lunes, 23 de septiembre de 2019

COGER IMPULSO


Comentario 23/09/2019
COGER IMPULSO
Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Sorprendentemente Colombia está teniendo un desempeño económico notable (crecimiento del PIB superior al 3%) en el mar de incertidumbre en que está inmerso en este momento la economía mundial, por las razones de todos conocidas como son: las relaciones de USA con otros países, por temas estratégicos, comerciales, políticos o militares, las vicisitudes del Reino Unido con su retirada de la Unión Europea (el Brexit), las rivalidades entre países con diferentes culturas, convicciones religiosas y estructuras económicas como sucede con Israel y Arabia Saudita frente a Irán, por ejemplo, las influencias políticas, económicas o militares de potencias como China y Rusia en Latinoamérica o en otras zonas del mundo, el mal desempeño en su crecimiento de varias economías europeas y latinoamericanas, los cambios de estilo de gobierno como ha ocurrido recientemente en México y se prevé que ocurra en Argentina próximamente.

Por otro lado, y aguzando aún más las problemáticas económicas y sociales, está la amenaza del cambio climático, cuyos efectos son cada vez más visibles en diversas regiones del mundo, a través de fenómenos tales como el deshielo de las zonas polares, los huracanes y monzones, la falta de lluvia o por el contrario las severas inundaciones, la pérdida de especies vegetales y animales, los incendios forestales, etc,.

Simultáneamente, hay graves conflictos regionales, por razones diversas como el caso de los países del medio oriente, de algunos países africanos y, para no ir muy lejos, el caso de Venezuela y su éxodo de venezolanos o sus amenazas militares a Colombia para destruir con misiles y ataques aéreos la infraestructura petrolera, industrial y vial del país.

Además, existen continuas e inesperadas fluctuaciones en los mercados de valores, monedas, reservas de metales preciosos, en los precios de los productos básicos (commodities), en los índices de valores monetarios, en las propias monedas con sus revaluaciones o devaluaciones y en los flujos inestables y nerviosos de capitales.

De otra parte, no escapa a la vista de todos la problemática de migración de muchas poblaciones que dejan sus territorios por las persecuciones políticas, las guerras, las hambrunas, el deterioro económico, las catástrofes naturales, la falta de oportunidades y el sueño remoto de un futuro mejor.

Son tantos y tan diversos los frentes de volatilidad, que la palabra que caracteriza la economía mundial en este momento es precisamente la incertidumbre. Casi que lo que se avizoraba o se preveía en materia económica aún en el corto plazo, se reversa en su contenido y dirección en forma frecuente e intempestiva, haciendo muy difícil que los negocios en todo el mundo tengan un panorama despejado para realizar sus inversiones de capital en innovación, progreso y desarrollo en las actividades productivas.

Colombia, en contrario sentido de esa inestabilidad e incertidumbre mundiales, viene generando un crecimiento económico moderado pero consistente, permitiendo con ello que los problemas de ocupación productiva formal e informal no se hayan disparado, con inflación moderada y con generación de crecimiento o recuperación en la gran mayoría de sectores económicos. Quizás los puntos más débiles sigan siendo el déficit fiscal y el pobre balance de las exportaciones de productos colombianos, con bajo aprovechamiento de sus ventajas comparativas, su posición geográfica y los tratados de libre comercio que tiene firmados con varias regiones del mundo.

El déficit fiscal es nuestro mayor lunar institucional por dos razones: por una lado, la ineficiencia en el gasto público, no siempre rodeado de criterios de conveniencia, viabilidad y oportunidad rigurosos, sino más bien por decisiones de orden político o por la influencia de la enorme corrupción que nos devora, en las tres ramas del poder público (ejecutivo, legislativo y judicial, o en los propios organismos de control). Ahora, nuestro otro gran problema, de carácter ilegal, es el narcotráfico, con su perniciosa influencia en las zonas de producción, tanto por la violencia, como por el deterioro medioambiental y el bajo progreso económico real.

Si aglutinamos la voluntad de las gentes del país, sin distingos políticos, étnicos, geográficos o religiosos, en función de combatir la corrupción y el narcotráfico, podríamos contar con mejores condiciones para el desempeño económico de todos los sectores de la actividad productiva, con mayor generación de oportunidades de ocupación lícita, de educación, de salud y de bienestar.

Si hacemos lo anterior, el progreso y el desarrollo vendrán como consecuencia de la dinámica económica, centrada en el crecimiento, para generar oportunidades a toda la comunidad. No es suficiente el crecimiento actual, aunque sea superior al 3%, pero es un buen impulso. Así como en las justas deportivas, coger un buen impulso es indispensable para afianzar el éxito final, en la economía también. Si al buen impulso económico se le agrega la convicción comunitaria de poder ser mejores y de querer ser un país con mayor desarrollo, justicia, equidad y legalidad, no es fácil que nada nos detenga, ni aún las condiciones adversas de la economía mundial y su carga de incertidumbre.


lunes, 16 de septiembre de 2019

LOS LUGARES COMUNES


Comentario 16/09/2019

LOS LUGARES COMUNES

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Se supone que los candidatos a las gobernaciones y alcaldías representan ideologías políticas diferentes, unos son de izquierda, otros de derecha y otros se postulan como de centro. Por su parte, cada uno dice tener programas de gobierno diferentes, con mayor o menor énfasis en la educación, la vivienda, la salud, el empleo o el fomento a la ocupación productiva, el desarrollo social y de infraestructura, la seguridad ciudadana, la movilidad y los nuevos proyectos relacionados con la administración y la comunidad.

