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domingo, 24 de abril de 2022

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

 Comentario 25/04/2022

 

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

Nuevo testamento, Evangelio de San Juan 8:32.

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

No hay mayor insatisfacción en las personas que el percibir que conscientemente les dicen mentiras, como si fueran tontos, ingenuos o brutos, como está ocurriendo con Gustavo Petro y su equivocada interpretación de las realidades del país o su acomodada argumentación para justificar sus propuestas, muchas de ellas populistas, demagógicas o mentirosas. Casi que no hay tema que trate el precandidato donde no incluya elementos engañosos o melifluos para justificar sus afirmaciones, las que, además, pregona con voz desafiante y descalificadora de sus opositores o contradictores sean estos políticos o simples ciudadanos.

Como por ejemplo lo hizo al hablar de las pensiones privadas al calificarlas como ahorro público, susceptible de expropiarlas para financiar el gasto social, y luego corrige, diciendo que no es expropiar sino democratizar. Y a todas estas, ¿cómo interpretar la palabra democratizar en este precandidato y en este particular? Por definición la democratización es hacer posible que una cosa sea accesible a un gran número de personas, o sea, ¿significaría transformar las pensiones privadas en democratizadas?, lo cual implicaría distribuirlas a terceros con cualquier criterio populista y politiquero, disfrazado de equidad social. Es decir, repartir la propiedad privada y el ahorro de muchos colombianos para su pensión. ¿A qué se referirá entonces, con el cambio de palabra?, ¿otra forma de mentir o engañar?

O, citando otro ejemplo, al hablar del cierre de la economía para supuestamente proteger la industria y el agro nacionales, omite decir que nunca había crecido tanto el país como después de la apertura económica, la cual liberalizó el comercio de bienes, servicios, capitales, inversión, conocimiento y aporte científico al país. El cierre de la economía produciría un retraso inimaginable al país, aunque transitoriamente parecería lo contrario. Hoy ya pertenecemos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) donde están los países de mayor progreso y avance en todos los campos científicos, comerciales, industriales, de servicios y sociales, es allí donde debemos estar y no estar cerrados frente a ellos.

Y así sucesivamente, con muchos otros ejemplos, entre la multitud de opiniones o propuestas impropias o inconsultas con las que el candidato Petro quiere destacarse como líder de la opinión política o engolosinar el oído de personas incautas para conquistar su favorable votación el 29 de mayo en la primera vuelta presidencial y luego en la segunda vuelta el 19 de junio. Lo malo es que los petristas pura sangre le creen, no evalúan sus argumentos en su veracidad, viabilidad, fiabilidad, pertinencia y conveniencia, y en su financiación (¿de dónde saldrán los recursos para tanta promesa?) Solo le creen, no importa lo que diga, haga, haya hecho o hará. Como es de fácil decir para después justificar el no hacer. Precisamente Simón Bolívar afirmaba: “Nada es mejor que la exactitud de las promesas del gobierno. La mejor política es la honradez”. No son muy honradas, la verdad, las afirmaciones de Petro. Escandalizarían al propio Bolívar, Simón el libertador, por supuesto, no a su áulico Gustavo Bolívar, senador de la república por su movimiento.

En los años de Donald Trump, quien ejerció como el 45.º presidente de los Estados Unidos de América desde el 20 de enero de 2017 hasta el 20 de enero de 2021, y ante su infinidad de mentiras al pueblo norteamericano para justificarse, con lo cual creó divisiones y de nuevo verdaderos muros de comunicación, comercio y relaciones entre los países. Al referirse a la conducta de Trump, la connotada ex canciller de Alemania, Angela Merkel, les decía a unos estudiantes graduados de la Universidad de Harvard:

“No aceptemos mentiras como verdades, ni tratemos la verdad como mentira. ¿Se han preguntado, estimados graduados, que les puede estropear el camino que ahora comienzan? Nuevamente son muros lo que pueden hacerlo. Muros en la cabeza construidos por la ignorancia y la estrechez de pensamiento. Los muros separan familias de la misma forma que aíslan grupos sociales, colores de piel, pueblos, religiones. Lo que más deseo es que derribemos esos muros que una y otra vez nos impiden entender el mundo, entendernos sobre el mundo en el que vivimos en conjunto”.

Y más recientemente, Monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, al referirse a los candidatos de la campaña presidencial, durante la semana santa, les decía en uno de sus apartes: “tengamos argumentos, pensemos distinto, pero no nos agredamos y no permitamos que la mentira acompañe los procesos electorales, porque la mentira hiere, ofende y divide”.

¿Será que el país no recapacita y rechaza con vehemencia la conducta de Petro y sus aliados, de mentirle al país con sus propuestas y argumentos? Pero aún nos falta lo peor en la conducta actual y esperada de Petro: en las votaciones del 13 de marzo para el Congreso, como le aparecieron votos a su favor, entre el preconteo y el escrutinio preliminar, fue el único partido que no protestó por las irregularidades en esos procesos electorales, rápidamente su escudero Roy Barerras salió a aprobarlos y defenderos. ¿Qué más habrá detrás?

