domingo, 21 de enero de 2024

LAS PRIORIDADES NACIONALES

 Comentario 22/01/2024

 

LAS PRIORIDADES NACIONALES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Nadie puede negar que en Colombia existen inequidades y aún falta de oportunidades para todos, no alcanzamos a satisfacer tantos frentes de carencia o aspiración, pues somos una población que ha crecido muy rápido y ya casi llegamos a los 51 millones de habitantes, sin embargo, los niveles de calidad de vida, esperanza de vida y satisfacción de vida de los ciudadanos colombianos han mejorado en forma significativa a través de los últimos 30 años. La pregunta es: ¿por qué hemos mejorado, pero aún no hemos logrado todo el avance posible y necesario para patrones de bienestar y equidad superiores?, aunque nos consideramos a nosotros mismos como uno de los países más felices del mundo.

 

Muchos son los análisis que se realizan, los de tipo político, económico, social, regional, de aplicación de las normas, sobre las conductas para los ciudadanos, sus instituciones y sus gobernantes, etc. Vamos a hacer un esfuerzo en comentar, al menos, algunos temas prioritarios de carácter económico-social, con gran impacto en la estructura institucional del capitalismo democrático que tiene implementado el país:

 

1.         El modelo económico y social del país.

La gran pregunta es ¿por qué somos un país dotado de todas las posibilidades para producir más y vivir mejor y, sin embargo, aún no lo logramos? La respuesta está en la productividad del país la cual es muy baja y crece muy lentamente, si bien sabemos que en la medida en que la producción crezca, generaremos más ingresos, más oportunidades y más desarrollo. Nos va a ayudar en las próximas décadas que nuestra tasa de natalidad está disminuyendo, con lo cual el PIB per cápita tenderá a subir, pero ese no es un buen consuelo. El problema está en el insuficiente crecimiento de la producción de bienes o servicios, bien porque no hemos decidido una vocación que nos permita especializarnos y profundizar unos campos de desarrollo donde tengamos especiales competencias y capacidades, o bien porque no tenemos el capital, la tecnología y el conocimiento para hacerlo. El modelo económico que se conciba para que el país eleve su productividad debe tener un enfoque ampliamente participativo del recurso humano del cual disponemos, de tal manera que sea socialmente incluyente y un gran generador de oportunidades de actividad productiva.

 

2.         La producción alimentaria.

La falta de alimentos es un problema número uno para el mundo en el presente, y más hacia el futuro, con la expectativa del cambio climático. No es difícil pensar que Colombia, por sus características orográficas, topográficas, hídricas y climáticas, tiene un papel muy importante que jugar en la solución de esta aguda problemática mundial. Además, si atamos este punto con el anterior, quizás tengamos una gran solución. Alrededor de esta oportunidad están los grandes mercados de exportación de productos agropecuarios o agroindustriales, como ya ocurre con algunos productos bien, como materia prima o como procesados de esta, como el café, las flores, el aguacate hass, las frutas y sus derivados, las carnes procesadas, los lácteos, etc.

 

3.         El sector servicios.

Colombia por su ubicación geográfica puede volverse un verdadero centro de actividad regional para la prestación de servicios de educación, salud, provisión de energía, servicios técnicos, de comunicaciones, de mantenimiento, de ciencia y tecnología, etc., para muchos tipos de industrias, comercios y servicios. A partir de estos desarrollos se podrán generar también encadenamientos productivos, clústeres de compañías, alianzas nacionales y extranjeras de empresas diversas quienes verían en Colombia elementos de estabilidad económica, jurídica y social, de ubicación y de costos muy atractivos.

 

4.         Turismo y sus empresas relacionadas.

De nuevo, por su ubicación, diversidad geográfica, de regiones, de climas y de facilidades de servicio, etc., Colombia puede fortalecer su vocación para un turismo diverso, tal como: el científico, el recreativo, el educativo, el de negocios, el de eventos, el gastronómico, el de compras, el ecológico, el de retiro para jubilados, etc., de hecho, por ejemplo, Medellín ha convertido su fortaleza en moda y confección en una verdadera marca país como referente en toda Latinoamérica.

 

5.         Impulso a las exportaciones y sustitución de importaciones.

Frente a las guerras comerciales, los nacionalismos y los populismos que se están presentando en el mundo, Colombia debe defender su mercado nacional, la producción del país y su marca país, fomentando en todos los colombianos el valor de lo nacional y el consumo de lo producido en el país para favorecer la producción nacional de bienes y servicios, así como para no depender de la importación desde otros países. Afortunadamente, Colombia tiene una población importante y el ingreso por habitante ha ido creciendo paulatinamente en todos estos años, además los colombianos quieren mucho a su país, por lo cual no será difícil lograrlo. El tamaño de su mercado local y el de países vecinos es, en la práctica, un gran atractivo para la inversión extranjera en Colombia mediante mecanismos como el nearshoring (empresas extranjeras ubicadas en el país) para aprovechar las ventajas de ubicación y facilidades del país en el acceso a mercados suramericanos y centroamericanos.

