domingo, 30 de julio de 2023

¿CAMBIO EN EL MODELO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL?

 Comentario 31/07/2023

 

¿CAMBIO EN EL MODELO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Durante la historia de la humanidad han existido diferentes modelos de organización de las comunidades alrededor de una serie de ideas de tipo económico, político y social que han sido el sustento  y el soporte de sus respectivas constituciones y leyes, así como de sus formas de gobierno, desde los jefes de las tribus en la edad antigua, hasta las monarquías, los emperadores y los reyes, las dictaduras, los gobiernos colectivos, pasando por estados democráticos o por de tipo totalitario, con toda una gama de matices y tendencias de diversos “colores”, que se han identificado con distintas tendencias políticas, quienes han abrigado como suyas esas convicciones políticas, económicas o sociales.

Una de esas corrientes políticas es la democracia liberal, una forma de gobierno que surgió en el siglo XVIII como una alternativa al radicalismo del absolutismo monárquico y del mercantilismo económico. Se basa en las ideas del liberalismo político y económico, que defienden la soberanía popular, el gobierno representativo, el constitucionalismo, el Estado limitado, el libre comercio y la propiedad privada. La democracia liberal se ha extendido por gran parte del mundo y ha adoptado diversas formas constitucionales, como los modelos parlamentarios o los sistemas presidencialistas. En consecuencia, la democracia liberal es una forma de gobierno que consiste en una democracia representativa y se caracteriza por elecciones de los ciudadanos entre múltiples candidatos de diferentes partidos políticos, una separación de poderes en ramas del gobierno complementarias está sujeta al Estado de derecho a una economía de mercado con propiedad privada y, además, con la protección equitativa de los derechos humanos. Normalmente es modelada por una constitución que la regula en cuanto a la protección de los derechos, la exigencia de los deberes y las libertades individuales y colectivas.

Los derechos y las libertades que son garantizados por las constituciones de las democracias liberales son variados, pero normalmente incluyen gran parte de los siguientes: a un debido proceso, a la intimidad, a la propiedad privada y a la igualdad ante la ley, así como las libertades de expresión, asociación y culto. En estas democracias esos derechos (conocidos como "derechos fundamentales") suelen estar bien regulados constitucionalmente o mediante leyes de obligatorio cumplimiento para todos. Además, generalmente, existen instituciones con la capacidad de administrar o reforzar dichos derechos.

Las democracias liberales se suelen caracterizar por la tolerancia y el pluralismo político, donde las ideas sociales y políticas diferentes, incluso las más extremas, pueden coexistir y competir por el poder político siempre sobre una base democrática. Estas democracias celebran periódicamente elecciones donde los distintos grupos políticos compiten para alcanzar el poder. El término "liberal" dentro de la expresión "democracia liberal" no implica que el gobierno de una democracia de este tipo deba seguir estrictamente la ideología política del liberalismo, si bien el concepto puro de "democracia liberal" nace en su origen de la corriente del liberalismo político.

La democracia liberal es contraria al conocido dirigismo político. Este es un concepto político-económico usado para designar un sistema en el cual el gobierno ejercita una fuerte influencia por la vía de la intervención directa o de la estatización de sectores, servicios o actividades sensibles, las cuales se caracterizan por generarle al Estado no sólo influencia económica sino también política. Los servicios públicos, por ejemplo, son un caso favorito de control de los gobiernos, por su sensibilidad para todos los ciudadanos y por la dependencia que se genera en favor de los respectivos gobernantes. Lamentablemente, en muchas regiones y países la experiencia de la prestación de servicios por el Estado suele ser ineficiente, costosa, corrupta y clientelista. De ahí que se han privatizado, como solución alternativa en favor de los ciudadanos, como sucede con servicios como la energía, las comunicaciones, el suministro de agua, los servicios de la salud o de las pensiones donde suelen participar los sectores públicos y el privado.

En sentido contrario, un movimiento político o económico que es opuesto a la democracia liberal es aquel que rechaza los principios y valores de la libertad individual, el pluralismo político, el Estado de derecho, la separación de poderes, la economía de mercado y la protección de los derechos humanos. Algunos ejemplos de movimientos que se han opuesto a la democracia liberal son el marxismo-leninismo, la monarquía absoluta, el fascismo y la teocracia. Estos movimientos suelen defender formas de gobierno autoritarias, centralizadas, elitistas o totalitarias que limitan o suprimen las libertades y los derechos de los ciudadanos.

Colombia ha sido históricamente una democracia liberal sin dirigismo político, sin embargo, en el gobierno de Gustavo Petro, se han presentado actos de dirigismo o intervención en sectores, actividades o leyes, que nos desvían de la vía correcta de la democracia liberal. Veamos ejemplos:

  • Tarifas de servicios públicos con intervención dirigista en los precios, como ha sido la intención del manejo político de los precios de la energía.
  • La estructura de subsidios a la población vulnerable en muchas formas no es una actuación meramente altruista o de justicia y equidad, también ejerce una subyugación política de quienes lo reciben para quien lo concede.
  • El gobierno de Petro quiere ser controlante de servicios como la salud, la educación o las pensiones, separando al sector privado de su eficiente realización en estos campos, situación demostrada a través de muchos años de buenos servicios privados.
  • El centralismo es un vicio inveterado de la cultura colombiana, a pesar de que la constitución consagra en su Artículo 1. que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales”. Pues, en el gobierno de Petro esta característica ha sido más radical, todo depende de las decisiones que él tome, a quien todo hay que consultarle.
  • La agenda de gobierno trata de ser una imposición de su pensamiento ideológico (en lo económico, lo político, lo social y lo ambiental), muy alejada a las buenas prácticas de una gestión de Estado equilibrada y para todos los colombianos.
  • La atrevida intervención, con fines de imposición en aspectos de gobierno corporativo en gremios y asociaciones.
  • Su espíritu de caudillismo invitando a las calles a realizar manifestaciones públicas para presionar a los otros poderes del Estado (Poder Judicial y Congreso) y a los organismos de control (Fiscalía y Procuraduría) son un sinónimo de su autocracia y autoritarismo.
  • Para no alargar, digamos, etc.

