lunes, 16 de marzo de 2020

EL PROBLEMA DE LAS PENSIONES


Comentario 16/03/2020


Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
            http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Como la gran mayoría de los países en desarrollo, Colombia aún no tiene resuelto el problema de sus pensiones para los adultos mayores, longevos y centenarios que cada vez forman una parte más importante de su población, dada la mayor expectativa de vida (77-78 años) y teniendo en consideración también las condiciones de mejoramiento notables en la calidad vida de los colombianos en las últimas décadas. Viejitos con más duración y más vitalidad física e intelectual, quienes requerirán de una pensión para sobrellevar los gastos corrientes y extraordinarios que esta etapa de vida demanda, especialmente en el campo de la salud. De hecho las pensiones, igual que la salud para los mayores, son como dos caras de la misma moneda.

Colombia ha hecho grandes mejoramientos en la cobertura y atención en el campo de la salud y es considerada modelo frente a otros países dada la relativa calidad y completud de sus servicios médicos, realidad, por el contrario, totalmente insuficiente en el campo de las pensiones.

En el país, sólo el 23% de los mayores actuales de 60 años tiene facilidad de pensión, aunque sus montos pueden ser insuficientes para la cobertura de sus necesidades, sin embargo, al menos eso tienen. Pero más del 80% de las personas con alguna cobertura de pensión hacia el futuro no alcanzarán los requisitos de una pensión, ni para un salario mínimo. Y cuántos son los ciudadanos que ni siquiera tienen alguna contribución a la formación de su pensión, por estar en la informalidad o en la desocupación, cuando en Colombia el 65% de las personas con actividad productiva están en economía informal.

El tamaño del problema es mayúsculo y su solución de de muy largo plazo. Algunos, en forma ilusoria o simplista lo que afirman es que “simplemente el Estado debe hacerse cargo de las pensiones de las clases menos favorecidas” sin considerar lo que significa el costo fiscal de esta prestación y las fuentes de donde provendrá su cumplida y solvente financiación. Buena parte del déficit fiscal del país hoy, se origina en el pago de contribuciones a pensiones por parte del Estado a través de Colpensiones u otros mecanismos especializados como el caso de las fuerza militares o programas para la vejez, por ejemplo. Se trata de no más de 2 millones de personas que están a cargo del Estado en sus pensiones actualmente, después de cumplir sus requisitos de pensión en Colpensiones, y ya es una carga muy pesada, qué diremos con la cobertura de todos los ciudadanos de menores recursos que cumplan requisitos de pensión ahora y hacia el futuro.

Por definición la pensión es un ahorro para el futuro, para apoyar a las personas cuando su vida laborar termine y su condición de capacidad y salud disminuyan, es decir, cuando sean viejos. Esta es en esencia un previsión necesaria, pues es irremplazable y además una precaución indispensable ante momentos de vida de mayor dificultad, inseguridad e indefensión.

Sin embargo, cuando somos jóvenes, no pensamos en los momentos de vejez, y las contribuciones o los ahorros para la pensión nos parecen una “carga” innecesaria. No tenemos en realidad cultura de pensión ni conciencia sobre nuestra vejez.

Lo primero que hay que entender es que la formación de una pensión (independientemente de si se accede a un sistema de pensión privado o público[1]) se forma a través de la vida. Se requiere un período de ahorro muy largo, estimado entre 25 y 30 años, con un porcentaje del ingreso retenido para al pensión de entre el 18% al 30%, para gozar de una pensión de más o menos el 75% al 80% del ingreso de la persona al retirase de su vida laboral. Este ahorro debería ser sistemático y continuo, no debería ser intermitente u ocasional, y esto es parte de lo más difícil de lograr ante la alta tasa de informalidad y de desempleo que el país demuestra. Hacia el futuro, con los nuevos modelos de contratación laboral (outsourcing ocasional) será aún más difícil.

Todos debemos saber que una pensión se forma con los siguientes elementos más o menos conocidos:

1.     El porcentaje del ingreso que se ahorre o se contribuya, es evidente decir que mientras más se aporte, mayor será la pensión. Esta es una decisión que debe consultar la capacidad de ahorro, tanto como la conveniencia de precaver un futuro mejor. Debemos pensar que la expectativa de vida de las personas es cada vez mayor y por lo tanto se requerirá una partida más grande de ahorro para poder cubrirla.
2.     La edad de jubilación o lo que es lo mismo el período durante el cual se ahorre o contribuya, hasta adquirir el derecho de ser jubilado. Justamente, por la mayor expectativa de vida, las edades de jubilación tienden a crecer tanto para hombres como para mujeres en todos los países. Ya hay países que requieren edades de 65 o 70 años para poder acumular una pensión en los años laborados.
3.     La tasa de remplazo, o sea, qué porcentaje del último ingreso (a veces el promedio de ingresos de los últimos años) se seguirá recibiendo como pensión, lo cual dependerá, como es obvio, de los dos ítems anteriores.
4.     Las retenciones y contribuciones que los gobiernos hacen con fines de sistemas de solidaridad pensional para las clases de menores ingresos. Si se “carga” la mano del Estado en estas retenciones, el monto de la pensión individual se verá cada vez más disminuido.
5.     Un punto crítico es justamente la expectativa de vida, no es lo mismo una protección en pensión para diez años que para treinta, y menos si a cargo de la misma pensión hay una continuidad por sobrevivencia (el o la cónyuge), lo cual existe todavía en algunos sistemas, generalmente públicos.
6.     Los aspectos tributarios relacionados con las pensiones pueden ser decisivos tanto en el período de acumulación como en el período de utilización de la pensión.
7.     Las tasas de interés en el mercado. En este punto encontramos dos diferencias: los sistemas de ahorro de pensiones privados que invierten en títulos de diferente índole lo ahorrado por los afiliados, buscando acumular para el pago de la pensión entre lo ahorrado y su rendimiento neto la mayor pensión posible, y tanto como haya ahorrado el interesado. Si las tasas de interés son altas, los acumulados son mayores, pero esto nos es lo que corrientemente ocurre porque toda economía busca tener una tasa de interés moderada o baja para que haya desarrollo e inversión. En el otro extremo, en Colombia, existe Colpensiones, como ya se dijo, cuyo sistema de pensión depende de las semanas cotizadas, tiene unas exigencias mínimas de monto de cotización y semanas, pero el pago de la pensión, si bien depende de lo ahorrado, no está asociado con la tasa de interés del mercado, de tal forma que en el caso de pensiones bajas o de pensiones insuficientes porque las finanzas de Colpensiones no fueron buenas, es el presupuesto público el que se encarga de cubrir los déficits.
8.     La apreciación general es que en Colombia la pensión obtenida con Colpensiones es mayor a la obtenida con los fondos privados de pensiones, en condiciones de ahorro comparables. Y, en general, los afiliados esperan una tasa de reemplazo mayor que la que efectivamente reciben con su ahorro pensional en los fondos de ahorro individual (esquema diferente al caso de Colpensiones en Colombia), lo cual también ha sucedido en Chile y en Perú que han tenido esquemas similares con sistemas de ahorro individual.

Lamentablemente en Colombia, los ingresos disponibles, generalmente bajos, recibidos por la gran mayoría de trabajadores dependientes e independientes, se acompañan por una pobre cultura de ahorro pensional. Como si nunca nos fuera a llegar la vejez. Bien haríamos en las familias, las empresas y los grupos de opinión en apoyar la creación de una cultura de ahorro de largo plazo como uno de los pilares de la buena salud financiera de las personas para su futuro.


[1] Los sistemas en Colombia son diferentes, el privado se forma con el ahorro individual y sus rendimientos y el público, con el ahorro individual y la solidaridad de otros contribuyentes, según informes recientes se requieren hasta 7 contribuyentes para sufragar una pensión del sistema púbico, caso contrario el Estado la subsidia. Ver la República 5 marzo de 2020

lunes, 9 de marzo de 2020

LA INSONDABLE JEP


Comentario 9/03/2020
Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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La Paz no es la ausencia de guerra, es la búsqueda incesante de la justicia”, Baruch Spinoza, filósofo Holandés

No parce ser el anterior el pensamiento que acompaña las acciones del tribunal de Justicia Transicional del acuerdo de paz Santos-FARC, conocido como JEP, quien recientemente ha producido nuevos y sorprendentes fallos que generan un total desconcierto en el país y confirman aún más los temores que muchos ciudadanos teníamos sobre su vocación por la impunidad y su misión de borrar los delitos de las FARC.

Esta convicción surgió desde el momento de su constitución y luego de ver arbitrariedades como el origen de los responsables de la elección de los magistrados de la JEP, quienes fueron ciudadanos extranjeros vinculados a la izquierda radical de Argentina, Perú y España, lo cual y, por sí mismo, mostraba un sesgo y una inclinación marcadamente favorable a las FARC.

El modelo de justicia de la JEP, llamada restaurativa, se fundamenta en la sanción y no la prisión para delitos que según los códigos ordinarios serían de prisiones prolongadas. Se usarán penas alternativas, que por no saber cuáles son, más parecerían ser premios que penas, dado que allí se producen amnistías por hechos de extrema gravedad o se minimiza la gravedad de los hechos. Baste no más mirar que acusados de todo tipo (congresistas, políticos, militares, particulares, ex guerrilleros) quieren ser acogidos por la JEP, para contar “su verdad”, la cual no es necesariamente la verdad, y gozar de libertad inmediata, mientras se les juzga y llega el muy esperanzador castigo restaurativo con condenas cortas, libres de prisión, no sabemos con cuáles sanciones y con el juzgamiento de los delitos por temas, no por responsables, o sea, una clara impunidad.