 

Así mismo, si logramos desarrollar a profundidad producciones de bienes y servicios exportables y con valor agregado, como los son actualmente los de origen agropecuario, los de salud, los de turismo y algunas producciones manufactureras, mejoraremos notablemente la productividad de nuestra economía y la generación de las divisas necesarias para incrementar los niveles de desarrollo, con la importación de los conocimientos y tecnologías que no se desarrollan en el país.

A modo de conclusión podríamos decir que estos imperativos del momento pueden ayudarnos a superar con éxito las dificultades en la economía y en la generación de oportunidades para las familias y los negocios, y catapultarnos a un mayor crecimiento y desarrollo, con nuevas fuentes generadoras de equidad. El país requiere ponerse norte y definir las prioridades nacionales, independientemente de sus gobiernos de turno, condición necesaria para elevar la productividad, la ocupación y el ingreso per cápita de sus ciudadanos. Poco a poco, el país puede desarrollar una mayor velocidad de crecimiento y un gran impacto en el bienestar.

 

domingo, 14 de enero de 2024

ANTIOQUIA FEDERAL

 Comentario 15/01/2024

 

ANTIOQUIA FEDERAL

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Desde la elección popular de alcaldes y gobernadores realizada el 29 de octubre de 2023, se observó que durante las campañas y después de ellas, muchos de los candidatos proponían la idea de volver a un país federal, como lo fuimos cuando existieron los Estados Unidos de Colombia, una federación que existió entre 1863 y 1886. Durante ese período, Antioquia tuvo su propia constitución, moneda, ejército y diplomacia, y se destacó por su desarrollo económico, social y cultural.

Antioquia Federal es una propuesta que busca que el departamento de Antioquia tenga más autonomía política, económica y administrativa dentro de Colombia, igualmente que para otros departamentos y regiones. Esta idea se basa en el modelo de estado federal, en el que cada entidad territorial tiene su propia constitución, leyes, tribunales y gobierno, pero concentra muchas competencias en el gobierno central. Existen países que son Estados unitarios, es decir, un solo Estado con autonomías regionales. Sin embargo, también hay países como Estados Unidos, Brasil, Argentina, Alemania o México, que están organizados como Estados federados.

La propuesta de un Estado Federal ha generado debate y controversia en el país por muchos años, ya que implica un cambio radical en el modelo político de Colombia, y plantea interrogantes sobre la viabilidad, conveniencia y legalidad de una eventual federación de estados. Algunos defensores del Estado Federal argumentan que esta sería una forma de fortalecer la democracia, la participación y el desarrollo regional, mientras que otros críticos la consideran una expresión de separatismo, egoísmo y regionalismo. El centralismo, por el contrario, es una forma de gobierno que se caracteriza por un poder central que congrega todos los poderes del Estado y las facultades necesarias para crear leyes que afectan al resto del país.

Sin embargo, con el artículo primero de la Constitución de 1886, Colombia se convirtió en un Estado unitario y centralista, y el país perdió su condición de Estado Federal. Desde entonces, algunos sectores políticos y sociales de Antioquia han reclamado mayor autonomía y descentralización para el departamento, y han revivido la idea de Antioquia Federal como una alternativa. Este artículo de la Constitución política del país significa que Colombia dejó de ser una federación de estados soberanos, como lo era bajo la Constitución de 1863, y se convirtió en un estado centralizado, en el que el gobierno nacional tiene el control parcial sobre las entidades territoriales. Sin embargo, se han dado pasos hacia la descentralización en temas tales como la elección popular de alcaldes en 1986. Como también se reforzó este concepto en el artículo primero de la Constitución Política de Colombia de 1991, que establece lo siguiente:

Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.

Lo que hemos subrayado indica precisamente lo que no está sucediendo con el gobierno de Petro en términos de descentralización y autonomías territoriales, todo lo contrario, este singular gobierno de izquierda quiere más centralización y por decisiones nacionales que le competen se manifiesta en acciones que coartan la autonomía de las regiones. Decisiones tales como las recientes en el caso de Antioquia sobre:

  • La continuidad de las vías 4G y la habilitación del Túnel del Toyo, dándole continuidad a la conexión del centro del país con el puerto de Urabá.
  • El no desarrollo de una infraestructura moderna de puerto en Urabá antioqueño como prolongación de un gran puerto marítimo y zona turística regional y nacional.
  • Los desplantes con el proyecto Hidroituango.
  • El intervencionismo en la Cámara de Comercio de Medellín
  • La restricción en la adjudicación de los Títulos mineros desde Antioquia
  • La intervención en Savia salud y Comfenalco Antioquia.
  • Etc.

El exgobernador Juan Gómez Martínez ha sido un gran promotor del federalismo, ha defendido la idea de Antioquia Federal como una forma de preservar la identidad, la cultura y el desarrollo de la región, frente al centralismo y la corrupción del gobierno nacional. También ha argumentado que Antioquia tiene el potencial económico, social y político para ser un estado federado, y que esta figura no implica separatismo ni desintegración nacional. Los nuevos mandatarios de Medellín y Antioquia, en sus actos de posesión, afirmaron en relación al gobierno de Petro, que es centralista y autoritario por excelencia:

  • “Presidente Petro mire a Antioquia con cariño y no con desdén” Federico Gutiérrez.
  • “No hacerle el feo a Antioquia por temas ideológicos” Andrés Julián Rendón.

