lunes, 31 de enero de 2022

EL CAMBIO SOY YO

 Comentario 31/01/2022

 

EL CAMBIO SOY YO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Continúan enfrascados la gran mayoría de contendores políticos para la presidencia de la república en un destructivo e insulso ir y venir de carácter electoral, por posiciones, ubicaciones, principalías, alianzas, coaliciones, tiras y encoges, etc., las cuales poco o nada ayudan al elector a establecer las verdaderas convicciones y soluciones que le proponen al país para mejorar las condiciones de vida y de bienestar de toda la comunidad en el corto y en el largo plazo.

Su papel parece más enderezado a evadir respuestas, criticar al otro o “pescar para adentro”, en un extraño yo con yo y yo contra mis opositores, que en el abordaje y el planteamiento de soluciones a los problemas del país. Por supuesto, el problema no es que no mencionen los temas, todos los mencionan, por ejemplo, el narcotráfico, la corrupción, el gasto público, la pobreza, los impuestos, los aspectos de bienestar y progreso como la salud, la educación, la vivienda, las pensiones, la infraestructura, las relaciones internacionales, la inalcanzada paz, entre muchos otros.

Se requieren, como es obvio, planteamientos claros sobre cómo, cuándo, con quién y con qué recursos van a afrontar las soluciones de esos problemas, pero estos conceptos brillan por su ausencia. Como si darse por enterado de su existencia o enunciarlos simplemente, por sí sólo, resolviera el problema. Son problemas complejos, que pueden tardar muchos años en su solución, pero que requieren una hoja de ruta para resolverlos.

Además, las soluciones de un a país pasan por el expediente de las fuentes de recursos y los roles del sector público o del sector privado o del intercambio con otras economías y países, todo lo cual es connatural a la propia solución, pero afecta el interés público o el privado, en forma individual o colectiva.

También, las soluciones deben ser verosímiles, tener una factibilidad razonable en su ejecución y en su potencial éxito, de lo contrario son palabras vacías, populistas y demagógicas. Nadie puede afirmar, por ejemplo, que de un tajo se acabará con la economía dependiente de los hidrocarburos por razones de medio ambiente, para ser sustituida por una economía agrícola o de servicios, como alternativa de generación de estos o mayores ingresos para el Estado o para la comunidad. Una transición de esa naturaleza es un proceso complejo que tomaría años y miles de recursos de inversión, decisión y realización para poder lograrlo.

Para citar otro ejemplo, tampoco se puede pensar que el gasto público se financiará con emisión monetaria, pues es sabido y probado, que este tipo de solución acaba con el valor de la moneda de los países, conduciendo a fenómenos inflacionarios y a la ruina económica, especialmente de las personas con menos recursos. Los ejemplos de estos fenómenos los tenemos a la vuelta de la esquina como en el caso de Venezuela donde su moneda no tiene un valor de cambio real y sus ciudadanos tienen que recurrir a divisas extranjeras, como el peso colombiano, el dólar estadounidense o el euro europeo para sus actividades, aun las más cotidianas. Lo mismo le ocurrió años atrás a Ecuador, quien también tuvo que dolarizar su economía pues la credibilidad en su propia moneda ya era ninguna.

Se requieren planteamientos serios, que consulten la realidad de la economía del país y sus verdaderas capacidades. Prometer educación gratuita para todos o salario mínimo para los más pobres, son planteamientos que halagan el oído de todas las personas, ¿quién puede decir que no sería deseable?, pero ¿quién racionalmente y con números en la mano puede pensar que si es posible? Además, detrás de argumentos de esta naturaleza, se lanzan voces como que “los ricos paguen más”, con lo cual ahuyentarán los capitales privados que hoy están invertidos en el país, por un lado, y crearán un odio de clases que no tiene por qué existir, ni tiene justificación histórica, sociodemográfica o política en el desenvolvimiento contemporáneo del país.

La última “perla” es la frase del cambio, todos afirman que el país necesita un cambio y que ellos son los llamados a conducir el cambio que el país requiere, sin indicar en qué consiste o cómo se construye ese cambio y qué consecuencias tiene. Estas son, también, expresiones demagógicas, tanto como lo es el manido cuestionamiento a la clase política tradicional, cuando ellos mismos han sido funcionarios, gobernantes o políticos en algún momento de la historia, tratan de crear una supremacía moral sobre los demás candidatos o sobre la propia ciudadanía, que en realidad no tiene fundamento. Nuevos “cantos de sirena”.

Hablar de que el cambio soy yo o que la transparencia y la equidad son mis mejores virtudes, son afirmaciones, generalmente, huecas, que no encuentran sustento en la realidad, salvo escasas excepciones. La ciudadanía debería estar alerta ante estos tipos de propuestas, slogans, lemas de campaña, propaganda o mensajes engañosos.

Exijamos a los candidatos respuestas, propuestas, planteamientos, pensamientos y motivaciones ciertas, fundamentadas, financiadas, posibles y realizables para que el país y sus ciudadanos pueden progresar, lo cual es el fundamento esencial de toda acción política, de la buena política, el bienestar y el progreso de toda la comunidad, no el interés personal o partidista o de un grupo a nivel individual.

domingo, 23 de enero de 2022

¿Y DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS QUÉ ESPERAMOS?

