Comentario 20/05/2019
¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?
Por: Carlos Alberto
Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y
Administrativo
¡Qué semana la del 13
al 17 de mayo 2019, como para no olvidar! Ha sucedido de todo en el país, en
los más diversos frentes y con las más variadas e inverosímiles consecuencias, examinemos
algunos de esos hechos, en forma sucinta, ya que los detalles de cada cosa son temas
para un verdadero libro que algún día un avezado periodista escribirá.
La Rama Judicial
La rama judicial es uno
de los pilares de la democracia y de la sana división de poderes de una nación,
es tan vital que no hay quien la sustituya, salvo la violencia y el tomar la
justicia por las propias manos. La justicia, por decirlo de un modo simbólico
es la “sal de la tierra”, como dice el evangelio, porque el equilibrio en las
relaciones de los seres humanos lo construye la pronta y cumplida justicia. Quien
dirime las diferencias entre los integrantes de una sociedad, castiga las
injusticias y los incumplimientos de las leyes que los gobiernan, es también su
organismo judicial. Sin embargo, el evangelio pone el dedo en la llaga
cuando dice: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida
¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la
gente» (Mt 5, 13). Algo parecido nos está ocurriendo con la justicia
en Colombia, poco le está sirviendo al país con sus problemas: genera miedo,
desconfianza, rechazo por su corrupción, tardanza, manipulación, privilegios,
prebendas y fallos sesgados y vendidos, en muchos de sus miembros. Súmese a
esto el Cartel de la Toga y otras acusaciones. Sin desconocer, por supuesto,
que hay jueces probos y con total integridad, pero ¡que pocos!
El país requiere con urgencia
una reforma estructural a la rama judicial, tal que la organice, la
simplifique, la acerque al ciudadano y la dote de herramientas y criterios de
verdadera conducta legal y moral, no política, con eficiencia, productividad, transparencia,
celeridad y costos razonables. Hoy es todo lo contrario. Sin embargo, ni la
Justicia se deja reformar, ni el Congreso lo ha logrado en las múltiples
reformas que se han planteado. El ministerio de justicia a cargo de la Dra. Gloría
María Borrero ha jugado un papel inferior a las circunstancias. Ahora se nombra
a la Magistrada Margarita Cabello, llena de experiencia en los vericuetos de la
Justicia, para ayudar a enderezar semejante enredo.
Extradición de Santrich y la JEP
La JEP, dentro de su
funciones de verificación de la fecha del delito de narcotráfico de Santrich,
finalmente y después de más de un año
para la diligente diligencia, indica que no tiene indicios para determinar la
fecha, si el ilícito ocurrió antes o después de la firma del acuerdo de paz,
cuando dos de los cinco magistrados hicieron salvamento de voto en la sala de
revisión, ya que afirmaron, al igual que la Fiscalía, que las pruebas entregadas
por esta última sobre el delito y la fecha de su comisión eran palmarias. Vale
decir que la JEP también afirmó en lo de Santrich “que sí otros organismos de
justicia lo hallaban culpable, que merecía la cárcel como sanción”. Aún ante la
insuficiente evidencia, la JEP no sólo emitió su dictamen negativo sobre la
fecha de la comisión del delito para conceder la extradición, sino que expidió una
orden de libertad para el detenido. Hay dudas de muchos juristas si la JEP
tiene la facultad de liberar en ese caso o sólo indicar lo de la fecha para
autorizar o no la extradición, ya que es claro que no puede juzgar los hechos
delictivos y por lo tanto exonerar de culpa y conceder libertad. Situación que
la Fiscalía, con reparos, atendió a través del nuevo Fiscal interino, el Doctor
Espitia, pero luego de unos minutos de libertad, Santrich fue recapturado, bajo
la gravedad de disponer de nuevos cargos y pruebas que lo comprometen con
narcotráfico, los cuales ya han sido evaluados por un juez de control de
garantías de la República (según indica el procedimiento de rigor que debe
seguirse), quien ordena, de nuevo, su captura, en una operación, “como de
película”.
Aquí se dio un choque
más entre los famosos “trenes” de la Fiscalía con la JEP y, para muchos, otra
grave muestra de la parcialización de la JEP a favor de los miembros de las
FARC. Todo lo cual incrementa aún más el
sentimiento de desconfianza de gran parte de la población Colombiana quienes no
creen y no confían en este organismo de Justicia Transicional ni en el proceso
de paz, para conocer la verdad, impedir la impunidad, garantizar la reparación
a las víctimas y la no repetición, lo cual ha agudizado la polarización en el
país. ¿Qué irá a pasar con la apelación que va a solicitar el Procurador a la
JEP, pidiendo la revisión del caso Santrich y solicitando que se estudien las
nuevas y evidentes pruebas que ya disponen?
La renuncia del Fiscal
Como consecuencia de la
orden de liberación de Santrich el Fiscal Martínez Neira, renunció en forma
irrevocable, aduciendo una objeción de conciencia para realizar dicha
liberación. Otros han interpretado esta dimisión como un oportunismo del Fiscal
ante las “pesadas” acusaciones en contra suya por hechos de corrupción y
favorecimiento del interés de terceros en el caso del grupo Aval- Odebrecht (con
quien Martínez actuaba como asesor de Aval antes de estar en la Fiscalía, lo
cual llevó al país a tener un fiscal ad hoc para juzgar la comisión de delitos
en esas negociaciones, incluidos los eventuales cargos contra Martínez Neira).
