jueves, 4 de diciembre de 2025
FELIZ NAVIDAD BLOG DE CAM - 2025
martes, 25 de noviembre de 2025
EL PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026
Comentario 25/11/2025
EL
PAÍS QUE NOS ESPERA EN EL 2026
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
El
2026 va a ser un año tortuoso en Colombia, dados los siguientes factores: el
período electoral, la polarización política enconada, el incierto cambio de
gobierno, las políticas de EE. UU. y su rechazo a la inmigración de ciudadanos
latinoamericanos, las recurrentes alteraciones del orden geopolítico mundial,
el conflicto armado con los narcoterroristas, entre otros.
Colombia,
a semejanza de otros países, ha aprendido a independizar la evolución económica
y la política, al punto que podríamos afirmar que lo económico, aunque aún
insuficiente, marcha razonablemente bien, pero lo político ha polarizado y
radicalizado el país en bandos petristas y no petristas, sin fórmula de
conciliación o acuerdo. De hecho, lo político ha ejercido una influencia nociva
en lo económico debido al rechazo del sector privado y al estatismo económico
que han ejercido el presidente Gustavo Petro y sus correligionarios.
Sin
embargo, aunque la política esté enrarecida, la gran pregunta es: ¿Cómo
inyectarle optimismo al próximo año? Veamos, mencionando algunos comentarios
puntuales, en lo económico y en lo político:
Temas
económicos
La
economía ha demostrado resiliencia frente al ambiente político y con el
esfuerzo denodado de los empresarios y las instituciones por defender la
democracia y la palanca de desarrollo y crecimiento que genera lo privado para
todo el país.
Sin
embargo, el ambiente económico se puede ver afectado por el proceso electoral
en marcha, donde se enfrentarán, finalmente, dos tendencias ideológicas
contrarias. De hecho, la sensación de incertidumbre es el rasgo característico
en el mundo empresarial. Es un momento de “pesimismo de la razón en lo político
y optimismo de la voluntad en lo económico”.
Esperemos
que en el año 2025 y, el sucesor, el 2026, podamos tener logros económicos y
sociales significativos que todavía se presentarán como los éxitos del gobierno
Petro para justificar la continuidad de su proyecto político en el poder.
Quien
sea el nuevo presidente y su tendencia política, alivianará las tensiones de
incertidumbre y desconfianza o, por el contrario, las radicalizará mucho más.
Para el 2026, los empresarios deben continuar manteniendo a flote la
economía y, si el cambio de gobierno es favorable, integrarse con él.
Por
ahora, estamos en una época de proselitismo político del gobierno actual: con
ausencia de norte y con pura ideología, en vez de pragmatismo para gobernar
hasta agosto del 2026.
Vamos
a tener tantos problemas acumulados para el año entrante (salud, energía,
servicios públicos, pensiones, déficit fiscal, etc.) que lo que el país
necesita son dirigentes y miembros del nuevo gobierno que logren solucionar,
desde el origen, los problemas; por lo tanto, debemos ser asertivos al elegir
el próximo gobierno.
Temas
políticos
En
el escenario político, continuaremos con las relaciones pugnaces de Petro con Trump
y con las tensiones en Venezuela y sus conflictos internos y externos.
En
el tema político hay desánimo y desconfianza por el discurso polarizante del
gobierno y los problemas reales de corrupción, impunidad, ineficiencia,
inseguridad, y con las reformas que quiere impulsar y que el país no necesita
en la forma planteada. El público sabe que el modelo actual del cambio de Petro
se agotó y que hay que pensar en una nueva Colombia con nueva dirigencia no
extremista. Hay que evitar en el Congreso el clientelismo, con la
mermelada provista por el gobierno para que lo apoyen, al estilo de muchos
gobiernos.
Lo
primero que hay que resolver es la definición de candidatos únicos y programas
y planes de gobierno estructurados y compartidos. La derecha debe hacer una
narrativa “sexy” y evitar los caudillismos, para darle respuestas reales
y viables a cada una de las dificultades del país.
