domingo, 18 de septiembre de 2022

LA VIOLENCIA ARMADA Y LA PAZ TOTAL

 Comentario 19/09/2022

 

LA VIOLENCIA ARMADA Y LA PAZ TOTAL

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Ciertamente no podemos decir que estamos en paz, al menos no en lo relacionado con la violencia de naturaleza política y guerrillera, lo cual dio origen al proceso de paz FARC-Santos (2016), donde se obligó al Estado y a todas sus instituciones y, por consiguiente, a todos los colombianos, a cumplir unos acuerdos, según los cuales las partes se comprometían con lo firmado.

Por parte de la guerrilla de las FARC se establecía la dejación de las armas, la cesación de acciones violentas (secuestro, chantaje, extorsión, violación, etc.), la devolución de bienes en favor de las víctimas, el desminado, el combate a los cultivos ilícitos, que ellos mismos ayudarían a erradicar, la entrega de rutas, la concentración en territorios para su paulatina reincorporación a la sociedad con la realización de proyectos productivos, la transformación como partido político (hoy también llamado Comunes, fuerzas alternativas del común), su integración al parlamento a través de 10 curules, entre otros temas. Se les aceptó el narcotráfico como delito político y el lavado de activos, como consecuencia del mismo tráfico de drogas, no se sancionó.

En materia de justicia se les concedió un sistema de Justicia Transicional (JEP), de carácter transitorio, pero paralelo y sustitutivo de la justicia ordinaria, el cual tendría como finalidad juzgar a todas las partes involucradas en el conflicto (FARC, miembros del ejército, funcionarios públicos y ciudadanos) a partir de su autoinculpación verosímil en los delitos cometidos, para otorgarles penas alternativas o sustitutivas (“restaurativas”, es decir, no cárcel) de las contempladas en la justicia ordinaria, aplicables a todos los demás ciudadanos que sean delincuentes en los mismos delitos. Se concedió amnistía e indulto a las bases guerrilleras, pero no a sus cabecillas “El Secretariado de las FARC”, pero nada que se juzgan realmente, aún no entendemos claramente el porqué.

Por parte del Estado, se establecieron las zonas de rehabilitación de la “guerrillerada”, donde se les proporcionó apoyo económico para su sustento y sus proyectos productivos, se constituyeron los organismos del acuerdo como la JEP, la Comisión de la Verdad y la llamada Comisión de Seguimiento y Verificación, se encargó de su protección a la Unidad Nacional de Protección en los casos sensibles. El Estado se comprometió, además, a la llamada Reforma rural integral, esfuerzo que apenas se ha ejecutado con limitado avance, por las erogaciones y la complejidad que significa y porque no hay cómo financiarlo en breve tiempo, lo que implica en la práctica que este será un cumplimiento diferido para varios gobiernos. El objetivo de este punto es transformar el campo en forma integral y estructural, a partir de la inclusión y la formalización de los campesinos con la entrega de tierras, la integración de las regiones y la seguridad alimentaria. Aunque la evidencia actual es que algunos ciudadanos ya se están tomando las tierras por medio de invasiones violentas.

En síntesis, el acuerdo se suponía que era la gran solución para la pacificación de todo el país, para restablecer el progreso, la aplicación de la justicia transicional, la revelación de verdad, la no repetición y la reparación de las víctimas por los victimarios. Así se planteó, sin embargo, y sin entrar en muchos detalles, el acuerdo sólo se ha cumplido parcialmente en algunas cosas, pero no en lo fundamental, el retomar la paz en el campo y en la ciudad. Hoy lo vemos en forma cada vez más angustiosa:

  • Movimientos armados de todo tipo azotando el campo y las ciudades más desprotegidas, sean guerrilleros disidentes de las FARC, pertenecientes a otros grupos guerrilleros o delincuencia común que se camufla con el supuesto de tener principios políticos.
  • Se ve claramente, que no entregaron todas las armas, algunas caletas debieron dejar, así como dinero y capacidades logísticas.
  • Ataques leves a la infraestructura del país con un alto costo económico, social y ambiental y grandes perjuicios a las regiones para su desarrollo. Hoy tenemos zonas de amplio conflicto armado, paros armados y territorios sin la presencia del Estado y con el control de la guerrilla o los grupos de delincuencia organizados.
  • Continúan los cultivos de coca, sin la colaboración de los ex FARC para su erradicación. Ahí están 250.000 hectáreas de coca cultivadas en Colombia y creciendo, listas para enriquecer a los carteles colombianos y extranjeros y a los guerrilleros en armas y, además, para dañar las democracias, las economías, las instituciones con su corrupción y poder económico y militar y para acabar con las mentes de los consumidores, generando un grave problema de salud pública y de familias afectadas por sus graves secuelas.
  • La efectividad de la JEP, como cuerpo de justicia, aún no se ve como algo real y verdaderamente restaurativo y llevan varios años, desde el 2016.
  • Los bienes de las FARC aún pendientes de su entrega para la reparación de las víctimas, muy poco han entregado en realidad.
  • La actuación de los congresistas de las FARC (Comunes) en el congreso, ni fu ni fa, según los medios de comunicación. Más bien pasaron a vivir bueno y a dejar acumular sus años con comodidad.
  • En las ciudades se ha dejado sentir una ola de violencia y de violentos en cada movimiento social o manifestación que se presenta, con la evidencia que estos vándalos han sido entrenados y pagados por miembros de las guerrillas, según revelan las propias autoridades.
  • Para muchos ciudadanos las condiciones de la negociación con el Gobierno Santos (quien se ganó su premio nobel con el acuerdo), las concesiones, la permisividad, la pasividad frente a sus delitos y las reincidencias, los hace sentir que les “metieron las manos a la boca” en materia de justicia.
  • Los nexos de la “guerrillerada” en las disidencias con los cultivos ilícitos, la minería ilegal, el lavado de activos, el control de las regiones, sus enormes recursos y las armas que todavía poseen los vuelven una guerrilla de mucho riesgo. El apoyo que encuentran en las autoridades y el territorio venezolano los convierte en más peligrosos aún.