 Comentario 24/01/2022

 

¿Y DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS QUÉ ESPERAMOS?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Cada día más próximos a las respectivas elecciones de congreso y presidencia, hemos visto el desconcertante movimiento de los “jugadores” políticos y de sus respectivos partidos o grupos en los últimos meses. Como en el juego callejero “¿dónde está la bolita?, la pregunta ahora es dónde andan los principios medulares de los partidos y sus candidatos, solo se ven aliados y alianzas de vinculados no reconciliables en el pasado y ahora “sólidos” copartidarios, y de partidos políticos, especialmente los tradicionales, fuertemente desdibujados de su propia ortodoxia ideológica.

Ahora, parece que el “todo vale” es la consigna para muchos de ellos y la posición en el espectro político de derecha, centro o izquierda es lo que tiene significado para otros, sin importar la ideología de sus copartidarios. Muchos de los aliados, poco representativos como candidatos potenciales, sólo están interesados en arroparse bajo los votos de otros, quienes sí son reconocidos y potencialmente bien votados en las elecciones respectivas. Hay más personalismos que propuestas y más intereses individuales que de partido o de comunidad ideológica o de visión y construcción compartida de país.

Ver, por ejemplo, a Jorge Enrique Robledo en alianza con Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo, que antes fueron sus contradictores, aglutinando un movimiento de centro con Sergio Fajardo y al ex rector de la U. de los Andes, Alejandro Gaviaría, quien se originó en el partido liberal, causa una verdadera inquietud, lo único que en realidad los integra es el antiUribismo y la oposición al presidente Duque. De otra parte, están los hermanos Galán, que son y no son, para aceptar candidatos y listas comunes, por su reciente reconocimiento como partido político, el Nuevo Liberalismo, quienes, ya formaron una disidencia y ahora no necesitan el” aval”, ya lo tienen: Lo mismo sucedió con Ingrid Betancur, quien ya es la candidata del partido Verde Oxigeno. Este grupo dice “no ser de aquí de la derecha ni ser de allá de la izquierda”, aunque su pensamiento político es una mezcla de muchos sabores, solo los aglutina el alejarse de los llamados extremos y especialmente el menos favorito de todos, el Uribismo.

Ver a Roy Barrera, Luis Fernando Velasco y Armando Benedetti defendiendo las ideas populistas, demagógicas, autoritarias y totalitarias de Petro, cuando toda la vida fueron miembros muy activos y representativos de los partidos tradicionales, y aún del propio Uribismo, también es otra de las causas de este comentario.

Otros tradicionales Uribistas, con principios de democracia, vigencia de la constitución, independencia de poderes, economía privada y libertad individual, como Enrique Peñalosa, David Barguil, Alex Char y Federico Gutiérrez, por ejemplo, armaron tolda aparte como grupo de centro derecha, pero rechazando la presencia de Oscar Iván Zuluaga en su movimiento, como si ser Uribista fuera un estigma debajo de la piel, muy difícil de quitar, pero que se debe ocultar. El pensamiento es que hay que alejarse de lo que suene a Uribe, haciendo caso omiso a los méritos de la retoma del país frente a las FARC que lo tenían acorralado en la época en que, precisamente, el Expresidente Uribe los combatió, y de los beneficios de la seguridad democrática en restablecer las instituciones, la seguridad y la economía del país.

En la izquierda de Petro se mezclan contenidos de carácter socialista, pero también, comunistas radicales y movimientos guerrilleros, anti-estado democrático y anti sector privado, con fuertes divisiones ideológicas para a ser aglutinadas por el caudillismo de su líder populista y demagogo Gustavo Petro, quien profesa admiración por los más fracasados experimentos latinoamericanos de ese corte, como los de Venezuela o Argentina, por ejemplo.

No está fácil, tampoco, lo que le ocurre al Centro Democrático, ya que actualmente no se interpreta como un movimiento político idóneo sino como un grupo de Uribistas arrodillados ante el Expresidente. También allí hay divisiones sobre el candidato elegido para representar esas banderas, Oscar Iván Zuluaga, quien, aunque limpió sus acusaciones fabricadas en la campaña de Santos donde le endilgaron “pecados” que no cometió, ahora arrastra el pesado fardo que diversos sectores del país le han cargado al Uribismo.

Todavía nos falta ver más alianzas y/o más divisiones, que, con seguridad, veremos. La resultante de todo lo anterior es que los partidos políticos tradicionales se desdibujaron para dejar aflorar las alianzas, las junturas y los “nuevos mejores amigos”, aún entre los más inverosímiles e irreconciliables personajes, otrora opositores ideológicos, pues de planteamientos políticos, “pocón, pocón”, o sea, muy poco. Todo es por pura conveniencia. Como afirma Thierry Ways, analista político, en El Tiempo de 16 de enero 2022: “Mientras el elector, ingenuamente, piensa que el político defiende un conjunto de ideas o principios, el político obedece, en realidad, a una cruda compulsión por el poder. Las ideas y las propuestas son simplemente el medio para alcanzarlo”.

