martes, 25 de junio de 2019

CORRUPCIÓN Y REFERENDO


Comentario 25/06/2019
CORRUPCIÓN Y REFERENDO

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                               Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

La corrupción es un mal que está presente y carcome las bases mismas de la institucionalidad del país (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), las finanzas públicas, las filosofías políticas de los partidos, la conducta de los órganos de investigación y control (Contralorías, Procuradurías y Fiscalías), los organismos de defensa y control como la Policía y el Ejército, como también a muchos organismos privados comprometidos con la acción social como ONGs, Fundaciones, Corporaciones, Asociaciones, quienes nominalmente actúan en función de la comunidad pero, en la práctica, defienden intereses privados y, finalmente, a los propios funcionarios públicos o privados que cohonestan con este delito, e inclusive viven de él.

Desafortunadamente, por donde uno mire, hay corrupción o connivencia con la misma, porque se ha vuelto parte de la cultura política, económica y social, al punto de llegar a ser calificada en algunos sectores como una acción intrépida y notable el tener éxito con la corrupción. Es decir, ser permisivos con ella, como si fuera parte natural del “paisaje” o de la vida del país. La corrupción, la cual se ha incrustado e incubado tanto al interior de diferentes órganos del Estado y de algunas entidades del sector privado, o en algunos de los partidos políticos que dicen representar el interés ciudadano, que parecería “necesario” convivir con ella para poder funcionar bien.

Cuando hablamos de corrupción no nos referimos sólo al hecho de robar el dinero del Estado por cualquier medio, tanto a nivel nacional como el departamental y el municipal, también incluimos en este concepto conductas tales como: votar una ley en el congreso para favorecer intereses particulares, facilitar decisiones administrativas para apoyar asuntos privados en contra del interés público, o el caso contrario “engavetar los temas” para perjudicar una interés determinado, hacer triquiñuelas en los procesos electorales, y, lo más frecuente en entes con facultades judiciales, aplazar las decisiones, no divulgar los fallos, amañar las jurisprudencias, etc. Se deben incluir también el cobro de coimas por los trámites, el pago de “favores” políticos con cargos o decisiones apropiadas en contraprestación a lo logrado, etc. Hay mil etcéteras, porque hay miles de formas de ser corrupto. No en vano el Presidente Duque ha fundamentado su gobierno en una relación diferentes con los demás organismos del Estado no basada en la “mermelada” (cargos, presupuestos o proyectos favorables).

Recientemente se experimenta también que los fallos de las Cortes atienden más a un interés particular que al beneficio general, son menos jurídicos y más acomodaticios, veamos:

  • ·         La prohibición  y el condicionamiento del uso de glifosato para combatir los cultivos ilícitos y su daño al medio ambiente y a la salud, debido al narcotráfico, el lavado de activos y el contrabando que se derivan de él, sin prohibirlos para los demás cultivos, donde se usa en forma abundante sin detrimento de la salud de los cultivadores o de los consumidores.
  • ·         Las decisiones favorables a la causa de Santrich, contra la evidencia contundente de su narcotráfico después de la firma del acuerdo. El país no sale del asombro de ver a Santrich sentado en el congreso dando cátedra de moral y buena conducta.
  • ·         El derecho al libre desarrollo de la personalidad interpretado como la facultad para usar alucinógenos o bebidas alcohólicas en los parques públicos, que son, por definición, sitios amables para el esparcimiento de las familias y especialmente de los niños. Es un contrasentido querer combatir el narcotráfico, pero limitar el uso del glifosato y, simultáneamente, permitir el consumo de alucinógenos en forma pública.
  • ·         Todas las violaciones a la Constitución Nacional que se dieron en desarrollo del proceso de paz para permitir su aprobación y volverlo parte de la propia Constitución: al declarar el narcotráfico de las FARC como delito político, emplear el fast track para la aprobación de las leyes, la amnistía para delitos de lesa humanidad (violación, secuestro, retención), las penas alternativas a través de la JEP, las cuales aún no se sabe que son.
  • ·         Se caen las objeciones del Presidente Duque para reformar el Estatuto de la JEP, las cuales fueron negadas por el Congreso, porque supuestamente la Corte ya había decidido, sin mediar el estudio sobre su conveniencia,
  • ·         Interpretaciones acomodaticias de las leyes y la Constitución para favorecer un interés particular, como en el caso de Andrés Felipe Arias al cual se le niega la doble instancia que es un derecho universal.
  • ·         Aprobar como constitucional el acuerdo de paz y los trámites que se condujeron por fuera de la ley y la Constitución para su aprobación en todas las instancias: con cambio del umbral en el plebiscito donde ganó el NO y se volvió SÍ, no sanciones por delitos sexuales y secuestro al considerarlos como delitos políticos amnistiables para los guerrilleros, pero sancionables para los demás ciudadanos.
  • ·         Por la acción del Congreso o de las Cortes no ha sido posible que se hagan la Reforma Política (listas cerradas), la Reforma Jurídica (estructura de la Justicia), las leyes anticorrupción no pasan siendo un mandato ciudadano con casi 12 millones de votos favorables, se acaba de caer la pena efectiva de cárcel sin beneficios para los empleados públicos corruptos, etc.


Como consecuencia de este tipo de hechos es necesario replantear los organismos de la Justicia, con precisos límites a sus competencias. La corte Constitucional se ha erigido como el poder supremo del país, atribuyéndose todo tipo de interpretaciones de conveniencia y no ajustadas a las propias leyes o a sus previas decisiones.

Parecería ser que tiene razón el periodista Herbín Hoyos al invitar al país a un referendo que permita modificar la estos organismos por la vía de los votos, ya que, de otro modo, ellos, por sí mismos, no se reformarán.

lunes, 17 de junio de 2019

EL ENTRANPAMIENTO


Comentario 17/06/2019
EL ENTRANPAMIENTO
Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                               Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

En reciente entrevista del negociador de paz, Sergio Jaramillo, concedida a una famosa periodista de la CNN y a una cadena de radio en Colombia, se quejó de dos cosas: la primera, que el acuerdo de paz no se estaba desarrollando a cabalidad (contrario a la evidencia) y la segunda, que el caso Santrich era una entrampamiento de las autoridades colombianas y norteamericanas, calificándolo como un acto muy hostil, para perjudicar el proceso de paz.

