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domingo, 19 de noviembre de 2023

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 Comentario 20/11/2023

 

¿RADICALIZACIÓN O CONCERTACIÓN?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las elecciones regionales del 29 de octubre no son una sorpresa en cuanto al resultado de un giro hacia el centro o la derecha, según las votaciones que favorecieron en alcaldías y gobernaciones a personas diferentes de los candidatos del pacto histórico o de sus aliados políticos. Era evidente el desgaste del gobierno a los pocos meses de haber iniciado su mandato, por la confrontación permanente con los que no lo favorecen, con la clase empresarial o con la llamada “oligarquía”, frente a los cuales asume y pregona posiciones de lucha de clases.

Una evidencia de ese desgaste son los tropiezos continuos en su mandato, las acusaciones en muchos frentes de su campaña o de su gobierno, aún provenientes de sus propios parientes, los fracasos a nivel del congreso con sus distintas reformas, la inacción de sus ministros, la falta de ejecución presupuestal y de soluciones reales a los problemas del país, los constantes rechazos de las cortes con los actos de su gobierno por considerarlos inconstitucionales y su profunda falta de favorabilidad en las encuestas ciudadanas, la cual llega ya a más del 60% de opinión pública negativa. En Colombia, el “mar” de los arrepentidos es cada vez más ancho y profundo.

Incluso varias publicaciones internacionales (El País de España y The Economist de Gran Bretaña, por ejemplo) manifiestan su total decepción y desconcierto con el gobierno del cambio, por sus demasiadas promesas, con poca o ninguna ejecución, que se han vuelto más populismo y demagogia que verdaderos logros, en síntesis, sensación de frustración y desencanto. Más al considerar que es en realidad el primer ejercicio de un presidente verdaderamente de la izquierda en toda la vida republicana colombiana, en el cual existía una gran expectativa y hasta voces de marcada justificación sobre la necesidad de un gobierno de este talante para Colombia.

Algunos de sus seguidores afirman que “no lo han dejado gobernar”, que él sí puede, pero la realidad es que nadie ha hecho nada por obstaculizar su gobierno, distinto de oponerse democráticamente a sus ideas en los foros públicos, en el congreso, en las asambleas o en los consejos. En reiteradas ocasiones el sector privado le ha ofrecido su colaboración armónica, pero sólo ha recibido como respuesta oídos sordos y desplantes de todo tipo, incluidas sus constantes ausencias e incumplimientos y las dudas sobre su capacidad y lucidez para gobernar, por problemas de dependencia de algún tipo de sustancia psicoactiva. Él, por su parte, lo niega y no permite que un consejo médico independiente lo examine, para certificar su idoneidad, lo cual le pone más “sal a la herida”. En la práctica, con lo visto hasta ahora, hay una verdadera incapacidad o falta de destreza para gobernar por él mismo, por sus ministros y sus representantes en todos los campos, sólo arengas, sólo amenazas y titubeos, con poca efectividad y sin ninguna contundencia.

Sí son, por el contrario, una verdadera sorpresa los resultados electorales regionales del 29 de octubre, en cuanto a la contundencia de estos, especialmente en algunas de las ciudades capitales y en los departamentos principales. Es evidente el descontento, el desencanto y la sensación de “engaño” con las promesas de cambio del presidente Petro y de sus áulicos. Hasta la propia vicepresidenta, Francia Márquez, manifiesta su total desconcierto por prometer todo lo que no han cumplido, ni aún para su propio terruño donde se proponía dotarlo de condiciones de vida más dignas y todavía no lo ha logrado. Sin embargo, afirma que tiene el corazón bien puesto en lo prometido, pero que se siente “cansada y frustrada” por no haberlo logrado, y, para los ciudadanos, no basta decir, que apenas está comenzando. Prometer gobernar con acierto es una cosa, hacerlo con verdadero concierto es otra muy distinta.

Ahora, la pregunta es: ¿qué sigue ahora? El gobierno de Petro, que ya está desacreditado y goza de poco respaldo, seguir jugando a la compra de votos favorables en el congreso para pasar sus iniciativas y reformas a punta de “mermelada”, con el “convencimiento” de uno a uno de los congresistas, pasando por encima de las estructuras de los partidos políticos que han salido fortalecidos luego de las elecciones del 29 de octubre, es un desgaste y un error mayúsculo.

En esencia, lo que nos preguntamos hoy es si Petro se radicalizará en sus posturas de izquierda recalcitrante o si aceptará una apertura mental para concertar un programa de gobierno y reformas realistas para el país, sin el énfasis totalitario, estatista y autocrático que él ha querido ponerles a sus actos de gobierno. Muchas veces el presidente Petro habla de acuerdos nacionales, pero sin verdadera apertura a las opiniones diversas, sólo considerando sus paradigmas, parámetros y estilos, como si fueran “palabra de Dios”.

Si reconocemos el talante egocéntrico de Gustavo Petro, sabemos que no querrá dar el brazo a torcer, sin importar el costo, inclusive se volverá más radical y dogmático, en nuestra opinión. No le importará tampoco qué suceda con el país, sus carencias y sus necesidades, dado que la economía y las instituciones colombianas han demostrado su fortaleza como para no derrumbarse, pero sí para afectarse por la actitud regresiva de su gobierno y por la falta de aplicación eficaz del gasto público, ya lo vemos en el bajo crecimiento de la economía y en la caída de la demanda y la inversión privadas.

Tememos que aún nos quedan tres años del “mandato del cambio”, en la "potencia mundial de la vida", donde la paz y la seguridad son escasas, hoy desbordadas y fuera de control, con un exceso de narcotráfico y delincuencia, y un gobierno radical, desprestigiado e ineficaz. Espero estar equivocado, sólo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que el país está aprendiendo muy rápido sobre el estilo de gobierno de la izquierda y sus consecuencias.

sábado, 11 de noviembre de 2023

EL SECTARISMO DE PETRO

 Comentario 14/11/2023

 

EL SECTARISMO DE PETRO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Es notable durante las campañas electorales ver a los candidatos de todas las tendencias políticas participando en una elección, exponer, defender y debatir su ideario, sus programas y sus políticas con firmeza, convicción y vigor. Es lo propio de una candidatura, lo contrario no se entendería o se mal interpretaría.

No importa la tendencia política, la obligación de un candidato íntegro es vender su programa y promoverse como candidato elegible, con las cualidades y características necesarias para ser percibido como idóneo y competente para el cargo al cual aspira.

Desde hace algunos años las campañas políticas en Colombia se han vuelto cada vez más pugnaces y agresivas, a veces con visos de violencia y con “jugaditas” que rayan con conductas poco éticas o que bordean la línea fina de lo legal y lo ilegal. Desprestigiar al contrincante con todo tipo de afirmaciones descompuestas o con falsas noticias o hacer eco o crear rumores y maledicencias no fundamentadas en la verdad, es el pan nuestro de cada día en las campañas, en muchos de los participantes, y, por fortuna, no en todos los candidatos. Algunos, que justamente brillan con notoriedad por su conducta recta, no fundamentan su campaña en destruir la del contrario sino más bien en presentar las razones para que los ciudadanos tomen la decisión del voto a su favor.

Todo eso sucede, desafortunadamente, en una campaña electoral nacional o regional, pero cuando finalmente un candidato es elegido para un cargo de gobierno, no solo deberá ejercer como gobernante en consideración a sus electores, sino de todos los ciudadanos. La madurez de un buen político y su sindéresis como gobernante lo lleva superar las rencillas de campaña y a proclamar, frecuentemente, que su gobierno será de unidad. Inclusive, en muchos casos, se nombran representantes de varios sectores de opinión en los cargos de representación de un gobernante, con el fin de integrar el pensamiento y la acción en la misma dirección, consultando diversas corrientes de opinión y facilitando la acción de gobierno por encontrar menor resistencia a las iniciativas de transformación o cambio.

Reflexionemos ahora en lo que le viene sucediendo al país con el presidente Gustavo Petro, quien se eligió con el 50.44% de los votos, es decir, una mayoría leve. El otro 49.56% tenía una opinión o preferencia diferente, y, sin embargo, debe aceptar al nuevo presidente, tanto como éste a todos los ciudadanos. La elección termina, y comienza el gobierno para toda la comunidad. Es cierto sí que cada gobernante tendrá inclinaciones por sus colaboradores, de tal manera que sean compatibles con su estilo y forma de gobierno, pero el gobierno, como un todo, es para los colombianos, sin distinción alguna.