Y, como consecuencia, tenemos en la palestra todavía cerca de 20 candidatos de todos los colores y sabores, muchos de ellos por firmas, es decir, sin el aval de partido alguno, como quien dice, que ellos mismos no creen en los partidos porque los ven convertidos en cuotas burocráticas, clientelismo, fábricas de avales y vieja política. Algunos de los vinculados a diferentes grupos de estos nuevos aliados se decantarán en marzo con las consultas, pero, de todas maneras, el resultado será ver muchos candidatos a la presidencia, con votos agrupados en múltiples partes y sin suficiente representatividad ciudadana, o, por el contrario, apalancados en ellos para realizar nuevas alianzas a cambio de privilegios en el que suponen el futuro gobierno.

En los últimos años el país ha estado dividido y polarizado por muchas herencias del pasado, las cuales, lamentablemente, se proyectan aún hacia el futuro, y se mezclan con momentos difíciles por el fenómeno de la pandemia, la inflación creciente, el deterioro del comercio a nivel mundial, y la falta de ocupación de muchos ciudadanos, cóctel que, si no se maneja bien, puede exacerbar la pobreza y la polarización política. Si los candidatos hablarán más de ideas, de propuestas, de soluciones a determinados problemas, de esquemas de gobierno, etc., más que de coaliciones, habría más claridad, para que los ciudadanos fijen su posición, a partir de su comprensión del gobierno y del país que debemos colectivamente construir en los próximos cuatro años.

sábado, 15 de enero de 2022

EL EXPERIMENTO BORIC CON CONSTITUYENTE A BORDO

 Comentario 17/01/2022

 

EL EXPERIMENTO BORIC CON CONSTITUYENTE A BORDO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/


En un corto período de tiempo, dada su juventud, Gabriel Boric ha ganado la presidencia de Chile e inicia su mandato en el presente año. La sociedad chilena, sin embargo, no quedó exenta de una fuerte polarización entre los llamados votantes de la derecha, cerca del 45%, y los de la izquierda, acompañados por movimientos comunistas radicales, los cuales sumaron un 55% aproximadamente. Boric ganó con una sensible moderación en su discurso político inicial, el cual al comienzo de la campaña fue bastante radical. Este fenómeno de la polarización política y social, sin duda, será el primer reto del nuevo presidente, integrar a una sociedad que ha quedado “herida” luego de una dura batalla electoral, donde se tocaron fibras muy sensibles de los valores, principios y conductas de ambos pensamientos de la sociedad. Su segundo gran reto, es ganar el reconocimiento como hombre de Estado, con competencia, profesionalismo y convicción como estadista, dada su muy insuficiente experiencia gubernativa, según el concepto de propios y extraños.

Ahora, sus exigencias van más allá de las dos mencionadas, donde algunos éxitos y ganancias tempranas de su gobierno, con ejecuciones que merezcan reconocimiento, le ayudarán muchísimo a superar los sesgos negativos de la polarización y la falta de experiencia. Sin embargo, sus mayores retos, en mi opinión, están en la implantación exitosa de su propuesta de gobierno, la cual vamos a examinar brevemente en este comentario.

Comencemos por decir que Chile, luego del gobierno del General Augusto Pinochet, sucesor a presión de anteriores gobiernos de izquierda de carácter socialista, introdujo reformas económicas, sociales y políticas tan significativas las cuales permitieron surgir a Chile como modelo de desarrollo económico y social para el resto de países de Latinoamérica, hecho reconocido por los más diversos públicos y medios calificados del mundo entero. Los indicadores de progreso mejoraron sucesivamente entre los años, para conformar un verdadero cuadro digno de emulación por parte de otros gobiernos. Baste decir que el PIB per cápita de chile es de US$25.000 dólares por habitante cuando en Colombia no llega a US$ 8.000.

Sin embargo, algo no estuvo bien, había un malestar creciente entre la población que terminó en serias manifestaciones y protestas ciudadanas y finalmente en la citación a una asamblea Constituyente con plenos poderes, la cual mayoritariamente quedó conformada por ciudadanos, un poco desconocidos, por un lado, pero con fuerte convicciones de izquierda, por el otro. Dicha constituyente está en marcha y debe producir resultados en el presente año. O sea que Boric, en el fondo, quedará supeditado al modelo económico, político y social que la constituyente proponga, si bien se exige que esa propuesta pase un referendo ciudadano para poder reemplazar la constitución vigente. Igualmente, todos los órganos de gobierno y funcionarios que nombre Boric o que constitucionalmente existen en Chile, estarán, sub júdice, o sea pendientes de la resolución judicial de todo el proceso constituyente, hasta tener una nueva constitución.

Volvamos a Boric, quien en esencia lo que ha dicho se resumen en las siguientes propuestas y pensamientos:

  1. El deseo profundo por cambiar la manera tradicional de conducir la política y la economía, devolviendo la “dignidad” al pueblo chileno. Hasta donde conozco, la palabra dignidad ha hecho carrera en esa sociedad desde el inicio de los movimientos estudiantiles de los últimos años, sin que se afirme, a ciencia cierta, en qué consiste y cómo se logra tal dignidad, presumiblemente, al parecer, corresponde al cambio en la política y la economía que espera el nuevo gobierno.
  2. La igualdad social y de género, promoviendo oportunidades y equidad para todos. La igualdad social se concibe en un esquema de redistribución de la riqueza bajo supuestos a principio de equidad. Esto exigirá una carga impositiva muy fuerte para las personas y sociedades más acomodadas, lo cual está promoviendo desde ahora la fuga de capitales y el espanto de la inversión extranjera y de las instituciones financieras internacionales y el financiamiento del país. Además, hay inquietudes sobre los acuerdos de libre comercio (TLC), en los cuales Chile ha sido un verdadero líder, al disponer de cerca de 20 de ellos con las más diversas economías, con noticias de excelentes resultados.
  3. Mejores pensiones, educación de calidad y accesible y salud universal y eficiente. Especialmente hay un ataque frontal contra el modelo de los Fondos de Pensiones privados, por no ser lo suficientemente retributivos, lo cual probablemente los haga desaparecer por no poder ser rentables, en un ambiente totalmente hostil. Esto conducirá a la dura competencia del Estado por las pensiones, experimento ya fracasado en muchos países. La salud universal siempre es deseable, pero no es costeable, basta mirar los déficits del sector salud en Colombia, donde orgullosamente hablamos de la cobertura universal, pero finalmente a cargo del Estado, para subsanar dichos déficits. No cabe duda, también, que la educación de calidad es un propósito loable y bienvenido, pero su argumento de que no dependa del tamaño del bolsillo de estudiante y su familia, de nuevo lo vuelve un asunto a financiar por el Estado. Todo esto suena muy bien dicho, pero es muy difícil volverlo un hecho sin desbaratar las finanzas públicas y por esa vía la salud de la economía.
  4. Un principio básico de Boric es que la expansión de los derechos sociales se hará con responsabilidad fiscal y cuidando la macroeconomía, lo “haremos bien, sin que haya que retrocede en el futuro”, afirma. Con lo narrado en el punto 3, quedan las dudas. Si, además, afecta la estabilidad macroeconómica con emisión monetaria para pagar gasto público terminará por acabar con la moneda sana y la inflación se encargará de los presupuestos familiares.

En síntesis, el gran reto para el nuevo gobierno y su muy novel mandatario es equilibrar el bienestar social, con paz social, crecimiento económico, desarrollo productivo, con apertura económica y sin destruir las finanzas del Estado ni de los particulares. Como dice el dicho “amanecerá y vemos” sobre la constituyente chilena y su presidente Boric.


viernes, 7 de enero de 2022

A DEFENDER EL MODELO

 Comentario 10/01/2022

 

A DEFENDER EL MODELO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El año 2022 en Colombia luce bastante despejado desde el punto de vista macroeconómico y social por tres razones fundamentales:

1. Pandemia.

El proceso de atención de la pandemia ha sido, en general, exitoso y la población vacunada es cada vez mayor, aunque la conciencia ciudadana se ha relajado con las fiestas de fin de año, una parte de la cultura de la prevención sigue viva en la mente de las personas y las autoridades hacen ingentes esfuerzos para reposicionar la buena costumbre de las medidas higiénicas y de distanciamiento. No estamos exentos de las nuevas amenazas y variedades de este singular “bicho” del covid 19, que ya parecería lejano al iniciar el 2022, pero Colombia ha demostrado un comportamiento destacado y sobresaliente en la adaptación de la comunidad y del sector productivo, comercial y de servicios a los efectos de la pandemia. Se avecinan nuevas medicinas y tratamientos anti-covid que alientan a la población a avizorar o, al menos, esperar un panorama más despejado hacia el futuro.

2. Recuperación de la economía.

La economía colombiana se ha recuperado en forma notoria, tanto es así que el crecimiento del PIB este año (cerca del 10%) se ha calificado como el más alto en los últimos 100 años. Esto no es consecuencia de sólo el rebote luego del decrecimiento del 2020, ocasionado por el paro y la pandemia. Es mucho más que eso, es un crecimiento vigoroso y robusto en prácticamente todos los sectores de la economía, los cuales, unos más que otros, pero sin duda en su mayoría con registros positivos. Notorio el incremento de consumo de bienes durables como vivienda, vehículos y electrodomésticos. Por supuesto, hay nubarrones como las altas inflación y devaluación, en parte consecuencia del desabastecimiento interno debido a los fenómenos descritos, como también al problema del abastecimiento mundial y la llamada crisis de los contenedores.

De hecho, el crecimiento y los índices de recuperación del país son destacados por los propios gremios y los organismos internacionales, así como por las agencias calificadoras de riesgo y las publicaciones económicas mundiales de gran prestigio. En este escenario, notable ha sido la conducta de los empresarios en enfrentar la crisis con “pecho y espalda”, sin dejarse agobiar por las dificultades y con gran consciencia del país y sus necesidades. Con buena disposición favorecieron la última reforma tributaria del ministro José Manuel Restrepo para la preservación y el incremento del gasto social en las condiciones de vulnerabilidad que afrontaba un amplio sector de la población, especialmente la más pobre del país y alguna parte significativa de la clase media que se había “rodado” a niveles cercanos a la pobreza, en las complejas circunstancias que atravesaba el país, era la única fórmula segura para mitigar la situación.