Nos acordamos frecuentemente de Santrich a quien le permitieron la libertad y posesionarse como padre de la patria en el Congreso de la República, como otra de las diez curules regaladas a las FARC, según el acuerdo y luego que las autoridades lo tenían a buen recaudo y las pruebas lo comprometían totalmente con delitos de narcotráfico cometidos después del acuerdo. Prueba de ello fue que se voló y ahora delinque en el monte como guerrillero y narcotraficante.

Pero los mayores desafueros y desatinos de la JEP se presentan en las siguientes interpretaciones:

1.    Los atentados de las FARC están dentro del Derecho Internacional Humanitario y son legítimos dentro de su rebelión contra el Estado, así los 24 cadetes de la Escuela superior de guerra o los atentados del Nogal o las tomas a las poblaciones civiles, Bojaya, etc., con victimas militares y civiles y en forma indiscriminada, son amnistiables, como le acaban de conceder a la Mata Hari de las FARC Marilú Ramírez quien es responsable de muchos actos criminales, entre ellos la bomba de la Escuela Superior de Guerra. Por otro lado, se condena al Club el Nogal como culpable por ser un blanco obvio para la guerrilla.
2.    Los secuestros son sólo retenciones que pueden presentarse en caso de guerra. Ya se ve la airada y dura reclamación que hacen los secuestrados sobrevivientes de las FARC, entre ellos Ingrid Betancur, por que se reconozca el delito como secuestro, con la sanción correspondiente y se construya la verdad verdadera para el país y su memoria histórica.
3.    Están admitiendo como testimonio de los guerrilleros que ejecutaron los secuestros que los encerramientos en jaulas, las cadenas al cuello y las privaciones de libertad de movimiento con grilletes eran precauciones para proteger a los detenidos de los peligros de la selva, … que cinismo.
4.    Delitos graves como el reclutamiento de niños, la violaciones (recordar la Corporación Rosa Blanca de las niñas violadas), las extorsiones, las muertes de los Diputados del Valle, entre muchos otros atroces delitos, son parte de la guerra y por lo tanto no serán sancionados. Eso sí, será el Estado el que tendrá que pagar todo tipo de indemnizaciones, porque el dinero de ellos o no aparece o no se puede monetizar.
5.    El narcotráfico se les consideró a los miembros de las FARC como delito conexo con la actividad guerrillera, y por lo tanto ya llegamos a 212.000 hectáreas de cultivos, cuando partimos de 50.000. Todo lo cual también es fomentado por el acuerdo FARC-Santos y la actuación de su gobierno de suspender la aspersión aérea y de considerar el glifosato como dañino para el medio ambiente, cuando se emplea para todo tipo de cultivos.
Entre el acuerdo FARC-Santos y las actuaciones de la JEP, qué lejos estamos de la verdadera paz de que habla Spinoza, cada vez se ve más remota la búsqueda incesante de la justicia.


[1]Se suelen emplear dos interpretaciones para la palabra insondable, así: 1. Que es tan profundo, que no se puede alcanzar su fondo. 2. Que no puede ser conocido o comprendido por ser misterioso, difícil o impenetrable. ¿Cuál de estas interpretaciones o las dos corresponderán a la JEP?



lunes, 2 de marzo de 2020

EL CAMBIO GENERACIONAL


Comentario 2/03/2020
EL CAMBIO GENERACIONAL
Ingeniero Industrial y Administrativo
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La transformación de la vida del hombre en su duración, desde sus inicios en la prehistoria hasta la vida contemporánea es extraordinaria. En la época prehistórica la duración media del hombre era muy corta, apenas unos veinte años, pues las condiciones de vida, de alimentación, las plagas, la amenaza continua de las fieras carnívoras y los fenómenos naturales catastróficos les permitían pocos años de sobrevivencia.

La civilización griega y las diversas civilizaciones orientales desarrollaron conocimientos médicos y científicos para la preparación de curas y antídotos, tales que permitían la recuperación de las personas de sus enfermedades en vida o de las heridas de guerra. Además, las corrientes de comercio trajeron diferentes especias y frutas que enriquecieron la dieta alimentaria de las civilizaciones de la época del imperio romano. Así que la vida promedio en ese entonces llegó más o menos a los treinta años.

Así mismo, y a pesar del oscurantismo y la persecución religiosa, durante la edad media y durante el renacimiento también avanzaron los conocimientos médicos, químicos y biológicos y el estudio del cuerpo humano, con su morbilidad y mortalidad, para lograr mayor longevidad, la cual se prologaba ya a los cuarenta o cincuenta años, y en algunos pocos casos hasta los sesenta años.