Además, como también afirma la exfiscal Viviane Morales en El Tiempo del 10 de abril, en su artículo “Señora Procuradora: suspenda al Registrador”: “Para nadie es un secreto que Gustavo Petro viene acomodando su estrategia de desconocer los resultados si le son contrarios. De ninguna manera Petro va a reconocer la derrota”.

Ya se habla que las huestes de Petro se preparan con las primeras líneas para agitar el país, creando caos y terrorismo, para no reconocer los resultados. ¿Será esto lo que nos espera de Gustavo Petro? Estamos avisados, el lobo tiene dientes y garras afiladas, para “comerte” mejor Colombia.

domingo, 10 de abril de 2022

¿CENTRALISMO O FEDERALISMO?

 Comentario 18/04/2022

 

¿CENTRALISMO O FEDERALISMO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El artículo primero de la Constitución Política de Colombia, indica:

Artículo 1°. Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. Es decir, somos a la vez una República unitaria, pero descentralizada, y con autonomía de las entidades territoriales, bajo el principio de “Centralización política con descentralización administrativa”. ¿Esto qué significa? Analicemos un poco estos contenidos a partir de algunas definiciones universales sobre los llamados temas de: República, Estado Unitario, Federalismo y Centralismo, los cuales son modelos políticos y administrativos de las Naciones, que rigen en diferentes países, según su constitución política, comprendiendo primero qué es y en qué consiste cada uno de ellos y dónde están sus diferencias.

República: La República es un sistema organizativo del Estado donde el ejercicio del gobierno recae sobre una o varias personas, elegidas mediante voto popular o parlamentario, por periodos de tiempo limitados, para representar los intereses de los ciudadanos. La palabra proviene del latín res publica, que significa 'la cosa pública', es decir, lo que es común. El sistema republicano nace como expresión alternativa al de tipo monárquico en el cual todo el poder es ejercido por una persona, generalmente el rey, de manera indefinida y hereditaria. Sin embargo, actualmente existen regímenes de monarquías parlamentarias, como es el caso de España, donde el rey cumple esencialmente un papel representativo y simbólico como jefe de Estado, pero el resto de los cargos gubernamentales son de elección popular y temporalidad limitada. En la modernidad, el modelo republicano delinea más claramente el perfil que aplicamos actualmente en Colombia, con la separación de los poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, el cual procura un equilibrio, tal que asegure la estabilidad del Estado, la libertad, la justicia y la igualdad. Las primeras repúblicas modernas en Latinoamérica surgen durante el período de la independencia, dado que las colonias españolas inician en el siglo XIX una serie de guerras cuyo objetivo era desvincularse de la corona española para instaurar nuevos sistemas republicanos. Así nacen:  Ecuador, Venezuela, Argentina, Colombia, México, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Panamá y Bolivia.

Estado Unitario: El Estado unitario supone el principio de la centralización política, que se traduce en unidad de mando supremo, unidad en todos los ramos de la legislación, unidad en la administración de justicia y, en general, unidad en las decisiones de carácter político que tienen vigencia para todo el espacio geográfico nacional. La centralización política no es otra cosa que una jerarquía constitucional reconocida dentro de la organización jurídica del Estado. Pero esa centralización política no es incompatible con la descentralización administrativa, ni con la autonomía de las entidades regionales. Por el contrario, la tendencia en los Estados unitarios en el mundo contemporáneo ha sido la de vigorizar tal autonomía. La descentralización se ha entendido como la facultad que se le atribuye a determinadas entidades públicas regionales para gobernarse por sí mismas, mediante el otorgamiento de funciones específicas que son ejercidas autónomamente.

El federalismo: La república federal, también denominada Estado Federal, federativo o, simplemente, federación, es un sistema de organización del Estado conformado por entidades sociales, territoriales y políticas, conocidas también como estados, cantones, regiones o provincias, que se asocian y subordinan bajo un esquema de gobierno federal y gozan de un amplio nivel de autonomía en lo tocante a su gobierno y legislación. Los sistemas federales generalmente poseen dos niveles de gobierno, uno federal y otro local, que se coordinan y complementan en lo relativo a sus atribuciones, facultades y funciones. Todo ello se encuentra expresado en el marco jurídico de un texto constitucional común, que recoge los principios legales de los Estados que conforman la federación.

La autonomía inherente a la federalización, supone la gestión propia de sus intereses, es decir, la particular regulación de lo específico de cada localidad, pero siempre dentro de los parámetros de un orden unificado por la voluntad general bajo la forma de Constitución o Ley de la Nación. O sea, la normatividad propia está en armonía con la ley general del Estado, ya que la parte se ordena al todo, así como lo específico está comprendido dentro de lo genérico. La autonomía no implica, jurídicamente hablando, total soberanía, siempre la autonomía hace relación a la coherencia con un género superior, mientras que la soberanía hace que el ente soberano sea considerado como un todo, y no como parte de ese todo. Ejemplos de repúblicas federales abundan en el mundo, como EE. UU. o muchos de los países europeos. En Latinoamérica, por ejemplo, encontramos los casos de: México, conformado como una federación de 31 estados y un distrito federal; Argentina, con 23 provincias y una ciudad autónoma; o Brasil, constituido por 26 estados y un distrito federal.