Sin embargo, son tan sutiles las diferencias entre la mayoría de ellos, tanto en su programa de gobierno como en el enfoque sobre la administración pública, que el paisaje se ve cómo lo mismo, se convierte, a medida que avanzan las campañas, en un conjunto de lugares comunes.

Buena parte de las confusiones surgen porque al enunciar un tema como prioridad, por ejemplo, el empleo o el fomento a la ocupación productiva, se hace énfasis en la importancia de ese tema para la comunidad y la conveniencia de enfrentarlo con decisión para poder mejorar su desempeño o superarlo, si fuere posible. Por el contrario, poco se aborda el cómo y el de dónde, es decir, que van a hacer para lograr lo que se proponen, con explicaciones sensatas, llenas de buena concreción y verosimilitud y además, de dónde saldrán los recursos para enfrentar tan magna realización.

Es fácil, suena muy importante y genera una gran ilusión, oír decir a un candidato algo como “voy a crear 200.000 empleos nuevos de buena calidad y 30.000 cupos nuevos en educación primaria”. Sin embargo, pasan los períodos de gobierno y los empleos nuevos no se ven, por el contrario crece el desempleo y las soluciones educativas tampoco aparecen, por falta de presupuesto o por cualquier otra razón. Además, la ciudadanía tiene poca disposición al control político del cumplimiento de las campañas cuando se asume el cago, el asunto se olvida y el tema volverá a aparecer con otro candidato en otra elección y así sucesivamente…..los candidatos, una vez, en el poder, frecuentemente, se les “embolata” el programa con el cual fueron elegidos.

Buena parte de esto que ocurre con esos dirigentes, surge de la problemática de los propios partidos políticos cuyas filosofías e ideologías se desdibujan al ritmo de los acontecimientos y de las alianzas que les sean necesarias, aún entre contrarios, para acceder al poder local, regional o nacional, según sea el caso. Lo importante para ellos es ganar a toda costa, y aún a costa, valga la repetición, de su propia convicción política.

Es de común ocurrencia en los organismos legislativos (Congreso, Asambleas, Consejos) ver “enormes garroteras” en la defensa de determinado tema, sin embargo, ver las mismas personas en fuertes elogios y abrazos en el apoyo a otras iniciativas. Parece ser que “lo que nos une puede ser también lo que nos divida”, cosa difícil de digerir por el común de los mortales.

Con estas actuaciones, acompañadas del generalizado fenómeno de corrupción, no es raro entender el rechazo que tiene la ciudadanía por los políticos y los partidos que los acogen, ya no se cree en ellos, las experiencias pasadas han sido tan desafortunadas que la credibilidad y la confianza han sido sustituidas por la apatía, el desinterés y el rechazo. No es extraña la enorme abstención en las fechas de la votación. Buena parte de lo que en el fondo sucede es que los partidos han perdido la esencia de su ideología política, la cual, como camaleones, va cambiando según la necesidad y/o la conveniencia.

Qué bueno fuera que las exposiciones de los aspirantes a los cargos de gobierno o representación incluyeran en sus discursos manifestaciones claras y transparentes sobre temas tales como:

  • ¿Cuál es su programa de gobierno y con cual ideología política se identifica dicho programa?
  • ¿Cómo esperan ejecutar su programa de gobierno?
  • ¿De dónde saldrán los recursos necesarios para ejecutarlo?
  • ¿Qué personas formarán parte de su gobierno?
  • ¿Qué metas se propone cumplir en cada uno de los tópicos de su programa de gobierno? ¿Por qué se puede creer en ellas?
  • Si va a realizar alianzas, ¿con quiénes, por qué y para qué?
  • ¿Qué mecanismos de comunicación a la comunidad sobre su gestión va a emplear?
  • ¿Por fuera de los organismos de control regional que la ley dispone, tendrá otros mecanismos de vigilancia de su transparencia, legalidad y cumplimiento?
  • ¿Al término de su mandato qué mejoramiento notable puede esperar la comunidad, en qué y cómo?

Un candidato idóneo que presente estas ideas tendrá un enorme arraigo en la comunidad y su futuro político estará más despejado, en la medida que el cumplimiento de lo prometido se acompañe de su ejecución.


martes, 10 de septiembre de 2019

¿SI YA NO CREEMOS, QUÉ HACEMOS?


Comentario 10/09/2019

¿SI YA NO CREEMOS, QUÉ HACEMOS?

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Se avecina el período de elecciones regionales, pero es tal la multiplicación de candidatos y el sin número de movimientos políticos y alianzas que temo pensar que los electores estarán muy confundidos, a todo lo cual se suma la falta de interés y de credibilidad en la clase política que se ha generalizado por todo el país.

