domingo, 29 de agosto de 2021

LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES

 Comentario 30/08/20201

 

LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En interesantes foros o entrevistas realizados en diferentes medios de comunicación del país, se han ido conociendo los programas de gobierno de los distintos candidatos que hasta ahora han manifestado en firme su interés por postularse para la presidencia de la República (aunque se barajan otros más).

Hemos hecho una clasificación de los principales nombres, según la tendencia política manifestada[1] hasta ahora, así:

  • En la derecha parecen estar los candidatos: Paloma Valencia, Miguel Ceballos, Federico Gutiérrez, Óscar Iván Zuluaga, Enrique Peñaloza, Juan Carlos Echeverri, Mauricio Cárdenas, María Fernanda Cabal, Rafael Nieto y Eduardo Verano.
  • En el centro parecen estar los candidatos: Juan Manuel Galán, Jorge Robledo, Dilian Francisco Toro, Alejandro Gaviria y Sergio Fajardo.
  • En la izquierda sólo aparecen: Roy Barreras y Gustavo Petro.

Leyendo entre líneas, más o menos se han referido a los siguientes temas unos u otros, según su posición política:

Los de la derecha: su enfoque defiende el estado de derecho, la democracia activa, la propiedad, el mercado y la iniciativa privada y sus ideas giran alrededor de los siguientes conceptos:

  • Fortalecer el empleo más que ampliar la política de subsidios del Estado.
  • Combate a la pobreza y a la informalidad.
  • Descentralización administrativa y presupuestal.
  • Duro con la corrupción y la impunidad.
  • Desarrollo industrial y agrícola y menos carbón y petróleo.
  • Reformas: a la justicia, laboral (menores costos laborales), tributaria (menores impuestos y simplificación tributaria), política y pensional.
  • Fomento a la inversión y a la empresa privada, menos Estado y más privado.
  • Saneamiento del sector salud.
  • Gobierno austero.
  • Desarrollo al sector de servicios.
  • Protección al medio ambiente y combate al calentamiento global.
  • Seguridad ciudadana.
  • Transporte público sostenible.
  • Fomento al empresarismo.
  • Mayor formación de técnicos y tecnólogos.
  • Mayor estabilidad en normas y políticas.

Los del centro: su enfoque defiende el estado democrático, sin otras precisiones y sus ideas principales son:

  • Más subsidios por parte del Estado.
  • Inversión en infraestructura.
  • Más empleo.
  • Más educación.
  • Soluciones para la informalidad.
  • Descentralización administrativa.
  • Representación política amplia.
  • Fomento a la industria y al agro.
  • No suscribir más Tratados de Libre Comercio (TLC).
  • Combate al contrabando.
  • Fomento a las exportaciones y sustitución de importaciones.
  • Reformas laboral y pensional.
  • Desarrollo de Clúster empresariales.
  • Más fuerza pública.

Los de la izquierda: su pensamiento nos habla de un Estado fuerte y redistributivo, pero democrático, y sus principales planteamientos son:

  • Proteccionismo y nacionalismo.
  • Reforma agraria.
  • Fomento a la industrialización.
  • Revisión de los TLC.
  • Impulso a las exportaciones no mineras.
  • Exportación de conocimientos.
  • No carbón y no petróleo.
  • Empleo de emergencia por cuenta del Estado.

A la altura del proceso electoral, en eso van las posiciones, con claras diferencias, si bien algunas coincidencias, más del centro y la derecha que con la izquierda. Falta mucho terreno para llegar a la elección presidencial y lo más importante, por lo pronto, es la unificación de las candidaturas en las diferentes corrientes, lo cual esperamos que sea el proceso de los próximos meses.

Mientras tanto, es imperativo reconocer la abundancia decreciente de candidatos desde la derecha hasta llegar a la izquierda. Y que, por lo pronto, los ciudadanos haríamos bien en empezar a pensar qué es lo que le conviene al país y qué tipo de liderazgo requiere en los próximos años.

Nota: las ideas de este comentario se han extraído de publicaciones realizadas por El Colombiano el sábado 14 de agosto, por La República el martes 17 de agosto de 2021 y algunas publicaciones de El Tiempo de diferentes fechas recientes.



[1] La clasificación se hace por tendencias políticas más que por partidos, dado que muchos de ellos no han manifestado su afiliación a un partido político y prefieren emplear el mecanismo de firmas para avalar su candidatura.

lunes, 23 de agosto de 2021

EL NEOPAPISMO

 Comentario 23/08/2021

EL NEOPAPISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Desde que Cristo pronunció las palabras “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, refiriéndose al apóstol Pedro, a quien encomendó también las “llaves del cielo” y además la misión de “apacentar[1] sus corderos y sus ovejas”, se instituyó la figura del papado o “gobernante” de los fieles cristianos y, más precisamente, de los católicos. El papa es el obispo de Roma y, como tal, recibe la consideración de ser la cabeza visible de la Iglesia Católica y del Colegio Episcopal, además del título de soberano en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

La misión de los papas es la de acrecentar el reino de Dios, mediante la evangelización de los fieles, a partir del acto del bautismo propio de la religión católica, con la cual se establece la sumisión a las leyes de Dios y a los designios del papa, quien tiene la potestad de declarar dogmas religiosos. Esta última es su facultad más controversial, ya que implica la llamada infalibilidad papal, por la cual, conforme al dogma católico, el pontífice está exento de cometer errores en materias de fe, religión y moral, ya que se considera que habla ex cathedra, es decir, que no se equivoca cuando se expresa sobre los temas de la ley de Dios.

