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domingo, 14 de mayo de 2023

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 Comentario 15/05/2023

 

¿Y DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO QUE PODEMOS ESPERAR?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Pasados los 9 primeros meses del gobierno de Gustavo Petro, aún no vemos cuáles son sus planes concretos para crecer, desarrollar, diversificar y hacer progresar la economía del país. Hasta ahora, y fuera de la reforma tributaria que se aprobó el año pasado, a través de una coalición de gobierno recién establecida con los partidos liberal, conservador y de la U, no hay otras gestiones que puedan palparse como eficientes y eficaces en el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de los colombianos.

Su gobierno se ha enfrascado en una gran cantidad de “luchas” ideológicas a través de sus discursos de plaza pública y de balcón, así como en el lanzamiento y “discusión” de su llamadas reformas sociales (laboral, pensional y salud), las cuales, o bien han sufrido un calvario de contradicciones y de “ires y venires” con los partidos políticos, los miembros del propio gabinete (varios ya retirados por esas contradicciones), las organizaciones sociales, el empresariado y la ciudadanía, o bien han tenido un tortuoso trámite en el Congreso, lleno de impropiedades.

La discusión política ha girado alrededor del papel del Estado y del sector privado en la prestación de algunos servicios sociales, así como en la administración de recursos del Estado por parte de los particulares. Pero también, con un enconado discurso contra las que él denomina las clases privilegiadas, los banqueros y las oligarquías, generando o motivando un odio y una lucha de clases. Además, la argumentación sobre las que considera necesarias reivindicaciones sociales para superar la pobreza y el llamado a la movilización ciudadana para defender las obras de su gobierno y las reformas legales mencionadas. Todo un mar de discusión política, agresiva y desafiante, que aceitará en grado sumo la polarización política que ya existía en el país desde el proceso de paz de Santos en el 2016.

Dichas acciones de gobierno con sus leyes reformadoras, hasta el momento puede afirmarse que no tienen pleno y transparente respaldo y que, en su tránsito por el Congreso, no está garantizada su aprobación, dada la fuerte oposición de los partidos que no acompañan al gobierno y la desintegración de la coalición de gobierno, así como la opinión pública desfavorable que han generado. De hecho, su imagen como presidente ya sólo tiene una favorabilidad del 30% cuando partió de cifras cercanas al 60% al inicio de su mandato.

El proceso de trámite en el Congreso de la República es un atasco monumental, ya que, confiado en sus mayorías ya desintegradas, esperaba la aprobación tipo “fast track” de las mismas y en el mismo momento, sin embargo, serán materia de largos debates, ajustes y conciliaciones para poder ver la luz. Ya su alfil en el Congreso, el senador Roy Barreras, anunció la imposibilidad de tramitarlas todas con la celeridad, con el cumplimiento de los reglamentos y procedimientos necesarios, así como también con su retiro forzoso del Congreso como su presidente, por decisión del Consejo de Estado al declararle doble militancia.

Lo malo es que ni su programa bandero de la paz total parece tener “buen viento y buena mar”, es un sartal de “anzuelos”, enredado, farragoso, sin claras y precisas zonas de logros y de defensa de la constitución, del interés ciudadano, de las fuerzas militares y, especialmente, de las tan cacareadas víctimas. Así mismo, la reforma rural integral, apenas si camina, y la idea de la entrega de los 3 millones de hectáreas a las que se comprometió, de acuerdo con el mismo acuerdo de paz de Santos, se han empantanado en problemas legales, presupuestales, de trámite y de prioridades que no lo dejan avanzar, si bien ha contado con la oferta amplia de tierras disponibles de buena calidad por parte de del sector ganadero a través de José feliz Lafaurie, presidente de Fedegan.

La inestabilidad de los miembros de su gobierno por falta de nombramientos, por un lado, o por su alta rotación, por el otro, con criterios eminentemente políticos hace que haya muy pocos motivos de optimismo, como se dice “cada alcalde trae su cuadrilla y manda su año”, o sea nada comienza, persevera y termina. Tampoco sus relaciones internacionales han atravesado momentos de calma por su estilo confrontacional y desafiante con los que no comparten sus opiniones y su injerencia en otros países.

Y mientras tanto la economía comienza a atravesar un año de grandes dificultades, ya hay sectores que declaran los meses del inicio de año como de plena desaceleración, con fuertes descensos, como lo han manifestado los sectores de comercio, la industria, el inmobiliario y el de vivienda, el transporte, por ejemplo. La inflación, no cede, es demasiado alta, y deteriora todos los sectores económicos y la capacidad de compra, ahorro, pago o inversión de las familias, los precios de muchos artículos siguen por las “nubes” y su proceso de descenso parece que será lento y tortuoso.

Las autoridades tratan de controlar la demanda con medidas monetarias y de elevamiento de las tasas de interés, las cuales, aunque ayudan a desestimular el consumo, también enfrían la economía y detienen la inversión. Muchos empresarios afirman “¿con estas tasas quién invierte?”

Y ¿dónde está el papel contra cíclico del gobierno y del presupuesto público?, con obras, proyectos, desarrollos, programas y beneficios para sectores productivos o para la economía en general, tales que permitan mantener niveles de inversión, producción, empleo, desarrollo y consumo razonables. Definitivamente parece que del gobierno nacional no podemos esperar programas de crecimiento y de desarrollo, solo discursos de ideología de izquierda y discusión política polarizante.

lunes, 17 de octubre de 2022

LAS PREVISIONES ANTE LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA

 Comentario 18/10/2022

 

LAS PREVISIONES ANTE LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Todos los análisis y comentarios de los especialistas llevan a pensar que, definitivamente, tanto la economía mundial como la colombiana atravesarán un momento de decrecimiento económico y aún de verdadera recesión en algunos países. La conjunción de los problemas de abastecimiento, con alta inflación, bajo crecimiento económico, problemas geopolíticos y de guerra, las migraciones incontrolables, así como los muy notorios problemas de la baja producción o disponibilidad de alimentos, del suministro de energéticos y las carencias de algunas materias primas e insumos, tales como las semillas, los fertilizantes y los agroquímicos o el suministro de repuestos para el parque automotor, por ejemplo. Ya se muestran señales de desaceleración en muchos países y aún en zonas económicas completas como es el caso de Estados Unidos y el de la Unión Europea.

