lunes, 13 de julio de 2020

LA VIVENCIA RUSA

 Comentario 13/07/2020

LA VIVENCIA RUSA

 

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
Http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

El pueblo ruso avaló, recientemente, un referendo que modifica sustancialmente su constitución en muchos aspectos diferentes, sin embargo, de destacar tres específicos: se concede al presidente Vladimir Putin[1] la facultad de permanecer en el cargo por varios períodos más (hasta el 2036), dando continuidad a un largo período de mandato, se lo faculta a tomar decisiones sobre todas las demás ramas del poder público y se le da prevalencia a la ley rusa por encima de las normas y acuerdos mundiales.

Muchos medios de comunicación internacionales han censurado dichas elecciones y reformas, no sólo por haberse hecho en condiciones poco democráticas (se habla de canalización de votos, rifas, regalos, métodos de votación atípicos y duración de las votaciones ampliamente favorables para Putin), tanto como por el haber “anulado” prácticamente a la oposición. Claramente, Putin fue erigido como un dictador constitucional con todos los poderes a su cargo y las más amplias facultades para gobernar a su antojo, en un país de corte comunista, nacionalista y guerrerista.

Internamente, los ciudadanos rusos, estarán al frente de la continuidad de un gobierno de camarilla, autocrático, imperativo, expansionista, militarista y dictatorial, el cual, como todos los gobiernos de corte socialista, terminará favoreciendo, en grado sumo, un grupo elite de poder, con detrimento de las facultades democráticas, de la libertad de expresión y con arbitrariedad en favor de los intereses del Estado y de su omnímodo Presidente.

Es bien conocido el afán de expansión de la Rusia de Putin con la anexión de territorios y la presencia física dominante en varias geografías del medio oriente y Asia Central, especialmente. En efecto, en el año 2015, la República de Crimea y la ciudad de Sebastopol fueron escindidas de Ucrania por una serie de procesos político militares e integrados a la Federación de Rusia en forma de dos sujetos federales: la República de Crimea y la ciudad federal de Sebastopol.

Valga decir que el emblemático presidente es ampliamente reconocido y admirado por la ciudadanía rusa por haber recuperado la majestad de Rusia luego del desmoronamiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), lo cual es un hecho indiscutible. Además, levantó el carácter y la dominancia de Rusia en la región y su influencia política y militar[2], más que económica, en sus aliados en el mundo, principalmente sus vecinos. Sin embargo, no puede considerarse un país pleno de libertades ciudadanas.

Además, Putin representa dos valores adicionales en la población rusa: el culto a la su personalidad masculina, al cual se le aprecia como un modelo varonil ideal (y al parecer singularmente admirado y deseado por las féminas), lleno de mando y liderazgo autoritario, como también el acrecentamiento del sentimiento nacionalista de un pueblo que se considera superior y que es notable en la historia de la humanidad, particularmente por su influencia en la segunda guerra mundial, los avances científicos, la inmensa cultura y por la conquista del espacio.

La economía de Rusia[3] es de ingresos medios y altos con una población aproximada de 150 millones de habitantes y un desempleo de sólo el 6,1% de la población económicamente activa, sus características actuales provienen en buena medida de las grandes reformas de apertura de la década de 1990, cuando se privatizó la mayor parte de la industria y la agricultura rusas, aunque el Estado mantiene la propiedad en áreas estratégicas de la economía, especialmente en sectores relacionados con defensa y la energía.

Su economía depende esencialmente del petróleo, los minerales, la agricultura, la energía y la venta de armas avanzadas, con buenos ingresos especialmente en los años de alza en las materias primas. Por sus recursos naturales y su extensión es considerado uno de los países más ricos del mundo. Sin embargo, se ha producido una gran brecha en la desigualdad social, con 110 personas controlando el 35% de los activos financieros en poder de la población rusa y unas fugas de capital significativas, valoradas en 880.000 millones de dólares. A esto se suman el mal endémico en el país de la corrupción generalizada y el envejecimiento de la población desde la década de 1990.

Debido a la extensión del mandato de Putin es previsible la perpetuación de la influencia rusa en el mundo, con mayor intensidad, para expandir y profundizar sus ideas políticas sobre el socialismo y el comunismo de Estado y sus ideas militaristas de carácter expansionista y guerrerista.

La experiencia de los países latinoamericanos que han abrazado las ideas socialistas y han patrocinado estados de carácter comunista, han sido un fracaso económico, político y social de gran magnitud y con consecuencias lamentables para las respectivas sociedades. Casos como el de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Argentina y la propia experiencia rusa, invitan a reflexionar sobre la conveniencia de aceptar un modelo económico de socialismo de estado, con la concentración del poder y de la riqueza en camarillas políticas o económicas privilegiadas y con la pérdida de libertades personales, sociales, empresariales y democráticas.