Pues bien, tan importante figura y misión, a través de los siglos se desfiguró para tener en algunos de los Papas de Roma verdaderos Reyes, con poder político y militar, afán de posesiones y dominios, territorios propios, grandes riquezas, influencias en muchos otros reinos, imponentes ejércitos conquistadores, propios o constituidos con mercenarios a su servicio, con lo cual su papel se transformó en ser más de la “tierra que del cielo”, para su propio gozo y beneficio. Hay historias de algunos Papas que verdaderamente horrorizan y escandalizan por sus matanzas, afán de riquezas y conquistas, poder e influencias políticas, vidas sexuales desenfrenadas, y por toda la maldad que pueda imaginarse.

En ocasiones, se transformó la dignidad del papa, como jefe religioso, a ser un aguerrido jefe político, pero se usó la religión como excusa para los más terribles actos de persecución, como fue la época de los tribunales de la Inquisición, frente a los cuales muchos hombres murieron por orden de la Santa Madre Iglesia, prácticamente todo el que pensara u obrara diferente a los dogmas de la Iglesia era perseguido y torturado, y posteriormente asesinado, en el nombre de Dios. Esto retrasó el avance científico y la difusión del conocimiento, se convirtió en la época del oscurantismo y terminó por alejar a muchos pueblos de la fe católica, acogiendo otras creencias y pensamientos.

La Iglesia de Roma fue, entonces, rica y poderosa, aún sigue siendo ambas cosas, aunque predique lo contrario: la fe, el amor al prójimo, la humildad, la moral y las bienaventuranzas. No quiero decir con esto que no haga un significativo aporte a la difusión de la fe católica y al servicio de las comunidades, simplemente que no todo en la Iglesia ha dejado de ser como era. Hay sacerdotes y religiosos o religiosas que son verdaderos Santos, dignos de ser acompañados en vida y venerados luego de su muerte. Pero hay otros que, si bien predican los principios religiosos, poco hacen para practicarlos.

Los papas de Roma en los últimos años han vuelto al redil del evangelio de Cristo y han dejado su papel de guerreros y conquistadores de las cosas mundanas, para ser, de nuevo, evangelizadores de la fe cristiana en la mayoría de los casos. Prácticamente los papas del siglo XIX y del siglo XX tienen unas vidas meritorias y ejemplares, me refiero a Pio XI y XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y II y Benedicto XVI.

El actual papa Francisco con una mezcla de jefe religioso e influenciador político muy de corte socialista (progresista) como veremos a continuación. No discutiremos sus enseñanzas religiosas, en las cuales, como se ha dicho, se considera infalible. Pero sí su activismo político, veamos el caso a partir de algunas de sus reflexiones, por citar sólo algunas, una de ellas en la última encíclica que se titula ‘Fratelli tutti’ (Hermanos todos), el pontífice arremetió contra el capitalismo y el dogma neoliberal de la actualidad, van algunas de sus afirmaciones (Portafolio 6/10/2020):

  • “El desarrollo no debe orientarse a la acumulación creciente de unos pocos (...) el derecho de algunos a la libertad de empresa no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres, ni tampoco del respeto al medio ambiente”. Y junto con esto, habló del rol del empresario, al apuntar que “tendrían que orientarse al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas”.

Por otro lado, en recientes declaraciones a raíz de las efemérides del texto bíblico de la multiplicación de los panes y de los peces, comentó: (El Tiempo 01 de agosto 2021)

  • “El verdadero milagro no es la multiplicación, que produce vanidad y poder, sino el compartir, que aumenta el amor. Nosotros tratamos de acumular y aumentar lo que tenemos; Jesús, en cambio, pide dar, disminuir. Nos encanta añadir, nos gustan las adiciones; a Jesús le gustan las sustracciones, quitar algo para dárselo a los demás”.

Podemos estar de acuerdo o no con las afirmaciones anteriores del Papa Francisco, ese no es el punto de discusión de este comentario, el problema es el tinte político de sus aseveraciones, de claro contenido socialista, redistributivo, colectivista e igualitario, las cuales pueden ocasionar reacciones políticas más que religiosas y con ello, de nuevo, la Iglesia de Roma vuelve a buscar una influencia política en el mundo, pero, sabemos por las experiencias pasadas de muchos papas, que Religión + Política es una difícil y explosiva mezcla.

