sido duramente criticadas por perpetuar la desigualdad.

El Neoliberalismo en Colombia

En Colombia, el neoliberalismo comenzó a tomar fuerza en la década de 1990, influenciado por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Las políticas neoliberales incluyeron la privatización de empresas estatales como Telecom, Promigas, Isagen y Avianca, entre otras, así como la desregulación económica, la apertura comercial y la reducción del gasto público. El neoliberalismo ha tenido impactos positivos y negativos significativos en Colombia en diversos sectores:

  • Educación: Las políticas neoliberales han promovido la privatización y la reducción del gasto público en educación. Esto ha generado desigualdades en el acceso a la educación, especialmente en las zonas rurales.
  • Salud: La reforma del sector salud en 1993, basada en la Ley 100, introdujo la privatización de los servicios médicos. Actualmente, se cuenta con una cobertura de más del 90% de la población, pero aún hay zonas apartadas que no tienen acceso adecuado a servicios de salud.
  • Empleo: La flexibilización laboral y la desregulación han llevado a una mayor movilidad laboral, pero también a la inestabilidad en el empleo, según el movimiento sindical. Esto incluye contratos temporales, algunos con bajos salarios, y una disminución en la protección de los trabajadores.
  • Infraestructura: En cuanto a la infraestructura, las políticas neoliberales han promovido la inversión privada en proyectos como carreteras y servicios públicos, modernizando la infraestructura y las capacidades del país.

Conclusión

Dependiendo de la orientación ideológica de los gobiernos, la vigencia del neoliberalismo es una opción válida en muchas economías y es bienvenida siempre que se eviten excesos en el sector privado. El neoliberalismo es un modelo económico, político y social preferible al estatismo, los populismos y los nacionalismos pregonados por movimientos progresistas, como el Pacto Histórico de Gustavo Petro en Colombia.

 

domingo, 8 de octubre de 2023

LA DESCONFIANZA

 Comentario 09/10/2023

 

LA DESCONFIANZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Por donde uno “camina” se siente, cada vez con mayor fuerza, un ánimo de desconfianza sobre el estado presente y el futuro inmediato de la evolución del país, en materia económica, política, social y de seguridad. Las inquietudes e insatisfacciones afloran tanto del lado de las personas como del de las empresas y de muchos organismos sociales o comunitarios que avizoran cómo el panorama se está ennegreciendo y los correctivos y soluciones no se están ejecutando, para aminorar los impactos negativos de la desaceleración económica nacional e internacional que ya se siente y que puede profundizarse, prolongarse y agravarse con el correr de los acontecimientos y el pesimismo que cada vez acompaña las decisiones de compra o inversión de los negocios y las familias.

Vamos por partes y veamos cada caso:

El 2023 será un año de muy bajo crecimiento económico, medido por la evolución del producto interno bruto (PIB), el cual se espera que se ubique en un rango entre el 1% y el 1.3%. Históricamente Colombia ha tenido un crecimiento moderado alrededor del 3% al 5% promedio entre los años, así que un descenso, hasta el rango esperado al cierre del año, habla con fuerza de la pérdida de dinámica económica en los sectores especialmente de: industria, comercio, construcción, y agropecuario, que son los de mayor contribución al empleo y al crecimiento económico. Sólo se destaca con algún crecimiento el Gobierno (quien ejecuta un presupuesto elevado), y los sectores de tecnología y de servicios, especialmente. Muchos nubarrones en el sector energético y en la exploración y explotación de hidrocarburos, por restricciones regulatorias y de consultas populares, sin solución a la vista. En otros sectores la evolución habla de un muy bajo crecimiento y aún estancamiento. Especialmente grave es el caso del sector de vivienda que presenta decrecimientos en el 2023 versus el 2022 superiores al 50%, particularmente uno de los sectores que más dinamiza la economía y el empleo.

Si no hay un repunte en la demanda de todo tipo de bienes en el cierre del año, octubre-diciembre, el crecimiento del año será aún más bajo y afectará con severidad la expectativa del 2024. Lo malo es que, a la altura del año, la inversión y el consumo se muestran de “capa caída”, prácticamente paralizados.

En materia política el escenario está lleno de nubarrones por la inestabilidad y falta de gobernabilidad del ejecutivo, ante las persistentes acusaciones de violación a las normas y topes electorales en la campaña de Petro del 2022, bien por recibir dinero de partes non sanctas o bien por exceder los topes de ingreso u ocultar algunos de los gastos, con violaciones que podrían conducirlo a la inhabilidad política. A esto se suma el pobre respaldo en el Congreso pues el Pacto Histórico, movimiento político que acompaña al presidente Petro, cada vez está más sólo, si no es a punta de “mermelada”, los proyectos del gobierno no caminan. Las elecciones departamentales y municipales del 29 de octubre muestran a los candidatos y relacionados con el petrismo en bajos niveles de aceptación y popularidad, en general, según las encuestas de opinión de diferentes medios de comunicación de diversa tendencia editorial o política.