El centralismo: Se denomina república centralista al sistema de organización del Estado donde la acción gubernamental emana y se conduce desde el núcleo de poder central, generalmente ubicado en la capital del país. Es un modelo diametralmente opuesto al federal debido a que todas las entidades que constituyen el Estado responden a una autoridad central, a la cual se encuentran subordinadas política y administrativamente. Se trata entonces de una situación en la que se les confiere una limitada autonomía a las colectividades regionales para el manejo de sus propios asuntos, ésta debe ser comprendida desde un aspecto administrativo y financiero. En la actualidad son ejemplos de Estado con modelos centralistas países tales como: Colombia, Chile, Dinamarca, Francia, Perú y Suecia. Chile es centralista, hasta que su nueva constitución indique lo contrario.

Desde hace muchos años en Colombia han existido movimientos en favor de transformar nuestro modelo de centralista a federalista, ante la complejidad y concentración de decisiones a nivel central, las cuales no consultan suficientemente las características y condiciones específicas de las regiones, por estar lejos de ellas, por un lado, y, por el otro, por corresponder a intereses políticos no necesariamente coincidentes con los regionales. De hecho, muchos podemos recordar algunos movimientos ciudadanos, muy fuertes en algunas regiones del país, en los años 70 y 80 orientados en esa dirección. Todo ello no es extraño a nuestra historia, Antioquia, por ejemplo, y para citar sólo un caso, ya en algún momento fue un Estado. Durante la primera independencia de Colombia (la denominada Patria Boba), la provincia que lleva hoy el nombre de Antioquia ya se había declarado Estado soberano e independiente, estableciendo también como su capital a la ciudad de Santa Fe de Antioquia. Este municipio mantendría la condición de capital de la provincia hasta el año de 1826, cuando fue trasladada a Medellín. Su territorio correspondía en su mayor parte con el que luego sería llamado Estado Soberano de Antioquia, quien fue integrante de la Gran Colombia y posteriormente formó parte de la República de la Nueva Granada.

Aciertan muy bien Federico (Fico) Gutiérrez Zuluaga y su fórmula Rodrigo Lara Sánchez en concebir su modelo de país como un gobierno desde las regiones, en un modelo más de tendencia federalista que centralista. Fico y Rodrigo, como exalcaldes que fueron, conocen muy bien la complejidad del desarrollo regional, más con la dependencia de decisiones centralizadas, muchas veces tardías, sin el alcance necesario, sin los recursos apropiados y frecuentemente contagiados de la politiquería en los cargos, los contratos, los contratantes y los contratados, las coimas, la corrupción, las prebendas y los beneficios en favor de algunos, poco transparentes pero abusadores de los presupuestos públicos. Durante la campaña electoral y luego en su gobierno, este debe ser un tema central, el modelo de desarrollo del país con énfasis en: “Centralización política con descentralización administrativa”, eficaz, efectiva y no corrupta.

Nota: Los hechos históricos narrados en este comentario son tomados de páginas web.

sábado, 2 de abril de 2022

LA CUESTIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA

 Comentario 04/04/2022

 

LA CUESTIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Para los socialistas la propiedad de los medios de producción es o debe ser colectiva y para los comunistas es o debe ser del Estado, ambos fomentan, además, las decisiones centralizadas y estatizadas de lo relativo al funcionamiento de los mercados. Dichos modelos políticos y económicos consideran al capitalismo como un sistema injusto en el que el poder y la riqueza recaen supuestamente en una minoría, dado que el capitalismo, que defiende a la propiedad privada de los medios de producción, permite las decisiones individuales en el mercado. De alguna manera los tres modelos dicen buscar o buscan el progreso y el bienestar de la comunidad donde actúan, a través de programas de tipo social (educación, salud, vivienda, bienestar, seguridad, vejez, recreación y cultura, por ejemplo), si bien en todas las geografías donde actúan existen niveles de pobreza o desigualdad. Algunos teóricos políticos consideran el socialismo como una etapa previa al comunismo, bajo consideraciones tales como las contradicciones entre la burguesía (clase dueña de los medios de producción) y el proletariado (clase obrera y campesina dueños de la fuerza de trabajo), es decir, la lucha de clases.

Los países comunistas benefician a camarillas políticas de sus partidos únicos y a los magnates con influencia en los gobiernos por su poder económico, de alguna manera tienen castas y privilegios para quienes ejercen el poder, tal es el caso de Rusia, China, Corea del Norte, por ejemplo, si bien algunos de ellos han tenido apertura a la inversión privada y extranjera. En los países socialistas debemos distinguir las figuras más socialdemócratas que defienden la democracia, las libertades individuales y la propiedad privada, pero propenden activamente por condiciones de mayor equidad a través de programas de bienestar financiados por el Estado, como ocurre, por ejemplo, en algunos países del norte de Europa, tales como Noruega, Suecia o Dinamarca. Existen otros países más de tipo totalitario y antidemocrático, que limitan las condiciones de bienestar individuales y afectan las libertades privadas, entre ellos: Cuba, Nicaragua o Venezuela. En el último capítulo, el del capitalismo, tenemos las sociedades democráticas capitalistas como Canadá, USA, Francia, Alemania, España, Inglaterra, Colombia, etc.