Es evidente que el curso de los acontecimientos que ha atravesado el país con el gobierno de Gustavo Petro es hacia un cambio del modelo económico, político y social, lo cual nos alejaría de los valores de la democracia liberal y representativa y de la positiva y competitiva intervención de los particulares en temas del crecimiento y el desarrollo nacionales.

miércoles, 19 de julio de 2023

PRODUCTIVIDAD VERSUS SUBSIDIOS

 Comentario 24/07/2023

 

PRODUCTIVIDAD VERSUS SUBSIDIOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

“La verdadera transformación de las economías surge de la productividad”

Peter Drucker destacado consultor y profesor mundial en temas de administración.

 

Una persona de amplio reconocimiento en el país es, sin duda, la economista y política Cecilia López Montaño por sus ejecutorias en diferentes cargos públicos en los cuales se ha desempeñado, como ministra de Agricultura, ministra de Medio Ambiente y directora del Departamento Nacional de Planeación. Se desempeñó, además, como senadora de la república para el periodo 2006-2010. Fue precandidata a la presidencia de Colombia por el Partido Liberal para las elecciones de 2010. Desde agosto de 2022 hasta abril de 2023, se desempeñó como ministra de Agricultura y Desarrollo Rural en el gobierno de Gustavo Petro. No estamos hablando, entonces, de una persona lejana al conocimiento cercano, a la experiencia profunda y a la reflexión pausada, a sus 80 años, sobre los temas fundamentales del país.

En una interesante entrevista concedida a EL Tiempo el 25/06/2023, la Dra. López Montaño, entre diversos temas analizados, se refirió al enfoque de gobierno del presidente Petro con relación a los subsidios que forman parte fundamental de su enfoque social -subsidios para todo- como solución a los problemas esenciales de tipo social y también se refirió al tema del medio ambiente. Afirma la Dra. López Montaño en forma asertiva y contundente:

“Los esfuerzos se deberían concentrar en aumentar el gasto público para mejorar la capacidad productiva. ¿Cuál es el peligro? Que los subsidios se vuelvan una trampa de la pobreza. Estos no aumentan la producción y llegan a unos avivatos, que se aprovechan y se los roban. Hay que construir una capacidad productiva, que las personas sean capaces de insertarse en el sistema del desarrollo del país”.

Más adelante, afirma, también:

“Con los subsidios hay que tener mucho cuidado, de lo contrario creamos más vulnerables. No fuimos capaces de crear una clase media de los que salieron de la pobreza y consolidamos el papel de la mujer como cuidadora. Entonces, creo que los subsidios no pueden ser la política social, esa tiene que ser la mejor educación, la mejor salud, capacidades productivas y empleo. De lo contrario convertimos a las personas en profesión: ser pobres”.

Por último, afirma, al hablar del cambio climático y el impacto en los sectores productivos del país (industriales, agrícolas y de servicios) sobre las políticas del gobierno al respecto: “Y otro problema que estamos creando es el discurso que estamos echando, que es el de los países ricos, el de la mitigación, cuando nosotros tenemos una huella (de carbono) mínima”. Se refería a que Colombia no es, por sí mismo, un gran generador de CO2, y por el contrario su vegetación es un gran contribuyente en el mundo a la mejor calidad del medio ambiente.

Algunos comentarios sobre sus reflexiones:

Efectivamente, la política de subsidios tiene dos impactos negativos, el primero, como se ha visto en todo el mundo, es que el receptor del subsidio tiende a volverse dependiente del mismo y por lo tanto a no buscar otras alternativas propias para desarrollar su propia productividad, con los conocimientos o habilidades que pueda tener o desarrollar con el apoyo del Estado, sino a vivir del subsidio, aunque esto signifique privaciones o carencias en otros elementos de su progreso y bienestar.

El segundo es que se genera una sumisión mental entre el subsidiado y el “subsidiador”, lo cual crea sesgos políticos o culturales inconvenientes y duraderos, que frecuentemente se transmiten por tradición entre los miembros sucesivos de las familias. Los subsidios, en consecuencia, deben ser temporales y ocasionales, ante verdaderas emergencias, pero no son la solución del problema, la verdadera superación de las dificultades está en crear capacidades, como afirma la Dra. López Montaño. Todos sabemos que el hecho transformador de la realidad de las personas, de su progreso y bienestar es, por excelencia, la educación, la cual potencia sus competencias y habilidades, el énfasis debe estar allí, no en los subsidios, per se.

Si bien el tercer comentario va enderezado en otra dirección, como lo es el cuidado del medio ambiente, las reflexiones de la exministra también son certeras, no podemos aspirar a soluciones del primer mundo en un país poco desarrollado y con grandes limitaciones debido a la pobreza y a la necesidad de construir nuevas y propias oportunidades. Colombia no se puede dar el lujo de pensar que toma la delantera del mundo en la supresión de los combustibles fósiles y en la restricción a su propia productividad de insumos, bienes o servicios con privaciones anticipadas y a rajatabla en temas agrícolas, de explotación minera, de producción industrial o de elementos de prestación de servicios que no producen graves efectos contaminantes. El cuidado del medio ambiente no será el que nos sacará de la pobreza.