El gobierno de Gustavo Petro ha demostrado ser francamente sectario y fanático, con una tendencia a radicalizarse cada vez más en su ideología de izquierda, en su concepción estatista, asistencialista, autoritaria y autocrática, veamos:

  • No a mucho andar en su gobierno despidió a tres ministros que significaban un punto de equilibrio en el énfasis de su estilo, los notables profesionales Alejandro Gaviria, José Antonio Ocampo y Cecilia López.
  • Inició su mandato con una coalición de otros partidos, a los cuales rápidamente los sacó de los cargos y proyectos donde estaban comprometidos, como fue el caso del partido Liberal, Conservador y de la U.
  • Los miembros de su gobierno son miembros de las corrientes de la izquierda cada vez más radical, con lo cual, poco de unidad nacional habrá.
  • La hasta ahora fallida imposición de sus reformas política, laboral, pensional y de salud, sin concertación ni encuentro con otras corrientes de opinión está causando una mayor contradicción y polarización de las fuerzas políticas y de los movimientos ciudadanos.
  • Sus alocuciones representan un verdadero desafío, ya que fomentan el odio de clases, desacreditan sin justificación a sus opositores y desatan pasiones que pueden inducir a la violencia y la venganza
  • La continua descalificación al sector privado en su contribución al empleo, al progreso y al desarrollo del país, genera un verdadero cortocircuito en las relaciones del sector privado con el gobierno. De hecho, en 15 meses de gobierno no hay ningún acto de colaboración armónica, ya que el presidente inhabilita la opinión del sector privado o de sus contrarios políticos.
  • En materia de relaciones exteriores no ha querido citar a la Comisión de Relaciones Exteriores del país, conformada por expresidentes, para evitar tener en cuenta sus opiniones.
  • Sus políticas asistencialistas, según las cuales el país debe generar subsidios, no crear oportunidades, representan una contradicción adicional.
  • Sus preferencias por los líderes políticos nacionales o regionales afines, descalifica por completo cualquier sentido de colaboración de opiniones disidentes, pero necesarias para la buena gobernabilidad del país.
  • En materia de seguridad y paz, no puede haber más contradicción con diferentes sectores de opinión que manifiestan su inconformidad por ver que va por mal camino, por un lado, pero agravando la problemática de violencia, secuestro, extorsión, toma de territorios, etc., por el otro, en toda la geografía del país.
  • Su talante impositivo e imperativo lo lleva a “inmiscuirse” en temas que no son de su resorte, pero que forman parte del interés nacional en otras instancias.
  • Y, para no alargar, así sucesivamente, con este sectario “profesional”.

martes, 7 de noviembre de 2023

LA EXPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 Comentario 07/11/2023

 

LA EXPLOSIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Un partido político está conformado por un grupo significativo de ciudadanos que comparten visiones, criterios, valores y posiciones comunes sobre temas relacionados con la sociedad, con el gobierno (internacional, nacional o regional) y con las instituciones que conforman las autoridades del Estado en el cual quieren influir con su participación democrática en elecciones populares, para ejercer cargos de dirección o de gobierno, los cuales influyen en la opinión pública a nivel nacional o internacional.

Los partidos políticos son inherentes, entonces, a los modelos de Estados democráticos y participativos. No se concibe un país democrático sin partidos y sus dirigentes y militantes, por supuesto, representan e interpretan el interés de la comunidad. Los partidos políticos, en consecuencia, son fundamentales para la democracia, ya que permiten expresar la pluralidad de opiniones, canalizar las demandas sociales y controlar el ejercicio del poder público.

En cada país existen culturas y tendencia políticas que suelen aglutinarse en varias (de dos a cuatro partidos diferentes y en ocasiones uno que otro más), los cuales representan todo el espectro ideológico, desde la izquierda hasta la derecha, o dicho de otra manera desde modelos socialistas, pasando por los socialdemócratas, los partidos políticos liberales y los conservadores, hasta llegar conceptos extremos de tipo capitalista. No mencionamos partidos políticos de gobiernos totalitarios de derecha o de izquierda, donde suele haber un solo partido, el del gobierno, y donde normalmente se menosprecia la oposición. Los partidos políticos en democracia, por consiguiente, se caracterizan por tener una estructura formal, una ideología definida, una militancia voluntaria, un financiamiento público y privado, un reconocimiento legal y participan activamente en los diversos procesos electorales.

Ahora, ¿qué ocurre si en el país hay 36 partidos políticos, como sucede actualmente en Colombia? Es una historia para el anecdotario mundial, parece increíble y una situación como para Ripley. Resulta que a partir de la constitución de 1991 y con el fin de democratizar la política y darle cabida a otros grupos de pensamiento político diferentes del bipartidismo tradicional (liberales-conservadores), así como a movimientos insurgentes que entraron a formar parte de la vida civil, se modificaron las normas electorales y de los partidos políticos y con ello se abrió la puerta a que, con muy bajos requisitos, un grupo de ciudadanos calificara como movimiento político y optara a un reconocimiento de tal naturaleza, facultándolo las autoridades electorales a obrar como tal.

Así ocurrió, en efecto, y el resultado son 36 partidos actuales más muchos grupos significativos de movimiento ciudadanos y no se sabe cuántos más hacia el futuro, ya que podrían aparecer nuevos con las normas electorales vigentes para la regulación de estos movimientos. Por supuesto que algunos pueden desaparecer por su baja representación política ya que deben acreditar un mínimo de 3% de los votos en elecciones populares para seguir siendo reconocidos. El partido Comunes, por ejemplo, que representa el interés de los excombatientes de las FARC, de acuerdo con el proceso de paz FARC-Santos del 2016, deberá desaparecer, ya que, en las elecciones del 2022, sólo obtuvo 0.15% del umbral electoral, es decir, cerca de 25.000 votos solamente, y, sin embargo, hoy reciben todos los beneficios que el acuerdo de paz les concedió y la ley electoral también, y mantienen, por ahora, su representación en el Congreso de la República, ocupando varias curules.

Resulta ser, entonces, que le abrimos la puerta a que todos los grupos de ciudadanos, movimientos étnicos, grupos de asociación y colectivos sociales, de cualquier naturaleza, puedan aglutinarse para indicar que disponen de un pensamiento político y que por lo tanto merecen ser partido político y recibir todo tipo de beneficios, inclusive la financiación del Estado.

Muchas son las consecuencias, especialmente negativas, porque muchos de esos partidos políticos tienden a ser entonces maquinarias electorales fundamentalmente, las cuales se “aceitan” para avalar candidatos en los períodos de elección popular y buscar curules, diputaciones, concejalías, cargos públicos, cargos diplomáticos, alcaldías, gobernaciones, ministerios, cargos de gobierno, etc., etc., etc. con el pago y en contraprestación con el recibo de favores electorales. Además, la nitidez ideológica de los partidos actuales se perdió, su ideario, su liderazgo frente a causas ciudadanas, a temas de trascendencia nacional o internacional son muy pobres, todo lo cual los desfigura como serios e idóneos representantes de grupos amplios de opinión pública.

También, es difícil verlos como verdaderos partidos de gobierno o de oposición, a veces sí y a veces no, un poco dependerá de las gabelas y beneficios que obtengan para ellos y sus grupos de interés. Aquí se fomentan todos los vicios de la política como el clientelismo, el populismo, el nepotismo, y de allí, a un pasito corto, llegar a la corrupción, no solo electoral sino también con el presupuesto público y con su injerencia en el gobierno y en las demás ramas del poder público. Ahora, sin partidos fuertes, se afecta la gobernabilidad y se fomenta la “mermelada”, como forma de favorecer determinadas decisiones o actuaciones políticas de interés para el gobierno de turno.