Basta ver las encuestas de opinión más recientes con la desafortunada calificación negativa que actualmente caracteriza, con contadas excepciones, a los líderes políticos y sus partidos, a las ramas del poder público (ejecutivo, legislativo y judicial), los organismos de control, los instrumentos de la paz (la JEP, las FARC, la comisión de la verdad, los acuerdos y su implementación) a los candidatos y sus propuestas, todo lo cual se traduce en apatía y desconfianza.

Fenómenos como el Cartel de la Toga, la fuga de Santrich, el rearme y desafío de las llamadas disidencias de las FARC, la perniciosa participación de Odebrecht en las campañas políticas, el delito de corrupción presente en todas las esferas del Estado a través de la mermelada, los sobrecostos, las licitaciones o adjudicaciones a dedo, los cargos públicos amarrados a la política de turno y no a la competencia e idoneidad de los funcionarios, etc., etc., etc.

Por otro lado, los órganos de fiscalización, judicialización y control (Procuraduría, Fiscalías y Contralorías a nivel nacional o local) están saturados de indicaciones de corrupción, favorecimiento o desviación de las investigaciones, los fallos y las sanciones.

Hasta las llamadas campañas anticorrupción no han tenido eco ni respuesta en el Congreso de la República, si bien el sentimiento de apoyo del cual gozan por parte de la ciudadanía. Las investigaciones de la Comisión de Acusaciones del Congreso parece que nunca tienen acceso a las pruebas o aún teniéndolas no encuentran culpables, lo cual es inverosímil, por ser hechos del conocimiento público y comentario cotidiano en los medios de comunicación. Hasta la imparcialidad de la justicia está en veremos pues muchos de sus fallos tienen alcance político, con fuertes intereses particulares e increíbles sesgos, más que fundamento jurídico.

Últimamente, la falta de credibilidad ha contagiado también a la Iglesia, el ejército, la policía, el sistema electoral (por ejemplo, la segunda vuelta de Santos en su segundo mandato y su la financiación de dudoso origen o  legalidad, o los votos que aparecieron de un momento a otro). Hoy en día hasta la clase empresarial ha bajado de opinión favorable en su aceptación y respetabilidad.

En definitiva, en lo relacionado con los asuntos del Estado y la clase política, poca credibilidad se genera y por el contrario se ha desarrollado el sentimiento de  desconfianza, asombro y pérdida del motivación por dichos asuntos, los cuales, en la práctica, y a pesar de todo lo que sucede, gobiernan el funcionamiento del Estado y las relaciones de sus ciudadanos.

Y, cómo dice la Biblia, “¿y si la sal se vuelve insípida, con qué se salará?” (Mateo 5:13) Así le está pasando a la credibilidad ciudadana en materia electoral, sobre los partidos políticos, sobre el Estado y sobre el Gobierno, prácticamente: ¿si ya no creemos, que hacemos?

Mi opinión es que debemos ser muy responsables con la elección de los candidatos regionales, precisamente, porque ya no creemos, debemos ser más exigentes en conocer sobre su idoneidad, su capacidad, su honradez a toda prueba y su conducta ética y ciudadana. No es momento de no votar o votar en blanco, es el momento de comprometerse con el país en su probidad y transparencia y de esta forma obligar a la clase política y a los funcionarios públicos a ser íntegros y a ejercer una gestión pública llena de transparencia y pulcritud. De lo contrario no deberían ser nuestros representantes o llegar a ser los funcionarios de la administración pública. Independientemente de las convicciones políticas de los candidatos, las cuales también debemos conocer, más nos interesa saber de su competencia, capacidad, transparencia y conducta.

Esta visto, además, que en política las convicciones son moneda de cambio, con la cual se negocia con mucha facilidad. Es casi que inverosímil ver las alianzas que se forman en un momento dado entre opositores y contradictores que se manifestaban acérrimos opositores,  totalmente contrarios, y, a la hora de la verdad, los principios valen menos que los puestos o las convicciones políticas no sirven de nada frente a los contratos. Las ideologías políticas, en la práctica, se han vuelto letra muerta escrita en el papel, en los discursos, en las manifestaciones públicas de los partidos y sus candidatos.

Muy difícil creer y confiar, después de tanto palo que el elector ha tenido, con los hechos que todos los días son noticia en materia de corrupción, fraudes, componendas, favorecimientos, intrigas, chanchullos, feria de avales, etc., etc., etc. Sin embargo, Colombia sigue siendo de los colombianos, no de su clase política, somos cerca de 48 millones de ciudadanos que tenemos fe y esperanza en un país mejor para los de hoy y para los que nos sucedan. Se puede hacer, hagámoslo.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿IMAGINACIÓN O ESTRATEGIA?


Comentario 2/09/2019

¿IMAGINACIÓN O ESTRATEGIA?

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Con la excusa de los supuestos incumplimientos del gobierno Duque sobre los acuerdo de paz, el país no sale del asombro de ver la imagen de curtidos guerrilleros que fueron líderes y negociadores de ese proceso de paz con el gobierno de Santos, como Romaña, Santrich o Márquez, por ejemplo, cargando sus armas, uniformados en traje de combate y proclamando la nueva Marquetalia y la continuación de las acciones armadas que acostumbraban las FARC, como el secuestro, la extorsión, el asalto a poblaciones y la emboscada a las patrullas del ejército, como también la retención de soldados enjaulados en las más inmisericordes cárceles, o el reclutamiento de niños y niñas con abusos sexuales contra ellos. Por supuesto, no se les escapará también el narcotráfico o la minería ilegal como fuente alterna de financiación para sus acciones armadas. ¡Qué horror! Para todo lo cual estarán amparados por los gobiernos de Maduro en Venezuela y de Diaz Canel en Cuba (Los Castro), usando el territorio venezolano como refugio.