3. Apoyos a lo social.

El gobierno nacional, liderado por el presidente Iván Duque, ha hecho esfuerzos increíbles en ayudar a paliar las contingencias del paro, la pandemia y el descenso de la economía, como consecuencia híbrida de esos mismos fenómenos y de algunas circunstancias mundiales como la crisis de los contenedores que ha afectado negativamente las cadenas de abastecimiento.  A pesar de ello y del deteriorado presupuesto público, con su déficit fiscal y su alto endeudamiento, ha canalizado más de 23 billones de pesos adicionales a los presupuestos ordinarios para ayudas sociales a la población especialmente vulnerable, con subsidios a través del ingreso solidario, a la nómina, a la educación, a la vacunación masiva, a los adultos mayores, entre otros, y, en general, a evitar la continuidad de la pobreza multidimensional que se exacerbó durante la pandemia.  De hecho, los índices de desempleo ya han bajado a niveles comparables a los de antes de la pandemia (cercano al 10%) y la pobreza ha disminuido, dado que muchas actividades formales e informales se han recuperado paulatinamente y ven con optimismo el año 2022. Ahora, el aumento del salario mínimo en un 10% sí que realza el esfuerzo de empresarios y gobierno en buscar mayor bienestar y mejor equidad, es todo un espaldarazo para las familias de menores ingresos.

 

Sin embargo, el período electoral nos trae grandes amenazas a nuestro modelo económico, político y social, el cual se caracteriza, entre otras, por las siguientes cualidades y ventajas:

  1. Somos un Estado social de derecho, con democracia, con constitución aprobada, con independencia de poderes, con igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos.
  2. Tenemos libertad de mercados, de inversión y de iniciativa privada. Sin pretender que el Estado controle los mercados o sea el sumo director de la actividad económica y de la propiedad de los medios de producción.
  3. Disponemos de propiedad privada y libertad individual.
  4. Administramos con cuidado la macroeconomía y la preservación de la moneda sana, como conductas prioritarias del Banco de la República, para evitar la emisión de dinero por el Estado y el gasto monetario sin producción correlativa que lo justifique, sería más inflación.
  5. Los impuestos en niveles que no ahuyenten la inversión nacional y extranjera.
  6. Fomento al crecimiento económico por la confluencia de la actividad mancomunada del sector privado, del público y del externo.
  7. Preservamos las relaciones internacionales con otros países para el desarrollo de mercados externos y el intercambio de tecnología, recursos calificados y capital extranjero.
  8. Disponemos de elecciones libres y democráticas, con pluralismo ideológico y de partidos políticos, con órgano electoral independiente.
  9. Existe libertad de opinión y de movilización, así como en las actividades educativa, religiosa, privada y productiva, sin dirigismos del Estado ni de los gobiernos de turno.
  10. Se rechazan los gobiernos autocráticos y autoritarios, la existencia de camarillas, la sociedad vigila los gobiernos y los partidos políticos, con la libertad de crítica y oposición.

Toda la anterior recuperación económica y social, frente a la pandemia, durante el paro y en la crisis de abastecimientos, así como sobrellevar las dificultades del presupuesto público, ha sido posible por el marco económico, político y social que nos rige, como se ha descrito. Es posible, además, por el compromiso ciudadano con la democracia, pero sería impensable en gobiernos de extrema izquierda, de carácter socialista radical, autoritarios, populistas, demagogos y aún con tendencias procomunistas. “Ojo con el 22”, afirmaba el Expresidente Uribe, para defender lo que somos y lo que tenemos, lo que hemos construido con el sacrificio de muchas generaciones, no lo tiremos por la borda con unas elecciones equivocadas, defendamos el modelo actual, no improvisemos en nuevos modelos políticos, exóticos a nuestra cultura e inconvenientes a nuestro bienestar económico y social, con afectación para toda la población.

Lo que acabamos de ver con la recuperación del país es democracia, gobierno, ciudadanos y empresarios en acción, todos a una, para el mejor estar de vida de toda la población, aunque tengamos mucho aún por lograr en términos de superar problemas de inequidad y pobreza. Esto se superará paulatinamente y, cada vez, mejor con el modelo actual y no con modelos que han demostrado su fracaso en otras naciones Latinoamericanas muy cercanas a Colombia.

lunes, 29 de noviembre de 2021

DEMOCRACIA Y EQUIDAD

 Comentario 29/11/2021

 

DEMOCRACIA Y EQUIDAD

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La democracia surge de un acuerdo social de los ciudadanos a partir del cual se atribuye la titularidad del poder a todos los habitantes, quienes son considerados como libres e iguales, para definir la organización de sus instituciones en su propio Estado. Para ello se emplean mecanismos de participación directa, es decir, los ciudadanos votan por sí mismos, o indirecta, nombrando sus representantes, lo cual les confiere legitimidad para sus decisiones. Unos u otros definen el contrato social, o sea los deberes y derechos de la población y además la forma de organización del propio Estado, con el fin de asegurar la libertad y la convivencia pacíficas, todo lo cual se plasma en su constitución política o en sus leyes y reglamentos. La esencia de la democracia es, por lo tanto, el control de sus representantes y sus decisiones por parte de los propios ciudadanos, quienes los eligen, o por sus órganos de justicia creados para tal fin, los cuales se espera sean impolutos y transparentes.

Pues bien, la democracia como concepto y realidad está perdiendo cada vez más legitimidad y vigencia en la mente especialmente de la población joven, ya que, en general, manifiestan un desencanto con la misma, expresado en su muy poca voluntad en participar en eventos democráticos de sus respectivas naciones (elecciones o votaciones de corporaciones, gobernantes y representantes, referendos y plebiscitos, etc.), como también por el muy bajo interés en los asuntos públicos y políticos de sus países.