De hecho, según diferentes encuestas de opinión, la credibilidad, aceptación y afinidad de los ciudadanos con los partidos políticos es actualmente muy desfavorable, ya poco se cree en ellos, y ahora no despiertan el fervor y la pasión ideológica de antes, a muchos se les ve como clientelistas, corruptos y por supuesto, politiqueros. Politiquero es un calificativo que se usa para describir a una persona que se dedica a la política de forma oportunista o demagógica, sin tener en cuenta el bien común o los principios éticos. Un politiquero es alguien que busca el poder por el poder, que manipula a la opinión pública con falsas promesas, que se aprovecha de los recursos públicos para beneficio propio o de su grupo, que no respeta las leyes ni las instituciones democráticas, y que no tiene una ideología definida, sino que cambia según las mayores conveniencias. Con 36 partidos políticos en Colombia, podemos esperar cada vez más politiqueros y cada vez menos hombres de Estado íntegros y al servicio de ideales nobles para la comunidad.

domingo, 29 de octubre de 2023

EL MUNDO MULTIPOLAR Y LA GUERRA COMERCIAL

 Comentario 30/10/2023

 

EL MUNDO MULTIPOLAR Y LA GUERRA COMERCIAL

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Hemos llegado a una verdadera guerra comercial en el mundo. Por muchos años las ideas del rechazo al proteccionismo y la bienvenida a la apertura económica, los tratados de libre comercio y la globalización de las economías han sido el pensamiento dominante, con innegables beneficios en el progreso y desarrollo de la humanidad, aunque no necesariamente en una completa y equilibrada equidad. Por supuesto, unos países han obtenido más beneficios que otros en ese enfoque globalizado.

Hasta que llegó el presidente Trump a plantearle al mundo y a sus conciudadanos “América primero y para los americanos”, pensamiento que tuvo la fuerza de llevarlo a la Presidencia de la nación más poderosa e influyente del mundo. Con este lema de su campaña, Trump le decía al mundo entero que USA no sería en adelante una fuente de subsidios o beneficios para otros y que no se comprometía a seguir siendo la locomotora del tren de la economía mundial, a expensas de su país.

De hecho, esta conducta proteccionista, de nuevo está cambiando la geopolítica mundial y las relaciones de comercio. Sirva de ejemplo el caso de China y los EE UU otrora fuertes aliados en comercio e inversiones, pero con un desequilibrio comercial en contra de los segundos, con ventajas para los primeros, con acusaciones, además, de robo de secretos industriales de las compañías americanas que tienen fábricas de producción o de servicios ubicadas en China y también de plagio y abuso en el uso de patentes.

Como consecuencia, USA estableció impuestos o barreras arancelarios de importación y exportación de diversas materias primas, productos y suministros al comercio con China y viceversa, y así lo hicieron también con otros países. Hasta Colombia, por ejemplo, quedó sometida a aranceles en la exportación de algunos productos. Aún por encima de acuerdos o tratados de comercio, en forma unilateral USA y sus aliados afectaron gravemente la economía mundial y el orden comercial prevaleciente, con su régimen de aranceles y restricciones (cupos de importación, países vetados, restricciones fitosanitarias, etc.) y lo propio están haciendo China y sus aliados.

El asunto ya está mostrando sus verdaderas dimensiones, varios otros países han tomado retaliaciones contra el comercio y la inversión globalizada, restableciendo también aranceles y restricciones que devuelven al mundo a buena parte del viejo proteccionismo. Por supuesto, la afectación es severa, no sólo para China, también para el propio EE UU, y de revuelta para el resto del mundo, quien “tendrá” que recibir las producciones chinas que iban para USA y las de USA que iban para China. Vale recordar también que China es el mayor inversionista mundial en los bonos del tesoro norteamericano, lo cual crea expectativas por el régimen de inversiones cruzadas entre esos dos gigantes y de ellos con el resto del mundo.

No es sólo el comercio mundial el que está mutando de nuevo hacia el proteccionismo y los acuerdos regionales más que globales, la geopolítica mundial también está influyendo en esas corrientes y tendencias comerciales, dada la creación de bloques de influencia política en diferentes regiones del mundo. Vamos a un mundo multipolar, con centros de “gravedad” e influencia política muy marcados alrededor de países líderes y sus aliados, como son: EEUU, la China, Rusia, la India, la Unión Europea, los países árabes y algo en Latinoamérica.

Es notoria la influencia de la China en otros países a través de su inversión en obras de infraestructura a cambio de deudas onerosas que comprometen la independencia del respectivo país, pero aseguran el abastecimiento de materias primas para China y la compra de tecnología y servicios de proveedores de ese país. La llamada iniciativa de la Franja y la Ruta especialmente diseñada para influir en países de Asia Central y de África, como también en otras geografías. El programa de la Franja y la Ruta de China es una iniciativa que busca impulsar la cooperación económica, comercial y cultural entre más de 140 países a través de la construcción de infraestructuras y el fomento de la conectividad.

Todo esto está creando y creará mayor estímulo a la multipolaridad y al proteccionismo mundial, los países tendrán que tomar previsiones frente al comercio mundial, bien para que no los afecte esta segregación de orden comercial o político o bien para sacar provecho de este, porque indudablemente para algún país muy competitivo y capacitado podrán existir oportunidades. Las demandas en los organismos de comercio mundial no se han hecho esperar, pero apenas están en trámite, vamos a ver qué sucede apenas salgan los fallos.

De hecho, recientemente el grupo de países llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que son un grupo que buscan tener una mayor influencia en el orden y en el comercio mundiales y ofrecer una alternativa al sistema financiero liderado por Occidente, han anunciado la admisión de seis nuevos miembros: Argentina, Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Quieren crear su propia moneda para separarse del patrón dólar y complementarse entre ellos. Vale decir que China no es miembro, pero sí figura como aliado del grupo, con toda su capacidad e influencia. Estos países se unirán oficialmente al grupo el 1 de enero de 2024, lo que aumentará la cuota de los BRICS en el producto interno bruto global del 27% al 32%, según estiman organismos de comercio mundial.

Como la piedra que cae al estanque y produce el efecto de las olas en todas las direcciones, el “América primero y para los americanos”, fue la piedra que cayó en el comercio mundial y continúa produciendo verdaderas “marejadas” en restricciones y retaliaciones, en la reversa o revisión de los TLC (Tratados de Libre Comercio) y en los acuerdos geopolíticos firmados en todo el mundo, con el volcamiento de ciertas regiones y fronteras para animar el comercio regional ante la dificultad de participar activamente en el comercio mundial.

Es claro que cada país debe defender sus intereses y los de sus ciudadanos, pero la globalización produjo una apertura saludable a las economías en el mundo, lo cual estimuló el comercio, la inversión, el flujo de personas y de ideas, de ciencia y de tecnología, y todo esto volvió a los países más competitivos y productivos para sacar provecho de estas posibilidades.

No es bueno para la economía mundial y menos para los países de menor desarrollo enfrentar distorsiones del comercio global y de la geopolítica de tipo proteccionista o de bloques, es un verdadero retroceso que tendrá grandes consecuencias. Lo malo es que retornar la senda de la normalidad en la globalización podrá tardar muchos años, dejando en el camino muchos “lisiados comerciales”.

lunes, 16 de octubre de 2023

¿IDEOLOGÍA O BUEN GOBIERNO?

 Comentario 17/10/2023

 

¿IDEOLOGÍA O BUEN GOBIERNO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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La tradición popular nos ha enseñado que “desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo” y si este simbólico mensaje lo aplicamos al gobierno de Gustavo Petro, nos faltan tres años de mal “desayuno y pésimo almuerzo”. Hay una diferencia sustancial con el presidente y sus colaboradores, por un lado, demasiada ideología de izquierda radical, rancia y obtusa, que ha demostrado su fracaso con los modelos socialistas de estado que se han implementado en muchos países y que conducen generalmente a la pobreza, la pérdida de libertades es estatismo, el sectarismo y el autoritarismo. El segundo elemento es la demasiada improvisación, falta de criterio, de experiencia y de decisión. Veamos cada tema:

Un país con democracia liberal e institucionalidad a través del separación de poderes, como Colombia, se puede gobernar con una orientación política de izquierda o de derecha, de hecho, la alternancia de “sabores  y colores” en el pensamiento político de los gobiernos locales y regionales en los últimos años y particularmente desde la constitución del 91, demuestra a las claras  que sí es posible, en ocasiones gobernarán personas de centro, otras de derecha y otras de izquierda, en ciudades diferentes en los mismos períodos.

La ideología no es el problema, la esencia del asunto es el buen gobierno, es decir, diseñar, decidir, ejecutar y controlar obras de desarrollo, progreso y crecimiento para toda la comunidad, tal que se generen nuevas, mejores y más diversas oportunidades para todos los ciudadanos, sin distinción de clase, raza, credo político o religioso, nivel de educación, ubicación, en una palabra, sin ningún tipo de segregación.