[1] Vladímir Vladímirovich Putin  nació en LeningradoUnión Soviética, el 7 de octubre de 1952,  es un político, abogado y ex agente de la KGB. Es el actual presidente de la Federación Rusa desde 2012, cargo ejercido anteriormente entre 1999 y 2008 lo que lo convierte en el funcionario que más tiempo ha estado en ese cargo desde la ruptura de la URSS.

[2] Es notorio que la influencia de Rusia es más de carácter político y militar, a diferencia de la China cuya influencia es más económica y comercial, ambos países bastante imperialistas y de corte comunista.

[3] Tomado de Wikipedia.

¿EN QUÉ NOS EQUIVOCAMOS?

Comentario 13/07/2020

¿EN QUÉ NOS EQUIVOCAMOS?

 

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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Dos variables se han vuelto críticas y agobiantes durante el transcurso de la pandemia del Covid 19: la salud de la población y la salud de la economía. Examinemos un poco estas conductas en el caso colombiano:

La salud de la población debido a la pandemia:

La evolución de la pandemia ha sido diferente para los distintos países por condiciones médicas, de normas y protocolos de cuidado, de cuarentena, de capacidad económica, de la composición de la pirámide poblacional, de la infraestructura de unidades de cuidado intensivo, de políticas de las autoridades y de la cultura de autocuidado de las personas, entre otras razones. Veamos las cifras:


Estos datos, como es obvio, cambian todos los días, sin embargo, de ellos podemos extraer algunas conclusiones:

·         Dado el tamaño de su población, a Colombia le ha ido bien, hasta ahora, en el número de afectados, al no encontrase entre los diez primeros casos en el mundo.

·         La tasa de mortalidad en Colombia ha sido del 3.5% de los contagiados, si bien en el promedio de los Top 10 de los más afectados, es del 4.7%.

·         Miradas estas dos situaciones, tenemos que afirmar que se ha hecho una buena labor gubernamental y ciudadana en términos de la pandemia, aunque en Colombia, todavía no se ha llegado al pico, según la opinión de los exertos.

La salud de la economía debido a la pandemia:

Es innegable que todas las economías del mundo se han visto afectadas por la pandemia, tanto en el sector privado, como en el sector oficial, generando problemas tales como altos endeudamientos, grandes déficits ficales, comerciales y de balanza de pagos, mayor número personas de la población en situación de pobreza, cierre de muchos negocios y mayores tasas de desempleo.

Referidos a esta última cifra, el desempleo, la situación de Colombia es muy perturbadora en su comparación con otros países, como lo muestra el siguiente gráfico, publicado en el periódico Portafolio del día 7 de Julio 2020:


Es claro deducir del gráfico que la peor parte en términos de empleo la está soportando Colombia, pues su tasa de desocupación, que venía creciendo lentamente desde el último año, se disparó en el momento de la pandemia a niveles insospechados, sin contar con lo que puede estar ocurriendo en la actividad productiva informal, donde la situación de falta de ocupación también está creciendo por la ausencia de oportunidades y de falta de dinámica económica. La comparación nos deja muy mal parados aún con vecinos semejantes en Latinoamérica, ni hablar con EEUU y la Unión Europea.

Recordemos, además, que cerca del 60 % de la población ocupada en Colombia es informal. Hay conceptos tan desfavorables como los de la OCDE (organización para la cooperación económica y el desarrollo), el llamado club de las buenas prácticas, donde se estima que uno de los países vinculados peor afectados con la desocupación es Colombia, debido a la fragilidad de su estructura productiva.

Surge entonces la pregunta, ¿qué nos pasó?, o ¿qué nos está pasando?, ¿se nos fue la mano en el cuidado de la salud en razón de la pandemia?, cuya curva de crecimiento no ha cesado y cuyo pico se prevé para el mes de agosto. Nos está costando más caro de la cuenta el coronavirus, ¿por qué? En mi opinión, y con base en esta experiencia, no es posible para nuestro país un cierre prolongado y general de la economía, sólo puede hacerse de manera focalizada y sectorial, con las debidas normas en materia de protocolos y conducta ciudadana, social, comunitaria y empresarial.


lunes, 6 de julio de 2020

TERRITORIO, TIEMPO Y ENEMIGO

Comentario 06/07/2020

TERRITORIO, TIEMPO Y ENEMIGO

 

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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En las operaciones militares de defensa de la soberanía y del orden público, parte del éxito de las mismas está en el estudio previo y cuidadoso de tres factores que interactúan sinérgicamente para favorecer el desempeño de las fuerzas y lo acertado de los planes y de los ataques, son precisamente: el territorio, el tiempo y el enemigo.

