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lunes, 29 de noviembre de 2021

DEMOCRACIA Y EQUIDAD

 Comentario 29/11/2021

 

DEMOCRACIA Y EQUIDAD

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

La democracia surge de un acuerdo social de los ciudadanos a partir del cual se atribuye la titularidad del poder a todos los habitantes, quienes son considerados como libres e iguales, para definir la organización de sus instituciones en su propio Estado. Para ello se emplean mecanismos de participación directa, es decir, los ciudadanos votan por sí mismos, o indirecta, nombrando sus representantes, lo cual les confiere legitimidad para sus decisiones. Unos u otros definen el contrato social, o sea los deberes y derechos de la población y además la forma de organización del propio Estado, con el fin de asegurar la libertad y la convivencia pacíficas, todo lo cual se plasma en su constitución política o en sus leyes y reglamentos. La esencia de la democracia es, por lo tanto, el control de sus representantes y sus decisiones por parte de los propios ciudadanos, quienes los eligen, o por sus órganos de justicia creados para tal fin, los cuales se espera sean impolutos y transparentes.

Pues bien, la democracia como concepto y realidad está perdiendo cada vez más legitimidad y vigencia en la mente especialmente de la población joven, ya que, en general, manifiestan un desencanto con la misma, expresado en su muy poca voluntad en participar en eventos democráticos de sus respectivas naciones (elecciones o votaciones de corporaciones, gobernantes y representantes, referendos y plebiscitos, etc.), como también por el muy bajo interés en los asuntos públicos y políticos de sus países.

En diferentes encuestas recientes, hechas en diversos países, el apoyo a la democracia se desdibuja para llegar a niveles de favorabilidad descendientes frente a otros sistemas, con cifras aún por debajo del 50% de preferencia entre los participantes en las encuestas, y con crecimiento en otras formas de organización y representación social, de tipo esencialmente autoritario y totalitario, lentamente crecientes, hasta casi el 20% de los encuestados. Además, con un extraño, pero significativo, “da lo mismo”, cercano al 30%. Es decir, entre los que no sienten apego por el modelo democrático y los que les da lo mismo, son tantos como los que sí lo reconocen. (Ver, por ejemplo, la encuesta Latinobarómetro de Chile hecha recientemente en 18 países de Latinoamérica a más de 20.000 entrevistados).

Las razones de este desencanto, si bien no son completamente explícitas, giran en torno a temas como los siguientes:

Pérdida de credibilidad en la clase política.

En este tema quedan considerados los partidos políticos y los propios gobernantes, los cuales se han desdibujado en la mente de los ciudadanos para considerarlos como poco o nada representativos, en muchos casos, o con débil representatividad, en general. A todo lo cual no han ayudado los malos gobiernos, los populistas y demagógicos y los corruptos y clientelistas, los cuales parecen ser un mal común en muchos de nuestros países.

Desencanto por la corrupción.

Para muchos de los ciudadanos los gobernantes no son transparentes y honestos y llegan al poder sólo para beneficiarse de los recursos públicos, privilegiar a sus camarillas políticas o ejercer actos de nepotismo, con grandes beneficios para familiares y amigos.

Poco reconocimiento a las instituciones.

Las instituciones, tanto como los propios elegidos como representantes de estas, según muchas opiniones, están poco comprometidos con la real solución de los problemas nacionales. Durante las campañas, grandes promesas, durante su gobierno, enormes desencantos. Hay amplios y graves rechazos a la democracia porque se identifica con el populismo, la demagogia y, en ocasiones, con nacionalismos perniciosos, que no son auténticos, son consignas de campaña, nada más.

Falta de oportunidades.

Esta es una de las críticas más comunes, la democracia no está generando nuevas posibilidades, hay demasiadas afirmaciones sobre la concentración de la riqueza y la poca generación de nuevas oportunidades, asociadas con el concepto democracia en la mente de muchas personas. Desafortunadamente la pandemia del Covid, agudizó estas percepciones.

Desigualdad e inequidad.

Este es uno de los aspectos de mayor preocupación, se le está asociando a la democracia el problema de la inequidad, lo cual conduce a diferentes individuos a una desilusión con los postulados democráticos sobre la igualdad de derechos para todos. En sí misma la democracia no conduce a la desigualdad, sin embargo, una aplicación de la democracia con fuerte corrupción o privilegios para unos pocos sí refuerza esta idea y esta realidad.

Muy preocupante que exista tanto desencanto y tan poco fervor por el modelo democrático, y que los gobernantes y las instituciones, con sus actuaciones alejadas de sus compromisos por solucionar los problemas de la comunidad, conduzcan a agudizar este pensamiento. En mi opinión, el problema no está en el modelo democrático, pero sí en el abuso de ella por los líderes y dirigentes, en la clase política especialmente. Además, en la falta de sanción eficaz de los abusos de los gobernantes no probos, por medio de la justicia, por un lado, pero por medio de la sanción social con los pocos votos, por el otro.

Quienes no han vivido gobiernos totalitarios o autoritarios, no se han dado cuenta que los factores que les causan preocupación con la democracia o desgano por este modelo de contrato social, se agudizan y se profundizan aún más, mientras menos democráticos y más totalitarios son los países. Sepamos ejercer con el voto y con conciencia de la defensa de la democracia, la sanción a las clases dirigente y política que no le permiten florecer como modelo ideal del contrato social.

domingo, 21 de noviembre de 2021

ECONOMÍA SANA CON CRECIMIENTO Y DESARROLLO

 Comentario 22/11/2021


ECONOMÍA SANA CON CRECIMIENTO Y DESARROLLO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/ 

Si la producción y el consumo actuales de la humanidad están causando el deterioro del medio ambiente y el agotamiento de recursos no renovables, como la evidencia científica indica, en los estudios sobre el cambio climático, sobre el medio ambiente y en el cada vez mayor número de especies animales y vegetales en vía de extinción, así como de muchos minerales, deberíamos modificar nuestro modelo de consumo de bienes o servicios, el de crecimiento y el de desarrollo actuales por un sustituto que no produzca estos dañinos efectos. Esto que parece enunciarse tan simplemente, es un problema de alto costo, complejidad y dificultad, veamos:

Puede afirmarse que prácticamente casi toda la producción y el consumo del hombre de bienes o de servicios se ve cruzada por el empleo en su generación de productos contaminantes del medio ambiente con afectación a la huella de carbono, como sucede con el uso del carbón o del petróleo y sus respectivos derivados y la utilización de algunos gases combustibles o calóricos, y, en ocasiones, por químicos o agroquímicos de otros orígenes, pero también contaminantes del medio ambiente o destructores de recursos no renovables, comenzando por el empleo de energías cuyo origen es, precisamente, el carbón o el petróleo, en la gran mayoría de los países. Esto significa que hay que ampliar el consumo de energías no contaminantes como las eólicas, las solares o las de combustión de hidrógeno, entre otras, por ejemplo. Sin embargo, aún no es posible esta solución de energías limpias a gran escala para sustituir las fuentes actuales de energía contaminantes, es demasiado costoso, complejo y requiere de avanzados conocimientos científicos. Estas soluciones, como son hoy, se volverían inaccesibles para el público en general y para muchos países en particular.

Lo cual significa que estamos en una verdadera encrucijada, sabemos el daño que a la vida y al medio ambiente le hace el consumo de las energías o productos contaminantes, sin embargo, no tenemos por ahora y por muchos años una solución alternativa eficiente, y de costo accesible para las comunidades. Es decir, sabemos el daño que hacemos, y a pesar de eso, no podemos remediarlo fácil o rápidamente. Igual podríamos afirmar en el caso de otras producciones y consumos corrientes para la vida humana, pero en la misma forma contaminantes. 

La COP 26, o sea la conferencia sobre el cambio climático, celebrada en Glasgow en los pasados días, ahondó en el examen de estos problemas, encontrando compromiso de los países en algunas soluciones parciales, las cuales serán lentas y de efectos quizás tardíos, como afirman muchos ambientalistas. Demasiados “cabos” sobre el cambio climático y la destrucción de recursos no renovables quedaron sueltos, todavía y pendientes de decisión política y financiación apropiada, como ayuda especialmente para los países pobres en su propio proceso de cambio climático. Hay que decir también que los legítimos intereses ambientales y de preservación de la vida se ven fuertemente impedidos en su accionar por influencias parcializadas de poderes económicos o políticos contrarios, con mucha fuerza y capacidad, tanto de gobiernos y partidos políticos, como de empresas y sectores de opinión.