Para la edad moderna y contemporánea, los avances en los tratamientos médicos, las medicaciones y las ayudas diagnósticas, más los avances en otras ciencias naturales permitieron una mejor alimentación, mayor prevención y una notable calidad de vida, hasta llegar a edades promedio en alguna civilizaciones entre los setenta y ochenta años. De hecho, ya tenemos unas nuevas categorías poblacional, los mayores longevos y centenarios, personas de avanzada edad, que han logrado una calidad de salud y de vida superiores, tanto físicas como mentales. En conclusión la población de adultos mayores, viejos, longevos y centenarios, cada vez es mayor en la composición poblacional de los países.

En el lado contrario, el pensamiento de vida ha cambiado notablemente, las familias de la antigüedad querían ser numerosas y tener hijos para la guerra, la labranza o la actividad manufacturera. De hecho, por ejemplo, en Antioquia hubo una época en que el registro de familias con 12 o 15 o más hijos, no era un hecho notable. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en el mundo, donde las familias o no quieren tener hijos o muy pocos, si los tienen.

Como resultado, la pirámide poblacional está cambiando, cada vez hay menos jóvenes en proporción a la cada vez mayor población de adultos de edad prolongada, con lo cual la base de la pirámide se achica y la cúspide se amplía. Esto plantea unos retos generacionales y poblacionales enormes, algunos de los cuales los comentaremos brevemente:

·         Tendremos mejor calidad de vida y esto conducirá a un impacto significativo en el costo de los sistemas de salud y de pensiones por la mayor duración de las personas y la necesidad de períodos de cuidado más amplios. Se espera que Colombia tenga unos 16 millones de adultos mayores en unos años más.
·         Habrá más duración de los viejos y esto ocasionará un impacto en los sitios necesarios para su cuidado y bienestar.
·         No hay reposición suficiente de la población y sus curvas de crecimiento se reversarán. De hecho para Colombia se asume que llegaremos a unos 56 millones de habitantes para el año 2050 y de allí en adelante la población dejará de crecer y eventualmente se producirán disminuciones significativas muchos años adelante.
·         Los oficios para jóvenes no habrá quien los ocupe y los para viejos, tendrán más viejos trabajando hasta avanzada edad.
·         La ciencia y la tecnología están cambiando el contenido de los oficios, cada vez con mayor inteligencia artificial trabajando y menos labor humana física o intelectual actuando. Si los viejos duran más y trabajan más años, los jóvenes difícilmente van a encontrar empleo en la estructura laboral tradicional. Habrá que crear nuevas formas de relación laboral y nuevos oficios, acordes con el cambio tecnológico. El trabajo por cuenta propia y los oficios creativos (economía naranja) tendrán que crecer.
·         Se continuará presentando un cambio generacional muy grande ente los jóvenes de hoy (millennials y centennials) y los jóvenes de ayer (viejos de hoy), los baby boomers (surgidos después de la segunda guerra mundial hasta los sesentas).
·         Habrá también un cambio cultural muy grande, desde las familias integradas a las familias disgregadas y desde las personas en grupo hacia las personas en soledad, fruto de los cambios culturales, generacionales y tecnológicos.
·         Se prevén crisis de cambio climático que afectarán el abastecimiento de alimentos y de agua hacia el futuro, lo cual influirá decididamente en las condiciones de vida y bienestar de las sociedades, algunas de las cuales están amenazadas, tanto por problemas alimentarios, como por los generacionales.

Estos son sólo unos comentarios sobre los cambios generacionales que nos esperan, los cuales debemos anticipar  y no sólo esperar a que nos lleguen, con todas sus consecuencias positivas o negativas. ¿Qué haremos para acompañar y cuidar a tantos viejos y para apoyar productivamente y provechosamente a los jóvenes?

domingo, 23 de febrero de 2020

PRODUCTORES Y PARÁSITOS


Comentario 23/02/2020
PRODUCTORES Y PARÁSITOS
Ingeniero Industrial y Administrativo
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En muchas de las especies de los seres vivos existen seres productores y otros parásitos, los primeros, diseñan, laboran y construyen bienes, servicios o soluciones y los otros, los consumen o los destruyen, con razones motivadas o sin ellas. En este caso estaríamos hablando de que algunos individuos de una especie (parásitos) se aprovechan de los otros (productores) para su supervivencia y progreso, no en forma onerosa sino más bien con la explotación de la capacidad de producción del otro, decimos generalmente que “el pez grande se come al más chico”, para ejemplificar este hecho. Evidentemente, los seres productores se sienten agredidos e injustamente tratados por los seres parásitos, dado que estos últimos viven a costa de ellos.

Muchas situaciones de violencia se desencadenan entre productores y parásitos, los unos por defenderse de los otros y los “vividores” por sacar ventaja o provecho de los primeros y aún consumirlos o destruirlos, pero en ocasiones solo los explotan sistemáticamente sin acabar con ellos.

Sin embargo, en otro tipo de comunidades tan laboriosas como las abejas o las hormigas, por ejemplo, existen obreras que acumulan y procesan el polen o el alimento y otras de su misma especie, tienen por función, la defensa de sus colmenas o la procreación, como lo hacen la reina madre de las abejas o la de las hormigas, para la multiplicación de la especie y para su supervivencia y bienestar.