Los países menos desarrollados deben asumir la posición de negociar con los desarrollados algunas compensaciones en obras de mitigación, en temas de formación o en incorporación de tecnologías no contaminantes para elevar su propia productividad y potenciar sus capacidades, en resarcimiento de los impactos en el cambio climático que ellos -los desarrollados- han ocasionado. Acompañamos, en este sentido, la iniciativa del presidente Petro de invitar al mundo desarrollado y a los organismos financieros internacionales a cambiar deuda externa por acción climática, de tal manera que el problema ambiental sea un compromiso de todos, no sólo de los que más lo padecen, que son, lamentablemente, los países más pobres.

sábado, 15 de julio de 2023

EL GIROSCOPIO

 Comentario 17/07/2023

 

EL GIROSCOPIO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Según la enciclopedia libre Wikipedia, el giróscopo o giroscopio (del griego σκοπέω ‘ver’ y γῦρος ‘giro’) es un dispositivo mecánico que sirve para medir, mantener o cambiar la orientación en el espacio de algún aparato o vehículo. Pues bien, vamos a aplicar este concepto al rumbo de la nación colombiana en manos del gobierno de Gustavo Petro. Evaluemos cinco elementos:

  1. 1.    Proyectos en el congreso.

A partir de una coalición burocrática de gobierno formada al inicio de su mandato con los partidos liberal, conservador y de la U, el presidente Petro, quiso introducir las llamadas reformas del cambio, un conjunto de proyectos de ley cuyo contenido se refieren a temas de salud, pensiones, laboral, tributaria, aspectos electorales, acuerdo de Escazú, el plan nacional de desarrollo, entre otras. Un verdadero arsenal de “artillería pesada” que se ha querido imponer, en forma radical e ideológica, a toda costa. Si bien hay aspectos positivos y necesarios, su trámite ha traído como consecuencia graves circunstancias:

  • Se destruyó la coalición de gobierno y los partidos que lo acompañaban se han ido a la independencia o fortalecer los de oposición que han sido Cambio Radical y el Centro Democrático. En la práctica, el gobierno se quedó sólo con los partidos de la izquierda que lo acolitaron en la votación, la cual ahora se ve resquebrajada, por ejemplo, por miembros de la alianza verde, que dicen que “no es buena sombra” arrimarse a Petro, máxime si se avecinan las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores en octubre de este año.
  • Se ha incrementado y radicalizado la polarización ciudadana en términos que pueden perturbar las relaciones de la clase política y aún de las comunidades y de las familias.
  • El trámite de estas iniciativas se ha convertido en un tortuoso “calvario” lleno de vicisitudes, enfrentamientos y presumibles violaciones a los reglamentos que rigen para su correcta aprobación. Ya están en manos de la Procuraduría y del Consejo de Estado las demandas y pleitos respectivos, sin perjuicio de la actuación posterior de la Corte Constitucional para validar su juridicidad y legalidad.

Como consecuencia, el ambiente político sosegado, reflexivo y de colaboración armónica se ha hecho pedazos. A futuro se prevén más “golpes de espinilla y duras zancadillas”, por todos los lados. De hecho, si se examinan las iniciativas con detenimiento y cuidado en sus consecuencias presentes y futuras para el país, cada una de ellas parece un “puercoespín”, simpático pero peligrosísimo roedor por sus afiladas espinas. Petro se ha ido quedando sin aliados en los partidos ni defensores burocráticos de oficio como Roy Barreras, por ejemplo, y ha afectado la credibilidad de su gobierno y de sus “buenas” intenciones. La radicalización de su estilo y de sus políticas de gobierno es la consigna. Da miedo el discurso que pronunció en Francia ante un grupo de colombianos.

  1. 2.    La gobernabilidad.

Si por el lado del Congreso y los partidos políticos la situación se ve negro oscuro, por el lado del ambiente ciudadano, peor. Baste como ejemplo mirar la crisis política y de confianza que se tiene sobre los escándalos recientes (entre otros) de la presidencia y sus funcionarios, los nombres de Laura Sarabia, Armando Benedetti, Oscar Dávila (suicidado), Miguel Ángel del Río, Carlos Faria, Marelbys y Fabiola, etc., etc. no se borrarán de la mente de los ciudadanos informados y de los medios de comunicación, son como una sórdida y tenebrosa escena digna de la mejor película de odios, amores, envidias, codicias, intrigas y mentiras, como pocas veces vista.

  1. 3.    El proceso de la paz total.

Este es otro sartal de “anzuelos filosos” y promesas vacías, la conducta del Gobierno Petro de ser permisivo y complaciente con todo tipo de delincuentes en la búsqueda de la llamada paz total ha sido un desastre y ha dejado “indefensa” a la comunidad y a sus fuerzas militares y de policía. Hasta los decretos que le dan vida a la paz total, poseen vicios de ilegalidad y se pueden caer. Paz, por ningún lado, sometimiento tampoco y reparación de las víctimas y la no repetición, menos. Ni hablar de los “éxitos” de los combates al narcotráfico, la minería ilegal, el lavado de activos y la delincuencia común, tampoco se ven por parte alguna.

  1. 4.    4.La política anti sector privado.

Grave enfrentamiento se ha introducido en el lenguaje del presidente Petro contra los empresarios privados y los medios de comunicación, según él los empresarios son causantes de la pobreza y la falta de oportunidades para el pueblo, sin recabar en su labor de inversión, empleo, desarrollo y crecimiento para el bienestar propio, como es obvio, pero también para el beneficio de toda la comunidad, el totalitarismo y el estatismo de la ideología de izquierda extrema de Petro no lo soportan. A los empresarios los trata como arribistas. Los periodistas, además, son el “trompo de poner” del presidente, con su crítica ácida y desafiante por el cumplimiento de su misión de desvelar y divulgar las verdades sobre su gobierno.