Adicionalmente, Andrés Julián Rendón, gobernador electo de Antioquia, propuso un proyecto para lograr que las regiones del país tengan más autonomía. Esto, a través de un referendo:

"Nosotros no podemos seguir alimentando ese centralismo asfixiante y fastidioso que hoy tiene Colombia y que no permite que las regiones se estén desarrollando, cuando son las que aportan fundamentalmente a su riqueza, por eso nosotros estamos planteando una forma de entregarles realmente autonomía económica y fiscal a los departamentos, que son nuestro nivel intermedio de gobierno, el que nosotros definimos desde la Constitución del 86 y 91", explicó el mandatario. Sobre el referendo, agregó:

"Hay que vigorizar el artículo 298 de la Constitución, como es la pretensión del referendo que estamos promoviendo y anexa solamente estas líneas. Solo los departamentos podrán gravar la renta y el patrimonio de las personas naturales y jurídicas de sus territorios. Con eso sólo, hacemos una verdadera revolución fiscal que permitirá que las regiones tengan cómo atender las necesidades de su gente y las exigencias de los territorios, pero nada de apartarnos de Colombia, ni de librar otro tipo de discusiones que no le sirven a la unidad nacional".

Los conceptos sobre las autonomías y la descentralización regionales están evolucionando, al igual que las ideas sobre Colombia Federal y, en particular, las de Antioquia Federal.

domingo, 19 de noviembre de 2023

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 Comentario 20/11/2023

 

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las elecciones regionales del 29 de octubre no son una sorpresa en cuanto al resultado de un giro hacia el centro o la derecha, según las votaciones que favorecieron en alcaldías y gobernaciones a personas diferentes de los candidatos del pacto histórico o de sus aliados políticos. Era evidente el desgaste del gobierno a los pocos meses de haber iniciado su mandato, por la confrontación permanente con los que no lo favorecen, con la clase empresarial o con la llamada “oligarquía”, frente a los cuales asume y pregona posiciones de lucha de clases.

Una evidencia de ese desgaste son los tropiezos continuos en su mandato, las acusaciones en muchos frentes de su campaña o de su gobierno, aún provenientes de sus propios parientes, los fracasos a nivel del congreso con sus distintas reformas, la inacción de sus ministros, la falta de ejecución presupuestal y de soluciones reales a los problemas del país, los constantes rechazos de las cortes con los actos de su gobierno por considerarlos inconstitucionales y su profunda falta de favorabilidad en las encuestas ciudadanas, la cual llega ya a más del 60% de opinión pública negativa. En Colombia, el “mar” de los arrepentidos es cada vez más ancho y profundo.

Incluso varias publicaciones internacionales (El País de España y The Economist de Gran Bretaña, por ejemplo) manifiestan su total decepción y desconcierto con el gobierno del cambio, por sus demasiadas promesas, con poca o ninguna ejecución, que se han vuelto más populismo y demagogia que verdaderos logros, en síntesis, sensación de frustración y desencanto. Más al considerar que es en realidad el primer ejercicio de un presidente verdaderamente de la izquierda en toda la vida republicana colombiana, en el cual existía una gran expectativa y hasta voces de marcada justificación sobre la necesidad de un gobierno de este talante para Colombia.

Algunos de sus seguidores afirman que “no lo han dejado gobernar”, que él sí puede, pero la realidad es que nadie ha hecho nada por obstaculizar su gobierno, distinto de oponerse democráticamente a sus ideas en los foros públicos, en el congreso, en las asambleas o en los consejos. En reiteradas ocasiones el sector privado le ha ofrecido su colaboración armónica, pero sólo ha recibido como respuesta oídos sordos y desplantes de todo tipo, incluidas sus constantes ausencias e incumplimientos y las dudas sobre su capacidad y lucidez para gobernar, por problemas de dependencia de algún tipo de sustancia psicoactiva. Él, por su parte, lo niega y no permite que un consejo médico independiente lo examine, para certificar su idoneidad, lo cual le pone más “sal a la herida”. En la práctica, con lo visto hasta ahora, hay una verdadera incapacidad o falta de destreza para gobernar por él mismo, por sus ministros y sus representantes en todos los campos, sólo arengas, sólo amenazas y titubeos, con poca efectividad y sin ninguna contundencia.

Sí son, por el contrario, una verdadera sorpresa los resultados electorales regionales del 29 de octubre, en cuanto a la contundencia de estos, especialmente en algunas de las ciudades capitales y en los departamentos principales. Es evidente el descontento, el desencanto y la sensación de “engaño” con las promesas de cambio del presidente Petro y de sus áulicos. Hasta la propia vicepresidenta, Francia Márquez, manifiesta su total desconcierto por prometer todo lo que no han cumplido, ni aún para su propio terruño donde se proponía dotarlo de condiciones de vida más dignas y todavía no lo ha logrado. Sin embargo, afirma que tiene el corazón bien puesto en lo prometido, pero que se siente “cansada y frustrada” por no haberlo logrado, y, para los ciudadanos, no basta decir, que apenas está comenzando. Prometer gobernar con acierto es una cosa, hacerlo con verdadero concierto es otra muy distinta.