En diferentes encuestas recientes, hechas en diversos países, el apoyo a la democracia se desdibuja para llegar a niveles de favorabilidad descendientes frente a otros sistemas, con cifras aún por debajo del 50% de preferencia entre los participantes en las encuestas, y con crecimiento en otras formas de organización y representación social, de tipo esencialmente autoritario y totalitario, lentamente crecientes, hasta casi el 20% de los encuestados. Además, con un extraño, pero significativo, “da lo mismo”, cercano al 30%. Es decir, entre los que no sienten apego por el modelo democrático y los que les da lo mismo, son tantos como los que sí lo reconocen. (Ver, por ejemplo, la encuesta Latinobarómetro de Chile hecha recientemente en 18 países de Latinoamérica a más de 20.000 entrevistados).

Las razones de este desencanto, si bien no son completamente explícitas, giran en torno a temas como los siguientes:

Pérdida de credibilidad en la clase política.

En este tema quedan considerados los partidos políticos y los propios gobernantes, los cuales se han desdibujado en la mente de los ciudadanos para considerarlos como poco o nada representativos, en muchos casos, o con débil representatividad, en general. A todo lo cual no han ayudado los malos gobiernos, los populistas y demagógicos y los corruptos y clientelistas, los cuales parecen ser un mal común en muchos de nuestros países.

Desencanto por la corrupción.

Para muchos de los ciudadanos los gobernantes no son transparentes y honestos y llegan al poder sólo para beneficiarse de los recursos públicos, privilegiar a sus camarillas políticas o ejercer actos de nepotismo, con grandes beneficios para familiares y amigos.

Poco reconocimiento a las instituciones.

Las instituciones, tanto como los propios elegidos como representantes de estas, según muchas opiniones, están poco comprometidos con la real solución de los problemas nacionales. Durante las campañas, grandes promesas, durante su gobierno, enormes desencantos. Hay amplios y graves rechazos a la democracia porque se identifica con el populismo, la demagogia y, en ocasiones, con nacionalismos perniciosos, que no son auténticos, son consignas de campaña, nada más.

Falta de oportunidades.

Esta es una de las críticas más comunes, la democracia no está generando nuevas posibilidades, hay demasiadas afirmaciones sobre la concentración de la riqueza y la poca generación de nuevas oportunidades, asociadas con el concepto democracia en la mente de muchas personas. Desafortunadamente la pandemia del Covid, agudizó estas percepciones.

Desigualdad e inequidad.

Este es uno de los aspectos de mayor preocupación, se le está asociando a la democracia el problema de la inequidad, lo cual conduce a diferentes individuos a una desilusión con los postulados democráticos sobre la igualdad de derechos para todos. En sí misma la democracia no conduce a la desigualdad, sin embargo, una aplicación de la democracia con fuerte corrupción o privilegios para unos pocos sí refuerza esta idea y esta realidad.

Muy preocupante que exista tanto desencanto y tan poco fervor por el modelo democrático, y que los gobernantes y las instituciones, con sus actuaciones alejadas de sus compromisos por solucionar los problemas de la comunidad, conduzcan a agudizar este pensamiento. En mi opinión, el problema no está en el modelo democrático, pero sí en el abuso de ella por los líderes y dirigentes, en la clase política especialmente. Además, en la falta de sanción eficaz de los abusos de los gobernantes no probos, por medio de la justicia, por un lado, pero por medio de la sanción social con los pocos votos, por el otro.

Quienes no han vivido gobiernos totalitarios o autoritarios, no se han dado cuenta que los factores que les causan preocupación con la democracia o desgano por este modelo de contrato social, se agudizan y se profundizan aún más, mientras menos democráticos y más totalitarios son los países. Sepamos ejercer con el voto y con conciencia de la defensa de la democracia, la sanción a las clases dirigente y política que no le permiten florecer como modelo ideal del contrato social.

domingo, 21 de noviembre de 2021

ECONOMÍA SANA CON CRECIMIENTO Y DESARROLLO

 Comentario 22/11/2021


ECONOMÍA SANA CON CRECIMIENTO Y DESARROLLO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/ 

Si la producción y el consumo actuales de la humanidad están causando el deterioro del medio ambiente y el agotamiento de recursos no renovables, como la evidencia científica indica, en los estudios sobre el cambio climático, sobre el medio ambiente y en el cada vez mayor número de especies animales y vegetales en vía de extinción, así como de muchos minerales, deberíamos modificar nuestro modelo de consumo de bienes o servicios, el de crecimiento y el de desarrollo actuales por un sustituto que no produzca estos dañinos efectos. Esto que parece enunciarse tan simplemente, es un problema de alto costo, complejidad y dificultad, veamos:

Puede afirmarse que prácticamente casi toda la producción y el consumo del hombre de bienes o de servicios se ve cruzada por el empleo en su generación de productos contaminantes del medio ambiente con afectación a la huella de carbono, como sucede con el uso del carbón o del petróleo y sus respectivos derivados y la utilización de algunos gases combustibles o calóricos, y, en ocasiones, por químicos o agroquímicos de otros orígenes, pero también contaminantes del medio ambiente o destructores de recursos no renovables, comenzando por el empleo de energías cuyo origen es, precisamente, el carbón o el petróleo, en la gran mayoría de los países. Esto significa que hay que ampliar el consumo de energías no contaminantes como las eólicas, las solares o las de combustión de hidrógeno, entre otras, por ejemplo. Sin embargo, aún no es posible esta solución de energías limpias a gran escala para sustituir las fuentes actuales de energía contaminantes, es demasiado costoso, complejo y requiere de avanzados conocimientos científicos. Estas soluciones, como son hoy, se volverían inaccesibles para el público en general y para muchos países en particular.