  1. 5.    La lucha de clases.

También es delicado el enfrentamiento que Petro propone continuamente de verdadera lucha de clases, según él, los pobres son pobres, debido a que los ricos son ricos. Nada más absurdo y peligroso. Las diferencias y las desigualdades siempre han existido y existirán, pero justamente Colombia es un estado social de derecho que propende por mayor justicia, equidad y oportunidades para todos, en lo cual está comprometido, principalmente, la acción del gobierno. Como también, son demasiados los empleos, las empresas, las inversiones, las innovaciones, los desarrollos y las fundaciones de servicio social del sector privado para pensar que ellos son la causa de la pobreza. Trasladar las “culpas” o crear “amenazas” al sector privado por la inacción o la falta de efectividad del gobierno no hace sino fomentar un ambiente de desconfianza, incertidumbre e inseguridad jurídica. En contrario sentido, las obras del gobierno en cuanto ejecuciones, avances, terminación de proyectos o nuevos programas tampoco caminan o lo hacen a paso de “tortuga”.

Lamentablemente, el escenario económico está cargado de incertidumbres y tendencias regresivas, podemos atravesar un período de mucho menor crecimiento o, aún, de decrecimiento, en estas circunstancias no es bueno crear estas inseguridades y desconfianzas. ¿Será que el señor presidente Petro necesita un giroscopio para cambiar el rumbo de su gobierno, hacia un ambiente de colaboración amplio, no dogmático, y sí participativo, con todas las fuerzas vivas de la nación?, pero, parece que su talante autocrático, su ideología radical, su arrogancia, su orgullo y su egolatría no lo dejan ser el presidente de todos los colombianos.

domingo, 9 de julio de 2023

RESISTE VENEZUELA

 Comentario 10/07/2023

 

RESISTE VENEZUELA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En la ya por más de un año invasión y agresión rusa a Ucrania han sucedido muchas manifestaciones de apoyo al valiente pueblo ucraniano quienes, con una inferioridad en capacidad bélica, han resistido con la firme voluntad de su pueblo para preservar sus territorios, costumbres, derechos, democracia y libertades, contando con el apoyo decidido de potencias aliadas en la OTAN. Ucrania es una democracia parlamentaria con tres poderes separados: ejecutivo, legislativo y judicial, en este modelo, el presidente del país presenta un candidato a primer ministro, que debe ser confirmado por el Parlamento.

De hecho, Ucrania espera formar parte de este bloque de defensa internacional y coaligado de países de Europa y Norteamérica que constituye un enlace único entre estos dos continentes, lo que les permite consultar y cooperar en el campo de la defensa y de la seguridad y realizar juntos operaciones multinacionales de gestión de crisis. Lo que atraviesa Ucrania es precisamente una severa crisis por el ataque injustificado de Rusia, bajo el supuesto de que va a ser atacada por los países de la OTAN. La expresión más utilizada en el mundo que apoya a ese país es “resiste ucrania”, tal como lo ha hecho hasta ahora, sin que nadie pueda estar seguro de cuál, cuándo y cómo va a ser el desenlace de tan infausta situación.

Pues, en el otro extremo de la geografía, tenemos una situación de “agresión” de otra naturaleza en otra democracia, la cual no cesa desde la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela y su sucesor Nicolás Maduro. El primero llegó al poder en Venezuela el 6 de diciembre de 1998 después de ganar las elecciones presidenciales con la promesa de reformar la Constitución y liderar procesos de cambio en ese país. Este proyecto político se terminó llamando “el socialismo del siglo XXI”

Por su parte el primer gobierno de Nicolás Maduro comenzó el 8 de marzo de 2013, de forma interina, debido a la muerte del presidente Hugo Chávez, pero fue ratificado el 19 de abril de 2013 como presidente constitucional tras la celebración de unas elecciones presidenciales, las cuales Nicolás Maduro ganó estrecha y dudosamente. La oposición acusó, de hecho, dicho proceso electoral como fraudulento. Este periodo termina el 10 de enero de 2019 con la toma de posesión para un segundo mandato después de unas nuevas controversiales elecciones presidenciales en 2018.

Todos somos conscientes de lo que ha sucedido en el vecino Venezuela como fruto de esos dos gobiernos: pérdida de libertades, de la propiedad privada, agresión y expropiación al empresariado, camarillas de gobierno, comandos chavistas y persecución política a los opositores, muchos de ellos encarcelados injustamente. Todo lo cual ha conducido a la devaluación extrema de su moneda (ya casi no tiene valor) y a un empobrecimiento feroz del pueblo venezolano quienes a duras penas con el equivalente a 10 salarios mínimos legales mensuales alcanzan a comprar una canasta familiar de consumo. Un país petrolero que hoy no tiene cómo abastecer el tanque de sus vehículos por el deterioro al que han conducido a PETROVEN (Petróleos de Venezuela) y por la corrupción rampante sobre todos los recursos públicos. No es meramente gratuito que cerca de 7.1 millones de venezolanos (según Naciones Unidas, EL Colombiano 5 julio 2023) caminen por el mundo buscando mejor vida, en países de Centroamérica y Suramérica, en los Estados Unidos y en Europa.