Ahora, la pregunta es: ¿qué sigue ahora? El gobierno de Petro, que ya está desacreditado y goza de poco respaldo, seguir jugando a la compra de votos favorables en el congreso para pasar sus iniciativas y reformas a punta de “mermelada”, con el “convencimiento” de uno a uno de los congresistas, pasando por encima de las estructuras de los partidos políticos que han salido fortalecidos luego de las elecciones del 29 de octubre, es un desgaste y un error mayúsculo.

En esencia, lo que nos preguntamos hoy es si Petro se radicalizará en sus posturas de izquierda recalcitrante o si aceptará una apertura mental para concertar un programa de gobierno y reformas realistas para el país, sin el énfasis totalitario, estatista y autocrático que él ha querido ponerles a sus actos de gobierno. Muchas veces el presidente Petro habla de acuerdos nacionales, pero sin verdadera apertura a las opiniones diversas, sólo considerando sus paradigmas, parámetros y estilos, como si fueran “palabra de Dios”.

Si reconocemos el talante egocéntrico de Gustavo Petro, sabemos que no querrá dar el brazo a torcer, sin importar el costo, inclusive se volverá más radical y dogmático, en nuestra opinión. No le importará tampoco qué suceda con el país, sus carencias y sus necesidades, dado que la economía y las instituciones colombianas han demostrado su fortaleza como para no derrumbarse, pero sí para afectarse por la actitud regresiva de su gobierno y por la falta de aplicación eficaz del gasto público, ya lo vemos en el bajo crecimiento de la economía y en la caída de la demanda y la inversión privadas.

Tememos que aún nos quedan tres años del “mandato del cambio”, en la "potencia mundial de la vida", donde la paz y la seguridad son escasas, hoy desbordadas y fuera de control, con un exceso de narcotráfico y delincuencia, y un gobierno radical, desprestigiado e ineficaz. Espero estar equivocado, sólo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que el país está aprendiendo muy rápido sobre el estilo de gobierno de la izquierda y sus consecuencias.

sábado, 11 de noviembre de 2023

EL SECTARISMO DE PETRO

 Comentario 14/11/2023

 

EL SECTARISMO DE PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Es notable durante las campañas electorales ver a los candidatos de todas las tendencias políticas participando en una elección, exponer, defender y debatir su ideario, sus programas y sus políticas con firmeza, convicción y vigor. Es lo propio de una candidatura, lo contrario no se entendería o se mal interpretaría.

No importa la tendencia política, la obligación de un candidato íntegro es vender su programa y promoverse como candidato elegible, con las cualidades y características necesarias para ser percibido como idóneo y competente para el cargo al cual aspira.

Desde hace algunos años las campañas políticas en Colombia se han vuelto cada vez más pugnaces y agresivas, a veces con visos de violencia y con “jugaditas” que rayan con conductas poco éticas o que bordean la línea fina de lo legal y lo ilegal. Desprestigiar al contrincante con todo tipo de afirmaciones descompuestas o con falsas noticias o hacer eco o crear rumores y maledicencias no fundamentadas en la verdad, es el pan nuestro de cada día en las campañas, en muchos de los participantes, y, por fortuna, no en todos los candidatos. Algunos, que justamente brillan con notoriedad por su conducta recta, no fundamentan su campaña en destruir la del contrario sino más bien en presentar las razones para que los ciudadanos tomen la decisión del voto a su favor.

Todo eso sucede, desafortunadamente, en una campaña electoral nacional o regional, pero cuando finalmente un candidato es elegido para un cargo de gobierno, no solo deberá ejercer como gobernante en consideración a sus electores, sino de todos los ciudadanos. La madurez de un buen político y su sindéresis como gobernante lo lleva superar las rencillas de campaña y a proclamar, frecuentemente, que su gobierno será de unidad. Inclusive, en muchos casos, se nombran representantes de varios sectores de opinión en los cargos de representación de un gobernante, con el fin de integrar el pensamiento y la acción en la misma dirección, consultando diversas corrientes de opinión y facilitando la acción de gobierno por encontrar menor resistencia a las iniciativas de transformación o cambio.

Reflexionemos ahora en lo que le viene sucediendo al país con el presidente Gustavo Petro, quien se eligió con el 50.44% de los votos, es decir, una mayoría leve. El otro 49.56% tenía una opinión o preferencia diferente, y, sin embargo, debe aceptar al nuevo presidente, tanto como éste a todos los ciudadanos. La elección termina, y comienza el gobierno para toda la comunidad. Es cierto sí que cada gobernante tendrá inclinaciones por sus colaboradores, de tal manera que sean compatibles con su estilo y forma de gobierno, pero el gobierno, como un todo, es para los colombianos, sin distinción alguna.