Si
los movimientos no izquierdistas quieren defender: democracia, libertades,
educación, constitución e instituciones, no deben pensar en solo la
presidencia, sino también en el Congreso. En Colombia no es dable pensar en que
se va a imponer, con las nuevas elecciones, la continuidad de un modelo
autocrático como el de Gustavo Petro o como los de EE. UU.-Trump o Argentina-Milei
o en El Salvador-Bukele, por ejemplo.
En
el 2022, Colombia quería cambio, “no más de lo mismo”; el cambio del Pacto
Histórico se quemó, ¿qué se va a proponer ahora? Sin cartas bien jugadas, el 32%
de favorabilidad que posee la izquierda puede volver a ganar. Si la
centro-derecha no se integra en unos pocos candidatos, se autodestruyen; tener
cerca de cien aspirantes a la Casa de Nariño es casi que ridículo e
inverosímil.
En
el cambio de gobierno hay que definir el qué y el cómo se lleva a cabo el nuevo
plan de gobierno; frecuentemente lo que falla es el cómo. En Colombia tenemos
instituciones muy fuertes que defienden la democracia y la Constitución, frente
a conductas de algunos candidatos y partidos que quieren pasarlas por alto,
según su conveniencia.
Hay
que confiar en el futuro, mantener la esperanza y ser pragmáticos y empáticos
con el candidato que elijan los movimientos antipetristas. Las soluciones pasan
por disponer de justicia, igualdad, inversión y oportunidades para todos. Hay
que inyectarle optimismo al 2026.
martes, 18 de noviembre de 2025
EL CNE Y LAS CAMPAÑAS PRESIDENCIALES
Comentario 18/11/2025
EL CNE
Y LAS CAMPAÑAS PRESIDENCIALES
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
El
Consejo Nacional Electoral Colombiano (CNE) es la institución que vigila y
dirige las elecciones del país, incluyendo la identidad de la ciudadanía y
de los partidos políticos y sus movimientos; sus funciones van más allá del
conteo de votos y de determinar un ganador.
En
la Constitución de 1991 se estipuló la creación de la Organización Electoral,
que está conformada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por la
Registraduría Nacional del Estado Civil y por otras dependencias de esta
última.
Según
lo consignado en el artículo 120 de la Carta Magna, la Organización Electoral “tiene
a su cargo las elecciones, su dirección y vigilancia, así como lo relativo a la
identidad de las personas”.
Así
las cosas, el CNE es el ente encargado de hacer los escrutinios oficiales tras
una elección, así como de vigilar e imponer sanciones sobre irregularidades en
procesos electorales.
Los
presidentes de la Corte Constitucional, del Consejo de Estado y la Corte
Suprema de Justicia son los encargados de elegir al registrador nacional del
estado civil, con un periodo de 4 años y puede ser reelegido una vez.
Igualmente
sucede con los nueve integrantes del Consejo Nacional Electoral, que son
elegidos por el Congreso de la República. Los miembros no deben haber sido
parte de directorios políticos en los dos años anteriores, tampoco ser elegidos
en corporaciones populares, ni deben ser cónyuge de ningún consejero de Estado
que pueda intervenir en la elección.
En
las reuniones que puede realizar el Consejo Nacional Electoral (CNE), la forma
de deliberar será la de la mitad más uno. Esto, tomando en cuenta que las
decisiones deberán ser acogidas por las dos terceras partes que lo componen.
Está
conformado por nueve magistrados que son elegidos por el Congreso. Esa elección se hace mediante el sistema
de cifra repartidora.
“Los
miembros del CNE serán servidores públicos de dedicación exclusiva y tendrán
las mismas calidades, inhabilidades, incompatibilidades y derechos de los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia”, se explica en el artículo 264 de
la Constitución.
¿Qué
funciones cumple el Consejo Nacional Electoral?
Las
funciones del Consejo Nacional Electoral están definidas en el artículo 265 de
la Constitución.