Ahora, el uso de energías limpias o productos y servicios no contaminantes o no destructores de la naturaleza significaría modificar todos los sistemas de producción y consumo adoptados por la humanidad a través de varios siglos, cosa realmente difícil e impensable en sus consecuencias. Aparentemente sería como dar un salto atrás en el desarrollo, el modo de vida, el consumo y el progreso de las comunidades, es, figurativamente, como volver al consumo de sólo lo que la naturaleza nos brinde como nos lo brinde, sin causarle ninguna transformación, como si fuéramos recolectores en el campo en la antigüedad, cosa que no nos cabría en nuestra mente. 

Pensemos que deseáramos, por ejemplo, emplear sólo vehículos de transporte no contaminantes, con lo cual habría que reconvertir o sustituir todos los actuales que usan combustibles contaminantes a su versión no contaminante, la humanidad no tendría el dinero, el conocimiento y la capacidad suficiente para hacer esto en breve término. Tendría que surgir una ingeniería reversa muy potente, accesible y eficaz, que hoy no existe, para lograr transformar los vehículos actuales contaminantes en no contaminantes, para no tener que destruir todo el parque de transporte actual, hecho también imposible de pensar. En la conferencia de Glasgow, lo más que se pudo acordar es el compromiso inicial de algunos gobiernos de dejar de producir vehículos de transporte contaminantes a partir de unos años más tarde, 2035 a 2040 y en adelante, aproximadamente. Y esta decisión no es de todos los países ni de todos los productores de vehículos terrestres, fluviales y aéreos. ¿Cuándo y en qué forma sería una decisión y aplicación universal?

Piense cada lector en cuántos obstáculos habrá que superar para convencer a toda la humanidad, con sus empresas, gobiernos e instituciones de volcarse hacia economías limpias (producción y consumo de bienes y/o servicios), es un proceso demasiado complicado y posiblemente un camino lleno de “espinas y abrojos”. Ahora, sin la voluntad política, empresarial y ciudadana mancomunadas, este objetivo estará muy lejano. 

Además, estas ingenierías reversas aplicables a todo tipo de producción, servicios y consumos actuales para que no sean contaminantes, por ahora no existen en el mundo, por lo cual estamos abocados a un proceso de corrección gradual y paulatino a través de muchos años para poder pellizcar siquiera el tamaño del reto de esta solución de tener un mundo sin contaminación, pero sí con crecimiento y desarrollo suficientes para generar progreso y bienestar para toda la humanidad. Sin embargo, como afirma la sabiduría milenaria china, “hasta el camino más largo comienza con el primer paso”. Comencemos a poner nuestro granito de arena con una conciencia más decidida y actuante concentrada en la protección del medio ambiente y de la naturaleza más que en privilegiar nuestro estándar de vida actual, lleno de contaminación y destrucción, del único hábitat que tenemos, la tierra donde vivimos.


sábado, 13 de noviembre de 2021

DIVIDE Y VENCERÁS

 Comentario 16/11/2021

 

DIVIDE Y VENCERÁS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el Evangelio se recuerda lo que dijo Jesús a sus apóstoles: “Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir” (Mt 12, 25). A su vez, se afirma que este concepto, enunciado como “divide y vencerás” se atribuye en su aplicación militar y estratégica a Julio César, un prestigioso político romano nacido en el año 100 A.C.

El origen de la frase se halla en el hecho de que los romanos, cuando conquistaban algún territorio, no oprimían a los vencidos, para evitar que éstos se revelarán y formarán un frente común. Sin embargo, para conseguir esto iban más lejos todavía, ya que, además, firmaban los tratados con cada pueblo de manera individual, nunca en conjunto, otorgando derechos distintos y más cantidad de ellos a unos pueblos que a otros, con lo que provocaban la existencia de envidias y, por tanto, la imposibilidad de que llegaran a unirse entre ellos.

Como se deduce fácilmente, la frase permite entender que, si tu enemigo te encuentra dividido en vez de unido, será mucho más fácil controlarte y vencerte. De hecho, es una estrategia militar aplicada en muchas guerras a través de la historia, con eficaces resultados para vencer al opositor, por supuesto. Para ello se han utilizado, entre muchas y diversas formas, la compra de conciencias, el sabotaje, la corrupción, los dobles agentes, las llamadas quintas columnas, los “caballos de troya”, etc., todos los cuales buscaban crear estrategias y tácticas para infiltrar y dividir al rival.

Para las elecciones del próximo año en Colombia para el Congreso y la Presidencia, desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos conduce a un “reino dividido”, al cual, comúnmente, el refranero popular se refiere como: “reino dividido, reino perdido”. En el caso de la Presidencia de Colombia, efectivamente, más de 50 candidatos aspiran o dicen aspirar por firmas o por partidos políticos a ser elegidos presidentes.  Esto es un verdadero absurdo y un exabrupto político, porque indica el grado de atomización política a la cual hemos llegado, precisamente por ausencia de partidos políticos fuertes, organizados, reconocidos, con ideario definido y con alternativas de gobierno. No es extraño que los partidos políticos hoy sean repudiados por la ciudadanía, con una opinión desfavorable en las encuestas de opinión de más del 80%. Muy grave para el país la desfiguración del verdadero significado de los partidos y su reconocimiento actualmente como centros de “avales” a posibles precandidatos dentro de sus listas para los diferentes cargos de elección popular.

Si miramos el escenario actual de la política colombiana están en juego dos modelos económicos, políticos y sociales diferentes: los llamados movimientos de derecha y los de izquierda. Algunos afirman estar en el centro, pero en realidad, al tomar decisiones frente al país deberán situarse en uno u otro lado, sin hablar en esta discusión de los llamados extremos, calificados como fascistas, por un lado, o radicales, por el otro.

Los movimientos de derecha defienden primero que todo el estado de derecho, la separación de poderes y la democracia, además, el régimen de libertades individuales y el libre mercado y circunscriben la intervención del Estado a los asuntos sociales, infraestructura, servicios del Estado y seguridad. La estabilidad macroeconómica y la defensa de la moneda sana son criterios directores en su enfoque económico, con impacto social a partir del desarrollo y el crecimiento económicos como motor y generador de oportunidades para todos.

En este modelo se defienden la inversión extranjera y los tratados de libre comercio como medio para acrecentar la inversión y acercarse a las nuevas y modernas tecnologías que se desarrollan en los países de mayor avance económico y tecnológico. Hasta ahora, hay gobiernos ejemplares en este modelo como lo son el propio Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Paraguay y Chile, entre muchos otros más. En el caso de Chile habrá que esperar cómo concluye su nueva constitución.

Los movimientos de izquierda suelen ser estatistas, es decir le conceden al estado un poder director e interventor en la economía, en las libertades individuales, en el mercado y en el uso del presupuesto público que insuflan con emisión monetaria para fomentar el llamado gasto social, sin precautelar el daño que le hacen a la economía y principalmente a los más pobres con la inflación que crean. Pretenden controlar la inflación interviniendo los precios del mercado para congelarlos, lo cual trae como consecuencia la destrucción de los sectores productivos. Este modelo desincentiva la inversión extranjera ante la inestabilidad jurídica que crean y, con un falso nacionalismo y populismo, dicen defender la producción nacional, pero la alejan de las corrientes de inversión y modernización.

La experiencia demuestra que se vuelven gobiernos autocráticos (concentran todos los poderes aún fuera de la constitución) y de camarillas. Además, fomentan la lucha de clases y persiguen las clases sociales adineradas, quienes en muchas ocasiones tienen que emigrar para proteger su vida o sus bienes o ambos, dejando a los países huérfanos de inversiones provechosas. Muchos gobiernos latinoamericanos de izquierda como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y ahora el Perú o México tienen esta inclinación. Y los hay totalmente radicales como los tres primeros mencionados, con la versión de ser totalitarios y de eternizarse en el poder. No hay quien los remueva del gobierno una vez que se apoderan de él, con supuestos visos de democracia.