Lo anterior no lo pudiera uno creer sin haberlo visto, luego de 6 años de negociaciones de esos mismos guerrilleros en el proceso de paz en la Habana, con el auspicio de toda la izquierda internacional, y después de haber presentado dicho acuerdo como un modelo para la humanidad.

Siendo un convencido de la necesidad del proceso de paz y alabando el sometimiento de cerca de diez mil hombres de las FARC para su reincorporación a la sociedad, bajo la promesa de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición, no estoy tan convencido de las ventajas del acuerdo de paz en sí mismo, el cual parece conducir a la impunidad, la entrega de derechos políticos sin merecimiento alguno, varios de los exguerrilleros son congresistas, sin ninguna elección popular que los respalde y con una muy débil o ninguna eficacia en lo de la verdad, la justicia (con los pobres y sesgados resultados de la JEP a la cabeza), la reparación y la garantía de no repetición.

Durante la firma del proceso de paz se argumento mucho, por parte de diferentes fuentes de opinión, que detrás de la firma del acuerdo había una estrategia bien dirigida para afianzar el poder de las FARC so pretexto del acuerdo, éstas necesitaban ganar en representación política, mantener su brazo armado en las montañas y afianzar su presencia en las ciudades con un creciente número de militantes o simpatizantes urbanos. Todo los cual es lo que estamos viendo: hay un grupo de ellos gozando de privilegios políticos y curules, sin sanción de ninguna naturaleza, otro grupo, como hemos dicho, están armados en las montañas con Romaña, Santrich y Márquez en su dirección y entrenamiento, y algunos de los reinsertados forman los simpatizantes urbanos y los multiplican con su acción política cotidiana. En síntesis, la estrategia parece en marcha, bien organizada, bien financiada, con amparo legal porque el acuerdo es parte de la constitución, con una JEP que es su máximo orgullo como tribunal de justicia creado por ellos y para ellos, como ellos mismos lo afirman, la cual no los va a sancionar con privación de su libertad, quizás sólo amonestar con las llamadas penas restaurativas, que el país aún no conoce.

¿Será demasiada la imaginación de los que pensamos que sí es una estrategia de las FARC bien estructurada y en marcha? La realidad demuestra que la estrategia de las FARC está en marcha, funcionado y cosechando sus éxitos, donde el objetivo final es tomar el poder en Colombia igual que lo hizo Chaves o Maduro en Venezuela, los Castro en Cuba, Evo en Bolivia (va para el quinto período de gobierno en contra de la Constitución Boliviana y de un plebiscito interno en su contra) y Ortega en Nicaragua, por ejemplo.

Por más que hagamos votos por la paz, desconciertan mucho dos cosas:

·         La negociación Santos–FARC, por encima del plebiscito y la Constitución, que condujo a un Nobel de paz y a la impunidad de las guerrillas, con infinidad de beneficios a en su favor, sobre los intereses del propio país, donde a los opositores del acuerdo de paz se les continúa llamado guerreristas y enemigos de la paz, cuando ninguno de los dos calificativos es aplicable a esas personas, por supuesto. Los enemigos del acuerdo Santos-FARC no lo somos de la paz y menos estamos defendiendo la guerra como solución para el país.
·         Las acciones programadas de las FARC, las cuales se están ejecutando y cada día aparecen como más evidentes en desarrollo de su gran estrategia de tres brazos estructurados y bien coordinados de las FARC: en la política, en las armas y en la militancia con proselitismo. Por ejemplo, ya se quiere cambiar el nombre de las FARC políticas (las del común) para no confundirlas y poder deslindarlas de las FARC (las armadas) ante la opinión pública.

El Gobierno Duque continúa empeñado, como debe ser, en poner en marcha los capítulos sociales de rehabilitación y reinserción de los guerrilleros que están en el acuerdo y los de transformación del campo, hasta donde los recursos y capacidades del Estado lo permiten, pero con el más firme propósito de implementarlos, como lo demuestra cada día el comisionado Emilio Archila. Sin embargo, siempre encuentra piedras en el camino: las objeciones del Presidente a la JEP fueron derrotadas por el Congreso, al mafioso y guerrillero Santrich lo rehabilitaron el Consejo de Estado, la Corte Suprema de Justicia y la JEP, quienes crearon el escenario propicio para que se volara y se reintegrara a las nuevas FARC. En la actuación de la JEP es evidente su sesgo político, favorable a los miembros disidentes de las FARC, a los cuales no los había retirado del proceso de paz, si bien las pruebas contundentes en su contra desde mucho tiempo atrás. Sólo ahora, y por la fuerza mayor de estos hechos, reacciona solicitando a sus magistrados desvincular de los privilegios de justicia transicional y restaurativa a los guerrilleros en armas.