·         Territorio: En el concepto territorio se habla de la geografía y sus características, donde se realizarán las operaciones. No es lo mismo un terreno fangoso que seco, uno plano que montañoso, un terreno despejado de vegetación que uno tupido de selva, con accidentes geográficos o con llanura, con altura elevada o a nivel del mar, etc.

Cada una de esas circunstancias se analiza cuidadosamente, y en muchos casos las operaciones se anticipan o se aplazan para buscar el territorio adecuado. Existen en la historia varios sucesos de guerras famosas donde estos elementos fueron determinantes, por lo cual influyeron en forma sensible en la capacidad militar del atacante, permitiendo superar al rival, en esos casos el territorio influyó decididamente en el éxito en las batallas. Por ejemplo, la defensa en lo escarpado de las montañas o en la facilidad de las llanuras.

·         Tiempo: No es menos cierto este hecho, cuando se habla de las condiciones del tiempo, nos referimos no a la época en que se desarrolla el combate, sino al tiempo atmosférico, el clima. Como es obvio, condiciones de lluvia, nieve, calor extremo, noche o día, por ejemplo, también son determinantes de situaciones más favorables o menos convenientes para realizar las operaciones militares. Batallas se han ganado o perdido por condiciones diversas en la dirección del viento o en los oleajes, en las tormentas o en las anegaciones, en el caudal y profundidad de los ríos, altas o bajas temperaturas, piso resbaladizo o fango, todo lo cual depende del clima atmosférico.

·         Enemigo: Así mismo, el estudio cuidadoso del enemigo y sus características, no sólo su número, sino también su equipamiento, su entrenamiento, su disposición en el terreno, la composición de las fuerzas por tipo de arma, su historia de éxitos o fracasos en batallas pasadas, etc., son elementos de análisis y reflexión minuciosos para determinar los planes de ataque, su momento, lugar y armas a emplear.

Grandes guerras se han ganado no por el número de efectivos que participan, sino por la capacidad, entrenamiento y estrategia de los combatientes, inclusive ejércitos pequeños han derrotado a los grandes y poderosos enemigos, lo cual ha demostrado que no sólo es la fuerza, también es la imaginación, la creatividad y la motivación, para concebir estrategias y tácticas adecuadas al terreno, el tiempo y el enemigo.

Todo lo anterior, sin embargo, se acompaña del elemento sorpresa, como también en la voluntad y el espíritu de lucha (la moral de las tropas) de los participantes, y, por supuesto, del mando adecuado. Los grandes generales de la historia fundamentaban más sus éxitos militares en su estrategia que en su fuerza.

Ahora, qué ocurre cuando el enemigo es un virus de las características del Covid 19, que ha atacado a la humanidad en todos los territorios, todos los climas, todas las naciones y todas las razas, sin distingo de edades y condiciones de vida, prácticamente sin distinción alguna. Estamos ante un enemigo formidable.

Las autoridades en cada país han intentado de todo: soluciones médicas, hospitalarias, medicinas y tratamientos, confinamiento, distanciamiento social, cierre de medios de transporte, limitación al comercio (salvo lo relacionado con productos higiénicos, medicinas y alimentos), cierre de fronteras, de importaciones y exportaciones, limitación en los servicios del Estado, normas, reglamentos, exigencia de protocolos, aperturas limitadas y sectoriales, zonas de mayor y menor restricción, protección a los adultos mayores con total restricción de su salida o desplazamiento, cancelación de todo tipo de actos, competencias, grupos sociales, deportivos, culturales, etc., etc.

Es decir, contra ese enemigo “fantástico”, que ni siquiera vemos o conocemos, sólo lo tenemos en nuestras mentes por la convicción sobre su peligrosidad, su capacidad eficaz y rápida de contagio, la gravedad en la afectación, en muchos de los contagiados, y por sus catastróficos síntomas y consecuencias en toda la sociedad, tanto económicas como de salud pública. Contra ese “enemigo” hemos empleado todas nuestras mejores “armas”, en todos los terrenos y tiempos, sin embargo, cada día se expande más y más.

Parece que dependemos de una “vacuna” (que serán nuestras nuevas balas) aún desconocida y apenas en investigación y desarrollo, a la cual le faltan muchos sucesos de prueba exitosa, para nivelar la cancha de la guerra contra ese temible enemigo, el que, además, con sus mutaciones genéticas, se hace cada vez más fuerte.