Lo cual significa que estamos en una verdadera encrucijada, sabemos el daño que a la vida y al medio ambiente le hace el consumo de las energías o productos contaminantes, sin embargo, no tenemos por ahora y por muchos años una solución alternativa eficiente, y de costo accesible para las comunidades. Es decir, sabemos el daño que hacemos, y a pesar de eso, no podemos remediarlo fácil o rápidamente. Igual podríamos afirmar en el caso de otras producciones y consumos corrientes para la vida humana, pero en la misma forma contaminantes. 

La COP 26, o sea la conferencia sobre el cambio climático, celebrada en Glasgow en los pasados días, ahondó en el examen de estos problemas, encontrando compromiso de los países en algunas soluciones parciales, las cuales serán lentas y de efectos quizás tardíos, como afirman muchos ambientalistas. Demasiados “cabos” sobre el cambio climático y la destrucción de recursos no renovables quedaron sueltos, todavía y pendientes de decisión política y financiación apropiada, como ayuda especialmente para los países pobres en su propio proceso de cambio climático. Hay que decir también que los legítimos intereses ambientales y de preservación de la vida se ven fuertemente impedidos en su accionar por influencias parcializadas de poderes económicos o políticos contrarios, con mucha fuerza y capacidad, tanto de gobiernos y partidos políticos, como de empresas y sectores de opinión.

Ahora, el uso de energías limpias o productos y servicios no contaminantes o no destructores de la naturaleza significaría modificar todos los sistemas de producción y consumo adoptados por la humanidad a través de varios siglos, cosa realmente difícil e impensable en sus consecuencias. Aparentemente sería como dar un salto atrás en el desarrollo, el modo de vida, el consumo y el progreso de las comunidades, es, figurativamente, como volver al consumo de sólo lo que la naturaleza nos brinde como nos lo brinde, sin causarle ninguna transformación, como si fuéramos recolectores en el campo en la antigüedad, cosa que no nos cabría en nuestra mente. 

Pensemos que deseáramos, por ejemplo, emplear sólo vehículos de transporte no contaminantes, con lo cual habría que reconvertir o sustituir todos los actuales que usan combustibles contaminantes a su versión no contaminante, la humanidad no tendría el dinero, el conocimiento y la capacidad suficiente para hacer esto en breve término. Tendría que surgir una ingeniería reversa muy potente, accesible y eficaz, que hoy no existe, para lograr transformar los vehículos actuales contaminantes en no contaminantes, para no tener que destruir todo el parque de transporte actual, hecho también imposible de pensar. En la conferencia de Glasgow, lo más que se pudo acordar es el compromiso inicial de algunos gobiernos de dejar de producir vehículos de transporte contaminantes a partir de unos años más tarde, 2035 a 2040 y en adelante, aproximadamente. Y esta decisión no es de todos los países ni de todos los productores de vehículos terrestres, fluviales y aéreos. ¿Cuándo y en qué forma sería una decisión y aplicación universal?

Piense cada lector en cuántos obstáculos habrá que superar para convencer a toda la humanidad, con sus empresas, gobiernos e instituciones de volcarse hacia economías limpias (producción y consumo de bienes y/o servicios), es un proceso demasiado complicado y posiblemente un camino lleno de “espinas y abrojos”. Ahora, sin la voluntad política, empresarial y ciudadana mancomunadas, este objetivo estará muy lejano. 

Además, estas ingenierías reversas aplicables a todo tipo de producción, servicios y consumos actuales para que no sean contaminantes, por ahora no existen en el mundo, por lo cual estamos abocados a un proceso de corrección gradual y paulatino a través de muchos años para poder pellizcar siquiera el tamaño del reto de esta solución de tener un mundo sin contaminación, pero sí con crecimiento y desarrollo suficientes para generar progreso y bienestar para toda la humanidad. Sin embargo, como afirma la sabiduría milenaria china, “hasta el camino más largo comienza con el primer paso”. Comencemos a poner nuestro granito de arena con una conciencia más decidida y actuante concentrada en la protección del medio ambiente y de la naturaleza más que en privilegiar nuestro estándar de vida actual, lleno de contaminación y destrucción, del único hábitat que tenemos, la tierra donde vivimos.


sábado, 13 de noviembre de 2021

DIVIDE Y VENCERÁS

 Comentario 16/11/2021

 

DIVIDE Y VENCERÁS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el Evangelio se recuerda lo que dijo Jesús a sus apóstoles: “Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir” (Mt 12, 25). A su vez, se afirma que este concepto, enunciado como “divide y vencerás” se atribuye en su aplicación militar y estratégica a Julio César, un prestigioso político romano nacido en el año 100 A.C.