- Salvaguardar
los derechos al sufragio es una de las funciones más importantes del CNE en
Colombia. Pero este
cuenta con una serie de funciones, como el recuento de votos con su respectiva
inspección para los distintos procesos electorales de la República; y elegir
delegados para que en cada circunscripción electoral efectúen los escrutinios
pertinentes.
- Otra
tarea trascendental es que debe “velar por el cumplimiento de las normas
sobre partidos y movimientos políticos y de las disposiciones sobre publicidad
y encuestas de opinión política, por los derechos de la oposición y de las
minorías, y por el desarrollo de los procesos electorales en condiciones de
plenas garantías”.
Esta
segunda tarea ha permitido que el CNE estudie la campaña electoral del
presidente Gustavo Petro y de los miembros de su organización (gerente,
auditor, interventor) que condujeron la gestión de la misma, para encontrar los
abusos de violación de topes electorales, dineros de dudoso origen, gastos o
ingresos no registrados y exabruptos como los de Nicolás Petro (su hijo no
criado) en las campañas del Atlántico del país y lo sucedido con su hermano,
Juan Fernando Petro, con el pacto de la Picota, en la búsqueda de apoyo para la
campaña de Petro por parte de los narcotraficantes presos. Recordar, además, el
“tarimazo” en Medellín con esos delincuentes y la intervención de la
congresista Isabel Zuleta. Todas estas investigaciones están en firme, pero se
tropiezan con la Comisión de Acusaciones del Congreso, que es el organismo
llamado a juzgar al presidente, la cual, en la práctica, ni juzga ni sanciona,
por eso algunos la llaman la comisión de absoluciones.
Como
se observa, el papel del CNE como “custodio” de los procesos electorales, así
como su vigilancia sobre los partidos políticos y sus actuaciones, son roles
indispensables para garantizar los procesos democráticos transparentes y
limpios, tanto los que ya pasaron como los que están por venir.
martes, 11 de noviembre de 2025
EL NUEVO FASCISMO
Comentario 11/11/2025
EL
NUEVO FASCISMO
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Para
hablar desde su origen, el fascismo[1] es un movimiento político
y social el cual nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras la
finalización de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento totalitario
y nacionalista, cuya doctrina, y las similares que se desarrollaron en otros países,
reciben el nombre de fascistas.
Desde
1922 hasta 1943, el citado dictador italiano se convirtió en el primer ministro
de su país; fecha aquella última en la que fue depuesto y posteriormente
encarcelado. Aunque en prisión estuvo muy poco tiempo, pues recibió la ayuda de
la Alemania nazi para escapar de dicho lugar. No obstante, dos años después, en
1945, finalmente moriría tras ser ejecutado. Además del régimen de Mussolini en
Italia, se califican como fascistas de esa misma época a la Alemania de Adolf
Hitler y a la España de Francisco Franco.
El
fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo.
La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en
manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad veladamente
con dádivas y halagos, pero frecuentemente, en condiciones de mayor represión,
a través de la violencia, la coacción, el miedo y la propaganda,
principalmente, pero no únicamente, también a través de la manipulación del
sistema educativo.
El
líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini,
por ejemplo, se autodenominaba como “il Duce”, que deriva del latín Dux («General»).
Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de
manera unilateral y sin ningún tipo de consulta popular previa. Además de todo
ello, hay que resaltar el hecho de que el fascismo en Italia y en otros países
condujo a que se desarrollaran y promulgaran las que se dieron en llamar “leyes
raciales”. Estas eran un compendio de medidas de discriminación y de
persecución hacia todas aquellas personas que fueran contradictorias del
gobierno fascista o tuvieran relación con el pueblo judío de cualquier origen.
Dicha legislación dio lugar no solo a que se llegara a hablar de una raza
italiana o alemana “puras”, por ejemplo, sino también a que se abrieran campos
de concentración donde los judíos eran recluidos, sometidos a trabajos
forzados, objetivos de todo tipo de torturas y abusos, e incluso millones de
ellos fueron también asesinados.