¿Será que estas experiencias le sirven al país para no cometer los mismos errores en el llamado proceso de paz total del presidente Petro?, según el cual todos los violentos caben para hacer una nueva paz. No sabemos todavía cómo lo van a hacer y qué van a ceder y lograr, ¿más impunidad?, sólo hemos visto su acercamiento con los antiguos y avejentados líderes del ELN en Cuba, para retomar su proceso de desmovilización y paz. Veremos qué sigue, pero nos acompaña la preocupación de demasiada zanahoria y nada de lo demás.

lunes, 12 de septiembre de 2022

EL DÓLAR AL ALZA Y EL PESO A LA BAJA

 Comentario 12/092022

 

EL DÓLAR AL ALZA Y EL PESO A LA BAJA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En todos los países se compara la relación de la moneda doméstica frente al dólar americano como un elemento de evolución y evaluación de la respectiva economía, debido a la devaluación de su moneda frente al dólar o la inversa, la revaluación, si la moneda local gana precio frente a la divisa extranjera. Es normal la comparación con el dólar por ser esta la moneda de cambio universal y de reserva mundial, si bien no la única, sí la más frecuente. Muchos países acumulan parte de sus reservas en divisas en este instrumento de cambio, de valor y de pago, bien en las propias arcas de sus respectivos bancos centrales o también en bancos en el exterior. En el caso colombiano hablaremos de la relación peso/dólar americano como representativa de la devaluación o revaluación, según corresponda.

El comportamiento del dólar en los mercados mundiales obedece a muchos factores entre ellos, razones geopolíticas, unas, monetarias, comerciales y cambiarias otras, dónde, por supuesto, el dólar se ha convertido en la moneda de acumulación en tiempos normales o de refugio en tiempos de incertidumbre, por considerarse la moneda fuerte soportada por la Reserva Federal de los Estado Unidos. Es decir, se acumulan dólares por las necesidades originadas en el comercio mundial de bienes y servicios, donde unos países los suministran y otros los adquieren, pagando su valor en la divisa norteamericana.  Además, los flujos de capitales financieros y de inversión forman parte de ese movimiento continuo de divisas por el mundo, por sus sistemas financieros y sus mercados de valores y en los llamados mercados de futuros donde se negocian mercancías con entrega y pago en períodos o plazos pactados. En consecuencia, no podemos afirmar que la moneda de un país fluctúa frente al dólar sólo por razones domésticas, sin embargo, estas últimas suelen tener una gran influencia, veamos por qué, a partir de unos simples ejemplos:

En Colombia, para citar un período de 10 años como ejemplo, el dólar del 5 de septiembre de 2012 se cotizaba a $1.814,06 pesos, y el mismo día de este año 2022, se cotizó a $ 4.466,73 pesos, es decir una devaluación del peso frente al dólar del 157,25% en los diez años. ¿Qué significa?, que hoy tendríamos que pagar 2.46 veces más, aproximadamente, por el mismo dólar. Si a un hijo nuestro que en el 2012 estudiaba en el exterior le girábamos $5.000 dólares semestrales para sus gastos universitarios, pagando $9.070.300 pesos para adquirirlos, si sus estudios fueran hoy, con el mismo valor en dólares para el giro, ello nos obligaría a un pago de $22.333.650 pesos[1]. Si asumimos que el curso es el mismo en su currículo, en la misma Universidad y ciudad, el esfuerzo en pesos colombianos es significativamente mayor, todo por la devaluación, pues nada más ha cambiado. O sea que el ciudadano colombiano ha perdido una gran capacidad de compra en el exterior por ese sólo efecto. Nominalmente podríamos decir que cada vez somos más pobres si continúa la devaluación, como es de prever, y nos comparamos con alguien en el mundo que gane su salario en dólares. Para esos ciudadanos en el exterior su capacidad de compra de productos o servicios colombianos ha aumentado y seguirá aumentando al ritmo de la devaluación que se acumule. Expliquemos ahora un poco las causas internas de la devaluación:

También en el interior de Colombia, la disponibilidad de dólares en un momento determinado favorece su apreciación o depreciación. Si hay abundancia de dólares, su precio pierde valor y, por el contrario, si hay escasez, su cotización se eleva, como en todos los bienes que se comercializan, dado que es también una mercancía que se compra y se vende en el mercado. Ahora bien, otras razones afectan también la cotización del dólar en el país:

  • La propia devaluación: Si históricamente, la devaluación es muy alta, los ciudadanos buscarán refugiarse en dólares para protegerse de cualquier contingencia adversa de su economía, como sucede hoy en Argentina, por ejemplo
  • La inflación: al erosionarse el valor de la propia moneda colombiana por pérdida de su poder adquisitivo, hará que el dólar sea cada vez más caro y habrá que pagar más pesos por cada dólar.
  • La dinámica de la economía: una economía dinámica y creciente favorece el ingreso de divisas y permite que el dólar no pierda valor rápidamente, pero al contrario también sucederá.
  • Los equilibrios macroeconómicos: cualquiera de los sectores de la economía, privado, público o externo, que tenga algún déficit o superávit, buscará financiarlo o ahorrarlo en divisas extranjeras, como una alternativa, generando corrientes de dólares que ingresan o salen del país, afectando su cotización.
  • Las razones políticas: el dólar, como todos los valores económicos, se ven afectados en sus precios de mercado por las condiciones políticas del respectivo país, en períodos de estabilidad se verá un dólar de mejor precio y en períodos de alteración un dólar en sentido contrario.
  • Las percepciones de los consumidores:  los consumidores son grandes influenciadores de los precios de muchos productos, si hay nerviosismo frente al entorno, en general, los precios irán al alza, si hay tranquilidad, los precios tenderán a ser estables, en las divisas también ocurre lo mismo.
  • Pueden existir otras razones como la especulación con los precios u otros fenómenos ocasionales que alteren el precio de las divisas.

Con el ejemplo citado, lo que podemos concluir para la economía colombiana es que ha deteriorado fuertemente su capacidad de compra y pago en el exterior, por la devaluación de su moneda frente al dólar, cada vez somos más “pobres” pues disminuye nuestro poder adquisitivo al comprar en dólares. Lo malo es que al paso que vamos lo seguiremos siendo.

Solamente un manejo macroeconómico prudente, estable y creciente, que permita elevar la productividad de la economía, es decir, más producción en dólares por habitante promedió, conduzca a revertir esta situación, bien porque nos volvamos exitosos exportadores o porque atraigamos divisas por inversión extranjera o turismo, por ejemplo, de tal manera que tengamos más abundancia de dólares para satisfacer su demanda, además, que ésta sea moderada y estable. Por dónde vamos, no se ve una revaluación en el futuro, más bien se acentuará la devaluación, como la resultante de lo que sucede en el país y más si suprimimos o aminoramos fuentes de divisas, como las provenientes de los hidrocarburos en forma temprana y sin sustitución próxima.



[1] La devaluación aumenta la inflación por los bienes o servicios importados. Sin embargo, si la inflación del país, por otras razones internas, ha erosionado aún más el ingreso de los ciudadanos, la situación de pesos necesarios para el giro se complicaría aún más.

 

domingo, 4 de septiembre de 2022

¿PARA DÓNDE VA LA SEGURIDAD NACIONAL?

 Comentario 05/09/2022

 

¿PARA DÓNDE VA LA SEGURIDAD NACIONAL?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las funciones de la fuerza pública están claramente definidas en la constitución de la república de 1991, en su capítulo 7, y en los artículos 216 al 219, como sigue:

Artículo 216. La fuerza pública estará integrada en forma exclusiva por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para defender la independencia nacional y las instituciones públicas.

Artículo 217. La Nación tendrá para su defensa unas Fuerzas Militares permanentes constituidas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las Fuerzas Militares tendrán como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional.

Artículo 218. La ley organizará el cuerpo de Policía. La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.

Artículo 219. La Fuerza Pública no es deliberante; no podrá reunirse sino por orden de autoridad legítima, ni dirigir peticiones, excepto sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo y con arreglo a la ley.

Sin embargo, y ante esta meridiana claridad de las funciones y el ámbito de actuación de la fuerza pública, el presidente Petro, como comandante supremo de las fuerzas militares, está dando órdenes que apuntan en direcciones bien diferentes, aunque aparenten ser con buena intención. Veamos algunos de estos hechos y situaciones, los cuales, aunque parezcan desconectados, están profundamente relacionados y obedecen a los mismos fines transparentes u ocultos:

  • Nueva doctrina para la fuerza pública: la seguridad humana.
  • Cerca de 70 experimentados generales de las fuerzas militares y de policía retirados del servicio.
  • La policía con funciones de colaboración cívica y ciudadana.
  • Separación de la policía del ministerio de defensa para pasar, probablemente, al ministerio del interior. Con mala experiencia en el pasado dónde la policía se politizó, y empleo su poder e inteligencia con fines políticos, no de seguridad. Petro los invita a deliberar, pero no participar (¿?).
  • La paz total con todos los grupos guerrilleros y el sometimiento o acogimiento de los grupos delincuenciales organizados y narcotraficantes con beneficios y penas restaurativas, no necesariamente de cárcel.
  • Cárceles sin delincuentes: No se construirán más cárceles y se facilitará la salida de los inculpados por agilización de las penas.
  • Traslada a los alcaldes la responsabilidad total por la seguridad: “El puesto de mando unificado tiene como sentido proteger la vida y esa es la responsabilidad del alcalde, según el presidente Petro”. Puestos de mando unificado bajo la dirección de las alcaldías.
  • Diálogos de paz regionales: ¿Muchos y diferentes procesos y diálogos de paz?
  • Los inculpados y detenidos de las situaciones de paro y de la parálisis de los dos años anteriores (la primera línea) no los considera delincuentes, simples jóvenes que ejercían el derecho a la protesta, a pesar de ver la forma violenta y salvaje como destruían medios de transporte, infraestructura urbana, de policía, empresarial y de cómo afectaron el abastecimiento y lesionaron gravemente la economía del país y las familias.
  • Habrá separación o transformación (o terminación) del ESMAD. Y ahora la primera línea será parte determinante en las modificaciones y las reformas que se le introduzcan.
  • El narcotráfico como delito conexo a la guerrilla de las FARC y no han hecho nada por desmontar los cultivos. En materia de justicia a las mismas FARC se les concedió un sistema de Justicia Transicional (JEP), de carácter transitorio, pero paralelo y sustitutivo de la justicia ordinaria, el cual tendría como finalidad juzgar a todas las partes involucradas en el conflicto, pero seis años después de su creación aún sin resultados y se espera que se extienda esta experiencia a los nuevos procesos de paz.
  • No órdenes de captura ni extradición a los negociadores de los procesos de paz.
  • No erradicación de cultivos ilícitos ni uso de glifosato. No policía ni ejército en labores de erradicación.
  • No bombardeos a grupos armados si hay niños (¿?).
  • No servicio militar obligatorio y opcional un servicio social relacionado con la paz.
  • Delitos menores sin sanción penal, recordar el ejemplo de la devolución del celular y pagar su servicio durante 6 meses, del ministro Osuna.
  • Extradición condicionada de los narcotraficantes si se someten a la justicia colombiana, delatan, entregan bienes y rutas y no delinquen hacia el futuro, con penas restaurativas.
  • Combate a bandas de narcotraficantes, pero no a campesinos cocaleros. No es específico cómo es el combate, aparentemente sólo interdicción de naves y aeronaves.
  • Muchos cargos públicos sensibles (inteligencia, control, vigilancia y seguridad del Estado) en poder de exguerrilleros, con un marcado acento político de izquierda radical.
  • Propuesta de Asamblea de cocaleros en El Tarra, Norte de Santander (¿?).

Nos vamos a quedar sin seguridad urbana y rural, no habrá un real combate al delito y a los delincuentes, que son verdaderos facinerosos, violentos, desalmados o malintencionados. Además, se profundizará la economía, la política, la vocación social e institucional de carácter socialista, totalitaria y autocrática. Y mientras tanto el socialismo de todo el mundo acecha para tomarse el país, y Venezuela nos provoca con su poder militar y su guerrerismo, asesorado por Rusia, China e Irán, aunque se muestran como mansos corderos con la reapertura de la frontera y las relaciones consulares y comerciales.

Petro prometió cambiar el país y de verdad lo está haciendo en el campo de la seguridad ciudadana, pero en muchos otros campos económicos, sociales, y empresariales, también. ¿Con cuáles consecuencias?, en mi opinión, se está desmontado la seguridad y la defensa del país, de su ciudadanía y de sus instituciones. ¿Este si es el mandato de Petro como presidente con el 50% de los votos a su favor, afectando al 100% de los colombianos? ¿Es esto constitucional o un abuso de poder del nuevo gobierno?, dominante, además, porque vinculó a su programa a los partidos políticos tradicionales, todos los cuales lo acompañan hoy en el Congreso, por la famosa mermelada, con la honrosa excepción del Centro Democrático en oposición y Cambio radical en independencia.

sábado, 27 de agosto de 2022

EL NARCOTRÁFICO Y LA SOCIEDAD

 Comentario 29/08/2022

 

EL NARCOTRÁFICO Y LA SOCIEDAD

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La reciente propuesta del presidente Petro sobre el tema del narcotráfico incluye varios tópicos relacionados, así:

  • Erradicación voluntaria de cultivos.
  • No policía ni ejército en labores de erradicación.
  • No fumigación con glifosato.
  • Extradición condicionada de los narcotraficantes si se someten a la justicia colombiana, delatan, entregan bienes y rutas y no delinquen hacia el futuro, con penas restaurativas.
  • Combate a bandas de narcotraficantes, pero no a campesinos cocaleros. No es específico cómo es el combate, aparentemente sólo interdicción de naves y aeronaves.
  • Invitación al resto del mundo a debatir sobre el fracaso de las políticas antinarcóticos anteriores y el planteamiento de una nueva política que incluya elementos de regulación, sometimiento e interdicción de los negocios de los narcotraficantes, hecha en forma conjunta y a nivel mundial.

Estos son realmente cambios profundos que merecen todos los exámenes y discusiones detenidas y detalladas para poder encontrar sus virtudes, su coherencia, sus ventajas y desventajas, sus costos y beneficios legales, penales, económicos, éticos y prácticos.

El punto de partida es que, en Colombia, con las anteriores políticas para combatir frontalmente el narcotráfico con erradicación y fumigación incluidos, tenemos un problema enorme, lo cual nos ha llevado a cerca de 250.000 hectáreas cultivadas de coca, al no honroso título de ser el mayor productor de cocaína en el mundo y a la lamentable consecuencia de la violencia en el campo y en las ciudades, el lavado de activos y toda clase de delitos asociados, como la minería ilegal, la tala de bosques, las redes de narcotráfico y el enorme problema de salud pública por el elevado número de consumidores, creciente y cada vez más joven. Además, los carteles del mundo están pendientes de participar en Colombia para beneficiarse de ese enorme potencial de cultivos y del tráfico de cocaína.