En Colombia estamos dando todos los pasos para el divide y vencerás y en forma astuta el señor Petro debe estar feliz viendo la cola interminable de candidatos buscando un espacio para lanzarse a la Presidencia. Desde su punto de vista, mientras más se divida el voto, más ventajas tiene para ganar. Aunque las encuestas de opinión no le asignan un margen de favorabilidad creciente, los demás participantes tienen porcentajes muy inferiores y hay un volumen de más 50% de ciudadanos indecisos, además, de un 15% que prefieren el voto en blanco. El candidato de la izquierda radical Gustavo Petro, en estas condiciones, sí podría ser el presidente de Colombia en el próximo período presidencial.

lunes, 8 de noviembre de 2021

LOS MÍNIMOS NECESARIOS

 Comentario 08/11/2021

 

LOS MÍNIMOS NECESARIOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Las elecciones que se avizoran para el próximo año, las cuales empiezan a producir agitación política, exigen de la reflexión de los ciudadanos para afinar sus convicciones y creencias con el fin de acertar en la elección de los candidatos que merecen sus votos. Desafortunadamente, la explosión de candidatos que hoy tenemos está sumergida en un absurdo juego de ubicaciones de izquierda, derecha y centro con todos sus intermedios y combinaciones posibles, donde lo que se analiza no son sus principios y sus programas sino su localización en ese extraño eje de los llamados extremos políticos de pensamientos democráticos hasta los radicales y totalitarios.

Diferenciemos entre principios y programas, para tratar los primeros en este comentario y los segundos en otro momento. Por principios entendemos el pensamiento director de la acción y por programas la acción misma. Sin un orden preconcebido o jerárquico, los que a mi entender deberían ser los principios que los candidatos expusieran son los que se plantean a continuación, sin ser ellos exhaustivos, entendiendo que algunos permiten matices de grado, pero no de dirección:

  1. La democracia y la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) son principios esenciales e indeclinables del funcionamiento del Estado.
  2. La ley, la justicia y sus órganos jerárquicos deben ser confiables, éticos y eficientes. (Actualmente tienen una desaprobación superior al 80% en las encuestas de opinión). La justicia debe ser pronta y cumplida para todos los ciudadanos, sin privilegios para nadie.
  3. El congreso, la clase y los partidos políticos deben ser también confiables y éticos (Actualmente igualmente tienen una desaprobación superior al 80% en las encuestas de opinión).
  4. A más del cumplimiento de la ley, los actos y decisiones públicas deben estar rodeados de un principio ético, que genere confianza en la comunidad.
  5. Todos los sectores público, privado y social deben trabajar bajo el principio del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la neutralidad en la huella de carbono para evitar el cambio climático.
  6. Sin verdad ni seguridad no hay justicia. La reparación de las víctimas por los victimarios y la no repetición de los delitos son parte esencial e integral de la justicia.
  7. La familia es el centro nuclear de la sociedad y requiere una defensa prioritaria por todos los estamentos de la comunidad.
  8. La no reelección debe ser una norma para el sector público, en caso necesario, sólo se permitirá por una vez. No puede haber funcionarios ni cargos “eternos”.
  9. Combate frontal contra la corrupción y el narcotráfico, sin miramientos ni condiciones.
  10. La economía de mercado, la libertad de empresa y la iniciativa privada son inviolables, como concepto, sin perjuicio de la moderación de los excesos del mercado por parte del Estado, pero sin ejercer un intervencionismo o dirigismo que inhiba la libertad empresarial. El Estado, a su vez, debe concentrar su actividad a las labores de tipo social (educación, salud, pensiones, bienestar social, etc.), las de desarrollo, las de los servicios del propio Estado a la comunidad, las de seguridad y las de infraestructura, sin invadir campos que corresponden al sector privado ni tratar de ser un empresario más.
  11. La propiedad privada, tanto como la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos son una condición para la convivencia y una prioridad en su preservación por parte del Estado y de toda la comunidad.
  12. “Vive y deja vivir” pensamiento de Frederich Von Schiller -escritor, filósofo e historiador alemán nacido en 1759- es una máxima de conducta para toda la sociedad, dado que “Mis derechos tienen como límite la ley y los derechos de los demás”, como norma también de buena cultura y norma ciudadana.
  13. La vida privada es decisión de cada uno, siempre que no afecte los derechos ni la vida privada de los demás. Nunca debe ser una decisión del Estado, de ningún gobierno o de ninguna otra organización, por más importante que sean.
  14. Política y religión juntas, son una mezcla explosiva y altamente peligrosa.
  15. La mayor equidad está en la educación y en el acceso a las oportunidades productivas sin restricción de sexo, raza, religión, condición social o política.

Qué bueno sería y que gran aporte a la sociedad que los diferentes candidatos hablen de los principios en que se apoya su pensamiento político a más de sus programas, y que los sustenten, como lo hacía, por ejemplo, el gran hombre de estado Alvaro Gómez Hurtado[1], asesinado vilmente por la defensa de sus principios, muchos de los cuales están reflejados en los comentarios antes dichos.



[1] Álvaro Gómez Hurtado (Bogotá, 8 de mayo de 1919, 2 de noviembre de 1995) fue un abogado, político, periodista, pintor, catedrático, escritor y pensador colombiano. Considerado como uno de los hombres más influyentes de Colombia en el siglo XX y en toda su historia.

sábado, 30 de octubre de 2021

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y USO DE RECURSOS

 Comentario 02/11/2021

 

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y USO DE RECURSOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

El crecimiento de la población, de la cual las previsiones ya llegan a proyectar hasta 9,000 millones de habitantes, generan una enorme preocupación a nivel mundial por el uso de los recursos que la tierra nos provee y su agotamiento. El planteamiento es sencillo: si el crecimiento económico necesario para abastecer a esa población demanda los mismos recursos que en proporción estamos consumiendo ahora, no estará lejano el día en que uno o muchos de esos recursos se acaben y que no sea posible sustituirlos, por otros del mismo tipo o por desarrollos tecnológicos que los compensen. Es decir, la provisión de recursos de la tierra se irá agotando cada vez más.

La respuesta parecería ser simple indicando que necesitamos mayor eficiencia en el uso de esos recursos ante el incremento de la población, o sea, usar menor recursos cada vez para consumir lo mismo o más. La evidencia general demuestra que esta relación difícilmente se presenta en muchos campos de las ciencias y de las aplicaciones a condiciones humanas, aunque en algunos otros campos sí se ha logrado, como en el caso de las semillas transgénicas que han permitido mayor producción de alimentos con menos uso de diversos recursos.

Sin embargo, en la generalidad de los casos esto no ha sido posible, salvo que se empleen otros materiales disponibles en la producción o avances tecnológicos muy desarrollados, los cuales se presentan, si bien cada vez más rápido, aún en forma insuficiente para sostener todo el incremento del consumo humano de recursos, debido al crecimiento de la población y a otras restricciones creadas por la desigualdad y la pobreza. Se podría argumentar que es cuestión de reutilizar los recursos ya utilizados (reciclar), pero la tecnología para desacoplar materiales integrados aún es lejana y hasta ahora claramente ineficiente y, en muchos casos, muy costosa.

Simultáneamente, una de las preocupaciones concomitantes en la humanidad es que la producción a partir del uso de los recursos que la tierra nos provee, cada vez le hace más daño al medio ambiente, especialmente por la contaminación del CO2, el deterioro atmosférico, así como el cambio climático.

Ahora, si las poblaciones actuales agotan los recursos de la tierra ¿qué recursos van a usar las poblaciones futuras? Es necesario, por lo tanto, que el crecimiento sucesivo y continuó del PIB (producto interno bruto de los países o crecimiento económico) para atender las necesidades de la población se desarrolle simultáneamente con menor uso de recursos. Ya esto se ha logrado en otros campos como la energía, sustituyendo energías menos calóricas y contaminantes por energías más limpias y calóricas, sin embargo, de alto costo. Aún estamos lejos de que esta solución sea aplicable al uso de todo tipo de recursos de la tierra. No escapa al lector, además, que recursos escasos significan también precios más altos por su uso y disfrute, con otras implicaciones económicas indeseables.