Hasta ahora, nos está ganando las batallas, con una gran destrucción económica, social, empresarial, humana y familiar. Esperemos que al final no nos gane la guerra, todo depende de nuestro autocuidado, que parece ser la única arma eficaz.


martes, 30 de junio de 2020

VOLVER A LO SIMPLE

Comentario 30/06/2020

VOLVER A LO SIMPLE

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

Evidentemente estamos pasando por una etapa de nuestras vidas que se volverá imborrable en nuestros recuerdos, el Covid 19 marcará una etapa llena de azares y vicisitudes económicas, comerciales, de salud, emocionales, laborales u ocupacionales, familiares, comunitarias y personales.

Hemos tenido que enfrentar un encierro nunca antes visto, el distanciamiento social, el cambio de costumbres empresariales, educativas, sociales y familiares, las muchas precauciones para evitar el contagio, y ver todos los días las cifras relacionadas con la pandemia crecer y crecer, sin avizorar hasta cuándo nos van a durar estas condiciones de vida, estas restricciones, y la consiguiente disminución en oportunidades y posibilidades de todas naturalezas.

Sin embargo, no todo lo del Covid 19 es un hecho negativo, por el contrario, nos ha hecho cambiar muchas de nuestras costumbres, valores y aspiraciones por otras llenas de simplicidad, las cuales vamos a analizar a continuación. Comencemos por decir que, por definición, simple es todo aquello que es fácil, sencillo, comprensible, sin complicaciones o con pocas partes. De allí surge lo maravilloso de lo simple, de su simplicidad. Esta es una experiencia de la vida cotidiana, todas las personas apreciamos el valor de lo simple y agradecemos las soluciones sencillas y las admiramos mientras más simples son.

Ahora el Covid y sus consecuencias han traído algunas enseñanzas, veamos:

1.    La autodeterminación y la libertad personal

Estar en un encierro que nos limita la libertad de acción, movimiento y en muchos casos de decisión, por el bien propio y colectivo, es una experiencia conmovedora por lo restrictiva y por negarnos valores muy necesarios y vitales a nuestra personalidad. Esto nos realza el significado de la autodeterminación y de la libertad personal. 

2.    Reconocimiento del bienestar individual y colectivo

Nunca habíamos percibido el significado del bienestar individual y colectivo como en el momento de la pandemia, si yo me expongo, también expongo a mi familia y a todos mis seres queridos. Además, el crecimiento de la pandemia causa un detrimento catastrófico en toda la comunidad. La defensa de nuestro bienestar pasa por el bienestar colectivo, no solamente por el nuestro.

3.    Responsabilidad social integral

Las normas de conducta, las restricciones, las instrucciones, los procedimientos y los protocolos son para cumplirlos todos, no solo algunos, mi libertad está condicionada por una responsabilidad social integral de toda la sociedad.

4.    El valor de la autoridad y el gobierno

Independientemente de la opinión que tengamos sobre el gobierno y su decisiones con la pandemia, lo mínimo que debemos reconocer es que son necesarias por el bien de toda la comunidad, no son meramente autoritarias y dictatoriales, alguien con toda la información científica, social, geográfica, epidemiológica, de capacidad del sistema de salud, de recursos y de alternativas tenía que actuar a nombre de todos para preservar nuestro bienestar, por encima de la discrecionalidad individual y colectiva.

5.    Distanciamiento social

Que ajeno a nuestra conducta cotidiana es el llamado distanciamiento social evitando las aglomeraciones, las reuniones, los grupos, la vida social, los centros comerciales, religiosos, recreativos y culturales, las oficinas y sitios de trabajo, etc., sin embargo, detrás de todo ello hay un aprendizaje, la disciplina social individual y colectiva, necesarias para hacer y lograr las tareas y los objetivos de valor colectivo.

6.    Principios de higiene y salud

Aunque no lo creamos, la conciencia sobre la higiene y cuidado con cosas tan simples como el lavado de manos o la higienización de nuestras prendas y cuerpos es un aprendizaje para toda la vida, y qué valor tienen en nuestra salud y en nuestro bienestar.

7.    Nuevas costumbres

La pandemia nos ha obligado a nuevas conocimientos, aprendizajes y destrezas, tales como el trabajo en casa, los medios de comunicaciones virtuales y soluciones a distancia, conduciendo a dos reflexiones: por un lado, existen otras soluciones muy eficaces, de bajo costo y amplio alcance de una manera virtual y a distancia y, en segundo lugar, el valor de estas soluciones se traduce en la simplificación de nuestras vidas, con beneficios de tiempo y costo singulares.