A renglón seguido la Vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, le respondió: “que fue el pueblo colombiano el que se sintió engañado con lo pactado en Cuba con la hoy desarmada guerrilla” “Lo que preguntaría es cómo le hicieron este entrampamiento a la sociedad colombiana para dejarnos anegados de narcotráfico”, dijo Ramírez, tras recordar cómo ha venido creciendo el número de hectáreas cultivadas con coca, un alarmante hecho que, agregó, se dio como consecuencia de la firma de los acuerdos de paz. “El entrampamiento está también en generar un acuerdo que permite que Santrich esté sentado hoy en el Congreso sin haber tenido un sólo día de condena, ni el más mínimo gesto de reparación o contrición frente a la sociedad”, agregó la vicepresidenta Ramírez desde Neiva. Examinemos los argumentos de la Vicepresidente Ramírez para encontrar las razones de sus afirmaciones:

Desde la posesión del Presidente Santos, en su primer gobierno, el pueblo colombiano que lo eligió se sintió engañado, porque cambió las motivaciones de su campaña, la cual fue acompañada firmemente por el Centro Democrático, por un proceso de paz inconsulto e inopinado, para el cual el país no le había dado un mandato. Sin embargo, Santos usó toda su argucia, con la capacidad y el presupuesto del Estado, para celebrar un acuerdo con la guerrilla de las FARC en Cuba, con el concurso de países abiertamente de la izquierda radical como Cuba y Venezuela y con miembros extranjeros representantes de partidos de izquierda, quienes diseñaron y participaron en la conformación de la Justicia Especial para la Paz (JEP), la llamada columna vertebral del acuerdo de paz. De hecho, el Presidente Santos en su segundo mandato se hizo elegir con las banderas de la izquierda, especialmente lideradas, en esa elección, por Gustavo Petro.

Santos, sintiéndose sobrado en su acuerdo de paz, sometió su aprobación al famoso plebiscito donde se midieron las fuerzas del Sí (a favor de la paz) y las del No (en contra de la paz) según la mal intencionada propaganda que se hizo en ese momento, con recursos del Estado. Hasta los funcionarios públicos fueron autorizados a hacer proselitismo por la causa del Sí. Santos, además, modificó el umbral de las votaciones a su amaño, para forzar el Sí. Quienes no estaban de acuerdo con lo aprobado en la Habana, eran guerreristas y contrarios a la paz y condenaban al país a la descalificación de la comunidad internacional y al atraso en las zonas de conflicto, nada más lejos de la verdad. Se recuerda con especial asombro el acto de imposición de las palomas de la paz en Cartagena con Presidentes de varios países, todo financiado por Colombia. Santos, además, se “ganó” el nobel de paz, que era uno de sus principales objetivos, en su agenda oculta a los ciudadanos colombianos.

Luego del plebiscito, Santos utilizó toda su maña política, en asocio con los partidos colombianos traiciónales y los de izquierda, menos el Centro Democrático, para forzar su aprobación y reglamentación vía fast track en el Congreso, creado para ese efecto, en representación del pueblo colombiano, según afirmó. Con el acuerdo benefició en todas sus formas a los miembros de las FARC, borrando sus delitos, aún los de narcotráfico, y concediéndoles beneficios en la desmovilización y entrega de armas (la cual apenas fue parcial), se les otorgaron: territorios, presupuestos, curules, injerencia política con los seis puntos acordados en la Habana, los cuales condicionan el devenir de Colombia y sus presupuestos públicos en los siguientes quince años de la firma del acuerdo, al no poder ser modificado por los siguientes tres gobiernos. De hecho, volvía constitución de la república el acuerdo para que no fuera susceptible de modificarse en forma expedita. El acuerdo declaró, eso sí, que los delitos de lesa humanidad y los cometidos por los miembros de las FARC después de su firma, sí serían sancionados de acuerdo a las normas de la JEP (penas alternativas, no de cárcel,….. más gabelas), quien juzgaría, además, sobre el momento de su realización para aceptar o rechazar la extradición, en caso de ocurrir.

Lo que ha ocurrido en Colombia durante el acuerdo y posterior a su firma es un verdadero entrampamiento para los ciudadanos colombianos, quienes pensando en la paz, con asombro, han tenido que ver los más atrevidos actos de agresión por parte de los miembros de las FARC, como son:
·         Extensión de cultivos de coca por más de 210.000 hectáreas, con severa afectación al medio ambiente y a la salud de la comunidad inundada de microtráfico. Podemos ser descertificados por USA por estos hechos.
·         No hay una real verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición por parte de los miembros de las FARC, quienes han continuado en disidencias armadas los unos, o en el congreso y la vida política, los otros. La reparación la está haciendo el Estado a las víctimas sin garantía de recuperación de los bienes declarados por las FARC (entre ellos cucharas, cuchillos y pocillos usados). En la práctica se ha producido el mayor lavado de activos del país sin ninguna sanción impositiva, no se ha visto, tampoco, una acción de la DIAN para encausar dichos dineros
·         La JEP (“el tribunal de las FARC”, como los llaman los propios guerrilleros) es un organismo que goza de toda la desconfianza de la comunidad por su sesgada actuación en favor de ellos, sin mostrar resultados efectivos de su juzgamiento de los delitos. Ya se anuncia un referendo revocatorio del mandato de la JEP, que vamos a ver si se realiza.
·         Los máximos cabecillas, están “calentando asiento en el congreso”, con prebendas de seguridad y remuneraciones millonarias, sin aportarle nada a la Nación, y sin haber sacado un voto en elección popular para su aclamación como congresistas.
·          El caso Santrich repele por lo grotesco y desafiante para el pueblo colombiano, lo malo es que los órganos de justicia parecen defenderlo: La JEP dice que no es extraditable, el Consejo de Estado que es aforado y la Corte Suprema de Justicia, que debe gozar de libertad para posesionarse como congresista, lo cual en efecto ya hizo, en forma desafiante.