A todo ello se suma, como respuesta de los Bancos Centrales de los distintos países, ante la alta inflación, el elevamiento de las tasas de interés internas para encarecer los consumos y por esa vía enfriar las economías y apoyar el descenso de los precios, sin embargo, las altas tasas de interés pueden inducir también la temida recesión. En consecuencia, la inflación y las tasas de interés deteriorarán la capacidad de la moneda para la compra de bienes o servicios nacionales o importados, estos últimos afectados también por una tendencia creciente en la devaluación.

El entorno macroeconómico externo, que ya de por sí nos afecta negativamente, casi que se replica en el contexto interno de Colombia, donde, justamente, toda esa mezcla de factores adversos se combinan con un cambio de gobierno con tendencia al favorecimiento del Estado como gestor de la economía, con fuerte intervención en los sectores privados a través de impuestos y contribuciones o de restricciones para la expansión y el desarrollo de los negocios, con posiciones de choque frente a varios sectores económicos, sociales, políticos, gremios y centros de opinión. Esta simultaneidad de eventos negativos está creando un ambiente de enorme incertidumbre, todo lo cual es el caldo de cultivo perfecto para empezar a notar la desaceleración y a asomarse la terrible recesión. Y nos falta todavía el aumento del salario mínimo, que no será inferior al 12%, y el aumento correlativo de los bienes y servicios indexados a ese salario o el impacto sicológico en productores y consumidores de anticipar la inflación en sus negocios y crear una mayor inflación autoinducida.

Indicadores como la desconfianza de los hogares, la menor dinámica en la creación de empleo, el aplazamiento de inversiones, la salida de capitales, el freno en la inversión extranjera directa, entre otros, muestra un ambiente de perturbación y expectativas negativas de los consumidores y de los empresarios, en general.

Aunque existe una marcada incertidumbre, sin embargo, no es momento de pánico ni de reacciones primarias, es momento de reflexionar sobre el hecho de que estos fenómenos suelen ser transitorios, pues luego de su impacto negativo, poco a poco las economías vuelven a recuperarse. El problema es el de su intensidad y duración, que nadie conoce y no se puede decir a ciencia cierta cómo se desenvolverá el decrecimiento o la recesión en cada país. Hay que hacer las cosas bien para hacer lo correcto. Mencionemos algunas conductas convenientes frente a este escenario, aunque cada persona, empresario o familia, según sus circunstancias, deberá tomar sus propias previsiones o precauciones.

Veamos algunas:

  • Consumir lo esencial: Por ahora nada suntuario y aplazar las compras que son más de conveniencia que de necesidad, muchas de las cuales se hacen con crédito bancario. Por supuesto lo prioritario será la salud, la educación, los alimentos, la vivienda y la seguridad. En general deberíamos posponer algunos consumos no inmediatos, dándole significación a lo verdaderamente necesario, salvo que provenga de compromisos previamente establecidos como sería el pago de una acreencia hipotecaria, por ejemplo.
  • Activos reales y dólares: como los valores financieros se ven muy impactados por la inflación, disponer de más activos reales puede ser aconsejable, lo mismo que de algunos dólares. El dólar siempre será un buen refugio, aunque transitoriamente descienda, su tendencia de largo plazo es a ganar precio frente al peso.
  • Cuidar la liquidez: En cualquier circunstancia privada o empresarial de carácter económico, la disponibilidad de liquidez es un baluarte inigualable, pero en condiciones de incertidumbre, la liquidez es un tesoro y debe cuidarse como tal para tomar provecho de alguna oportunidad o superar una adversidad.
  • Tomar precauciones ante contingencias: que puedan desarrollarse como dificultades de abastecimiento, fenómenos naturales adversos como el invierno o el cambio climático, por ejemplo. Ser precavidos, pero no sobre reaccionar
  • Defensa de la ocupación productiva: la ocupación productiva debe defenderse a toda costa, es la fuente de mayor seguridad y estabilidad para las personas y las familias. Hay que evitar que sectores económicos, empresas o actividades de negocios se paralicen y puedan conducir a la calle a sus trabajadores.
  • Aspecto sicológico: No propagar rumores que induzcan a autogenerar más incertidumbre o desconfianza, esto acelera las conductas negativas, la desconfianza y la sobre reacción de los consumidores, los inversionistas, los ahorradores y el público, en general.
  • La conducta del Estado es fundamental para sobrellevar la desaceleración o la recesión, mediante el uso del gasto público en forma anticíclica para evitar caídas abruptas de la demanda, tales que paralicen la actividad productiva de algunos sectores. Tanto como esa intervención económica con los presupuestos públicos, es necesario que el nuevo Gobierno cree condiciones de tranquilidad y confianza a todos los ciudadanos. Sus sucesivos anuncios de cambios abruptos, a veces, contradictorios y siempre radicales, cargados de ideología, más que de realidad, aceleran la incertidumbre y la desconfianza, no en vano las últimas mediciones de estos índices van por mal camino. Con esto se le hace un flaco favor al escenario macroeconómico nacional e internacional exigente que vamos a atravesar.

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