En consecuencia, se requiere que en todos los países:

  1. Se propicie un cambio tecnológico profundo y masivo hacia tecnologías de menor consumo de recursos.
  2. Realizar esfuerzos de política para premiar el menor consumo y sancionar el alto consumo.
  3. Cambios radicales en los patrones de consumo de todo tipo de productos, de bienes y de servicios, de tal manera que se favorezcan los de menor consumo de recursos, es decir, más soluciones eficientes en términos de los productos terminados frente a los insumos utilizados.
  4. Un esfuerzo internacional coordinado para bajar la intensidad de uso de recursos y favorecer la sustitución de unos recursos, rápidamente agotables, por otros, con beneficio en economía de estos.
  5. En forma simultánea con el uso de los recursos, hay que resolver también el problema de los desechos o residuos que el hombre crea continuamente. Problema aún sin una solución completa, eficiente y eficaz, como hemos dicho.
  6. Además, si la población sigue creciendo al ritmo actual, es necesario un gran crecimiento en el consumo de recursos, para poder abastecer sus necesidades, y en algunos países, inclusive, un uso proporcionalmente mayor cada vez de los recursos que ya utilizan.
  7. Además, hay preguntas por resolver que son críticas y complejas en su solución y aplicación:
  • ¿Cuánta reducción es posible en la intensidad de uso de recursos que sea viable tecnológica y económicamente?
  • ¿Qué tan rápido puede hacerse?
  • ¿Podrá hacerse sin perjudicar el crecimiento económico y sin afectar aún más el medio ambiente?

Ninguna de estas preguntas o problemas tienen una solución fácil, cercana, eficiente y completa. Paradójicamente, lo que nos está ocurriendo como civilización humana es que el crecimiento de la población aumenta el consumo de recursos, y, a su vez, ese consumo conduce al crecimiento, tanto como el progreso tecnológico está conduciendo al mayor consumo, es decir, más impactos cada vez. Los líderes políticos, económicos y civiles, lamentablemente, rara vez aceptan lo que nos está pasando por defender el crecimiento económico como el motor de sus decisiones.

Nota: algunas de las ideas de este artículo provienen del libro "PROSPERIDAD SIN CRECIMIENTO" del profesor británico Tim Jackson.

domingo, 24 de octubre de 2021

LA VERDAD VERDADERA

 Comentario 25/10/2021

 

LA VERDAD VERDADERA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

En el marco del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, suscrito entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo FARC-EP, mediante el Acto Legislativo 01 y el Decreto 588 de 2017, se creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, como un mecanismo de carácter temporal y extrajudicial, para conocer la verdad de lo ocurrido en el marco del conflicto armado y contribuir al esclarecimiento de las violaciones e infracciones cometidas durante el mismo y, de esta manera, ofrecer una explicación amplia de su complejidad a toda la sociedad.

El Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición está compuesto por los siguientes mecanismos y medidas: la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y debido al conflicto armado; las medidas de reparación integral para la construcción de paz y las garantías de no repetición.

Específicamente al hablar de la Comisión de la Verdad se establece la naturaleza de la Comisión como un ente autónomo e independiente del orden nacional, de rango constitucional, con personería jurídica, con autonomía administrativa, presupuestal y técnica, sujeto a un régimen legal propio, por un período de tres (3) años de duración y con un período adicional previo de seis meses para preparar todo lo necesario para su funcionamiento.

Además, se establece también que la Comisión de la Verdad, será un mecanismo extrajudicial, por tanto, sus actividades no tendrán carácter judicial, ni servirán para la imputación penal ante ninguna autoridad jurisdiccional. La información que reciba o produzca la Comisión no podrá ser trasladada a autoridades judiciales para ser utilizada con el fin de atribuir responsabilidades en procesos judiciales o para tener valor probatorio, ni las autoridades judiciales podrán requerírsela.

Pero, por otro lado, existe en Colombia El Centro Nacional de Memoria Histórica, el cual es un establecimiento público del orden nacional, adscrito al Departamento para la Prosperidad Social , que tiene como objeto la recepción, recuperación, conservación, compilación y análisis de todo el material documental, testimonios orales y los que se obtengan por cualquier otro medio, relativo a las violaciones ocurridas con ocasión del conflicto armado interno colombiano, a través de la realización de investigaciones, actividades museísticas, pedagógicas, entre otras, que contribuyan a establecer y esclarecer las causas de tales fenómenos, conocer la verdad y contribuir a evitar su repetición en el futuro.

Estamos al frente de tres organismos encargados de la verdad sobre el tema del conflicto armado y el acuerdo de paz: la JEP para buscar la verdad jurídica de los procesados por delitos en el conflicto, la Comisión de la Verdad con el testimonial de las personas que vincule a su proceso y el Centro Nacional de Memoria Histórica para reflejar la verdad documental para la historia del país. ¿En la práctica, cuál y cómo sabremos los colombianos cuál es la verdad verdadera?

Los requisitos de la paz han sido verdad, justicia, reparación y no repetición, todos los cuales quedarán en posición inestable si no hay una verdad verdadera. Con el agravante, ahora, que la Comisión de la verdad quiere perpetuar su influencia en el país mediante la creación de un comité de vigilancia por 7 años, para velar por cumplimiento de sus recomendaciones, como indica en el artículo publicado en El Colombiano el 8 de octubre de 2021, así:

“Después de que la Comisión de la Verdad termine su mandato en agosto del próximo año, se establecerá un Comité de Seguimiento y Monitoreo que velará por el cumplimiento de las recomendaciones que se hagan en el informe final sobre el conflicto armado.

Sin dar más detalles sobre quiénes lo integrarían o cómo operaría, la entidad advirtió que el pleno de los comisionados estuvo de acuerdo con su creación y que, de igual manera, coincidieron con que deberá extenderse por un período mínimo de siete años para “dar seguimiento y llamar la atención a la sociedad para trabajar alrededor de esas recomendaciones”.

No teníamos conocimiento de que la Comisión de la Verdad tuviera dichas facultades, sin tomar partido en este comentario de si su revelación de la verdad sí contribuirá a la tan cacareada” verdad, justicia, reparación y no repetición”. ¿No era esta la facultad del Centro de memoria histórica?, cuando proclama en su misión:

“Contribuir a la reparación integral y al derecho a la verdad, a través de la recuperación, conservación y divulgación de las memorias plurales de las víctimas, así como del deber de memoria del Estado y de todos los victimarios con ocasión de las violaciones ocurridas en el marco del conflicto armado colombiano, sin ánimo de venganza y en una atmósfera de justicia, reparación y no repetición”.

Al final, ¿los colombianos nos quedaremos con cuál verdad, la jurídica (JEP), la testimonial (Comisión de la Verdad) o la documental (Centro de memoria histórica)? Cada vez que se escucha a los representantes de estos organismos están hablando de verdades distintas y de contenido e implicaciones diferentes, así, lo que es verdad para unos no lo es para otros, o en la verdad misma, o en los hechos que la caracterizaron o en los participantes y sus circunstancias. La historia de Colombia, de nuevo, quedará en el vacío dejado por 60 años de conflicto armado, que aún continúa, a pesar del acuerdo de paz. ¿Cuál irá a ser la verdad verdadera que quede registrada en la memoria histórica del país?

viernes, 15 de octubre de 2021

EL ORIGEN DEL SOCIALISMO

 Comentario 19/10/2021

 

EL ORIGEN DEL SOCIALISMO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Nota: los hechos históricos narrados en este documento han sido tomados de diferentes fuentes disponibles en la web.

Tradicionalmente, el socialismo es un sistema que, desde la antigüedad, exige la sustitución de la propiedad privada por la colectiva en los medios de producción y distribución, así como propende por la distribución igualitaria de la riqueza y la eliminación de las clases sociales, por lo cual, en la actualidad, se asocia con pensamientos políticos de extrema izquierda.