¿El entrampamiento será para Santrich y para el proceso de paz o para el pueblo colombiano engañado por el gobierno Santos y sus negociadores, en connivencia con las FARC? Creo firmemente que es lo segundo, pero… siempre habrá otro amanecer y amanecerá y veremos.

lunes, 10 de junio de 2019

NO TE LO PUEDO CREER…


Comentario 10/06/2019
NO TE LO PUEDO CREER…
Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                               Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Todos los días en Colombia aparecen nuevos temas de confrontación política, entre los del Si[1], por un lado (Santistas, Petristas, algunos partidos de centro izquierda y los más a la izquierda como el Polo Democrático, la Alianza Verde y el partido FARC) y, por el otro, los llamados del No (el Centro Democrático, el partido Conservador, algunos partidos de centro o de centro derecha y los movimientos Cristianos y Evangélicos). Esta confrontación también ha contagiado a los ciudadanos, sin embargo, las inclinaciones no son así de nítidas en el pensamiento de la ciudadanía en general, ya que, desde hace muchos años, las personas en Colombia aprecian más al personaje que les gusta que al partido que representa. De hecho, el público está saturado de los hechos de confrontación política y ya poco cree en la clase política, en el Congreso, en las Cortes que administran “justicia”, en el Estado en general y en muchas de las ONG que dicen defender los derechos humanos, ocultando un interés puramente ideológico de izquierda radical.

La confrontación entre los del Sí que defienden el acuerdo de paz como fue concebido y los del No que lo atacan por diversas razones, entre ellas por  el plebiscito no respetado, las concesiones hechas a las FARC (incluida la extensión de los narcocultivos como delito político y la ausencia de erradicación en los años anteriores) y su camino a la impunidad a través de la JEP (sin verdad, ni justicia eficaz, ni reparaciones efectivas y tampoco la garantía de no repetición). También, está saturando la mente de los colombianos el caso Santrich que poco le ha ayudado al proceso de paz y ha acabado por agudizar las contradicciones sobre su verdadero contenido, alcance y logros, y por el condicionamiento del país hacia el futuro determinado en el propio acuerdo. Está por verse, además, la reacción de USA frente a los narcocultivos.

Así mismo, agudizan la polarización y las contradicciones la gobernabilidad y la ejecución del plan de gobierno del Presidente Duque, el cual se percibe como bien intencionado, con mesura para  evitar la polarización, pero sin contundencia en los logros y con gran confrontación política en el Congreso (sin mermelada) y frente a las Cortes. Tiene en sus manos un complejo problema de déficit fiscal y de endeudamiento externo, ante las exigentes demandas por soluciones sociales y de desarrollo que el país requiere.

Todo lo anterior, a más de otros temas ocasionales o recurrentes, que no alcanzamos a mencionar en este breve espacio, mantienen la opinión pública en un estado de poco optimismo y mucho desgano con los temas políticos los cuales, o bien no los entienden, o bien no les gustan - por su contenido-, como también por su efecto negativo y de confrontación.

Sin embargo, el país es mucho más que su polarización política y tiene un variado conjunto de temas positivos que en la cotidianidad le permiten al ciudadano, al empleado, al empresario y a diferentes organizaciones gremiales, sociales, religiosas y comunitarias tener una mirada distinta sobre el acontecer nacional. Estos son los que yo llamaría o catalogaría en ese “No te lo puedo creer”, que forman parte del diario vivir y que evitan que la confrontación política nos “derrote”, centrando la atención en lo constructivo, en lo que somos y lo que tenemos, más que en lo negativo que nos acompaña. Veamos algunas de ellas con un breve comentario. Estos, por ejemplo, son muchos de los “no te lo puedo creer” que el país está viviendo. Veamos:

·         El crecimiento económico.
Si bien el contexto internacional es desfavorable por la guerra comercial entre las grandes potencias, los focos de confrontación política y de guerra entre diferentes modelos políticos o religiosos, Colombia ha seguido creciendo en su economía y logrando que el PIB per cápita aumente poco a poco entre los años. Esto se debe a que la economía colombiana depende más del mercado interno que del externo para su crecimiento, la buena noticia es que, por ejemplo, en el 2018, todos los sectores de la economía crecieron positivamente, salvo el de la construcción que tuvo un bache, que se espera sea transitorio. En el primer trimestre de este año, se confirma la tendencia al crecimiento, pero es aún moderado para lo requerido por el país.
·          La clase media.
Cerca de 22 o 23 millones de ciudadanos colombianos hoy forman parte de la clase media, lo cual ha permitido disminuir los niveles de pobreza y aunque los índices de distribución de la riqueza aún están muy concentrados, poco a poco ha crecido una clase media educada, cívica, que mueve la demanda agregada y que piensa en el progreso, no sólo en la confrontación política. Este es quizás el mayor y mejor activo que tiene Colombia.
·         El mejoramiento en la calidad de vida.
No cabe duda que los colombianos vivimos mejor hoy que ayer, con destacables condiciones de educación, salud, vivienda y esparcimiento, todo lo cual ha conducido a que la esperanza de vida hoy sea de 77 años, prueba inequívoca del mejoramiento en el progreso y bienestar de las familias. El contraste de nuestras condiciones de vida versus la de algunos de los países vecinos es notorio y notable.
·         La inversión extranjera directa y el turismo.
Fuera del crecimiento de los sectores de la economía ya mencionados, el crecimiento de la inversión extranjera directa y la dinámica del renglón del turismo en los últimos años han sido crecientes y significativamente importantes, especialmente en algunas regiones, todo lo cual apunta a mejores niveles de empleo, ocupación y bienestar.
·         La clase empresarial
El empresario colombiano es reconocido por su visión y su tesón, y no nos referimos sólo a los grandes empresarios, aún los pequeños y medianos, tienen constancia y empuje para sobrellevar los malos momentos de la economía o de la política y continuar creciendo y desarrollando sus actividades de negocios. Para muchos extranjeros, la clase empresarial colombiana es de lo mejor en Latinoamérica.
·         La felicidad de los colombianos.
En todas las encuestas sobre satisfacción y expectativas de las personas que se hacen a nivel latinoamericano, Colombia siempre se destaca por dos cosas: por un lado, su preocupación por la carga de ineficiencia que le crean al país la clase política y las instituciones del Estado, llenas de corrupción, y, por el otro lado, por su alto índice de felicidad. A pesar de las adversidades, el pueblo colombiano se siente feliz y orgulloso de su patria.

Como los anteriores, hay una buena gama de “no te lo puedo creer” muy positivos, que el espacio no nos permite analizar, pero la invitación es a pensar que en Colombia sí los hay, son significativos y son baluartes para su desarrollo, crecimiento y felicidad.