El origen de la frase se halla en el hecho de que los romanos, cuando conquistaban algún territorio, no oprimían a los vencidos, para evitar que éstos se revelarán y formarán un frente común. Sin embargo, para conseguir esto iban más lejos todavía, ya que, además, firmaban los tratados con cada pueblo de manera individual, nunca en conjunto, otorgando derechos distintos y más cantidad de ellos a unos pueblos que a otros, con lo que provocaban la existencia de envidias y, por tanto, la imposibilidad de que llegaran a unirse entre ellos.

Como se deduce fácilmente, la frase permite entender que, si tu enemigo te encuentra dividido en vez de unido, será mucho más fácil controlarte y vencerte. De hecho, es una estrategia militar aplicada en muchas guerras a través de la historia, con eficaces resultados para vencer al opositor, por supuesto. Para ello se han utilizado, entre muchas y diversas formas, la compra de conciencias, el sabotaje, la corrupción, los dobles agentes, las llamadas quintas columnas, los “caballos de troya”, etc., todos los cuales buscaban crear estrategias y tácticas para infiltrar y dividir al rival.

Para las elecciones del próximo año en Colombia para el Congreso y la Presidencia, desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos conduce a un “reino dividido”, al cual, comúnmente, el refranero popular se refiere como: “reino dividido, reino perdido”. En el caso de la Presidencia de Colombia, efectivamente, más de 50 candidatos aspiran o dicen aspirar por firmas o por partidos políticos a ser elegidos presidentes.  Esto es un verdadero absurdo y un exabrupto político, porque indica el grado de atomización política a la cual hemos llegado, precisamente por ausencia de partidos políticos fuertes, organizados, reconocidos, con ideario definido y con alternativas de gobierno. No es extraño que los partidos políticos hoy sean repudiados por la ciudadanía, con una opinión desfavorable en las encuestas de opinión de más del 80%. Muy grave para el país la desfiguración del verdadero significado de los partidos y su reconocimiento actualmente como centros de “avales” a posibles precandidatos dentro de sus listas para los diferentes cargos de elección popular.

Si miramos el escenario actual de la política colombiana están en juego dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes: los llamados movimientos de derecha y los de izquierda. Algunos afirman estar en el centro, pero en realidad, al tomar decisiones frente al país deberán situarse en uno u otro lado, sin hablar en esta discusión de los llamados extremos, calificados como fascistas, por un lado, o radicales, por el otro.

Los movimientos de derecha defienden primero que todo el estado de derecho, la separación de poderes y la democracia, además, el régimen de libertades individuales y el libre mercado y circunscriben la intervención del Estado a los asuntos sociales, infraestructura, servicios del Estado y seguridad. La estabilidad macroeconómica y la defensa de la moneda sana son criterios directores en su enfoque económico, con impacto social a partir del desarrollo y el crecimiento económicos como motor y generador de oportunidades para todos.

En este modelo se defienden la inversión extranjera y los tratados de libre comercio como medio para acrecentar la inversión y acercarse a las nuevas y modernas tecnologías que se desarrollan en los países de mayor avance económico y tecnológico. Hasta ahora, hay gobiernos ejemplares en este modelo como lo son el propio Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Paraguay y Chile, entre muchos otros más. En el caso de Chile habrá que esperar cómo concluye su nueva constitución.

Los movimientos de izquierda suelen ser estatistas, es decir le conceden al estado un poder director e interventor en la economía, en las libertades individuales, en el mercado y en el uso del presupuesto público que insuflan con emisión monetaria para fomentar el llamado gasto social, sin precautelar el daño que le hacen a la economía y principalmente a los más pobres con la inflación que crean. Pretenden controlar la inflación interviniendo los precios del mercado para congelarlos, lo cual trae como consecuencia la destrucción de los sectores productivos. Este modelo desincentiva la inversión extranjera ante la inestabilidad jurídica que crean y, con un falso nacionalismo y populismo, dicen defender la producción nacional, pero la alejan de las corrientes de inversión y modernización.

La experiencia demuestra que se vuelven gobiernos autocráticos (concentran todos los poderes aún fuera de la constitución) y de camarillas. Además, fomentan la lucha de clases y persiguen las clases sociales adineradas, quienes en muchas ocasiones tienen que emigrar para proteger su vida o sus bienes o ambos, dejando a los países huérfanos de inversiones provechosas. Muchos gobiernos latinoamericanos de izquierda como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y ahora el Perú o México tienen esta inclinación. Y los hay totalmente radicales como los tres primeros mencionados, con la versión de ser totalitarios y de eternizarse en el poder. No hay quien los remueva del gobierno una vez que se apoderan de él, con supuestos visos de democracia.

En Colombia estamos dando todos los pasos para el divide y vencerás y en forma astuta el señor Petro debe estar feliz viendo la cola interminable de candidatos buscando un espacio para lanzarse a la Presidencia. Desde su punto de vista, mientras más se divida el voto, más ventajas tiene para ganar. Aunque las encuestas de opinión no le asignan un margen de favorabilidad creciente, los demás participantes tienen porcentajes muy inferiores y hay un volumen de más 50% de ciudadanos indecisos, además, de un 15% que prefieren el voto en blanco. El candidato de la izquierda radical Gustavo Petro, en estas condiciones, sí podría ser el presidente de Colombia en el próximo período presidencial.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...