Especial significación ha tenido Colombia en ese éxodo venezolano, por la vecindad, tradición y familiaridad de ambos pueblos. De hecho, se estima en cerca de 2.5 millones de ciudadanos de esa nación aproximadamente (Portafolio 6 julio 2023) hoy están viviendo y laborando en Colombia y que de ellos el 81.7% tiene intenciones de permanecer en el país, lo último que piensan es regresar a su Venezuela en las condiciones actuales. Con satisfacción los vemos progresar en muchos lugares, en actividades diversas del comercio, el turismo, la industria y los servicios. Pero, también, y lamentablemente, muchos de ellos aún están buscando monedas haciendo de saltimbanquis en los semáforos de las calles en todas las ciudades.

La solución de Venezuela es la democracia, el camino de las sanciones y las restricciones políticas y económicas que se le han impuesto por diversos países, sólo ha conducido a atornillar más en el poder la esquiva y truculenta dictadura de Maduro, y a refugiarse en Irán, Rusia y China como fuentes de financiamiento, quienes condicionan su gobierno para ser más radical y comprometen los recursos del país a futuro para su abastecimiento. Hoy, en ese país no hay un régimen democrático con libertades a la oposición y a los ciudadanos, con respeto por las instituciones y por la constitución. Las instituciones, por cierto, han sido cooptadas por el gobierno. El último sinsabor es el nombramiento de la esposa de Nicolás Maduro como presidente del Consejo Nacional Electoral, ¿habrase visto más descaro y más pérdida de derechos políticos para la oposición? La esposa de Nicolás Maduro es Cilia Flores, quien es una política y abogada venezolana, además, es diputada al Parlamento Nacional y es la mujer más poderosa del chavismo.

Pero, la gota que rebosa la copa es la inhabilitación de los candidatos de la oposición a las presidenciales del 2024, los cuales se postulan para elecciones primarias con el fin de unificar fuerzas y acertar en las propuestas al pueblo venezolano, para cesar el nefasto gobierno de Maduro, recuperar su país, su economía, sus libertades, sus instituciones y su democracia.

Ya van tres candidatos inhabilitados por el régimen de Maduro, encausados sin causa, como efectivamente lo aseguran distintos medios de comunicación, es sólo represión para sacar del paso a potenciales opositores de buen talante electoral. La más notoria de estas arbitrarias descalificaciones fue la recientemente aplicada a Maria Corina Machado, líder indiscutible de la oposición y con alto reconocimiento entre la población. De hecho, según las encuestas recientes hechas por agencias independientes de ese país, la favorabilidad de los sectores opositores llega al 68% y la de Maduro sólo al 10% (EL Tiempo 2 julio 2023).

Es evidente la causa de la radicalización de Maduro contra los comicios y los opositores. Lo único que nos queda por decir, como demócratas en Colombia y ojalá desde muchos lugares del mundo, es: Resiste Venezuela, como dice el refranero español “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo soporte”.

sábado, 1 de julio de 2023

VIENTOS CONTRARIOS EN LA ECONOMÍA

 Comentario 04/07/2023

 

VIENTOS CONTRARIOS EN LA ECONOMÍA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Desafortunadamente, empezamos a atravesar un período de vientos contrarios en la economía, es decir, condiciones menos favorables para el crecimiento, el desarrollo, el empleo y el progreso, debido a una menor dinámica del consumo y la inversión, veamos:

Según la encuesta de opinión industrial conjunta que prepara la ANDI, afirma: “Los resultados de los primeros cuatro meses de 2023 registran un comportamiento con menor ritmo de la actividad económica en términos de producción y ventas, un nivel de utilización de la capacidad instalada inferior al promedio histórico, una mayor acumulación de inventarios, un menor volumen de pedidos y una moderada situación de las empresas”.

Este comentario se refuerza al salir a las calles y ver el mar de promociones y ofertas de todo tipo, que demuestran una menor dinámica en las ventas, debido también a la menor capacidad de compra inducida por la alta inflación, la cual ha conducido a la elevación de las tasas de interés para suavizar el consumo y su impacto en la pérdida de poder adquisitivo en los bolsillos de los consumidores.

El DANE, por su parte, informa de una reducción en el Indicador de Seguimiento de la Economía, con un decrecimiento de 0.8%, situación que no se veía desde las caídas que ocasionó la pandemia. Muchos segmentos de la economía han perdido dinámica (31 de los 39) o han tenido crecimientos negativos, como ha ocurrido, por ejemplo, con la venta de vehículos y de vivienda VIS y no VIS o de bienes de consumo durable (electrodomésticos, computadores, televisores, etc.).

Los empresarios se quejan de la dificultad de cumplir sus presupuestos de ventas y, por supuesto, de sus utilidades, situación que, en opinión de muchos de ellos, tiende a prolongarse en el tiempo y sobre la cual prevén que será más aguda para el segundo semestre del año, como ya se ve reflejado en los comentarios de Fenalco. Están hablando de una clara desaceleración de la dinámica económica por razones internas y externas.

Las externas son muy obvias, dadas las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania y la alineación de diferentes países en favor o en contra de los intervinientes. Esto ha enrarecido el clima de los negocios a nivel mundial y de las cadenas de abastecimientos, especialmente de alimentos e insumos agrícolas y pecuarios. Además, ha elevado sustancialmente el costo de los energéticos y de muchas materias primas. De hecho, si bien no está declarada una recesión, en Estados Unido y Europa, los crecimientos son muy poco dinámicos. En regiones como América Latina, por ejemplo, es aún más notorio ese decrecimiento.

Las tensiones geopolíticas bipolares entre las esferas de influencia de China, por un lado, y de USA, por el otro, han sido también causantes de menor inversión y aún de decisiones de relocalización de compañías en ambientes que consideran más estables y menos amenazados. Ni hablar de las preocupaciones por el cambio climático, las cuales le ponen un nivel mayor de presión negativa a la dinámica económica mundial.