Cuando decimos gobernar para todos, es claro, para todos. El gobierno lo eligen sus partidarios, pero una vez en el mando, debe cumplir con la constitución y las leyes y debe ejecutar un buen gobierno para la ciudadanía. Un gobierno nacional o regional está diseñado para solucionar los problemas de la comunidad y propender por su mejoramiento y progreso, no para imponer la ideología de su partido, dado que entre todos los ciudadanos habrá también las más variadas ideas política concurrentes o divergentes. Un buen gobierno aglutina a sus conciudadanos con las soluciones, no con las preconcebidas ideas políticas, que, si las quiere imponer, le darán un grado de confrontación política y polarización que puede llegar aún a paralizar su gestión ejecutiva y sus relaciones con los demás órganos del poder público. Todo lo descrito es lo que sucede con el mandato de Gustavo Petro, demasiada ideología que se quiere imponer y poca acción de gobierno.

Veamos el otro frente de las ocurrencias de este malhadado gobierno, su ejecución es muy pobre, las realizaciones pocas y mal hechas. Baste mencionar las crisis que se han ido generando, acumulando y profundizando, bien por falta de atención oportuna, por no enfrentar sus consecuencias o por aplazar sus impactos, más con cálculo político que por falta de recursos los cuales la reforma tributaria le ha proporcionado generosamente, a todo lo cual se suma la mala gestión de sus funcionarios más cercanos, mencionemos sólo unos pocos casos donde se han generado verdaderas crisis:

  • En el sector energético.
  • En el sector de vivienda.
  • Con los precios de combustibles, el SOAT y el transporte colectivo o de mercancías.
  • En los organismos de regulación como la CREG.
  • En el trámite de las reformas sociales.
  • Con la coalición de gobierno que él mismo destruyó.
  • Con sus posiciones radicales con el medio ambiente versus la explotación racional de recursos minerales.
  • El proceso de paz de tumbo en tumbo.
  • La compra de tierras agrícolas para la solución agraria a paso de tortuga.
  • Manejo presupuestal inacabado o mal ejecutado.
  • De “pelea” con los que piensen diferente.
  • Las obras de infraestructura, las 4G particularmente, envolatadas o con proyectos como el metro de Bogotá atrancados por su decisión.
  • Viene el niño y nos cogerá mal preparados, con proyecto sin terminar y problemas en toda la cadena de valor energética.
  • Soluciones para el campo, anunciadas, no ejecutadas.
  • El sector privado es “el enemigo malo del país” y el sector financiero es una maldición para el desarrollo del país.
  • Pelea con gremios y falta de entendimiento para acciones conjuntas y mancomunadas.
  • Afán de estatización de todo tipo de servicios, organizaciones y decisiones.
  • Influencia política en temas eminentemente técnicos o gremiales.
  • Problemas en las relaciones internacionales al emplear criterios ideológicos y no diplomáticos.
  • Sus conductas personales de ausencias, falta de decisiones y continuas contradicciones no permiten saber para dónde va o dónde está.
  • Las acusaciones contra su campaña previa a la elección como presidente, dejan un manto de duda y de desconfianza sobre su legitimidad.
  • Y así sucesivamente.

O el presidente no gobierna o no deja cogobernar a sus más cercanos colaboradores, ministros y viceministros, o bien éstos tampoco lo hacen por temor a reacciones de agresión verbal y descalificación del propio presidente. O por falta de conocimiento y preparación, demasiada improvisación, lo cual configura un escenario de pésimo gobierno como lo muestra las encuestas de favorabilidad donde le presidente ya tiene una aceptación inferior el 30%. ¿Cómo irá a ser el “almuerzo” si así ha sido el “desayuno”? Más buen gobierno y menos ideología es lo que requerimos.

domingo, 8 de octubre de 2023

LA DESCONFIANZA

 Comentario 09/10/2023

 

LA DESCONFIANZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Por donde uno “camina” se siente, cada vez con mayor fuerza, un ánimo de desconfianza sobre el estado presente y el futuro inmediato de la evolución del país, en materia económica, política, social y de seguridad. Las inquietudes e insatisfacciones afloran tanto del lado de las personas como del de las empresas y de muchos organismos sociales o comunitarios que avizoran cómo el panorama se está ennegreciendo y los correctivos y soluciones no se están ejecutando, para aminorar los impactos negativos de la desaceleración económica nacional e internacional que ya se siente y que puede profundizarse, prolongarse y agravarse con el correr de los acontecimientos y el pesimismo que cada vez acompaña las decisiones de compra o inversión de los negocios y las familias.

Vamos por partes y veamos cada caso:

El 2023 será un año de muy bajo crecimiento económico, medido por la evolución del producto interno bruto (PIB), el cual se espera que se ubique en un rango entre el 1% y el 1.3%. Históricamente Colombia ha tenido un crecimiento moderado alrededor del 3% al 5% promedio entre los años, así que un descenso, hasta el rango esperado al cierre del año, habla con fuerza de la pérdida de dinámica económica en los sectores especialmente de: industria, comercio, construcción, y agropecuario, que son los de mayor contribución al empleo y al crecimiento económico. Sólo se destaca con algún crecimiento el Gobierno (quien ejecuta un presupuesto elevado), y los sectores de tecnología y de servicios, especialmente. Muchos nubarrones en el sector energético y en la exploración y explotación de hidrocarburos, por restricciones regulatorias y de consultas populares, sin solución a la vista. En otros sectores la evolución habla de un muy bajo crecimiento y aún estancamiento. Especialmente grave es el caso del sector de vivienda que presenta decrecimientos en el 2023 versus el 2022 superiores al 50%, particularmente uno de los sectores que más dinamiza la economía y el empleo.

Si no hay un repunte en la demanda de todo tipo de bienes en el cierre del año, octubre-diciembre, el crecimiento del año será aún más bajo y afectará con severidad la expectativa del 2024. Lo malo es que, a la altura del año, la inversión y el consumo se muestran de “capa caída”, prácticamente paralizados.

En materia política el escenario está lleno de nubarrones por la inestabilidad y falta de gobernabilidad del ejecutivo, ante las persistentes acusaciones de violación a las normas y topes electorales en la campaña de Petro del 2022, bien por recibir dinero de partes non sanctas o bien por exceder los topes de ingreso u ocultar algunos de los gastos, con violaciones que podrían conducirlo a la inhabilidad política. A esto se suma el pobre respaldo en el Congreso pues el Pacto Histórico, movimiento político que acompaña al presidente Petro, cada vez está más sólo, si no es a punta de “mermelada”, los proyectos del gobierno no caminan. Las elecciones departamentales y municipales del 29 de octubre muestran a los candidatos y relacionados con el petrismo en bajos niveles de aceptación y popularidad, en general, según las encuestas de opinión de diferentes medios de comunicación de diversa tendencia editorial o política.

Las reformas planteadas por el gobierno Petro, laboral, pensional, salud, educación, entre ellas, recorren un camino tortuoso y lleno de sobresaltos en el Congreso, la razón fundamental es el cambio abrupto en temas que hoy funcionan bien, pues no se corrige lo necesario para mejorar, sino que se establece un nuevo ordenamiento, lleno de incertidumbre, falta de claridad en su funcionamiento y poca o ninguna viabilidad económica, de hecho las encuestas de opinión demuestran que cerca del 70-80% de los ciudadanos no aprueban las reformas. Si bien hay temas por mejorar, hay que construir sobre lo construido y no usar una política de borrón y cuenta nueva. Demasiada ideología de extrema izquierda por parte del gobierno nacional les impone un tinte político grave a las reformas, lo cual las aleja de la evaluación y discusión técnica y funcional durante su aprobación, como debería ser.

El hecho más inquietante es el desplazamiento de los servicios que hoy presta el sector privado en cada campo de atención, con una razonable calificación de calidad y oportunidad, para fortalecer los servicios del Estado, quien no ha sido, hasta ahora, un modelo de virtudes en los servicios a su cargo, más cuando la complejidad, el número de beneficiarios, la demanda por servicios y por recursos se concentre sólo en el Estado y en sus agencias. Hay enormes peligros de politización, sindicalización, corrupción y clientelismo en este tipo de concentración de servicios y recursos en el Estado.

En materia de seguridad, ni hablar, los esfuerzos de paz total, de desmantelamiento de bandas criminales y de narcotráfico, no han producido resultados reales y apreciables, los territorios son más vulnerables a la acción guerrillera (ataques, secuestro y extorsión) y delincuencial, la producción de estupefacientes aumenta y la delincuencia común se enseñorea en cada rincón del país, los ciudadanos ya tenemos verdadero temor de salir a las calles. Además, hay una fuerte tendencia, estimulada de alguna forma con el discurso populista y oportunista del gobierno a que se fomente la invasión de tierras productivas en diferentes regiones del país. La acción de las autoridades o poco se ve o no se tiene por la propia voluntad del presidente Petro. De otro lado, la polarización política cada vez es más pugnaz y desafiante, es una “chispa” por explotar.

