Comentario 09/06/2026
LA
PERSISTENTE INFLACIÓN
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Una
de las preocupaciones frecuentes y persistentemente de la comunidad es la
inflación, su evolución y su continuidad. Por definición, la inflación es el
incremento generalizado en los precios de los bienes y servicios de una
economía, sean de origen nacional o extranjero. Por supuesto, la inflación es
mala para una economía porque erosiona el poder adquisitivo, genera
incertidumbre, reduce la inversión y puede desestabilizar el crecimiento
económico. A partir de ahí, sus efectos se extienden a hogares, empresas,
mercados financieros y políticas públicas. Veamos las consecuencias de la
inflación, dado que sus efectos suelen ser en varios de los siguientes frentes.
CONSECUENCIAS
DE LA INFLACIÓN PERSISTENTE:
- Reduce
el poder adquisitivo de los hogares
Cuando
los precios suben de manera sostenida, el dinero compra menos bienes o
servicios, afectando directamente el nivel de vida. Esto obliga a las familias
a ajustar presupuestos y priorizar gastos esenciales.
También,
a medida que los precios suben, los consumidores compran menos, lo que reduce
la demanda agregada y puede desacelerar la economía. Con el alza de los
precios, además, el bienestar se deteriora más rápidamente. Esto afecta
especialmente a los sectores más vulnerables, que tienen que destinar mayor
proporción de su ingreso al consumo de los bienes básicos, como alimentos,
transporte, salud y educación.
Por
otro lado, el dinero ahorrado pierde valor real con el tiempo. Incluso si las
personas guardan dinero en cuentas bancarias con remuneración, la inflación
reduce su capacidad futura de compra, lo que desincentiva el ahorro y afecta la
estabilidad financiera de los hogares.
- Aumenta
la incertidumbre para las empresas y la economía
Las
empresas enfrentan costos de producción crecientes (insumos, salarios, energía,
etc.). Esto genera: dificultad para fijar precios, reducción de la inversión y
menor contratación de personal. La incertidumbre que crea la inflación reduce
la actividad económica y frena el crecimiento. Mientras más alta es la
inflación, más tiende a reducirse la actividad económica. Para controlar la
inflación, los bancos centrales suelen subir las tasas de interés, lo que
encarece los préstamos para hogares y empresas. Estas mayores tasas disminuyen
el acceso al crédito, limitan la inversión y frenan el consumo.
La
inflación persistente genera: volatilidad en tasas de interés, incertidumbre en
las inversiones y dificultad para evaluar proyectos a largo plazo. Esto puede
reducir la inversión productiva y aumentar la preferencia por activos de corto
plazo. La inflación también genera: demandas de aumentos salariales, reajustes
de precios frecuentes, indexación de contratos. Esto puede crear una espiral
inflacionaria, donde las expectativas de precios al alza se retroalimentan.
LAS
“RECETAS” PARA LA INFLACIÓN PERSISTENTE:
A
grandes rasgos, existen cuatro enfoques macroeconómicos para combatir la
inflación, cada uno con diagnósticos distintos sobre su origen y, por lo tanto,
con recetas diferentes. Ninguno es perfecto; su efectividad depende del tipo de
inflación (monetaria, de demanda, de costos, inercial), del contexto
institucional y de la credibilidad del gobierno y del Banco Central.
La
inflación monetaria ocurre cuando hay un exceso de dinero en la economía frente
a la oferta de los mismos bienes o servicios, con lo cual los precios suben. La
inflación de demanda ocurre cuando hay un exceso de consumo de los bienes y
servicios disponibles, lo cual encarece los precios. La inflación de costos
aparece cuando los insumos para la provisión de un bien o servicio están
continuamente incrementando sus precios (mano de obra, materias primas,
energía, transporte, tipo de cambio en los suministros importados, etc.). Y,
finalmente, hay una inflación que es de tipo inercial, es decir, es un tipo de
inflación que se autogenera incluso cuando ya no existen las causas originales
que la indujeron. Las personas piensan que va a continuar la inflación y
anticipan en sus precios el impacto de esas expectativas.
Las
soluciones son múltiples y prácticamente no existe una única receta, depende de
las circunstancias de cada país. Para combatir la inflación, se emplean
mecanismos tales como (generalmente varios de ellos simultáneamente):
- Subir
tasas de interés.
- Reducir
la expansión monetaria.
- Establecer
reglas monetarias (p. ej., metas de inflación).
- Política
fiscal contracíclica (reducir gasto público en auge, pero aumentarlo en
períodos de recesión).
- Coordinación
de las políticas fiscales, monetarias, cambiarias y crediticias.
- Control
temporal de precios y salarios en casos extremos.
- Inversión
pública para aliviar cuellos de botella (energía, transporte, alimentos).
- Superar
cuellos de botella productivos (alimentos, energía).
- Cesar
la dependencia de importaciones con producción nacional.
- Flexibilizar
las rigideces del mercado laboral.
- Campañas
para evitar la indexación generalizada (inflación inercial).
- Fijar
o estabilizar el tipo de cambio.
- Políticas
de convertibilidad o bandas cambiarias.
- Cambio
de moneda, como ha sucedido en algunos países con la introducción del
dólar como medio de pago corriente.
- Alta
disciplina fiscal.
CONCLUSIÓN
La
inflación, en general, es perjudicial porque reduce el bienestar, frena el
crecimiento, deteriora la inversión y genera inestabilidad macroeconómica. Sin
embargo, un nivel moderado y estable es manejable y, según algunos economistas,
recomendable, pero inflaciones altas o volátiles afectan profundamente la
economía y la sociedad. Una inflación baja y estable, generalmente entre 2% y
4% anual, es considerada óptima porque permite que la economía funcione con
eficiencia, previsibilidad y crecimiento sostenido. No es casualidad que casi
todos los bancos centrales del mundo tengan metas de inflación en ese rango.
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