En
Alemania, el fascismo estaba asociado al nazismo. Este movimiento tuvo un
fuerte componente racial, que promulgaba la superioridad de la raza aria y
buscaba el exterminio de otras colectividades, como los judíos ya mencionados,
o los gitanos y los negros. En este sentido, hay que subrayar que el nazismo
propagó en el año 1935 las conocidas Leyes de Núremberg mediante las cuales no
solo se les privaba a los judíos de sus derechos como ciudadanos, sino que
también se les obligaba a portar una identificación como tal y a evitar
relacionarse con los llamados ciudadanos arios. Pero ese solo fue el punto de
partida de una persecución indiscriminada y atroz contra las personas de origen
judío que fueron víctimas de torturas y asesinatos por parte de la conocida
como SS, policía nazi, y que condujo a la muerte de cerca de 6 millones de
judíos.
Pues,
quién lo creyera, esas filosofías autocráticas, autoritarias, discriminatorias,
sectarias y segregacionistas, con gran culto por la personalidad de su líder,
también existen hoy, encarnadas en filosofías de socialismo de Estado o
comunismo, pero con una conducta de verdadero fascismo. Baste mirar en el
vecindario en los años contemporáneos, en cuanto a lo que han representado los hermanos
Castro en Cuba, Chávez (ya fallecido) y Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua,
Gustavo Petro en Colombia[2], por citar solo algunos
casos cercanos, y, las que fueron en los años del siglo anterior, las
dictaduras de todo tipo y los gobiernos militares de algunos países.
En
realidad, son lobos con piel de oveja, que se aprovechan de condiciones de
debilidad en las democracias o abusos de poder de algunos de sus gobernantes,
para ser sustituidas por otros líderes que son aún más radicales. Sus
argumentos exaltan el nacionalismo, la autenticidad de los valores y rasgos de
un pueblo y los subliman para utilizar esos sentimientos en su propio
beneficio, por supuesto, con todo tipo de incautos que “compran” tan singulares
propuestas y las sienten como las grandes soluciones para sus problemas y/o la
cristalización de algunos de sus “sueños”, pasando por encima de toda la
comunidad y desatando corrientes de odio y persecución contra otros
conciudadanos, a quienes señalan como la causa de sus dificultades, con un
marcado odio de clases.
En
los tiempos modernos aparecen en ciertos países y épocas movimientos del tipo neofascismo
y del neonazismo, los cuales repiten actitudes de los movimientos originarios
(violencia, autoritarismo y discriminación), mientras ocultan o minimizan los
crímenes cometidos por esos grupos a lo largo del siglo XX, con un negacionismo
a ultranza.
En
Colombia se avecina un nuevo período electoral y, duele decirlo, algunos
precandidatos exhiben rasgos y tendencias de corte fuertemente populista y, en
algunas formas, también fascista.
[1] Algunas
de las explicaciones de este texto se han tomado de diferentes fuentes
históricas.
[2]
Gustavo Petro durante su gobierno se ha caracterizado por: filosofías
autocráticas, autoritarias, discriminatorias, sectarias y segregacionistas,
queriendo invadir las esferas de las instituciones que no forman parte del
ejecutivo, imponer sus reformas, buscar que el sector privado pierda
importancia y que el actor y gestor de la economía sea el Estado, con múltiples
investigaciones de fraude en su campaña electoral, desestimulando a la fuerza
pública y permitiendo el avance de narcotraficantes y narcocultivos, sembrando
odio de clases y con un énfasis socialista, nacionalista y populista. Ni hablar
de sus relaciones con el Cartel de los Soles en Venezuela.
martes, 4 de noviembre de 2025
LOS CAMBIOS SOCIALES Y POLÍTICOS
Comentario 04/11/2025
LOS
CAMBIOS SOCIALES Y POLÍTICOS
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
La
política mundial parece un reverbero: de un momento a otro centellea y hay
llamas por algún lado, con todo tipo de conflictos de poder, políticos,
religiosos, militares, territoriales, étnicos, de corrupción, de delincuencia,
de ideologías contrarias, de presiones económicas, de desplazamientos humanos,
de conflictos regionales, e incluso de cambios climáticos y sus consecuencias.