El socialismo pretende que todos los ciudadanos, supuestamente, se involucren en la administración de los medios de producción, mediante la representación del Estado. El comunismo no permite la participación ciudadana ni las opiniones disidentes. Y el capitalismo, indica con claridad que los medios de producción pueden ser de propiedad individual, con la existencia de la libre competencia y con la regulación natural de la oferta y la demanda para la fijación de los precios en el mercado, o con la intervención estatal, cuando se requiere, para evitar abuso de poderes dominantes, que afecten el interés colectivo.

Ahora, el problema entre estos modelos socioeconómicos y políticos es mayúsculo cuando introducimos el concepto de propiedad privada de los medios de producción o de los bienes o valores de propiedad individual, más allá de los corrientes necesarios para la vida normal de las familias. Veamos:

En el socialismo puro y el comunismo se contempla que todas las personas son iguales, con la necesidad de acceder a los mismos bienes y recursos naturales de un país. Por eso proponen que el control social sea la base para la prosperidad y para garantizar la igualdad y la libertad. La sociedad es igualitaria. En el sistema socialista la riqueza, supuestamente, es distribuida de manera igualitaria entre los ciudadanos para que no recaiga en manos de una minoría. De esta manera, pretende desintegrar las clases sociales y equiparar el acceso a los bienes y servicios para toda la sociedad. En estos países se pretende que no exista la competencia dado que el Estado es el único emprendedor y quien controla los precios. No existe la elección libre del consumidor, solo puede comprar lo que el Estado provee o permite. Este tipo de intervención, teóricamente, pretende evitar la explotación laboral y el monopolio del mercado. En las sociedades capitalistas, por el contrario, cada persona puede competir por la propiedad de los medios de producción y decidir sobre los bienes para su vida, con libertad e iniciativa individual y también puede poseer dichos medios como fruto de su inventiva, esfuerzo y trabajo.

Visto desde la perspectiva histórica, la caída de la Unión Soviética y de muchos otros experimentos del tipo comunista, que condujeron a situaciones de extrema pobreza y verdaderas hambrunas, cuestiona, desde la raíz, el modelo económico, político y social del socialismo o el comunismo puros. Sociedades como China y muchas exrepúblicas socialistas soviéticas adoptaron un modelo híbrido entre la injerencia del Estado y la apertura a la inversión y la propiedad privada de los medios de producción. “No importa que el gato sea blanco o sea negro. Mientras cace ratones, es un buen gato.", decía Deng Xiao Ping al ascender al poder en 1978. El ya anciano Deng, ridiculizó el eslogan promovido por la Revolución Cultural de los años 60 que señalaba que “es mejor ser pobres bajo el socialismo, que ricos bajo el capitalismo”. Por su parte, él señaló de una manera clara y directa que “la pobreza no es socialismo”. Es parte de la historia que Deng Xiao Ping lideró la transformación de la China agraria y atrasada, casi feudal, hacia la economía de mercado y a la creación de empresas de corte capitalista. En la década de los 90, las reformas económicas ya habían logrado que millones de campesinos salieran de la pobreza. Sin embargo, el líder chino continuó con el control político de la sociedad china por parte del partido comunista, como sigue siendo hoy.

Es hora de que aprendamos estas lecciones para Colombia, ahora que en el período electoral hay candidatos, como Gustavo Petro y Francia Márquez, reconocidos socialistas radicales, que hablan de expropiar dinero de los particulares, reformas tributarias más progresivas y sin beneficios para los ricos, acabar con la economía petrolera, con el sistema de las EPS, dar trabajo a todo el mundo por cuenta del estado, pensiones por cuenta del mismo estado, etc. Todo lo cual, como está visto, no es posible y acarrearía un profundo daño económico, político y social, aunque parezcan, cuando se oyen, cantos melodiosos y, como dice, Francia Márquez, Colombia debe “Vivir sabroso”, sí, pero no así.

domingo, 27 de marzo de 2022

DE LA POLARIZACIÓN A LA RADICALIZACIÓN

 Comentario 28/03/2022

 

DE LA POLARIZACIÓN A LA RADICALIZACIÓN

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Después de la votación del pasado 13 de marzo por las tres coaliciones que se formaron en el país alrededor de las llamadas ideas de izquierda con el Pacto Histórico, liderado en la votación por Gustavo Petro, las autodenominadas de centro, lideradas por Sergio Fajardo, y las clasificadas como de derecha, del llamado Equipo por Colombia, lideradas por Federico Gutiérrez, entra en la recta final la elección presidencial, con la presencia, además, de candidatos independientes tales como, entre otros, Rodolfo Hernández, calificado como de derecha, e Ingrid Betancourt ubicada en el centro, aunque separada de ese grupo.