Las causas internas se acumulan sobre las anteriores y tienen su origen en situaciones de carácter económico como la inflación, las tasas de interés y la precaución de las familias para evitar altos endeudamientos. Sin embargo, la causa más notoria es la incertidumbre entre ciudadanos y empresarios por varias razones, que explicamos a continuación sobre los temas más importantes:

  1. Los bajos niveles de ejecución presupuestal del gobierno nacional que hasta junio había desembolsado sólo el 32.4% del presupuesto aprobado para el año. Esperemos que en el segundo semestre estos desembolsos produzcan un efecto anticíclico que acelere un poco la dinámica de la economía. Mucho anuncio, poca ejecución.
  2. El caso más grave es el atranque en los subsidios a la compra de vivienda popular, con su impacto en todo el sector de la construcción que mueve una parte muy importante del PIB, aunque se anuncia que ya se destraban y será diferente para el segundo semestre.
  3. Por su parte, hay sectores haciendo agua como el de salud, por ejemplo, que de acuerdo con ACEMI, la asociación que representa a las EPS, ya el costo médico excede el pago que se hace con la unidad por capitación que se les entrega. En este sector se esperan malas noticias pues está inmerso en un “pelea” ideológica y funcional, dado el proyecto de ley de reforma a la salud que se tramita en el congreso.
  4. La opinión, cada vez más desfavorable, sobre el gobierno nacional y sus ejecutorias, como indican las encuestas, ha sido un factor que le “pone sal a la herida” de la incertidumbre. El discurso del gobierno frente a la descalificación continua al sector privado y al empresarial, causa temor, desconcierto e inacción en las decisiones de inversión, diversificación o crecimiento.
  5. Precisamente, las reformas del gobierno en salud, en materia laboral y en materia pensional, entre otras de tipo político, son factores de preocupación y conducen a aplazar las decisiones hasta no saber exactamente cómo quedarán aprobadas y analizar sus particulares impactos. Especial preocupación surge para los empresarios con la reforma laboral dado el encarecimiento de los costos directos de contratación, la estabilidad reforzada y el impacto de los sindicatos a nivel de industria en las negociaciones colectivas. Hay temor por las consecuencias en las pymes y por el bajo aporte a la solución de los problemas de empleo formal e informal.
  6. El sector minero y de hidrocarburos recibió un golpe mortal con las elevadas tasas de tributación que consagró la reforma tributaria 2022 y las dificultades para tener un panorama de exploración y explotación despejado hacia el futuro, dada las políticas del gobierno nacional sobre estas materias, sobre el fracking y sobre materias ambientales (acuerdo de Escazú), a más del complejo problema de las licencias previas y del acuerdo con las comunidades.
  7. Los problemas de, por un primer lado, la corrupción, por el segundo, la inseguridad, y, por el tercero, la polarización política, todos sumados hacen que haya un ambiente receloso para la inversión en el país.
  8. La incertidumbre que genera el naciente fenómeno del niño y sus consecuencias en materia energética, de abastecimiento de agua y de alimentos le ponen un ingrediente de “sabor agrio” a las expectativas de los empresarios y consumidores.

Es evidente que la economía se está frenando, el entorno mundial e interno de carácter macroeconómico no ayudan a ser optimistas sobre un impacto moderado, y el entorno político sí que lo perjudica. Pilas señor gobierno, es para empujar todos para el mismo lado. Se requiere un buen “capitán” para capotear los vientos contrarios en la economía, ¿lo tenemos en Colombia?

sábado, 24 de junio de 2023

LOS DISLATES DE PETRO

 Comentario 26/06/2023

 

LOS DISLATES DE PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Uno de los mayores logros del país en los años 90s, con la apertura económica, y con la constitución del 91, fue el haber avanzado en la concepción amplia de admitir la participación del Estado y también del Sector Privado en la prestación de servicios críticos que se reservaban, frecuentemente, al Estado. Estamos hablando de servicios sensibles y de contenido social como la energía, la educación, la salud, las pensiones, la infraestructura y el bienestar ciudadano, por ejemplo. Nadie duda actualmente del enorme progreso y los beneficios que el país y su ciudadanía han recibido de tan importante regulación, la cual permitió mayor intervención del sector privado en la economía antes circunscrita al Estado y en algunos casos la privatización de tareas que previamente se cumplían en forma ineficiente y corrupta, como, lamentablemente, ocurren en muchas empresas del Estado.

Aunque algunas ideologías políticas le dan primacía al Estado sobre sobre el sector privado y en otras, lo contrario, lo cierto es que en el mundo contemporáneo ambas formas de prestación de servicios y de protección de riesgos sociales deben coexistir, con orientaciones distintas, por supuesto, pero complementarias: el Estado con un fuerte enfoque y énfasis en lo social y en la superación de la pobreza y la desigualdad y el sector privado, en la prestación de servicios eficientes, con avance tecnológico, innovación y niveles de atención con gran calidad y oportunidad, para afrontar su competencia nacional o internacional e inducir la preferencia de sus clientes.

Como es obvio, la motivación del Estado en la prestación de servicios los cuales, con alto contenido social y de subsidios, están dirigidos a poblaciones vulnerables o de bajo nivel de oportunidad y de ingresos, quienes no tendrían mayores facilidades de satisfacer sus necesidades sin los apoyos del Estado. Por el contrario, los servicios particulares van enfocados, generalmente, a un público con nivel de ingresos superiores, demandante de servicios diferenciados y de mayor calidad u oportunidad.

