Comentario 03/03/2026
CORRUPCIÓN,
POPULISMO Y DEMAGOGIA
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
A
propósito de las elecciones para el Congreso y la Presidencia a realizarse en
los próximos meses, va este comentario sobre los temas de corrupción, populismo
y demagogia, tres males que destruyen las democracias. En los estados
democráticos que las padecen, el populismo y la demagogia, frecuentemente, son
como “hermanas siamesas”, lideradas por gobiernos que se apoyan en estas
prácticas y tácticas para convencer, especialmente a las clases populares, y
buscar su favorecimiento y su voto. Un ejemplo de populismo sería proponer
medidas que beneficien a la mayoría de la población, aunque sean inviables o
perjudiciales a largo plazo, con el fin de ganar su apoyo. Un ejemplo de
demagogia sería ocultar o distorsionar los hechos, o apelar a los prejuicios o
a los miedos de la gente, para convencerlos de que se afilien a una causa o
voten por una determinada opción.
El
populismo puede generar polarización, división y resentimiento entre diferentes
grupos sociales, mientras que la demagogia puede conducir a la corrupción, el
autoritarismo y la pérdida de confianza en las instituciones. El populismo, que
se arraiga en muchos gobiernos, es una forma de apelar a los deseos y las
emociones del pueblo, usando una retórica que lo exalta y lo enfrenta a las
llamadas élites. Asimismo, la demagogia es una práctica política, muy afincada,
que busca engañar al pueblo con falsas promesas, mentiras, manipulación de la
información y argumentos falaces. En Colombia hemos padecido mucho de estos dos
fenómenos, especialmente en este gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego.
Pero,
por otro lado, también se tiene el cáncer de la corrupción que carcome las
finanzas públicas, fenómeno que también acompaña a muchos gobiernos, afectando
los intereses no solo de la institución que la padece, sino de toda la
comunidad que deja de beneficiarse de servicios y beneficios del Estado al no
disponer de los recursos suficientes por los desfalcos de la corrupción.
Desafortunadamente, también esta es una manifestación no solo de los miembros
del Ejecutivo, sino, además, y en muchos casos, de los del Congreso y de las
Cortes, quienes pueden entrar a participar en la corrupción como se ha visto en
Colombia recientemente con los casos del gobierno de Petro (UNGRD), por
ejemplo, pero en tantos otros casos que, con razón, algunos han denominado como
el gobierno más corrupto que ha visto el país en su historia. Pero también los
casos del Congreso (congresistas vendiendo su voto) y las Cortes (Francisco
Ricaurte y José Leónidas Bustos).
En
los gobiernos que se mueven en esos contextos de populismo, demagogia y
corrupción, la verdad de los hechos se distorsiona, ocultando sus auténticas
intenciones y consecuencias y la insostenibilidad en su ejecución, con promesas
vacías, ofertas sin fundamento ni sustento, programas insostenibles,
acompañados de chanchullos, déficit, coimas, prevaricatos, desfalcos, etc.;
todo lo cual conforma el más variado menú que entona los “cantos de sirena”.
Todo suena aparentemente muy bien, pero luego: frustración, vacío, desconcierto
y la pérdida de credibilidad y confianza. No es casual, entonces, ver cómo los
porcentajes de votantes en los procesos electorales, del total de votantes
habilitados, sean tan bajos, alrededor de un 50%, lo cual significa que entre el
45% y el 60% del censo electoral no vota en la mayoría de los comicios. Falta
de credibilidad y desconfianza, evidentemente.
Puesto
que las promesas fallidas de los candidatos demagogos y populistas son vacías,
muchos ciudadanos esperan ingenuamente y con fe que sí estén llenas de
realizaciones y soluciones eficaces. Como consecuencia, además de la pérdida de
credibilidad y la desconfianza, también afloran los sentimientos de
incertidumbre, rechazo y rencor por el engaño.
Lo
malo de la historia es que desenmascarar un gobierno populista, corrupto y
demagógico también puede tardar, puesto que algunas victorias tempranas con sus
realizaciones ayudan a ocultar los fracasos lejanos y, muchas veces, cuando se
reacciona, ya el daño está hecho: los perjuicios en materia económica,
política, social y fiscal ya hacen su aparición con todo su esplendor y con
pronóstico reservado para su total corrección y recuperación, las cuales a
veces tardan años y, en muchas ocasiones, generaciones enteras.
Venezuela,
por ejemplo, tardará varias generaciones en recuperar su estabilidad
macroeconómica, política y social una vez que los gobiernos del
"socialismo del siglo XXI" sean superados democráticamente. Estos
gobiernos del socialismo del siglo XXI han sido campeones de la corrupción, del
populismo, de la demagogia y, en su caso, con males adicionales: la autocracia
(autoritarismo despótico) y la persecución política a sus opositores. ¿Cómo
explicar que Nicolás Maduro y su familia dispongan de más de 800 millones de
dólares en cuentas en Suiza, de acuerdo con las investigaciones de las
autoridades norteamericanas?
A
propósito de las elecciones próximas, en entrevista realizada por el periódico La
República de Colombia al premio nobel de economía Eric Maskin, recomendaba
elegir gobernantes que concentren sus esfuerzos en:
- La
defensa de la democracia y sus instituciones.
- Superar
los problemas de desigualdad, cualquiera que sea el origen o sus causas,
de donde surgen muchos programas sociales, de infraestructura, de
educación, salud y bienestar.
- La
transición hacia energías limpias y renovables, esfuerzo complejo, costoso
y de largo alcance.
- El
cuidado del medio ambiente, con todas sus implicaciones, especialmente la
deforestación y la reforestación.
- Los
problemas originados en el cambio climático.
- El uso
de tecnologías amigables con el medio ambiente y con el ser humano.
- Hace
un llamado especial a considerar las consecuencias de la aplicación de la
inteligencia artificial, para su máximo aprovechamiento en condiciones
favorables para los seres humanos, como complemento, no como competidor,
para elevar la productividad de la labor humana, como ha sucedido con
otras tecnologías.
En
consecuencia, en las elecciones de marzo, mayo y junio de 2026, para consultas
partidarias, Congreso y Presidencia, es importante identificar los candidatos
electorales que defiendan estos conceptos del profesor Maskin para apoyarlos y
elegirlos, según sus preferencias.