[1] Se refiere a las posiciones del Sí y el No en el plebiscito del año 2016, el cual se citó para afianzar el proceso de paz, si bien ganó el No, se aplicó el Sí.

lunes, 3 de junio de 2019

LA NEGRA NOCHE


Comentario 03/06/2019
 LA NEGRA NOCHE
Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                               Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com 

Estamos atravesando una negra noche en la vida institucional, política y jurídica del país. Pobre Colombia como le está yendo de mal en lo relacionado con la aplicación jurídica del acuerdo de paz de Santos-FARC, el cual no sólo contenía el capítulo de dejación de las armas y la reincorporación a la vida civil de sus líderes y combatientes, donde, en forma significativa se ha avanzado, pero se han mantenido las disidencias de las FARC. Se pretendía, además, superar los grandes problemas de los delitos de secuestro, violación, terrorismo contra poblaciones inermes, extorsión, narcotráfico, lavado de activos, reclutamiento forzado, apropiación de tierras, ganados y bienes de terceros, que eran frecuentes en los distintos frentes de las FARC etc., todo lo cual continúa o aún no tiene solución.

Por un lado, las FARC mantienen su capacidad armada a través de las llamadas disidencias y del personal de líderes activos en labores guerrilleras y de narcotráfico como el Paisa, Romaña e Iván Márquez, entre otros de menor significación, como también de activistas políticos preparados para alterar los ánimos de los ciudadanos que participan en movimientos de protesta, buscando que prime el caos, el desconcierto y que se generen situaciones de desgobierno que ellos capitalizan para sus acciones terroristas. Por otro lado, el negocio del narcotráfico continúa creciendo y la obligación del acuerdo de la colaboración de los miembros de las FARC para su erradicación, sigue en el vacío. No hubo delación de rutas, ni contactos claves en Colombia y en el exterior (cartel de Sinaloa de México).

Además, hay miembros de las FARC que han continuado activos frente a este negocio, como en el caso de Santrich (pero puede haber más), el cual se muestra por las FARC a la opinión pública como un líder impoluto, transparente y comprometido con el desarrollo del acuerdo, sin embargo, hoy está acusado de narcotráfico y lavado de activos en actos realizados después de la firma del acuerdo. Pero los órganos de Justicia lo amparan, veamos: El Consejo de Estado, cambiando su jurisprudencia anterior, dijo que él sí es congresista y por lo tanto tiene fuero, aún sin posesionarse de su cargo. Por decisión de la Corte Suprema de Justicia está gozando de libertad, por decisión de la JEP se le concede la no extradición y la Corte Constitucional tumba las objeciones del presidente al Estatuto de la JEP, indicando que este no se puede modificar por ese medio, con lo cual le concedió más peso al acuerdo que a la Constitución que permitía plantear las objeciones como facultad presidencial, usando para ello una extraña aritmética donde 47 votos es la mitad más uno de 94 curules. Parecería que toda la rama de la justicia se ha puesto de acuerdo para favorecer a Santrich a pesar de las evidencias y pruebas de delitos de narcotráfico cometidos después de la firma del acuerdo.

Ahora él se va a posesionar como Congresista y quedarán dos procesos contra su libertad y extradición: la demanda del Procurador solicitando revisar el fallo de la no extradición en la JEP y la acción de la Corte Suprema de Justicia, sí se decide a juzgarlo y/o extraditarlo. Lo cierto es que la comedia Santrich sigue, y el país más se polariza frente al acuerdo de paz y a la conducta de los órganos de Justicia. Hoy tenemos dos congresistas en ejercicio en la misma curul, Santrich y el actual, quien lo había sustituido, por estar él detenido.

Extrañamente ya se habla de sacar adelante nuevas leyes aclaratorias para definir la extradición para guerrilleros por delitos después del acuerdo y de mecanismos alternativos (constituyente, referendo) para examinar de nuevo las necesarias modificaciones del acuerdo de paz y del estatuto de la JEP, para no afectar la extradición y evitar la impunidad, y asegurar la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, incluida en todas estas vueltas y revueltas volver a formar coaliciones en el Congreso tales que permitan pasarlas.

Santrich, entonces, será otro más de los miembros de las FARC que llega al Congreso sin pasar primero por revelar la verdad, reparar a las víctimas, tener una pena efectiva y comprometerse a la no repetición. La actuación de la JEP ha permitido que los miembros de las FARC en el Congreso gocen de esas ventajas, porque su “modelo” de aplicación de la Justicia Transicional es el de dilatar los procesos a su cargo, por ejemplo, se tardaron más de un año para decir que no había evidencia de la fecha de Santrich, pero sí tuvieron evidencia para ordenar liberarlo, materia que no era de su competencia. Con lo cual, los ciudadanos confirmamos que ese organismo sí es el tribunal de las FARC, para las FARC, creado por ellos y para ellos, como afirma su máximo líder Timochenko. Vamos a ver qué sucede con la apelación del Procurador ante la JEP para revisar su extradición, sin embargo, como ya es aforado, parece que nada sucederá. Qué vergüenza para el país y que afrenta a la ciudadanía que ese personaje vaya a ocupar una curul en el Congreso. Lamentablemente, los actos derivados del proceso de paz FARC-SANTOS, conducen a beneficiar la posición de los miembros de las FARC, no a las víctimas, como astutamente se le vendió a Colombia.

Pero, la otra cara de la moneda es que el Estado Colombiano y sus instituciones han quedado muy mal parados, se han pasado por alto todas las normas y procedimientos para favorecer el proceso de paz y a las FARC (bajar el umbral en el plebiscito, ganar el NO y aplicar el SÍ, el fast track para su aprobación, mayorías, no mayoritarias, forzar interpretaciones de la ley y la jurisprudencia, etc.). La ley y las instituciones se han alterado en favor de estos guerrilleros, permitiéndoles los máximos privilegios políticos, económicos, de seguridad, de figuración pública, etc., sin divulgar un sólo delito, sin ningún juzgamiento y sin ninguna pena, hasta ahora y al paso de la JEP, será por ……siempre.

Ahora, se están afectando las relaciones sensibles, estratégicas y tradicionales de Colombia con Estados Unidos principalmente, como aliados comerciales, institucionales y mutuamente comprometidos con la lucha frente al narcotráfico, puesto que durante la negociación del proceso de paz y su aplicación ha sido  poco eficaz la lucha por la erradicación de cultivos, que se estima llegan a más de 210.000 hectáreas. Según opinión de la Corte, el glifosato que es la cura eficaz para la erradicación de las plantas de coca, es cancerígeno si se aplica a esos cultivos, pero no lo es cuando se emplea en otro tipo de cultivos agrícolas. Otro acomodo de nuestras Cortes. Nada raro fuera que en la campaña política de los Estado Unidos el tema de Colombia, su narcotráfico y su guerrilla se vuelva controversia de campaña y termine llevando al país a una descertificación, con lo cual, por un lado, perderíamos la ayuda de ese país, más de US$ 400 millones por año para erradicación y, por otro lado, el mercado más importante para nuestras exportaciones (principal socio comercial), las cuales el país requiere en forma urgente para balancear sus déficit comercial y fiscal.