8.    Permanencia en el hogar

Pero el mayor logro de la pandemia es el regreso al hogar y al valor de lo simple, en nuestras casas, sin las carreras, el acoso, los tumultos, las complejidades, los desafíos, los riesgos y las urgencias del día a día. Que buena reflexión y enseñanza, la estamos aprendiendo con la “imposición de un virus”, pero con la más profunda convicción de que a futuro nuestra vida puede ser más simple y por esta vía, mucho mejor.


lunes, 22 de junio de 2020

LOS 4 JINETES DEL APOCALIPSIS

Comentario 22/06/2020

 

LOS 4 JINETES DEL APOCALIPSIS

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas

Ingeniero Industrial y Administrativo

http:/reflexiones-de-cam.blogspot.com

 

Los 4 Jinetes del Apocalipsis son los caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis[1]​, los cuales montan en sendos caballos blancobermejonegro y amarillo. Aunque no hay acuerdo sobre lo que significan, y existen diversas teorías, algunos postulan que representan o son alegorías del anticristo (el mal), la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente. En la teología y escatología cristianas, el nombre de Anticristo se refiere a una figura que cumpliría con las profecías bíblicas concernientes al antagonista de Cristo.

Pues pareciera que la época que estamos viviendo tuviera que ver con estas revelaciones, y aún más si pensamos en los desajustes de todo tipo que el coronavirus está produciendo y podrá seguir generando, dado que es un mal con el cual la humanidad parece que va a tener que convivir, con tratamientos y vacunas, sí, pero con contagiados, hospitalizados, recuperados y muertos, también.

Están sucediendo tantas cosas a nivel de la geopolítica mundial y en el orden nacional que el momento invita a una reflexión en varios sentidos:

Los principios morales, éticos y las buenas costumbres han sido sustituidos por mares de corrupción, contrabando, narcotráfico, bandas criminales, hurtos, robos, violaciones, secuestros, trata de blancas, rapto de menores, drogadicción, egoísmo, idolatría, enviada, etc., es decir, todos los Anticristos posibles. Difícil encontrar comunidades tranquilas, virtuosas, con apego a la ley y a los buenos principios en forma colectiva e individual. Esto es válido para todas las creencias, razas, edades y sociedades. ¡Qué tristeza, pero el bien parece ser un elemento exótico!

Por otro lado, la llamada comunidad internacional se ha ido desmoronando como consecuencia de problemas políticos, religiosos, comerciales y de salud. En la práctica los países se están cerrando y sus economías pierden el carácter de globales para encerrarse más en sí mismas y participar menos en la comunidad internacional, bien en los organismos multilaterales, como también en los acuerdos de comercio o en las uniones económicas y comerciales, así como el poco apoyo a los proyectos relacionados con la solidaridad y el desarrollo.

Baste mencionar, como ejemplos, los conflictos políticos y comerciales Chino-norteamericanos, los profundos desajustes en la Eurozona donde van caminado hacia el “sálvese quien pueda”, los problemas políticos frente a Maduro y su falta de democracia con una descarada cleptocracia, los conflictos arabo-israelí, que son un polvorín en continuo trance de estallar, los de India y Pakistán, los de Corea del Norte con toda la región de la cuenca del pacífico norte, etc.

Vemos problemas de refugiados en muchos lugares de la geografía: en el norte de África, en palestina con el fuerte expansionismo de Israel, en Venezuela con su éxodo y retorno, en Centroamérica aun buscando el sueño “americano”, en los países del Asia menor, etc.

Y por supuesto, el hambre asecha por todas partes, se estima que más de 700 millones de personas pasan el día con hambre y total desesperanza. Nada bueno si miramos los estragos que en la economía y la salud está causando el coronavirus que conducirá, inevitablemente a engrosar esas filas de falta de alimentos y miseria, con graves problemas y secuelas de índole social, de crecimiento y de desarrollo.

No han faltado, además, los oportunistas, especialmente de las izquierdas y de los movimientos más radicales, de atribuir lo que está pasando al modelo liberal capitalista de economía privada y a los estados democráticos, insinuando que gobiernos autoritarios, autocráticos, no democráticos, represivos y con economía totalitaria centrada en el Estado, serían la mejor solución. ¡Abrase visto¡ El mundo ya ha probado estas fórmulas, como para saber muy bien que conducen al privilegio de unos pocos y a la destrucción de las bases sociales, económicas e institucionales de los países. Con todos sus defectos, la democracia liberal con economía privada es lo mejor que podemos tener, suavizando, con una buena legislación y control por parte del Estado, los excesos de los particulares.