Esto es el NEOPAPISMO, con los peligros que conlleva el alejamiento de la Iglesia de su orientación espiritual, de la promoción de la fe y del apoyo a las creencias de sus fieles, versus a sus opositores o contradictores políticos. Creo que no es bueno que la Iglesia trate de asumir un papel de líder político a nivel mundial, de nuevo se vuelve más de la “tierra que el cielo” y puede perder muchas “batallas” y fieles.



[1] Apacentar en términos bíblicos significa gobernar.

sábado, 14 de agosto de 2021

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 Comentario 16/08/2021

 

EL POPULISMO DE IZQUIERDA O DE DERECHA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El populismo puede presentarse en líderes de izquierda o de derecha, y en ambos casos es igualmente malsano y produce consecuencias muy negativas, especialmente en el largo plazo. El populismo está caracterizado por promesas vacías, es decir, llenas de sonoridad, pero de poca realidad, por ser impracticables, ilegales, no financiables o inviables en sí mismas. Además de un concepto político, el populismo suele rechazar los partidos políticos tradicionales ya sea en la práctica efectiva o en los discursos, también muy combativos frente a el statu quo o a las clases sociales, grupos políticos, de opinión o movimientos de interés ciudadano que estiman contrarios a sus ideales.

El populismo, generalmente, apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Suele basar su estructura en la denuncia constante de los males que, supuestamente, encarnan las clases privilegiadas o los opositores. Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes, frecuentemente sembrando odio de clases o rivalidades entre grupos de ciudadanos o regiones, que pueden volverse, con el tiempo, radicales y violentos.

Generalmente el término populismo tiene un sentido peyorativo, aunque para el ciudadano común suena, en principio, maravilloso, ya que hace referencia a las medidas políticas que lo favorecen, aunque, en realidad, los populistas no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que se trata de conseguir la aceptación de los votantes para ser elegidos, sin importar las consecuencias y, por supuesto, el cumplimiento de las promesas.

Por ejemplo, del lado de la izquierda suelen ocurrir fenómenos como ofrecer subir el salario mínimo en cualquier momento, sin consultar las verdaderas posibilidades y las realidades económicas del país y sus empresas, esta una decisión propia del populismo, que tiene consecuencias nefastas posteriormente desde el punto de vista económico y especialmente en fenómenos inflacionarios. El populismo de izquierda puede ahuyentar las inversiones extranjeras por un supuesto nacionalismo que expropiará o nacionalizará empresas o inversiones extranjeras, lo cual, finalmente, sume a la población en más pobreza por falta de oportunidades o de la ausencia de competitividad del país.  

En la otra orilla, los populismos de derecha, frecuentemente con talante autoritario y despótico, suelen asumir posiciones guerreristas, de limitación de libertades a ciertos grupos de ciudadanos, persecución a sus opositores o favorecimiento de grupos económicos de su interés, en menoscabo de poblaciones menos pudientes, todo esto mencionando sólo algunos ejemplos.

Por supuesto, en cada país suceden cosas diferentes cuando atraviesan fenómenos de candidatos o gobernantes populistas, y en ocasiones son graves y extremos, como sería el caso de afectar las libertades políticas y someter a prisión las corrientes de opinión opositoras.

En algunos casos se habla de candidatos populares, en contrario sentido de populistas, cuando significa que son reconocidos y muy aceptados por la ciudadanía, se trata de propuestas o líderes que buscan construir el poder a partir de la efectiva participación de las grandes mayorías de la población, por lo cual son muy bien reputados.

Se sabe que los populistas no conforman un conjunto homogéneo, sino que muestran ciertas diferencias notables en cuestiones políticas y económicas. Por otro lado, tienen muchos puntos en común que los oponen a quienes no participan de su ideología, la cual se basa principalmente y más frecuentemente en la distribución del ingreso y la riqueza, con un corte marcadamente socialista.

En los años recientes, no hubo experiencia populista regional que no atravesara serias dificultades de orden económico, político o social o que no terminara en una debacle de tal naturaleza que destruyera la economía, las instituciones, los partidos, los derechos ciudadanos, las leyes y, además, que no se apropiara de la interpretación de la ley a su amaño y conveniencia. Es un hecho verificado que se vuelven verdaderamente arbitrarios en la interpretación a su favor de las Constituciones de los respectivos países.

Los populistas tienen al inicio momentos de gloria y de relativo éxito, utilizando medios como la emisión monetaria para financiar gasto público, abusar del endeudamiento, decretar la ejecución de obras, programas y contratos no viables técnica o financieramente,  sin respaldo económico, lo cual les crea una aureola de “redentores” pero, simultáneamente, echándole el “agua sucia” al sector privado, a los ricos y a los grupos económicos, además, persiguiendo opositores como traidores al país, etc., etc.