Incluida
en todo esto está la distorsión o el refuerzo de la verdad y la objetividad que
las redes sociales y las avanzadas tecnologías crean como oportunidad o como
desafío.
Lo
mismo está sucediendo en Latinoamérica. De hecho, en Latinoamérica, estamos
afrontando tres tipos de cambios, los cuales son diferentes en su contenido y
orientación, veamos:
Cambios
con alto contenido social:
Se
trata de verdaderas reivindicaciones de carácter social en materia de
soluciones básicas de vivienda, salud, educación, pensiones y bienestar.
Dependiendo de las características de cada país, la gravedad y complejidad de
los problemas es diferente. Por ejemplo, en Colombia se ha logrado una
razonable cobertura y calidad en la salud y la educación, pero una muy pobre
cobertura en las pensiones. En Chile la cobertura en pensiones es notable, pero
el porcentaje de restitución, es decir, lo que recibe quien se jubila, es tan
bajo que no ofrece respaldo para una vida digna.
Así
podrían mencionarse caso a caso todos los países y tendrían, unos más y otros
menos, pero todos por igual, significativas necesidades en materia social. Aquí
las protestas son argumentadas y deberían merecer todo el respaldo de la
comunidad, siempre que se hagan por los cauces legales y por las vías
pacíficas. El límite en cada país está en su voluntad política, en su capacidad
económica, su menor o mayor corrupción y la eficiencia de su gasto público.
Cambios
con alto contenido político:
Otro
tipo de demandas son las de cambios políticos de gobierno o cambios
constitucionales, los cuales, en los últimos años, por las vías electorales y
según las propias constituciones y reglamentos, se han hecho para elegir nuevos
gobernantes democráticamente o para modificar aspectos relacionados con la
constitución política del respectivo país. Se ha acudido a referendos,
plebiscitos o asambleas constituyentes como fórmulas de cambio, todas las
cuales se enmarcan en el marco institucional y en forma democrática, civilizada
y pacífica. Cada país es dueño de decidir su destino en términos de la
constitución que lo rija y el gobierno que lo represente. Estos cambios, por
supuesto, deberían ser respetados y acatados en forma pacífica.
Cambios
con contenido subversivo y anárquico:
Lo
que no puede ser, y se ha vuelto un hecho frecuente, es presionar cambios de
tipo político, social, constitucional o institucional a partir de la violencia
y el anarquismo. Los grupos de encapuchados que en forma arbitraria atentan
contra los intereses de la comunidad, como: los comerciantes, los empleados,
los estudiantes, los servicios de transporte, los bancarios, los de salud, los
de recreación; es decir, atentan contra el funcionamiento de la comunidad y los
derechos de los demás. Son simplemente un anarquismo de carácter subversivo y
totalitario, que vulnera la constitución, las leyes y los intereses de los
demás ciudadanos, imponiendo, bajo agendas ocultas (nacionalismo o populismos),
lo que les viene en gana, con grandes costos económicos, políticos y sociales.
Se afecta la estabilidad, la credibilidad, la confianza y el prestigio de una
nación. Estos movimientos deben ser rechazados y sancionados por todos los
ciudadanos y con toda la fuerza de la ley.
martes, 28 de octubre de 2025
LAS DIFERENCIAS
Comentario 28/10/2025
LAS
DIFERENCIAS
Un
desafío para la convivencia
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
En
un mundo cada vez más diverso y globalizado, la gestión de las diferencias se
ha convertido en un aspecto esencial para el desarrollo económico, social,
político y cultural a nivel de los países, sus ciudadanos y sus instituciones,
como también a nivel empresarial. Las diferencias pueden manifestarse en
múltiples ámbitos: ideologías, creencias, géneros, culturas, condiciones
económicas, maneras de pensar o de ser. La clave para una convivencia armoniosa
radica en la capacidad de reconocer, respetar y aprovechar estas diferencias
como fuentes de enriquecimiento en lugar de conflicto.