Valga decir, también, que el Gobierno Duque apenas utilizó algunas de las herramientas de combate al narcotráfico, porque otras no le fueron permitidas por las altas Cortes, como fue la fumigación con glifosato u otras sustancias, por razones supuestamente ambientales, cuando estas sustancias son herbicidas comunes en todos los cultivos en el mundo. Además, que a la altura del gobierno de Álvaro Uribe se redujeron los cultivos a sólo 40.000 hectáreas. También, que en el proceso de paz del gobierno Santos se declaró el narcotráfico de las guerrillas de las FARC como delito conexo al político y no se les combatió, lo cual disparó los cultivos. Ahora le toca a Petro y ya enunciamos cuál es o será su política.

No es posible una posición de aprobación o descalificación total del nuevo enfoque ya que contiene aspectos que parecen muy promisorios en su capacidad de mitigar los cultivos y el consumo. Sin embargo, hay que empezar por el origen de todos los problemas, el cultivo indiscriminado de coca en cualquier lugar del país, si no se le va a combatir. Muy pronto veremos matas de coca hasta en los techos de las casas en las ciudades y en el campo. Según la web, el kilo de cocaína pura se vende en Colombia entre 1.500 a 1.700 dólares y al cruzar a Panamá el precio es de 2.000 o 2.500 dólares y va aumentando en la medida que avanza en su recorrido hacia los Estados Unidos. Al llegar a Nueva York su valor puede ser de 20.000 dólares o más, según la demanda y la oferta del momento. Este suculento y rentabilísimo negocio, además, en efectivo y con lavado de activos, sin impuestos y con muy bajos costos, es un atractivo no despreciable para todo tipo de narcotraficantes, nacionales o extranjeros.

No combatir frontalmente el cultivo de coca, en mi opinión, acrecentará lo siguientes problemas que se generan con ese cultivo, su tráfico y su comercialización, ya que el problema del narcotráfico tiene varias aristas:

  1. Problema de salud pública: tratar la dependencia y sus secuelas personales y familiares y prevenir el consumo.
  2. Problemática de seguridad nacional: los narcotraficantes pueden corromper los gobiernos y afectar sus instituciones, además, con su dinero, pueden tener organizaciones de combate armado, muy fuertes, como sucede en México o en el propio Colombia.
  3. Afectación de todo tipo en zonas de cultivos (invasiones, combates, etc.).
  4. Problema de erradicación y medio ambiente: El tema de erradicación es motivo de mucha controversia (manual, voluntaria, forzada, con equipos y con cuáles herbicidas, sustitución de cultivos, etc.), además, de la necesaria presencia del Estado y la consiguiente protección del medio ambiente. Este último incluye la deforestación para sembrar nuevos cultivos y la contaminación de las aguas.
  5. Multilateral y multinacional: muchos países y organismos con diferentes intereses involucrados. Aún, gobiernos corruptos como el de Venezuela, que patrocina su tránsito y su distribución y cobra peajes.
  6. Problema económico: mucho dinero que puede afectar la economía de un país, influyendo en su estabilidad macroeconómica, monetaria y cambiaria.
  7. Cultura del dinero fácil y rápido: modelo de vida tipo “Pablo Escobar” y todas sus secuelas, las cuales aún persisten.
  8. Otros más como el microtráfico, etc.

Comparto que debe plantearse una solución más de concierto mundial (si fuera posible) que de acción individual. Sin embargo, Colombia no se puede atar las manos para no combatirlo desde su origen, en el cultivo, como me parece que lo va a hacer el gobierno de Gustavo Petro, con equivocadas razones de seguridad humana y ambiental de los cultivadores de coca y sus regiones.

sábado, 20 de agosto de 2022

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 Comentario 22/08/2022

 

SE OBSCURECE EL PANORAMA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Luego de la superación de la pandemia del covid 19, la recuperación macroeconómica y social del país ha sido notable, hecho reconocido por organismos nacionales, tales como el ministerio de hacienda y planeación nacional, por organismos internacionales como la OCDE (organización para la cooperación y el desarrollo económico), por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por las agencias de investigación económica tales como Fedesarrollo. Sin embargo, hay que entender que el país sufrió una parálisis económica sin antecedentes en su historia y con graves consecuencias para las finanzas públicas en su déficit fiscal y en su endeudamiento interno y externo, como resultado del tren de gastos y subsidios públicos creados para favorecer a la población vulnerable, al empleo y las actividades productivas durante la contingencia.

A su vez, y como consecuencia, se presentó un importante deterioro de la ocupación informal y formal, por la parálisis acaecida y su lento proceso de recuperación. Hay que reflexionar, también, que no han sido buenos los “vientos” que provienen del resto de la economía mundial, golpeada igualmente por el mismo fenómeno de salubridad pública y sus consecuencias, lo cual afectó, sin distinción, a todas las economías en la geografía universal. También afloran, como complemento, los problemas causados por algunos conflictos geopolíticos conducentes a la menor dinámica económica.