En el campo social urbano y rural los desafíos son enormes y los logros pocos, el desempleo, especialmente en el campo, la pobreza, los retos en educación, salud e inclusión, los problemas con el crecimiento de la población de niños y de adultos mayores para poder atenderlos adecuadamente, los servicios públicos, el encarecimiento de las tarifas y de la gasolina, la inflación persistentemente alta, las tasas de interés elevadas y la nula o muy baja generación de nuevas oportunidades se vuelven poco esperanzadoras.

Los empresarios se encuentran solos, sin el acompañamiento del gobierno, quien ha sido reacio a un trabajo mancomunado con el sector privado o a escuchar sus argumentos y planteamientos, más bien hay una acción de menosprecio y aún de desprecio por parte del Ejecutivo, los problemas del país son causados por ellos, según muchas e inopinadas declaraciones dadas por los funcionarios públicos. Los empresarios sienten inseguridad jurídica, condiciones de negocios poco propicias para su crecimiento y desarrollo y sólo le “juegan” al mantenimiento y a la sostenibilidad, en un entorno que consideran adverso, amenazador y con tendencia cada vez a mayor deterioro.

El año 2023, en consecuencia, será un mal año económico, político, social y de seguridad, lo malo es que el 2024 se avizora también con muchas amenazas en la economía nacional e internacional, lo cual se suma al estado de desconfianza que hoy tenemos en la economía y en el gobierno. Y viene el fenómeno del niño, con mayor fuerza hacia los meses de febrero a junio del próximo año, éste puede tener, según su severidad, consecuencias complejas en materia de alimentos y suministro de energía, con todos sus costos e implicaciones.

Lo anterior, sumado a los temores individuales que cada quien siente, por la inestabilidad y falta de condiciones favorables que su situación particular puede tener, está generando un elevamiento sin par en la incertidumbre de las personas, las familias, las empresas y las organizaciones sociales y comunitarias. Esta sensación se traduce en parálisis de decisión y acción, menor dinámica pues los “riesgos son mayores que los beneficios”, en ese caso buscamos sólo dejar pasar el momento, con lo cual afectamos nuestras decisiones de compra o inversión, lo que retroalimenta el ciclo de bajo crecimiento o desaceleración y aún nos puede conducir a una recesión, que en el caso de Colombia sería una estanflación, pues tendríamos muy bajo, ningún o negativo crecimiento con una inflación elevada y persistente.

Si no se restablece la confianza, la incertidumbre se afianzará y todos los ciudadanos la sentirán como menor calidad de vida, de oportunidades o de bienestar.

 

domingo, 24 de septiembre de 2023

LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

 Comentario 25/09/2023

 

LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El G77+China es un grupo de países en desarrollo que busca promover sus intereses económicos y políticos colectivos, así como fortalecer su cooperación SUR-SUR. El grupo se formó en 1964 con 77 países miembros, pero ahora cuenta con 134, incluyendo a China como socio estratégico. Como punto de partida hay que entender que los países del SUR, en la geografía del mundo, son sociedades menos desarrolladas y económicamente pobres frente a los países del NORTE.

El G77+China es el mayor bloque de negociación dentro de las Naciones Unidas y aborda temas como el desarrollo, el comercio, el cambio climático, la deuda externa y el sistema financiero internacional, el uso de las tecnologías, el mundo digital, el acceso a las nuevas energías, entre otros. Justamente, el 15 y 16 de septiembre de 2023 se celebró esta cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en La Habana, Cuba. Algunos hechos de este G77+China quedaron en su declaración final, en la cual el grupo exigió una nueva estructura financiera internacional que sea más inclusiva, democrática y transparente, que respete la soberanía y la diversidad de los países en desarrollo y el hecho de pertenecer a un mundo multilateral. Además, la necesidad del acceso a nuevas tecnologías digitales y a las energías no contaminantes.

Por su parte, el presidente Petro, en esta cumbre, como en muchas otras anteriores sobre cambio climático, de nuevo se refirió a la necesidad de transitar hacia economías descarbonizadas, para lo cual indica que el camino es disminuir la deuda de los países en desarrollo haciendo una modificación estructural en los organismos de crédito multilaterales, para que, a través de una emisión universal de derechos especiales de giro suscrita por las potencias del NORTE, se cancelen las deudas de los países de menor desarrollo, los del SUR, de tal manera que éstos puedan tener espacio en sus recursos económicos para dedicarlos al cambio climático. Sin embargo, estas propuestas no formaron parte de la declaración final del G77+China, ¿por qué?

En otras intervenciones del mismo presidente Petro relacionadas con este tema, se insiste en la necesidad de transitar desde el escenario del uso de combustibles y gas de origen fósil y fuentes de energías contaminantes como los derivados del carbón y del petróleo, hacia combustibles y energías limpias como las eólicas, solares, plantas nucleares, hidrógeno verde, geotérmica, etc., lo más pronto posible. Inclusive, propone Petro, con su marco ideológico de extrema izquierda, el desestimulo o el rechazo de la exploración y explotación de estos recursos o el limitar su desarrollo futuro, con marcos impositivos elevados, restricción de operaciones, licencias y permisos o consultas previas, como acaba de ocurrir con la firma Enel quien tuvo que suspender la construcción del parque eólico en la Guajira por falta de garantías para su desarrollo y por exigencias económicas de la población Wayuú. Tampoco estas propuestas fueron acogidas por el G77+China, de nuevo, ¿por qué?

Las preguntas en estos foros, son sobre el tiempo o el período de transición a economías con combustibles y energéticos limpios y no contaminantes del medio ambiente, el acceso a las tecnologías y conocimientos necesarios para esta transformación y el altísimo costo de su financiación, comenzado porque las fuentes de energía y combustión no contaminantes son tan costosas en su producción actual que algunas son inaccesibles para países en desarrollo, además, se sabe que muchos de los desechos que producen son también contaminantes y requieren largos períodos de reciclaje y descontaminación para poder volver a la naturaleza, lo cual, también, significa altos costos y grandes riesgos ambientales.

Está de por medio las reflexiones del presidente Lula del Brasil en la reciente reunión en la Amazonía con el presidente Petro, y ante la propuesta de este último de abocar la sustitución de combustibles fósiles lo más pronto posible, frente a lo cual Lula afirmó: “No se trata de abandonar el petróleo y el gas de un día para otro, sino de hacerlo de forma progresiva y justa, garantizando la protección social y la reconversión laboral de los trabajadores y las regiones afectadas". Específicamente, Lula ha defendido la necesidad de avanzar en la transición energética hacia las fuentes renovables, con énfasis en la energía solar y la eólica, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Sin embargo, también ha reconocido que Brasil aún depende en gran medida del petróleo y el gas para su economía y su seguridad energética, por lo que ha propuesto una transición paulatina que no deje atrás a los trabajadores y las comunidades afectadas por el cambio.

Estamos llegando a una especie de encrucijada:

  • Necesitamos las energías y combustibles de origen fósil para mantener la estabilidad y la buena marcha de nuestras economías.
  • Así mismo, necesitamos llegar a energías y combustibles limpios, para lo cual requerimos los recursos generados por las primeras
  • Necesitamos conocimientos, tecnologías que no disponemos y el apoyo financiero de las economías desarrolladas.
  • Hay que contar con recursos económicos para financiar la acción climática que proteja el medio ambiente
  • Por consiguiente, no podemos dar estos pasos solos, debería ser una acción concertada entre NORTE y SUR.

Al comentar sobre estos temas el analista senior de EL TIEMPO, Ricardo Ávila Pinto, cuando compara la posición de otros países y la de Colombia, afirma: (EL Tiempo 17 sept 2023, página 1.29): “En cambio los colombianos se asoman a una verdadera pesadilla: De seguir las cosas como van, gana fuerza el escenario de mayores costos y oportunidades perdidas en Colombia, la cual se expone a convertirse en espectadora impotente de un planeta que no dejará del todo el petróleo, mientras se acostumbra a producir y a usar la electricidad de manera sostenible”.