El tal acuerdo de paz que se nos vendió bajo lo luminoso de la defensa de la paz como el mayor valor para la concordia y las relaciones armoniosas entre los ciudadanos, cuando, en realidad, es un acuerdo diseñado para favorecer a las FARC, con lo cual la institucionalidad y la majestad del país está en juego y con ella su economía y el verdadero bienestar de todos los ciudadanos. Qué ejemplo para nuestras generaciones futuras: la enseñanza es que se puede delinquir como guerrillero, con supuestas motivaciones políticas, que después vendrán los privilegios concedidos por el propio Estado.

¿No es todo esto: la actuación de la rama judicial, el acuerdo de paz, el caso Santrich, la falta de gobernabilidad del Gobierno en el Congreso, la interinidad en la Fiscalía, la conducta de los partidos, la del Procurador, etc. la negra noche para Colombia?, en mi opinión sí.

martes, 28 de mayo de 2019

LA POLARIZANTE POLARIZACIÓN


Comentario 20/05/2019
LA POLARIZANTE POLARIZACIÓN

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                               http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

La polarización se ha convertido en los últimos años en la sombra que acompaña a Colombia, no hay debate político o conversación ciudadana sobre el país donde no esté presente, sesgando el juicio y la interpretación de favorecedores y opositores de las iniciativas, proyectos y programas del gobierno nacional o de las personas que acompañan al pensamiento del Centro Democrático, sus líderes y representantes, especialmente del ex presidente Alvaro Uribe. Este último es considerado, por los partidos de oposición, como el causante de todos los males del país y es visto como el gran leviatán que impide que el país avance (¿por qué?).

Aunque hay muchas causas de la polarización, examinemos la que, en mi concepto, es la fundamental: la paz de Santos y la rivalidad en las posiciones ideológicas de los partidos políticos detrás del acuerdo. Hablemos primero de lo primero: desde el inicio del gobierno Santos el país se dividió, dado que este gobernante, quien había sido elegido con las políticas, consignas y plan de gobierno del Centro Democrático, quien fue elegido por electores de ese partido y personas afines, al momento de posesionarse cambió su programa de gobierno e introdujo unas negociaciones de paz con las FARC a espaldas del país, realizadas en la Habana, con el concurso de países como el propio Cuba y Venezuela, lo cual auguraba una posición francamente de izquierda en el tono y los términos de la negociación. Santos en su segundo mandato se hizo elegir por movimientos de izquierda, fuertemente impulsados e influenciados por Gustavo Petro.

En la Habana se “negoció” lo “divino y lo humano”, a través de 6 acuerdos (desde lo agrario hasta lo institucional) que comprometen al país en tres gobiernos consecutivos, con cláusulas inmodificables y no sometidas a eventuales revisiones o renegociaciones, son constitución de la República. Es decir, frente al proceso de paz los siguientes gobiernos ya tienen las decisiones tomadas y las manos atadas por el Gobierno de Juan Manuel Santos.

Sin embargo, durante 6 años de negociaciones y trámites, estos acuerdos no fueron divulgados a la comunidad, pero si se invitó a aprobarlos en el plebiscito porque significaban la paz (el SI) o, en caso contrario, la continuación de la guerra (el NO). El ex presidente Santos, quien con el acuerdo se ganó el premio Nobel de la paz, un tremendo acicate para la pronta firma del acuerdo antes de la entrega de este galardón en el mismo mes de noviembre de 2016, sometió a la aprobación del pueblo lo acordado en el famoso plebiscito del SI y del NO, ganando este ultimo. Posteriormente y con habilidad inaudita, realizó algunas consultas con los partidos políticos y como salido de un sombrero de mago, apareció el SI al acuerdo y su aplicación a partir del momento, ya que, con argucias políticas y jurídicas, mermelada, acuerdos amañados con grupos políticos, y aplicando el famoso fast track en el Congreso (quien se abrogó la facultad de sustituir al pueblo con la decisión del plebiscito), creado para tal fin por una única vez, y con el concurso de la Corte Constitucional, convirtió dichos acuerdos con las FARC en leyes de la República e hipotecó el presupuesto nacional con erogaciones por 129 billones de pesos en el plazo de ejecución del acuerdo, sin contar con fuentes ciertas de financiación. Para ello se utilizó como estribillo de sus campañas y gestiones el famoso “amigos y enemigos de la paz”, dividiendo severamente al país y polarizando su opinión con relación al acuerdo y a todo lo que de él se deriva, como la Justicia transicional, representada en la JEP.

Este acuerdo se le vendió al país como diseñado en función de las víctimas, las cuales no han estado presentes para nada, todo ha sido para favorecer a las FARC, si bien se han hecho actos de desmovilización y entrega de armas por algunos miembros de la guerrilla que han querido reincorporarse a la vida civil. De ahí en adelante, el acuerdo de paz ha sido “un caballo de Troya” dentro de la democracia, porque a medida que se ha ido “desenrollando”, se ha conocido que conduce a hechos graves e inconvenientes para el país, como son (mencionando sólo algunas):

  • Amnistías e indultos aún para delitos de lesa humanidad (secuestro, violación, terrorismo contra poblaciones inermes, extorsión, narcotráfico, lavado de activos, reclutamiento forzado, apropiación de tierras, ganados y bienes de terceros, etc.). Penas alternativas distintas de cárcel con reparación a las víctimas con bienes poco comercializables.
  • Reclutamiento de menores, niños y niñas (ver los testimonios de la Corporación Rosa Blanca, por ejemplo).
  • Narcotráfico como delito político y su extensión por todo el país (210.000 hectáreas) y lavado de activos, sin pago de impuestos, dirigido por las disidencias de las FARC.
  • Privilegios económicos y curules en el congreso para sus dirigentes, sin haber revelado la verdad, ni tenido una sola sanción por sus delito.
  • Justicia Transicional sesgada en favor de las FARC, lo cual conducirá a la impunidad, la falta de verdad, justicia, reparación y la garantía de no repetición. Basta ver las últimas actuaciones de la JEP con el caso Santrich, cuando indica que no había suficiente evidencia para juzgar la fecha del delito, si bien la Fiscalía, la Procuraduría y dos de los magistrados de la propia JEP, quienes participaron en la verificación de la fecha, le han afirmado al país categóricamente que sí hay evidencia suficiente para avalar la extradición. Detrás de estas actuaciones, como muchas otras de la JEP, está en juego la credibilidad en todo el proceso de paz. De hecho, la propia JEP es uno de los mayores elementos de polarización y controversia en el país.