Entre los humanos ocurren situaciones parecidas, hay seres generadores de ideas, hacedores de realizaciones y alimentadores del progreso, son excelentes productores, cada cual en su campo, pero lo hacen con constancia, dedicación y convicción. Sin embargo todos los días se ven rodeados de parásitos, personas que buscan aprovecharse de los demás, envidian su progreso y afectan su bienestar. Estos últimos, en ocasiones terminan siendo maleantes, pero muchos otros, aún no cometiendo delitos, si tratan de vivir de los demás, en forma muelle y recostada. No son generadores de nuevas ideas, de progreso, de bienestar, de nuevas alternativas, sólo rumian lo que hacen los demás.

También, estos parásitos sociales, lamentablemente se la pasan criticando la actuación de sus productores benefactores, como si fuera poco tener que apoyarlos, y además soportar sus críticas, cuestionamientos y desafíos. Sin embargo así es el mundo y así somos los humanos.

Lo que decimos a nivel de los humanos, también ocurre en la vida empresarial, hay empleados destacados por su respuesta en el trabajo y otros, bastante mediocres, son verdaderos parásitos, frecuentemente también, fuente de maledicencia, cuestionamiento, crítica y mal ambiente laboral. Algunos de estos parásitos, son personas intrigantes e insidiosas que buscan la opinión favorable de sus superiores, aún con el detrimento de las capacidades, competencias y logros del otro, quien si es un real productor de soluciones y realizaciones dentro de la empresa

Ahora, apliquemos estas reflexiones a la vida política en cualquier país, a los personajes políticos y a sus partidos, lo mismo que con los funcionarios del Estado. Demasiados parásitos y pocos productores, muchos quieren vivir de la corrupción, del saqueo al presupuesto público o de los beneficios, recursos y privilegios del Estado, donde al final quienes pagamos los platos rotos somos todos los ciudadanos. Entre las llamadas ideologías políticas también hay grandes diferencias, algunas propugnan por la preponderancia del sector privado sobre el Estado y otras favorecen la actuación del Estado sobre el sector privado.

Los primeros son en general verdaderos productores, quienes actúan como las hormigas y/ o las abejas, cada cual desarrolla sus iniciativas y en conjunto favorecen el crecimiento y el progreso de sus sociedades y comunidades. Buscan que el Estado cree las reglas de juego y las condiciones para el libre ejercicio de la actividad privada y de la competencia en mercados abiertos, con economía liberal de carácter capitalista. Los segundos en general pretenden lograr que el Estado sea todopoderoso y un proveedor de subsidios por todo concepto, defienden la lucha de clases, según la cual hay que obtener impuestos, exacciones y contribuciones de los productores para darle a los “menos favorecidos”, muchos de los cuales son verdaderos parásitos.

Desde el punto de vista político, para estos últimos, el Estado, todos sus organismos y en todos los niveles del gobierno, nacionales, regionales o municipales, se deben proveer todo tipo de bienes y servicios en forma gratuita o subsidiada a las clases sociales de menores recursos, lo cual, si bien tiene un sentido social y humano, también conduce a situaciones de verdadero parasitismo social, ya que esperan que el Estado obre y no hacen ningún esfuerzo para desarrollar soluciones por su propia iniciativa.

Lo malo es que, como en la naturaleza las especies parásitas se habitúan a vivir del otro, los seres humanos con convicciones parásitas también asumen que el otro es el productor y ese es su deber, y que a ellos el Estado los debe mantener y soportar. Si bien cada ser humano tiene competencias y cualidades diferentes, todos estamos llamados a hacer una labor productiva, para nuestro propio provecho y el de la comunidad.

lunes, 17 de febrero de 2020

LA ESTRATEGIA DE COLOMBIA


Comentario 17/02/2020
LA ESTRATEGIA DE COLOMBIA

Ingeniero Industrial y Administrativo
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Los países, al igual que las empresas, pueden tener y definir una estrategia país para sacar el máximo provecho de sus recursos, capacidades y ventajas comparativas y, por consiguiente, para construir y lograr unos objetivos que les permitan una mejor calidad de vida, con mayor progreso y mejor distribución de sus oportunidades. Esto significa que cada país se puede forjar su propio destino, si es capaz de generar una visión compartida en sus ciudadanos sobre qué se propone lograr y cómo pretende alcanzarlo.

Lo descrito en palabras tan simples puede realizarse, pero es una tarea de gran complejidad, dado que los intereses de diversos grupos de ciudadanos y de diferentes regiones de un país pueden estar en posiciones contrapuertas y cada uno presionará por lo suyo como los más importante y digno de lograrse.

Vámonos al principio para entender mejor los anteriores asertos:

·        Determinar recursos, capacidades y ventajas comparativas.

