martes, 21 de mayo de 2019

¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?


Comentario 20/05/2019
¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                                                                                                              http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

¡Qué semana la del 13 al 17 de mayo 2019, como para no olvidar! Ha sucedido de todo en el país, en los más diversos frentes y con las más variadas e inverosímiles consecuencias, examinemos algunos de esos hechos, en forma sucinta, ya que los detalles de cada cosa son temas para un verdadero libro que algún día un avezado periodista escribirá.

La Rama Judicial
La rama judicial es uno de los pilares de la democracia y de la sana división de poderes de una nación, es tan vital que no hay quien la sustituya, salvo la violencia y el tomar la justicia por las propias manos. La justicia, por decirlo de un modo simbólico es la “sal de la tierra”, como dice el evangelio, porque el equilibrio en las relaciones de los seres humanos lo construye la pronta y cumplida justicia. Quien dirime las diferencias entre los integrantes de una sociedad, castiga las injusticias y los incumplimientos de las leyes que los gobiernan, es también su organismo judicial. Sin embargo, el evangelio pone el dedo en la llaga cuando dice: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente» (Mt 5, 13). Algo parecido nos está ocurriendo con la justicia en Colombia, poco le está sirviendo al país con sus problemas: genera miedo, desconfianza, rechazo por su corrupción, tardanza, manipulación, privilegios, prebendas y fallos sesgados y vendidos, en muchos de sus miembros. Súmese a esto el Cartel de la Toga y otras acusaciones. Sin desconocer, por supuesto, que hay jueces probos y con total integridad, pero ¡que pocos!

El país requiere con urgencia una reforma estructural a la rama judicial, tal que la organice, la simplifique, la acerque al ciudadano y la dote de herramientas y criterios de verdadera conducta legal y moral, no política, con eficiencia, productividad, transparencia, celeridad y costos razonables. Hoy es todo lo contrario. Sin embargo, ni la Justicia se deja reformar, ni el Congreso lo ha logrado en las múltiples reformas que se han planteado. El ministerio de justicia a cargo de la Dra. Gloría María Borrero ha jugado un papel inferior a las circunstancias. Ahora se nombra a la Magistrada Margarita Cabello, llena de experiencia en los vericuetos de la Justicia, para ayudar a enderezar semejante enredo.

Extradición de Santrich y la JEP

La JEP, dentro de su funciones de verificación de la fecha del delito de narcotráfico de Santrich, finalmente y después de más de un año para la diligente diligencia, indica que no tiene indicios para determinar la fecha, si el ilícito ocurrió antes o después de la firma del acuerdo de paz, cuando dos de los cinco magistrados hicieron salvamento de voto en la sala de revisión, ya que afirmaron, al igual que la Fiscalía, que las pruebas entregadas por esta última sobre el delito y la fecha de su comisión eran palmarias. Vale decir que la JEP también afirmó en lo de Santrich “que sí otros organismos de justicia lo hallaban culpable, que merecía la cárcel como sanción”. Aún ante la insuficiente evidencia, la JEP no sólo emitió su dictamen negativo sobre la fecha de la comisión del delito para conceder la extradición, sino que expidió una orden de libertad para el detenido. Hay dudas de muchos juristas si la JEP tiene la facultad de liberar en ese caso o sólo indicar lo de la fecha para autorizar o no la extradición, ya que es claro que no puede juzgar los hechos delictivos y por lo tanto exonerar de culpa y conceder libertad. Situación que la Fiscalía, con reparos, atendió a través del nuevo Fiscal interino, el Doctor Espitia, pero luego de unos minutos de libertad, Santrich fue recapturado, bajo la gravedad de disponer de nuevos cargos y pruebas que lo comprometen con narcotráfico, los cuales ya han sido evaluados por un juez de control de garantías de la República (según indica el procedimiento de rigor que debe seguirse), quien ordena, de nuevo, su captura, en una operación, “como de película”.

Aquí se dio un choque más entre los famosos “trenes” de la Fiscalía con la JEP y, para muchos, otra grave muestra de la parcialización de la JEP a favor de los miembros de las FARC. Todo lo cual  incrementa aún más el sentimiento de desconfianza de gran parte de la población Colombiana quienes no creen y no confían en este organismo de Justicia Transicional ni en el proceso de paz, para conocer la verdad, impedir la impunidad, garantizar la reparación a las víctimas y la no repetición, lo cual ha agudizado la polarización en el país. ¿Qué irá a pasar con la apelación que va a solicitar el Procurador a la JEP, pidiendo la revisión del caso Santrich y solicitando que se estudien las nuevas y evidentes pruebas que ya disponen?

La renuncia del Fiscal
Como consecuencia de la orden de liberación de Santrich el Fiscal Martínez Neira, renunció en forma irrevocable, aduciendo una objeción de conciencia para realizar dicha liberación. Otros han interpretado esta dimisión como un oportunismo del Fiscal ante las “pesadas” acusaciones en contra suya por hechos de corrupción y favorecimiento del interés de terceros en el caso del grupo Aval- Odebrecht (con quien Martínez actuaba como asesor de Aval antes de estar en la Fiscalía, lo cual llevó al país a tener un fiscal ad hoc para juzgar la comisión de delitos en esas negociaciones, incluidos los eventuales cargos contra Martínez Neira).