Sobre todos los elementos de la polarización política en Colombia, la izquierda pide dejar las cosas como están, pasar la página y construir el nuevo futuro del país para su desarrollo, en sentido contrario los movimientos de derecha afirman que la institucionalidad del país ha sido afectada con el acuerdo de paz, la corrupción y los fallos de las Cortes y que mientras las instituciones estén amenazadas, primero hay que defenderlas y sanearlas para que se construya un futuro sólido y estable, de lo contrario la polarización continuará por muchos años más.

En ese sentido, las objeciones del Presidente Duque al estatuto de la JEP, no son afectaciones a la constitución, se hicieron por conveniencia, y queda claramente demostrada su pertinencia con lo que está ocurriendo, si no, miremos la afectación grave a la extradición como la herramienta más eficaz en el combate a los narcotraficantes y su implicación con el caso Santrich. Ya la Procuraduría solicitó que se envié la documentación que reposa en la JEP a la Corte para que sea ella la que dictamine sobre la extradición de este criminal. Además, estamos a la espera del fallo de las Cortes sobre si las objeciones fueron rechazadas o aprobadas con el tema de los 47 votos a favor, requiriendo ser 48. Todo esto sigue polarizando al país.


martes, 21 de mayo de 2019

¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?


Comentario 20/05/2019
¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                                                                                                              http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

¡Qué semana la del 13 al 17 de mayo 2019, como para no olvidar! Ha sucedido de todo en el país, en los más diversos frentes y con las más variadas e inverosímiles consecuencias, examinemos algunos de esos hechos, en forma sucinta, ya que los detalles de cada cosa son temas para un verdadero libro que algún día un avezado periodista escribirá.

La Rama Judicial
La rama judicial es uno de los pilares de la democracia y de la sana división de poderes de una nación, es tan vital que no hay quien la sustituya, salvo la violencia y el tomar la justicia por las propias manos. La justicia, por decirlo de un modo simbólico es la “sal de la tierra”, como dice el evangelio, porque el equilibrio en las relaciones de los seres humanos lo construye la pronta y cumplida justicia. Quien dirime las diferencias entre los integrantes de una sociedad, castiga las injusticias y los incumplimientos de las leyes que los gobiernan, es también su organismo judicial. Sin embargo, el evangelio pone el dedo en la llaga cuando dice: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente» (Mt 5, 13). Algo parecido nos está ocurriendo con la justicia en Colombia, poco le está sirviendo al país con sus problemas: genera miedo, desconfianza, rechazo por su corrupción, tardanza, manipulación, privilegios, prebendas y fallos sesgados y vendidos, en muchos de sus miembros. Súmese a esto el Cartel de la Toga y otras acusaciones. Sin desconocer, por supuesto, que hay jueces probos y con total integridad, pero ¡que pocos!

El país requiere con urgencia una reforma estructural a la rama judicial, tal que la organice, la simplifique, la acerque al ciudadano y la dote de herramientas y criterios de verdadera conducta legal y moral, no política, con eficiencia, productividad, transparencia, celeridad y costos razonables. Hoy es todo lo contrario. Sin embargo, ni la Justicia se deja reformar, ni el Congreso lo ha logrado en las múltiples reformas que se han planteado. El ministerio de justicia a cargo de la Dra. Gloría María Borrero ha jugado un papel inferior a las circunstancias. Ahora se nombra a la Magistrada Margarita Cabello, llena de experiencia en los vericuetos de la Justicia, para ayudar a enderezar semejante enredo.

Extradición de Santrich y la JEP

La JEP, dentro de su funciones de verificación de la fecha del delito de narcotráfico de Santrich, finalmente y después de más de un año para la diligente diligencia, indica que no tiene indicios para determinar la fecha, si el ilícito ocurrió antes o después de la firma del acuerdo de paz, cuando dos de los cinco magistrados hicieron salvamento de voto en la sala de revisión, ya que afirmaron, al igual que la Fiscalía, que las pruebas entregadas por esta última sobre el delito y la fecha de su comisión eran palmarias. Vale decir que la JEP también afirmó en lo de Santrich “que sí otros organismos de justicia lo hallaban culpable, que merecía la cárcel como sanción”. Aún ante la insuficiente evidencia, la JEP no sólo emitió su dictamen negativo sobre la fecha de la comisión del delito para conceder la extradición, sino que expidió una orden de libertad para el detenido. Hay dudas de muchos juristas si la JEP tiene la facultad de liberar en ese caso o sólo indicar lo de la fecha para autorizar o no la extradición, ya que es claro que no puede juzgar los hechos delictivos y por lo tanto exonerar de culpa y conceder libertad. Situación que la Fiscalía, con reparos, atendió a través del nuevo Fiscal interino, el Doctor Espitia, pero luego de unos minutos de libertad, Santrich fue recapturado, bajo la gravedad de disponer de nuevos cargos y pruebas que lo comprometen con narcotráfico, los cuales ya han sido evaluados por un juez de control de garantías de la República (según indica el procedimiento de rigor que debe seguirse), quien ordena, de nuevo, su captura, en una operación, “como de película”.

Aquí se dio un choque más entre los famosos “trenes” de la Fiscalía con la JEP y, para muchos, otra grave muestra de la parcialización de la JEP a favor de los miembros de las FARC. Todo lo cual  incrementa aún más el sentimiento de desconfianza de gran parte de la población Colombiana quienes no creen y no confían en este organismo de Justicia Transicional ni en el proceso de paz, para conocer la verdad, impedir la impunidad, garantizar la reparación a las víctimas y la no repetición, lo cual ha agudizado la polarización en el país. ¿Qué irá a pasar con la apelación que va a solicitar el Procurador a la JEP, pidiendo la revisión del caso Santrich y solicitando que se estudien las nuevas y evidentes pruebas que ya disponen?