Vamos para el peor de los mundos, con recursos energéticos provenientes de los hidrocarburos propios y disponibles, necesarios para el país, sin poder explotarlos ni emplearlos, pero sí tener que importarlos para usarlos, para, de todas maneras, afectar el medio ambiente con su necesaria utilización, mientras invertimos ingentes sumas de dinero en su sustitución. Y Petro repitió su propuesta en la ONU el 19 de septiembre, frente a oídos de los asistentes “generalmente sordos”.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

¿DÓNDE ESTÁ EL PILOTO?

Comentario 18/09/2023

 

¿DÓNDE ESTÁ EL PILOTO?

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Los colombianos no hemos podido entender las continuas ausencias, retrasos, desplantes o incapacidades que el presidente Petro ha demostrado desde el inicio de su gobierno. Son tantas y tan variadas, con los más diversos estamentos de la sociedad y del gobierno, nacionales y extranjeros, en actos de representación gubernamentales significativos y necesarios, en nombre del pueblo y del Estado colombianos, que son una fuente inusitada de comentarios, conjeturas, especulaciones y, por consiguiente, motivo de las más diversas explicaciones no oficiales. Por supuesto, todas terminan en descalificar la actuación y en censurar la conducta, lo cual le quita espacio a su legitimidad y a sus realizaciones. No es extraño que muchos de quienes lo votaron y/o lo respaldaron, poco a poco, le retiren su admiración, respeto y acatamiento.

Las explicaciones pasan primordialmente por su estado de salud y más desde que su hermano Juan Fernando Petro se autocalificó y lo calificó a él como poseedor de una anomalía o trastorno en su neurodesarrollo, de origen genético, como suele ser el llamado “síndrome de Asperger”, el cual existe desde siempre a través de la historia, independientemente del momento en que se haya clasificado médicamente como tal o de  si el caso del presidente hubiera sido diagnosticado en algún momento por profesionales idóneos.

La psiquiatra Nathalia Garrido, miembro de un equipo de investigación en trastornos del neurodesarrollo en España, sintetiza sus síntomas como los siguientes, sin pretender adentrarnos en los terrenos de la medicina, advirtiendo que la intensidad de los síntomas puede ser diferente entre personas que la padecen (EL Tiempo 11 de septiembre 2023, entrevista de Maria Isabel Rueda):

  • Se presenta desde edades jóvenes, normalmente por causas genéticas y varios miembros de una misma familia pueden padecerla.
  • Es un trastorno que se asocia con dificultades para relacionarse con otros y para mantener una conversación en forma prolongada.
  • La interacción con los demás puede ocasionarles la necesidad de restablecer su energía vital durante períodos de aislamiento, debido al esfuerzo de la relación presencial anterior.
  • Siempre buscan que la conversación gire alrededor de sus intereses, se vuelven inflexibles, no admiten las bromas, todo se lo toman muy personal y la opinión contraria la interpretan como una ofensa. A veces pasan por ser muy pedantes o petulantes.
  • En consecuencia, tienen la tendencia a pensar que todo está en su contra.  
  • Sus comportamientos son muy rígidos, muy inflexibles, muy repetitivos, lo expresan con el movimiento de sus manos, de sus dedos, que suelen ser muy peculiares en estas personas.
  • En general sus movimientos son torpes.
  • Son personas que se sienten como fuera de lugar toda su vida.

Cada uno calificará si considera que estos síntomas son aplicables a Gustavo Petro, a mí sí me parece y esto no lo demerita como presidente, merece todo el respeto y la consideración de todas las personas. Lo que no está bien es que, si este trastorno ocasiona consecuencias para el normal desenvolvimiento de su gobierno, se tienen que conocer públicamente las debidas precauciones y acciones que deben tomarse o prevenirse, como funcionario público que es y en el cargo más delicado de la nación. De lo contrario: ¿Dónde está el piloto?

Pero, a diferencia de la salud, la otra causa que explica las ausencias del presidente es la dedicación a su proyecto político, no el que quiere desarrollar para Colombia, sino el que se ha propuesto desarrollar para Latinoamérica, al cual, seguramente debe dedicarle muchas horas, en momentos donde los colombianos ni nos enteramos de sus acciones, pero, con seguridad, sí sentiremos sus efectos.

Veamos los hechos recientes a raíz de su viaje a Chile para las efemérides de los 50 años del suicidio del presidente socialista Salvador Allende, cuando se intentó derrocarlo por el General Augusto Pinochet, dado el deterioro político, económico y social al que había conducido al país.

En esta cumbre se encontraron 6 presidentes de la izquierda latinoamericana y no es mera casualidad que hayan sido sólo los de izquierda y entre ellos, Gustavo Petro (quien de nuevo falló en sus compromisos por incumplimiento de su itinerario). Petro afirmó en uno de sus trinos en su viaje a Chile: “voy a pedir la más profunda unidad del progresismo latinoamericano para configurar las fuerzas que puedan hacer perdurar la vida”.

A su vez, la politóloga e Internacionalista Teresa Aya al comentar sobre esta reunión de la izquierda, afirmó: “Es un intento por articular a la izquierda, por buscar escenarios donde su discurso sea valorado y que encaje, para que se pueden integrar nuevamente visiones conjuntas sobre las problemáticas de América Latina”, el Tiempo 11 septiembre 2023.

De Chile le sigue en la agenda de Petro, la reunión en la Habana para participar en otro encuentro donde asistirán sólo las figuras de la izquierda regional y luego sigue para la ONU (lleva cerca de treinta viajes en tan sólo un año).

Es claro para todos ¿Dónde está el piloto?, en la labor de armar una agenda común en la izquierda latinoamericana, articulada con la izquierda mundial. No nos extrañemos de sus ausencias, muy ocupado debe estar.

domingo, 10 de septiembre de 2023

EL CAMINO DE CHILE

 Comentario 11/09/2023

 

EL CAMINO DE CHILE

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Nota: los hechos históricos narrados en este comentario son tomados de diferentes páginas web.

En septiembre de 1973 fue derrocado el presidente socialista Salvador Allende en Chile en un golpe de estado cruento y feroz realizado por la sublevación, inicialmente, de las fuerzas navales y aéreas el 11 de ese mes, bajo el comando del general Augusto Pinochet, situación donde intervino también Estados Unidos según documentos desclasificados de la CIA, quien temía la extensión de gobiernos socialistas y comunistas en el sur del continente. En los bombardeos que se sucedieron y en la toma por parte del ejército chileno al Palacio de la Moneda, donde estaba el presidente, se encontró posteriormente su cadáver, junto al arma con la cual se suicidó.

Salvador Allende perteneció a una familia de clase media acomodada. Estudió medicina y, ya desde su época de estudiante universitario, formó parte de grupos de tendencia izquierdista. Más tarde, alternó su dedicación a la política con el ejercicio profesional, hasta llegar a la presidencia en el año de 1970. Desde la fecha de comienzo del mandato las dificultades que el nuevo gobierno debió enfrentar fueron inmensas. A pesar de ello, la Unidad Popular, su movimiento político, una vez en el gobierno, emprendió la realización de su plan de acción, el cual ponía énfasis en la profundización de medidas reformistas. Así, se amplió el volumen de tierras expropiadas y se inició la socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas, las cuales pasaron a ser dirigidas por cooperativas de trabajadores asesorados por funcionarios proclives al Gobierno. Además, se concretó la nacionalización del cobre, sin pago de indemnizaciones a las empresas norteamericanas quienes las explotaban, lo cual significó el enfrentamiento con los Estados Unidos, país que a partir de ese momento apoyó abiertamente a los grupos opositores al gobierno socialista.

Esta oposición se estructuró en distintos frentes; en lo político, en un parlamento en el cual representantes de la derecha y los democratacristianos actuaban unidos. A pesar de esta rígida oposición, el Gobierno de Allende en un inicio contó con un apoyo importante por parte de la ciudadanía, en particular de los sectores populares, que se veían directamente beneficiados. En efecto, el Estado subsidiaba gran parte de los servicios básicos, además de apoyar a organizaciones de trabajadores, campesinos y pobladores urbanos en sus demandas de participación.

Este apoyo a la presidencia de Allende se demostraría claramente en las elecciones parlamentarias de 1971 y las municipales de 1973, en las cuales los partidos de la Unidad Popular crecieron en número de votos. Junto con ello, el discurso político de los partidos de izquierda fue adquiriendo tintes cada vez más radicales, en tanto que el enfrentamiento abierto con los grupos opositores se hacía realidad en las calles e indicaba una situación de lucha de clases a sus ojos inevitable. Estos intentos, conocidos como la "Vía chilena al socialismo", concitaron el interés y el apoyo de países u organizaciones tales como el Bloque Soviético, Cuba y los llamados Países No Alineados, lo que se traducía en el envío de ayuda material y de asesores políticos.