El país debe aclarar si hay demasiada suspicacia e imaginación en la interpretación del acuerdo de paz y las acciones de los diferentes frentes de actuación de las FARC (el político, el armado y el militante) o, por el contrario, sí estamos al frente de una escabrosa estrategia de ese mismo grupo, acompañado de toda la izquierda internacional, quienes han seguido patrocinándolos y poniendo como ejemplo para el mundo su acuerdo FARC-Santos.

Este es y seguirá siendo, sin duda, uno de los elementos de mayor polarización política del país, con efectos trascendentales para su futuro, para la concordia de sus ciudadanos, para la legitimidad de sus instituciones, para la credibilidad en sus partidos políticos y en sus dirigentes y, en fin, para volver a creer en el propio país y su futuro, como Estado democrático, con libertades ciudadanas y con defensa de la economía privada como los pilares de su funcionamiento y organización política, económica y social.



lunes, 26 de agosto de 2019

ALTERACIONES EN LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL


Comentario 26/08/2019

ALTERACIONES EN LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Entendemos por geopolítica el estudio de las distintas formas de pensamiento político que se presentan en diferentes áreas geográficas del mundo. La geopolítica se centra, entonces, en el análisis del poder político en relación con el espacio geográfico. El mundo está dividido en diferentes corrientes políticas cuyo enfoque se deriva principalmente de la concepción sobre el papel del Estado y su intervención frente a la economía y con los particulares, así como la intervención de los ciudadanos en la conformación de sus gobiernos y de los partidos políticos o grupos de representación política.

Claramente estamos frente a diferentes tipos de modelos políticos, determinados por ser autocráticos, con un partido político único,  o democráticos, con múltiples partidos políticos y, entre ambos extremos, con muchos matices. Por autocrático entendemos modelos de gobierno totalitarios quienes concentran todo el poder en una camarilla (en ocasiones una sola persona quien actúa como dictador) y frecuentemente, también, con los poderes públicos sin independencia (ejecutivo, legislativo y judicial) por estar concentrados en el mismo gobernante. Las autocracias actuales no son del tipo monárquico como en la edad media, pero sí están determinadas por una sola corriente política como la determinante. Por otra parte, los modelos democráticos se caracterizan por gobiernos elegidos popularmente, con varios partidos políticos en contienda, con diferencias manifiestas en su pensamiento sobre el Estado, el modelo de Gobierno, además, en lo económico y lo social.

En el pasado la confrontación entre las potencias representantes de cada modelo de Estado y de Gobierno se llegó a denominar como la “guerra fría”, pues los países tenían intereses expansionistas, con esquemas económicos, políticos y sociales diferentes y cada uno de esos países ambicionaba mayor posesión de recursos naturales (agro alimentarios y mineros) o de ubicaciones geográficas estratégicas para disponer de posiciones ofensivas o defensivas privilegiadas en caso de guerra. El poder militar también ha sido sinónimo de la vigencia de cada modelo político y factor determinante de la geopolítica mundial.

Luego de la segunda guerra mundial se crearon mecanismos globales de entendimiento de las distintas modalidades y enfoques de los países (ONU, OEA, FMI, Banco Mundial, etc.) y acuerdos y tratados para evitar nuevas confrontaciones (No uso de armamentos nucleares, OTAN, Pacto de Varsovia, acuerdos de no agresión, etc.), sin embargo, el mundo ha soportado y sigue soportando todo tipo de confrontaciones bélicas, ya no mundiales, pero sí regionales, las cuales afectan los intereses mundiales. A pesar de todo no hemos estado, de nuevo, en el escenario catastrófico de una nueva guerra mundial. Pero, la “chispa” puede encenderse rápidamente con los actos bélicos de Korea del Norte o Irán, por ejemplo.

Ahora, también en los últimos años el equilibrio geopolítico del mundo se ha venido resquebrajando por diferentes razones, cuya confluencia crea un escenario altamente inestable, muy vulnerable y de gran incertidumbre para toda la economía mundial, el cual, eventualmente puede derivar en condiciones de confrontación no sólo políticas sino también bélicas. Veamos algunas de sus causas:

·         América primero y para los americanos.
Este es el principio con el cual se hizo elegir Donald Trump en los Estados Unidos, y a fe que lo está cumpliendo, generando una ola de progreso en la economía norteamericana que tiene felices a sus ciudadanos, pero alterada toda la economía mundial, con su rechazo al libre comercio y la globalización, con el retiro de los acuerdos de cambio climático, de los acuerdos de inmigración, etc. Con el “muro” ha declarado una guerra frontal contra la inmigración de los centroamericanos y el replanteamiento de la ayuda norteamericana a los países en desarrollo, etc. Trump, además, caza peleas continuamente, parece un “matón de barrio”, hasta sus antiguos aliados ya no lo sienten conveniente.

·         Acuerdos mundiales de comercio.
La salida de USA de los acuerdos mundiales de comercio (OMC) y su guerra comercial reciente con China, a través de aranceles y restricciones, está distorsionando la economía mundial, causando, por un lado, recesiones o decrecimientos económicos y por el otro, desviación del comercio mundial con efectos desestabilizadores en las tasas de cambio de los países o de los precios de los commodities (productos primarios), especialmente, en el caso de los países emergentes. Lo cual ocasionará mayor pobreza y menor bienestar. Esto mismo está haciendo con otras latitudes como con la Comunidad Económica Europea, sin embargo está dispuesto a establecer un acuerdo de comercio con Inglaterra, luego de su salida de la Unión Europea con el Brexit.