Las reformas planteadas por el gobierno Petro, laboral, pensional, salud, educación, entre ellas, recorren un camino tortuoso y lleno de sobresaltos en el Congreso, la razón fundamental es el cambio abrupto en temas que hoy funcionan bien, pues no se corrige lo necesario para mejorar, sino que se establece un nuevo ordenamiento, lleno de incertidumbre, falta de claridad en su funcionamiento y poca o ninguna viabilidad económica, de hecho las encuestas de opinión demuestran que cerca del 70-80% de los ciudadanos no aprueban las reformas. Si bien hay temas por mejorar, hay que construir sobre lo construido y no usar una política de borrón y cuenta nueva. Demasiada ideología de extrema izquierda por parte del gobierno nacional les impone un tinte político grave a las reformas, lo cual las aleja de la evaluación y discusión técnica y funcional durante su aprobación, como debería ser.

El hecho más inquietante es el desplazamiento de los servicios que hoy presta el sector privado en cada campo de atención, con una razonable calificación de calidad y oportunidad, para fortalecer los servicios del Estado, quien no ha sido, hasta ahora, un modelo de virtudes en los servicios a su cargo, más cuando la complejidad, el número de beneficiarios, la demanda por servicios y por recursos se concentre sólo en el Estado y en sus agencias. Hay enormes peligros de politización, sindicalización, corrupción y clientelismo en este tipo de concentración de servicios y recursos en el Estado.

En materia de seguridad, ni hablar, los esfuerzos de paz total, de desmantelamiento de bandas criminales y de narcotráfico, no han producido resultados reales y apreciables, los territorios son más vulnerables a la acción guerrillera (ataques, secuestro y extorsión) y delincuencial, la producción de estupefacientes aumenta y la delincuencia común se enseñorea en cada rincón del país, los ciudadanos ya tenemos verdadero temor de salir a las calles. Además, hay una fuerte tendencia, estimulada de alguna forma con el discurso populista y oportunista del gobierno a que se fomente la invasión de tierras productivas en diferentes regiones del país. La acción de las autoridades o poco se ve o no se tiene por la propia voluntad del presidente Petro. De otro lado, la polarización política cada vez es más pugnaz y desafiante, es una “chispa” por explotar.

En el campo social urbano y rural los desafíos son enormes y los logros pocos, el desempleo, especialmente en el campo, la pobreza, los retos en educación, salud e inclusión, los problemas con el crecimiento de la población de niños y de adultos mayores para poder atenderlos adecuadamente, los servicios públicos, el encarecimiento de las tarifas y de la gasolina, la inflación persistentemente alta, las tasas de interés elevadas y la nula o muy baja generación de nuevas oportunidades se vuelven poco esperanzadoras.

Los empresarios se encuentran solos, sin el acompañamiento del gobierno, quien ha sido reacio a un trabajo mancomunado con el sector privado o a escuchar sus argumentos y planteamientos, más bien hay una acción de menosprecio y aún de desprecio por parte del Ejecutivo, los problemas del país son causados por ellos, según muchas e inopinadas declaraciones dadas por los funcionarios públicos. Los empresarios sienten inseguridad jurídica, condiciones de negocios poco propicias para su crecimiento y desarrollo y sólo le “juegan” al mantenimiento y a la sostenibilidad, en un entorno que consideran adverso, amenazador y con tendencia cada vez a mayor deterioro.

El año 2023, en consecuencia, será un mal año económico, político, social y de seguridad, lo malo es que el 2024 se avizora también con muchas amenazas en la economía nacional e internacional, lo cual se suma al estado de desconfianza que hoy tenemos en la economía y en el gobierno. Y viene el fenómeno del niño, con mayor fuerza hacia los meses de febrero a junio del próximo año, éste puede tener, según su severidad, consecuencias complejas en materia de alimentos y suministro de energía, con todos sus costos e implicaciones.

Lo anterior, sumado a los temores individuales que cada quien siente, por la inestabilidad y falta de condiciones favorables que su situación particular puede tener, está generando un elevamiento sin par en la incertidumbre de las personas, las familias, las empresas y las organizaciones sociales y comunitarias. Esta sensación se traduce en parálisis de decisión y acción, menor dinámica pues los “riesgos son mayores que los beneficios”, en ese caso buscamos sólo dejar pasar el momento, con lo cual afectamos nuestras decisiones de compra o inversión, lo que retroalimenta el ciclo de bajo crecimiento o desaceleración y aún nos puede conducir a una recesión, que en el caso de Colombia sería una estanflación, pues tendríamos muy bajo, ningún o negativo crecimiento con una inflación elevada y persistente.

Si no se restablece la confianza, la incertidumbre se afianzará y todos los ciudadanos la sentirán como menor calidad de vida, de oportunidades o de bienestar.

 

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