A pesar de todo ello, una serie de problemas vinieron a polarizar aún más a la sociedad chilena bajo la presidencia de Allende, en gran medida debido a causas económicas. La inflación se hizo incontrolable, ya que las alzas salariales y los gastos del Estado fueron financiados con emisión de circulante sin base de sustentación en la producción, la cual se vio disminuida y contraída como consecuencia del bloqueo iniciado por los Estados Unidos y el permanente conflicto que vivían muchas empresas, paralizadas en forma permanente por la falta de recursos y materias primas. A ello se agregaban problemas de distribución de alimentos y bienes, lo que hacía difíciles las condiciones de vida del común de la población. El conocido economista chileno Sebastián Edwards en su libro sobre “El proyecto chileno” describe cómo en el momento del golpe de estado: “la situación era insostenible: una inflación del 350% anual, anaqueles vacíos por cuenta de obtusos controles de precios, paralización del transporte, expropiaciones sin adecuada indemnización y movimientos sociales de protesta de todos lados, con enfrentamientos de todos los tipos”.

Este clima de desabastecimiento y crisis, azuzado por los distintos sectores políticos, se tradujo en numerosas movilizaciones a favor y en contra del gobierno de Allende, la más importante de las cuales fue la paralización del yacimiento de cobre de El Teniente, junto a la huelga de los gremios de transportistas, que prácticamente inmovilizó el traslado de bienes de un punto a otro del país. A ello se sumaban conflictos en la universidad y en los colegios profesionales (médicos y profesores fundamentalmente), que dibujaban una división profunda en todos los ámbitos de la vida nacional. Todo lo cual llevó al propio Congreso Chileno en julio de 1973 a solicitar a las fuerzas armadas deponer a Allende. La derecha y algunos sectores de la Democracia Cristiana consideraron la situación insoluble, por lo que decidieron, de forma más o menos abierta, recurrir al recurso del golpe de estado militar contra el presidente Allende. Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet encabezó el golpe militar. El presidente Allende rechazó las exigencias de rendición y murió en el palacio presidencial, como ya se indicó.

Por su parte, el gobierno de Pinochet se fue al otro extremo del péndulo político, económico y social del enfoque empleado por Allende, ya que implementó un modelo económico neoliberal basado en el libre mercado, la privatización de empresas estatales y la apertura al comercio exterior. Estas políticas fueron asesoradas por un grupo de economistas conocidos como los Chicago Boys. Algunos resultados de este modelo fueron el aumento significativo del crecimiento económico, la reducción de la inflación y del déficit fiscal, y la atracción de inversiones extranjeras. Sin embargo, también se generaron altos niveles de desigualdad, pobreza, desempleo y endeudamiento. Estos problemas sociales fueron una de las causas del descontento popular que llevó al plebiscito de 1988 y a las protestas recientes, en la búsqueda de “la dignidad” del pueblo chileno, según se afirma. Tanto Allende como Pinochet fueron y son sujetos de odios y amores por sus obras, realizaciones, abusos, violencias, persecuciones y, por supuesto, por las convicciones políticas que querían imponer.

Y, ¿cómo está Chile hoy? Es un país fuertemente dividido y polarizado, que no encuentra su camino, bajo la batuta del nuevo gobernante de izquierda Gabriel Boric se hacen intentos por modernizar la constitución, pero en el más reciente de ellos fue rechazado (68% de rechazo) y, por ahora, aún sigue vigente la Constitución que fue desarrollada en la época de Pinochet. Sin embargo, se busca un nuevo camino y una nueva constitución que integre al pueblo chileno, según afirma Boric: “Democracia es memoria y futuro”. Pero, hay voces menos optimistas, como el mismo economista Edwards, quien afirma: “Después del auge socioeconómico de Chile (1984-2016) y de su crisis política (2018-2023), difícilmente, durante las próximas dos décadas, se volvería al liderazgo que tuvo Chile en América Latina. Hay que aprender de las lecciones de Chile.

 

sábado, 9 de septiembre de 2023

LA SOLEDAD DEL PODER

 Comentario 23/10/2023

 

LA SOLEDAD DEL PODER

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Se comenta a menudo cómo cambian las personas cuando están en el poder, tanto que existe un adagio popular: “si quieres conocer a una persona, dale poder”. Poder, dinero, progreso, prestigio, reconocimiento, admiración y respeto suelen ser ambiciosas metas del ser humano en diferentes etapas de la vida, pero especialmente en su juventud y en su madurez, ya que, en la vejez, muchas de las veleidades de esas características suelen transformarse en necesidades de paz, salud, compañía y bienestar.

Además, las personas esperan que, precisamente, el poder les genere dinero, progreso, prestigio, reconocimiento, admiración y respeto, lo cual frecuentemente es así, pero no necesariamente es siempre así. Sin embargo, el dinero, el poder y el prestigio son, casi siempre, temporales, provisionales o efímeros.  Suele hablarse del triángulo del poder cuyos tres vértices son prestigio, poder y dinero. Su dinámica se basa en reflexiones tales como: "El poder genera dinero", "El dinero genera prestigio" y "El prestigio genera poder" con lo cual se cierra un círculo. Se supone que cada elemento del triángulo retroalimenta al siguiente, lo que crea la posibilidad a cada variable de incrementarse. Pero este circuito es limitado en el tiempo, llega el momento en que se rompe, en alguna forma.

Por supuesto, hay maneras diferentes de tener dinero para obtener prestigio y poder, hay personas que gozan de un gran reconocimiento y notoriedad sin ser personas que directamente tengan poder. El prestigio puede expresarse en muchas formas según donde se origine, si es de carácter político, institucional, profesional, por labor social, deportiva, académica, cultural, etc. y, en general, lo acompañan la influencia y el acatamiento. En cualquiera de sus formas (dinero, prestigio, etc.) la ambición de el poder es una de las metas más comunes en el ser humano. Algo que a nivel político se ve mucho más claramente, sobre todo porque los gobiernos son la parte más visible de la sociedad, así que sus prácticas están más a la vista de todos, especialmente el presidente de una nación.

Y es en el campo político al cual queremos referirnos, porque en él se mezclan ideologías, ambiciones, fenómenos de corrupción, de clientelismo, de gobierno y de oposición, de interacción con otras ramas del poder público y de reacciones del pueblo gobernado favorables o desfavorables, como también de influencias nacionales y extrajeras, buenas y malas, en un período de tiempo dispuesto para examinar, para decidir y para ejecutar una labor de gobierno. Nos referimos, por supuesto al gobierno de Gustavo Petro, sometido a todas las circunstancias anteriormente descritas.

En política frecuentemente se afirma que: “El primer año es del gobierno, el segundo del congreso, el tercero de la incertidumbre y el cuarto, de la influencia de la nueva campaña política y sus participantes”. Aunque el nuevo mandatario solo asumirá el poder después de las elecciones generales, que se celebrarán a finales del cuarto año del gobierno anterior o antes si se convocan en forma anticipada, la campaña electoral para un nuevo gobierno suele tener una gran influencia en el gobierno de turno, dado el nivel de la controversia política y electoral. Precisamente, alrededor de esas circunstancias que rodean a un presidente, dado que sólo el primer año suele estar bajo el control pleno del gobernante, se llega a hablar de la “soledad del poder”.

La soledad del poder es un tema que ha sido abordado por diversos autores, desde la literatura hasta la política. Se trata de la sensación de aislamiento, incomunicación y angustia que experimentan algunos gobernantes o líderes cuando tienen que enfrentar decisiones difíciles que afectan a la sociedad o a su gobierno y, con frecuencia, más al término de su período de gobierno. La soledad del poder implica la necesidad de una gran madurez política del gobernante que la padece, por la falta de apoyo, por un lado, y por la conciencia de las consecuencias de los actos propios, por el otro. Ahora, qué ocurre si un gobernante, como Gustavo Petro, ni siquiera tiene el control del primer año, dado que son tantos los sobresaltos, que es más el tiempo que se dedica a defenderse o atacar a sus opositores que a gobernar y con frecuentes e inexplicadas ausencias e incumplimientos. Hay hechos muy notorios que demuestran este aserto:

Comencemos por este último capítulo, sus continuas sus ausencias sin motivo, razón o explicación conocidos: 85 ausencias comprobadas hasta ahora, con rumores sobre inhabilidades o incapacidades o situaciones de salud mentales o físicas que pueden afectar sus capacidades y competencias. Existen muchas dudas sobre si la conducta del presidente obedece a algún tipo de enfermedad física o sicológica y que eventualmente ésta lo inhabilite para el ejercicio de su cargo; de hecho, varios partidos políticos solicitan que certifique con la opinión de un consejo médico calificado su estado de salud, a lo cual él se niega.