Veamos algunas cifras destacadas que se esperan en Colombia para el cierre del presente año 2022, entre muchas que podrían ser significativas:

  • Crecimiento del PIB alrededor del 5.5 al 6.5%, considerado uno de los mejores a nivel mundial. Prácticamente todos los sectores económicos están en crecimiento.
  • Desempleo inferior al 11%. Ya se recuperaron los empleos perdidos durante la pandemia.
  • Gran avance en infraestructura de vías terciarias y vías 4G.
  • Avance significativo en la matriz energética hacia energías limpias.
  • La tasa de pobreza multidimensional bajo a nivel nacional y en especial en las ciudades.
  • Gran crecimiento del consumo y la inversión privadas, de hecho, esto es lo que ha dinamizado el crecimiento económico, al no depender tanto del sector externo.
  • Buen ritmo en la inversión extranjera directa.
  • Buenos precios de las materias primas de exportación como petróleo, carbón y otros minerales o en productos agrícolas como el café, las flores y las frutas.
  • Mejoramiento en los índices de confianza del público en general.

Sin embargo, no todo es tan bueno, hemos presentado algunas cifras de debilidad como son:

  • La elevada inflación, ya cercana al 10%, registro muy lejano de la meta del 3% al 4% propuesta para el país por el Banco de la República. De hecho, el propio Banco ha elevado su tasa de intervención al 9% para combatir y paliar la insospechada inflación.
  • Elevadas tasas de interés en todo tipo de créditos y captaciones, con un alza notable frente al año 2021, donde fueron realmente bajas.
  • Los déficits en el endeudamiento externo del sector público cercano al 60% del PIB y del déficit fiscal, alrededor del 6% del PIB. Perdimos el grado de inversión debido a estos elementos, si bien van por mejor camino. Aunque ahora se plantea la necesidad de una nueva reforma tributaria para ayudar al gasto social y a las debilidades públicas.
  • Déficit en el sector externo de la economía, especialmente, porque es más lo que importamos que lo que exportamos.
  • La elevada devaluación del peso frente al dólar americano, una de las más notorias en Latinoamérica.

Los factores negativos se explican, entre otras razones, por los fenómenos de desabastecimiento a nivel mundial combinados con los serios problemas presentados en la logística internacional, realidades exacerbadas por los conflictos políticos como la guerra en Ucrania y por el grave hecho de hambrunas y desplazamientos humanos por diversas causas. Además, en el caso interno de Colombia, las problemáticas ocasionadas en la producción de algunos sectores que aún están pendientes de recuperarse completamente debido a los paros y bloqueos que padecimos por las manifestaciones sociales de los dos últimos años.

De otro lado, hay signos de recesión o de debilitamiento de las “locomotoras mundiales” como China, USA y Europa y en algunos de los países del sudeste asiático. Esto puede afectar la dinámica de la economía mundial como un todo, y en particular a cada uno de esos países, dependiendo de sus propias condiciones de desenvolvimiento, y, por lo tanto, obscurecer el panorama futuro para el mundo entero. De hecho, es posible esperar que, en Colombia, dadas las condiciones negativas ya mencionadas y al entorno mundial menos dinámico, se presten tres fenómenos que harán ver el horizonte más gris, como son:

  • El consumo, la demanda de crédito y la inversión se resienten y debilitan ante la alta inflación y las elevadas tasas de interés, efecto, este último debido en parte a la necesidad de suavizar o aminorar el alza de los precios, aunque su elevación es ocasionada más por la insuficiencia en la oferta de los bienes y los servicios que por exceso de demanda por parte de los consumidores, la cual empieza a moderarse luego del rebote de la pandemia.
  • La situación de inflación, las altas tasas de interés y la fuerte devaluación también podrán en aprietos las finanzas públicas, ya debilitadas por los fenómenos narrados. Además, con la inflexibilidad del presupuesto público y la expectativa de mayor gasto dado el plan de gobierno de Gustavo Petro, no se ven como una buena combinación.
  • La necesaria contención de la devaluación del peso colombiano frente al alza de las tasas de interés en los Estados Unidos y la debilidad de nuestro sector externo, aumentarán la expectativa de nubarrones en los ejercicios próximos.

Vamos a entrar en un período de menor crecimiento, sin llegar a una recesión. Estemos atentos para que “guerra avisada no mata soldado”.

domingo, 14 de agosto de 2022

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL PRIVADA

 Comentario 16/08/2022

 

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL PRIVADA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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La reciente inauguración del Centro de Tratamiento e Investigación sobre el Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo (CTIC) en Bogotá, financiado y entregado a la comunidad por esa familia, para servirle a todo tipo de ciudadanos, sin distinción ninguna, invita a una serie de reflexiones de mucha importancia en el desarrollo comunitario y social del país. Este centro de tratamiento médico e investigación científica sobre el cáncer es considerado de absoluta avanzada a nivel mundial, lo cual, por sí sólo, habla de la gran contribución al mejoramiento de la calidad de vida de las personas que padecen estas enfermedades y sus familias y, por supuesto, para el progreso del sector de la salud en Colombia. Además, y, por otro lado, el no tener restricciones para el acceso de naturaleza política o social y menos de capacidad económica, se vuelve una experiencia de connotaciones superiores para los ciudadanos y las instituciones del país.

