Comentario 03/07/2025
LA
PERCEPCIÓN SOBRE LOS LÍDERES MUNDIALES
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/
Desde
el regreso de Donald Trump a la presidencia de los EE. UU. en enero de este
año, la reputación global de ese país ha venido en caída libre. A tal punto que
China, un régimen autoritario y represivo, es visto de manera más positiva que
Washington en casi todo el mundo. Veamos:
Las
políticas antiinmigración aplicadas por el líder norteamericano han significado
un sinnúmero de frustraciones para todo tipo de ciudadanos que habían emigrado
a los Estados Unidos en busca de un horizonte de trabajo y bienestar. La
persecución ha sido feroz y despiadada, sin importar el estatus migratorio del
respectivo individuo, legal o ilegal.
Las
decisiones en materia de aranceles, con un incremento inusitado de los mismos
para el ingreso de mercancías a EE. UU., especialmente si provienen de China,
han ocasionado una profunda distorsión en la economía y el comercio mundiales,
con impacto en el flujo normal de mercancías, servicios y capitales.
Su
posición con países aliados cercanos, con los cuales tiene un tratado de libre
comercio, como Canadá y México, ha sido arbitraria e imperativa, destruyendo la
armonía de las relaciones y afectando los flujos de inmigración y de comercio.
Incluso
los productores de bienes o servicios de origen norteamericano que en años
pasados ubicaron sus plantas de producción o de servicio en otros países para
gozar de mano de obra más barata y ganar en competitividad a nivel mundial, hoy
están impelidos a relocalizar sus factorías en EE. UU., so pena de que sus
productos ingresen a ese país con altos aranceles.
La
actitud de Trump con Europa, donde están sus mayores aliados, no ha sido
distinta; las presiones arancelarias son de todo tipo y la alteración al
comercio de vinos, quesos, autos, partes y otros insumos que exporta esta
región a EE. UU. también se ha visto alterada.
Las
relaciones con la OTAN, la organización militar que aglutina los países de
occidente, también están resquebrajadas bajo la idea de que EE. UU. no la puede
seguir subsidiando y que los demás países deben contribuir económicamente más a
su funcionamiento.
Sin
ir muy lejos, Colombia también recibió una sanción del gobierno Trump, a raíz
del reciente viaje del presidente Gustavo Petro a China, anunciando que EE. UU.
no apoyaría los desembolsos de créditos de organismos multilaterales que se
concedieran a Colombia para proyectos donde intervengan compañías chinas.
En
fin, los hechos son muchos y en diversos frentes, y han afectado las relaciones
internacionales de comercio e inversión del resto del mundo con los EE. UU. Y,
como resultado, las consecuencias no se han hecho esperar, con impactos
económicos y comerciales y alteración de las cadenas de suministros o de
inversiones.
El
problema es que nadie sabe cuánto van a durar estas medidas. Trump afirma que
se requiere que todos los países negocien con EE. UU. las condiciones de sus
relaciones hacia el futuro, pues en adelante su país no será sujeto de nuevos
subsidios o favorecimientos en apoyo de nadie ni de ningún otro país.
Como
consecuencia de todos los anteriores hechos y de muchos más, la popularidad y
la favorabilidad de Estados Unidos y su presidente han caído a nivel mundial, y
en algunos países o regiones es de franco rechazo.
De
acuerdo con un sondeo reciente realizado en cien países por la Fundación para
la Alianza Democrática, organización creada por líderes mundiales en 2017,
Donald Trump obtuvo la puntuación más baja entre un grupo diverso de figuras
políticas, culturales y espirituales. Incluso fue superado por el presidente
chino Xi Jinping y el presidente ruso, Vladimir Putin. En el sondeo, solo un
27% de los encuestados expresó una opinión favorable sobre Donald Trump y un
58% lo valoró de manera negativa. (EL Tiempo 22 de mayo de 2025)
En
el caso de Xi Jinping, obtuvo un 32% de imagen positiva, frente a un 31% de
imagen negativa; a su vez, Putin registró un 32% de imagen positiva y un 49% de
calificación negativa.
En
consecuencia, las valoraciones y percepciones de los tres líderes mundiales más
importantes no son buenas. En el caso de Donald Trump, aunque acaba de iniciar
su segundo mandato, ha dado pruebas suficientes de autoritarismo y autocracia
frente a todo lo que no sea norteamericano. Los otros dos líderes mundiales son
personajes de vieja data en sus cargos y gozan de una fama bien ganada por las
mismas actitudes antidemocráticas.
A
EE. UU., otrora cuna de la democracia y de la libertad y ejemplo para todo el
mundo, da tristeza verlo perder su imagen y reconocimiento como líder y guía de
esos valores universales. El tono desafiante de Donald Trump no permite augurar
nada bueno; por el contrario, los equilibrios mundiales, tanto los geopolíticos
como los comerciales, podrían verse resquebrajados de manera duradera, y la
desconfianza y la falta de credibilidad en las relaciones internacionales
pasarán a ser el sentimiento dominante en el mundo. EE. UU. será mirado como el
país que traicionó las principales razones de la unidad y la integración de los
países occidentales.
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