El gobierno de Gustavo Petro ha demostrado ser francamente sectario y fanático, con una tendencia a radicalizarse cada vez más en su ideología de izquierda, en su concepción estatista, asistencialista, autoritaria y autocrática, veamos:

  • No a mucho andar en su gobierno despidió a tres ministros que significaban un punto de equilibrio en el énfasis de su estilo, los notables profesionales Alejandro Gaviria, José Antonio Ocampo y Cecilia López.
  • Inició su mandato con una coalición de otros partidos, a los cuales rápidamente los sacó de los cargos y proyectos donde estaban comprometidos, como fue el caso del partido Liberal, Conservador y de la U.
  • Los miembros de su gobierno son miembros de las corrientes de la izquierda cada vez más radical, con lo cual, poco de unidad nacional habrá.
  • La hasta ahora fallida imposición de sus reformas política, laboral, pensional y de salud, sin concertación ni encuentro con otras corrientes de opinión está causando una mayor contradicción y polarización de las fuerzas políticas y de los movimientos ciudadanos.
  • Sus alocuciones representan un verdadero desafío, ya que fomentan el odio de clases, desacreditan sin justificación a sus opositores y desatan pasiones que pueden inducir a la violencia y la venganza
  • La continua descalificación al sector privado en su contribución al empleo, al progreso y al desarrollo del país, genera un verdadero cortocircuito en las relaciones del sector privado con el gobierno. De hecho, en 15 meses de gobierno no hay ningún acto de colaboración armónica, ya que el presidente inhabilita la opinión del sector privado o de sus contrarios políticos.
  • En materia de relaciones exteriores no ha querido citar a la Comisión de Relaciones Exteriores del país, conformada por expresidentes, para evitar tener en cuenta sus opiniones.
  • Sus políticas asistencialistas, según las cuales el país debe generar subsidios, no crear oportunidades, representan una contradicción adicional.
  • Sus preferencias por los líderes políticos nacionales o regionales afines, descalifica por completo cualquier sentido de colaboración de opiniones disidentes, pero necesarias para la buena gobernabilidad del país.
  • En materia de seguridad y paz, no puede haber más contradicción con diferentes sectores de opinión que manifiestan su inconformidad por ver que va por mal camino, por un lado, pero agravando la problemática de violencia, secuestro, extorsión, toma de territorios, etc., por el otro, en toda la geografía del país.
  • Su talante impositivo e imperativo lo lleva a “inmiscuirse” en temas que no son de su resorte, pero que forman parte del interés nacional en otras instancias.
  • Y, para no alargar, así sucesivamente, con este sectario “profesional”.

martes, 7 de noviembre de 2023

LA EXPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 Comentario 07/11/2023

 

LA EXPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Un partido político está conformado por un grupo significativo de ciudadanos que comparten visiones, criterios, valores y posiciones comunes sobre temas relacionados con la sociedad, con el gobierno (internacional, nacional o regional) y con las instituciones que conforman las autoridades del Estado en el cual quieren influir con su participación democrática en elecciones populares, para ejercer cargos de dirección o de gobierno, los cuales influyen en la opinión pública a nivel nacional o internacional.

Los partidos políticos son inherentes, entonces, a los modelos de Estados democráticos y participativos. No se concibe un país democrático sin partidos y sus dirigentes y militantes, por supuesto, representan e interpretan el interés de la comunidad. Los partidos políticos, en consecuencia, son fundamentales para la democracia, ya que permiten expresar la pluralidad de opiniones, canalizar las demandas sociales y controlar el ejercicio del poder público.

En cada país existen culturas y tendencia políticas que suelen aglutinarse en varias (de dos a cuatro partidos diferentes y en ocasiones uno que otro más), los cuales representan todo el espectro ideológico, desde la izquierda hasta la derecha, o dicho de otra manera desde modelos socialistas, pasando por los socialdemócratas, los partidos políticos liberales y los conservadores, hasta llegar conceptos extremos de tipo capitalista. No mencionamos partidos políticos de gobiernos totalitarios de derecha o de izquierda, donde suele haber un solo partido, el del gobierno, y donde normalmente se menosprecia la oposición. Los partidos políticos en democracia, por consiguiente, se caracterizan por tener una estructura formal, una ideología definida, una militancia voluntaria, un financiamiento público y privado, un reconocimiento legal y participan activamente en los diversos procesos electorales.

Ahora, ¿qué ocurre si en el país hay 36 partidos políticos, como sucede actualmente en Colombia? Es una historia para el anecdotario mundial, parece increíble y una situación como para Ripley. Resulta que a partir de la constitución de 1991 y con el fin de democratizar la política y darle cabida a otros grupos de pensamiento político diferentes del bipartidismo tradicional (liberales-conservadores), así como a movimientos insurgentes que entraron a formar parte de la vida civil, se modificaron las normas electorales y de los partidos políticos y con ello se abrió la puerta a que, con muy bajos requisitos, un grupo de ciudadanos calificara como movimiento político y optara a un reconocimiento de tal naturaleza, facultándolo las autoridades electorales a obrar como tal.