·         Tendencias expansionistas.
Hay algunas tendencias expansionistas en el mundo, también fuertemente perturbadoras como la toma Rusa de Crimea, la eterna rivalidad entre Pakistán e India por la región de Cachemira, los problemas territoriales entre árabes y judíos, los problemas migratorios de los países Africanos hacia Europa, y más recientemente la confrontación de Israel con Irán por razones políticas y religiosas, etc.

·         Polarización y radicalización.
La polarización política se ha vuelto una enfermedad casi que universal, las posiciones se vuelven cada vez más radicales y agresivas y pueden causar alteraciones a nivel de los respectivos países, como también a nivel de las regiones, No más ver el caso de las posiciones asumidas por los países latinoamericanos sobre le gobierno y el éxodo de los Venezolanos.

·         Cambio climático.
El cambio climático es cada vez más un serio problema del escenario mundial, con consecuencias catastróficas para la humanidad, sin embargo el mundo no encuentra una línea de conducta uniforme y sólida, con compromiso y acción conjuntas, para abordar el fenómeno y mitigar sus impactantes trasformaciones del medio ambiente, la producción agrícola y animal y la vida en la tierra.

·         El ciberespacio.
El ciberespacio es un nuevo elemento de confrontación por la capacidad de los países de influir en la conducta de otros gobiernos, en sus ciudadanos y en sus entidades, cambiando su destino, como ocurrió con la injerencia rusa en las elecciones norteamericanas o la influencia en los focos de opinión de distintos países manipulados por Hackers, para citar, solo dos de los muchísimos casos.

Sin ir más lejos, entonces, cómo se observa en la breve descripción presentada, hay una gran cantidad de razones de mucho peso para afirma que la geopolítica mundial está alterada, con consecuencias insospechadas.

martes, 20 de agosto de 2019

LA CULTURA CIUDADANA Y LA MUNICIPALIDAD


Comentario 20 de Agosto de 2019

LA CULTURA CIUDADANA Y LA MUNICIPALIDAD

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo.

En muchas de nuestras ciudades colombianas esta cambiando la cultura y las costumbres ciudadanas para adaptarse a las nuevas formas de desenvolvimiento de la cotidianidad, tales como los nuevos sistemas de transporte, las formas alternativas de comunicaciones telefónicas, los ordenamientos legales recientes, los avances tecnológicos (por ejemplo los celulares con sus potentes y diversas capacidades), la conciencia ambiental, los problemas cotidianos de largas filas de espera en sitios de amplia circulación o en sitios de atención especilizada, etc.

La cultura ciudadana está formada por los principios, valores y normas que acatan y respetan los ciudadanos de una municipalidad para el buen funcionamiento de la sociedad y para disponer de mayor bienestar en su vida cotidiana. No cabe duda que la cultura ciudadana ha mejorado en los últimos años y que en muchas ciudades hay pruebas evidentes. Esta cultura surge a través del tiempo, con la experiencia repetida por los habitantes frente a un hecho o situación, por lo cual, paulatinamente, se vuelve una introspección para cada ciudadano y se incorpora a la conducta de su comunidad.

Por supuesto, la cultura de cada municipalidad es diferente y en buena medida es influida por las propias condiciones de vida y, viceversa, la cultura influye en las condiciones de vida. No es lo mismo, por ejemplo, la cultura antioqueña que la costeña, la llanera o la valluna, como es apenas obvio. Cada una está imbuida por el ambiente, las costumbres, la geografía, la historia, la educación, el desarrollo y las maneras de ser y de pensar de sus habitantes.

Quiero resaltar en este comentario algunas culturas que han cambiado para bien y otras para mal, veamos:

PARA BIEN

·         El uso de transportes alternativos.
Es magnífico el hecho de que cada vez más ciudadanos, especialmente, pero no únicamente, las poblaciones jóvenes, estén usando medios de transporte alternativos como la bicicleta, las patinetas y diversas infraestructuras de transporte público, evitando con esto el uso de vehículos particulares, que tanto demandan en infraestructura de vías, en consumo de combustibles, en efecto ambiental y en enormes congestiones. Las autoridades favorecen y han creado facilidades urbanas de señalización en las vías para dejar carriles exclusivos para el uso de estos vehículos alternativos. Desafortunadamente estos carriles están siendo invadidos por conductores de motos irresponsables, carretillas o por peatones descuidados. Los peatones al andén y las motos y carretillas a las vías, esta es una parte de la cultura ciudadana que aún se debe afianzar.

Frecuentemente, y como consecuencia de lo anterior, lo que se está creando es una insuficiencia de sitios de parqueo de los vehículos y, lamentablemente, más calles no vamos a tener, tampoco es frecuente disponer de sitios que puedan habilitarse como parqueaderos y el número de vehículos crece todos los días. Además, soluciones alternativas como los pasos elevados o los deprimidos son tan costosas y de tanto tiempo en su construcción que no son una solución viable para cada lugar de congestión. También, y paulatinamente, la congestión, la polución, el costo de los combustibles, los seguros (Soat y daños), los impuestos al transporte vehicular, el costo de los automóviles están obligando a que usemos la movilidad alternativa y no los automóviles.