  • Los cambios de funcionarios se han vuelto frecuentes (ministros y viceministros) cerca de 50 cambios en lo corrido en sólo un año de gobierno. Inestabilidad en su “nómina de jugadores titulares” con cargos que rotan mucho o que no se llenan y que son sensibles a toda la comunidad.
  • Ideas a “troche y moche”, en forma desordenada, irracional o excesiva, sin tener en cuenta las consecuencias o las normas.
  • Proyectos de cambio a través de las reformas planteadas (salud, laboral, pensiones y política) con consecuencias negativas para el país, los cuales quiere imponer y, por lo mismo, son fruto de gran controversia nacional.
  • El proceso de la paz total lleno de incertidumbre y de “ires y venires”, con afectación a la seguridad y convivencia ciudadana en muchas regiones del país. Negociación con delincuentes, no sólo con insurgentes. Se recuerda el pacto de la Picota y la idea de negociar con narcos y grupos de delincuencia organizada.
  • Relaciones muy accidentadas con los partidos políticos, los alcaldes y los gobernadores.
  • Funcionarios cercanos con investigaciones sobre temas de mucha gravedad.
  • Las actuaciones de los miembros de su familia, como Nicolás Petro y su exesposa, y sus consecuencias en la campaña electoral del año pasado por violación de topes y origen de los recursos.
  • Relaciones internacionales llenas de sobresaltos con países vecinos y aliados.
  • Intervencionismo en diferentes sectores privados (energía, minería, café, petróleo, etc.).
  • Políticas sobre medio ambiente, energía e hidrocarburos que no consultan el horizonte de largo plazo del país, sus capacidades, reservas y necesidades. Pura política, poca sindéresis sobre los temas y con cambios de opinión al ritmo de los acontecimientos. Digamos etc., para no alargarnos.

La soledad del poder debe ser muy dura cuando ni siquiera durante el primer año de gobierno, la buena ventura ha acompañado al presidente Gustavo Petro y su gobierno.


LA VISIÓN DE LARGO PLAZO

 Comentario 02/10/2023

 

LA VISIÓN DE LARGO PLAZO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Muchos de los problemas que Colombia tiene que resolver son temas que requieren tener una visión de largo plazo. Aspectos tales como la problemática de la salud, de las pensiones, de la tenencia de tierras, la pobreza, la carencia de infraestructura para mejorar la competitividad del país, la educación de calidad, los problemas de la diversificación de las exportaciones, la explotación de las reservas petroleras y mineras, los cultivos ilícitos y el narcotráfico, la implementación del proceso de paz, el cambio climático, etc., cada uno de los temas con todas sus complejidades, consecuencias e implicaciones económicas, políticas, sociales, ambientales y de relaciones internacionales. Hemos mencionado los más fundamentales, sin agotar, por supuesto, el inventario de temas complejos y de solución no inmediata.

La riqueza del pensamiento milenario del pueblo chino acuñó un proverbio que viene muy bien a esta reflexión: “hasta el camino más largo comienza con el primer paso”. Y otro gran pensador sobre los temas de estrategia, el profesor Peter Senge, afirmaba que la visión de largo plazo no es solamente una idea, es una fuerza de impresionante poder y pocas fuerzas humanas son tan poderosas como una visión compartida. Hay dos claves muy importantes en esos pensamientos: comenzar el camino y tener una visión compartida sobre el destino. Eso es precisamente lo que le debería suceder a Colombia, el tener una visión conjunta, nacional, universal, compartida y de largo plazo por parte de la ciudadanía y sus grupos de influencia, tal que permita enfocar los esfuerzos en la dirección correcta, para iniciar el camino, aunque los resultados sólo se vean en el largo plazo. Ambas reflexiones invitan a los ciudadanos, los gobiernos, los movimientos políticos y sociales a pensar en soluciones con visión de futuro y a construirlas, con planeación, ejecución y supervisión integradas, hasta volverlas realidad.

Muchos de los problemas que hemos mencionado antes son de alta complejidad, añejos en su existencia y fruto de la acumulación de circunstancias, errores, indecisiones y decisiones de muchísimos años. Sin embargo, con la visión y el esfuerzo adecuados, se pueden resolver. Es posible pensar en soluciones de Estado y Nación y no sólo de Gobierno, es decir, soluciones que trasciendan el periodo de un gobierno y, por ser prioridades nacionales, continúen en su construcción en todos los gobiernos, independientemente del color político del mandatario de turno.

Socialmente y políticamente es importante, además, pensar en puntos de encuentro comunitarios sobre temas tales como los que se mencionan a continuación a título de ejemplo, no de sugerencias específicas: la defensa de la democracia y la participación libre de los ciudadanos en los procesos electorales, la educación, la salud, la competitividad del país, la infraestructura física y tecnológica, el uso productivo de la tierra y de los recursos naturales, los servicios públicos, la gobernabilidad de los asuntos de gobierno, la actuación armónica y coordinada de los poderes públicos (ejecutivo, legislativo, judicial y organismos de control), el marco de las relaciones internacionales, los TLC y el estímulo a las exportaciones, la defensa del medio ambiente y el enfoque frente al cambio climático, la aplicación de los principios de equidad e igualdad, la superación de la pobreza, el bienestar social, la generación de oportunidades de ocupación para superar las brechas del subempleo y la informalidad, para no enumerar sino los más importantes.

Si, eligiendo unos de estos temas como los centrales y fundamentales, diéramos el paso de establecerlos como objetivos nacionales y trazarles un programa de desarrollo a largo plazo, con soluciones, metas, inversiones, responsables y recursos, el país mejoraría notablemente su progreso, desarrollo y crecimiento, transformándose en una sociedad con más y mejores oportunidades para todos y elevando el nivel de vida, subsecuentemente, y cada vez más.

Por separado mencionaremos los tres cánceres que erosionan la estabilidad del país y su progreso: el narcotráfico con sus secuelas regionales y nacionales, la corrupción y el saqueo de los recursos públicos, y el clientelismo de la clase política que llena a sus participantes de favores burocráticos o presupuestales a cambio de votos, con gran detrimento de la eficiencia del Estado. Estos tres últimos elementos deberían ser, por sí solos, una gran prioridad nacional, ya que en su combate y solución existen grandes oportunidades para los ciudadanos y para las comunidades, además, de superar su perniciosa influencia en las situaciones de violencia e inseguridad.

Ahora, nada se podrá realizar con visión de largo plazo, si no se forma una verdadera cultura ciudadana alrededor de las prioridades nacionales, tal que permita que “todos estemos mirando para el mismo lado”. Este es un proceso complejo de ilustración, reflexión, negociación y decisión, comenzando por los partidos políticos diversos y los grupos sociales de opinión y de acción en toda la geografía, requiere un gran liderazgo y mucha sindéresis, para comprender que la construcción colectiva de largo plazo aporta mucho más que las soluciones individuales de corto plazo de cada grupo político que llega al poder. Otras sociedades demuestran que es posible.

Lo que hoy vemos en Colombia es la más absoluta rivalidad, pugnacidad, polarización, falta de concertación y ausencia de mirada de largo plazo. Cada grupo político quiere superar al otro y en muchos casos, destruir, al opositor. No se propician el estudio de las prioridades nacionales y sus soluciones mediatas y de largo plazo en forma consensuada y comprometida, estamos en un verdadero “sálvese quien pueda” y el gobierno de turno, con su ideología radical, quiere imponer sus “soluciones”, comenzando por destruir lo construido. Ni siquiera tenemos una visión compartida de corto plazo, menos podemos hablar de esa visión colectiva, conjunta y ciudadana para el largo plazo, sin injerencias inconvenientes y sesgadas de la política o del político del momento. Hay que aprender a mirar colectivamente hacia el largo plazo y delinear el futuro para poder construirlo “todos remando para el mismo lado”.