Comencemos por decir que, dentro de las convicciones políticas de los sectores de izquierda radical, lamentablemente el empresariado se percibe como un sector explotador de carácter capitalista y es merecedor de la mayor sanción en sus comentarios y frecuentes minimizaciones sobre su importancia para la generación de empleo y para el desarrollo del país y sus regiones. Si bien siempre aplauden el recaudo de impuestos con el famoso “que paguen los más ricos”, parecen no comprender que, sin impuestos provenientes de los empresarios y los ciudadanos quienes cumplidamente los pagan, el país no tendría gasto social a través de los gobiernos que los administren de manera proba y eficiente. De hecho, del presupuesto nacional cerca del 70% se dedica a gastos sociales en salud, pensiones, vivienda, protección social y educación y en los últimos años, con motivo de la pandemia, a grandes subsidios para la protección de sectores vulnerables y del propio empleo. Cabe recordar también que, consolidando todos los impuestos que los empresarios pagan, éstos llegan a ascender hasta un monto equivalente al 75% del valor de sus utilidades.

No son, por consiguiente, los empresarios, en general, los capitalistas explotadores que se aprovechan de la supuesta inferioridad de los trabajadores, quienes además están protegidos por exigentes leyes laborales y aguerridos grupos sociales y sindicales diseñados para su defensa. Otra cosa es que las empresas en Colombia son esencialmente microempresas o pequeñas famiempresas, cerca del 90%, las cuales no pueden hacer un derroche con los salarios o las prestaciones sociales, que sí conceden en forma más significativa las empresas de mayor tamaño.

Ahora, los que hemos tenido el privilegio de haber conocido y compartido el mundo empresarial, destacamos el convencimiento social de la gran mayoría de empresas del país, expresado no sólo en sus relaciones laborales sino también en sus programas de responsabilidad social empresarial (RSE), a través de los cuales ofrecen importantísimos apoyos a causas de carácter municipal, social o ciudadano relacionadas con crear mejores condiciones de calidad de vida y de bienestar personal y familiar a las poblaciones con mayores dificultades, a la sociedad en su conjunto y al medio ambiente.

De hecho, muchas empresas manejan en sus organizaciones instituciones del tipo de las corporaciones, asociaciones o fundaciones para canalizar y administrar en forma eficiente y organizada los recursos que destinan a la RSE. Es notable ver cómo diversas compañías en sus distribuciones de utilidades anuales apropian partidas para este fin y algunas lo hacen en forma prioritaria. Estas instituciones son personas jurídicas sin ánimo de lucro, creadas por la iniciativa privada (pública o mixta), para atender una finalidad altruista o de interés social determinada, para lo cual requieren de aportes de dinero o bienes realizados por su fundador o fundadores, precisamente, las empresas y sus propietarios. Mencionamos sólo algunas, que tienen casi que ámbito nacional, en sus labores de beneficio social:

  • Fundación Alpina
  • Fundación Bancolombia
  • Fundación Bavaria
  • Fundación Corona
  • Compartamos con Colombia
  • Fundación Mayagüez.
  • Fundación Carvajal.
  • Fundación Arturo Calle
  • Fundación Mayagüez
  • Fundación Sofía Pérez de Soto.
  • Fundación Luis Carlos Sarmiento Angulo.

La lista es interminable y agota el espacio de este comentario, pero no sus méritos, ya que su labor, la de todas, es admirable. Como datos significativos sobre la importancia del sector privado, recordemos que el 85% del PIB de Colombia depende de ese sector y que, por ejemplo, para citar un caso, un grupo de 105 empresas realizó una inversión social por $3.6 billones de pesos en el 2021. Además, no se nos puede olvidar que muchos ciudadanos en forma individual también ejercen acciones de carácter altruista, algunos en vida y otros, al momento de su muerte, con legados en favor de esas causas.

En síntesis, un número significativo de personas y empresas realizan acciones de responsabilidad social privada con lo cual realzan su solidaridad con los demás y su convicción por un país mejor para todos. Así, no se entienden los frecuentes epítetos de los miembros de los grupos de pensamiento de izquierda radical, por descalificar la acción privada en su compromiso social y comunitario. En contrario sentido, el propio presidente Petro en la reunión de empresarios en Cartagena celebrada esta semana, al referirse a la producción como la forma idónea de generar empleo, riqueza y progreso, por lo cual invitó a los empresarios a aumentar su producción, lo cual se traducirá también en mayor inversión a través de su conciencia por la RSE.

sábado, 6 de agosto de 2022

LA PAZ GRANDE

Comentario 08/08/2022

 

LA PAZ GRANDE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Bajo el concepto del llamado perdón social propuesto por el Gobierno del presidente Gustavo Petro y su propósito de dar cumplimiento total al acuerdo de paz del 2016 suscrito por el presidente Juan Manuel Santos con las FARC, los cuales son parte muy sustantiva del plan de gobierno del nuevo mandatario, para el logro de la denominada paz grande o paz total, se presentan una serie de inquietudes que vale la pena comentar. Precisamente, ¿qué significa y cuál es el contenido y alcance de esa paz grande o paz total? Muchas inquietudes surgen después de ver el disfuncional, inequitativo y poco favorable para el país proceso de paz de Juan Manuel Santos, fundamentado, supuestamente, en el rescate de la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición y centrado en las víctimas. ¡Qué bonito suena, pero que incumplido está!

Desde el 2016 el país está a la espera de que esas promesas se cumplan, pero nada. La verdad muy escasa, muy esquiva e incompleta, de un sólo lado en lo fundamental. Según esa verdad, revelada por la Comisión de la verdad presidida por el padre Francisco de Roux, los culpables esenciales de las situaciones de violencia que ha atravesado el país frente a las guerrillas y la población son el Estado y sus instituciones, especialmente el ejército y la policía. Parece que algo tienen que ver las guerrillas y los otros narcotraficantes, pero sólo algo, o sea que los secuestros, las violaciones, lo asaltos, los bombardeos a poblaciones, las tomas guerrilleras, las guerrillas urbanas, las extorsiones, el abigeato, el reclutamiento de niños, la matanza de policías, etc., etc., poco cuentan. Y, también, todo el tema del narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y de personas, etc., etc., parece que tampoco tiene mucho que ver.