A lo anterior se suman los problemas de distanciamiento social, comenzando por la cancelación de vuelos y el cierre de las fronteras marítimas, fluviales y terrestres, hasta llegar al distanciamiento en los grupos sociales cercanos. Estas situaciones han sido originadas también por el problema de la pandemia del coronavirus, pero no solamente en ella. Detrás de esos cierres también se están incubando sentimientos nacionalistas, xenofóbicos, de protección de las industrias nacionales, esto último es transitoriamente razonable, sin embargo, con consecuencias negativas de largo plazo.

Después de la segunda guerra mundial, el mundo ha recorrido un largo camino para construir unas bases de relación fundamentadas en organismos multilaterales comunes, acuerdos de comercio globales o regionales, economías globalizadas, con intercambio de bienes, servicios, personas y capitales. Estamos desandando los pasos que durante muchos años recorrimos, con grandes esfuerzos y sacrificios, y largo tiempo tardará el volverlos a retomar, si es que reflexionamos y regresamos a ellos. Como dice un proverbio chino “hasta el camino más largo comienza con el primer paso”, comencemos ahora para llegar más pronto y poder alejar así los 4 jinetes del apocalipsis.



[1] Los cuatro jinetes del Apocalipsis están descritos en el capítulo 6, versículos 1-8, del último libro del Nuevo Testamento. Estos cuatro jinetes son descripciones simbólicas de diferentes eventos que tendrán lugar durante el período de la gran tribulación, por eso se le conoce como apocalipsis.



martes, 16 de junio de 2020

DEBER, TENER Y PODER

Comentario 16/06/2020 

DEBER, TENER Y PODER 

Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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Sin crecimiento económico no hay nuevas oportunidades y sin nuevas oportunidades, difícilmente generaremos ocupación productiva y bienestar económico y social para nuestras familias en el campo y en las ciudades.

Desafortunadamente, el rezago económico que nos dejará la pandemia del coronavirus es tan grande que el proceso de generar nuevo crecimiento, que amplié significativamente las posibilidades de diferente índole, será lento y tomará varios años. Colombia viene creciendo en promedio un 3% a 4% en su producto interno bruto durante los últimos años.

Para el año 2020, se esperaba un crecimiento de más o menos 3.5%, pero actualmente las firmas de análisis económico estiman que decreceremos cerca del 8%, es decir una diferencia de 11,5%, lo cual significa un promedio de 3 a 4 años de nuestro crecimiento histórico, para recuperar el decrecimiento, pero además debe darse un crecimiento normal que sería adicional, para compensar el “hueco” y dejar un saldo a favor para las necesidades corrientes de generación de nuevas oportunidades.

Así vistas las cosas, el camino es arduo pero posible, Colombia, a diferencia de otros países, ha presentado una constante de crecimiento histórico de su PIB en promedio del 3 % en sus últimos 50 años, con muy pocos años de decrecimiento significativo, debido a situaciones extremas de la economía mundial, tales como baja en los precio de las materia primas exportadas por el país, crisis financieras, deterioro económico mundial, situaciones de guerra o de conflictos o catástrofes naturales.

Lo importante es que el país, por sí mismo, constituye un mercado de cerca de 50 millones de habitantes, el cual, si se concentra en consumir la producción nacional, sería un buen demandante de productos y servicios, lo que posibilitaría el paulatino crecimiento del PIB, hasta su recuperación en los próximos años y aún a unos niveles que compensen el hueco de la pandemia y aseguren el nuevo crecimiento. De hecho, el ministro de hacienda en nombre del gobierno nacional, ha dado un mensaje de optimismo, pues espera crecimientos superiores al 4 % para el año 2021 y siguientes. Hay cuatro factores favorables:

·         La demanda interna, como ya se explicó, puede ser paulatinamente creciente y de magnitudes importantes, lo cual dinamizaría toda la economía. El ingreso per cápita de los colombianos ha crecido persistentemente, si bien también ha crecido su población, en los últimos años. Por ejemplo, hay sectores intensivos en uso de mano de obra como la construcción, los cuales, si se reactivan, no solamente generarán crecimiento en lo económico sino ocupación en lo productivo, esto se constituye en un círculo virtuoso que puede retroalimentarse poco a poco y afianzar un crecimiento económico y un mejoramiento social significativos.

·         La producción de alimentos, verduras, frutas, cárnicos, lácteos y sus procesados y la de cultivos medicinales, tales como la marihuana con aplicaciones médicas, por ejemplo, son oportunidades únicas para el país y en un mundo carente de alimentos suficientes y de medicinas apropiadas.