La renuncia del Fiscal
Como consecuencia de la orden de liberación de Santrich el Fiscal Martínez Neira, renunció en forma irrevocable, aduciendo una objeción de conciencia para realizar dicha liberación. Otros han interpretado esta dimisión como un oportunismo del Fiscal ante las “pesadas” acusaciones en contra suya por hechos de corrupción y favorecimiento del interés de terceros en el caso del grupo Aval- Odebrecht (con quien Martínez actuaba como asesor de Aval antes de estar en la Fiscalía, lo cual llevó al país a tener un fiscal ad hoc para juzgar la comisión de delitos en esas negociaciones, incluidos los eventuales cargos contra Martínez Neira).

Para algunos, Martínez fue un valiente fiscal que combatió el delito en todas sus formas y destapo más de una olla podrida en el país y en sus altos dignatarios por desviación de la política o simple corrupción (Cortes, Congreso, Ejecutivo, partidos políticos, funcionarios, empresarios, etc.), pero para otros, es un hábil funcionario que se aprovechó de la Fiscalía para desviar la atención sobre sus propios delitos. Eh ahí otra nueva fuente de polarización. Ojalá el Presidente Duque tenga la varita mágica de la selección de una terna para fiscal, con personas probas, llenas de experiencia y buen criterio, no sometidas a suspicacias y sospechas, por unos y otros grupos políticos o de opinión en el país. A la Corte Suprema de Justicia le toca la responsabilidad de elegir entre los miembros de esa terna. La Fiscalía, en buenas manos es, sin lugar a dudas, uno de los cargos más importantes y más necesarios para la institucionalidad y la justicia del país.

El proceso de paz
Aún no se decide por parte de la Corte Constitucional si los 47 votos que en el Congreso rechazaron las objeciones del Presidente al Estatuto de la JEP -que es el instrumento vital de la implementación del proceso de paz- o si la mayoría requerida era de 48 votos, como la matemática simple lo indica (mitad más uno de los votos habilitados 94), con lo se rechazó su análisis ya que, en realidad, no se discutió formalmente su contenido, ni una por una de las objeciones, se hizo en bloque. Prácticamente se negó la discusión de las objeciones del Presidente, no se hizo el debate, con lo cual las objeciones ni se aprobaron ni se negaron, simplemente no se tramitaron, lo que constituye un nuevo limbo en el país. La evidencia del caso Santrich, ya comentado, demuestra lo sensible de las objeciones del Presidente en la defensa de la extradición, lo cual es una de las mayores conveniencias para el país, como hasta ahora lo ha sido. Ahora, la polarización en el Congreso no puede ser peor, y la gobernabilidad nunca había sido tan baja para ningún gobierno, todo lo cual complica el mandato de Duque y la efectividad de sus reformas, iniciativas, programas y proyectos para pasar por el Congreso. Que lío y que limbo, más polarización y más incertidumbre. La Corte Constitucional le ha pedido al Congreso que mande los argumentos por los cuales no se aprobaron las objeciones, esto en realidad no se hizo, a “pupitrazo limpio”, casi sin ninguna discusión, se negaron, por pura oposición, ¿qué irá a enviar el Congreso a la Corte? La polarización entre los del sí y los del no en el plebiscito realizado por Santos, está también presente en todo esto.

Ya le están rehabilitando la curul a Mocus, por su incapacidad para permanecer como congresista por los líos con los contratos para promover la paz realizados por su Corporación Corpovisionarios, so pretexto de una tutela interpuesta por él mismo, la que creemos que nunca se resolverá y a la que el Consejo de Estado respondió con la restitución de la curul “provisional”, mientras se resuelve (¿?). El interés evidentemente es el tener más quórum garantizado favorable a la oposición al gobierno, más que por el aporte mismo del senador, quien, por sus delicados quebrantos de salud, ya poco puede actuar.

El crecimiento económico
Mientras tanto el crecimiento económico del país sigue siendo débil, apenas 2.8% en el primer trimestre 2019, cuando se esperaba mínimo un 3.2%, en la práctica aunque varios sectores están creciendo y sólo la construcción está jalonando el descenso, las amenazas internas y externas han hecho que el entorno económico esté muy enrarecido, a lo cual no ayuda tampoco la situación política. Si el país no crece siquiera al 4% anual, no existirán nuevas oportunidades de progreso y desarrollo, y con más éxodo venezolano, sí que menos, sin querer ser xenofóbicos con este comentario, frente a los venezolanos que necesitan una oportunidad en su vida, ante el destrozo de su país por el socialismo del siglo XXI.

Un gran consenso
Ante la gravedad, complejidad, polarización y consecuencias de todos los hechos narrados, y muchos más que escapan a este comentario, se habla de la necesidad de una gran acuerdo nacional, el cual, y por encima de los intereses individuales de los partidos, permita llegar a consensos, los más amplios posibles, que saquen al país del “hueco” en que se metió. Francamente sí parece ser necesario este acuerdo, pero no se ven los líderes idóneos y carentes de exceso de recelos o de rechazo de una u otra parte, que lo puedan llevar a cabo, la polarización y la prevención es tal que no invita a bajar las “armas” y a promover los consensos. Por ejemplo, el Expresidente Uribe, solicitó al menos llegar a un consenso sobre dos de las objeciones de Duque al estatuto de la JEP, relacionadas con la extradición, y también fue arrollado por el voto a “pupitrazo”. Se requiere el liderazgo del Presidente Duque, quien con su tono conciliador, ha granjeado un cierto ambiente de concertación para tal fin, en los más diversos grupos de orientación política, aunque no está exento de las más fuertes críticas por las “alas” radicales de los diferentes partidos.

La pregunta es “¿dónde está “la bolita”?, ¿dónde está el liderazgo y el valor para armar los acuerdos, apaciguar los espíritus y llevar al país por una senda de mayor conciliación y concierto, con grandeza de patria y no de partido? Encontrar la bolita (como en el juego de las tres tapitas y la bolita), está bien difícil.


sábado, 18 de mayo de 2019

LA MALA HORA DE LA IZQUIERDA


Comentario 29/04/2019

LA MALA HORA DE LA IZQUIERDA

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
                                                                                                              http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

En Latinoamérica, durante los últimos 20 años “el péndulo regresó”, ya quedan pocos de los gobiernos que se fueron caracterizando por personajes reconocidos dentro de los movimientos políticos de la izquierda radical, quienes pregonaron la primacía del Estado sobre el sector privado, la centralización del poder, desarrollaron discursos populistas y/o de nacionalismo extremo, con conductas, en la mayoría de los casos, fuertemente autocráticas y, en otros, de verdadero corte fascista.