Así ocurrió, en efecto, y el resultado son 36 partidos actuales más muchos grupos significativos de movimiento ciudadanos y no se sabe cuántos más hacia el futuro, ya que podrían aparecer nuevos con las normas electorales vigentes para la regulación de estos movimientos. Por supuesto que algunos pueden desaparecer por su baja representación política ya que deben acreditar un mínimo de 3% de los votos en elecciones populares para seguir siendo reconocidos. El partido Comunes, por ejemplo, que representa el interés de los excombatientes de las FARC, de acuerdo con el proceso de paz FARC-Santos del 2016, deberá desaparecer, ya que, en las elecciones del 2022, sólo obtuvo 0.15% del umbral electoral, es decir, cerca de 25.000 votos solamente, y, sin embargo, hoy reciben todos los beneficios que el acuerdo de paz les concedió y la ley electoral también, y mantienen, por ahora, su representación en el Congreso de la República, ocupando varias curules.

Resulta ser, entonces, que le abrimos la puerta a que todos los grupos de ciudadanos, movimientos étnicos, grupos de asociación y colectivos sociales, de cualquier naturaleza, puedan aglutinarse para indicar que disponen de un pensamiento político y que por lo tanto merecen ser partido político y recibir todo tipo de beneficios, inclusive la financiación del Estado.

Muchas son las consecuencias, especialmente negativas, porque muchos de esos partidos políticos tienden a ser entonces maquinarias electorales fundamentalmente, las cuales se “aceitan” para avalar candidatos en los períodos de elección popular y buscar curules, diputaciones, concejalías, cargos públicos, cargos diplomáticos, alcaldías, gobernaciones, ministerios, cargos de gobierno, etc., etc., etc. con el pago y en contraprestación con el recibo de favores electorales. Además, la nitidez ideológica de los partidos actuales se perdió, su ideario, su liderazgo frente a causas ciudadanas, a temas de trascendencia nacional o internacional son muy pobres, todo lo cual los desfigura como serios e idóneos representantes de grupos amplios de opinión pública.

También, es difícil verlos como verdaderos partidos de gobierno o de oposición, a veces sí y a veces no, un poco dependerá de las gabelas y beneficios que obtengan para ellos y sus grupos de interés. Aquí se fomentan todos los vicios de la política como el clientelismo, el populismo, el nepotismo, y de allí, a un pasito corto, llegar a la corrupción, no solo electoral sino también con el presupuesto público y con su injerencia en el gobierno y en las demás ramas del poder público. Ahora, sin partidos fuertes, se afecta la gobernabilidad y se fomenta la “mermelada”, como forma de favorecer determinadas decisiones o actuaciones políticas de interés para el gobierno de turno.

De hecho, según diferentes encuestas de opinión, la credibilidad, aceptación y afinidad de los ciudadanos con los partidos políticos es actualmente muy desfavorable, ya poco se cree en ellos, y ahora no despiertan el fervor y la pasión ideológica de antes, a muchos se les ve como clientelistas, corruptos y por supuesto, politiqueros. Politiquero es un calificativo que se usa para describir a una persona que se dedica a la política de forma oportunista o demagógica, sin tener en cuenta el bien común o los principios éticos. Un politiquero es alguien que busca el poder por el poder, que manipula a la opinión pública con falsas promesas, que se aprovecha de los recursos públicos para beneficio propio o de su grupo, que no respeta las leyes ni las instituciones democráticas, y que no tiene una ideología definida, sino que cambia según las mayores conveniencias. Con 36 partidos políticos en Colombia, podemos esperar cada vez más politiqueros y cada vez menos hombres de Estado íntegros y al servicio de ideales nobles para la comunidad.

domingo, 29 de octubre de 2023

EL MUNDO MULTIPOLAR Y LA GUERRA COMERCIAL

 Comentario 30/10/2023

 

EL MUNDO MULTIPOLAR Y LA GUERRA COMERCIAL

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Hemos llegado a una verdadera guerra comercial en el mundo. Por muchos años las ideas del rechazo al proteccionismo y la bienvenida a la apertura económica, los tratados de libre comercio y la globalización de las economías han sido el pensamiento dominante, con innegables beneficios en el progreso y desarrollo de la humanidad, aunque no necesariamente en una completa y equilibrada equidad. Por supuesto, unos países han obtenido más beneficios que otros en ese enfoque globalizado.

Hasta que llegó el presidente Trump a plantearle al mundo y a sus conciudadanos “América primero y para los americanos”, pensamiento que tuvo la fuerza de llevarlo a la Presidencia de la nación más poderosa e influyente del mundo. Con este lema de su campaña, Trump le decía al mundo entero que USA no sería en adelante una fuente de subsidios o beneficios para otros y que no se comprometía a seguir siendo la locomotora del tren de la economía mundial, a expensas de su país.

De hecho, esta conducta proteccionista, de nuevo está cambiando la geopolítica mundial y las relaciones de comercio. Sirva de ejemplo el caso de China y los EE UU otrora fuertes aliados en comercio e inversiones, pero con un desequilibrio comercial en contra de los segundos, con ventajas para los primeros, con acusaciones, además, de robo de secretos industriales de las compañías americanas que tienen fábricas de producción o de servicios ubicadas en China y también de plagio y abuso en el uso de patentes.