Los antecedentes del socialismo son tan antiguos como la propia historia de la humanidad, pero el término “socialismo” fue acuñado a principios del siglo XIX. De hecho, en las aportaciones de los socialistas utópicos (Robert Owen) y, sobre todo, en los escritos de Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) se hallan los antecedentes más inmediatos del pensamiento socialista moderno. Tanto para Marx como para Engels el socialismo es un estadio intermedio entre el capitalismo y el comunismo, un tipo de transformación que le sucederá al capitalismo, del mismo modo que éste sucedió al feudalismo. Según la interpretación marxista, el capitalismo será derrotado y el socialismo surgirá como consecuencia de la lucha de clases y las consiguientes revoluciones proletarias que las contradicciones internas del propio sistema capitalista generan.

Es más, para ambos autores, el fin del socialismo es satisfacer las necesidades materiales y culturales de toda la sociedad y de cada uno de sus miembros, atendiendo al desarrollo de manera planificada de la economía nacional e incrementando la productividad del trabajo social, donde cada uno aporta según su capacidad y su conocimiento para beneficio de todos.  Supuestamente, el socialismo al satisfacer esas necesidades elimina las clases sociales, pero no las diferencias entre los ciudadanos. Bajo esta perspectiva, la economía socialista se apoya en la propiedad estatal, que pertenece al pueblo a través del Estado, quien representa la colectividad. Es decir, en general, las empresas tales como las relacionadas con la industria, el transporte, las comunicaciones, el comercio y la agricultura deberían ser estatales, dejando a los particulares el consumo, así muchos productos en su producción y comercialización son exclusivos del Estado.

El modo de producción socialista, en otras palabras, hace referencia a un sistema de producción en el que los medios de fabricación se basan en la propiedad social y no la privada. Es decir, para Marx, los medios de producción en una sociedad capitalista están en manos de una clase dominante que explota al proletariado. Así, el modo de producción socialista sucede al modo de producción capitalista, dotando a los trabajadores de los medios para generar sociedades más justas y enfocadas al beneficio social y colectivo. Para Marx, además, el modo de producción socialista será el modo de producción alcanzado por aquellas sociedades más desarrolladas y avanzadas.

Este modo de producción, en el que se basa el sistema socialista, destaca entre sus características la abolición de la propiedad privada. No obstante, además de esta característica, su teoría incluye otra serie de propiedades que mencionamos a continuación y supone principios aplicados tales como: propiedad colectiva, sistemas igualitarios, igualdad económica, social y política de los individuos, supresión de la competencia privada por una economía planificada, fijación de precios, control económico total y absoluto del Estado, trabajo y salario en función de las necesidades de las familias en todos los modos de producción. La desaparición del modo de producción capitalista derivaría en la supresión de la lucha de clases. En este sentido, los trabajadores poseerían los medios de producción a través del Estado, impidiendo que la clase dominante generase plusvalías mediante la llamada “explotación” de la fuerza laboral. Por tanto, Marx consideraba la economía socialista como una fase más avanzada que la economía capitalista.

Entre las críticas más comunes al concepto podemos destacar varios temas muy relevantes, por ejemplo: la falta de incentivos en el trabajo, al estar hablando de sistemas igualitarios, también la pérdida de libertad económica, pues hablamos de sistemas en los que no existe la libertad para la iniciativa privada y la concentración del poder en manos del Estado. Ahora, ¿quién es el Estado o por quién está representado?, en los gobiernos socialistas y comunistas no hay partidos políticos, el partido es único y su comité central también es único y todopoderoso (son verdaderas camarillas), lo cual lo hace más lejano al poder real de los trabajadores.

Muchas críticas, adicionales, se centran en ese poder del Estado que pierde la sociedad, tales como: la inadecuada asignación de los recursos (politiquería y corrupción) por parte del Estado, como se ha demostrado en muchos países de corte comunista. Además, la incapacidad del Estado para controlar los precios de todos los recursos, de los bienes y de los servicios en un mercado que se caracteriza por ofertas y demandas variables a través del tiempo y de los ciclos de producción, expansión y depresión.

Entre los países más reconocidos en el mundo de corte socialista está la experiencia de China con su modelo híbrido de partido único de tipo comunista, pero con libertad de empresas y mercados, donde se han producido un gran desarrollo económico y un progreso social y científico notables, aunque hay grandes masas en la pobreza todavía, como sucede también en las economías capitalistas quienes tampoco han logrado solucionar los niveles de pobreza en forma realmente notable, con algunas excepciones como en los países nórdicos de economía de mercado (Suecia, Noruega, Dinamarca, por ejemplo).

Las demás experiencias cercanas o las más conocidas como las de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Argentina, han constituido un desafortunado experimento. Se destaca Corea del Norte por su desarrollo militar, pero la más absoluta pobreza en su población. El caso de Rusia y sus antiguos aliados en la URSS demuestran avances notables, tanto económicos como militares, pero con grandes carencias sociales y pérdida de libertades individuales.

En todos estos países, además, con gran conflicto político por el modelo estatista que privilegia a las camarillas de gobierno y concentra el poder y los recursos económicos. En nuestra opinión no son realmente ejemplos para copiar. Como decía Winston Churcill: “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia, que tiene como única virtud inherente la distribución igualitaria de la miseria”.

martes, 12 de octubre de 2021

EL ORIGEN DEL CAPITALISMO

 Comentario 12/10/2021

 

EL ORIGEN DEL CAPITALISMO

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

Nota: los hechos históricos narrados en este documento han sido tomados de diferentes fuentes disponibles en la web.

El capitalismo es un sistema económico en el cual los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante transacciones en las que intervienen los precios y libre mercado, integrados por la oferta y la demanda. El principio básico es que las dos variables interactúan mutuamente, si hay demanda, habrá una oferta buscando satisfacerla, y si se presenta al mercado esa oferta es por la convicción del empresario que existe una demanda por satisfacer, de lo contrario no produciría ni ofrecería sus bienes o servicios.

El capitalismo, como sistema económico, apareció hasta el siglo XIII en Europa, sustituyendo al feudalismo. El camino hacia el capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del Renacimiento y de la Reforma, movimientos que facilitaron la aparición de los modernos estados nacionales. Del mismo modo, las expediciones de los siglos XV y XVI fomentaron el comercio, sobre todo tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Dos acontecimientos propiciaron la fundación del capitalismo moderno, en la segunda mitad del siglo XVIII: el pensamiento de los franceses sobre la necesidad de una baja intromisión del Estado para el buen desarrollo de la economía y la publicación de las ideas de Adam Smith en su libro “La riqueza de las Naciones”. Ambas corrientes apostaban por un orden económico alejado de la intervención del Estado, un argumento que favoreció el inicio de la revolución industrial, la cual logró su mayor apogeo en el siglo XIX.

Sin embargo, las inhumanas condiciones de trabajo que caracterizaron este período llevaron a que surgieran numerosos críticos del sistema. El primero en desarrollar una teoría coherente en contra fue Karl Marx, quien atacaba la propiedad privada de los medios de producción. No obstante, el capitalismo siguió prosperando para convertirse en el principal sistema socioeconómico mundial de la época.

La mayor prueba que tuvo que superar el capitalismo se produjo a partir de la década de 1930, con la Gran Depresión. Superada esta crisis, la conducta consumista de la sociedad generó una enorme expansión económica. Sin embargo, a principios de la década de 1960 la inflación y el desempleo empezaron a hacer estragos en todas las economías capitalistas. Más adelante, los crecientes costes de la energía -en especial del petróleo- fueron la principal causa de grandes recesiones, de nuevo en 2001 y entre 2007 a 2012, en estos períodos agravadas además por la crisis hipotecaria de los EE UU y por las burbujas de las punto-com.

La esencia del capitalismo es, precisamente, el binomio de la conducta del empresario y la del consumidor, así: el empresario, en la búsqueda de sus ganancias, crea, innova, desarrolla y produce bienes y/o servicios, los cuales son la solución de necesidades o aspiraciones para los consumidores, este es un ciclo virtuoso y continuo que se autogenera sucesivamente a través de otras innovaciones, mejoramientos y soluciones y, por supuesto, nuevas demandas y consumos.