·         La tercera gran oportunidad para el país es el turismo de todas las naturalezas, recreativo, cultural, científico, ecológico, médico, de congresos y eventos, de ferias y exposiciones, etc. Colombia, por su ubicación, las no estaciones, la variedad de climas y la diversidad de territorios es atractivo para muchos públicos, que encontrarían diversidad, precios y calidades apropiadas. Superados los rigores de la pandemia, el mundo entero deseará viajar de nuevo, descansar y divertirse, también.

·         La cuarta oportunidad es el aprovechamiento de nuestros recursos hídricos, eólicos y de gas para la generación de energías más limpias que puedan emplearse en el consumo nacional o exportarse a países vecinos carentes de estas facilidades. Los vehículos eléctricos y a gas son un reto para el futuro, para sustituir la combustión de gasolina, altamente contaminante.

Nadie puede desconocer las complejidades y los efectos recesivos de la pandemia del Covid 19, sin embargo, debemos, tenemos y podemos, pensar y planear desde ya la recuperación y la toma de oportunidades. Con una buena sinergia nacional de gobierno, gremios y líderes regionales, puede proyectarse este escenario maravilloso.

La conducta, en general, del pueblo colombiano durante la pandemia, el cual ha demostrado convicción, disciplina, ilusión y esperanza, con los excelentes resultados de disminución en sus nocivos efectos, los cuales se han considerado ejemplares para el mundo, son el mejor caso de lo que una nación puede lograr, con la motivación adecuada y la orientación en una dirección común que aglutinen las convicciones y valores de sus ciudadanos, por la construcción conjunta de un futuro mejor, basado en sus oportunidades, como ya las describimos.

Naciones que han sufrido grandes tragedias y retrasos por situaciones de guerra, de catástrofes, de epidemias o de choques económicos y tecnológicos, han enfilado todos sus esfuerzos en torno a orientaciones y logros comunes, que las han transformado y llevado a sitiales de liderazgo, ¿por qué no lograrlo también en Colombia?

Los abuelos decían: “con el tiempo, un palito y una pizca de suerte”, se pueden lograr muchas cosas. El tiempo se refiere a la dedicación, el palito, la labor o el esfuerzo y, la pizca de suerte, la fe que le ponían a la realización de las cosas. No será bueno poner en marcha este consejo para hacer realidad lo que debemos, tenemos y podemos.


lunes, 8 de junio de 2020

LAS PALANCAS NECESARIAS

Comentario 08/06/2020 

LAS PALANCAS NECESARIAS

 Por: Carlos Alberto Mejía Cañas
Ingeniero Industrial y Administrativo
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Arquímedes[1] enseñaba: “dadme una palanca y moveré el mundo”, para indicar que con la palanca adecuada y un punto de apoyo es posible mover pesos mucho más grandes que la fuerza que se aplica por parte de la persona. Pues bien, con motivo de la pandemia, hoy parece que todos necesitamos la mejor palanca y un excelente apoyo para superar el sinnúmero de problemas que nos ha creado. El apoyo permite situar la palanca a la distancia adecuada y la palanca transmite la fuerza al objeto que desea moverse. Veamos un poco lo que nos está sucediendo:

Los hogares colombianos están atravesando un momento de grandes limitaciones por el fenómeno del desempleo, el estudio a distancia de sus hijos, las restricciones por la cuarentena, las dificultades de movilización, el acceso limitado a algunos servicios, la situación emocional y de salud, y el deterioro general económico que todos hemos padecido, con motivo de la falta de actividades productivas en todos los sectores de la economía. Hay resultados tan impactantes como un aumento significativo en los niveles de pobreza, con un rodamiento muy importante en la clase media vulnerable, que ha descendido significativamente en su posición económica. Los niveles de desempleo cercano al 20% y previsiblemente superior en los meses próximos también son, por sí mismos, un indicador que impresiona.

Muchas de las empresas de todos los tamaños (comerciales, industriales, de servicios, agropecuarios o agroindustriales) con dificultades financieras, de producción, de mercados o de insuficiente solidez, han ido paulatinamente cerrando sus puertas para no volver a abrirlas, lo cual podemos verlo en la cancelación de contratos de arrendamiento comerciales que día a día se presentan. Esto agudiza la problemática porque son más personas que salen a buscar ocupación y terminarán prácticamente en la informalidad o en la total desocupación. En este caso los negocios se afectan y los empleados también.