Nos referimos a gobiernos como, por citar sólo los más representativos, los de: Cuba (los hermanos Castro y su camarilla comunista), en Venezuela (Chaves y Maduro), en Brasil (Lula da Silva y Dilma Rousseff), en Argentina (los Kirtchner), en Nicaragua (Ortega), en Bolivia (Morales), en Ecuador (Correa) y en Colombia (Juan Manuel Santos y su proceso de paz, favorecedor de la impunidad para las FARC).

En los últimos años, en este tipo de casos, como en muchos otros, los gobiernos trasformaron su gestión política y administrativa en modelos cada vez más radicales, con matices desde el centro-izquierda en muchos casos, hasta la izquierda pura en algunos otros. Su inicio, como modelo de gobierno, parecía salvador y trasformador para las comunidades, con un claro discurso económico y social en favor de las clases menos favorecidas, y con modelos de gobierno rodeados de supuesta legalidad, transparencia y equidad.

Desafortunadamente, el tiempo demostró la inconveniencia de esos Gobiernos por una de tres causas: ineficacia en la obra de gobierno (no cumplieron lo que prometieron), en segundo lugar, se volvieron gobiernos autocráticos y, en muchos casos cleptocráticos (gobierno de ladrones) con todo tipo de delitos por corrupción, en connivencia con sus partidos políticos y con empresarios privados o con mafias internacionales, y en tercer lugar, con la comisión de graves delitos de lesa humanidad como torturas, encarcelamiento forzado, persecución política, restricción de libertades políticas y de movilidad, etc.

Las dos situaciones en extremo dramáticas son las de Cuba y Venezuela, cuyos gobiernos totalitarios y sus camarillas han destruido la iniciativa privada y han restringido todo tipo de libertades ciudadanas. Ambos gobiernos comparten, además, acusaciones de favorecimiento al narcotráfico o al lavado de activos, para su beneficio. También con la usurpación y concentración de todos los poderes públicos en cabeza de los respectivos mandatarios, la “destrucción o persecución” total de los partidos políticos opositores, la desaparición de las legítimas instituciones y la interpretación a su amaño de la Constitución y las leyes.

Brasil y Argentina comparten sendas acusaciones de grave corrupción en sus últimos gobiernos. El de Lula, por ejemplo, quien paga una condena de doce años con acusaciones de corrupción y favorecimiento, como en los casos de Odebrecht y Lava Jato. Por su parte la señora Cristina de Kirtchner está acusada de corrupción y saqueo de los recursos del Estado, tiene siete investigaciones en su contra, además de abuso de poder, pero no se le puede detener por su condición de senadora, pero algún día tendrá que pagar la sanción penal, social y moral por sus delitos.

En Nicaragua, Ortega, se ha convertido en un dictador, con fuerte represión a la oposición política y gran saqueo al Estado. El y su familia han transformado ese país como en un “predio privado”, donde ellos toman y ejecutan todas sus decisiones sin respeto por la constitución, las leyes o los derechos humanos más elementales.

Otro tanto sucede en Bolivia, donde Morales, con miles de argucias políticas quiere reelegirse eternamente, si bien ya hubo un plebiscito que votó ampliamente para prohibirlo, y además, concentra en él las decisiones de todas las instituciones del Estado. En este caso no ha sido acusado directamente de corrupción, aunque sí de la explotación de la coca y del lavado de activos que se produce en su país. El régimen es considerado como opresor y totalitario por sus opositores.

En Ecuador, el señor Correa, dejó una estela de división y odio entre partidarios y contrarios políticos, él está siendo acusado por graves casos de corrupción en contratos de infraestructura y también por graves violaciones a la Constitución del país. De hecho está exiliado en Bélgica y tiene orden de captura si ingresa a su país.

Por su parte, Juan Manuel Santos en Colombia, quien fue elegido por movimientos de centro y derecha en su primer gobierno, se hizo elegir por movimientos de izquierda en su segundo período, contando con la excepcional actuación de Gustavo Petro en Bogotá, quien fuera prácticamente su elector. No es difícil colegir la orientación de su gobierno centrado en la negociación de un proceso de paz, asesorado por miembros de la izquierda mundial, provenientes del Perú, España y Argentina, proceso que aún no demuestra sus garantías de verdad, justicia, reparación y no repetición a través de la JEP, a medida que pasan los años. Pero, además, como gobierno, el de Santos está acusado de graves problemas de corrupción/mermelada que han conducido al país al mayor déficit fiscal y al mayor endeudamiento público de toda su historia, sin saberse muy bien todavía qué se hizo con el dinero, porque en obras pocas se vieron. Aún no se define, por el fiscal ad hoc nombrado en Colombia, la participación directa de Santos en el caso Odebretch (como ha sucedido en Perú, Brasil, Panamá, el Salvador, etc.), aunque ya hay miembros de su gobierno acusados o condenados.

En el caso de Colombia, además, de acuerdo con los hechos imputados a miembros de la izquierda, por razones diversas de índole legal, se ha descalificado recientemente: a Petro, como potencial candidato presidencial, por desafueros o delitos en su alcaldía en Bogotá y se le ha negado la personería de su partido por el no cumplimiento de requisitos. A Ángela María Robledo, la Vice de la fórmula de Petro, por haberse hecho elegir por el movimiento de la Colombia Humana sin renunciar a la Alianza Verde a la cual pertenecía, como era legalmente necesario para evitar la doble militancia. EL último desafortunado suceso, para la izquierda colombiana, es la anulación de la elección de Antanas Mocus como senador, ya que no debió postularse a ese cargo por estar inhabilitado, por los contratos para promover la paz suscritos por la Fundación Corpovisionarios con el Estado –su fundación y dónde él tenía la representación legal.

Los solos casos mencionados, por notorios se resaltan, pero existen muchos más que están afectando la credibilidad política, la idoneidad y la transparencia de algunos de sus miembros de los movimientos de izquierda, donde se ha pasado por alto las normas legales y éticas para obtener beneficios personales y familiares y/o para beneficiar a sus correligionarios, partidos favorecedores y relacionados.

Es, por consiguiente, como hemos visto, la mala hora de la izquierda radical.

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