La emisión monetaria creará una dependencia del Estado por ese tipo de “recursos”, fáciles y siempre disponibles, hasta convertirse en una alta o desbocada inflación por ser gastos sin producción real que cree dinero y esto, como se ha demostrado toda la vida, en todos los países, terminará socavando el ingreso de los ciudadanos y especialmente de los más pobres que no tienen más alternativa que comprar lo que necesitan para su vida y sustento a precios más altos cada vez. Ver, por citar un ejemplo, la hiperinflación que ha tenido la Venezuela con el populismo de Chaves y Maduro quienes destruyeron el valor de su moneda y de sus reservas, al punto que nadie recibe las distintas denominaciones del Bolívar que han intentado (cuántas veces han quitado ceros y ahora van para moneda digital sin ningún respaldo), el cual tuvo que ser sustituido por el truque o por el uso del dólar como moneda de cambio corriente.

Cabe mencionar que estos procesos populistas suelen tomar unos cuantos años y para corregirse muchos más, dolorosos, tortuosos e inciertos. En el mundo entero, el cuadro final es siempre el mismo: es muy difícil y costoso recuperar un país luego de un período de marcado acento populista en su gobierno. En consecuencia, alejémonos de los “pajaritos de oro y los cantos de sirena” de los populistas de cualquier naturaleza.

domingo, 8 de agosto de 2021

EL PLANETA QUE NOS TOCÓ

 Comentario 09/08/2021

 

EL PLANETA QUE NOS TOCÓ

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En el universo, en el gran cosmos conocido y desconocido, tenemos un lugar de privilegio en nuestro planeta, la tierra, quien parece ser único e irrepetible. Por más que los astrónomos y los científicos de muchas disciplinas busquen sitios en el universo con condiciones de vida como las nuestras, se estrellan con la realidad de que pueden existir unos pocos lugares que se asemejan, pero no se repiten las condiciones de la tierra, en sitios de las galaxias inexplorables para el hombre, por más que sean las más cercanas. La tierra, como es hoy, no tiene equivalente en el universo hasta ahora conocido. Definitivamente, es un lugar singular y sin “mellizos o gemelos” a la vista.

Inclusive, los astrónomos nos advierten que el cosmos es un lugar “violento” en evolución constante, por los infinitos fenómenos de creación y destrucción, en esencia transformación, que se suceden continuamente y que están inmersos en la infinitud del universo. Lo que existe hoy no será lo mismo mañana, miles de años más adelante se habrá transformado. De planetas, estrellas, polvo cósmico, energía, materia oscura, constelaciones y galaxias está formado el universo, que viaja y se desplaza en una infinita danza de cambio y mutación.

El cosmos, el tiempo, aunque para el hombre es finito, para el universo es infinito. Las incontables galaxias que existen podrán expandirse o contraerse, explotar o fusionarse, volverse polvo, gases, energía o masas diversas en contenido y características. Los llamados huecos negros, todavía no caben en la explicación racional del hombre, se sabe que existen y cómo se comportan, pero no se entiende a ciencia cierta su creación y desaparición o su “apetito” voraz por succionar todo lo que esté en su camino.

Contrario a lo que sucede en ese inconmensurable universo, la tierra si es mesurable y finita, y el hombre también. Ahora, si el planeta es finito, nosotros no podemos querer ser ilimitados y de esta manera abusar del planeta y sus propios límites. Posiblemente todo lo que hoy vemos en el cambio climático, es la reacción de la tierra a nuestras contravenciones con ella misma, como hábitat, y no sólo como recurso al que podemos manipular y del que podamos abusar en su existencia, uso y contenido.

Lamentablemente, hasta nuestra cultura humana y nuestras costumbres, frecuentemente con afanes de posesión y de grandeza, nos llevan a abusar de la tierra y de sus recursos, tanto de los seres vivos como de los inanimados. La sobreexplotación de los minerales, los animales y los vegetales o de recursos como el agua, el uso de los pisos térmicos, de los lugares habitables, de los climas y de las estaciones, entre otros, son alterados por la mano y la ciencia humana, lo cual, en esencia, son acciones en contra de la propia naturaleza y del hombre como parte de ella.

Se requiere un pensamiento global y mundial común sobre la finitud del planeta y los suministros que nos proporciona, para preservarlos y no para agotarlos o transformarlos en desechos y contaminación en el agua, el aire, las plantas, los mares y los animales que los habitan.

No pueden ser sólo soluciones locales sino mundiales, no importa donde vivamos, todos los humanos vivimos en la tierra, y es el único lugar en el universo donde, como comunidad y como raza, podremos vivir. Todos los países debemos contribuir para el bienestar de la tierra, so pena de afectar gravemente nuestro propio bienestar. Las ocasiones para acompañar el bienestar de la tierra y su naturaleza, se presentan en el día a día, de todos los días. Cosas tan simples como la separación de los residuos y su correcta disposición o su transformación ya son un gran avance. El cuidado de las especies animales, incluido el finito hombre mismo, y de la producción vegetal que forma parte de nuestra fauna y flora, debe ser una conciencia común, vivida, sentida, interiorizada y practicada en todas las comunidades de todo el mundo.