Lo primero que tenemos que saber es cuáles son en realidad y verdaderamente nuestros recursos, capacidades y ventajas comparativas. Y, cuando hablamos de recursos, nos referimos a los de todo tipo: geográficos, naturales, recursos humanos, conocimientos técnicos y científicos, características ambientales, climas, infraestructura urbana, de transporte, de comunicaciones, financieros, etc.

Al referirnos a las capacidades, hacemos relación a lo que tenemos o podemos tener en forma destacada para producir bienes o servicios de calidad y precio razonables para los mercados internos y externos, en la práctica, es dar respuesta a qué sabemos o podemos hacer mejor que otros, qué es lo que constituye nuestra verdadera competencia: producir productos del campo, la minería, elaborar materia primas, transformar esas materias primas en bienes o servicios de mayor valor agregado, desarrollar servicios de alto contenido, como educación, salud, turismo, servicios financieros, de telecomunicaciones, creativos, etc..

En realidad, en los países, como en las empresas, se deben aprovechar su ventajas comparativas, es decir, aquello en lo cual pueden destacarse mejor que otros, dado que poseen cualidades, características o condiciones sin iguales para hacerlo. Cuando un país aprovecha sus ventajas comparativas, con relación a otros, toma mejor partido en su desarrollo tanto del mercado interno como del externo. En la práctica todos los países compiten con bienes o servicios producidos nacionalmente o importados internacionalmente, salvo en los bienes no transables, los cuales no son susceptibles de comercializarse. Cuando un país desarrolla y optimiza sus ventajas comparativas las puede volver, a su vez, en verdaderas ventajas competitivas, es decir, singulares y difícilmente repetibles por otros, lo cual le dará posiciones de avance en su desarrollo y en el concierto mundial. Hay países, inclusive, que transforman sus desventajas en verdaderas ventajas, cuando lo necesitan, con ciencia, investigación, desarrollo e inversión.

·         Construir y lograr unos objetivos que les permitan una mejor calidad de vida, con mayor progreso y mejor distribución de sus oportunidades

Al igual que sucede en las empresas al definir sus estrategias, hay que elegir entre alternativas, hay que priorizar y hay que decidir a qué decir sí y a qué definitivamente decir no, aunque sea muy atractivo. Puesto que los recursos son escasos, la priorización y la optimización de los mismos es necesaria a través de la definición de unos objetivos, alcanzables, verosímiles y que permitan construirse y lograse paulatinamente, pero persistentemente.

Las claves de la priorización son, precisamente, el análisis de los recursos, capacidades y ventajas comparativas, así como la determinación de cómo lograr una mejor calidad de vida, con mayor progreso y mejor distribución de sus oportunidades. Aquí, de nuevo, habrá que hacer renuncias para focalizarse en lo verdaderamente sensible, prioritario, estratégico y factible. Hay que alejarse de los idealismos y de los populismos, y volverse realista y pragmático para no extraviar el camino.

·         Generar una visión compartida en sus ciudadanos sobre qué se propone lograr y cómo se pretende alcanzarlo

Esta es, quizás, la parte más difícil, cómo lograr un convencimiento, una aceptación, una confianza y un compromiso de la mayoría de los ciudadanos y sus instituciones sobre la estrategia diseñada para el país, cuando existen tantos y tan diverso intereses creados y contrapuestos, de todas naturalezas, ideológicos, políticos, culturales o de intereses individuales o de pequeños grupos de interés. Se requiere de una gran dosis de liderazgo. Como afirmaba el profesor Peter Senge, experto en estrategia:


·         Condiciones indispensables para desarrollar una estrategia país

Sin embargo, para generar una estrategia país es indispensable contar con:
o   Condiciones políticas favorables interna y externamente, con buenas relaciones tanto al interior como al exterior del respectivo país.
o   Gobiernos fuertes, en su programa de gobierno, que generen una gran convicción y tengan una enorme capacidad de manejo y un respaldo popular indiscutible.

En el contexto de estas reflexiones cabe preguntarnos: ¿Cual es la estrategia país de Colombia?, ¿Estamos en condiciones de desarrollarla?, ¿Hay una visión compartida sobre ella? ¿Tenemos las instituciones para llevarla a cabo?

lunes, 10 de febrero de 2020

LA JUSTICIA SOCIAL Y LA EQUIDAD


Comentario 10/02/2020

LA JUSTICIA SOCIAL Y LA EQUIDAD

Ingeniero Industrial y Administrativo
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Las presiones sociales por la obtención de mejores condiciones de vida son continuas y crecientes en todos los países. Sin embargo, se afirma que hay dos condiciones que lo impiden: por un lado, la inequidad que se manifiestan a través de la concentración de la riqueza en unos pocos y, por el otro, la insuficiencia de las oportunidades de progreso reales para todos. En consecuencia, por diferentes medios, con diferentes argumentos y con modos pacíficos o violentos de solicitan mayores niveles de justicia social y de equidad.

