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domingo, 7 de mayo de 2023

DEMOCRACIA LIBERAL Y NEOLIBERALISMO

 Comentario 08/05/2023

 

DEMOCRACIA LIBERAL Y NEOLIBERALISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las tesis estatistas y autocráticas que han inspirado el gobierno y las reformas de Petro para darle preponderancia al Estado sobre lo privado, como ocurre con los proyectos de salud y de pensiones, por ejemplo, bajo las supuestas pretensiones de que, con relación al sector privado, el Estado lo hace mejor, con enfoque social y con principios de equidad e igualdad y es quien está llamado a administrar los recursos públicos, no así los particulares. Esta es una concepción ideológica de izquierda que favorece la gestión del Estado frente al desarrollo privado, según la cual los intereses privados en la ejecución de los asuntos estatales son sólo el lucro y el aprovechamiento del dinero del Estado proveniente de los impuestos y contribuciones de todos los ciudadanos. En la práctica, el estilo de gobierno del presidente Petro está atentando contra la democracia, las instituciones y la empresa privada, veamos algunos de los porqués, con hechos recientes:

  • Invitación a movilizarse en las calles a jóvenes, trabajadores, indígenas, estudiantes, obreros, etc., para debatir sobre las obras de su gobierno.
  • Coacción al congreso y a las cortes: “lo que no se apruebe en el Congreso se logrará en las calles” y “la teoría del enemigo interno que no lo deja gobernar”
  • Amenazas a los partidos políticos: a raíz de la crisis de gobernabilidad de su coalición de gobierno: “Si no se aprueban las reformas habrá una revolución”.
  • Petición de facultades extraordinarias por todo y para todo, como si no existiera el Congreso para legislar.
  • Reforma del papel de las fuerzas armadas y de la policía y desmonte gradual de su accionar contra el delito y la guerrilla.
  • Disposición a revisar el modelo de desarrollo económico del país en la negociación con el ELN, con más impunidad y gabelas a los alzados en armas, además.
  • Intervención en gremios para que obren según su voluntad.
  • Reformas estatizadoras: salud y pensional
  • Amenazas al sector privado: “AFP y EPS van a desaparecer”.
  • Y, para no alargar, muchos otros etc.

Nada más lejos de la verdad que pensar que el Estado, por no tener fines de lucro, lo hace mejor que el sector privado en materia empresarial. Por supuesto, y hay que decirlo con todo el énfasis, el ánimo de generar crecimiento, desarrollo, beneficios económicos, empresariales, sociales y ambientales es lo que acompaña el interés del sector privado. Todas estas motivaciones son legítimas y necesarias, de hecho, son los “motores” que impulsan al empresario privado a enfrentar los riesgos de los negocios y de los mercados, la competencia de sus émulos o pares y los desafíos cotidianos de hacer empresa y progresar. En esto no hay nada de raro ni de malo, por el contrario, es el acelerante de la dinámica de los negocios a nivel micro y de los resultados económicos de todo un país a nivel macro y, por consiguiente, de los resultados sociales de progreso y bienestar de todos sus ciudadanos. Con estas reflexiones no estamos desconociendo el papel y la dinámica que los Estados pueden y deben realizar en favor de la economía, las instituciones, el desarrollo público y privado y el mejoramiento en el nivel de vida de todos los ciudadanos.

Ahora, dos conceptos fundamentales para el buen desempeño del sector privado son, precisamente, la democracia liberal y el llamado neoliberalismo, veamos:

La democracia liberal es una forma de gobierno que consiste en la participación de los ciudadanos en la dirección de los asuntos del Estado y de las comunidades a través de la opinión y del voto para elegir representantes en las instancias de gobierno. Se caracteriza por la realización de elecciones en las cuales participan múltiples partidos políticos y distintas corrientes de opinión, una separación de poderes en diferentes ramas del gobierno, que están sujetas al Estado de derecho (Constitución), una economía de mercado con propiedad privada y la protección equitativa de las libertades civiles y políticas. En resumen, la democracia liberal es un sistema político que se basa en la libertad individual y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley (tanto en derechos como en obligaciones).

