martes, 23 de junio de 2026

LO QUE SIGUE

 Comentario 23/06/2026

 

LO QUE SIGUE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Después de la campaña más agresiva que haya presenciado el país, tenemos un resultado electoral que favorece al candidato Abelardo de la Espriella (ADLE). La campaña estuvo llena de agresiones, mensajes polarizantes y descalificación de los unos y de los otros. De hecho, puede decirse que la opinión pública quedó marcada por las inclinaciones políticas y por la convicción de votar en contra de quien nos pareciera el candidato más inapropiado. El voto en blanco disminuyó, lo cual significa que las personas tomaron partido a un lado u otro de las dos orillas, izquierda y derecha, quienes ofrecían diferentes soluciones para la vida futura del país y una visión de país diametralmente distinta entre las dos propuestas, veamos:

La izquierda con Cepeda-Quilcué, por un lado, con un enfoque radical de redistribución de la riqueza para favorecer a las poblaciones vulnerables, a partir de un Estado robusto, director e interventor de la economía, con un fuerte sesgo hacia el sector privado y el mercado, y la expectativa de una nueva asamblea nacional constituyente que modifique la Constitución de 1991, si las condiciones de gobernabilidad y reformas sociales no los favorecían. Con una política de apoyo y continuidad a la paz total, que ahora con Cepeda se llamaría paz integral, implementada sin éxito por el presidente Petro. Relaciones internacionales según conveniencias ideológicas. El presidente Petro, con todo el aparato y recursos del Estado, intervino en toda la campaña para apoyar al candidato Cepeda, si bien la Constitución expresamente se lo prohíbe, a pesar de lo cual Cepeda perdió.

La derecha con De la Espriella-Restrepo, por su parte, con un esquema ideológico totalmente contrario, fundamentado en el crecimiento económico, la libertad ciudadana y empresarial, con fuerte apoyo al sector privado como motor del crecimiento y del empleo y con la pretensión de tener un Estado fuerte pero reducido. Mano dura en materia de paz y narcotráfico (persecución desde el cultivo, no solo incautación de la cocaína procesada), buscando el sometimiento de los grupos criminales, más que la negociación y el acuerdo. Expectativa de fortalecimiento de la fuerza pública. Las soluciones en materia social continuarán con los subsidios ya creados, pero especialmente generando nuevas oportunidades productivas para todos a partir del crecimiento de la economía del país. Más que nuevos subsidios y mejor focalizados, se requiere mayor ocupación como medida para superar las desigualdades y las inequidades. Enfoque regional y descentralizado de la administración pública. Fortalecimiento de relaciones internacionales, especialmente con EE. UU.

En consecuencia, lo que podemos esperar, después de esta elección tan pugnaz, con una participación democrática sin precedentes que llegó al 63.55% de los ciudadanos acreditados para sufragar, es un fortalecimiento de la democracia y de las instituciones, de la Constitución de 1991, las cuales habían sido atacadas y desconocidas por el gobierno de Petro, con los famosos “no me dejan gobernar y me van a dar un golpe blando”, nada de lo cual ocurrió.

Veremos cambios en el gobierno De la Espriella-Restrepo, con relación al gobierno de Petro-Márquez, en:

  • No solo redistribución de la riqueza, fuerte impulso al crecimiento, al sector privado y la libertad de inversión.
  • Modelo político, con un gobierno para todos, sin sectarismos, no solo para los favorecedores en su elección.
  • Sin la paz total de Petro, pero con paz, buscando el sometimiento sin beneficios para los violentos.
  • Con combate al narcotráfico desde el cultivo, no solo con la coca procesada.
  • Modelo económico, fundamentado en el crecimiento, aumentar la “torta” para que más personas tengan más oportunidades. No solo subsidios.
  • Recuperación paulatina de Ecopetrol.
  • Políticas favorables para exploración y explotación de hidrocarburos, fracking responsable y fomento a energías alternativas.
  • Paulatinamente lograr un mejoramiento en el riesgo país.
  • Igualmente, reducción del déficit fiscal, del endeudamiento y del gasto público, sin gigantismo del Estado ni uso político y electoral de su gasto.
  • Relaciones internacionales pragmáticas no ideologizadas.
  • Respeto y buenas relaciones con Congreso, Cortes y organismos de control.
  • No más “el pueblo y la Constitución soy yo”, como afirma Petro.
  • Respeto y colaboración con el sector privado, los mandatarios regionales y las demás instituciones del país.
  • Juzgamiento eficaz de los delitos del presidente, sus funcionarios y sus campañas. Ley para todos.
  • Reformas sociales siempre que se construya sobre lo construido.

Luego de las elecciones, el país debe regresar a una senda de estabilidad y gobernabilidad para evitar una incertidumbre que anule los avances económicos y sociales. Generar confianza en el modelo político, en las reglas de juego y en el respeto a la Constitución de 1991 es el escenario indispensable para realizar las transformaciones que la nación requiere.

 

Un voto de confianza en las instituciones y en el modelo económico enviará señales positivas al mercado, facilitando la reducción del riesgo país, la disminución de la inflación y la reactivación de los flujos de inversión extranjera y de portafolio. Finalmente, el nuevo presidente debe ejercer una visión de Estado integral, impulsando el progreso regional y gobernando para todos los colombianos, sin distinciones ideológicas.

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