·         La conciencia ambiental.
Qué bueno ver a las personas preocupadas por el reciclaje, por evitar basuras en el andén o escombros mal dispuestos, así como por el cuidado de las fuentes de agua o el uso prudente de factores escasos como el agua o la energía o de evitar el empleo de elementos contaminantes. Sin embargo hay que hacer más exigentes las normas de revisión técnica de los vehículos, ya que se ven por la calle, verdaderas carros-chimenea, de alta contaminación.

·         Dar paso al peatón y las normas de tránsito.
Es muy grato ver cómo cada vez más los conductores de vehículos ceden el paso a los peatones en las esquinas, para facilitar su cruce, así como en el cumplimiento de las normas de tránsito sobre parqueo de autos, zonas de circulación prohibidas, límites de velocidad, etc. De nuevo, especialmente las motos, son grandes ausentes en el cumplimiento de las normas, no es raro ver, día a día, muchos accidentes de motos, por sus excesos de velocidad o su incumplimiento de las reglas de tránsito. Cabe decir que los medios de transporte alternativos igualmente deben someterse al cumplimiento de las normas de movilidad y señalización.

·         Apoyar al visitante.
Colombia se ha vuelto un país turístico por razones de conocimiento, diversión, comercio, salud o educación, con lo cual vemos más y más visitantes cada día, quienes requieren de orientación y buena atención. Sería importante incorporar a la cultura de hospitalidad de los colombianos, la conciencia de ayuda y apoyo al visitante. Ellos lo agradecerán y la ciudad progresará.

PARA MAL

·         Las hordas de motos y su forma de conducción.
Si bien alabamos las motos como solución de transporte económico, versátil y de gran utilidad, debemos censurar la conducta de los conductores que cada vez más aparecen como “rápidos y furiosos”, creando situaciones de peligro para todos los conductores y peatones, y para ellos mismos. ¿Será posible contar con conductores motorizados con conciencia ciudadana, con respeto y prudencia por los demás, y no como bólidos desesperados, sin ninguna consideración por los otros?

·         El arrojar basuras al piso.
Aunque cada vez hay mayor conciencia de mantener las ciudades limpias y aseadas, en lo cual ayudan muchísimo las amas de casa, los negocios formalizados y los propios ciudadanos apoyados por las empresas de aseo y de recolección de basuras, que bueno sería acabar de ganar la conducta de mantener un suelo limpio, sin papeles u objetos arrojados en lugares públicos, con basuras depositadas en cualquier sitio y escombros arrumados en las vías.

·         El sonido en volúmenes perturbadores.
Los pitos de los vehículos, los parlantes en las casas, las bocinas con alto volumen de los vendedores ambulantes, la música en las calles, en los sitios de comercio y en los restaurantes con alto volumen, los cuales perturban la tranquilidad pública. En esto hay mucho por hacer, pero se puede, es cuestión de ser conscientes de nuestro entorno y los derechos de los demás.

·         El abuso del espacio público.
Este sí que es un problema mayúsculo, muchas personas con el ánimo del “rebusque” convierten cualquier lugar del espacio público en los más inverosímiles puntos de comercio: empanadas, arepa de huevo, de chócolo, de mote, jugos y frutas, tamales, “guanabanol”, “bolis”, vive 100, todo a mil, loterías y concursos, colectas, ventas de variedades, carretas con frutas, puestos de relojería, zapatería, mecánica, “segundazos”, oferta de servicios o de promociones comerciales, “gaminismo”, mendicidad, etc., etc., etc. El espacio público en zonas de alto flujo de personas se ha vuelto un caos, ni hablar de los semáforos, hoy llenos de venezolanos-colombianos pidiendo una moneda y cada vez más agresivos. Es claro que obedece en parte a los niveles de pobreza nuestros y al éxodo venezolano (a quienes debemos apoyar con solidaridad, pero en forma organizada), pero también, los hay que son verdaderas empresas informales, de explotación de personas, con empresario a bordo y toda una organización para aprovecharse del espacio público y abusar explotando los más débiles.

Esta situación es bien difícil para las autoridades, pero algo se debe hacer: lugares habilitados, zonas demarcadas, “carnetización”, sitios especializados, educación y apoyo, promoción de normas y regulaciones, supervisión por sistemas de adaptación y trabajadores sociales y en último término por medidas policivas (sanciones y arrestos), que en algún momento también son necesarias.

En fin, un lugar más ciudadano y con una mejor municipalidad es una aspiración justa y necesaria para cualquier comunidad.

miércoles, 14 de agosto de 2019

ASÍ ES MUY FÁCIL


Comentario día 14/08/2019
ASÍ ES MUY FÁCIL
Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.