La votación por Sergio Fajardo fue tan pobre, aún por sus coterráneos de Antioquia, que se da por descontado que su opción de llegar a la segunda vuelta es ninguna. Los votos de su grupo político, una mezcla rara de matices de muchos colores políticos, algunos bastante radicales o con pasados comprometedores con las derechas o las izquierdas, terminarán alinderándose de esa manera y buscarán cobijo entre los seguidores de Gutiérrez o de Petro, respectivamente, sin que se sepa aún cuántos de ellos para cada bando.

Tampoco es dable pensar que Hernández y Betancourt, aunque sigan en la carrera presidencial, pasarán a segunda vuelta, no tienen la fuerza o la organización política de los otros dos, para levantar el vuelo de los votantes, ya decididos por una de las dos figuras de Fico y Petro, o de los que no participaron en esta consulta y que lo harán en la primera o segunda vuelta. La suerte parece estar echada en favor de la derecha y de la izquierda y los votantes tendrán que replantear su posición para reafirmarla en favor de alguno de los dos últimos o para decidirse si aún no tenían en la mente una decisión formada, un voto en blanco o un no voto. En fin, todo parece indicar que se aproxima una dura batalla por las fuerzas de la izquierda y las de la derecha por conquistar el favor de los votantes y de esta manera imponerse en la primera o en la segunda vuelta, esta última como la más probable para esa decisión. Es decir, no es previsible tampoco que alguien gane en la primera vuelta más del 50% de los votos válidos para proclamarse como presidente. Esto se irá a la segunda vuelta, en forma casi completamente segura.

Según los conteos iniciales, si nos basamos en la composición del Senado, los escaños de la izquierda sumarían cerca de 40, incluidos los cinco votos de los Comunes que por el acuerdo de paz tienen gratuitamente derecho a esas curules. Los votos de la derecha parecen ser hasta ahora alrededor de 50, incluidos el Partido Conservador, el Centro Democrático, Cambio Radical, la U, la Coalición Mira y Colombia Justa y Libre. De acuerdo con los anteriores resultados, en principio, el país estuvo más de acuerdo con la tradición democrática y de libertad individual y de empresa de la derecha, que con la autocracia y el autoritarismo estatal al estilo petrista. Falta ver qué camino toma el partido liberal con 15 curules, después de la ofensa de Francia Márquez al expresidente Cesar Gaviria, aunque, muy probablemente no se irán en bloque para uno u otro sector, de derecha o de izquierda, habrá de los unos y de los otros, por sus respectivas orientaciones. Aun siendo liberales, le juegan más a la institucionalidad democrática que al totalitarismo. Claro que en materia política todo está por verse, todo se negocia y todo se compra o se vende, según los intereses y las prebendas, como generalmente lo hemos visto.

Ojalá la campaña y las “contiendas” electorales que siguen sean de altura, con argumentos viables, posibles y convenientes para el país y no con promesas vacías, mentiras o engaños, con palabras milagrosas como la democratización en contrario sentido de la expropiación de los bienes y derechos de los ciudadanos, para favorecer supuestamente a simpatizantes políticos con simulados argumentos tales como la equidad, la justicia o la igualdad.

Lamentablemente, tememos pensar que será una campaña llena de polarización, la misma que viene desde el gobierno Santos con los acuerdos de paz. Y aún más enconada y radical con relación a los modelos económico, político y social que cada candidato defiende y representa. Veremos posiciones tajantes, no negociables, de principios políticos de derecha y de izquierda. Nada está escrito en términos de la orientación final de los votantes. Hay cansancio con los gobiernos de derecha, por su insuficiente solución de los problemas nacionales de los últimos años, aún en medio de las vicisitudes como la pandemia, pero hay evidente temor por los extremos de un gobierno de izquierda, luego de oír los exabruptos que Petro propone, cuál de ellos más descabellado y alejado de la realidad: ¿el de cesar la economía petrolera, cerrar la economía del país, apropiarse de las pensiones privadas, más gasto asistencialista con incremento de impuestos, expropiaciones de los bienes de capital o de las propiedades raíces, etc.?. No es sino mirar los ejemplos de Venezuela, Nicaragua y Argentina y el camino que parece ha tomado Chile, donde el éxodo de capitales hacia el exterior ya llega a US$50.000 millones de dólares, según los medios de la banca internacional y las calificadoras de riesgo, y este último gobierno apenas comienza.

Si alguien aún está indeciso, con las anteriores razones, lo invitemos a ejercer un voto útil por la democracia, las instituciones, la división de poderes, la libertad de inversión privada, la propiedad individual y los derechos de los ciudadanos. Vuelva su voto para la primera y segunda vuelta una defensa de esos valores. Rechace el autoritarismo, el estatismo, la expropiación y la restricción a las libertades privadas que pregona la izquierda petrista.

sábado, 19 de marzo de 2022

EL CHOQUE DE DOS MUNDOS

 Comentario 22/03/2022

 

EL CHOQUE DE DOS MUNDOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Nota: los hechos históricos narrados en este comentario son tomados de páginas web.

 

El neoliberalismo es una teoría política y económica que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado en la economía, permitiendo que sea el libre mercado y la iniciativa privada quienes la promuevan y la desarrollen y por esa vía generar progreso y bienestar para la ciudadanía. Esta filosofía se transporta a los gobiernos de muchos de los países, quienes actúan en conformidad con este pensamiento.