Para algunos, Martínez
fue un valiente fiscal que combatió el delito en todas sus formas y destapo más
de una olla podrida en el país y en sus altos dignatarios por desviación de la
política o simple corrupción (Cortes, Congreso, Ejecutivo, partidos políticos,
funcionarios, empresarios, etc.), pero para otros, es un hábil funcionario que
se aprovechó de la Fiscalía para desviar la atención sobre sus propios delitos.
Eh ahí otra nueva fuente de polarización. Ojalá el Presidente Duque tenga la
varita mágica de la selección de una terna para fiscal, con personas probas,
llenas de experiencia y buen criterio, no sometidas a suspicacias y sospechas,
por unos y otros grupos políticos o de opinión en el país. A la Corte Suprema
de Justicia le toca la responsabilidad de elegir entre los miembros de esa
terna. La Fiscalía, en buenas manos es, sin lugar a dudas, uno de los cargos
más importantes y más necesarios para la institucionalidad y la justicia del
país.
El proceso de paz
Aún no se decide por
parte de la Corte Constitucional si los 47 votos que en el Congreso rechazaron las objeciones del Presidente al
Estatuto de la JEP -que es el instrumento vital de la implementación del
proceso de paz- o si la mayoría requerida era de 48 votos, como la matemática
simple lo indica (mitad más uno de los votos habilitados 94), con lo se rechazó
su análisis ya que, en realidad, no se discutió formalmente su contenido, ni una
por una de las objeciones, se hizo en bloque. Prácticamente se negó la
discusión de las objeciones del Presidente, no se hizo el debate, con lo cual
las objeciones ni se aprobaron ni se negaron, simplemente no se tramitaron, lo
que constituye un nuevo limbo en el país. La evidencia del caso Santrich, ya
comentado, demuestra lo sensible de las objeciones del Presidente en la defensa
de la extradición, lo cual es una de las mayores conveniencias para el país,
como hasta ahora lo ha sido. Ahora, la polarización en el Congreso no puede ser
peor, y la gobernabilidad nunca había sido tan baja para ningún gobierno, todo
lo cual complica el mandato de Duque y la efectividad de sus reformas,
iniciativas, programas y proyectos para pasar por el Congreso. Que lío y que
limbo, más polarización y más incertidumbre. La Corte Constitucional le ha
pedido al Congreso que mande los argumentos por los cuales no se aprobaron las
objeciones, esto en realidad no se hizo, a “pupitrazo limpio”, casi sin ninguna
discusión, se negaron, por pura oposición, ¿qué irá a enviar el Congreso a la
Corte? La polarización entre los del sí y los del no en el plebiscito realizado
por Santos, está también presente en todo esto.
Ya le están rehabilitando
la curul a Mocus, por su incapacidad para permanecer como congresista por los
líos con los contratos para promover la paz realizados por su Corporación
Corpovisionarios, so pretexto de una tutela interpuesta por él mismo, la que creemos
que nunca se resolverá y a la que el Consejo de Estado respondió con la
restitución de la curul “provisional”, mientras se resuelve (¿?). El interés
evidentemente es el tener más quórum garantizado favorable a la oposición al gobierno,
más que por el aporte mismo del senador, quien, por sus delicados quebrantos de
salud, ya poco puede actuar.
El crecimiento económico
Mientras tanto el
crecimiento económico del país sigue siendo débil, apenas 2.8% en el primer
trimestre 2019, cuando se esperaba mínimo un 3.2%, en la práctica aunque varios
sectores están creciendo y sólo la construcción está jalonando el descenso, las
amenazas internas y externas han hecho que el entorno económico esté muy enrarecido,
a lo cual no ayuda tampoco la situación política. Si el país no crece siquiera
al 4% anual, no existirán nuevas oportunidades de progreso y desarrollo, y con
más éxodo venezolano, sí que menos, sin querer ser xenofóbicos con este
comentario, frente a los venezolanos que necesitan una oportunidad en su vida,
ante el destrozo de su país por el socialismo del siglo XXI.
Un gran consenso
Ante la gravedad,
complejidad, polarización y consecuencias de todos los hechos narrados, y
muchos más que escapan a este comentario, se habla de la necesidad de una gran
acuerdo nacional, el cual, y por encima de los intereses individuales de los
partidos, permita llegar a consensos, los más amplios posibles, que saquen al
país del “hueco” en que se metió. Francamente sí parece ser necesario este acuerdo,
pero no se ven los líderes idóneos y carentes de exceso de recelos o de rechazo
de una u otra parte, que lo puedan llevar a cabo, la polarización y la
prevención es tal que no invita a bajar las “armas” y a promover los consensos.
Por ejemplo, el Expresidente Uribe, solicitó al menos llegar a un consenso
sobre dos de las objeciones de Duque al estatuto de la JEP, relacionadas con la
extradición, y también fue arrollado por el voto a “pupitrazo”. Se requiere el liderazgo
del Presidente Duque, quien con su tono conciliador, ha granjeado un cierto
ambiente de concertación para tal fin, en los más diversos grupos de
orientación política, aunque no está exento de las más fuertes críticas por las
“alas” radicales de los diferentes partidos.
La pregunta es “¿dónde
está “la bolita”?, ¿dónde está el liderazgo y el valor para armar los acuerdos,
apaciguar los espíritus y llevar al país por una senda de mayor conciliación y
concierto, con grandeza de patria y no de partido? Encontrar la bolita (como en
el juego de las tres tapitas y la bolita), está bien difícil.