Por su parte, el neoliberalismo es una teoría política y económica que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado en la economía, favoreciendo la actuación del sector privado, de los empresarios, de los empleados, de las organizaciones gremiales y de la ciudadanía en general. También ha sido definido como “una forma de liberalismo que apoya la libertad económica y el libre mercado”, cuyos pilares básicos incluyen la privatización y la desregulación, lo cual se asocia, en forma despectiva, por los sectores de izquierda como el llamado “capitalismo salvaje (afán de lucro y explotación económica del capital al trabajo)” o el famoso sálvese quien pueda en términos económicos y sociales.

Al contrario, de acuerdo con un estudio de Fedesarrollo, en los últimos 20 años avanzamos notablemente en reducir la pobreza, gracias al crecimiento de la economía. El 72% de esa disminución se explica por los aumentos en la inversión, en las ocupaciones productivas y en la educación, mientras que sólo 9% se debe a las transferencias monetarias que hace el gobierno. Hay que crear riqueza para combatir la pobreza, y, quien crea esa riqueza, es el sector privado.

El presidente Petro y su gobierno son la mayor prueba de que la democracia liberal funciona, de sus instituciones, del pago de impuestos y contribuciones del sector privado, de la generación de inversión, crecimiento, empleo y desarrollo del llamado neoliberalismo, que no es más que la economía privada, la cual, si el Estado y el gobierno de turno, no se atraviesa con una ideología radical y anti empresarial, seguirá generando desarrollo, progreso y bienestar. Hay que defender la democracia liberal y el empresariado privado, si queremos avanzar como sociedad.         

sábado, 19 de marzo de 2022

EL CHOQUE DE DOS MUNDOS

 Comentario 22/03/2022

 

EL CHOQUE DE DOS MUNDOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Nota: los hechos históricos narrados en este comentario son tomados de páginas web.

 

El neoliberalismo es una teoría política y económica que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado en la economía, permitiendo que sea el libre mercado y la iniciativa privada quienes la promuevan y la desarrollen y por esa vía generar progreso y bienestar para la ciudadanía. Esta filosofía se transporta a los gobiernos de muchos de los países, quienes actúan en conformidad con este pensamiento.

En Colombia fue el presidente Cesar Gaviria Trujillo quien la impulsó inicialmente, tanto como el empuje que le dio a la asamblea constituyente, como las dos fichas claves para superar los problemas de violencia, por un lado, y de insuficiente desarrollo económico, por el otro. Se produjo una renovación del mapa político a partir de los resultados electorales de la Constituyente. El Partido Liberal conservaba su poder político, pero la Alianza Democrática M-19 y el Movimiento de Salvación Nacional de Álvaro Gómez mostraron mayorías determinantes para el pulso político de la Constituyente.

De hecho quienes proclamaron la constitución del 91 fueron precisamente sus tres copresidentes: Álvaro Gómez Hurtado del Movimiento de Salvación Nacional (asesinado), Horacio Serpa Uribe (ya fallecido) del partido Liberal Colombiano y Antonio Navarro Wolff, de la Alianza Democrática M-19. No vamos a entrar en grandes detalles sobre este acontecimiento, que ha sido, por sí mismo, un gran motor de transformación política, al introducir factores de igualdad, justicia y equidad muy importantes en la constitución. Simplemente hay que recordar que la nueva Constitución fue elaborada entre febrero y julio de 1991, y sobre ella recuerda el exministro Humberto de la Calle: “En las deliberaciones hubo consenso, aunque fue el gobierno quien propuso, por ejemplo, la Carta de Derechos, la reforma política, la descentralización, la banca central, el régimen de servicios públicos y la reforma a los estados de excepción”. Se crearon nuevas instituciones como la Fiscalía, la Corte Constitucional y la Defensoría del Pueblo, y herramientas como la tutela.