Como consecuencia, USA estableció impuestos o barreras arancelarios de importación y exportación de diversas materias primas, productos y suministros al comercio con China y viceversa, y así lo hicieron también con otros países. Hasta Colombia, por ejemplo, quedó sometida a aranceles en la exportación de algunos productos. Aún por encima de acuerdos o tratados de comercio, en forma unilateral USA y sus aliados afectaron gravemente la economía mundial y el orden comercial prevaleciente, con su régimen de aranceles y restricciones (cupos de importación, países vetados, restricciones fitosanitarias, etc.) y lo propio están haciendo China y sus aliados.

El asunto ya está mostrando sus verdaderas dimensiones, varios otros países han tomado retaliaciones contra el comercio y la inversión globalizada, restableciendo también aranceles y restricciones que devuelven al mundo a buena parte del viejo proteccionismo. Por supuesto, la afectación es severa, no sólo para China, también para el propio EE UU, y de revuelta para el resto del mundo, quien “tendrá” que recibir las producciones chinas que iban para USA y las de USA que iban para China. Vale recordar también que China es el mayor inversionista mundial en los bonos del tesoro norteamericano, lo cual crea expectativas por el régimen de inversiones cruzadas entre esos dos gigantes y de ellos con el resto del mundo.

No es sólo el comercio mundial el que está mutando de nuevo hacia el proteccionismo y los acuerdos regionales más que globales, la geopolítica mundial también está influyendo en esas corrientes y tendencias comerciales, dada la creación de bloques de influencia política en diferentes regiones del mundo. Vamos a un mundo multipolar, con centros de “gravedad” e influencia política muy marcados alrededor de países líderes y sus aliados, como son: EEUU, la China, Rusia, la India, la Unión Europea, los países árabes y algo en Latinoamérica.

Es notoria la influencia de la China en otros países a través de su inversión en obras de infraestructura a cambio de deudas onerosas que comprometen la independencia del respectivo país, pero aseguran el abastecimiento de materias primas para China y la compra de tecnología y servicios de proveedores de ese país. La llamada iniciativa de la Franja y la Ruta especialmente diseñada para influir en países de Asia Central y de África, como también en otras geografías. El programa de la Franja y la Ruta de China es una iniciativa que busca impulsar la cooperación económica, comercial y cultural entre más de 140 países a través de la construcción de infraestructuras y el fomento de la conectividad.

Todo esto está creando y creará mayor estímulo a la multipolaridad y al proteccionismo mundial, los países tendrán que tomar previsiones frente al comercio mundial, bien para que no los afecte esta segregación de orden comercial o político o bien para sacar provecho de este, porque indudablemente para algún país muy competitivo y capacitado podrán existir oportunidades. Las demandas en los organismos de comercio mundial no se han hecho esperar, pero apenas están en trámite, vamos a ver qué sucede apenas salgan los fallos.

De hecho, recientemente el grupo de países llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que son un grupo que buscan tener una mayor influencia en el orden y en el comercio mundiales y ofrecer una alternativa al sistema financiero liderado por Occidente, han anunciado la admisión de seis nuevos miembros: Argentina, Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Quieren crear su propia moneda para separarse del patrón dólar y complementarse entre ellos. Vale decir que China no es miembro, pero sí figura como aliado del grupo, con toda su capacidad e influencia. Estos países se unirán oficialmente al grupo el 1 de enero de 2024, lo que aumentará la cuota de los BRICS en el producto interno bruto global del 27% al 32%, según estiman organismos de comercio mundial.

Como la piedra que cae al estanque y produce el efecto de las olas en todas las direcciones, el “América primero y para los americanos”, fue la piedra que cayó en el comercio mundial y continúa produciendo verdaderas “marejadas” en restricciones y retaliaciones, en la reversa o revisión de los TLC (Tratados de Libre Comercio) y en los acuerdos geopolíticos firmados en todo el mundo, con el volcamiento de ciertas regiones y fronteras para animar el comercio regional ante la dificultad de participar activamente en el comercio mundial.

Es claro que cada país debe defender sus intereses y los de sus ciudadanos, pero la globalización produjo una apertura saludable a las economías en el mundo, lo cual estimuló el comercio, la inversión, el flujo de personas y de ideas, de ciencia y de tecnología, y todo esto volvió a los países más competitivos y productivos para sacar provecho de estas posibilidades.

No es bueno para la economía mundial y menos para los países de menor desarrollo enfrentar distorsiones del comercio global y de la geopolítica de tipo proteccionista o de bloques, es un verdadero retroceso que tendrá grandes consecuencias. Lo malo es que retornar la senda de la normalidad en la globalización podrá tardar muchos años, dejando en el camino muchos “lisiados comerciales”.

lunes, 16 de octubre de 2023

¿IDEOLOGÍA O BUEN GOBIERNO?