Históricamente en el mundo se han ensayado diferentes modelos de capitalismo, con características, resultados, ventajas y defectos singulares, en todos los casos sin apartarse del libre mercado y de la iniciativa privada, así:

Capitalismo de Estado:

En ciertos períodos económicos o en ciertos servicios que tienen alta importancia social o estratégica, si bien los particulares tienen total libertad de empresa, el Estado se reserva la posibilidad o la efectiva intervención creando empresas estatales, inclusive, algunas de las cuales pueden llegar a listarse y cotizar en Bolsa para que los particulares pueden invertir también en ellas. Un buen ejemplo sería el caso de Ecopetrol en el país. Sin embargo, si demasiadas empresas estratégicas o de mayor tamaño dependen del Estado hay la tentación de llegar a un modelo de tipo socialista, más que de tipo capitalista.

Capitalismo de las Oligarquías:

Este es el caso de la concentración de la riqueza empresarial en manos de unos pocos, y detrás de ella el poder, lo cual crea enorme desigualdad y falta de oportunidades para muchas personas y aún para el buen funcionamiento del Estado, quien, frecuentemente, se ve presionado o condicionado por los intereses y poderes oligárquicos. Se habla en muchos países del poder de los grandes grupos económicos como de naturaleza oligárquica, salvo en el caso de existir, en realidad, muchos y diversos grupos económicos quienes compiten ampliamente en los mercados con beneficio para toda la comunidad, no importando que tan grandes sean.

Capitalismo de las grandes firmas:

No es tan poco democrático como el anterior, pero se concentra buena parte de la economía, de los medios de producción, distribución, comunicación, servicios y consumos en unas pocas firmas demasiado grandes, frecuentemente multinacionales, las cuales pueden escapar al control de los Estados y producir efectos indeseables, si bien hacen aportaciones sensibles y significativas al desarrollo científico, tecnológico y económico de los países, así como de su crecimiento económico y social.

Capitalismo empresarial:

Este es el caso de disponer de un amplio y muy diversificado espectro de firmas con diferentes tamaños y en distintos sectores y geografías. Este modelo es considerado el más exitoso y el que más oportunidades crea, mayor equidad genera y más crecimiento permite desarrollar, con beneficios para toda la comunidad.

Es bueno advertir y convenir que, no importando el modelo de capitalismo desarrollado en un país, siempre hay y se requiere la intervención del Estado para evitar que las leyes del mercado se desborden y afecten la competencia sana o el interés de los consumidores y por esta vía toda la economía. El modelo capitalista es, por lo tanto, compatible con gobiernos democráticos. Pese a las crisis que desencadenan los ciclos económicos recesivos, el capitalismo, como sistema económico y político, ha demostrado ser un sistema efectivo, el cual, gracias a la iniciativa privada, el impulso de la productividad y la competencia, ha llevado el bienestar a muchos países, que se han adaptado a su modelo y que han generado riqueza, la cual ha permitido establecer medidas sociales en la búsqueda de condiciones de mayor equidad y bienestar de toda la sociedad.

sábado, 9 de octubre de 2021

LA MÁQUINA DEL CRECIMIENTO

 Comentario 11/10/2021

 

LA MÁQUINA DEL CRECIMIENTO

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
https://reflexiones-de-cam.blogspot.com/

 

Muchas de las teorías económicas y políticas hacen énfasis en el crecimiento de las economías como la mejor solución para superar los problemas del subdesarrollo, los del desempleo, los de bajos ingresos per cápita y los de la falta de oportunidades.

En efecto, uno de los objetivos centrales de los modelos económicos capitalistas, fundamentados en el libre mercado y en la iniciativa privada, es, precisamente, cómo afianzar un crecimiento económico, dinámico, vigoroso, sostenible y persistente, más que apoyarse en la función pública quien se relega a las labores de carácter social, de defensa o de relaciones exteriores, a actividades donde se requieren subsidios para poder desarrollarse o, finalmente, donde no está presente el sector privado por no resultar atractivo en su rentabilidad, si bien es necesario para la comunidad.

Justamente los principios de las democracias liberales y del modelo económico capitalista, están, por excelencia, fundamentados en el crecimiento. De hecho, el capitalismo requiere de un continuo crecimiento para poder desarrollarse: es imperativo vender más productos o servicios, innovar continuamente, estimular a mayores niveles de consumo, todo lo cual permite crecer, avanzar, diversificarse y progresar.

Este pensamiento no es sólo de origen económico, es una respuesta a la lógica social y a la conducta de los seres humanos. Las personas requieren bienes o servicios por su conveniencia, su necesidad, su comodidad, su estatus, o sus prácticas y costumbres de vida, inclusive, en ocasiones, por su propia cultura.

Para los individuos muchas de las cosas que poseen son una prolongación de su personalidad, con lo cual esos bienes les generan la sensación de bienestar y de seguridad psicológica ante los demás. De hecho, comprar cosas o tener cosas los “libera” de las vicisitudes cotidianas que pueden atravesar, les crea la ilusión de bienestar y de progreso. No pocas campañas publicitarias acuden a mensajes explícitos o subliminales para estimular el consumo, activando estas motivaciones.

Así, el consumo se retroalimenta continuamente, la conducta humana, en general, es la de tener más o poseer más, de ser posible, y según los ingresos de cada quien. Estas motivaciones son parte esencial del capitalismo, el ansía de consumir más, y esto trae como respuesta la innovación empresarial para llenar esa aspiración.

En la práctica, la motivación de un empresario en un sistema de libre mercado es, por supuesto, el lucro, y como se dice frecuentemente, las utilidades son la “gasolina” del crecimiento. En pocas palabras maximizar la utilidad es el objetivo de todo productor de bienes o prestador de servicios que actúe bajo el ánimo de generar ganancias y, por esa vía, de crecer y progresar.

Los empresarios pueden maximizar sus ganancias por dos caminos fundamentales: incrementando los ingresos o disminuyendo los egresos, o ambos simultáneamente, los cuales son conceptos afines al pensamiento capitalista. Veamos:

Los ingresos, por supuesto, dependen de las ventas, los precios de venta, la diversificación en clientes, productos y territorios, el éxito de campañas y promociones, de los canales de distribución físicos o virtuales y del reconocimiento de la marca. Todo esto, por supuesto, significa retos e inventiva, innovación y dinámica comercial.

El caso más complejo es el de la reducción de costos, dado que costos más bajos requieren mayor eficiencia y mejor productividad, y esto significa, frecuentemente, mejores o distintas tecnologías, equipos más modernos, materias primas diversas o conocimientos diferentes. Justamente, la raíz de muchas innovaciones surge de estos tipos de esfuerzos. Sin embargo, las reducciones de costos tienen sus límites dado que también dependen del costo de la mano de obra y de muchos insumos (energía, por ejemplo), que no suelen decrecer en términos reales, lo cual lleva a que un énfasis en reducción de costos, por sí sólo, no producirá los mejores resultados, en la práctica se necesita el esfuerzo combinado de reducción de costos y del mejoramiento de los ingresos para maximizar la utilidad.

Una reflexión importante de la dinámica de maximizar las utilidades es el mejoramiento continuo o la innovación, necesaria para mejorar la competitividad, la calidad, la aceptación de los productos o simplemente para superar a los rivales por la vía de hacer algo distinto o diferente.

En consecuencia, en el sistema capitalista de producción y comercialización se está en un continuo circuito de construcción, innovación, obsolescencia, y nueva construcción de bienes o servicios. Con esto se mejoran los procesos productivos y se llenan cada vez más las aspiraciones humanas de comprar y poseer de las cuales hablamos al inicio. Esta es parte de la dinámica fundamental del crecimiento como enfoque de corte democrático liberal capitalista.

Por su parte, los empresarios también estimulan esta dinámica con la reinversión de todas o parte de sus utilidades, con la motivación de: mantener o mejorar la calidad de su producto, incrementar la eficiencia y la productividad, desarrollar innovaciones, versiones y variedades, ampliar su mercado o diversificar sus canales y accesos, para facilitar a sus clientes la adquisición de los bienes y/o servicios y, por supuesto, para generar nuevas e incrementales utilidades.

