Comentario 04/07/2023
VIENTOS
CONTRARIOS EN LA ECONOMÍA
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Desafortunadamente,
empezamos a atravesar un período de vientos contrarios en la economía, es
decir, condiciones menos favorables para el crecimiento, el desarrollo, el
empleo y el progreso, debido a una menor dinámica del consumo y la inversión,
veamos:
Según
la encuesta de opinión industrial conjunta que prepara la ANDI, afirma: “Los
resultados de los primeros cuatro meses de 2023 registran un comportamiento con
menor ritmo de la actividad económica en términos de producción y ventas, un
nivel de utilización de la capacidad instalada inferior al promedio histórico,
una mayor acumulación de inventarios, un menor volumen de pedidos y una
moderada situación de las empresas”.
Este
comentario se refuerza al salir a las calles y ver el mar de promociones y ofertas
de todo tipo, que demuestran una menor dinámica en las ventas, debido también a
la menor capacidad de compra inducida por la alta inflación, la cual ha
conducido a la elevación de las tasas de interés para suavizar el consumo y su
impacto en la pérdida de poder adquisitivo en los bolsillos de los
consumidores.
El
DANE, por su parte, informa de una reducción en el Indicador de Seguimiento de
la Economía, con un decrecimiento de 0.8%, situación que no se veía desde las
caídas que ocasionó la pandemia. Muchos segmentos de la economía han perdido
dinámica (31 de los 39) o han tenido crecimientos negativos, como ha ocurrido,
por ejemplo, con la venta de vehículos y de vivienda VIS y no VIS o de bienes
de consumo durable (electrodomésticos, computadores, televisores, etc.).
Los
empresarios se quejan de la dificultad de cumplir sus presupuestos de ventas y,
por supuesto, de sus utilidades, situación que, en opinión de muchos de ellos,
tiende a prolongarse en el tiempo y sobre la cual prevén que será más aguda
para el segundo semestre del año, como ya se ve reflejado en los comentarios de
Fenalco. Están hablando de una clara desaceleración de la dinámica económica
por razones internas y externas.
Las
externas son muy obvias, dadas las consecuencias de la guerra entre Rusia y
Ucrania y la alineación de diferentes países en favor o en contra de los
intervinientes. Esto ha enrarecido el clima de los negocios a nivel mundial y
de las cadenas de abastecimientos, especialmente de alimentos e insumos
agrícolas y pecuarios. Además, ha elevado sustancialmente el costo de los
energéticos y de muchas materias primas. De hecho, si bien no está declarada
una recesión, en Estados Unido y Europa, los crecimientos son muy poco
dinámicos. En regiones como América Latina, por ejemplo, es aún más notorio ese
decrecimiento.
Las
tensiones geopolíticas bipolares entre las esferas de influencia de China, por
un lado, y de USA, por el otro, han sido también causantes de menor inversión y
aún de decisiones de relocalización de compañías en ambientes que consideran
más estables y menos amenazados. Ni hablar de las preocupaciones por el cambio
climático, las cuales le ponen un nivel mayor de presión negativa a la dinámica
económica mundial.
Las
causas internas se acumulan sobre las anteriores y tienen su origen en
situaciones de carácter económico como la inflación, las tasas de interés y la
precaución de las familias para evitar altos endeudamientos. Sin embargo, la
causa más notoria es la incertidumbre entre ciudadanos y empresarios por varias
razones, que explicamos a continuación sobre los temas más importantes:
- Los bajos niveles de ejecución presupuestal del gobierno nacional que hasta junio había desembolsado sólo el 32.4% del presupuesto aprobado para el año. Esperemos que en el segundo semestre estos desembolsos produzcan un efecto anticíclico que acelere un poco la dinámica de la economía. Mucho anuncio, poca ejecución.
- El caso más grave es el atranque en los subsidios a la compra de vivienda popular, con su impacto en todo el sector de la construcción que mueve una parte muy importante del PIB, aunque se anuncia que ya se destraban y será diferente para el segundo semestre.
- Por su parte, hay sectores haciendo agua como el de salud, por ejemplo, que de acuerdo con ACEMI, la asociación que representa a las EPS, ya el costo médico excede el pago que se hace con la unidad por capitación que se les entrega. En este sector se esperan malas noticias pues está inmerso en un “pelea” ideológica y funcional, dado el proyecto de ley de reforma a la salud que se tramita en el congreso.
- La opinión, cada vez más desfavorable, sobre el gobierno nacional y sus ejecutorias, como indican las encuestas, ha sido un factor que le “pone sal a la herida” de la incertidumbre. El discurso del gobierno frente a la descalificación continua al sector privado y al empresarial, causa temor, desconcierto e inacción en las decisiones de inversión, diversificación o crecimiento.
- Precisamente, las reformas del gobierno en salud, en materia laboral y en materia pensional, entre otras de tipo político, son factores de preocupación y conducen a aplazar las decisiones hasta no saber exactamente cómo quedarán aprobadas y analizar sus particulares impactos. Especial preocupación surge para los empresarios con la reforma laboral dado el encarecimiento de los costos directos de contratación, la estabilidad reforzada y el impacto de los sindicatos a nivel de industria en las negociaciones colectivas. Hay temor por las consecuencias en las pymes y por el bajo aporte a la solución de los problemas de empleo formal e informal.
- El sector minero y de hidrocarburos recibió un golpe mortal con las elevadas tasas de tributación que consagró la reforma tributaria 2022 y las dificultades para tener un panorama de exploración y explotación despejado hacia el futuro, dada las políticas del gobierno nacional sobre estas materias, sobre el fracking y sobre materias ambientales (acuerdo de Escazú), a más del complejo problema de las licencias previas y del acuerdo con las comunidades.
- Los problemas de, por un primer lado, la corrupción, por el segundo, la inseguridad, y, por el tercero, la polarización política, todos sumados hacen que haya un ambiente receloso para la inversión en el país.
- La incertidumbre que genera el naciente fenómeno del niño y sus consecuencias en materia energética, de abastecimiento de agua y de alimentos le ponen un ingrediente de “sabor agrio” a las expectativas de los empresarios y consumidores.
Es
evidente que la economía se está frenando, el entorno mundial e interno de
carácter macroeconómico no ayudan a ser optimistas sobre un impacto moderado, y
el entorno político sí que lo perjudica. Pilas señor gobierno, es para empujar
todos para el mismo lado. Se requiere un buen “capitán” para capotear los
vientos contrarios en la economía, ¿lo tenemos en Colombia?
No hay comentarios.:
No se permiten comentarios nuevos.