No podemos sobreexplotar al mundo que nos rodea, es nuestro hábitat, el lugar donde vivimos, han vivido y vivirán las distintas generaciones de seres humanos. ¿Hasta cuándo nuestra tierra será nuestra? O el universo nos la arrebata por sus procesos de transformación en miles de años o nosotros la acabamos desde ahora, y es la única tierra que tenemos.

El planeta azul, la tierra, lleno de color y de variedad de seres y lugares, si lo comprendemos y tratamos como nuestro único e irrepetible hábitat, y no sólo como el lugar donde nos aprovechamos de él para vivir, empezaremos a ser y obrar de manera diferente, con gratitud por tenerlo y con lealtad por cuidarlo. Comprender que es único e irrepetible y que, posiblemente, en ningún otro lugar del universo entero la raza humana podrá vivir, crecer y desarrollarse. Tenemos el deber de ser buenos terrícolas para nosotros mismos y para las generaciones por venir. Debemos pensar y construir una relación diferente con nuestra querida tierra.

sábado, 31 de julio de 2021

PROSPERIDAD SIN CRECIMIENTO

 Comentario 02/08/2021

 

PROSPERIDAD SIN CRECIMIENTO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En un interesante libro del autor británico Tim Jackson, denominado “PROSPERITY WITHOUT GROWTH”, se hacen reflexiones sobre el concepto de prosperidad y cómo no está determinada únicamente por el crecimiento económico y el tamaño del PIB per cápita de los países. El texto está fundamentado en estudios científicos poblacionales realizados en diferentes países con condiciones distintas de ingreso por habitante, edades, escenarios de vida, crecimiento económico, educación y bienestar social proporcionado por los Estados.

Lo primero que hace es discutir el término prosperidad, cómo se entiende, para encontrar que la prosperidad no es un concepto universal ni único, cuya interpretación depende de la cultura y costumbres y del entorno de cada país: puede ser más próspero alguien que se eduque y progrese que alguien que simplemente tiene mucho dinero. Aquí entran a jugar conceptos tales como: felicidad, bienestar, calidad de vida, ingresos, opulencia, utilidad, seguridad, plenitud, satisfacción de vida, entre otros, encontrando que existe una gran correlación entre la felicidad y el bienestar de vida, pero no así entre la misma felicidad y los ingresos per cápita.

Hay sociedades con menor ingreso per cápita que se manifiestan muy felices, como es el caso de Colombia, calificado como uno de los países más felices del mundo, sin embargo, muy lejos de los ingresos por habitante de los países más desarrollados. De hecho, hay países de bajo ingreso por habitante y de bajo crecimiento económico cuyos ciudadanos afirman vivir muy felices, pero en este caso se refieren más a la satisfacción de vida que al ingreso, la opulencia, la seguridad o la utilidad.

La prosperidad y el bienestar son conceptos bien diferentes en la mente de las personas cuando se tratan de asociar con el ingreso. Obviamente se requiere un mínimo de ingreso para tener bienestar y para sentir prosperidad, sin embargo, crecer en ingresos no necesariamente se traduce en más felicidad, de hecho, las personas de altos ingresos se manifiestan tan felices como otros de menos ingresos, pero en muchas ocasiones más infelices que los demás.

A diferencia del ingreso como el causante del bienestar de vida y la felicidad, el profesor Jackson lo asocia con tres conceptos relevantes en general:

  1. Vida saludable: es decir condiciones de vida razonables en cuanto alimentación, salud, recreación, deporte, placeres sanos, buen dormir y medio ambiente.
  2. La esperanza de vida: aunque reconoce que hay factores genéticos involucrados, especifica que las sociedades que logran mayor esperanza de vida intrínsecamente demuestran mayores niveles de tranquilidad, relaciones sociales pacíficas y armónicas y de costumbres de vida sanas.
  3. Participación en la comunidad: este factor lo considera indispensable para el bienestar, tener algún tipo de relación con otros miembros de la comunidad, en forma estable y participativa, cualquiera que sea la naturaleza de esa relación. Advierte que una de las causas de mayor infelicidad y enfermedades físicas y mentales es justamente la soledad y el aislamiento.

Lamenta que lo que en realidad nos interesa, lo estemos traduciendo en consumo más que en bienestar, los factores de familia, amistad, sentido de comunidad, sentido de pertenencia, estatus social, propósito de vida, identidad, entre otros, nuestra sociedad de consumo trata de rodearlos de bienes y propiedades para poderlos disfrutar, lo cual no debe ser así. Estos son valores por sí mismos, no por lo que el resto de la sociedad piense de ellos o haga con ellos. Por ejemplo, el sentido de familia está muy arraigado en familias aún de menores ingresos más que en familias de altos ingresos, donde, en muchos casos, justamente los ingresos se han vuelto el origen y la causa de la división familiar. En otro caso, por ejemplo, nuestra sociedad le da valor al estatus social que se logra con la acumulación de bienes, pero esto no necesariamente nos hace mejores personas o personas con más bienestar de vida o satisfacción de vida.

