Comentario 22/09/2025
RIQUEZA
VERSUS PROSPERIDAD
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Empecemos por decir que crecer en prosperidad es diferente a crecer en ingresos, pero sin un mínimo de ingresos no hay prosperidad. Por prosperidad vamos a entender tres características básicas de vida:
- Vida saludable.
- Esperanza y calidad de vida.
- Participación con otros.
Es necesario tener esas características para ser prósperos y centrarnos en valores de vida diferentes del dinero, como son:
- La familia.
- Las amistades.
- El sentido de pertenencia.
- Sentido de comunidad.
- La identidad propia.
- Significado de vida.
- Propósito de vida.
- Integridad personal.
- El consumo corriente y durable.
Todo
ello sin afectar los recursos que disponemos o el medio ambiente, frente a lo
cual tenemos una visión moral que cumplir consigo mismos, con los demás y con
los que nos siguen.
Tener cosas ayuda a soportar el nivel social de las personas. Tener dinero es sinónimo de estatus social; no tener el mínimo necesario es “pobreza” o ausencia de bienestar, aunque las personas pobres también pueden ser felices.
¿Dónde está la diferencia? Los países más ricos no necesariamente son los más felices. El concepto de felicidad es diferente para cada persona según el entorno donde vive y la sociedad en la que participa. Hay una relación entre la manera de ser y pensar, y el bienestar de cada individuo. Muchas veces tener más es solo haber acumulado más bienes o dinero; quizás nos da más estatus social, pero no más felicidad. Personas aún con muchos recursos y posesiones se sienten infelices y aún tienden al suicidio. La felicidad parece tener más que ver con nuestra actitud de vida, creencias y valores que con nuestras posesiones. De hecho, hay personas que han entregado sus riquezas para servir a la comunidad y así han encontrado su felicidad.
¿Pero
qué motiva o mueve el progreso social y personal? Los ingresos son necesarios,
pero no son suficientes para la prosperidad. La esperanza de vida mejora con el
ingreso, pero llega un momento en que más ingresos no agregan más esperanza de
vida ni más felicidad. Inclusive hay países con menores ingresos que tienen
mejor esperanza de vida que otros de mayores ingresos.
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