En Colombia fue el presidente Cesar Gaviria Trujillo quien la impulsó inicialmente, tanto como el empuje que le dio a la asamblea constituyente, como las dos fichas claves para superar los problemas de violencia, por un lado, y de insuficiente desarrollo económico, por el otro. Se produjo una renovación del mapa político a partir de los resultados electorales de la Constituyente. El Partido Liberal conservaba su poder político, pero la Alianza Democrática M-19 y el Movimiento de Salvación Nacional de Álvaro Gómez mostraron mayorías determinantes para el pulso político de la Constituyente.

De hecho quienes proclamaron la constitución del 91 fueron precisamente sus tres copresidentes: Álvaro Gómez Hurtado del Movimiento de Salvación Nacional (asesinado), Horacio Serpa Uribe (ya fallecido) del partido Liberal Colombiano y Antonio Navarro Wolff, de la Alianza Democrática M-19. No vamos a entrar en grandes detalles sobre este acontecimiento, que ha sido, por sí mismo, un gran motor de transformación política, al introducir factores de igualdad, justicia y equidad muy importantes en la constitución. Simplemente hay que recordar que la nueva Constitución fue elaborada entre febrero y julio de 1991, y sobre ella recuerda el exministro Humberto de la Calle: “En las deliberaciones hubo consenso, aunque fue el gobierno quien propuso, por ejemplo, la Carta de Derechos, la reforma política, la descentralización, la banca central, el régimen de servicios públicos y la reforma a los estados de excepción”. Se crearon nuevas instituciones como la Fiscalía, la Corte Constitucional y la Defensoría del Pueblo, y herramientas como la tutela.

En cuanto a la economía, Gaviria le metió el acelerador a la apertura, y el país pasó del proteccionismo y la sustitución de importaciones a una economía de mercado. Una transformación liderada por el ministro de Hacienda Rudolf Hommes Rodríguez, que lo recuerda así: “Fue un proceso discutido y largo. En el primer semestre se desmontó el Estatuto Cambiario y se liberalizó el mercado, además se hizo una reforma a los sectores financiero y laboral. Cayeron los aranceles, se favorecieron las importaciones, se privatizaron empresas públicas, se flexibilizó el escenario laboral y se habilitó a la banca extranjera a funcionar en el país”.

Fueron múltiples los cambios en el gobierno Gaviria, antes y después de la Constituyente. Se permitió la entrada de capitales privados al sistema pensional y a la salud, y se aprobó la Ley 100 —impulsada por el senador Álvaro Uribe en el Congreso— que reformó el sistema de seguridad social en Colombia. Respecto a este revolcón económico, las posiciones fueron divergentes. Los sectores inversionistas lo celebraron, pues, como recuerda el economista Salomón Kalmanovitz, “hubo mayores entradas de capital, sobre todo en minas y petróleo, y también inversión extranjera de portafolio. Hubo cierta modernización del país en sus consumos, los que antes estaban racionados”.

En síntesis, el país sufrió grandes transformaciones políticas y económicas durante esos años, bajo un pensamiento neoliberal y neoconstitucional con la muy ágil actuación del presidente Cesar Gaviria, quien en los últimos años se ha dedicado a ser el director del Partido Liberal Colombiano.

Ahora, en 2022, en plena elección presidencial para renovar el gobierno de Iván Duque Márquez, se presentan coqueteos de apoyo político entre el Pacto Histórico liderado por Gustavo Petro, a la sazón también su candidato presidencial, y el Partido Liberal Colombiano. Acercamiento que resulta, no sólo curioso, sino y, principalmente, inverosímil, dado que el pensamiento de Petro es todo lo retardatario y retrógrado que existe, al proclamarse como defensor a ultranza de ideas tales como: el proteccionismo, el intervencionismo de estado, el rechazo a la economía de mercado, favorecedor de todo tipo de subsidios, de las estatizaciones de servicios esenciales como la salud (desmontar la ley 100 que ahora Chile, con Boric, la quiere copiar), las pensiones ( para que el ahorro privado pensional pase al estado en todo o en parte), el interés en controlar al Banco de la República para emplearlo como fuente de financiación del gasto social restándole su independencia, la llamada democratización de bienes o servicios, lo cual, en la práctica, se convertirá en exacción o expropiación, el desmonte de la economía minera del petróleo y del carbón, grandes fuentes de divisas para el desarrollo empresarial y social del país, la renegociación de los tratados de libre comercio, entre muchas otras ideas que devolverían al país muchos años atrás.

Es, aparentemente, el encuentro de dos mundos, el pensamiento neoliberal que desarrolló y defendió Cesar Gaviria Trujillo en Colombia, tanto en materia económica como constituyente, frente al pensamiento egocéntrico de Gustavo Petro, que termina siendo demagógico y populista. O será que, como se dice en política, la "política es dinámica y cambiante" y lo que pensábamos y defendíamos ayer, puede hoy, de un tajo, acomodarse para lograr acuerdos políticos, burocráticos y clientelistas.