En síntesis, la máquina del crecimiento continuo es el diseño del sistema de libre mercado, con libertad de iniciativas privadas y múltiples concurrentes nacionales o extranjeros, tanto de oferentes como de demandantes. Por supuesto, como todo sistema económico, el libre mercado con iniciativa empresarial no está exento de momentos de dificultad, como son los períodos de recesión o depresión, los cuales, una vez superados, de nuevo retoman sendas de expansión, crecimiento y bienestar.

lunes, 4 de octubre de 2021

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

 Comentario 04/10/2021

 

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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Una de las discusiones más enconadas entre los partidos políticos, los gobiernos, las ONG, las instituciones multilaterales, los empresarios y en general la ciudadanía, es el tema de la distribución de la riqueza como método idóneo para superar la pobreza. Los argumentos van y vienen, especialmente en las épocas preelectorales, donde se agitan las banderas de la equidad, la igualdad y el bien común, como necesidades urgentes e incuestionables en los respectivos países. Vamos por partes:

Es cierto que un problema de pobreza persistentemente alto crea condiciones de desigualdad e inequidad insufribles, por lo cual todos los países hacen ingentes esfuerzos para superarlos y conducirlos, al menos, a niveles más razonables. Tanto por motivos de equidad con los pobres para generarles mejores condiciones de vida y acceso a oportunidades productivas, como por conveniencia para toda la comunidad, quien, de otra forma, deberá subsidiarlos y evitar que se vuelvan cordones de miseria y potencial inseguridad.

Sin embargo, siempre existirán personas más pobres y otras más adineradas, inclusive, aunque nos parezca increíble, hay personas que prefieren ser pobres, como está ocurriendo en los EE. UU., por ejemplo, donde los subsidios por la pandemia han llevado a muchos ciudadanos a preferir vivir del subsidio que a trabajar y tener un mejor ingreso y bienestar. En ese país, no hay muchas personas desempleadas dispuestas a trabajar y multitud de empresas declaran tener plazas de trabajo en las cuales pasan meses buscando proveerlas y no lo logran, conduciendo a la contradicción de tener que verse obligados a automatizar muchos procesos y oficios, dado que no se encuentran trabajadores para realizarlos, con lo cual se agravará más el mundo de los desempleados y el de la pobreza.

Es una extraña mentalidad, pero así es, así ocurre y no tiene más explicación que la vida muelle, la desidia, la pereza o el conformismo. Por eso es, entre muchas otras razones, que USA quiere limitar la inmigración, para no tener más “cargas” en la sociedad donde unos pocos trabajan y muchos pretenden vivir del trabajo de los demás, dado que el pago de sus subsidios por pobreza o desempleo salen del erario público quien se financia con recursos de impuestos de las personas y empresas que sí tienen una actividad productiva y quienes sí aspiran a mejorar su nivel y calidad de vida, realizar su sueños y lograr sus aspiraciones para ellos, sus familias y relacionados y para toda la comunidad, por supuesto. Lo mismo está ocurriendo en otros países.

Ahora, distribuir la riqueza por razones de equidad es nivelar a todos en mayor pobreza, dado que quienes pagan impuestos, cada vez tendrán que ser mayores en número de contribuyentes y en el valor de sus contribuciones, para poder subsidiar a las crecientes masas de desempleados, desocupados, vagos o a los realmente en condición de pobreza o vulnerabilidad.  Por esta vía se ahuyentará la inversión y el deseo de permanecer en actividades productivas en un país, dado que los impuestos de diferentes naturalezas gravan severamente los ingresos familiares y/o los empresariales y afectan el interés y la decisión de tener más, mejores o diversas actividades productivas

Ni hablar de las empresas y sus empresarios, quienes son los verdaderos generadores de empleo, de inversión, de adopción de tecnologías y de mejoramiento de la  eficiencia y la productividad, y buscan condiciones competitivas en sus países para poder ser jugadores eficaces en un mundo globalizado, y es claro, como la evidencia lo demuestra, que el mayor polo de atracción de la inversión nacional o extranjera son los bajos impuestos y, en sentido contrario, entre las causas de mayor desánimo de la inversión son los altos impuestos, los altos salarios, la falta de seguridad jurídica o los elevados índices de violencia. Hay que agregarle a esta reflexión que, generalmente, buena parte de los impuestos terminan por caer en manos de malos gobiernos o partidos avariciosos, grupos de corruptos y decisiones y acciones de despilfarro o coimas para favorecer ciertos beneficios.

La única alternativa viable, conveniente, posible y de menos contradicciones es que la riqueza se reinvierta en el crecimiento y el desarrollo económico del país y por esa vía muchas más personas tengan acceso a niveles de educación de mejor calidad, a ocupaciones de mayor reto profesional, a mejor remuneración y dispongan de acceso a la iniciativa e innovación del sector privado, con beneficios para toda la comunidad. Por supuesto, más crecimiento económico combinado con niveles de impuestos razonables, generará más recursos para los gobiernos nacionales, departamentales o municipales, para apoyar el mejoramiento del país, sus regiones y municipalidades y además para apoyar las necesidades sociales, entre ellas, la pobreza, pero con generación de oportunidades más que de nuevos o diversos subsidios o auxilios, los cuales, como hemos dichos, terminan siendo perniciosos e inconvenientes.

En esta época electoral que se avecina, se agitarán las ideas de la pobreza y el cómo superarlas, con dos pensamientos contrarios, los movimientos de izquierda exigirán la distribución de la riqueza como solución y los movimientos de centro y derecha, solicitarán la fórmula del crecimiento y el desarrollo económico, como la alternativa idónea frente a la pobreza. Cada ciudadano debe tomar posición sobre qué es lo que prefiere para el gobierno y el desarrollo del país y dónde se encuentran los mejores y mayores niveles de oportunidad, equidad, bienestar, empleo, ocupación, progreso y mejoramiento de la calidad y de los niveles de vida de todos sus ciudadanos.

sábado, 25 de septiembre de 2021

EL VACÍO DE PODER

 Comentario 27/09/2021

 

EL VACÍO DE PODER

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En los países latinoamericanos existe la tendencia a generar vacíos de poder, especialmente en épocas preelectorales, dado que los viejos copartidarios se alejan del actual gobernante para quedar con las manos sin ataduras y poder presentar sus opiniones y propuestas sin las reservas que pudo haber dejado la actuación del gobierno anterior.

Y, el gobernante, a su vez, debe generar la efectiva independencia de las tendencias y eventos electorales, porque, de lo contrario, los hechos de gobierno, el desarrollo de iniciativas o la promoción de nuevas leyes pueden ser vistos como tendenciosos y favorecedores de sus correligionarios y opuestos a los contradictores, frecuentemente con violación de códigos o normas que prohíben estas actuaciones y las sancionan, entre ellas las llamadas leyes de garantías.

Generalmente, en época electoral, se congelan ciertos gastos del presupuesto o la iniciativa de nuevas contrataciones o de campañas de promoción y publicidad de proyectos o ejecuciones gubernamentales. La oposición enfila baterías para cuestionar cada acto de gobierno que consideran de intervención en política electoral y favorecimiento de los candidatos y las ideas de su corriente política.

En esas circunstancias, lo que puede ocurrir es una especie de vacío de poder, real o imaginaria, si el gobernante no se "amarra los calzones” y deja de lado el momento electoral para enfocarse decididamente en terminar su obra de gobierno. Simplemente, esto no es una conducta fácil por estar cerca el término de su mandato y verse sometido a todo tipo de críticas, no en vano este período se ha llamado “con el sol a la espalda”, para significar que ya viene el ocaso de un gobierno, un poco en el sentido de que ya su turno terminó.

Sin embargo, lo peor que debe hacer un gobernante es abandonar su programa de gobierno dadas las circunstancias diferentes que atraviesa y, en ocasiones, las circunstancias difíciles de ese último año de mandato. Eso es, precisamente, el vacío de poder es como si viviéramos en la sombra, pero con el sol de frente, porque el país y sus soluciones no se pueden aplazar hasta que pase el período electoral, con toda su fanfarria de promesas y, muchas veces, con profundos vacíos de soluciones reales, sólo promesas, que suenan lindas y redentoras, pero que no consultan las realidades y las capacidades que el país y sus presupuestos tienen.