Bajo el título de “DEJAR LA PAZ EN PAZ” el ex presidente y nobel Juan Manuel Santos (JMS) publicó en el diario El País de España un comentario en el que se refiere, de nuevo, al proceso de paz en Colombia y su implementación por el Presidente Iván Duque, en los siguientes términos:

“Siempre se ha dicho que para lograr la paz se requieren dos fases: la primera es hacer la paz, hacer las paces, dejar de matarse. La segunda es construir la paz, lograr una verdadera reconciliación, dejar de odiarse. La segunda fase es más difícil y toma mucho más tiempo”.
Califica a su vez, que la primera fase la cumplió su gobierno con éxito después de seis años de negociación con las FARC para tener un acuerdo y que la segunda le toca al nuevo gobierno. Parece muy simple la afirmación y la manifestación que el ex presidente emite sobre las dos fases y el amplio despliegue  sobre los logros de su gobierno, sin embargo veamos algunos comentarios sobre sus realizaciones:

El acuerdo de paz con las FARC:

Firmado en diciembre del 2016, contiene las pretensiones de la solución de  grandes problemas del país, en seis temas puntuales:

·         Trasformación del campo: relacionado con la reforma rural integral.
·         Apertura democrática para construir la paz: sobre la participación política y las garantías a la oposición.
·         Verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición: sobre la reparación a las víctimas y la justicia transicional (JEP).
·         Economías ilegales asociadas y el consumo de sustancias sicotrópicas: relacionado con la erradicación de los cultivos ilícitos.
·         Cese al fuego y dejación de armas: para afianzar el fin del conflicto.
·         Acompañamiento: para la implementación, verificación y refrendación.

El acuerdo ha sido alabado por diferentes países para los cuales es un logro ejemplar para todo el mundo, dado que después de 50 años de conflicto armado se logró su firma. También, muchas corrientes de opinión ciudadana lo han calificado como un acierto, sin embargo, un porcentaje muy alto de colombianos lo ha rechazado por conducir a situaciones de premio, privilegio e impunidad para los miembros de las FARC si bien sus delitos de lesa humanidad, el narcotráfico, el lavado de activos, los delitos sexuales, de secuestro y de reclutamiento de menores, con una amplio etc. de otros delitos. Especialmente se considera sesgado e inapropiado en el tratamiento favorable que han tenido en su elegibilidad política sin pagar ninguna pena y la protección que en todo momento ha tenido con ellos la Justicia Especial para la PAZ (JEP), la cual fue creada y constituida por miembros con marcada favorabilidad por la causa de la guerrilla, la cual aplicará penas llamadas restaurativas, que aún el país no sabe cuáles son, pero lo que sí se conoce es que no serán privativas de la libertad. Especialmente las partes del acuerdo presentadas en negrilla en el texto anterior han sido objeto de duros cuestionamientos en su conveniencia y/o en su viabilidad.

Además de la impunidad y los problemas de justicia, verdad, no repetición (seguimos en combates en muchos lugares,  por las llamadas disidencias)  y reparación, específicamente, la mayor objeción está en que el acuerdo se firmó sin consideración alguna sobre los recursos necesarios para llevarlo a cabo y la capacidad real del Estado (el país) para ponerlo en marcha a partir de sus desbalanceadas finanzas públicas, caracterizadas por un persistente déficit fiscal y un significativo endeudamiento público interno y externo.

Las estimaciones sobre su puesta en marcha y ejecución hablan de cifras cercanas a los 125 billones de pesos, en los próximos quince años, lo cual, por supuesto, no fue presupuestado por el Gobierno de Juan Manuel Santos. Apenas ahora se incluyeron estos compromisos como parte del plan de desarrollo del gobierno Duque, el cual ya, por sí mismo, estaba carente de una completa financiación y ni hablar al incluir las cifras de la paz.

En otras palabras en el acuerdo de paz se “ensilló sin traer las bestias”, es decir, sin contar con los recursos. Para Juan Manuel Santos lo importante era firmarlo, a como diera lugar, era necesario para su nobel de paz, pero al país se le comprometió en cifras inalcanzables, no financiadas. El gobierno Duque ahora tiene que ejecutarlo (la parte más difícil, según el mimo JMS) y no hay de dónde. Los solos gastos corrientes del Estado Colombiano en su funcionamiento y sus compromisos con la salud, la educación, las pensiones, el agro, la inversión pública en infraestructura y en el bienestar ciudadano, desbordan las finanzas del Estado.

Por supuesto, la paz como norma de convivencia y garantía para la estabilidad y el progreso económico y social, es un postulado en el cual toda la ciudadanía está de acuerdo, pero el ciudadano no es consciente de dónde saldrán los recursos. Además, no puede pensarse que se saque parte de los presupuestos para la salud, las pensiones, el agro o la educación, por ejemplo, para financiar las necesidades de la paz en cuanto a proyectos productivos, reinserción de combatientes, indemnización a las víctimas (lo que no ha hecho las FARC), capacitación e inversión social, vías terciarias y de infraestructura en las zonas de conflicto, muchas de ellas apartadas o de difícil atención. Todos gastos e inversiones convenientes y necesarias, por supuesto.

Todo esto es un gran dilema para el Gobierno Nacional, ¿cuáles son su prioridades ante una escasez manifiesta de recursos para el funcionamiento del país y  ahora para el desarrollo del proceso de paz? Fue muy fácil para Juan Manuel Santos firmar el acuerdo, sabiendo que no le tocaría la segunda fase de la paz: su puesta en marcha y su funcionamiento. Así es muy fácil ganarse un premio nobel y ser reconocido en todo el mundo.

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