Las
diferencias no deben ser vistas como obstáculos, sino como oportunidades para
el crecimiento. La historia ha demostrado que sociedades abiertas al
intercambio de ideas y perspectivas han logrado avances significativos en
ciencia, tecnología y derechos humanos. Por ejemplo, la inclusión de distintas
culturas y pensamientos en la toma de decisiones suele generar soluciones
innovadoras a problemas complejos.
Uno
de los mayores retos en la gestión de las diferencias es la construcción de una
cultura de respeto y tolerancia. La intolerancia y la discriminación pueden
provocar conflictos sociales, políticos o empresariales, mientras que el
diálogo y la educación pueden ser herramientas poderosas para derribar
barreras.
La
gestión de las diferencias no es solo una cuestión de convivencia, sino una
necesidad para el progreso colectivo. Aceptar la diversidad, fomentar el
diálogo y garantizar la equidad son claves para la construcción de sociedades y
empresas más justas y resilientes. Más allá de los desafíos, reconocer el valor
de lo diferente es el primer paso hacia un mundo más inclusivo y enriquecedor.
Las diferencias pueden generar tensiones. Los líderes juegan un papel clave en
la gestión de las diferencias. Un liderazgo efectivo: promueve la equidad en
oportunidades de desarrollo, escucha activamente diferentes perspectivas y
fomenta la colaboración.
Con
una cultura organizacional y ciudadana sólida, a nivel comunitario y
empresarial, con estrategias de comunicación efectivas y un liderazgo
inclusivo, las empresas y la comunidad pueden aprovechar la diversidad para
fortalecerse y progresar.
martes, 21 de octubre de 2025
EL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO
Comentario 21/10/2025
EL
COMUNISMO Y EL SOCIALISMO
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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El
comunismo y el socialismo comparten raíces ideológicas en el pensamiento
marxista, pero tienen diferencias clave en sus objetivos, métodos y formas de
organización política.
¿Qué
es el comunismo?
El
comunismo es una doctrina política, económica, social y un modelo de Estado que
busca eliminar las clases sociales mediante la abolición de la
propiedad privada de los medios de producción. Su meta final es una
sociedad sin Estado, donde los recursos se distribuyan equitativamente sin
importar el esfuerzo individual.
Características
principales:
- Propiedad
colectiva de los medios de producción.
- Supresión
de la propiedad privada.
- Eliminación
de las clases sociales.
- Estado
centralizado (partido único) como fase transitoria.
- Distribución
igualitaria de la riqueza.
¿Qué
es el socialismo?
El
socialismo también busca reducir la desigualdad, pero lo hace a través
de reformas que mejoran las condiciones de la clase trabajadora sin eliminar
completamente la propiedad privada.
Características
principales:
- Propiedad
estatal o colectiva parcial de los medios de producción.
- Permite
cierta propiedad privada.
- Busca
justicia social mediante redistribución de la riqueza.
- Puede
coexistir con sistemas democráticos y de libre mercado.
- Enfoque
más flexible y gradual que el comunismo.
Diferencias
Clave
|
Aspecto |
Comunismo |
Socialismo |
|
Propiedad de medios |
Colectiva total |
Colectiva parcial / mixta |
|
Clases
sociales |
Eliminación total |
Reducción de desigualdad |
|
Rol del Estado |
Centralizado, partido único |
Regulador, puede ser democrático |
|
Economía |
Planificada y estatal |
Mixta, con elementos de
mercado |
|
Ejemplos históricos |
URSS, Cuba (modelo clásico) |
Suecia, Noruega (socialdemocracia) |
Las
experiencias en el mundo demuestran que los países comunistas no son los más
exitosos, salvo el caso de China que ha adoptado un modelo en el cual ha
invitado al resto del mundo a producir e invertir en su país, con lo cual su
economía tiene una gran influencia del componente del mercado privado.
Los
más críticos de los modelos comunistas y socialistas puros han sido estadistas
de otros países, como Inglaterra, donde, como decía Churchill:
“El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la
prédica de la envidia, que tiene como única virtud inherente la distribución
igualitaria de la miseria”.
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