Estos cambios deben comprometer la acción de los Estados, los Gobiernos, los partidos políticos, los gremios, los sindicatos y los representantes de diversos movimientos sociales representativos, así como otro tipo de instituciones, las iglesias y movimientos religiosos o las organizaciones civiles, por ejemplo. En consecuencia, lograr mayores niveles de justicia y equidad es una transformación que compromete a toda la comunidad. Examinemos un poco este contexto, sus causas, consecuencias y soluciones:

Tradicionalmente se han tenido dos aproximaciones a este tema: un enfoque socialista y uno capitalista. El primero, el socialista, concibe al Estado como el gran motor de la economía y por lo tanto el gran distribuidor de la riqueza a través de los subsidios y los bienes del Estado. El segundo, el capitalista, concede al sector privado la iniciativa económica y la generación de riqueza y de oportunidades a través de sus empresas y su infraestructura.

Sin embargo, la experiencia en el mundo es que la gran mayoría de países con enfoque socialista, terminan siendo dirigidos por camarillas privilegiadas las cuales concentran todo el poder y la riqueza para favorecer a quienes sean sus correligionarios ideológicos, con un marcado sesgo político, volviéndose claramente estatistas, nacionalistas, discriminatorios y autocráticos. Están muy cerca los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, por mencionar solo algunos. En estos esquemas de gobierno, se observan frecuentemente, además, fenómenos de corrupción y connivencia con delitos como el narcotráfico, el apoyo a las guerrillas, el tráfico de armas y personas, la minería ilegal, el contrabando, etc. ¿Se puede decir que esos países han logrado niveles superiores o notables de justicia y equidad?, claro que no.

Por el contrario, en los países con preponderancia de la iniciativa privada, de carácter democrático, los Estados crean las condiciones marco (las reglas de juego) para el desenvolvimiento del sector privado y sus empresarios, quienes con su libertad económica, el respeto por la propiedad privada y la iniciativa individual, realizan inversiones en diversos sectores empresariales para generar progreso, crecimiento y desarrollo, tales que se traducen en oportunidades y éstas en mayor justicia y equidad, generalmente en forma amplia para los miembros de la comunidad.

Sin embargo, las estructuras capitalistas aun siendo democráticas, tienden a concentrar la riqueza, lo cual es obvio, el empresario, generador de la iniciativa privada, aportante del capital de inversión y quién corre el riesgo del éxito o del fracaso de su iniciativa de negocios, tiene derecho a obtener los mayores beneficios y retornos. En el camino, con su inversión se han beneficiado también los empleados, los proveedores, las municipalidades y la sociedad en su conjunto, por el sólo hecho de elevar el progreso, generar crecimiento y propiciar desarrollo empresarial. Nadie tiene por qué llamarse a engaño con las ganancias que genera y acumula el empresario privado, si en su creación, se han generado, simultáneamente, un sin número de oportunidades de trabajo, progreso y bienestar para otros.

El problema no es que los ricos generen riqueza, el problema es que la reinviertan en la misma sociedad creando nuevas oportunidades para otros de los participantes de esa sociedad, bien a través del pago justo de impuestos o bien a través del crecimiento y desarrollo de sus actividades productivas y de nuevas oportunidades de negocios que generen a su vez una mayor demanda de capital humano con conocimientos, competencias y habilidades.

Pensar en que quienes han generado riqueza, la compartan con los demás que no la han creado, como lo pregonan los modelos socialistas y asistencialistas, es un absurdo y un contrasentido. Debemos generar oportunidades no distribuir la riqueza de aquellos que la han producido. Estos últimos, con sus impuestos y la reinversión de sus utilidades, son los que producen nuevas oportunidades y las personas, con su competencias y habilidades, son las que las capturan y aprovechan.

El propósito es generar progreso, crecimiento, desarrollo, nueva inversión, condiciones favorables para la inversión nacional y extranjera, volvernos atractivos, en términos de seguridad personal, seguridad jurídica y reglas de juego macroeconómicas y fiscales claras y estables, para que haya más inversión y con ella, más justicia y equidad.

La justicia social no es repartir el progreso, la riqueza y los bienes lo de los de más capacidad en favor de los de menor capacidad. Si queremos verdadera justicia social, eduquemos a las personas y creemos oportunidades que ellos puedan capitalizar con sus competencias y habilidades. No concibamos la sociedad colombiana como la lucha de clases (y la generación de odios y rechazos) entre los que tienen bienestar y los que no lo tienen.

lunes, 3 de febrero de 2020

TODOS A LA JEP


Comentario 3/02/2020

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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Como parte del proceso de paz firmado por el gobierno Santos a nombre del Estado Colombiano y los miembros firmantes de las FARC, a nombre del grupo de milicianos que se acogieron al mismo, se crearon dos mecanismos paralelos, con funciones diferentes pero complementarias: la Jurisdicción Especial para la paz (JEP) y la Comisión de la verdad.