Ambos tipos de servicios, privados y públicos son diferentes, no sólo por su origen, además, por las fuentes de financiación y por sus modelos de gestión. Mal haríamos en tratar de unificarlos, uniformarlos o integrarlos. Son estructuras gerenciales, modelos de operación, aplicaciones científicas, infraestructuras, ubicaciones geográficas y diseño de soluciones de servicios diferentes. No es que una persona de menores ingresos no pueda acceder a servicios de carácter privado, cuando así se requiera. El uso de equipos, insumos, laboratorios, especialistas, infraestructuras, etc., del sector privado también están diseñados para atender, cuando se requiere, a alguien de menor nivel de ingresos, como fruto de subsidios del Estado en el pago de los costos de los respectivos servicios. Es una cuestión de costo no de discriminación de las personas.

Es inevitable pensar y aceptar que en las sociedades hay diferentes niveles de ingresos, igual que hay diferencias individuales entre todos los ciudadanos, en educación, en experiencias y en accesos y facilidades para los individuos. Si bien la política social de los gobiernos debe usar todas sus capacidades para minimizar esas diferencias, y los particulares, a través de sus impuestos, con la generación de empleo y con su desarrollo e inversión, contribuyen eficientemente a que las desigualdades se acerquen, no a que se distancien cada vez más.

Sin embargo, en el gobierno de Petro se quiere echar reversa a los significativos logros que el modelo de la apertura económica ha significado para el país. Ahora, por arte de birlibirloque y de su ideología de izquierda radical, con una severa inclinación anti-sector privado, anti-empresarios y anti-organizaciones privadas, de nuevo quiere estatizar lo que era privado o mixto, como ocurre con la reforma a la salud o la de las pensiones, o el control de las tarifas de energía, o las normas sobre permisos y licencias sobre hidrocarburos, o en minería o energía, por ejemplo. Exploremos los dos principales ejemplos citados, por su impacto inmediato sobre todos los ciudadanos:

La reforma a la salud, tiende a desaparecer, a través de los años, las empresas coordinadoras de las redes de servicios de salud, las EPS, y su fundamental papel de aseguramiento de la salud, al exigir transformarlas forzosamente en gestoras de salud, en la práctica tramitadoras de documentos, porque su rol científico y técnico en salud, así como la administración de los recursos se le traslada a la ADRES, organismo del Estado que canalizará los pagos a los prestadores de los servicios médicos y sanitarios (IPS). Vamos hacia centros de atención primaria esencialmente del Estado, si bien las EPS que se transformen podrían prestar estos servicios, no con completa cobertura nacional, ya que en las regiones remotas es el Estado quien debe prestarlos puesto que no son costeables para el sector privado.

En el caso de las pensiones, vuelve y juega, todas las personas con actividad laboral, dependientes o independientes, van a pasar a cotizar para su pensión obligatoriamente en Colpensiones (empresa del Estado) hasta tres salarios mínimos de ingresos. En la práctica, dado que cerca del 90% de las personas gana hasta tres salarios mínimos, el grueso de los cotizantes pasará a Colpensiones y en el tiempo desaparecerán los Fondos de Pensiones Privados (AFP), por menor número de cotizantes y por agotamiento de los recursos administrados a medida que se paguen las pensiones y no haya un volumen significativo de nuevos cotizantes, lo cual los hará inviables económicamente en el campo de pensiones obligatorias.  

Estos son algunos de los dislates de Petro, pero en la misma dirección van otras de sus las políticas para estatizar lo desestatizado en los inicios de los años 90, es decir, volver a politizar, burocratizar, “clientelizar” organizaciones y servicios eficientes que venía prestando el sector privado para llevarlos a la demagogia Estatal de la izquierda radical. ¡Qué horror! Vamos para organizaciones empresariales estatales de servicios sensibles para los ciudadanos, para volverlas del tipo de los modelos cubano o venezolano, por ejemplo, con políticos a bordo, muchas veces corruptos, y todo controlado por el Estado, como si fuera un “ser” superior, omnímodo, omnipresente y omnisciente.

sábado, 17 de junio de 2023

LEGITIMIDAD Y BUEN GOBIERNO

 Comentario 19/06/2023

 

LEGITIMIDAD Y BUEN GOBIERNO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Nota: Los hechos históricos de este comentario son tomados de diferentes páginas web.

 

Por supuesto que cada gobernante tiene o debe tener su ideología política la cual guiará su obra de gobierno, pero una cosa es la ideología y otra, muy distinta, es el buen gobierno. Hagamos primero una pequeña discusión sobre los partidos políticos tradicionales en Colombia, los cuales, después de la violencia política entre liberales y conservadores en los años 50, finalmente acordaron y firmaron el frente nacional que permitió la pacificación del país por la alternancia entre gobiernos de corte liberal y de corte conservador, respectivamente, en los períodos que a cada partido correspondían. El Frente Nacional fue un pacto o acuerdo político entre esos partidos, vigente en Colombia entre 1958 y 1974. Las principales características de este período fueron la alternancia de la presidencia durante cuatro períodos constitucionales de gobierno de coalición, la distribución de los ministerios y de la burocracia en las tres ramas del poder público (ejecutiva, legislativa y judicial). En este período, el candidato presidencial era elegido por acuerdo bipartidista, y la distribución igualitaria de las curules parlamentarias se mantuvo vigente hasta 1968. El principal objetivo de este acuerdo político fue acabar de consolidar la pacificación y contribuir a la reorganización del país luego del régimen de Gustavo Rojas Pinilla, quien quería perpetuarse en el poder y formar una dictadura. Ese acuerdo de partidos funcionó bastante bien pues sus gobiernos tuvieron ideologías partidistas, pero con legitimidad democrática, sin dejar de afirmar que ese período político del país dejó algunas inquietudes.