Las empresas financieras, que durante muchos años han apoyado el desarrollo productivo y empresarial formal o informal, han visto subir sus indicadores de cartera vencida y por ende la necesidad de realizar provisiones para la protección de su activo crediticio, así como defender su propia solvencia y solidez. Allí las cosas no son “agradables”, con la expectativa de no entrar en una crisis financiera por incapacidad de pago de muchos deudores, lo cual complejizaría aún más los problemas.

Las instituciones de diverso origen y vocación (ONG, Fundaciones, Asociaciones, Cooperativas, etc.) de los sectores oficial, privado, social o cooperativo también han sentido el peso de las dificultades originadas en la pandemia. Muchas de ellas atraviesan escenarios de falta de liquidez, insuficiencia de ingresos y por ende incapacidad de operación, algunas también con su existencia comprometida.

Ahora, el Gobierno nacional atraviesa por el peor de los momentos, con una gran exigencia en los frentes de atención de la pandemia y sus consecuencias en la ciudadanía, la salud, la educación, el funcionamiento propio del Estado y la necesidad de rescatar la normalidad en todos los frentes y especialmente los más vulnerables. Aquí sí se juntaron el “hambre con la necesidad”, pues cada vez son menos los ingresos del Estado y día a día son más las erogaciones, especialmente en subsidios para mantener las actividades productivas y el bienestar de los colombianos, y en otros casos, prácticamente en operación salvavidas al sistema empresarial.

No es sorprendente afirmar entonces, ante esta complejísima situación, que necesitamos obrar con una o varias palancas y con muchos apoyos:

·         El Estado: por supuestos es la principal y la primera palanca, quien debe emplear toda su competencia y capacidad para apropiar (vía mayor déficit fiscal o endeudamiento externo) los recursos necesarios, las disposiciones legales y los instrumentos operacionales inherentes, es decir, las palancas que emplea para generar condiciones de superación de la pandemia y de recuperación económica en los frentes prioritarios, sensibles o vulnerables. Creo sinceramente que así se está haciendo, con todo el vigor y toda la voluntad, que son sus verdaderos puntos de apoyo.

·         El sector empresarial: es nuestra segunda gran palanca, compuesta por miles de actividades productivas, de empresarios y de empleados, que si se apoyan en sus voluntades, sus deseos de superación, con esfuerzo, dedicación y tesón, se volverán una gran palanca que multiplicará en mucho el efecto de la recuperación y la mitigación de la pandemia con protocolos adecuados de bioseguridad. Esta palanca representa la mayor porción de la producción nacional y, por lo tanto, su efecto es importantísimo.

·         Las actividades independientes, formales e informales, constituyen la mayor parte de muestra capacidad productiva, en cuanto al número de personas y familias involucradas, por lo cual corresponden a una porción muy importante de la solución individual. Si las personas ponen su voluntad y esfuerzo como apoyo, y ejercen la palanca de su convicción y decisión para continuar con sus actividades productivas de elaboración de bienes o prestación de servicios, lo cual ocasionará un efecto multiplicador muy importante, si bien las dificultades que van a encontrar serán un gran reto para el buen desarrollo de su labor.

·         Las instituciones de diferente índole, quienes facilitan la operación de muchos sectores de la economía, son necesarias como palanca adicional con el suministro oportuno de sus facilidades o servicios, en forma eficiente y eficaz. Ellas son, por sí mismas, un gran apoyo a las demás actividades personales y empresariales.

·         Las empresas financieras suministran la palanca de recursos económicos que las actividades productivas requieren en su desenvolvimiento y además el suministro de servicios transaccionales, de depósito, recaudo, pago, crédito y transferencia, necesarios como apoyo al funcionamiento económico y en especial al flujo de dinero entre las unidades superavitarias con las unidades deficitarias en la disponibilidad del capital de trabajo y de inversión que requieren en sus actividades.

·         Y nos faltan “los ciudadanos de a pie” y sus familias, es decir, el resto de los colombianos, quienes pueden, con su disposición, optimismo y consumo de bienes nacionales, generar una sinergia enorme entre todas las palancas que la recuperación de la economía y la superación de la pandemia requieren en el país.

Démosle la razón, entonces, a Arquímedes con su gran enseñanza del uso de las palancas y los puntos de apoyo para mover el mundo de complejidad que el coronavirus ha creado en toda la sociedad. La gran palanca somos todos nosotros y el punto de apoyo, nuestra voluntad.



[1] Arquímedes de Siracusa (287 A.C.) fue un físico, ingeniero, inventor, astrónomo y matemático griego. Aunque se conocen pocos detalles de su vida, es considerado uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica.


EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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