 Comentario 17/10/2023

 

¿IDEOLOGÍA O BUEN GOBIERNO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La tradición popular nos ha enseñado que “desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo” y si este simbólico mensaje lo aplicamos al gobierno de Gustavo Petro, nos faltan tres años de mal “desayuno y pésimo almuerzo”. Hay una diferencia sustancial con el presidente y sus colaboradores, por un lado, demasiada ideología de izquierda radical, rancia y obtusa, que ha demostrado su fracaso con los modelos socialistas de estado que se han implementado en muchos países y que conducen generalmente a la pobreza, la pérdida de libertades es estatismo, el sectarismo y el autoritarismo. El segundo elemento es la demasiada improvisación, falta de criterio, de experiencia y de decisión. Veamos cada tema:

Un país con democracia liberal e institucionalidad a través del separación de poderes, como Colombia, se puede gobernar con una orientación política de izquierda o de derecha, de hecho, la alternancia de “sabores  y colores” en el pensamiento político de los gobiernos locales y regionales en los últimos años y particularmente desde la constitución del 91, demuestra a las claras  que sí es posible, en ocasiones gobernarán personas de centro, otras de derecha y otras de izquierda, en ciudades diferentes en los mismos períodos.

La ideología no es el problema, la esencia del asunto es el buen gobierno, es decir, diseñar, decidir, ejecutar y controlar obras de desarrollo, progreso y crecimiento para toda la comunidad, tal que se generen nuevas, mejores y más diversas oportunidades para todos los ciudadanos, sin distinción de clase, raza, credo político o religioso, nivel de educación, ubicación, en una palabra, sin ningún tipo de segregación.

Cuando decimos gobernar para todos, es claro, para todos. El gobierno lo eligen sus partidarios, pero una vez en el mando, debe cumplir con la constitución y las leyes y debe ejecutar un buen gobierno para la ciudadanía. Un gobierno nacional o regional está diseñado para solucionar los problemas de la comunidad y propender por su mejoramiento y progreso, no para imponer la ideología de su partido, dado que entre todos los ciudadanos habrá también las más variadas ideas política concurrentes o divergentes. Un buen gobierno aglutina a sus conciudadanos con las soluciones, no con las preconcebidas ideas políticas, que, si las quiere imponer, le darán un grado de confrontación política y polarización que puede llegar aún a paralizar su gestión ejecutiva y sus relaciones con los demás órganos del poder público. Todo lo descrito es lo que sucede con el mandato de Gustavo Petro, demasiada ideología que se quiere imponer y poca acción de gobierno.

Veamos el otro frente de las ocurrencias de este malhadado gobierno, su ejecución es muy pobre, las realizaciones pocas y mal hechas. Baste mencionar las crisis que se han ido generando, acumulando y profundizando, bien por falta de atención oportuna, por no enfrentar sus consecuencias o por aplazar sus impactos, más con cálculo político que por falta de recursos los cuales la reforma tributaria le ha proporcionado generosamente, a todo lo cual se suma la mala gestión de sus funcionarios más cercanos, mencionemos sólo unos pocos casos donde se han generado verdaderas crisis:

  • En el sector energético.
  • En el sector de vivienda.
  • Con los precios de combustibles, el SOAT y el transporte colectivo o de mercancías.
  • En los organismos de regulación como la CREG.
  • En el trámite de las reformas sociales.
  • Con la coalición de gobierno que él mismo destruyó.
  • Con sus posiciones radicales con el medio ambiente versus la explotación racional de recursos minerales.
  • El proceso de paz de tumbo en tumbo.
  • La compra de tierras agrícolas para la solución agraria a paso de tortuga.
  • Manejo presupuestal inacabado o mal ejecutado.
  • De “pelea” con los que piensen diferente.
  • Las obras de infraestructura, las 4G particularmente, envolatadas o con proyectos como el metro de Bogotá atrancados por su decisión.
  • Viene el niño y nos cogerá mal preparados, con proyecto sin terminar y problemas en toda la cadena de valor energética.
  • Soluciones para el campo, anunciadas, no ejecutadas.
  • El sector privado es “el enemigo malo del país” y el sector financiero es una maldición para el desarrollo del país.
  • Pelea con gremios y falta de entendimiento para acciones conjuntas y mancomunadas.
  • Afán de estatización de todo tipo de servicios, organizaciones y decisiones.
  • Influencia política en temas eminentemente técnicos o gremiales.
  • Problemas en las relaciones internacionales al emplear criterios ideológicos y no diplomáticos.
  • Sus conductas personales de ausencias, falta de decisiones y continuas contradicciones no permiten saber para dónde va o dónde está.
  • Las acusaciones contra su campaña previa a la elección como presidente, dejan un manto de duda y de desconfianza sobre su legitimidad.
  • Y así sucesivamente.

O el presidente no gobierna o no deja cogobernar a sus más cercanos colaboradores, ministros y viceministros, o bien éstos tampoco lo hacen por temor a reacciones de agresión verbal y descalificación del propio presidente. O por falta de conocimiento y preparación, demasiada improvisación, lo cual configura un escenario de pésimo gobierno como lo muestra las encuestas de favorabilidad donde le presidente ya tiene una aceptación inferior el 30%. ¿Cómo irá a ser el “almuerzo” si así ha sido el “desayuno”? Más buen gobierno y menos ideología es lo que requerimos.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

  Comentario 11/08/2026   EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS   Por: Carlos Alberto Mejía C. Ingeniero Industrial y Administ...