En síntesis, afirma, tener dinero es sinónimo de estatus social, no tenerlo es considerado pobreza o ausencia de bienestar, aunque las personas pobres muchas veces se ven muy felices. Sin embargo, hay una relación entre la manera de ser, de tener, de pensar y de obrar y el bienestar de cada individuo, muchas veces tener más no es sentirse mejor, es sólo haber acumulado más bienes o dinero, lo cual quizás nos proporcione más estatus social, pero no necesariamente más felicidad. Muchas personas, aún con más recursos y posesiones, se sienten infelices y algunos, lamentablemente tienden al suicidio físico o mental (separarse de la comunidad).

La felicidad, en consecuencia, parece tener más que ver con nuestra actitud de vida y nuestras creencias y valores positivos, que con nuestras posesiones. De hecho, hay muchas personas en la historia que han entregado sus bienes para servir a los demás y así han encontrado la felicidad y, en algunos casos, la santidad. En cambio, hay muchos que son islas de prosperidad y océanos de infelicidad.

Si esto es así, ¿qué nos motiva, entonces, al progreso social o personal mediante el dinero? En la práctica, los ingresos son necesarios, pero no son suficientes para garantizar la prosperidad o para apuntalar la felicidad. La esperanza de vida mejora con el ingreso, pero llega un momento en el que más ingreso no agrega más esperanza de vida, por ejemplo. Inclusive hay países de menores ingresos que tienen mejor esperanza de vida que otros de mayores ingresos. Nuestra felicidad, bienestar y progreso está más en nosotros mismos y nuestra adecuada relación con los demás, que de los bienes y dinero que tengamos o en lo que otros piensen de nosotros.

sábado, 24 de julio de 2021

EL IDEARIO DE PEDRO CASTILLO

 Comentario 26/07/2021

 

EL IDEARIO DE PEDRO CASTILLO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En una cerrada votación, llena de impugnaciones de fraude por parte de sus opositores, Pedro Catillo[1] ha sido nombrado presidente electo del Perú, quien el 28 de Julio recibirá la banda presidencial y tomará su juramento, luego de un período de tumultuosos años de gobiernos acusados de corrupción, incluidas las famosas coimas de Odebrecht, y la fatídica muerte de Alan García, quien prefirió suicidarse antes de ser detenido. Perú ha sido víctima de fuertes confrontaciones políticas entre el ejecutivo y el legislativo en las últimas vigencias presidenciales y de una confrontación partidista enconada y polarizante.

De hecho, Perú está dividido en dos mitades políticas de acuerdo con esta última elección y según los votos válidos escrutados, los cuales arrojaron un resultado de casi el 50% de la votación a las corrientes de centro y de derecha representadas por Keiko Fujimori y a la corriente de izquierda más radical del maestro Castillo.

Pues bien, es útil reflexionar sobre el pensamiento general que acompaña al señor Castillo y las bases de su ideario político, según el cual Perú debe realizar una Asamblea Constituyente que modifique la constitución actual, adoptada en el año 1993, durante el gobierno de Alberto Fujimori, padre de Keiko.

Los fundamentos de Castillo son de corte nacionalista, fuertemente populista y con un modelo económico de carácter estatista. De acuerdo con su ideario, en Perú:

  • El Estado debe tener plenas facultades para intervenir en la economía y no de una manera subsidiaria a lo no realizado por el sector privado.
  • Los recursos naturales deben ser estatizados y administrados por el Estado y no por los particulares.
  • Debe fomentarse la inversión nacional por encima de la extranjera, al punto que el mercado podría ser intervenido por el Estado para dar preferencia al consumo nacional.
  • La libertad de mercado y de iniciativa privada está condicionada al interés nacional que el gobierno definirá.
  • El rol del Estado es ser un competidor al mismo nivel que las empresas privadas.
  • Las empresas extranjeras estarán sujetas a elevados impuestos.
  • El banco central podrá emitir dinero para financiar gasto público, sin restricción ni limitación y sin tener como contrapartida el elevamiento de la producción nacional, sólo más gasto, el cual inevitablemente se volverá una espiral inflacionaria como ya ha ocurrido en todos los países del mundo donde esto se ha hecho.
  • La educación pública debe ser gratuita y pagada por el Estado. No sería raro una dosis de adoctrinamiento político detrás de esta iniciativa, como sucede en los países de corte socialista.
  • Los principios de constitución, instituciones, democracia y libre inversión, han quedado en suspenso con su orientación estatista y de corte autocrático.

No se diga más, que con esto es suficiente para reflexionar que el Perú ha caído en las manos de un pensamiento semejante al de Maduro en Venezuela, los Castro (Diaz Canel) en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua y Alberto Fernández en Argentina, por ejemplo, de acento populista, nacionalista y autocrático. Y se habla de un “eje” político conformado por estos mandatarios.