En cuanto a la economía, Gaviria le metió el acelerador a la apertura, y el país pasó del proteccionismo y la sustitución de importaciones a una economía de mercado. Una transformación liderada por el ministro de Hacienda Rudolf Hommes Rodríguez, que lo recuerda así: “Fue un proceso discutido y largo. En el primer semestre se desmontó el Estatuto Cambiario y se liberalizó el mercado, además se hizo una reforma a los sectores financiero y laboral. Cayeron los aranceles, se favorecieron las importaciones, se privatizaron empresas públicas, se flexibilizó el escenario laboral y se habilitó a la banca extranjera a funcionar en el país”.

Fueron múltiples los cambios en el gobierno Gaviria, antes y después de la Constituyente. Se permitió la entrada de capitales privados al sistema pensional y a la salud, y se aprobó la Ley 100 —impulsada por el senador Álvaro Uribe en el Congreso— que reformó el sistema de seguridad social en Colombia. Respecto a este revolcón económico, las posiciones fueron divergentes. Los sectores inversionistas lo celebraron, pues, como recuerda el economista Salomón Kalmanovitz, “hubo mayores entradas de capital, sobre todo en minas y petróleo, y también inversión extranjera de portafolio. Hubo cierta modernización del país en sus consumos, los que antes estaban racionados”.

En síntesis, el país sufrió grandes transformaciones políticas y económicas durante esos años, bajo un pensamiento neoliberal y neoconstitucional con la muy ágil actuación del presidente Cesar Gaviria, quien en los últimos años se ha dedicado a ser el director del Partido Liberal Colombiano.

Ahora, en 2022, en plena elección presidencial para renovar el gobierno de Iván Duque Márquez, se presentan coqueteos de apoyo político entre el Pacto Histórico liderado por Gustavo Petro, a la sazón también su candidato presidencial, y el Partido Liberal Colombiano. Acercamiento que resulta, no sólo curioso, sino y, principalmente, inverosímil, dado que el pensamiento de Petro es todo lo retardatario y retrógrado que existe, al proclamarse como defensor a ultranza de ideas tales como: el proteccionismo, el intervencionismo de estado, el rechazo a la economía de mercado, favorecedor de todo tipo de subsidios, de las estatizaciones de servicios esenciales como la salud (desmontar la ley 100 que ahora Chile, con Boric, la quiere copiar), las pensiones ( para que el ahorro privado pensional pase al estado en todo o en parte), el interés en controlar al Banco de la República para emplearlo como fuente de financiación del gasto social restándole su independencia, la llamada democratización de bienes o servicios, lo cual, en la práctica, se convertirá en exacción o expropiación, el desmonte de la economía minera del petróleo y del carbón, grandes fuentes de divisas para el desarrollo empresarial y social del país, la renegociación de los tratados de libre comercio, entre muchas otras ideas que devolverían al país muchos años atrás.

Es, aparentemente, el encuentro de dos mundos, el pensamiento neoliberal que desarrolló y defendió Cesar Gaviria Trujillo en Colombia, tanto en materia económica como constituyente, frente al pensamiento egocéntrico de Gustavo Petro, que termina siendo demagógico y populista. O será que, como se dice en política, la "política es dinámica y cambiante" y lo que pensábamos y defendíamos ayer, puede hoy, de un tajo, acomodarse para lograr acuerdos políticos, burocráticos y clientelistas.

Nada de bien le haría al país que el Partido Liberal Colombiano, defensor por definición de las libertades, ahora se pusiera a esgrimir banderas contrarias a la economía de mercado y a la iniciativa privada, condenando la libertad y la democracia del país, por acompañar al señor Gustavo Petro. Aparecería como el choque de dos mundos distintos y completamente diferentes, ¿será posible?

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