El problema, es este caso, no estuvo en la bienvenida pacificación del país frente a la violencia partidista, sino en la exclusión de terceras ideologías que no participaron en ese acuerdo político y que representaban otras tendencias ideológicas diferentes, especialmente de izquierda, lo cual derivó en intensas confrontaciones políticas en las votaciones y campañas que se sucedieron luego de la terminación del frente nacional y en acusaciones sucesivas de unos gobiernos hacia otros, alimentando una intensa polarización entre los ciudadanos. Sin embargo, hoy el país tiene, por primera vez en sus más de 200 años de historia republicana, un gobernante de la izquierda radical que se autodenomina como progresista, con una visión estatista, autoritaria, populista y autocrática.

Tras el asesinato de Luis Carlos Galán, en 1989, se dio lugar a un movimiento estudiantil y político que propuso la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para las elecciones de 1990. Las desmovilizaciones de los grupos guerrilleros, del Movimiento 19 de abril (M-19) en 1990, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Movimiento Armado Quintín Lame en 1991, contribuyeron a crear un ambiente social en el que la transformación del país por la vía política y jurídica se veía como el camino más promisorio. El movimiento estudiantil promocionó la Séptima papeleta para las elecciones legislativas de 1990. La Corte Suprema de Justicia reconoció la mayoritaria voluntad popular validando esos votos. En diciembre de 1990 se convocaron a comicios para elegir los representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, la cual promulgó la nueva constitución el 4 de julio de 1991. Los presidentes de la constituyente fueron una mezcla variopinta de pensamientos, tales como: Álvaro Gómez Hurtado por el Movimiento de Salvación Nacional de origen conservador, Horacio Serpa por el Partido Liberal y Antonio Navarro Wolff por la Alianza Democrática M-19. De esta forma, la historia de Colombia tuvo un giro sin precedentes al considerar el espectro completo de ideologías en el nuevo acuerdo social, la Constitución de 1991, ya que no solo se logró un cambio constitucional sino también que el grupo guerrillero M-19 entregó las armas y se integró a la vida política nacional y a las comunidades indígenas se les garantizó representación en el Congreso de la República. Esto demuestra que puede haber colaboración armónica entre diferentes ideologías, por el bien del país, pero siempre que haya legitimidad.

Ahora, durante los últimos años, las diferencias ideológicas de los partidos políticos en Colombia y el reconocimiento e importancia de esos partidos o grupos políticos opositores se ha ido desdibujando, desde las convicciones de “tuerca y tornillo”, en personas que por tradición y aún sin entender cuáles eran esas diferencias, al final terminaban blandiendo el trapo rojo, el verde, el amarillo o el azul, colores emblemáticos de los individuos de la izquierda, de centro o las de derecha, respectivamente. De hecho, el desprestigio de los partidos políticos por problemas de corrupción y clientelismo, así como la pérdida de legitimidad de algunos de sus representantes en el Congreso de la República como órgano legislativo, es evidente. Según las diferentes encuestas de opinión, la credibilidad de la clase política es muy baja y su escaso liderazgo es consecuencia no de sus ideas sino por sus conductas clientelistas, corruptas, politiqueras, burocráticas y demagógicas. En sentido contrario y para no generalizar, algunas personas de la clase política tienen reconocimiento y aceptación como dirigentes con ideas y realizaciones serias, pero no por el partido al cual pertenecen, sino por sus calidades individuales como dirigentes.

Según los estudios y análisis realizados sobre los innumerables partidos que hay en Colombia (como 30 actualmente, que horror, verdaderas maquinarias de avales), se demuestra que, en la práctica, las diferencias surgen de la aceptación de las personas que los lideran más que del ideario que representan. El transfuguismo, es decir el cambio frecuente de partido o de grupo político, por intereses meramente electorales, burocráticos o por beneficios económicos, demuestra que la ideología les destiñe a esas figuras, a veces luminarias de la política, quienes, al final, no “saben” a nada, sus arraigadas convicciones son ninguna. Son “máquinas” tramitadoras de temas políticos al servicio de quien más beneficios les ofrezca. De ideología, prácticamente muy poco contenido, aunque vociferen en sus discursos de plaza pública en la búsqueda de incautos seguidores.

Pero, en el marco de la Constitución de un país, una vez aprobada, deben caber las diferentes tendencias políticas y sus distintos enfoques sobre el Estado, la sociedad, el libre mercado, la propiedad privada, el régimen de libertades y las normas sobre equidad e igualdad, como se hizo con la Constitución de 1991 en Colombia. En consecuencia, con la pérdida en la significación de los partidos políticos y sus ideologías, los representantes de dichas instituciones deberían tener un compromiso mayor por el buen gobierno, el crecimiento y el desarrollo del país para generarle a los colombianos oportunidades diversas y en toda la geografía, tales que, efectivamente, los ciudadanos, sin distingo alguno, dispongan de más progreso y bienestar.

El mismo gobierno de Petro, respetando su ideología, debería ser una fuente de legitimidad y buen gobierno, pero, hasta ahora, sólo exhibe un discurso con ideología radical y confrontación total con los ciudadanos que no comparten sus reflexiones políticas, su credibilidad está sometida a juicio por un sinnúmero de escándalos y sus realizaciones prácticamente son muy pocas. Más buen gobierno, legítimo, creíble y serio y menos consignas políticas, es lo que necesitamos: Acciones y ejecuciones de desarrollo y crecimiento, no discursos y proclamas de tinte político radical.

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