Lo que se ha hecho de justicia transicional por la JEP o la ordinaria por los organismos tradicionales frente a la guerrilla es nada o muy poco, la JEP lleva casi 6 años, sin fallos condenatorios y, al final, para poner penas alternativas, simbólicas o restaurativas, tiempo sobra, ya veremos que la justicia no obra. El nuevo gobierno está hablando de una nueva y extraña palabra, “acogimiento”, para preparar el terreno para beneficiar los participantes de todo tipo de violencias en los nuevos procesos de la paz grande. Lo que veremos es que el apaciguamiento de ellos se traduce en el sometimiento del Estado de derecho, de la justicia, de las instituciones y del código penal, o sea del pueblo colombiano.

El otro tema que se pregona, la reparación, es como el gran ausente, ¿dónde están las grandes fortunas de las FARC para la reparación de las víctimas?, apenas migajas. Ahora resulta que después de todos los lucrativos delitos que cometían y siguen cometiendo, son unas “pobres viejecitas, sin nadita que comer”, vaya cuento tan mal contado para engañar al país, donde, en la práctica, se les han legalizado sus bienes y diestramente se les ha hecho un lavado camuflado de esos activos, ya que impuestos tampoco han pagado. Las víctimas, además, por ningún lado.

De la no repetición es mejor no hablar, porque la repetición es el “pan nuestro de cada día”, dirán que son las disidencias, “chicos díscolos y desobedientes”, ¿puede creer el país que unos y otros, desmovilizados y activos, no están conectados?

En contrario sentido, el Estado ha hecho ingentes esfuerzos por el cumplimento de los acuerdos y por otorgar las mejores condiciones posibles a los desmovilizados en educación, salud, vivienda, territorios de cultivos lícitos, etc. Además de las famosas curules de paz para los “soberanos” del secretariado, ahora pontífices de la paz, la concordia y la moral. Mucho se les ha dado, pero poco se ha recibido de parte de ellos, apenas unas breves y apesadumbradas declaraciones, pero no se les ve el arrepentimiento por ningún lado, felices con lo que han logrado a su favor. Sin embargo, se quejan de que no se ha cumplido el punto 1 del acuerdo y que este es vital para lograr la paz grande, la paz total, especialmente en el campo. Efectivamente, el meollo del llamado incumplimiento del Estado del acuerdo FARC-Santos, radica en el punto 1 del mismo, recomendado también por la Comisión de la Verdad, en el cual se pactó la llamada reforma rural integral, bajo los siguientes principios:

El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía. Ya que una verdadera transformación estructural del campo requiere adoptar medidas para promover el uso adecuado de la tierra de acuerdo con su vocación y estimular la formalización, restitución y distribución equitativa de la misma, garantizando el acceso progresivo a la propiedad rural de quienes habitan el campo y en particular a las mujeres rurales y la población más vulnerable, regularizando y democratizando la propiedad y promoviendo la desconcentración de la tierra, en cumplimiento de su función social.

¿Será esto mismo lo que han pregonado Petro, su Vice y su ministra de agricultura?, cuando afirman que cumplirán a cabalidad el acuerdo de paz. Parece ser que sí, pero ¿de dónde saldrán los recursos para apropiar esa tierra que quieren distribuir? Ante un déficit fiscal significativo, un sobre endeudamiento del Estado y otras necesidades apremiantes, en pobreza, salud, educación, vivienda, bienestar, infraestructura y desarrollo, ¿cómo priorizar? Todos los alcaldes municipales están con la “coquita” lista para recibir los beneficios tangibles del nuevo gobierno, ¿entonces?

La amenaza, hasta ahora, según la ministra de Agricultura, es solucionar la redistribución rural prometida con nuevos impuestos a las propiedades agrícolas, bajo el concepto de baja productividad, con una fórmula de compra (“expropiadora”), si no los paga el propietario actual. En anticipación de todo esto ya hay colonos invadiendo en varias propiedades de predios productores de caña de azúcar en el norte del Cauca y el sur del Valle, porque se va a estimular la formalización, restitución y distribución equitativa y el acceso progresivo a la propiedad rural de quienes habitan el campo. Esto no es una reforma agraria, es una expropiación agraria, por encima de los derechos de las familias propietarias, legítimas tenedoras y productivas cultivadoras, de esos campos agrícolas. Así empezaron las expropiaciones de Chávez en Venezuela, al principio con algunos bienes y luego con todo tipo de activos, propiedades y derechos.

Si la condición de la paz grande es de nuevo “perdonar” los delitos (no verdad, no justicia, no repetición y no reparación), prometer la no extradición, no combatir el narcotráfico y por otro lado hacer una reforma rural integral como la sugerida, el país va a pasar momentos de extrema tensión social y su Constitución e Instituciones y los derechos de muchos ciudadanos serán arrollados por la Paz Grande. Ser pillo sí pagará. ¿Será que en esta ocasión nos llamarán también enemigos de la paz, por pensar de esta manera?


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