Nada de bien le haría al país que el Partido Liberal Colombiano, defensor por definición de las libertades, ahora se pusiera a esgrimir banderas contrarias a la economía de mercado y a la iniciativa privada, condenando la libertad y la democracia del país, por acompañar al señor Gustavo Petro. Aparecería como el choque de dos mundos distintos y completamente diferentes, ¿será posible?

sábado, 12 de marzo de 2022

HABLEMOS DE LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA

 Comentario 14/03/2022

 

HABLEMOS DE LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Según el artículo primero de la Constitución Política de Colombia de 1991, somos una nación democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. (subrayado nuestro).

Examinemos un poco más esta declaración de principios básicos de nuestro país, comenzando por hacer énfasis en que somos una nación democrática. Por definición universal la democracia es un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de sus representantes. Además, se considera una forma de sociedad que reconoce y respeta como valores la libertad y la igualdad de todos sus ciudadanos. La forma de gobierno, por lo tanto, es democrática sobre la base de elección popular.

Por su parte, hablamos de democracia participativa como la forma de democracia en la que los ciudadanos tienen mayor participación en la toma de las decisiones políticas a través de mecanismos como los referendos, los plebiscito o las votaciones para la elección de los representantes a Cámara, Senado o a cargos de elección popular como la Presidencia y la Vicepresidencia de la República o los alcaldes y gobernadores, respectivamente, a nivel local o regional.

También puede manifestarse por medio de una diversidad de procedimientos, como los llamados presupuestos participativos, consejos vecinales, consejos comunales o consultas populares. Hay que precisar, sin embargo, que todo sistema democrático finalmente ha de descansar en decisiones mayoritarias, pero los mecanismos o instituciones de participación tienen el propósito de hacer hincapié en el pleno respeto a las minorías, sus opiniones y su amplia manifestación a través de esos procesos participativos los cuales están institucionalizados. Con esto podemos subrayar las otras dos características, somos una nación participativa y admitimos el pluralismo ideológico y político de los ciudadanos, sin discriminación ni persecución de ninguna naturaleza, incluida también la no discriminación por razones de género, religión, origen o raza.

La participación potencia a los ciudadanos para tomar decisiones desde la base popular a nivel comunitario y municipal, pero debe dejar los manejos administrativos en manos de funcionarios públicos electos para desempeñar esa función. La participación popular permite también la supervisión comunitaria de estos funcionarios y establece procesos revocatorios aplicables a quienes incumplan los mandatos que su elección implique.

La democracia representativa se presenta a menudo como la forma más eficiente posible en las sociedades, dado que permite una decisión eficaz por un número suficientemente pequeño de personas en nombre del mayor número de participantes en la misma sociedad. La eficiencia de esos representantes se puede juzgar basándose en la métrica de los cumplimientos en el tiempo. Las veedurías ciudadanas, tanto como los organismos de supervisión y control, deben cumplir con esta importante misión a nombre de todos los ciudadanos.

Contrario a la idea democrática, participativa y pluralista, están los gobiernos de carácter hegemónico, dictatoriales, autocráticos y estatistas que se tienen en otras naciones, donde el régimen de libertades individuales y colectivas se limita o se cancela y el interés general pasa a ser relegado por el interés particular de las camarillas de gobierno, si existen, cuando no se trata de dictadores omnímodos y todopoderosos, los cuales, además, suprimen las instituciones y la división de poderes y aún relegan las constituciones y leyes a un segundo plano, para usarlas cuando les conviene y abandonarlas cuando los contraviene.

Muchos gobiernos que han sido originalmente nombrados en regímenes democráticos, pluralistas y participativos, terminan siendo totalitarios, con lo cual, acaban o suprimen las características más básicas y fundamentales de la democracia, como son:

  • Constitución política única.
  • Igualdad de derechos y deberes para todos.
  • Independencia de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
  • Órganos de supervisión y control
  • Iniciativa privada.
  • Propiedad privada.
  • Gobierno: es la rama ejecutiva, centrada en los sectores sociales, el orden público y las relaciones exteriores. Son: autocríticos, democráticos, con elecciones libres, con planeación y presupuestos aprobados por el Congreso y con respeto por lo privado.
  • Economía de mercado para el sector privado.
  • O economía de Estado en sectores vulnerables, estratégicos, de seguridad nacional o de prioridad nacional.
  • Sociedad: Propiedad privada con libertad de iniciativa.
  • Respeto por la dignidad humana, por el trabajo y por la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.
  • Y lo más importante, la libertad de pensamiento y de acción.