La primera, la JEP, con la idea de tener una justicia transicional, especializada y única que se encargara de resolver los problemas de justicia originados en delitos cometidos en razón del conflicto armado, por los participantes, es decir: guerrilleros, miembros del ejército, funcionarios del Estado y particulares, quienes, con ocasión del conflicto, hubieran tenido participación en él y se acogieran a este mecanismo de justicia restaurativa. El fundamento de estas valoraciones judiciales surge de contar la verdad y toda la verdad, para gozar de penas reducidas y alternativas, no privativas de la libertad, siempre que lo contado sí sea verosímil, con una tipificación de las sanciones por tipo de delitos y no en forma individual según su gravedad.

Para este efecto el país se doto de un costoso y complejo sistema de justicia, con salas, magistrados y auxiliares, que hoy opera (hace dos años), sin embargo desde su inicio ha sido sujeto de críticas diversas por su conformación, sus costos, sus privilegios, su supuesta parcialidad hacia los grupos guerrilleros y el sistema de justicia basado en un “borrón y cuenta nueva”, donde los implicados, prácticamente, y aún sin contar la verdad, sin recibir ninguna pena, sin ninguna restricción, continúan ejerciendo actividades políticas, comerciales y civiles, como cualquier otro ciudadano y rodeados de preferencias y seguridades en su protección.

La Comisión de la Verdad, como organismo independiente, pretende acercarse a la misma verdad aproximándose a ella por un medio diferente: la investigación, la indagación y la averiguación de los hechos en las zonas de conflicto para narrar la verdad del conflicto y reconstruir la memoria histórica del país, evitando con ello que éste episodio, trágico y sangriento, vuelva a repetirse.

Ambos, en esencia, se fundamentan en la verdad, anque, como van las cosas, cada uno de estos entes tendrá su propia verdad, irreconciliables entre sí, veamos, especialmente refiriéndonos a la JEP:

La JEP se ha vuelto “el refugio de todos los pecadores”, dado que los más diversos “interesados” han ingresado o han intentado ingresar a este mecanismo de justicia con el pretexto de tener “algo que ver” con el conflicto armado y prometer toda una serie de “revelaciones” que “cambiarán el curso de la historia de Colombia”, por el sólo hecho de que les “borren su pecados y les limpien su pasado”, sin penas privativas de la libertad y con mínimas reparaciones y duraciones. Es evidente que, en estas inverosímiles condiciones de favorabilidad de la ley transicional, cualquier delincuente se quiera postular como candidato a la JEP.

De hecho, a más de los vinculados por ser participantes, responsables y actuantes en el conflicto, para quienes fue generosamente creada, se han tratado de vincular a la JEP (y algunos lo han logrado), intervinientes o indiciados en los delitos del tipo:

·         El crimen de Jaime Garzón
·         El de Luis Carlos Galán
·         “Matanzas” de diferente índole en distintos sitios del país.
·         Los supuestos patrocinadores de la parapolítica.
·         Algunos vinculados con el cartel de la toga.
·         Salvatore Mancuso regresa al país luego de cumplirle a las autoridades Norteamericanas por sus delitos, y por supuesto buscará exculpar sus pecados en Colombia a través de la JEP
·         Los corruptos perpetradores de diversos delitos con el Estado (Odebrecht, entre ellos).
·         Y, no podía faltar, la clase política más corrupta, como es el caso que mencionaremos a continuación.

Por estos días ha sido noticia también la intención de personajes de la política nacional, tales como: Alberto Santofimio, Musa Besaile, Bernardo Noño Elías y Alvaro Ashton, pretendiendo o siendo admitidos en la JEP. Estos personajes en su gran mayoría están vinculados a grandes delitos por corrupción frente al Estado.

Al punto de que la fiscal encargada de la investigación de los delitos de Alvaro Ashton, por el cartel de la toga, completa 6 meses negándose a remitir el expediente solicitado por la JEP, quien le concedió la libertad, porque no existe vinculación en su delito son el conflicto armado. Como ella afirma: “en ningún momento los presuntos sobornos (atribuidos a Ashton) fueron cometidos con ocasión, por causa, en relación o motivados por el conflicto armado” (Tomado de El Tiempo 28 de Enero 2020). Ella misma solicita que la Corte Constitucional dirima esta situación, veamos que dice la Corte una vez conozcamos su fallo.

Pero, para “buen entendedor pocas palabras bastan”, la JEP, lamentablemente desde sus inicios es o se ha convertido en un organismo falto de credibilidad (basta recordar la indolencia con el caso Santrich a quien lo dejaron volar), que puede ser un rey de burlas para la verdad y la justicia reales en Colombia, con grave detrimento y credibilidad en su proceso de paz.

No cabe duda que la Justicia Transicional y la JEP derivadas del proceso de paz, con sus particulares condiciones de impunidad, forman parte esencial de la polarización del país. ¿Cómo se resolverá este profundo descuerdo o el país seguirá polarizado?

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