Lo frecuente es que los políticos con pretensiones electorales lanzan todo tipo de propuestas, sin indicar ni el cómo las van a realizar, con cuáles recursos y con qué duración en su ejecución y cumplimiento. Palabras llenas de vacío, pero convincentes ante las necesidades de la población, la cual, ingenuamente, y, a pesar de que la historia les demuestra que los cumplimientos son muy pocos, siguen creyendo en los candidatos y más en los que hábilmente, dicen y predican lo que el pueblo quiere oír.

Así, por acción del gobernante y sus colaboradores o por las actuaciones de la clase política, sobreviene un vacío real de poder en la decisión o en la gestión. Con frecuencia escuchamos que ya como viene el último año del gobierno de turno, hay que aplazar las iniciativas en curso y ni hablar de las que apenas están en los inicios de su trámite.

Ahora, se aducen restricciones legales, inconveniencias políticas o cualquier otra excusa para aplazar las decisiones y las acciones. Se indica que no son sólo las ataduras que se derivan del cumplimiento de las leyes, sino también de los presupuestos que se agotan y los tiempos que se achican, así como la escasa voluntad de los funcionarios por permanecer en el gobierno hasta su último día, los cuales, generalmente buscan otros refugios alternativos en forma pronta, sobre todo si tienen aspiraciones políticas y electorales.

Si el gobernante no se para al frente del país y de sus compromisos para cumplirlos, o, al menos, avanzarlos, puede pasar un largo período de tiempo sin ejecuciones o realizaciones significativas. Así las cosas, se puede volver a un período de parálisis.

Pero si a lo anterior sumamos el primer año del gobierno siguiente, el cual apenas entra a “afinar los instrumentos y el grupo de músicos”, de nuevo podemos tener otro vacío de poder en la ejecución de las obras que el país requiere.  Todo nuevo gobierno, normalmente, tiene que “formar” equipo de gobierno en el propio ejecutivo, en el legislativo y en el poder judicial, sintonizando tiempos y prioridades, aprobaciones y avances, para poder empezar a ejecutar lo que se propone.

Es de suma importancia que el gobierno que está de salida termine lo mejor posible su labor, y, el que está de llegada, no se demore en la ejecución de su programa de gobierno, que en ese momento debería estar completamente definido, de tal manera que el país se gane, entre los gobiernos salientes y entrantes, hasta dos años de ejecución.

sábado, 18 de septiembre de 2021

EL PENSAMIENTO SOCIALISTA Y SUS RESULTADOS

 Comentario 20/09/2021

 

EL PENSAMIENTO SOCIALISTA Y SUS RESULTADOS

 

Por: Carlos Alberto Mejía C.
Ingeniero Industrial y Administrativo.
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En los últimos años, Latinoamérica se ha visto fuertemente influenciada por varios gobiernos de corte socialista y, como consecuencia, estos países han tenido que ver sus economías atravesando momentos de dificultad, dado que los modelos de este corte ideológico afectan gravemente la estabilidad macroeconómica, la propia democracia, las relaciones internacionales y la seguridad de la inversión e iniciativas privadas.

No han pasado muchos años de haber escuchado, fuerte y claro, al comandante Hugo Chaves en Venezuela pronunciar las palabras “Exprópiese”, al referirse a empresas y propiedades que pertenecían a familias que tuvieron que huir del país para buscar un refugio para sus vidas, sus negocios y su propia libertad, amenazadas por el régimen socialista, autocrático, populista, nacionalista y autoritario.

Los resultados de Venezuela han sido dramáticos desde cualquier punto de vista:  destrucción del aparato productivo económico, éxodo de venezolanos, con sus recursos, ilusiones y proyectos de vida y de empresas tradicionales y productiva con empleo e inversión, corrupción y narcotráfico, terrorismo, lavado de activos, persecuciones políticas, familias divididas, pérdida de recursos petroleros por haberlos dilapidado por su asociación con países, como Cuba, de la misma órbita de pensamiento, reservas internacionales prácticamente agotadas, cierre de crédito externo, entre muchos otros terribles hechos, que los venezolanos han tenido que padecer.

La inflación es galopante, de hecho, su moneda ya no tiene valor monetario, por más que traten de corregirla borrándole ceros o cambiándola por nuevos iconos monetarios. También las relaciones internacionales del país se han visto alteradas para girar en la geopolítica de los países de corte comunista o fundamentalista como Rusia, Irán, Turquía y China, por supuesto. Se han granjeado, además, la enemistad de sus antiguos socios de comercio, de vecindad, de inversión y de desarrollo.

Pues bien, este ejemplo viene siendo empleado también en países como Cuba o Nicaragua, con resultados igualmente desastrosos, recordemos, además, en el caso de estos países la terrible persecución y encarcelamiento de opositores y la restricción de libertades ciudadanas y de opinión.  Recientemente, además, en Perú con el nombramiento de Pedro Castillo, donde apenas comenzando y el país ya muestra gran éxodo de capitales, freno a la inversión extranjera y deteriorar macroeconómico significativo y un ambiente político totalmente polarizado por su orientación ideológica y la conducta política radical de varios de los miembros de su gabinete. Recordemos también el Ecuador de Rafael Correa que llevaba su país a un despeñadero económico por su déficit fiscal, los subsidios populistas, el endeudamiento externo y la corrupción, frente a la cual ya ha sido acusado y encontrado culpable.

Triste ver cómo ese mismo el “bicho socialista” picó a Argentina y de la mano de la familia Kirchner y de Alberto Fernández, el deterioro económico y social es cada vez peor, no es gratuito el revés electoral que han tenido recientemente, y, aunque buscan a quién endilgarle la culpa, la responsabilidad es de ellos, especialmente de la corrupta familia Kirchner. No ha sido tampoco feliz el gobierno de Andrés Manuel López obrador en México, acusado de fuerte represión a los órganos judiciales y a la prensa por oponerse a la prórroga de su mandato, como indica la constitución. Son sinuosas y poco ortodoxas sus conductas populistas y de acendrado nacionalismo proteccionista. Lo mismo puede afirmarse de Luis Arce en Bolivia, con su “segundo de a bordo”, Evo Morales, dada su persecución a la oposición -como le ha ocurrido a la expresidenta Yanine Áñez, hoy en procesada y amenazada con 30 años de prisión por traición a la patria- y su desafío con las instituciones de financiamiento internacionales.

Para muestra estos botones de gobiernos de corte socialista, los cuales, defienden más sus intereses políticos y económicos, que las reivindicaciones sociales, o los criterios de respeto por la constitución y los propios de la oposición. Todos terminan por volverse autocráticos en nombre del pueblo que dicen gobernar y terminan siendo un desastre para la estabilidad de la democracia, el respeto a la Constitución y la Ley, a la división de poderes, a la inversión privada, la propiedad privada, la libertad de opinión y los derechos de los demás ciudadanos.

En Colombia tenemos mucho que aprender y demasiado que reflexionar sobre esas experiencias dolorosas y cercanas, para prepararnos en nuestra propia selección de candidatos idóneos, democráticos, con respeto por la propiedad, las instituciones y el modelo económico, político y social que nos acompaña y que le ha permitido al país niveles de progreso notables en los últimos 50 años.

No estamos exentos de experimentos socialistas y candidatos populistas, con falsos nacionalismos, y generación de odio de clases. La campaña de la izquierda radical en Colombia actualmente consiste en desprestigiar, a como dé lugar, el gobierno de Duque y las instituciones democráticas, generando odio de clases. Podemos estar o no de acuerdo con los aciertos de Iván Duque, quien ha conducido al país en el más terrible escenario de pandemia, paros y violencia, narco guerrillera y de problemas importados de vecinos indeseables como el gobierno venezolano, sin embargo, dejará al país con un crecimiento económico importante y superior a los niveles pre pandemia, con un gasto social como nunca antes había sucedido y con la integridad de sus instituciones y de su modelo democrático.

Cuando el expresidente Uribe le dice al país “ojo con el 22” sabe muy bien porqué lo dice, el temible socialismo acecha la nación, sus instituciones, su sector privado y las libertades de sus ciudadanos.