¿Será que arriesgamos esos valores en la próxima elección presidencial?

domingo, 6 de marzo de 2022

A UN PASO DEL VACÍO

 Comentario 07/03/2022

 

A UN PASO DEL VACÍO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El próximo trece de marzo se celebrará en Colombia uno de los eventos electorales del presente año, en función de definir los congresistas que formarán parte del Senado y de la Cámara de Representantes. Además, se tramitarán las llamadas consultas electorales, donde diferentes participantes con distintos enfoques políticos tratarán de ser elegidos como candidatos de esos grupos a la elección de presidente de la República, a celebrarse en mayo la primera vuelta y en junio, la segunda, para dirimir la elección entre los dos primeros en votos en la vuelta inicial. Por lo que se avizora, según las encuestas y las expectativas de los analistas políticos, la elección de congresistas será poco entusiasta, como siempre, pero esta vez, más que nunca, en cuanto a los votos que decidirán la composición del Congreso de la república, si bien éste es, nominalmente, el organismo más representativo de todas las democracias. Este fenómeno es fruto del desprestigio de la clase política, acompañada durante muchos años por los reiterados incumplimientos de las promesas de campaña, las cuales son, en la mayoría de los casos, sólo promesas llenas de los más inverosímiles propósitos, los cuales no consultan las posibilidades y las realidades del país y sus capacidades, son promesas que “endulzan” el oído y generan esperanza y votos, por supuesto, pero…, de nuevo, caen en el vacío.

Por otro lado, fenómenos tales como la corrupción, el clientelismo, el nepotismo, la politiquería y el ausentismo crónico a sus deberes de congresistas son males consuetudinarios y muy arraigados en el esquema congresional de la gran mayoría de los partidos o grupos que acceden a las curules respectivas, lo cual hace ver esos congresistas, como asunto de poca importancia y por lo tanto a no merecer ser votados, por una porción significativa de los potenciales electores. Con ello, con unos pocos votos y poca representatividad real en el conocimiento de los problemas nacionales y regionales, llegan al Congreso la gran mayoría de sus miembros. En honor a la verdad, de todas maneras, hay que decir, que brillan por lo singulares los partidos y grupos políticos que forman parte del Congreso que son estudiosos, disciplinados, cumplidos, trabajadores y propositivos, muy pocos sí, pero los hay, afortunadamente. Pero, en general, es lamentable para el país la conducta de la clase política, con sus malas mañas y pocos resultados. Lo malo es que están presentes en los períodos electorales y luego desaparecen para disfrutar de sus prebendas, con abultados salarios y espléndidos beneficios.

Contrario a la apatía con el nombramiento de congresistas, lo central del día trece serán las consultas de los grupos denominados: Equipo Colombia de centro derecha, Coalición de la Esperanza de centro izquierda y el Pacto Histórico de la izquierda radical. Los dos primeros grupos, con matices de enfoque, sin embargo, defienden el Estado de derecho, la democracia, las instituciones, la constitución, la economía de mercado, las libertades y la empresa privadas, no únicamente la acción oficial. El tercer grupo, el de la autollamada también, la Colombia Humana, en sus manifestaciones políticas es estatista, autocrática, intervencionista en la economía y anti-sector privado (empresas, empresarios, inversionistas y personas de estratos altos), pretenden que el Estado sea todopoderoso para dirigir los asuntos del propio Estado, los internacionales, la economía, la moneda, la iniciativa privada y aún los temas de comunidad. Este sería un cambio radical en el modelo económico, político y social del país.

El país ha progresado mucho en sus últimos 50 años, a partir de un modelo democrático, con división de poderes, libertad e iniciativa privadas y ausencia de injerencismo estatal en la economía particular, como para pensar que ahora se debe cambiar. La estatización de la economía y la centralización de poderes en las camarillas de gobierno, muchas de las cuales son verdaderas dictaduras o mafias, quienes suprimen las libertades privadas, y han traído como resultado experimentos fracasados, con una alto costo económico, ciudadano y empresarial, a países cercanos como Venezuela, Nicaragua, Argentina, Cuba, entre otros.

Por el contrario, Colombia, con sus instituciones democráticas y gobiernos de economía liberal, ha generado grandes progresos en la salud, la educación, la infraestructura, la modernidad, el progreso y el bienestar de vastos sectores de la comunidad. ¿Qué aún falta mucho por lograr en términos de equidad y de mejores y mayores oportunidades para todos los ciudadanos?, Claro que sí, ya que somos un país en desarrollo, con una gran población y un vasto territorio, con carencias y limitación en los recursos financieros, nuestros ingresos per cápita como país son poco destacados frente a otras naciones comparables y ni hablar en comparación con los países de mayor desarrollo. Lamentablemente, aún tenemos una enconada informalidad, la cual, aunque significa oportunidades productivas, conduce a carencias en la protección y la previsión social de estas personas.

Ahora, en todas las latitudes democráticas e institucionales, con economía de mercado, hay desigualdades, insuficiencias y niveles de pobreza, y no por esto podemos descalificar su modelo institucional. También otros modelos económicos tienen las mismas carencias, pero con gobiernos totalitarios y autocráticos, frecuentemente sin estado de derecho, sólo el capricho de sus dirigentes.

Invitamos a votar el próximo trece de marzo por los congresistas, como también por las consultas de los grupos Equipo Colombia y Centro Esperanza, los que prefieran según sus propias reflexiones, pero, para no dar un paso al vacío, hay que alejarse totalmente de los cantos de sirena y las veleidades que ofrece el Pacto Histórico de Gustavo Petro, los cuales acabarán con la democracia, el estado de derecho y las instituciones públicas y privadas. Eso sí, todos a votar, es nuestro compromiso con la democracia y con el progreso y bienestar futuros.