Para algunos, Martínez fue un valiente fiscal que combatió el delito en todas sus formas y destapo más de una olla podrida en el país y en sus altos dignatarios por desviación de la política o simple corrupción (Cortes, Congreso, Ejecutivo, partidos políticos, funcionarios, empresarios, etc.), pero para otros, es un hábil funcionario que se aprovechó de la Fiscalía para desviar la atención sobre sus propios delitos. Eh ahí otra nueva fuente de polarización. Ojalá el Presidente Duque tenga la varita mágica de la selección de una terna para fiscal, con personas probas, llenas de experiencia y buen criterio, no sometidas a suspicacias y sospechas, por unos y otros grupos políticos o de opinión en el país. A la Corte Suprema de Justicia le toca la responsabilidad de elegir entre los miembros de esa terna. La Fiscalía, en buenas manos es, sin lugar a dudas, uno de los cargos más importantes y más necesarios para la institucionalidad y la justicia del país.

El proceso de paz
Aún no se decide por parte de la Corte Constitucional si los 47 votos que en el Congreso rechazaron las objeciones del Presidente al Estatuto de la JEP -que es el instrumento vital de la implementación del proceso de paz- o si la mayoría requerida era de 48 votos, como la matemática simple lo indica (mitad más uno de los votos habilitados 94), con lo se rechazó su análisis ya que, en realidad, no se discutió formalmente su contenido, ni una por una de las objeciones, se hizo en bloque. Prácticamente se negó la discusión de las objeciones del Presidente, no se hizo el debate, con lo cual las objeciones ni se aprobaron ni se negaron, simplemente no se tramitaron, lo que constituye un nuevo limbo en el país. La evidencia del caso Santrich, ya comentado, demuestra lo sensible de las objeciones del Presidente en la defensa de la extradición, lo cual es una de las mayores conveniencias para el país, como hasta ahora lo ha sido. Ahora, la polarización en el Congreso no puede ser peor, y la gobernabilidad nunca había sido tan baja para ningún gobierno, todo lo cual complica el mandato de Duque y la efectividad de sus reformas, iniciativas, programas y proyectos para pasar por el Congreso. Que lío y que limbo, más polarización y más incertidumbre. La Corte Constitucional le ha pedido al Congreso que mande los argumentos por los cuales no se aprobaron las objeciones, esto en realidad no se hizo, a “pupitrazo limpio”, casi sin ninguna discusión, se negaron, por pura oposición, ¿qué irá a enviar el Congreso a la Corte? La polarización entre los del sí y los del no en el plebiscito realizado por Santos, está también presente en todo esto.

Ya le están rehabilitando la curul a Mocus, por su incapacidad para permanecer como congresista por los líos con los contratos para promover la paz realizados por su Corporación Corpovisionarios, so pretexto de una tutela interpuesta por él mismo, la que creemos que nunca se resolverá y a la que el Consejo de Estado respondió con la restitución de la curul “provisional”, mientras se resuelve (¿?). El interés evidentemente es el tener más quórum garantizado favorable a la oposición al gobierno, más que por el aporte mismo del senador, quien, por sus delicados quebrantos de salud, ya poco puede actuar.

El crecimiento económico
Mientras tanto el crecimiento económico del país sigue siendo débil, apenas 2.8% en el primer trimestre 2019, cuando se esperaba mínimo un 3.2%, en la práctica aunque varios sectores están creciendo y sólo la construcción está jalonando el descenso, las amenazas internas y externas han hecho que el entorno económico esté muy enrarecido, a lo cual no ayuda tampoco la situación política. Si el país no crece siquiera al 4% anual, no existirán nuevas oportunidades de progreso y desarrollo, y con más éxodo venezolano, sí que menos, sin querer ser xenofóbicos con este comentario, frente a los venezolanos que necesitan una oportunidad en su vida, ante el destrozo de su país por el socialismo del siglo XXI.

Un gran consenso
Ante la gravedad, complejidad, polarización y consecuencias de todos los hechos narrados, y muchos más que escapan a este comentario, se habla de la necesidad de una gran acuerdo nacional, el cual, y por encima de los intereses individuales de los partidos, permita llegar a consensos, los más amplios posibles, que saquen al país del “hueco” en que se metió. Francamente sí parece ser necesario este acuerdo, pero no se ven los líderes idóneos y carentes de exceso de recelos o de rechazo de una u otra parte, que lo puedan llevar a cabo, la polarización y la prevención es tal que no invita a bajar las “armas” y a promover los consensos. Por ejemplo, el Expresidente Uribe, solicitó al menos llegar a un consenso sobre dos de las objeciones de Duque al estatuto de la JEP, relacionadas con la extradición, y también fue arrollado por el voto a “pupitrazo”. Se requiere el liderazgo del Presidente Duque, quien con su tono conciliador, ha granjeado un cierto ambiente de concertación para tal fin, en los más diversos grupos de orientación política, aunque no está exento de las más fuertes críticas por las “alas” radicales de los diferentes partidos.

La pregunta es “¿dónde está “la bolita”?, ¿dónde está el liderazgo y el valor para armar los acuerdos, apaciguar los espíritus y llevar al país por una senda de mayor conciliación y concierto, con grandeza de patria y no de partido? Encontrar la bolita (como en el juego de las tres tapitas y la bolita), está bien difícil.


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