No es sorprendente registrar el gran éxodo de capitales peruanos a otros países latinoamericanos o a los Estado Unidos y Europa respectivamente, se mencionan cifras de cerca de US$15.000 millones de dólares que han sido extraídos de la economía peruana, en busca de mejores destinos y de refugios seguros. La amenaza es muy grande como para no reaccionar. No es nada raro que la inversión extranjera se paralice y aún la inversión nacional, de un régimen de libre mercado se quiere llegar a un intervencionismo de estado autocrático, de un marcado corte de izquierda radical, grave y preocupante. Habrá que esperar, además, la reacción del congreso peruano, donde Castillo no tiene mayoría y encuentra fuerte oposición.

De nada servirá la cacareada afirmación de Pedro Castillo sobre que él no es comunista y de su mano extendida para decir que será un gobierno de todos y para todos. Su ideario político de “Perú libre” ha sido redactado en colaboración del médico Vladimir Cerrón Rojas, con una marcada tendencia procubana, país donde se educó. Sin embargo, Castillo repite: “Rechazo rotundamente que vamos a traer modelos de otros países. No somos chavistas, no somos comunistas, no somos extremistas, menos somos terroristas”, palabras que pronunció de nuevo al recibir las credenciales presidenciales.

Veremos en los próximos años cuál es la realidad del gobierno de Pedro Castillo y si Perú terminará siendo un país mejor, con más progreso y bienestar para todos o, por el contrario, caminará la senda de sus vecinos latinoamericanos, ya mencionados, o inclusive con una radicalización política socialista que no tenga vuelta atrás en muchos años.



[1] José Pedro Castillo Terrones (Chota, Cajamarca; 19 de octubre de 1969) es un profesor, rondero (vigilante comunitario), dirigente sindical y político peruano, actual presidente electo del Perú. Fue rondero durante su juventud e incluso llegó a ser dirigente nacional de la Organización de Rondas Campesinas. Como docente de primaria y presidente del Comité de Lucha de las bases regionales del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú, se hizo conocido a nivel nacional por ser el principal dirigente en la huelga magisterial de 2017. En política, fue miembro del comité regional de Cajamarca de Perú Posible, partido por el cual postuló a la alcaldía de Anguía (sin conseguir el cargo) en 2002. En 2021 se postuló a la presidencia de la República por el partido político Perú Libre, logrando el primer lugar en la primera vuelta con el 18.92% de votos y superando en el balotaje a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, con el 50.12% de votos. https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Castillo

domingo, 18 de julio de 2021

SOLIDARIDAD Y SOSTENIBILIDAD

 Comentario 19/07/2021

 

SOLIDARIDAD Y SOSTENIBILIDAD

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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A raíz de la pandemia, del paro nacional, los bloqueos, del deterioro de la economía nacional y mundial, del déficit fiscal, entre otros, saltan al escenario un sin número de necesidades de las más diversas naturalezas en: salud, pensiones, educación, renta básica, peajes, proceso de paz, precio de los servicios públicos, nóminas, generación de trabajo y otro interminable número de peticiones de subsidios, beneficios y aspiraciones, desde las más peculiares situaciones.

Es un “rosario” de nunca acabar, el cual, además, se mezcla con el daño que los vándalos han causado en los bienes públicos, en la infraestructura de transporte, en la banca, en el comercio y en toda la actividad productiva, cuyo principal efecto ha sido limitar la movilización de personas, alimentos, drogas, mercancías, etc., todo lo cual se traduce en un menor abastecimiento, con lo que se han elevado inevitablemente los precios de las mercancías, de los bienes y de los servicios, transformándose en un fenómeno creciente de inflación y acaparamiento. El lugar común de la ciudadanía es pedir, y en muchos casos exigir, que sea el Gobierno nacional quien subsane todas esas carencias, pero también, desafortunadamente, éste está “pasando aceite” en su funcionamiento, por agotamiento en las finanzas públicas. Es decir, el “hambre y la necesidad” se juntan con la “imposibilidad”, formando un complejo escenario.

Es cierto, sí, que se requiere mayor esfuerzo de austeridad fiscal, que se combata la corrupción, la evasión y la elusión tributaria, que se acabe el clientelismo, que se mejore la eficiencia del gasto, entre otras cosas, pero pedirle al Gobierno que genere más soluciones sociales sin darle más recursos, es prácticamente imposible. Especialmente dura ha sido la crítica al Gobierno de la clase política, por razones de política partidista y electoral debido a las elecciones del próximo año. Es necesario, entonces, hacer algunas reflexiones sobre esas necesidades y realidades, por supuesto, omitiendo muchos detalles dado su extenso contenido. Empecemos por los principales hechos actuales que nos caracterizan, sin ser los únicos y sin entrar en excesivas estadísticas:

  • Los niveles de pobreza en Colombia, con motivo de la pandemia, ya han llegado a más del 40% de la población, situación en la cual nos han repetido que muchas familias han tenido que “arrugar” su sistema de vida a niveles tales como dejar una comida de las tres diarias, y, en algunos casos, a tener una sola en todo el día. La clase media se ha visto especialmente afectada por la pandemia y el paro, con un porcentaje importante que está entrando en escenarios de pobreza.
  • El desempleo formal no desciende del 15% de la población con capacidad de trabajar, lo cual significa una carencia real de oportunidades y alternativas de un ingreso razonable para muchas personas, y, si se mira al futuro, difícil bajar este guarismo a menos del 10% en corto tiempo, como era antes de la pandemia.
  • La informalidad la vemos todos los días, en todos los lugares, en todas las calles y en todas las ciudades y poblaciones, la venta de “cualquier cosita” se ha convertido en el medio de vida y de sustento de miles de familias, ya que hoy se estima que la informalidad cobija al 60% de la población ocupada.
  • Igual que toda Latinoamérica, Colombia es un país con gran desigualdad en los ingresos y en la riqueza, como lo demuestran los índices de concentración que lo miden, para lo cual, seguramente, las personas y empresas de mejor condición económica deberían ser más solidarios en estas situaciones de pandemia, pero la verdadera redistribución de las oportunidades surge de la educación, que es la mejor manera de salir de la pobreza, más que de la distribución de la riqueza. Sin embargo, hay que resaltar que los empresarios han dado un paso al frente aceptando una nueva reforma tributaria, en trámite, que limita sus deducciones y aumenta sus impuestos en forma permanente. Un aplauso por esa solidaridad.
  • Los impuestos en Colombia representan el 19.7% del PIB, mientras en países cercanos y comparables son 22.9%, es decir, una diferencia de 3.2%, cuando la reforma tributaria del gobierno Duque pretende recaudar cerca del 1,3% del PIB.
  • Los problemas de deserción escolar por falta de recursos económicos se han agudizado en los últimos meses y el acceso a la educación virtual o a trabajos desde el hogar ha demostrado que muchas familias no disponen del internet, que sería el medio de mayor cobertura por su bajo costo, para estar vinculados con la comunidad, con acceso al conocimiento, al entretenimiento y al trabajo o a los estudios a distancia.
  • Durante la pandemia el gobierno ha destinado más de 20 billones, adicionales al gasto social corriente, en los auxilios y subvenciones para las familias de menores ingresos y ha creado nuevos elementos de subsidio, como el ingreso solidario, el subsidio a la generación de empleo, la gratuidad en educación y al mantenimiento de las nóminas, por ejemplo. De hecho, la nueva reforma tributaria está enfocada en financiar este mayor gasto y en nivelar las finanzas públicas.
  • La deuda actual del gobierno equivale al 67% del PIB, desde el 42% que debía unos años atrás, y va para 69% el próximo año, además, el déficit fiscal ya es cercano al 9% del PIB, lo cual nos ha conducido también a la pérdida del grado de inversión y a la rebaja de la calificación de riesgo país. Esto nos pondrá en un escenario de incremento en el costo del crédito externo y con limitación para su acceso y con ello se acabarán de empeorar más las cosas, o sea, la tormenta perfecta.
  • A todo lo anterior, se suman los graves problemas de violencia, corrupción, contrabando y narcotráfico que destruyen el medio ambiente o la economía nacional o los dos simultáneamente. Llegar a las regiones más apartadas y desfavorecidas por la condición de pandemia, es casi que imposible por la acción del narcotráfico y de la guerrilla.

Hay muchas otras razones, entonces, que afectan nuestro desenvolvimiento político, económico y social, pero el espacio se hace corto para exponerlas, son de suficiente peso e importancia las anteriores, ya que impactan el interés de toda la comunidad. Es fácil colegir de la descripción anterior la inminente necesidad reformar el sistema tributario colombiano. Se pretende, además, la ampliación poco a poco de la base tributaria, ya que hoy en Colombia, y para citar un problema protuberante, sólo declaran renta, 3.5 millones de declarantes personas naturales, de los cuales pagan renta solamente 1.6 millones de ciudadanos. El gobierno espera llegar paulatinamente a 7 millones de declarantes y, al menos, que crezca un poco el número de contribuyentes. Ese número en realidad es poco para el volumen de personas que sí generan ingresos razonables o superiores.

¿Si todos los que podemos no ponemos un poco de lo que hoy tenemos, quién va a apoyar a los que no tienen o a los que han perdido con la pandemia y están en condiciones de vida de verdadero apremio? Es el momento de todos poner para la solidaridad, cada cual según su capacidad y en forma progresiva, y apoyar también la sostenibilidad del país, con un Estado austero, esta es la única forma de comprar presente, futuro y estabilidad política, económica y social.

EL SECTOR PRIVADO Y EL DESARROLLO DEL PAÍS

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